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sábado, 14 de febrero de 2026

El casco ucraniano de la memoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que el sistema olímpico patina y es sometido a críticas. Partir de un principio de que existe un mundo, el deportivo, ajeno a lo que ocurre en el mundo mismo es un disparate que cada vez se hace más notorio por la propia complejidad del mundo.

Las autoridades del olimpismo se convierten así en cómplices con sus decisiones de lo que dicen querer evitar, la mezcla del deporte y un genérico concepto de "política". Lo hemos visto ya con los problemas del Festival de Eurovisión e Israel, con el genocidio de Palestina cuyas reacciones son silenciadas porque se supone que reconocerlo es un "acto político". Eso no impide que el propio Israel politice sus actuaciones y, especialmente, que use el escenario y los votos como un plebiscito de su popularidad mediante votos de pago que el sistema permite. Con todo, los sancionados son aquellos que osaran criticar o tan solo mencionar el genocidio en Gaza.

Tanto las Olimpiadas como Eurovisión son certámenes, competiciones internacionales. Parten de un viejo y hoy ilusorio principio, el de que estos eventos son formas de paz frente a la guerra. Según parece, en la guerra se habla mucho, mientras que en estos escenarios se compite noblemente y se canta pacíficamente. Hace mucho tiempo que esto pasó a la Historia y, como vemos cada día, no hay evento que no se convierta y use como altavoz de causas.

El problema es que el sistema olímpico, armado con sus sacrosantos principios, no siempre entiende bien sus resultados o efectos, al igual que le ocurre  al Festival de Eurovisión. Ambos viven una ficción: que es posible matarse, invadir, bombardear, etc. y luego confraternizar sobre una pista, cancha o escenario. Todos esos bonitos principios de que el deporte y la canción ·están por encima" de política y guerras no es más que un mantra que nos gusta repetir hasta que la realidad lo pone en su sitio. Ni el deporte ni la canción frenan o atenúan las guerras; es más, se han convertido en nuevos espacios para el conflicto.

La sanción por parte del Comité Olímpico al deportista ucraniano pone sobre la mesa de nuevo la justicia o hipocresía de todo esto. En RTVE.es leemos:

El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, ha rechazado la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de impedirle usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra en su país.

"Lo usé en la ronda de entrenamientos y lo usaré en la competición", ha dicho el deportista en una rueda de prensa este martes, solo unas horas después de que el COI informara de que no le autorizaba a llevar ese casco en aplicación de la Carta Olímpica, cuya regla 50.2 establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".

Heraskevych, de 26 años, llevó en la sesión de entrenamiento del lunes un casco en el que aparecen las imágenes de varios deportistas ucranianos fallecidos durante el conflicto con Rusia, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros, informa Efe.* 

La cuestión que se plantea es cómo se define "política", "propaganda" o la suma de ambos términos. Lo que ha hecho el deportista ucraniano es un acto en memoria de otros deportistas, sus compatriotas. Se trata de una forma de recuerdo. Una cosa es la propaganda y otra la memoria, un acto de afirmación sobre sus compatriotas muertos. No hay mención de los que causaron su muerte ni petición de acción. El dolor no es propaganda. Prefiero un deportista que recuerde a sus compañeros muertos que a otro que los olvide, ignore o no tenga el valor de mostrarlos. Sin embargo, el silencio parece que se considera un valor olímpico.

El mundo del olimpismo se distancia así del mundo real sobre el que se supone que debería actuar. Esos llamados "valores del deporte", de los que deberíamos aprender todos se transforman en el valor del "silencio", de la ignorancia del destino de los propios deportistas. Claramente es algo que permite quedar satisfecho a los agresores y perjudica a los afectados por duplicado, la muerte y el silencio que la envuelve gracias a esa regla 50.2.

Como en el caso de Eurovisión, lo que realmente está sobre la mesa es la supervivencia de unos acontecimientos que fueron creados en un mundo distinto y que hoy es complicado sostener.  Sancionar a países supone cerrarse audiencias en un mundo en el que parece que las audiencias lo son todo. No se trata de valores sino de dinero, de ingresos si empiezan a retirarse países. No hay fines nobles en todo esto si el sancionado es aquel que recuerda a sus compañeros deportistas muertos.

Como esto lo tiene la mayoría claro,  no es percibido como un canalla, sino como lo contrario, como alguien que está poseído por valores humanos y que no prescinde de ellos por una competición. ¡Que se metan las medallas...!

El COI y el olimpismo, por contra, se ven debilitados, irracionales e injustos, con una idea falsa de la realidad donde no existen las guerras ni las muertes. Su "nobleza" se volatiliza y se ve por qué compiten realmente los países y todos los negocios que hay detrás.

Zelenski le ha concedido ya la única medalla que merece la pena, la del sacrificio y la nobleza del recuerdo dolorido de los deportistas muertos. 


* "El ucraniano Heraskevych dice que desafiará la prohibición del COI y llevará el casco alusivo a la guerra" RTVE.es 10/02/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260210/coi-prohibicion-casco-guerra-ucrania/16932293.shtml

domingo, 25 de agosto de 2024

Silenciosas e invisibles, las mujeres afganas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se quejaba hace unos días la periodista Almudena Ariza en un tuit del silencio e indiferencia que rodea a la situación de la mujer en Afganistán. Desde que se les dio el poder a los talibanes, las decisiones de estos retrógrados terroristas oficiales no han dejado de escandalizar por su rotundidad. Los talibanes son una puerta abierta al horror con un objetivo preciso: las mujeres. Son la encarnación de algo que no debería existir, que no representa religión sino cárcel moral y real, una condena absoluta.

Los talibanes son la demostración de los orígenes patriarcales de las religiones, de su terror disfrazado de virtud. Mientras otras han conseguido espiritualizarse y humanizarse, el islam de los talibanes es un anacronismo contra el tiempo y la historia, es una gigantesca farsa autoritaria que no merece ser respetada ni por las personas que dentro del islam han entendido que la virtud y el pecado son otra cosa.

En RTVE.es leemos las nuevas medidas desarrolladas en su carrera por lograr el paraíso en la Tierra:

"De acuerdo con esta ley, el Ministerio -para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio- está obligado a ordenar el bien y prohibir el mal (...) y también es responsable de la paz y la fraternidad entre la gente", ha indicado el portavoz del Ministerio de Justicia, Barkatullah Rasooli, en una declaración publicada este viernes por el canal afgano Tolo News.

En el artículo que se refiere al hiyab, la norma establece como necesario que las mujeres se cubran el rostro y el cuerpo para evitar "causar tentación", y evitar el sonido en público o de la voz en alto de mujeres, incluyendo cantar, recitar, o hablar frente a micrófonos, ya que se considera falta de "modestia". Asimismo prohíbe a los conductores transportar mujeres adultas sin un tutor masculino legal.

"La implementación de la sharia y el hiyab es nuestra línea roja. No podemos negociar con nadie sobre estos asuntos", ha dicho en una reunión con las autoridades el ministro de la Virtud y el Vicio, Mohammad Khalid Hanafi, según Tolo.*


 

Ni vista ni escuchada, las mujeres afganas se "esfuman" de la mente de los únicos que cuentan, los varones. Si hay algo que preguntarse sobre este "machismo místico" es por qué al paraíso se accede a través del "martirio" del terrorismo y no es entra en él por la presencia de las mujeres. ¡Extraña visión del mundo! Es un radicalismo que aplaude el matar y aplaude encerrar a las mujeres en el silencio por su perversidad congénita.

No hay mujeres que sean "buenas". Solo la mujer invisibilizada, silenciada, encerrada... es factible porque, de otra manera, invade la mente del hombre, del varón, que en su debilidad congénita, se deja arrastrar hacia el vicio por su sola visión o sonido.

La mujer no debe salir sola; debe estar sometida a la vigilancia constante de un guardián. Sola es un peligro, porque en su naturaleza está causar el mal, lo quiera o no, simplemente con que se la contemple. No es necesaria su voluntad; es simplemente su existencia. Su voz, su olor, la visión de cualquier parte de su cuerpo... su recuerdo son causas del mal, de la perdición del varón, el gran desastre, el paraíso se quedaría sin guerreros. ¿Y que se haría entonces con las "huríes" de premio? Terrible paradoja sean mujeres el premio a haberlas aborrecido, denigrado, encerrado. Eso sí, vírgenes y bellas, las cheerleaders de la otra vida.

De esta forma quedan establecidos los dos polos: la debilidad del varón y la maldad intrínseca de la mujer. El varón olvida sus obligaciones y la mujer le hace olvidarlas. El recuerdo de "Eva" está muy presente. Con ella nos echaron del paraíso. ¡Ya ha llovido!

La queja de Almudena Ariza es cierta. Aunque los medios sí dan noticias, solo profundizan en lo que esto supone en contadas ocasiones. Es el peligro de haber normalizado un comportamiento que algunos irresponsables llaman tradiciones. No hay que confundir las "tradiciones" con las "malas costumbres". Esto no es "diversidad cultural", sino barbarie a secas. Todo lo que hace daño al otro de esta forma selectiva es simplemente malo.

Ahora se condena su voz, su caminar sola, su sola visión en una calle. El mundo (masculino) debe olvidar su existencia pública y doblegarlas en privado. Es un muy mal ejemplo en esa competencia por la virtud que se establece entre países y grupos fundamentalistas.

Con estos escritos llamamos a que no olvidemos a las mujeres afganas y en especial a que acojamos a las que escapan. Hay que ayudar a que existan esas mujeres rebeldes y a que su rebeldía tenga sentido, que obtengan la mejor formación para cuando regresen y tengan que sacar ellas al país de la oscuridad y la ruina. Serán ellas, sin duda, las únicas capaces de hacerlo. Son mujeres como esas atletas que ha participado en los Juegos Olímpicos repudiadas por su propio país y de las que apenas hemos escuchado nada entre tanta fanfarria. ¿Qué ha sido de ellas? Sus medallas son de otro orden.


Tenemos, en cambio, el ejemplo de la deportista afgana descalificada por llevar en su ropa la frase "Free afghan women". No dudo que las reglas sean las reglas, pero estas parten del equívoco principio de que todos son iguales y por ello deben cumplirlas. ¡Feo mensaje sobre lo que es importante se ha mandado al mundo y en especial a las mujeres afganas! Demasiadas razones para ser razonable. No quiero imaginarme cómo se sintió esa mujer que se jugaba la vida por practicar break dance, algo que es solo un divertimento deportivo para el resto del planeta. ¡Triste! Para mí, la actuación por encima de cualquier récord del mundo, la que da sentido al deporte.

¡No olvidemos a las mujeres afganas, no las convirtamos en rutina informativa, en "tradición" cultural o en rareza exótica!  

The Conversation 2023

* "Los talibanes prohíben el sonido de la voz de mujer en público y marcan el hiyab como obligatorio en Afganistán" RTVE.es / EFE 23/08/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240823/talibanes-prohiben-sonido-voz-mujer-publico-marcan-hiyab-como-obligatorio/16225200.shtml

miércoles, 14 de agosto de 2024

Paula Leitón y los mierdecillas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las redes se han convertido en una especie de circo romano en el que mucha gente está con ese pulgar levantado o, en mayor proporción, apuntando hacia abajo. Es lo que le permite a muchos sentirse "emperadores", llamar la atención y sacar la mala baba que acumulan con frustraciones diarias. ¡Cuánto frustrado, cuánto envidioso, cuánto bocazas suelto!

No es nuevo, claro. Pero viene a cuento de esas descalificaciones que nuestros emperadores han aprovechado para escupir a través de las redes sociales, en esos foros en los que, aprovechando el anonimato, sueltan su bilis diaria. El anonimato es esencial en esto, pues, además de ser biliosos, son cobardes.

Las redes sirven para crear ese espacio de impunidad en el que insultar y emitir unos comentarios presuntamente ingeniosos con el único fin de molestar llamando la atención. Me temo que el mundo de las redes se abrió demasiado deprisa como para poder educar a la cantidad de gente que se abalanzó sobre él. Ya hay toda una generación que se mueve en un mundo en el que cree que se puede hacer de todo, insultar a los demás, etc. 

Todo esto ha sido incitado por las grandes empresas, solo preocupadas por el "tráfico" y no por el "contenido", es decir, me da igual lo que digas mientras fomentes los intercambios, el tráfico. Si montas barullo, mejor; más gente hablando.

Muchos periodistas y medios cerraron los "comentarios" en sus artículos y secciones porque no eran más que un espacio que los graciosos de turno aprovechaban para llar la atención. Aquello que comenzó en internet llamado "netiquette", la cortesía específica en las redes, pronto saltó por los aires con la llegada de los nuevos colonizadores. No, no se ha enseñado a la gente a comportarse. Lo malo es que muchas de las malas costumbres saltan de las redes a la vida real porque para mucha gente ya no hay diferencia mental entre lo uno y lo otro.

En el diario 20minutos leemos el siguiente titular: "Paula Leitón responde a los insultos sobre su físico: "Sé cómo es mi cuerpo, lo quiero muchísimo y lo trabajo para este deporte""* El artículo nos da cuenta de los insultos y mofas en los comentarios que la medallista olímpica española ha padecido por parte de la tribu de jueces y linchadores.

La jugadora ha dado todo un ejemplo sobre lo que supone ser atacada por estos mierdecillas anónimos:

"Acabo de ganar un oro olímpico, que es el sueño que tengo desde que soy una enana", ha puesto en valor. Y, al mismo tiempo que ha insistido en que se siente "cero preocupada", ha pedido a quienes dicen este tipo de cosas que "piensen un poco en las personas que puede hacerles daño". "Yo soy una persona madura y no me afecta, pero tal vez a alguna niña o a otra persona puede crearle problemas serios", ha advertido. 

Leitón, que ha confesado que "estas palabras en 2016 me habrían afectado de otra manera", se ha mostrado "orgullosa" de su trabajo, pues para llegar a los Juegos Olímpicos en perfectas condiciones el equipo ha estado "dos meses entrenando nueve horas de lunes a sábado".

La jugadora, que debutó con el equipo nacional en el Mundial de Kazán con 15 años y se estrenó en unos Juegos con solo 16, tiene a sus 24 años dos medallas olímpicas (oro en París 2024 y plata en Tokio 2020), así como tres oros europeos (2018, 2020 y 2022) y tres platas mundiales (2017, 2019 y 2023).*


¡Casi nada! Los medios hacen mal en amplificar este tipo de ataques reproduciendo los comentarios insultantes. Es lo que están deseando esos grupos de frustrados que están deseando concentrar odio, frustración y aburrimiento en personas que están a años luz de ellas por lo que han demostrado en la vida.

Leitón advierte que lo que a ella no le afecta porque es madura y porque ha demostrado a sus 24 años lo que es luchar, esforzarse para darse satisfacciones y dárselas a los demás. Pero advierte: hay muchas personas a las que pueden hundir estos insultantes frustrados con sus comentarios, especialmente en deportes en los que las edades son cada vez menores. La cuestión de la salud mental tiene mucho que ver con esta presión negativa de los comentarios agresivos y descalificantes.

Deberíamos ser menos transigentes con esta gente que no es nadie sin insultar o dar opiniones destructivas. Hace un día hemos comentado aquí el comportamiento de algunos medios y profesionales con su falta de respeto a los deportistas. Esto es una variante de lo mismo, quizá no tan alejados unos de otros como aparenta. Quizá el comportamiento de unos se alimenta de esa necesidad de controversia para llamar la atención.

Me llamó la atención en la corta entrevista televisiva realizada a tres jugadoras españolas entre las que estaba Paula Leitón. Las tres rebosaban alegría por lo conseguido. Lo que atesora Paula con solo 24 años es más de lo que todos esos mierdecillas conseguirán en toda su vida. Es una persona madura, como muestra su preocupación por el daño que puedan hacer a otros, que es mucho. El deportista (no solo ellos) se encuentra sometido a un entorno hostil, de burlas. Cualquier excusa en buena para esta gente que hace del insulto su razón de ser en el mundo. Fuera de ese espacio, no son nadie.

¡Enhorabuena por lo conseguido y, en lo personal, por esa madurez alcanzada! ¡Que les den dos duros!

 

* "Paula Leitón responde a los insultos sobre su físico: "Sé cómo es mi cuerpo, lo quiero muchísimo y lo trabajo para este deporte"" 20minutos 13/08/2024 https://www.20minutos.es/deportes/noticia/5587772/0/paula-leiton-responde-insultos-fisico/

martes, 13 de agosto de 2024

La realidad y el deseo olímpicos y la salud mental

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Quizá deberíamos preguntarnos con total sinceridad "qué son" unas "Olimpiadas" para nosotros. El primer paso quizá debería ser desmenuzar ese "nosotros", el que está al otro lado de las pantallas y de los periódicos recibiendo todos los días información desde meses antes. Es un "nosotros" que va desde el espectador al aficionado que acude al aeropuerto a recibir a los deportistas galardonados

Si el asunto de los deportistas es competir, el de los medios es vender emoción, valoración, gestionar la decepción por las expectativas y, sobre todo, generar audiencias con esas expectativas creadas.

Más de una vez en estas retransmisiones he cambiado de canal al sentirme "manipulado" por aquellos que retransmitían el evento deportivos. El principal obstáculo para mí era la forma en que describían a algunos deportistas y los resultados obtenidos, alejados de "sus" previsiones de triunfo.

El deporte es uno de los campos con mayor densidad identitaria. Los deportistas salen desfilando con un abanderado, llevan los colores nacionales y gana o pierden las medallas para "España". Desde ahí, la retórica va creciendo hasta jugar con esas expectativas emocionales en las que se "siente" la patria como triunfadora o perdedora. Todo esto tiene grados de ficción que la mayor parte de la gente entiende, pero con la que se juega en la mediación. Son los medios, sus profesionales, los que gritan para emocionar, los que expresan la frustración, etc. Todo medio busca crear en la comunicación un tipo de receptores finales, que son aquellos a los que se les piden sumergirse, dejarse llevar por la emoción deportiva en una montaña rusa en la que se sube y baja. La retransmisión puede ser "distanciada" o, por el contrario, "inmersiva", con todos los grados intermedios posibles.

En estas olimpiadas se ha jugado demasiado con las expectativas, responsabilizando a los atletas por no haber alcanzado lo que se suponía que tenían ya, las medallas. No es lo mismo "ganar una medalla" que "perder una medalla".

En estos tiempos en los que la cuestión de la salud mental de los deportistas está en primer plano, apenas hemos tenido en cuenta los efectos de la presión y de las palabras sobre ellos. "Perder", "decepción", etc. se han escuchado con demasiada frecuencia en nuestras transmisiones. En ocasiones, escuchamos a deportistas que se han dejado la piel sobre la pista, pedir disculpas por no haber podido hacerse con la medalla o sentirse culpables por no tener el oro y quedarse "solo" con las "plata".

En RTVE.es, pasadas ya las olimpiadas leemos, con el titular "Lo que esperas vs lo que consigues: ¿cumple España las previsiones de medallas en los Juegos Olímpicos de París?", en donde el término "España" tiene una doble lectura, la de país y la de equipos, Está la España que espera y la España que no cumple, la que genera frustración.

Leemos: 

España tenía grandes esperanzas de cara a los Juegos Olímpicos de París 2024. Y aunque los pronósticos apuntaban a que España rompería su récord olímpico, el cómputo global se ha quedado a cuatro medallas de igualar las históricas 22 de los Juegos de Barcelona 1992. 

Tales eran las expectativas a pocos días de encender el pebetero que ‘la bola de cristal’ de los diarios especializados L’Equipe y Sports Illustrated predecía que España ganaría 31 y 28 metales, respectivamente. Una porra menos ambiciosa -y finalmente acertada- hacían The Athletic (The New York Times) y Gracenote (Nielsen), ambos otorgaban a la delegación 18 preseas. 

 Alimentaban el optimismo algunos de los nombres más conocidos de la delegación española, muchos de ellos campeones mundiales, europeos o estrellas de otros Juegos Olímpicos. Este es el caso del doblete de Carlos Alcaraz y Rafa Nadal -conocidos como Nadalcaraz-, de las vigentes campeonas de la selección de fútbol o de Alberto Ginés, oro olímpico en escalada deportiva en Tokio 2020.

Muchos de esos nombres no han llegado a subir al podio. A cambio, esta edición de los Juegos también ha tenido su ración de sorpresas y los reveses se han compensado con algunas de las medallas más inesperadas de la historia olímpica de España.* 

La generación de "pronósticos" solo tiene un fin real, la generación de expectativas que hagan aumentar las audiencias. Se vende la piel del oso antes de cazarlo, por usar el popular refrán. Si luego el oso se nos escapa, la culpa no es de quien predijo su caza, sino de quien no lo cazó. Es decir, al deportista es responsable de "no haber cumplido las expectativas", de no haber sido capaz de alcanzar la "medalla segura".

Todo esto se arropa con las expectativas mediáticas de "superar" los trofeos de una frontera histórica, las Olimpiadas de Barcelona 92, a la que debemos mirar como una referencia, aunque no se entienda muy bien por qué. Es sencillamente un "tópico", algo de lo que hablar.

Son muchos los tópicos olímpicos, como que el que ganó una medalla "debe" volverla a ganar o que el que ganó bronce debe hacerse con la plata o que el que consiguió plata debe hacerse con el oro. Y todo "por España".

¿De dónde salen esas expectativas de los entre 31 y 28 metales? Son las llamadas cuentas del "Gran Capitán". Son las expectativas que mantendrán a los espectadores fijos en su butaca a la espera de esa medalla que llegará "seguro"... o no. ¿De dónde salen?

¿Podemos imaginarnos el estado de ánimo de un deportista que se enfrenta a la opinión de que "su" medalla está ganada y que no conseguirla es "perderla", "defraudar", etc.?

Un ejemplo lo tenemos en la extraordinaria final de tenis individual, que ponían ya en manos de Alcaraz. Los titulares sobre el estado de ánimo tras el partido son muy claros: sentía haber "decepcionado" a España. Luego asimiló lo ocurrido, demostrando gran fortaleza mental. No es lo mismo "ganar la plata" que "perder el oro". Esto último ha sido el enfoque mayoritario. Es lo que ha permitido jugar emocionalmente con el campeonato de tenis. Alcaraz iba subiendo lentamente hacia su destino, el oro.

En estos tiempos en los que tanto hablamos de la salud mental de los deportistas, sin embargo hacemos poco para cuidarla. Cada vez son más los deportistas que hablan de esa presión que no viene del competir sino de la espiral creciente del deporte y los medios, con los anunciantes de por medio. En la medida en que el deporte genere más atención, la necesidad mediática de presionar, de crear tensión crece y, con ello, la presión sobre el deportista que lucha contra la idea de que unas fuerzas poderosas, un destino, da por segura su medalla. Si se "pierde", toda la responsabilidad cae sobre el deportista que ha de ser capaz de resistir.

La deshumanización del deportista, pensado como una máquina que no puede permitirse fallos, una máquina que genera ingresos y cuyo futuro depende de ello, afecta a su salud mental, a la necesidad de apoyo psicológico específico de profesionales que tratan de aislarlos en la medida de lo posible o, como el equipo femenino norteamericano de gimnasia encabezado por Simone Biles, con perro de terapia para la descarga del estrés generado, que no es solo por la competición sino por todo aquello que la rodea y procede del negocio deportivo y mediático.

Medios y patrocinadores se necesitan mutuamente para generar sus ingresos. La materia es el juego realizado sobre la transmisión de las actuaciones de los deportistas. La retórica del éxito y del fracaso ignora el esfuerzo del deportista y lo señala de una forma u otra. Las expectativas de medallas son la vara de medir, con independencia de lo que depare el futuro. Pero si se cumplen o no cae sobre ellos: ellos son los que las han perdido. Todos confiaban en ellos y les han defraudado.

Dos de los medios citados por RTVE daban 18 medallas, lo que ha sido la realidad; los otros, entre 28 y 31, han jugado con una expectativas que han acabado pagando los deportistas. La retórica de las transmisiones ha jugado con esas expectativas como un destino incumplido. "Defraudar", "fracasar".. ha sido términos demasiado empleados por algunos. El que da todo en la pista no defrauda. Pero muchos medios no lo han entendido o no lo han querido entender. Es más fácil lo otro, que es algo que servirá a los patrocinadores para desprenderse de los que no han cumplido las expectativas.

La retransmisión no solo "muestra"; también nos dice cómo debemos interpretarlo, cómo debemos sentirnos, la emoción —de la alegría a la decepción frustrada— que debemos albergar. 

Me hubiera gustado escuchar más empatía con los deportistas, más respeto en ocasiones. El oso no estaba cazado. Ninguna ley dice que quien ha ganado una medalla debe ganar la siguiente. Y sobre todo, ninguna ley dice que las cuentas previas del medallero son un problema de los deportistas y sí, en cambio, de quien hace los pronósticos y se equivoca. Son formas de reclamo de la atención del público que frustran si no se cumple.

Las lágrimas de Alcaraz, las de tantos deportistas que han dado mucho pero no ha sido suficiente para satisfacer las expectativas de terceros, no deben ser motivo de tristeza. Ha sido una final que ha hecho historia, aunque no fuera la que estaba escrita por algunos. Ya estar allí es mucho, dar lo que se tiene, eso lo que se pide. Las medallas no se pierden; otros las ganan porque no les importan nuestras expectativas.



Los medios deberían hacer cierto examen de conciencia, ver las implicaciones de las formas de presentación del deporte, las consecuencias de las identidades nacionales como factor emocional de implicación del público, etc. Algunos medios incluyen una lista, nombres y fotografías, de las "decepciones" al no ganar medallas. Hay que ser muy fuerte mentalmente para resistir esto, que es además profundamente injusto.

El gesto de la jugadora china de bádminton con el pin de la bandera española, que no representaba a "España", sino a Carolina Marín, debería enseñarnos algo.  

 

* Lucía Montilla / DatosRTVE "Lo que esperas vs lo que consigues: ¿cumple España las previsiones de medallas en los Juegos Olímpicos de París?" RTVE.es 12/08/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240812/cumple-espana-expectativas-medallas-juegos-olimpicos-paris-2024/16215776.shtml

lunes, 5 de agosto de 2024

Olimpiadas y populismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si de algo están sirviendo estas Olimpiadas es para mostrar la diversidad y romper los estereotipos nacionales. Los equipos nacionales en las diversas especialidades deportivas lucen una enorme variedad de rasgos que permiten comprender que las sociedades han cambiado y que ya no funcionan los estereotipos en la realidad. Algo que ocurría solo en algunos países con gran diversidad, como los Estados Unidos, se ha extendido a otros países que han cambiado su población por efecto de las migraciones.

Hoy podemos ver equipos nacionales en los que actúan, como ocurre en nuestra selección española de Fútbol, personas de muy diversos orígenes que defienden los colores nacionales.

Este tipo de situaciones no gustan demasiado a los crecientes grupos populistas, con claras tendencias xenófobas y racistas que tratan de minar los apoyos de los deportistas y aprovechan para crear líneas de ataque clamando que no se identifican con personas cuyos orígenes no son (supuestamente) iguales a los suyos. Estos grupos xenófobos aprovechan la trascendencia de las Olimpiadas para ganar protagonismo social y arrastrar hacia sus posiciones al mayor número de personas posible.

La importancia del deporte olímpico sirve también para conocer el difícil reto de integración que muchos de estos deportistas, que hoy defienden nuestros colores y nos dan alegrías (o tristezas), han tenido que pasar.

En ABC se nos habla de uno de estos casos: 

Nacido en Marbella en 1998, Ayoub Ghadfa Drissi El Aissaoui busca hoy su pase a la final de los Juegos Olímpicos de París 2024 tras vencer a Kamshybek Konkabayev en la categoría peso super pesado masculino.

Pero antes de llegar aquí, el boxeador tuvo que enfrentar varios retos. Empezó en el kickboxing, pero no por deporte, sino porque sufría ataques de racismo-por sus raíces marroquíes- y bullying desde muy pequeño debido a que su padre, quien le recomendó iniciarse en esta disciplina para defenderse, es nacido en Casablanca y su madre en Fez. «Me hacían buying, se reían de mí», contó en una entrevista a Diario Sur.*


No puede ser más claro. Aquí el deporte nos muestra una suerte de ironía final: el acosado por "no ser español" acaba compitiendo por las medallas olímpicas por España, todo un giro ejemplar.

Estos días pasados hablábamos aquí de la obra de Kwame Anthony Appaih, "Las mentiras que nos unen" (2019, 2024), cuyo tema central es la construcción de las "identidades", siendo de las más esencializadas las que se vinculan con las aspectos "étnicos" y los "nacionales".

El deporte es uno de los campos más usados para la construcción de las identidades "nacionales". La creación de una forma épica deportiva sirve para crear procesos de identificación fuertes, capaces de generan corrientes de atracción o, si se da la ocasión, de rechazo. Los "colores nacionales" no son solo los de las banderas, sino también los de los propios deportistas que pueden quedar bajo sospecha,

El diario ABC muestra otro caso bajo ataque, el de nuestra saltadora Ana Peleteiro: 

Sin embargo, más allá de la decepción que supuso su actuación para los seguidores del atletismo español, la de Ribeira también ha tenido que salir al paso de las críticas por otro motivo: la posición de su dorsal.

En las últimas horas, son muchos los usuarios que han cargado contra Ana Peleteiro por tapar el nombre de España con el dorsal en la equipación que lucen los atletas nacionales. Un gesto que han tomado como una falta de respeto hacia su país natal: «Ana Peleteiro vuelve a competir tapando el nombre de España con el dorsal. Espero que este personaje vomitivo no gane medalla», escribía uno de ellos.**


Como puede apreciarse, la difusión de este tipo de prejuicios puede llegar a ser muy agresiva. La propia épica de los medios hace que se esté arriba o que se descienda a los abismos en los que todo se mezcla. Los profesionales de la comunicación deberían percibir cuándo se convierten en cómplices de este tipo de prejuicios derivados de una excesiva identificación entre "países" y "personas", especialmente cuando se hace sobre tópicos. No siempre lo hacen.

Los prejuicios populistas tienen en los deportistas que no cumplen los "cánones" un blanco de ataque. Su notoriedad les sitúa en el centro del conflicto. Los medios deberían cuidar su tono y los aspectos que se resaltan en las informaciones porque pueden ser usados por los populistas.


En las ligas nacionales, los insultos racistas son frecuentes. No deben ser minimizados, Son una muestra más de ese choque que se produce entre el prejuicio y la realidad. Y la realidad es que el mundo ha cambiado. La gente se mueve por el mundo y se adapta a las nuevas situaciones. Los populistas son reacios a los cambios y se centran en la construcción del odio sobre todo aquello que consideran "diferente" en algún sentido.

La imagen de equipos representando a países en la diversidad nos hace ver que lo importante son las personas y que estás son diversas en muchos aspectos, pero iguales en su dignidad y respeto. Aprovechemos las Olimpiadas para ver el esfuerzo de las personas, ganen o pierdan. No veamos con los ojos del prejuicio, sino con la alegría de la diversidad.

* M.S.J. "Quién es Ayoub Ghadfa, boxeador español en los Juegos Olímpicos: de dónde es, el bullying y el racismo que sufrió en su infancia" ABC 02/08/2024 https://www.abc.es/deportes/juegos-olimpicos/quien-es-ayoub-ghadfa-boxeador-espanol-juegos-olimpicos-paris-donde-es-bullying-infancia-20240802221109-nt.html

** María Albert "Ana Peleteiro responde a los que la acusan de tapar el nombre de España con su dorsal: «Aclaración a los ofendiditos»" ABC 04/08/2024 https://www.abc.es/deportes/juegos-olimpicos/ana-peleteiro-responde-acusan-tapar-nombre-espana-20240804155659-nt.html

miércoles, 31 de julio de 2024

El despido

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los Juegos Olímpicos pueden ser noticia por muchos motivos. Uno de los negativos es el despido de un comentarista de la cadena Eurosport por realizar unos comentarios que se han considerado (y lo son) machistas. La noticia, en la medida en que afecta a los propios medios, ha sido recogida ampliamente.

"¡Ya saben cómo son las mujeres!" fue el comentario causa del despido. Se dijo en el contexto de las pruebas de natación femenina y le valió el despido fulminante. Él ha tratado de disculparse diciendo que "es muy fan del deporte femenino". En realidad, esto no significa nada. Podía ser muy "fan" de muchos fenómenos femeninos sin dejar de ser machista.

La cuestión no es sencilla y la reacción de Eurosport puede parecerles excesiva ante una trivialidad. La clave, además del estereotipo, creo yo está en a quién se estaba dirigiendo: ¿quiénes eran esos que "ya saben"? Indudablemente, los hombres. La frase es machista porque es un comentario masculino a un público masculino. ¡Pero si también lo escuchaban las mujeres! Sí, pero eso no significa que él las contemplara como parte del público. Estaban allí, sí, pero no se las tenía en cuenta en sus palabras. El "publico" no es solo el que escucha, sino con el que nos comunicamos. La frase dejó al descubierto la diferencia. ¡Misterios de la comunicación!

A mis alumnos de semiótica les pongo un ejemplo de sexualización comunicativa, es decir, de imposición de un punto de vista marcado como machista, El ejemplo es gráfico y viene de la forma de marcar los baños. En vez de recurrir a los signos tradicionales  (o no) para indicar la distinción de los baños, los responsables del local ha decidido marcarlos en la puerta de la siguiente manera: "Bla" unos y "Blablablabla" los otros.

Creo que es bastante evidente que consagran un estereotipo cultural, el de la "mujer habladora" y de la trivialidad de su hablar. Los que eligieron esta forma de decoración de las puertas —pueden haber sido mujeres— consagraban así, bajo una fórmula pretendidamente humorística, una forma despectiva y de infravaloración de las mujeres en su conjunto. El estereotipo no va contra ninguna en particular, lo hace contra todas aplicándoles los dos puntos señalados.

Lo cierto es que se detecta en ocasiones este tipo de expresiones cuyo efecto es crear un grupo superior (el que juzga, masculino) y otro inferior (el juzgado, el femenino). De esta forma el estereotipo se expande a través del medio más peligroso, el de comunicación, El efecto será chirriante para unos e inadvertido para aquellos de los que forme parte de su "normalidad".

Eurosport, consciente de la trascendencia del medio y del momento, no ha querido dar tiempo a la polémica contra la cadena y ha hecho directamente responsable al autor de la expresión machista. No han querido arriesgarse al desgaste que supondría ignorar lo ocurrido o, peor, tratar de defenderlo y separar la persona del hecho en sí, dejarlo "arreglado" mediante una disculpa. Pero hoy esto ya no es fácil con las redes sociales. Un boicot a la cadena puede ser un desastre de audiencias y económico. Demasiado riesgo.

El peligro del "coloquialismo" en las transmisiones puede significar la salida de este tipo de  estereotipos que cada vez se escapan más. En el directo no hay forma de pararlos una vez dichos.

No entro a valorar lo que es la sanción en sí, si es más o menos justa o ajustada. Solo señalo que se deben evitar este tipo de expresiones en medios que los expanden. No es fácil dirigirse a una audiencia variada sin imponer estereotipos sociales que reproduzcan valores caducos pero activos.

Habría que sensibilizar sobre esto a las personas que se dirigen al público.

 

miércoles, 10 de julio de 2024

Las afganas, las olímpicas más valientes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La proximidad de los Juegos Olímpicos de París pone de nuevo en primera plana el drama causado por los talibanes, una fuerza retrógrada y patriarcal, que ha prohibido el deporte femenino desde su llegada al poder.

La existencia de un equipo olímpico de refugiados, deportistas que han huido del país por diversos motivos y de mujeres a las que se les prohíbe la participación por el simple hecho de serlo nos vuelve a traer el drama que supone la pertenencia a un país bajo el régimen brutal de los talibanes.

El asunto lo tratamos de continuo porque no se debe olvidar la situación de las mujeres sean deportistas o no condenadas a la ignorancia (se les prohíbe pasa de la escuela primaria) y a la dependencia, ya que no pueden trabajar, sino estar siempre bajo el control familiar, ya sean padres o maridos, auténticos amos.

Ahora, la situación de las mujeres que decidieron seguir el camino del deporte se nos vuelve a hacer dolorosamente manifiesto. En RTVE.es, con información de EFE, nos describen el estado de su situación:

El régimen talibán de Afganistán repudiará a las mujeres que compitan en los Juegos de París 2024. Así lo ha confirmado a la agencia Efe un portavoz del Comité Olímpico del país. Hasta cinco deportistas, dos de ellas del Equipo de Refugiados, tienen previsto participar.

"Dado que el deporte femenino está suspendido en Afganistán", dijo el portavoz olímpico nacional, Atal Mashwani, "no asumimos ninguna responsabilidad" sobre las tres deportistas seleccionadas, que viven en el exilio desde que los fundamentalistas se hicieron con el poder en 2021.

"No nos pertenecen", zanjó Mashwani, quien señaló, sin embargo, que los talibanes sí contribuyeron a la selección de otros tres deportistas masculinos y reconocen a éstos como representantes de Afganistán.

La participación de las mujeres en cualquier actividad deportiva, y especialmente en aquellas de élite, fue prohibida en Afganistán tras la llegada de los talibanes, además de prohibir la educación superior femenina, entre otras restricciones a la libertad de las afganas. *


No es que oficialmente "no existan"; esto va más lejos. Son mujeres surgidas de la nada, según los talibanes, y que vuelven a la nada. No son afganas hagan lo que hagan. Esta insistencia en la negatividad existencial e identitaria trata de evitar cualquier tipo de conexión empática entre esas mujeres y el pueblo afgano, que vive en la burbuja teocrática y patriarcal en la que ha quedado reducido. Se busca, pues, el distanciamiento máximo. "No nos importan, porque no son afganas", dicen. El régimen tiene entre sus competencias el decidir quién es afgano y quién no.

Nos tocará al resto de la Humanidad acogerlas en un equipo universal, el de los seres humanos, el de la dignidad. El equipo nacional afgano, en realidad, solo representa al régimen porque de otra forma no estaría allí. Solo pueden reivindicarse en su situación haciendo algún gesto que les dignifique y les aleje del propio régimen, algo deseable pero poco probable porque las autoridades afganas se asegurarán de que no ocurra. Es suponible que más de un deportista afgano haya preferido la opción de no representar lo que supone un país sometido a esa cruel dictadura.

Los talibanes dejaron una larga lista de muertes, algunas de ellas deportistas que se negaron a desandar el camino que habían avanzado en décadas.

2021
Nos quedará al resto la necesidad de identificarnos con ellas, con esas mujeres que ha demostrado que la mejor forma de representar a su país, a sus gentes, es hacer lo contrario de lo que estos les piden.

Ser un esclavo de los talibanes, ser una mujer condenada al fondo de la casa, a volverse invisible, inculta, muda, etc. no es un destino atractivo para ellas ni para nadie. El resto del planeta (y algunas excepciones) solo puede sentirse solidario con esas mujeres, afganas para todos menos para el gobierno talibán.

La Vanguardia 2021

Seguro que se les aplaude con entusiasmo aunque no tengan protagonismo deportivo. Lo importante es su valor y su dignidad, algo que muestran ya con su presencia.

¡No olvidemos a las mujeres afganas! ¡Son las más olímpicas de todas, merecedoras de la medalla humana al valor! Me declaro seguidor incondicional de estas mujeres que representan los auténticos valores del deporte. 

2021

* "Afganistán repudiará a las deportistas de su país que compitan en los Juegos de París 2024" RTVE.es / EFE 9/07/2024 https://www.rtve.es/deportes/20240709/paris-2024-afganistan-repudiara-mujeres-deportistas/16180125.shtml

jueves, 20 de junio de 2024

Rusia y la desestabilización de los Juegos Olímpicos

 Joaquín Mª  Aguirre (UCM)

La sección de la página de RTVE.es llamada "Una mirada europea" suele traernos artículos de interés. Son artículos publicados en las webs de los medios de toda la Unión sobre diversos temas. Se nos amplía así nuestra visión del conjunto de los temas que preocupan más allá de la perspectiva local, algo de agradecer dada la monotonía que nos acompaña.

Nos quedamos esta vez con uno de los temas que más interés y preocupación suscita en este complejo verano que tenemos por delante. Me refiero al de los Juegos Olímpicos de París en su variante referida a la seguridad, algo que preocupa en muchos centros dada su visibilidad. Si bien hay temor a posibles atentados, los miedos no se quedan ahí. 

En especial, el artículo —firmado en su original francés por Apolline Merle—se ocupa del problema de la manipulación informativa y lleva por título "Por qué Rusia busca desestabilizar a Francia y la organización de los Juegos Olímpicos". Su origen es la cadena FranceInfo y nos explican en él:

[...] Desde hace varios meses, Rusia lleva a cabo una campaña masiva de desinformación y desestabilización en toda Europa. Pero Francia, con los Juegos de París 2024, está especialmente en el punto de mira. Es incluso el país más afectado.

"Hace un año, Francia atribuyó oficialmente por primera vez a Rusia operaciones de amplificación artificial de contenidos en las redes sociales como Doppelgänger [artículos falsos de medios auténticos]. Desde entonces, Viginum, el servicio francés de vigilancia contra las injerencias digitales extranjeras, ha denunciado un número creciente de injerencias digitales del Kremlin", señala David Colon, profesor e investigador en Sciences Po y autor del libro La guerre de l'information (Ed. Tallandier). La lista continúa: vídeos manipulados mediante inteligencia artificial, publicación de artículos de prensa falsos y un número creciente de acciones destinadas a desestabilizar a las autoridades.

El 2 de junio, el Centro de Análisis de Amenazas de Microsoft (MTAC) publicó un informe sobre la "intensificación" de estas "campañas de influencia maliciosas" dirigidas y coordinadas por Moscú, dirigidas a Francia, al presidente francés Emmanuel Macron y al Comité Olímpico Internacional (COI). "Estas campañas podrían ser un presagio de amenazas en línea para la competición internacional de este verano", advierte.*


Lo que hasta no hace mucho se consideraba exageración, la posibilidad de Rusia de manipular a Occidente con sus campañas desinformativas en todos los campos, se da ya por hecho en prácticamente todos  los centros de investigación política. 

Rusia practica la "ley del embudo", es decir, aprovecha la apertura informativa de los países europeos y, al mismo tiempo, restringe sus propias condiciones informativas. Esta diferencia le permite aprovechar las ventajas que le conceden las condiciones europeas para la manipulación a la vez que guía la propia percepción de los rusos, convenciéndoles de ser las víctimas inocentes del malvado Occidente.

Una de las cosas de más interés que muestra el artículo es precisamente hablar de "guerra de percepción", es decir, señalar que los esfuerzos rusos se centran en actuar sobre la percepción que se pueda establecer sobre ciertos aspectos que les interesen. De esta forma se produce un descrédito institucional que hace perder la confianza de los ciudadanos manipulados.

El objetivo es modificar la percepción sobre algún aspecto estratégico. El artículo señala la opinión de diversos especialistas sobre lo que suponen estas acciones del Kremlin:

"El presupuesto de la Federación Rusa para 2024 para operaciones de influencia asciende a más de mil millones de euros, lo que no incluye los presupuestos de los servicios de inteligencia ni las sumas invertidas por actores privados en particular", detalla David Colon.*

La creación de un clima de temor en torno a los Juegos es una forma de ataque programable mediante rumores, noticias falsas y demás formas de este estilo. Se siembran confusión y temores sobre la celebración que afecta a los actos, al ambiente que le rodea.

Los aparatos del Kremlin llevan años actuando para crear todo ese "mal ambiente" y sembrar desunión y desconfianza en Europa. Los resultados de las elecciones europeas recientes así lo confirman, pues Rusia es responsable en gran medida del ascenso de los populismos y de la pérdida de valores de la Unión.

Esperemos que los Juegos se puedan celebrar con el mínimo de interferencias. El cambio de estrategia no es tanto impedir que los juegos se celebren —eso queda para otros agentes exteriores—, sino en manipular la percepción de los mismos aprovechando su celebración desinformando, provocando descontento. 

Hoy no hay acto —de unas elecciones a unas Olimpiadas— que Rusia no trate de desestabilizar. Hay que ir acostumbrándose a ello y estar prevenidos. 

* FranceInfo: "Por qué Rusia busca desestabilizar a Francia y la organización de los Juegos Olímpicos" RTVE.es 18/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/