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lunes, 21 de septiembre de 2026

Manifestaciones

 Joaquín Mª Aguirre

Los fines de semana son los momentos que los ciudadanos eligen para manifestarse. Este fin de semana ha sido especialmente conflictivo en cuanto a manifestaciones se refiere. Así nos lo muestran los noticiarios de hoy. Gente y más gente en las calles protestando, reivindicando, exigiendo.

Lo de Ceuta ya excede el fin de semana, pues lo primero que se ha roto es la "normalidad" y esta se basa en el orden del calendario. Ceuta tiene su propia temporalidad tras el asalto de la frontera. Pero hoy se nos han mostrado las manifestaciones que han desembocado en el ataque contra las personas equivocadas. Pensaban que eran unos "pro etarras" y han asaltado el coche con los viajeros que no eran los que creían. Los han llamado "violentos" con razón, pero la violencia es otra cosa que se ha relativizado en Ceuta y que no sabemos hasta dónde puede llegar. Hay mucha presión sobre la ciudad y sus habitantes, más con los rumores de nuevas invasiones masivas, que es una forma de llevarles al extremo. Cualquier cosa es posible.

Otras manifestaciones no llegan a estas tensiones, pero son resultado de crisis propias. Las hay de los que demandan lo que les falta, que suelen tener carácter profesional, como está ocurriendo con la sanidad o la educación. En estas los profesionales de un sector reclaman mejoras para el propio sector o mejoras propias ya sea por el exceso de trabajo o por lo poco que les rinde. Medios y sueldos se reparten en este tipo de manifestaciones, casi siempre apoyadas por los sectores sindicales.


Pero las más llamativas y que conectan con muchos aspectos de la vida nacional son la que llaman anti exceso turístico, nos sobran turistas.

Las más claras en este sentido han sido las manifestaciones contra las ampliaciones de los aeropuertos, como ha sucedido en Palma e Ibiza. Las razones de los preguntados son de amplio espectro. Van de los que protestan por la muerte de las aves del entorno de los aeropuertos, es decir, protestan por el daño a la Naturaleza, a los que directamente lo consideran un paso más en el incremento de turistas.

De aquella película titulada "¡El turismo es un gran invento!" (Pedro Lazaga 1968), con Paco Martínez Soria interpretando a un alcalde que quiere hacer atractivo su pueblo para que vengan los turistas, hasta hoy, han pasado casi sesenta años que nos han dejado huella en muy diferentes sentido.


España vio en el turismo, en los años cincuenta, una salida económica y cultural, la apertura hacia Europa y la llegada de los europeos con su dinero en el bolsillo. Tal como había profetizado "¡Bienvenido, Mr. Marshall!" (L. García-Berlanga 1953), se trataba de construir una "España turística" al gusto del visitante, algo que iba del tópico del "sol español", al "¡Y que viva España!", canción creada en Bélgica para motivar a los turistas de esa nacionalidad y que nosotros convertimos en himno en la voz de Manolo Escobar. ¡Otro caso paradójico en el nacionalismo turístico español!


Hoy la situación es otra muy diferente. No salimos de la trampa del turismo. Las quejas son claras: la llegada de turistas no tiene fin, encarece todo, de los bares y supermercados a la vivienda, haciendo imposible la vida de los residentes. Además crea un tipo de trabajo estacional, sin horarios ni festivos, y al final de la temporada vas a la calle.

Los vecinos de las ciudades o zonas turísticas se manifiestan porque no pueden vivir en sus propias ciudades y los aeropuertos son la vía de entrada. Saben que si los aeropuertos se amplían es porque se piensa en traer más turistas. A esto se añade que los intereses ya no son solo españoles. Somos el punto de destino del turista, pero no de su dinero. Una parte importante de lo que se deja aquí sigue más allá, a otros bolsillos fuera de España. El español siente que pierde vida, que se le presiona para que venda y convertir en "turístico" lo que era su residencia. Aunque la tenga en propiedad, la calidad de vida ha descendido, mientras que el coste ha aumentado.

Hemos visto manifestarse contra eventos ruidosos, contra llamativos espectáculos, como la Fórmula 1 de Madrid o los conciertos de Shakira, cuyo resultado último es elevar los costes de las viviendas, con alquileres disparados.

Cualquier evento, de la visita del Papa al eclipse son tratados como elementos que se publicitan para que determinados tipos de empresas hagan su agosto. España es el país "ideal" para esto. La gente alquila balcones para ver pasar las procesiones, cuya fe está más centrada en pedir por la llegada de turistas que por el amor cristiano y el compartir.

Todo, absolutamente todo se convierte en espectáculo y en punto de atracción turística, lo que supone grandes concentraciones, ruidos, molestias y encarecimientos continuados.

Las autoridades lo venden como que es "bueno" para la población, pero no especifica quiénes son los que se benefician y quienes pagan. La gente, en cambio, lo tiene cada día más claro y por eso sale a la calle y protesta.

No sé si este fin de semana ha sido mucho más protestón que los anteriores o que los próximos. Pero es de prever que seguirá creciendo la tensión alrededor de estos eventos que perjudican la vida de la población.

Como no puede haber dos precios, uno para nacionales y otros para extranjeros, las autoridades crean "tasas" turísticas para obtener un cierto rendimiento a sus inversiones, las realizadas con sus impuestos.

La codicia y la falta de prevención están creando una España alterada. Ya ha habido acciones contra los turistas en determinadas localidades y es previsible que esto crezca en la medida en que ya no es cosa del verano, sino que se amplía a todo el año.

España se está calentando y no precisamente por el sol.



domingo, 16 de agosto de 2026

Susana Díaz y el problema del desafecto turístico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La senadora por el PSOE y antigua presidenta la la Comunidad Autónoma de Andalucía, Susana Díaz, ha publicado hoy, hace pocos minutos, un artículo en el diario 20minutos, donde tiene una columna frecuente de opinión,  titulado "Turismo sí, pero también vida". Creo que el texto es de interés tanto por las responsabilidades pasadas al frente de Andalucía como por las actuales como senadora. No solo es una columna de "opinión", sino un acto de escritura por parte de una persona a la que se le puede pedir opinión y compromiso.

Susana Díaz da su opinión a medias sobre la cuestión turística pero no da algo que a un político se le debe exigir, soluciones. Enumerar problemas está muy bien, sobre todo si no se está en el poder (es el PP el que gobierna en Andalucía, aunque esté en el gobierno central), pero creo que a los políticos se les debe exigir algo más, compromiso y posibles soluciones.

Este es el comienzo de su texto: 

Cerraremos en pocas semanas un verano de récords en número de visitantes, al mismo tiempo que sigue creciendo la desafección social hacia la industria turística.

El problema no es que España tenga demasiado turismo, sino que determinados modelos y niveles de concentración turística están generando un coste social que puede terminar perjudicando al propio sector. Mientras la previsión de aumento de turistas este año parece consolidarse, prolifera el ruido en los destinos más solicitados de nuestro país, los más sonoros en Mallorca.

Amplias movilizaciones en las últimas semanas, la última en Sóller con miles de personas en sus calles, reivindicando la necesidad de hacer compatible nuestro turismo y la calidad de vida de los residentes, algo que solo será posible desde la defensa de la vivienda asequible, la apuesta por infraestructuras dignas y la protección de nuestro comercio local para mantener la identidad de nuestros barrios.*

Como buena política, el texto comienza con el éxito, los records alcanzados (algo se está haciendo muy bien) y su contrapartida (algo se está haciendo mal), la llamada desafección turística, es decir, el rechazo que causa el "éxito". No se cuestiona el turismo, sino el modelo o, para ser precisos, aspectos del modelo que (suponemos) se podrían mejorar, aunque no se nos diga cómo.

Y es ahí donde radica el problema. Díaz se pone a favor de los perjudicados, pero no se pone en contra de los que perjudican. La gran cuestión pasa a quedar sin solución: ¿es posible (y cómo) evitar los problemas que el "éxito" turístico trae?

Cuando se dice que el turismo es un beneficio para nuestra economía (como la propia Díaz sostiene) se evita especificar la forma en que se reparte el "beneficio", es decir, quienes se benefician realmente y quiénes son los perjudicados, que son esos a los que se considera como con "desafecto". Está claro que el beneficio turístico no se reparte de la mejor forma, es decir, que beneficie a los más posibles, sino que beneficia a unos y perjudica a otros.

El artículo de Susana Díaz no puede dejar de poner voz a los desafectados, que no se quejan por un sentido elitista de la vida, sino por no poder tener ni una casa donde vivir dado los elevadísimos precios de la vivienda en las zonas turísticas. Y quien dice la vivienda, dice el modo de vida al completo: la comida, la ropa, etc. Todo es más carao aprovechando la llegada del turista.

El País 26/07/2026

Pero ante esta situación, la presión mediática sobre los españoles crece: por todos los canales (especialmente los autonómicos, que son controlados —se diga o no— por los políticos locales) aumenta la presión turística, es decir, es una oferta continua de playas, chiringuitos, comida local, monumentos, etc. El turismo es el "gran negocio" y requiere de los medios para ser promocionado. Los medios locales apoyan al turismo local compitiendo con los más cercanos.

El español ideal es el consumidor turístico, gastronómico, cervecero, de chiringuitos todo el día para una vida de celebración constante. Las autoridades ayudan con la proclamación de fiestas, puentes, festivales, celebraciones. España, nos guste o no, es un chiringuito en detrimento de otros sectores que se ven al margen del impulso al gasto. El español se ve impulsado a recortar sus vacaciones (ya no puede pagarlas) y a buscar sitios más baratos.


Los que no pueden salir se ven presionados por el alza de los precios que les rodean. Todo se vuelve caro. Pero esto es solo una parte. Esas cifras de empleo, de las que presumen los medios y políticos, son de empleos mal pagados, estacionales (se despide y se contrata una y otra vez). El turismo necesita empleo, pero solo en momentos puntuales. Mucha gente acumula un contrato tras otro: despido, contratación, despido.

La saturación turística es solo una parte. Los efectos directos y secundarios son muchos más. El rechazo al turismo no es una cuestión de "molestias", sino de moldeado a una forma de economía y, con ello, de vida.

Con todo, hay un tema tabú: los efectos del cambio climático del que hemos tenido sobrados ejemplos este año (y lo que nos queda). Las "olas de calor" ya no son "olas" esporádicas. Van una tras otra, creando desajustes con las temporadas turísticas, concepto que no puede retener la realidad. Tenemos sequías en Galicia y brutales danas en el Mediterráneo.

La temperatura cambia también en Europa, lo que nos afecta. El turismo depende que los que vienen y si no vienen porque han cambiado las condiciones aquí o allí tenemos entonces un problema. Entonces se traslada el problema al turismo nacional, que debe cubrirlo con su gasto, pero ¿con qué?

Se pone en muchos medios el problema en el número, en el turismo masivo. Es solo una parte. La codicia hace que se aumenten los precios cuando aumenta el número, con lo que afectad a la vida diaria de los residentes. El número tiene consecuencias. Es el sistema capitalista llevado al extremos y no es fácil pedirle sutilezas. La idea de que si se moderan los precios vendrá más gente complica todo un poco más y es una buena excusa para seguir subiéndolos.

Otros dos factores: las inversiones extranjeras en turismo acaban sacando el dinero de España, no se reinvierte. La otra es el traslado a la España interior, que es donde se han refugiado los mayores que son incapaces de vivir en las ciudades con sus pensiones, lo que causa problemas graves. No hablemos de la España incendiada, de la España vaciada, del uso de la inmigración para seguir bajando sueldos, lo que genera un sentimiento de rechazo.

No, Susana Díaz se ha dejado demasiados problemas en el tintero de nuestra España. La conjunción de intereses económicos y políticos en perjuicio de los intereses legítimos de los ciudadanos es cada vez mayor. Hemos convertido España en un chiringuito incontrolado en el que el ciudadano solo le queda ese recurso al que llaman la desafección turística como si fuera algo de señoritos y no de esta España envejecida que vive de las pensiones y de jóvenes que estudian y emigran a otros lugares ante la pobre oferta del turismo que se les ofrece.

Díaz conseguirá votos de los afectados con su sensibilidad. Veremos si con ellos tiene el valor de enfrentarse a los intereses de los que han convertido Andalucía en parque temático. Los problemas los conocemos; ahora hacen falta soluciones y valor.

Está bien que los políticos hagan agudos análisis, pero estos valen muy poco si no se acompañan de descripciones de las soluciones. Y parece nadie quiere arruinarles el beneficio a los inversores que le sacan partido a personas y lugares. Ellos son intocables y el político, además, debe recibirle con los brazos abiertos. Ya se encargan ellos de mostrar las cifras de la manera adecuada para vender la dependencia como éxito.

Con todo, debemos agradecer a Susana Días que, al menos, haya sacado el tema, lo haya hecho visible más allá de la pancarta. Queda mucho por hacer.

¿Qué le queda al doblemente afectado? Salir con una pancarta que amortizar. Está claro que el turismo enriquece a unos y crea problemas graves a otros. Habrá que elegir de qué lado nos dejan estar o solucionar, reducir, etc. el problema. Aceptamos en su momento que el turismo era la vía transformadora de España y lo ha sido, quizá no de la forma que esperábamos. Puede que sea el papel que nos han asignado los que temían otro tipo de competencia en Europa. 

 

* Susana Díaz "Turismo sí, pero también vida" 20minutos 16/08/2026 https://www.20minutos.es/nacional/turismo-si-pero-tambien-vida_7026111_3


Diario de León 08/02/2026




domingo, 9 de agosto de 2026

Todo es turismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer nos ofrecían unen RTVE, en su programa Informa semanal, un canto a lo que supone el turismo para España: todo. Da igual que haya manifestaciones contra el turismo masivo en diversas zonas de España, da igual que sea el motor principal del encarecimiento de la vida, da igual que solo ofrezca contratos temporales que se van acumulando conforme a la temporada, etc. Todo da igual. El turismo, nos venía a decir, es lo máximo para España.

Esto significa que el tiempo se divide en "temporadas alta y baja", que los "puentes" son más importantes por productivos que los días laborales, que nuestras autoridades fijan los festivos para que vayamos a sus localidades, que los programas autonómicos aumentan su información sobre dónde se come la mejor fabada, paella o lentejas con chorizo, unas experiencias de las que no podemos prescindir. Significa un crecimiento de lo local y su diferenciación pues no podemos todos ofrecer lo mismo. Pueblos sin apenas habitantes renuevan su vieja iglesia o plaza para recibir los visitantes dispuestos a descubrir maravillas olvidadas. Significa, como nos decían, que los desastres de Oriente Medio nos favorecen pues su peligrosidad empuja a los turistas a venir hasta nosotros, oasis de calma. Esto es peligroso decirlo, pues se soluciona con un par de buenos atentaos terroristas en el momento adecuado de la temporada.

Sí, todo es turismo. Aceptamos a los extranjeros que vienen con dinero y gastan y rechazamos a los que vienen con mochila (sobre esto ya tratamos aquí hace tiempo), a los que llamamos despectivamente "mochileros", les despreciamos si duermen en bancos y parques, en playas y caminos. No dejan apenas dinero y les negamos nuestras sonrisas.

El turismo nos convierte en competidores a todos. Siempre hay avispados que llegan a los pueblos ofreciéndoles fórmulas para alcanzar el cielo turístico, convertirse en atracción, en punto que despierte interés o curiosidad. Para ello vale una iglesia, una tumba, un plato local o el nacimiento de una celebridad. Si se ha rodado allí una película, tienen asegurados unos cuantos miles de turistas al año, como ha ocurrido con los "espagueti western" rodados en España. Por un módico precio puedes contemplar el duelo, el asalto a bancos, la persecución, reviviendo las experiencias de la pantalla.

La que hay montada con lo del eclipse es otro buen ejemplo de cómo se aprovechan las cosas aunque duren segundos o minutos. ¡Una experiencia única! ¡Compra las gafas adecuadas, reserva el punto desde el que mejor se ve y no vayas en el último momento, nos decía, aprovecha para ver los puntos locales de interés!, nos dicen.

Si con el Mundial se trataba de tenernos sentados frente a una tele (con la variación de casa o bar, mejor la segunda que supone más consumo, aunque en casa te recomiendan los repartidores), con el turismo se trata de que no pares, que tu vida se convierta en ruta, en recorridos de interés. 

Si la idea decimonónica del aburrimiento era haber leído todos los libros, la del siglo XXI es haberlo visitado todo. Un mundo se construye cada día para satisfacer nuestra necesidad de movimiento.

Se escriben novelas, se ruedan series y películas con la idea de crear rutas y futuras visitas a los escenarios. Toda una maquinaria promocional se pone en marcha. Y les debe funcionar. Ya no se trata de depender solo del turismo extranjero. Turista pasa a ser una categoría existencial. Cuando en nuestros concursos le preguntan a los participantes en que emplearan su dinero, prácticamente todos tienden a responde: ¡viajar! Se vive, se sufre, se trabaja para viajar. El paraíso ya no es un espacio, es un recorrido infinito.

En RTVE.es leemos una noticia que nos lleva un paso más allá en esto del turismo

La Inspección de Turismo de Galicia ha tomado una decisión tajante frente a la polémica iniciativa del excapo de la droga, Laureano Oubiña: el veto total a su proyectada "ruta del narcotráfico" por la ría de Arousa.

La administración autonómica ha procedido a la apertura de un expediente sancionador contra los organizadores de esta actividad, que tenía previsto su inicio para el próximo 29 de agosto.

El motivo fundamental de esta prohibición no reside únicamente en el polémico contenido de la propuesta, sino en el incumplimiento estricto de la Ley de Turismo de Galicia de 2011.

Según han confirmado las autoridades, la ruta no estaba siendo gestionada por una empresa habilitada para el ejercicio de actividades turísticas, lo que supone una vulneración de la normativa vigente que reserva este tipo de servicios exclusivamente a agencias de viajes autorizadas.

Un paquete turístico sin autorización legal

Tras un análisis pormenorizado de los anuncios y el contenido promocionado en internet, la Xunta de Galicia ha concluido que la oferta de Oubiña constituye, a todos los efectos, un "paquete turístico".

La comercialización corría a cargo de la empresa Pejurito S.L.U., una firma que, según los registros oficiales, se dedica habitualmente a la venta de libros, merchandising y vinos del propio Laureano Oubiña, pero que carece de cualquier tipo de permiso para operar en el sector turístico.* 

¡Un tecnicismo! ¡Todo queda en un tecnicismo! La Justicia y el Sector se revuelven contra esta actividad que hace del delito atractivo turístico, que pide hacerse fotos allí donde se desembarca la droga. Un bonito recorrido de nueve horas por la Ría, nos dicen.

Todo ello nos da la dimensión real de Oubiña, que pasa de unos negocios sucios a otros turbios, pero que revela su carácter de emprendedor en todo momento. La mención a los tipos de negocios de la empresa Pejurito S.L.U. (libros, merchandising y vinos propios) nos demuestran que no es solo emprendedor, sino el objeto comercial. Los libros serán los que cuenten su propia vida poco ejemplar pero atractiva, el merchandising la interfaz para comercializarse y el vino para acompañar y llevarse de recuerdo del "capo".

¿Quiénes serían sus "turistas"? Más vale no hacerse esta pregunta, que nos llevaría a una larga temporada de depresión.

Sí, hoy todo es turismo. Supongo que en Londres hay un recorrido Jack El Destripador y en Alemania otro de Adolf Hitler. En este último caso, hemos tenido la reciente noticia de la transformación en comisaría de su casa natal para evitar que se convirtiera en lugar turístico y se promoviera su visita. ¿Por qué no un turismo de este tipo, si hay demanda?

Oferta y demanda, no hay otra ley en este mundo moderno y, en este contexto, el turismo es solo un aporte más a esta ley. Así, solo nos queda congratularnos de las desgracias ajenas (guerras, epidemias, terrorismo, etc.) y rogar que esto de las olas de calor y danas sea pasajero. 


* Santiago Riesco Pérez "Galicia prohíbe la "ruta del narcotráfico" de Laureano Oubiña por carecer de licencia y comercializar con el dolor" RTVE.es 8/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260808/prohiben-ruta-narcotrafico-oubina-licencia-dolor-victimas/17184476.shtml



lunes, 22 de junio de 2026

Sol y playa o lo que toque

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los veranos solían ser aburridos desde el punto de vista de las noticias que generaban. El término "serpiente de verano" aludía a esas noticias prefabricadas para combatir calor y aburrimiento. Ahora la noticia es el calor mismo y el aburrimiento viene de la saturación de noticias. Sí, todo ha cambiado.

El mismísimo cambio climático está acabando con los registros anteriores. Lo llamamos "ola de calor", un término que lleva implícito que se irá pronto, que es algo pasajero. Lo malo es cuando te dicen que es la "primera ola" y ya te avisan de la siguiente.

Nuestros telediarios se llenan de personas con abanicos o botellas de agua que nos dicen que "hace calor". Informativamente no da mucho más de sí, excepto cuando se producen trágicos "golpes de calor", que permiten además incidir en los remedios para evitarlos, es decir, no salir a las horas de más calor, beber mucha agua, ir por la sombra y... poco más. Pero se nos repite en cada ola varias veces al día. Luego están los irredentos, esos que corren sin camiseta a las cuatro de la tarde, a la hora de más calor. Se trata de ponerse en forma y morenito lo más rápido posible, aunque sea a riesgo de que dé un golpe de calor que te deje "moreno" para siempre.

La otra noticia, claro, es lo bien que se está en la playa. Las vistas de las playas concurridas contribuyen a nuestra principal industria, el turismo. Ya sea cultural o playero, de interior o de costa, se nos anima a ir. Los intereses nacionales y regionales, locales, están detrás de estas recomendaciones en cuanto llega la época, que es ya casi todo el año.

Desgraciadamente están aumentando las noticias de muertes por ahogamiento, especialmente de menores, en playas y piscinas. Bañarse donde no se debe tiene sus riesgos. Hemos tenido una serie de ahogamientos previos al verano por efectos de viento y oleaje en zonas normalmente tranquilas, pero que hace tiempo que no lo son tanto. Carteles que avisan del peligro rondan discretamente por algunas playas, y sus víctimas suelen ser turistas poco dados a pensar en peligros. Han venido a bañarse. Vigilar las playas no es barato y lo importante es no tener que recordarles que ahí no pueden bañarse.

Hay que vivir del turismo sí o sí. Es lo que permite más contrataciones que despidos, permitiendo sacar pecho a las autoridades, que casi nunca nos cuentan cuánto dura ese contrato del que se sienten tan orgullosos.

En 20minutos nos traen una noticia sobre la valoración turística de España por parte de los británicos:

Este sábado, el diario The Sun recomienda a sus lectores una localidad costera que califica como el "nuevo Benidorm". Se trata de la población tarraconense de Salou.

El rotativo británico destaca que en Salou, los turistas británicos pueden encontrar pintas de cerveza a tan solo tres euros, cócteles de cinco litros y "bonitas playas".

"El nuevo destino de fiesta, donde la vida nocturna nunca para y todo vale, cuenta con 250 bares y 11 grandes discotecas. Y los turistas británicos dicen que es mucho mejor que Benidorm, Lanzarote y Málaga", añade.*


 

Todo un atractivo, desde luego, ¡buenos motivos para venir a España! Me imagino que muchos se sentirán orgullosos de este modelo y lo que significa ser el chiringuito de Europa. Lo llamarán motor de crecimiento.

En el aniversario del Brexit nos cuentan que seguimos siendo el lugar preferido por los británicos y que muchos se arrepienten de su salida de Europa. Dicen que no se sienten europeos, pero que en España se vive muy bien y que les tratan bien.

Hace unos días contábamos la conversión del cementerio de la Almudena en espectáculo nocturno con historias cómicas contadas por los "resucitados", de Forges a Lola Flores, que eran de los que se nos mostraban imágenes. De esta forma podemos añadir los cementerios españoles a la moda turística veraniega. 

Los pueblos buscan motivos para volverlos más atractivos y llenarse los fines de semana. Las costas ya no son suficientes y el interior reclama su parte de la tarta turística.

Otros eligen pasar las vacaciones ante un juzgado con una pancarta de protesta o de apoyo. Es una nueva modalidad, pero que tiene sus repercusiones en la zona.

Este verano se compite con el mundial, con las concentraciones por la visita papal y de Bad Bunny. Unos tiran de nosotros hacia unos lugares, otros nos llevan al extremo opuesto. Se trata de que haya oferta para todos y que el negocio nacional (e internacional) siga. Da igual que nuestras conversión en país turístico tenga consecuencias que no son fáciles de asimilar, efectos sistémicos, como el encarecimiento de la vivienda, el empleo estacional e inestable, etc. 

Nos dicen que muchos españoles no saldrán de vacaciones o lo harán por España y poco tiempo, que el bolsillo no da más de sí. Hay que hacer sitio a los que vienen de fuera y esperar que España se mantenga en el Mundial el mayor tiempo posible. Si ganamos...¿qué mejores vacaciones?

* "El destino turístico español bautizado como 'el nuevo Benidorm' por 'The Sun': "La vida nocturna nunca para"" 20minutos/Viajes 20/06/2026 https://www.20minutos.es/viajes/destino-turistico-espanol-bautizado-como-nuevo-benidorm-the-sun-vida-nocturna-nunca-para_6985810_0.html

domingo, 31 de agosto de 2025

Turistas de bocata

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nunca llueve a gusto de todos, dice esta sabía apreciación popular del mundo. En la cuestión turística, que tanto afecta a la economía y a la vida españolas, el fenómeno se está empezando a producir cada vez con más claridad.

El turismo, hablando con sencillez, tiene tres partes: el viaje, el alojamiento y la comida. El viaje lo podemos hacer en avión hasta ir caminando (por ejemplo, el peregrinaje del Camino de Santiago) o pedaleando en bici. En medio hay todo tipo de fórmulas, del coche al tren. Los sectores compiten por ser los elegidos.  El segundo factor, el alojamiento también admite muchas variaciones entre los hoteles de cinco estrellas a dormir en una tienda de campaña en un camping o a la luz de la luna si el tiempo lo permite. A veces viaje y alojamiento de hermanan formando lo que llaman un "paquete". El tercer elemento es que, como no se vive del aire, hay que alimentarse. Aquí la cosa cambia, ya que va desde los cinco tenedores hasta el bocata que se come en mitad del campo.

A veces, los tres elementos se dan unidos, viaje y alojamiento con comida incluida.

A la gente le gusta viajar, estar bajo techo y comer. Pero los hábitos están cambiando con las crisis, según el dinero disponible en el bolsillo de cada uno. Este se va vaciando por orden, primero viajas, luego te alojas y finalmente comes. Lo que se gasta en uno, se resta en los otros, quedando cada vez menos disponible. Aquello del "suvenir" de recuerdo ha sido sustituido por la foto del teléfono móvil.

Pero las crisis van convirtiendo el turismo en algo que, independientemente, del gasto se va convirtiendo en una forma de lujo. Un lujo es simplemente algo que uno no se puede permitir; cualquier cosa puede serlo. El lujo es variable; lo que es un lujo para los que no tienen dinero para pagarlo, puede ser normal para el que le sobra para permitírselo.

Hacer que la economía española dependa tanto del turismo en sus tres variables señaladas, es peligroso cuando no todo te lo puedes permitir.

En RTVE.es titulan su información del telediario fin de semana "Crece el turismo de bocata en las Islas Baleares: "Han subido mucho los precios""* Allí se nos ofrece la sinopsis de la información dada en el telediario: 

Las Islas Baleares lideran el turismo internacional. Esta temporada han llegado un 4% más de turistas. Llegan más y gastan más, pero los vuelos y el alojamiento se comen gran parte del presupuesto, dejando las terrazas de bares y restaurantes a medio gas en plena temporada.

La patronal de la restauración alerta de una bajada de la facturación de hasta el 15%.*


La sinopsis es la cruda realidad de lo que hemos explicado anteriormente: al turista ya no le sobra nada y cada vez tiene menos para gastar. Si no le queda nada o muy poco, elegirá —según lo que le quede en el bolsillo— entre el restaurante que se pueda permitir, un burger o se comprará para hacerse un bocata. No es difícil de entender cuando lo vives.

Pero las patronales lo quieren todo y lo quieren en el orden señalado. Conforme el peso del turismo crece en nuestra vida —de la playa selecta al pueblo de la sierra al que no se le haya quemado la ermita—. Todos suben sus precios y esperan que el turista responda a estas subidas con algo que no se produce, la subida de sus sueldos.

Hemos bautizado al turismo que se empobrece y no gasta como "de mochila", el que rechaza viajes y alojamientos, que son un lujo para ellos. Los llamamos despectivamente "mochileros". Ahora, como ocurre en la información, lo llamamos de "bocata", que sería el nivel más bajo. Las imágenes nos muestran terrazas vacías ante la desesperación de sus patronos, los mismos que consideran despilfarro tener contratos todo el año y pagar horas extra.

Hace unos días recogíamos aquí la queja de un patrón restaurador señalando que la gente se sentaba y pedían alioli con pan, que le parecía lo más bajo en la escala del consumo. El nuevo reportaje recoge de nuevo sus palabras de queja.

En España, por lo visto, cada vez atraemos a este tipo de turistas. Vienen y no gastan lo esperado. Lo hemos dicho muchas veces y desde hace muchos años, las crisis acaban con lo superfluo y el turismo lo es en la medida en que te lo puedes permitir o no.

Hace tiempo hubo ataques a los turistas mochileros, a los que gastan el mínimo. Seguimos siendo atractivos, nos dicen, pero los que vienen gastan menos en comida porque les hemos subido los precios de viajes y estancias.

El País agosto 2023

España ha tenido como turistas ilustres a jeques árabes y a oligarcas rusos que venían a gastar lo que ganaban con sus negocios más o menos claros. No nos importaba, Marbella o Puerto Banús los acogía con los brazos abiertos. La ex de Vladimir Putin tenía varias casas por la zona.

Ahora nos centramos en la descalificación, condena y a veces agresiones (aunque sea con pistolas de agua) del más pobre, del que viene a la llamada turística española con los bolsillos poco llenos o que se los vacían rápido por las subidas de precios. No es justo, ni elegante. 

Hay que insistir en este cambio en el turismo y sus consecuencias para España. El turista no es el culpable.


* "Crece el turismo de bocata en las Islas Baleares: "Han subido mucho los precios"" RTVE.es Play 30/08/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/crece-turismo-bocata-islas-baleares-han-subido-mucho-precios/16711814/

jueves, 28 de agosto de 2025

La crisis del modelo turístico español

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Llevamos muchos años diciéndolo y al final, la lógica es aplastante. Crear un "país turístico" es apostar por un mundo idealizado en el que las cosas deben ir bien para que funciones. Aquí "funcionar" es gastar, consumir. Pero esto no es fácil cuando llegan las crisis, las que afectan al bolsillo. Y una economía que se basa en el gasto depende directamente de los ingresos; a menos ingresos, menos gasto. Entonces empieza a fallar todo, en una espiral encadenada.

El titular en 20minutos resume la situación, "La hostelería sufre una temporada "difícil" por el encarecimiento de las vacaciones: "La gente viene, pero no tiene dinero para gastar""* Es algo evidente, pero no fácil de aceptar, por lo que se ve.

En el artículo en cuestión se explica: 

La imagen se repite cada verano. Con el calor de la temporada, millones de personas huyen hasta los destinos de playa con la idea de descansar del ajetreado trabajo. Miles de sombrillas abarrotan kilómetros de costa y, por ende, las terrazas, los restaurantes y los chiringuitos de playa de toda España se llenan de numerosos turistas, tanto nacionales como extranjeros. O eso, al menos, era lo que ocurría hasta ahora. El aumento de los precios y la caída del poder adquisitivo han provocado que el gasto medio por persona en viajes de ocio y vacaciones haya aumentando hasta un 9,3% este año, según los últimos números del Instituto Nacional de Estadística (INE). Y con ello, la hostelería, no ajena a este problema, está notando una reducción en el número de clientes, así como en la facturación en plena temporada alta.* 

Si suben los precios y disminuyen los salarios, no hay que ser demasiado "técnico" para comprender lo que ocurre y seguirá ocurriendo con el comportamiento de los "afectados". El turismo es un modelo muy limitado, sobre todo cuando se convierte en el modelo "estándar" y todos van a él. Es adecuado para economías "pobres" que tratan de aprovechar los recursos naturales —sí, esos que destruyen las "danas", incendios y sequías, los afectados por el cambio climático, aunque no se quiera reconocer—.

El modelo turístico crea un empleo estacional y precario para los que trabajan en él, un modelo que habla, como en la información, de "temporada alta". Eso determina el empleo. Pero necesita de la otra parte, del turista, es más, del turista consumidor, Y ahí ya nos es tan controlable como ocurre con el empleo, donde contratas y despides.

En post anteriores hemos hablado de casos en los que los pueblos se abonan al modelo turístico. Todo lo centran en la capacidad de atraer al turista. Puede ser la historia del lugar, su gastronomía, alguna atracción festiva, etc., pero todo acaba con lo que haya en el bolsillo del turista. En España empezó a hacerse la campaña de rechazo del "mochilero" porque venía y no gastaba, Se ha empezado a cobrar por el aparcamiento en lugares donde antes no se hacía o a cobrar diversos tipos de tasas por pasear, mirar, etc. ciertos lugares. La excusa para hacerlo es compensar el gasto que ocasionan con sus visitas, aunque la realidad es que visitan pero no gastan, en lo que podríamos llamar "turismo de mirada", en el que la gente viene a ver lo que sea (paisajes, monumentos...) La realidad es que vienen y no gastan, al menos, lo que se esperaba.

La subida de los precios —que el sector justifica— no es un factor de atracción obviamente. Las cuentas no salen y lo acaba pagando —como siempre— el trabajador, que se ve sobre explotado en horas y reducido en días.

Una vez más, la ausencia de criterio de futuro ha llevado al modelo más fácil, el de explotar lo que ya hay, antes de favorecer la creatividad industrial, la exportación en nuevos mercados, etc. Es más fácil... hasta que deja de serlo.

La competencia con otros países con costes menores y mayor exotismo es un factor en aumento. España ya no es la única. Nuestras cifras de turistas recibidos son engañosas y peligrosas. Han provocado fenómenos que nos afectan, como la especulación del suelo, la falta de vivienda y su aumento de precio, los "pisos turísticos" y una larga lista que elementos negativos.

Lo hemos visto con la dana, pero no nos gusta verlo. Lo estamos viendo con los incendios forestales por toda España, pero tampoco queremos verlo. Las páginas de los medios son una extraña mezcla de incendios y festejos. Si se invirtiera en prevención un diez por ciento de lo que se invierte en fiestas tendríamos otro panorama. Pero también los bomberos se quejan de lo mismo que los camareros; también ellos tiene su temporada alta, con sus bajos sueldos y la consiguiente explotación. El modelo se ha extendido como referencia.

Los pueblos compiten por la atracción turística de la que viven. Los medios presionan para que salgamos de casa y vayamos a algún sitio, en una promoción descarada. Que vayamos... y gastemos. El caso del toro gigantesco para atraer turismo es un ejemplo claro de la falta de imaginación de la mayoría de nuestros políticos locales, incapaces de idear nuevos modelos de producción en sus pueblos. El abandono de los pueblos tiene mucho que ver con esto. Vacíos en invierno, esperan con ansia la llegada del verano en la que se "desconecta" y se consume, como veíamos aquí hace unos días (El mito de la desconexión).

Ir, mirar y gastar, Este es el modelo. El ir está cada vez más repartido por la multiplicación de oferta; el mirar está cada vez más complicado porque hay que cuidar lo visible, el centro del atractivo;  y, finalmente, gastar. Pero solo se puede gastar lo que se tiene. Si tener el bolsillo repleto y ganas de gastarlo, a nadie interesas, es más, eres una molestia.

Nadie quiere hablar de cómo nos afecta esta sucesión de catástrofes climáticas y cómo se centra en nuestros "paraísos climáticos". Nuestras "Costa del Sol", "Costa de la Luz", etc. han sido los centros de destrucción, han barrido el Levante, asolando las costas mediterráneas.

Hay que pensar en otro modelo. Si el turismo interior gasta poco porque los sueldos son bajos, como ocurra una nueva crisis, como sigan subiendo los precios, etc. veremos qué hacemos. Pero la atracción de lo fácil es una tentación.

Economía Digital

La frase más sensata que escuché durante la dana valenciana y sus destructivas inundaciones por construir donde no se debe fue "¿Y ahora a quién le vendemos los pisos bajos?" Vio rápidamente el problema.

Cambio climático, crisis del empleo, especulación inmobiliaria, bajos sueldos, subidas de precios... España, ¡despierta! 


* Jorge Martínez "La hostelería sufre una temporada "difícil" por el encarecimiento de las vacaciones: "La gente viene, pero no tiene dinero para gastar"" 20minutos 27/08/2025  https://www.20minutos.es/nacional/hosteleria-sufre-temporada-dificil-encarecimiento-vacaciones-gente-viene-dinero-gastar_6235764_0.html

sábado, 9 de agosto de 2025

El toro, el alioli y el turista improductivo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos hablan en las noticias mañaneras de hoy en RTVE de las quejas del sector turístico español: los turistas consumen poco. Donde antes se gastaban 50 euros por cabeza y día, ahora apenas llega a 20 de promedio. En algunas zonas hablan de un 10% menos y en otras hasta del 15%.

Para que el turismo funcione son varios los requisitos básicos, el primero de ellos, desde luego, es que el turista tenga dinero en el bolsillo, que tenga "suficiente" dinero en el bolsillo, precisamos. Uno de los entrevistados se queja de que llegan y piden "un pan con alioli para comer". No especifica cuántos panes y cuántos turistas. Tampoco precisa si él ha reducido el tamaño del pan y ha elevado su precio, algo probable.

El turismo es una fantasía. Antes lo era para los turistas, a los que se les fabricaba un mundo-paréntesis en el que era posible viajar y olvidarse del día a día. Hoy la fantasía está también del lado del sector, que piensa que en un mundo precario y de sueldos reducidos, el turista es poseedor de una fortuna que regará todo aquello por donde vaya pasando.

Ahora se enfrenta a la dura realidad tras sus fantasías. Hace años se empezó una vergonzosa campaña contra los llamados "mochileros", los que iban son su mochila, dormían en estaciones y parques y se compraban la comida en el supermercado, guardan parte de la barra de pan para el siguiente bocadillo. Nadie los quería. Eran el recordatorio que una cosa es "viajar" y otra "hacer turismo", que implica un gasto constante en todo aquello que han construido para nuestro gozo visual, estomacal o de cualquier otro tipo. Ahora vuelven los mochileros; no hay para más.

Hace mucho tiempo ya escribimos aquí que el turismo partía de un punto, el de creer que el mundo "va bien". El problema es que el mundo es muy suyo y le da por montar guerras, crisis económicas, reducciones de sueldos, despidos, quiebras, cambia el clima, etc., algo que el mundo turístico no acaba de aceptar.

Hace unos años mis alumnos chinos me preguntaban por qué en España había tantos festivos, tantos puentes. Yo les contestaba de forma irónica que en España era un "deber nacional" ir a los sanisidros, a los sanfermines, a las fallas, a la feria de abril, etc., que había que beberse la cerveza que los alemanes no se bebían, etc. Hoy se reclama ese "deber nacional" para que al sector, que ha subido todos los precios (viajes, estancias, comidas, etc.), le salgan las cuentas.

Esta es la servidumbre de un sector que necesita que todo vaya bien, que no haya cambio climático, por ejemplo, ni crisis de ningún tipo para funcionar. El recurso al turismo nacional —al que se incita intencionadamente desde los medios privados, autonómicos o estatales— es hoy urgente porque no salen las cuentas.

Los pueblos, grandes o pequeños, no apuestan por la producción sino por la atracción, es decir, mostrar algo "atractivo" al mundo para hacer que vengan a gastar. Cuando se lo hayan gastado todo, se pueden ir y dejar sitio a los siguientes de la cola. Lo malo es cuando no hay cola o los que vienen a gastar se piden un "pan con alioli" y beben del rico agua de la fuente.

Estos días nos traen la penúltima locura con la construcción de un toro de 300 metros de altura en la localidad madrileña de Alcorcón. Los vecinos entrevistados se muestran ilusionados con los turistas que el toro pueda atraer. A finales de julio, antes de que Alcorcón se llevara el premio. La Voz del Tajo presentaba así el proyecto:

La Academia Española de Tauromaquia ha presentado un ambicioso proyecto arquitectónico para erigir una colosal escultura metálica en forma de toro bravo, de al menos 300 metros de altura, con el objetivo de convertirla en el principal icono turístico de España y uno de los mayores reclamos internacionales de todos los tiempos.

La iniciativa, bautizada como 'El Toro de España', busca dotar al país de una construcción monumental que combine innovación técnica, valor cultural y potencia visual, a imagen de otros grandes símbolos nacionales como la Torre Eiffel en Francia, la Estatua de la Libertad en EE.UU. o el Coliseo Romano en Italia.

Según ha adelantado a Canal 33 TV de Madrid el presidente y fundador de la Academia Española de la Radio y director de Radio España, Jorge Álvarez, el toro estaría ubicado en una localidad española con una alta afluencia de turistas, con el fin de garantizar su viabilidad económica y propiciar, además, el impulso comercial y la generación de empleo en toda la zona.* 

¡No aspiran a poca cosa! Dentro de un par de miles de años, el "toro" tendrá tanto valor como el Coliseo de Roma. Finalmente ha sido Alcorcón quien ha apostado por el "toro".

El problema será si los turistas van armados con su cámara de fotos y se piden el pan con alioli, suponiendo que para entonces ni el pan (que ya lo ha hecho) ni el alioli (que lo hará) disparen sus precios.

En otro movimiento para enfrentarse al turista improductivo, el que visita y no gasta, los municipios se lanzan a cobrarles tasas de todo tipo, de aparcamiento o de acceso, que es ya la última baza que les queda. Pronto habrá ofertas combinadas de aparcamiento, acceso y cinco fotografías o algo similar.

Es la España transformada en "postal", donde todo el mundo aspira a ser mirado y al gasto que supone. No hay fábricas o empresas de otra cosa. Si tienes un puente puedes cobrar a los suicidas y los que se hagan fotos viéndoles caer. Si los suicidios del madrileño Viaducto son un atractivo turístico, ¿por qué no?


TripAdvisor

La Vanguardia

Todo sube y sube a la vez dejando el bolsillo turístico en mínimos. Se quejan algunos de que cuando el turista llega ya se lo ha gastado todo en el transporte y en el hotel. El que sube primero, da dos veces. Como todo está más caro, se reduce lo que está en su mano, menos días y menos gasto en esos días. Aquello de las vacaciones de veranos enteros en las que la madre y los hijos iban al monte o a la playa y el padre iba los fines de semana de julio y luego descansaba ya en agosto, pertenecen a la Historia. Luego todo se fue reduciendo, acortando y ahora se cuentan por días y todo lo más por semanas. Vas, haces unas fotos y vídeos, te tomas tu pan con alioli y vuelves.

En los concursos televisivos nadie quiere invertir en mejorar el negocio haciendo inversiones. Todos quieren "viajar", que es cada vez más parte de la fantasía, algo con lo que uno sueña durante el año y que unos pocos puede cumplir, cada vez menos y por menos tiempo. Al menos el toro de Alcorcón está céntrico y se puede ir y volver en el día sin que se ponga duro el pan o se estropee el alioli.

Es sorprendente (y deprimente) cómo se consigue convencer a los pueblos de que basta con tener algún atractivo (recién hecho, milenario o centenario) para que no haya más que montar chiringuitos y hoteles alrededor. Si cuando hay menos dinero, se toca a menos, cuando hay muchos sitios turísticos se toca a menos turistas por pueblo, playa, etc.

El modelo turístico tiene además efectos perversos sobre el empleo, con una elevada temporalidad, dependiente de puentes, fines de semana, festivos locales, etc. El empleo es de baja calidad y no se requiere mucha cualificación. No entro en otros aspectos relacionados con lo que supone tener un país en constante invitación a la fiesta y al gasto, incluido de lo que no se tiene. Este modelo no funciona ya y lo que es peor, también funcionando tiene sus problemas socio culturales.

Estamos echando a la gente de las cada vez más amplias zonas turísticas, como muestra el encarecimiento de la vivienda y de todos los negocios que se den en la zona. Muchos tienen que dejar sus ciudades, más pendientes de los turistas que de ellos. Hay que cambiar, pero para eso hacen falta políticos a los que nos le vendan la moto, en este caso el toro y similares. Los beneficiarios son muchas veces fondos inversores que sacan el dinero fuera de España, en cuyo caso, quedamos reducidos a sirvientes mal pagados.

Toda crisis tiene sus beneficiados, en este caso los que venden comida preparada o los recipientes para traerla y llevarla. No nos dan cifras de esto, pero si no se come fuera algo habrá que llevar. Si hay menos playa, habrá que ir menos al gimnasio. Vemos más gente corriendo y aprovechando la ola de calor para ahorrarse el gimnasio. Todo se conecta. Hasta el tatuaje te empuja a la playa a lucirlo, aunque sea por poco muy tiempo. Hoy con la IA puedes trucar fotos y vídeos ante cualquier monumento o lugar que quieras mostrar a los amigos. Puedes poner un suicida cayendo en tu foto del Viaducto, si quieres.

No se puede tener contentos a todos. Ni siquiera en el paraíso español. No te pases con el alioli. 

* "La Academia Española de Tauromaquia planea construir un toro gigante de 300 metros" La Voz del Tajo 26/07/2025 https://www.lavozdeltajo.com/noticia/89445/nacional/la-academia-espanola-de-tauromaquia-planea-construir-un-toro-gigante-de-300-metros.html