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miércoles, 1 de abril de 2026

Desinformación y muerte de periodistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez son más las evidencias de que en esta guerra la manipulación de la información es un arma más y no la menor precisamente. La impopularidad del empeño es creciente dentro y fuera de los Estados Unidos y cada vez que se descubre una maniobra desinformativa, la indignación crece entre los que creyeron en las elevadas palabras, los himnos gloriosos y las imágenes trucadas sobre la gloria alcanzada. Todo por tapar las imágenes que nos muestran la devastación, el hambre, las muertes de niños, las casas destruidas por los bombardeos que martillean una y otra vez los espacios de civiles, los hospitales y escuelas. Puede que no haya guerras limpias, pero esta es de las más sucias que recordamos, quizá porque las herramientas manipuladoras se han multiplicado y se recurre a ellas para tapar las vergüenzas bélicas.

Se ha convertido en "normal" que desde la presidencia se lancen imágenes, vídeos o eslóganes que pisotean las evidencias. Si el presidente lo hace a través de sus propias redes, en sus entrevistas o en sus cuentas en redes sociales, ¿por qué no han de hacerlo sus subordinados? Si el presidente israelí lo hace, ¿por qué no han de hacerlo sus subordinados, aquellos que barren los terrenos primero y dejan que los nuevos colonos rematen la faena?

Para el control de la información es esencial mantener alejados de las zonas calientes a los periodistas de los medios. En la guerra de Gaza han muerto en este tipo más periodistas que en todos los conflictos armados. Israel no quiere testigos y los periodistas lo son. En VerificaRTVE  leemos sobre otra manipulación gráfica infame:

Las Fuerzas de Defensa de Israel han reconocido a la cadena de televisión estadounidense Fox que han difundido una foto retocada con un programa de edición gráfica para hacer que aparezca con uniforme militar un reportero libanés muerto en un bombardeo israelí en el sur de Líbano el 28 de marzo.  

Alí Shaib, reportero de la cadena de televisión libanesa Al Manar, vinculada a Hizbulá, murió el 28 de marzo en un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel en el sur de Líbano que acabó con la vida de otros dos periodistas. Las Fuerzas de Defensa de Israel han justificado que fuera "eliminado” con un mensaje que comparte una foto en la que el reportero aparece parcialmente vistiendo uniforme militar y que le identifica como miembro de la Fuerza Raduán de Hizbulá. "Resulta que el chaleco de prensa era solo una falsa identidad para el terror”, han afirmado las FDI. La foto no es real. Es un montaje realizado con un programa de edición gráfica.  

Consultadas por un periodista de la cadena de televisión estadounidense Fox, las Fuerzas de Defensa israelíes han reconocido que la foto está retocada con un programa de edición gráfica. "Desafortunadamente, no hay en realidad una foto, fue photoshopeada”, han dicho las Fuerzas Armadas israelíes. El Comité para la Protección de los Periodistas ha anunciado que está investigando el ataque israelí que ha acabado con la vida de tres periodistas en el sur de Líbano y ha subrayado que los reporteros "no son objetivos legítimos, independientemente del medio para el que trabajen”.*

A las muertes de los periodistas se les añade la ignominia de la foto trucada con las que tratan de justificar su eliminación. Israel sigue actuando de esta forma, manipulando las imágenes de los muertos por sus acciones.

Todos los muertos, desplazados o de cualquier otra categoría son "terroristas" y su eliminación está justificada de una forma u otra. Israel "solo" se "protege" repiten una y otra vez. Las muertes de civiles no tienen justificación, pero es el camino elegido, la fuerza de disuasión que hará desplazarse a decenas de miles de personas de un sitio a otro tratando de huir.

Las muertes de periodistas entran en una categoría doble. No es una sino que son decenas las muertes de periodistas o los "accidentes" con los cascos azules, también incómodos testigos de lo que está pasando en Gaza, en Líbanos, allí donde Israel ha fijado su punto de mira.

Son muertes injustificables que Israel trata de cubrir con maniobras tan burdas como la del retoque fotográfico. Son para consumo interno y para aquellos que en el exterior, especialmente en Estados Unidos, justifican las acciones israelíes, su violencia y crueldad. No se quieren testigos molestos, que nadie cuente lo que está pasando allí y poder seguir vendiendo algo que cada día huele peor y que muchos países se niegan a apoyar de cualquier manera.

Por supuesto, también Irán o Hamás manipulan imágenes, algo ya normalizado en las guerras. Pero es con las muertes de periodistas con lo que Israel trata de silenciar sus abusos. Les han dicho que da igual el medio al que pertenezcan, que ejercen su trabajo de informar, pero eso no le vale a Israel. Cuando salen a la luz las manipulaciones con los periodistas muertos, cada vez más frecuentes, quedan en evidencia y con difícil arreglo. Simplemente, no quieren testigos. 


* Borja Díaz-Merry "El Ejército israelí manipula esta foto de un periodista libanés para ponerle uniforme militar RTVE.es/VerificaRTVE 30/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260330/ejercito-israel-photoshop-periodista-libanes/17004360.shtml


BBC  2024

sábado, 28 de marzo de 2026

Menos pan y más circo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las crisis mediáticas se pueden intentar resolver de diferentes formas, unas mejores y otras peores. Una de ellas —una vieja estrategia— es el sensacionalismo, una distorsión informativa de la realidad. Mientras unos tratan de movilizar la curiosidad, otros eligen el camino contrario, el del exceso y alentar lo peor de los receptores mediante el abuso de las emociones enfocando la información desde el exceso.

El sensacionalismo no tiene límites, debe superarse en cada acción informativa, ya que trabaja con la atracción del exceso, con el enfoque capaz de llevarnos en cada momento un poco más allá.

En un mundo lleno de cámaras, de redes sociales, de programas personales, etc. no es difícil sentarse a elegir situaciones de morbo, conflictivas, personales y alentar así el espíritu voyeur de las audiencias. Se trata de escoger algo que conmueva y llevarlo más allá, otra vuelta de tuerca.

Estos días, con las noticias de la guerra, los medios compiten por sacar a los receptores de las preocupaciones bélicas, de sus consecuencias económicas y humanas, y llevarlos a sus terrenos.

Esto es lo que ha ocurrido con un caso que tenía solo el límite ético para ser explotado mediáticamente, algo que finalmente ha ocurrido. Me refiero a un caso trágico de conflicto entre unos padres que trataban de impedir la eutanasia solicitada por la hija, un caso triste, muy triste, pasado por los tribunales y finalmente en el foco mediático.

En 20minutos tenemos el titular "Oleada de críticas a 'Y ahora Sonsoles' por su cobertura del caso de Noelia Castillo: "No se puede consentir"", en el artículo firmado por María del Mar López Barrionuevo. En el texto se señala el malestar y las críticas por el tratamiento dado al hecho: 

Esta última semana, la joven Noelia Castillo ha ocupado el foco mediático a la espera de que este jueves recibiera la eutanasia por la que llevaba luchando dos años. A raíz de este caso, Y ahora Sonsoles está recibiendo una oleada de críticas por el tratamiento que han dado al caso, que muchos han calificado de sensacionalista. 

Una de las personas que se han pronunciado en contra del formato de Sonsoles Ónega ha sido Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz: "Espectáculo, dolor, horror, falta de análisis y profundidad… Se puede ofrecer un testimonio pero explotarlo y espectacularizarlo, por todos, es un horror". 

"¿Hacia dónde vamos? ¿Todo se vende? ¿Opinamos de todo? ¿Es ético? Es inaudito. Creo que no soy de este planeta", ha añadido la madre del pequeño Gabriel en su perfil de X. Pero ella no ha sido la única en cargar contra el programa de Antena 3. 

"Esto es vomitivo. No se puede consentir semejante circo mediático cuando estamos hablando de una vida humana y una familia rota por el dolor. Es un acto de decencia moral apagar la televisión", ha expresado un usuario de la red social. "Morbo y sensacionalismo disfrazados de información y periodismo", ha escrito otro. * 

Convertir el mundo en una pista de circo, en un escaparate malsano, es uno de los peligros que el mundo de la información ha corrido siempre. Vivimos ahora en un sistema mediático que necesita ser alimentado constantemente. Los hechos no le bastan. Se desarrolló la idea de "economía de la atención" como una forma de explicar este funcionamiento. Se trata de conseguir a cualquier precio la atención continuada de los que reciben las informaciones, de los que alimentan su mundo vacio con estos golpes emocionales, con estos impactos que nos hacen cambiar de canal, pasar a otra página o emisora.

Existen dos grandes problemas en el mundo informativo: el efecto de las noticias falsas, de los rumores, de las fotografías y vídeos trucados, que subvierten nuestra capacidad de discernir lo verdadero de lo falso; y, en segundo lugar, la adicción emocional a los medios, que fuerza el qué y el cómo de la información.

Contra el primero, los medios honestos se defienden mediante los chequeos de las noticias, de las fotos, etc. para saber si son reales o falsas, si son una forma de manipular a la opinión. Muchos tienen consciencia de este problema y saben que va en ello su credibilidad, que son objetivo de los manipuladores, que les usan para divulgar noticias falsas.

Pero contra el segundo, producido desde los mismos medios, es más difícil luchar pues, presionados por la necesidad de audiencias elevadas, son ellos los que dan ese tratamiento sensacionalista, los que eligen el tono y el enfoque llamativo.

Es importante conocer que muchos medios tienen en cuenta de forma prioritaria los efectos atractivos de las noticias, su carácter emocional, y no su carácter noticioso, su importancia. La atracción no es ya un elemento positivo, sino numérico; es la cantidad como se mide. La calidad es un elemento que queda indefinido frente a la cantidad.

Es evidente que el caso del que se habla pertenece al ámbito de lo privado, de un dolor familiar. No tiene trascendencia más allá... hasta que se decide convertirlo en un día a día emocional, en un culebrón efectista al que le importa muy poco el dolor que pueda estar causando a una familia, sino cómo explotar ese dolor para conseguir más espectadores.

El problema es que esto ya no se considera una práctica negativa, sino que se enseña y teoriza en nuestras facultades y escuelas de Comunicación o Periodismo. Jugar con las emociones, intensificarlas, explotarlas, etc. forma parte de nuestra "nueva normalidad" informativa.

Es tal la competencia por la atención de los receptores que se considera bueno cualquier método empleado. Las quejas de los afectados, de muchos espectadores que se ven dentro de unos casos mediante los cuales se manipulan sentimientos y principios crecen. Pero siempre serán más los que se dejan arrastrar que los que se resisten. A ello contribuyen los baños diarios de trivialidad, el descenso de la cultura y el cultivo del impulso en vez de la reflexión que nos invaden. Van rompiendo las fronteras en la información, el "infotainment" y la trivialidad descarada y manipuladora.

Han hecho daño a las personas, sí, pero también contribuyen a dañar al sistema mediático y al concepto básico de informar e información, básicos en una democracia.

A lo mejor hay que preguntarse sobre cómo ha llegado a presidente de los Estados Unidos su actual presidente, cuál ha sido el papel de los medios afectos a su persona, y qué papel juega la manipulación informativa.

El caso señalado es importante para los que se han visto expuesto a la luz lo que era un doloroso conflicto dentro de una familia. Lo hemos convertido en parte del show que necesitamos todos los días para conseguir las audiencias necesarias para sobrevivir. Esto tiene consecuencias socio culturales importantes y nos va degradando, embruteciendo. Es nuestro circo romano.

Cada vez hay más personas en puestos mediáticos clave a los que se les elige por ser capaces de elevar el listón del sensacionalismo un poco más alto. Poco pan y mucho circo.

 

* María del Mar López Barrionuevo "Oleada de críticas a 'Y ahora Sonsoles' por su cobertura del caso de Noelia Castillo: "No se puede consentir"" 20minutos 27/03/2026 https://www.20minutos.es/television/oleada-criticas-ahora-sonsoles-por-su-cobertura-caso-noelia-castillo-no-se-puede-consentir_6951850_0.html

sábado, 31 de enero de 2026

El hoy de los Juan Nadie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer noche tuvimos la ocasión de recuperar en una de estas sesiones trimestrales que me piden la magnífica película de Frank Capra "Juan Nadie" (Meet John Doe 1941). Las obras de arte nos abren puertas entre el presente y el pasado en nuestras mentes. Vemos lo que nos decían antes y lo confrontamos con nuestras experiencias y conocimientos en el presente. Nuestra mente asociativa establece comparaciones, conexiones, similitudes sin que lo podamos evitar. Así funciona nuestra mente y así funciona la cultura, acumulando y comparando.

En el caso de Juan Nadie nuestras mentes se dirigen en ese viaje de ida y vuelta hacia lo que vemos en la pantalla y lo que vemos cada día en nuestro presente. Muchas veces pueden ser casualidades, en otras, como en la película de Capra, nos encontramos con problemas enquistados, crisis recurrentes, con situaciones no resueltas que están en el origen de los conflictos.

La película está fechada en 1941, el año en el que Estados Unidos entre en la II Guerra Mundial tras el ataque de Japón en Pearl Harbour. Es, por lo tanto, un momento de máxima tensión internacional y el cine lo refleja en esta comedia que acaba en tragedia. Juan Nadie es un "invento" surgido de la venganza de una periodista despedida en la renovación de un periódico. La película comienza con el cambio de rótulo en la entrada el viejo periódico. Se borra la expresión "libertad de prensa" y sigue con los despidos por parte de la nueva dirección. La venganza de la periodista Ann Mitchell (Barbara Stanwick) es una carta falsa firmada por un tal Juan Nadie, que amenaza con suicidarse en Nochebuena como protesta al giro egoísta que ha tomado una sociedad llena de desempleados, gente empobrecida tras el "crack del 29". Para sorpresa de todos, se presentan todo tipo de mendigos callejeros diciendo ser los autores de la carta ante la idea de que se les ofrecerá un trabajo. Creen que la farsa resultará rentable para aumentar las tiradas y le dan la "personalidad" de Juan Nadie a Long John Willougby, un exjugador de béisbol lesionado que vive con otro mendigo bajo los puentes, "El Coronel".

Pronto la trama va creciendo y el fenómeno social que supone el sensacionalismo morboso de su suicidio navideño desborda todas las expectativas. El mensaje de Juan Nadie pasa a ser una reivindicación del "hombre común" con una filosofía reivindicativa de la amistad, la solidaridad y el alejamiento de los políticos como seres ineficaces que solo luchan por el poder y por el enriquecimiento propio.

"Juan Nadie" es una película sobre la manipulación combinada de la política y de los medios, que actúan al servicio de los políticos, que crean polémicas y enfrentamientos con el fin de atraer la atención. Detrás de cada medio hay un grupo o partido

¿Les va sonando? Pues el resto de la película les sonará más todavía.

En un mundo como el actual, un mundo totalmente sometido a la información, lo que era motivo de crítica a finales de los años 30 es hoy normalidad. Lo que pretendían entonces y por lo que creaban complejas estrategias desde el poder conectado a los medios, forma parte hoy de la disputa diaria en la que unas cadenas y medios se acusan unos a otros de estar al servicio de intereses políticos y económicos.

Recomiendo que busquen esta película y la vean como más allá de una de las comedias que de Capra que nos dan por navidades. Capra y sus guionistas supieron usar los géneros para trasladar un mensaje claro sobre el estado de la sociedad, algo que los estudios quisieron evitar con la idea de que la gente que vive en situaciones problemáticas —como ocurría entonces en el caos, la pobreza, etc.— quiere olvidarla. La respuesta mayoritaria de los estudios fue "la fábrica de sueños" en vez de la lupa analítica sobre las situaciones en las que se encontraban sumido.

Juan Nadie es un análisis con escalpelo de deseo de poder frente a la sencillez de los "Juna Nadie" que componen la sociedad norteamericana. No se trata de crear mitos sino de aceptar realidades, la de la vecindad: si se trata bien al que vive junto a ti, si derribas cercas y muros con un saludo, el mundo cambia.

Es imposible no escuchar las palabras de D.B. Norton (Edward Arnold), el magnate que quiere todo el poder y que no difiere de lo que está ocurriendo en la Europa de nazis y fascistas, sin compararlo con palabras que escuchamos hoy. No es posible contemplar en la pantalla sus tropas paramilitares sin pensar en lo que vemos hoy en las calles de Mineápolis u otros espacios bajo vigilancia.

Con todas las distancias que queramos, siguen perviviendo las viejas perversiones y maldades políticas, las ambiciones de poder absoluto, las camarillas de intereses económicos, las compras de medios para hacerse con el discurso central con el que manipular a la gente.

Juan Nadie es, como hemos señalado, una película sobre la manipulación, sobre un mundo lleno de "fakes", de falsedades manipuladoras para hacerse con la opinión pública. Los Juan Nadie del mundo son un valioso tesoro de votos, de posibilidades de consumo dirigido. Son las víctimas a las que dora la píldora para hacerse con su fuerza basada en el número, en su buena fe. Son una fuerza por explotar con la astucia y herramientas adecuadas, esencialmente los medios controlados.

La película encantó a los asistentes al cineforum, que aplaudieron al final. Después se produjo un entretenido debate, lleno de ideas y coincidencias. Si tienen ocasión, vean "Juan Nadie". Es algo más que una buena película, algo a mitad de camino entre el pasado y el futuro; una película que nos habla cara a cara y nos ayuda a comprender mejor lo que nos rodea.

 


Ficha:

Juan Nadie (Meet John Doe) 1941

Director: Frank Capra

Guionistas: Richard Connell, Robert Presnell Sr. y Robert Riskin

Intérpretes: Gary Cooper ('Long John' Willoughby), Barbara Stanwyck (Barbara Stanwyck), D.B. Norton (Edward Arnold ), Walter Brennan (The 'Colonel'), Spring Byington (Mrs. Mitchell), James Gleason (Henry Connell), Gene Lockhart (Mayor Lovett), Rod La Rocque (Ted Sheldon)...

Música: Dimitri Tiomkin

Productores: Farnk Capra y Robert Riskin

jueves, 29 de enero de 2026

Juego de silencios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ya hay voces que se levantan contra el olvido mediático del genocidio en Gaza. Existe lo visible y un conflicto es tapado por otro. Esto es mucho más patente si tienes el control mundial de la información y puedes regular los flujos y con ello los titulares. A esto se añade el mimetismo de los medios, que se imitan unos a otros en sus gradaciones del interés. Más allá de lo local, el mundo suena como una gran orquesta mediática bajo una misma e invisible batuta.

El espacio mediático es limitado y jerárquico. No todas las noticias caben y no todas pueden estar en la cabecera. Esto no tiene que ver estrictamente con la "importancia" de la noticia en sí, pues esto es un valor que se estima y determina por los propios medios. Lo que no llega o se relega adquiere menos notoriedad y por ello deja de estar bajo el foco. El mayor descubrimiento de la Ciencia o el acto más cruel y sanguinario solo logran este estatus mediante el tratamiento mediático. No se puede sentir alegría, dolor o indignación por lo que se desconoce y lo que conocemos o ignoramos depende de la exposición en los medios.

Sencillo, pero terrible por lo que implica o supone. Una noticia puede tapar otra desplazándola; unos grandes titulares silencian a muchos otros que no reciben la atención. A Trump le basta con anunciar un nuevo conflicto para que pueda actuar con silencio en otro, con menos protestas. A Putin le basta con que la atención mundial esté en Groenlandia para que se reduzcan sus titulares sobre Ucrania. A Netanyahu le vienen bien los conflictos de Groenlandia y Ucrania y Venezuela y México... silencien la labor de su ejército y los colonos haciéndose con los territorios de los palestinos.

Si a esto le sumamos los más o menos sofisticados medios de censura total o parcial relegando en las redes noticias que nos les gustan, tenemos un juego de silencios que trata de ser roto por los afectados o por los que tratan de ayudarlos tratando de evitar el olvido. Mientras unos buscan hacer ruido, a otro se les condena al silencio mediante la invisibilidad mediática.

En RTVE.es se nos habla de un intento de que no olvidemos lo que ha pasado y sigue pasando en Gaza, un genocidio y una ocupación y desalojo brutal de territorio:

58 guionistas, dibujantes e ilustradores se han unido en un cómic solidario para ayudar a los gazatíes que siguen intentando sobrevivir en Gaza, donde las condiciones de vida continúan siendo inhumanas. Un proyecto que se titula Paz. Antología solidaria por Gaza, con el que podéis colaborar mediante un crowdfunding en la plataforma Verkami, y cuyos beneficios irán destinados a Médicos Sin Fronteras y UNRWA. Hemos hablado con el organizador de esta iniciativa, el guionista David Braña, que, hace unos años, ya creó un cómic similar para ayudar a los Ucranianos.

"El proyecto nace de la necesidad -nos comenta David-. La más obvia, la de que los gazatíes, el pueblo palestino en general, reciban todo el apoyo y toda la ayuda posible; y también la necesidad de hacer algo, en la medida de nuestras posibilidades, para intentar que no se olvide el genocidio y la situación que se sigue viviendo en la franja, aunque ahora ya no cope los informativos y no sea noticia de primera línea. La necesidad de ser humanos y convertir las palabras en hechos. Esos son nuestros objetivos: recaudar todo el dinero posible para poder donar la mayor cantidad posible a las oenegés y hacer algo de "ruido" después del silencio que ha cosechado un plan de paz comandado por Trump, que es un verdadero despropósito".*


Ese "algo de ruido" es el que se debe producir para alcanzar la visibilidad y con ella actuar sobre la conciencia de las audiencias, mantenerlas atentas a lo que ocurre porque puede ser esencial en muchos casos para la supervivencia, en este caso, de los gazatíes.

Abrir focos de interés por algo o, la vertiente negativa, llevar a primer término una causa para tapar otras se está convirtiendo en la base de la comunicación en un mundo en el que hechos y causas compiten globalmente. Las grandes cuestiones compiten, además, con el uso de la trivialidad más obscena y absoluta. Miles de muertos compiten con la alfombra roja de turno; el hambre con los banquetes de gala, la desnudez con los desfiles de moda. Los partidos se acusan unos a otros de "provocar" polémicas para tapar sus propias maldades. El control de la información permite estirar los temas hasta la muerte de la atención, que hay que recuperar como sea.

Ya sea para tapar o para mantenerse en el candelero, se distorsiona la idea de que es la ciudadanía la que necesita estar informada. La necesidad ciudadana se sustituye por la otra necesidad, la de los que son capaces de formar o deformar la agenda propia o la de otros. Ya no se informa para que nos enteremos de lo que necesitamos saber, sino que se nos informa de lo que otros necesitan que sepamos. Se rompen las jerarquías reales y se imponen otras parciales.

Hay intentos de romper estas dinámicas, pero tienen que usar las mismas técnicas de atracción, que se han convertido en leyes comunicativas.

Con todo, la noticia que trata de llevar a las conciencias de lectores y espectadores el genocidio de Gaza, la situación de su población, entre el hambre y las enfermedades, se olvidará pronto, perdida entre las notas de la cacofónica orquesta de la comunicación. Ha sido un momento, unas notas solistas, valiosas en lo que representan, que necesitarán buscar nuevas formas de llegar a esas volubles audiencias.

En otro medio, se nos informa de la chaqueta que ha usado la reina Letizia: "El poderoso mensaje de la reina Letizia tras su chaqueta más especial: hecha por mujeres supervivientes de trata"** Lo que antes era un cómic es aquí una chaqueta, algo que llamará la atención sobre un problema y unas mujeres afectadas y supervivientes de la trata.

Se necesita algo que llame la atención para hacernos conscientes de los problemas reales. Son dos causas y dos formas de hacer que veamos una situación. Son unos segundos restados a la devoradora presión circundante, que busca que nos centremos en otras cosas o que dejemos de fijarnos en ellas, según el día y los intereses. Hablar y ser escuchados o silenciar a otros es el juego. 

 

* Jesús Jiménez "'Paz': un cómic solidario para ayudar a los gazatíes que siguen luchando por sobrevivir" RTVE.es 28/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260128/paz-comic-solidario-para-ayudar-a-gazaties-siguen-luchando-por-sobrevivir/16911775.shtml

** Rut Garrido "El poderoso mensaje de la reina Letizia tras su chaqueta más especial: hecha por mujeres supervivientes de trata" 20minutos 28/01/2026 https://www.20minutos.es/mujer/moda/poderoso-mensaje-reina-letizia-tras-su-chaqueta-mas-especial-hecha-por-mujeres-supervivientes-trata_6926933_0.html

viernes, 21 de noviembre de 2025

Respetar y compartir... la democracia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si nuestros políticos son conscientes de los efectos de esta guerra expansiva que nos hacen observar desde la tribuna nacional en la que nos sitúan. Lo de "la guerra de las urnas" ha quedado atrás, obsoleto, olvidado, inútil. No hay lugar hacia el que miremos en el que no nos encontremos con desastres, pifias, ambigüedades y errores de bulto.

Narcisistas, los políticos reclaman nuestra mirada atenta y casi exclusiva. Sin embargo, los rechazos crecen y con ellos la tentación del extremo, del antisistema, de la polarización que es el campo de recogida, según les han dicho sus asesores comunicativos. Hay lograr un voto cautivo, se trata —les dicen— de convertir al otro en una monstruosidad incompatible con nada positivo. El problema es que todos hacen lo mismo.

Hoy nuestro panorama político es de tal debilidad, tan necesitada del apoyo de otros, que se hace imposible gobernar sin recurrir a los que sacan su rentabilidad pese a la pequeñez. Son esos votitos necesarios para tener un poco de control efímero. Los grandes partidos se hacen débiles y los pequeños partidos lo rentabilizan jugando con sus apoyos. El miedo a las urnas y a sus efectos en la ocupación institucional (es decir, el "poder") hace que haya pactos débiles por todas partes.

Nunca ha habido tanta debilidad y con ella un crecimiento del ruido político mediático. A falta de razones, se eleva la voz, se grita con la inútil esperanza de movilizar a unos electores que cada vez se sienten más manipulados. Y no es una ilusión, es una manipulación constante en este universo cacofónico y estridente de la política española.

En su debilidad, los partidos apuestan por todo convirtiéndolo en "causa", en arma arrojadiza que debe ser mostrada para que sea eficaz. El ruido es ya ensordecedor y está arrastrando a una batalla institucional más allá de la política.

Los efectos de estas discusiones continuas son el minar las propias instituciones, en especial la Justicia, cuya culminación la encontramos (por ahora) en el caso de juicio al Fiscal General del Estado. El gobierno dice "respetar" y "no compartir" lo que los jueces han dictaminado. En un mundo mediático, "el que calla otorga", es decir, el silencio es un reconocimiento de derrota, algo a lo que contribuye el intenso ruido mediático previo. Al no poderse pasar del apoyo continuo al silencio inmediato, la respuesta ante el dictamen de los jueces no puede ser el silencio y se crea sin ambages un conflicto institucional de gran repercusión, un mal ejemplo.


El hecho de que todo, absolutamente todo, sea objeto de disputa no ayuda a la solución de problemas, sino que debilita a las instituciones, incluidos los partido políticos que se ven "obligados" a defender las causas más erradas solo porque tienen que hacerlo para no manifestar debilidad. De esta forma lo que muestran es precisamente lo contrario: que son incapaces de desligarse o corregir los errores.

La política española desayuna cada día con un nuevo escándalo. Los partidos, cada vez más débiles, atraen a todo tipo de medradores y aprovechados. Familiares de diverso grado, amigos, socios, etc. salpican la política española donde ya no se debaten ideas o problemas reales sino este tipo de casos que pasan por los tribunales. La alfombra roja española hace tiempo que se tiende frente a cárceles y juzgados. Allí la prensa se hace con esas declaraciones tan buscadas en las que todos se dicen inocentes hasta que los jueces determinan su responsabilidad. Los hay que "no se reconocen en los audios", los que han dado un nuevo sentido a la "fontanería", los que no conocen el sitio donde constaba oficialmente que trabajaban, alcaldes con plantaciones de marihuana, "comisionistas", "mordedores"... toda una fauna de la que un buen cine satírico nos daría la posibilidad de reírnos.

Los gobiernos son débiles, se mantienen gracias a apoyos interesados y sacan con acuerdos lo que no logran en las urnas. Esto supone una gran distorsión de los resultados electorales a la vez que da un mal ejemplo de dónde está el poder.

Se nos vende que la economía va bien mientras en las calles aumentan las manifestaciones de los que no tienen una vivienda, de los que viven explotados con sueldos mínimos acumulando contratos y que se enfrentarán al drama de la falta de pensiones en el futuro; los inmigrantes explotados a los que se convierte de forma interesada en enemigos y responsables de la falta de empleo y de la seguridad; padecemos apagones inexplicables y se producen muertes en las residencias, a la vez que desciende la edad en los delitos...


El riesgo en España es esa parte que toma el mal ejemplo como referencia, se justifica en el caos. El aumento de jóvenes, según las encuestas, que apoyaría un gobierno autoritario es el resultado de ir en la dirección contraria a la que deberíamos. Los políticos muestran las debilidades y, sobre todo, la falta de solución a los problemas. Si esto lo condimentamos con los continuos escándalos de corrupción, el guiso autoritario está servido.

Una generación ha vivido la democracia a la sombra de lo que fue la dictadura. La democracia era por sí misma un logro. Pero ya han paso cincuenta años desde la muerte de Franco y los que no vivieron la dictadura exigen resultados a la democracia. El espectáculo de los enfrentamientos constantes, el ruido, como formas políticas ya no satisfacen a nadie... o solo a los que se benefician de esta forma de actuación, a los que la rentabilizan como forma de atracción hacia el autoritarismo. Los datos de los jóvenes, el futuro, son claros.

Si la política española, institucionalmente hablando, no entiende estos mensajes y rectifica, ese futuro está servido.

El Mundo 7/04/2024

viernes, 3 de octubre de 2025

Los hechos y las palabras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Qué fácil es decirlo! Ante el sufrimiento, la teoría conspirativa; ante los hechos, las manipulaciones. Una parte del espectro político y del mediático sostienen que todo esto de Gaza, lo de la flotilla, etc. no es más que un montaje, una forma de publicitarse y tapar de paso los escándalos propios. ¡Todo por Begoña! ¡Begoña es el camino para derribar a Sánchez! ¿Lo de la "Vuelta"? ¡Más de lo mismo! De repente el mundo se ha dividido en manipuladores y encubridores, por un lado, y tontos útiles mediáticos por otro. Las causas se diluyen en estrategias.

Apoyar al pueblo palestino, pedir el cese de su sufrimiento, no es más que parte de un juego torticero donde todo se deriva a estrategia y cálculo. No hay hueco para la humanidad o la solidaridad. Todo esto se expresa ya en discursos y artículos en la prensa.

¿De verdad lo creen?

Por otra parte, no deja de ser cierto que hay usos y abusos de estrategias para arrimar el ascua a las sardinas propias. La política ya no sabe funcionar sin este tipo de maldades comunicativas, de sobreentendidos y descalificaciones, diluyendo los motivos reales. Si para Netanyahu todo lo que no sea justificar sus actos es "anti semitismo", que es una forma absolutista de decir "¡Israel soy yo!", para algunos que no temen ya firmar sus declaraciones (¡ellos sabrán ante quién hacen méritos!) todo es fingimiento y manipulación.

Aquí hemos dicho en varias ocasiones que los dos peores enemigos del pueblo palestino son Netanyahu y Hamás, puestos en el orden que quieran. Ambos utilizan el sufrimiento como arma y las acciones de ambos se combinan. Netanyahu ha conseguido para Hamás lo que estos no habían conseguido antes, por lo que no tiene un interés excesivo en lograr lo que sabe no van a darle, pero sí beneficiarse de los efectos colaterales y del sufrimiento directo. Netanyahu se lo pone en bandeja.

Pero esto no significa en absoluto que el sufrimiento o la injusticia sean falsos. Significa que unos y otros manipulan el sufrimiento de rehenes y del pueblo que está sufriendo el indudable genocidio en sus carnes,

A Netanyahu le interesa que haya rehenes y a Hamás que sigan saliendo imágenes de la crueldad de las acciones israelíes. Para ambos es cosa de estrategia y para todos los demás de dolor.

Por eso, cuando se lee algún artículo o se escuchan comentarios, con tono de burla, señalando que lo de Palestina está justificado porque fue Hamás quien comenzó todo nos removemos en los asientos y nos surge cierta rabia contenida. Peor todavía cuando se trata de justificar con que "Israel es una democracia" y se ironiza sobre "velos" y demás de los palestinos. ¡Flaco servicio a la democracia si lo que hace Netanyahu se considera democrático o, peor, la superioridad democrática supone el exterminio de los que no lo son! ¿Es que ser "democrático" justifica hacer lo que no lo es?

Ayer, en un programa televisivo, un tertuliano intervino para señalar que "no fue Hamás la que comenzó todo esto", que era algo que llevaba décadas por parte de Israel". Los medios constituyen el nivel 2 tras el nivel 1 de los políticos, vemos que cada vez juegan un papel menos crítico frente a ellos.

Los medios españoles —algunas personas en ellos— han caído en la trampa de ser arrastrados por el cálculo de los políticos. Ahora se transmite en clave nacional, de conflicto entre gobierno y oposición, sin que estos dos grupos, en su seno, estén exentos de conflictos entre socios. Hemos normalizado que lo importante no es lo que sucede, sino cómo referirnos a ello (de propaganda a genocidio, pasando por masacre), lo que hace insufrible la situación y produce auténtico y visceral rechazo. "Guerra defensiva" frente a "holocausto" reduce el conflicto a los términos con los que se expresa. La negación de la realidad de los hechos en beneficio de la discusión terminología pasa a ser básica en un mundo de manipulación como es el mediático.

Estamos llegando a un nivel peligroso en el que algunos se permiten jugar con la ironía de las cifras de muertes, con el caótico final de La Vuelta en Madrid, etc. Se antepone la polarización partidista a un sentido real de las dimensiones del problema. Todo es ahora un invento de los "otros". Si los otros asumen una posición, yo asumo la contraria.

¿No es posible distanciarse de ambos, tratar de mantener cierto sentido de la realidad que no implique ser títeres de unos y otros?

El sufrimiento del pueblo palestino es real; la crueldad del gobierno de Netanyahu es evidente, al igual que lo es su voluntad de exterminio, de destrucción de las ciudades. Es real el terrorismo de Hamás. Son décadas de ignorar un problema, de construir excusas que lo han mantenido hasta que la brutal reacción ha llevado a lo intolerable, a cotas muy altas.

Quizá la cuestión palestina ha llegado a un cierto nivel en la política internacional que está demasiado enredado: el apoyo de la Casa Blanca, el blanqueo que realiza sobre Israel, la polarización creciente, el auge de la extrema derecha y su radical xenofobia que ve en los palestinos "islamismo" y en Israel "democracia", los negocios de las armas, etc. Ninguna guerra se libra ya solo en el campo de batalla; el campo mediático ha pasado a ser decisivo porque el verdadero escenario paralelo es el de la opinión pública. Sobre un fondo económico internacional, la imagen de un país es una parte necesaria de su activo. Los que tienen negocios con Israel lo saben y los ven peligrar con la corriente negativa creada por Netanyahu, que algunos sin pudor intentan presentar como "guerra defensiva" porque hay quien quiere escucharlo así.

Ahora vemos en los medios comentarios que no se veían hace pocas semanas, ¿Es el resultado de la politización en clave interna/nacional de las acciones de Netanyahu? ¿Hemos vuelto a perder el sentido de la realidad de lo que ocurre en beneficio de lo que nos gustaría que ocurriera? ¿Se ha vuelto la manipulación algo consustancial al mundo mediático? ¿El uso común de la polarización política implica que nunca se pondrán de acuerdo en nada condenándonos a vivir en un mundo maniqueo? No son preguntas sencillas y sus respuestas suponen un futuro de diversos colores. 

Dicen que la primera víctima de las guerras es la verdad. En un mundo de manipulación, de bulos, de fake news puede que no sepamos o que no nos importe mucho una víctima más. Pero sí tiene consecuencias.

miércoles, 16 de julio de 2025

El abismo al que nos empujan

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los políticos no aprenden. Los problemas no son problemas, sino ocasiones, oportunidades para atacar al otro. Desde esta perspectiva, todo es positivo si se le saca rendimiento político. Hasta el momento y según los datos de crecimiento, solo Vox lo está haciendo. Prende fuego, vende la madera quemada y se queda con el solar para construir su nueva casa. A Vox solo le pueden perjudicar sus propios excesos, que asuste a sus propios seguidores, a una parte de ellos, con su creciente radicalidad. Y esto seguirá así mientras que los demás partidos no se propongan soluciones conjuntas ya que esto no solo es político —en un sentido partidista— sino socio cultural en un sentido amplio.

La ultraderecha es antisistema y aprovecha lo caótico para reclamar su visión autoritaria del "orden". Su fin no es la convivencia y el diálogo social, sino evitarlo, hacer crecer la sensación de peligro, de miedo y de que ellos son la alternativa.

En estos días hemos asistido a cursillos acelerados de desinformación y manipulación, a intentos de arrastrar a la gente a la violencia callejera, que es una línea roja que si se traspasa es difícil alejarse de ella.

"La violencia es la solución", nos dicen los radicales ante lo que califican como "inacción" institucional. Sorprende escuchar que se va a expulsar de España a los ilegales y a "los que vienen a delinquir", como si estos lo llevaran escrito en la cara o en los genes. Es una mala copia de la xenofobia trumpista según la cual todos los que llega son "delincuentes" cuyo fin es la destrucción de los Estados Unidos, algo de lo que ha conseguido convencer a millones. Algunos toman sus armas y se dirigen a las fronteras a disparar a los que quieren cruzar. No tienen duda alguna; todos los que llegan son agresores, envidiosos, delincuentes. Que esto se diga en un país que ha presumido precisamente de su carácter migratorio, de su construcción por oleadas, no deja de ser revelador. El retroceso social es enorme y la nacionalidad estadounidense solo está garantizada en su bondad anglosajona. Sobre todos los demás caen sospechas y recelos.

¿Estamos llegando a esto en España? ¿Es la organización de la violencia, que los propios organizadores y convocantes llaman "cacería", su equivalente?

Sorprenden algunos debates en los medios sobre conceptos como "discursos de odio" y otros de este tipo. Como hizo Trump, los políticos juegan con las ambigüedades, tanto retóricas como semánticas. Tienen práctica en esto.

Pero lo que ellos dicen o parecen decir, aparece radicalizado y directo, transformado en llamadas a la acción, por organizaciones que se diluyen en las llamadas "redes sociales", en donde se marcan tres líneas. El anonimato y el contacto propio de las redes; La desinformación, falsificación de imágenes y textos y, finalmente, su organización internacional. Estas tres claves son esenciales para comprender el fenómeno que se está produciendo.

La cuestión del anonimato es una lucha de los gobiernos con unas redes que son esencialmente norteamericanas y cuyos propietarios están claramente del lado trumpistas. Han pasado los tiempos en que se retiraban los mensajes falsos de Trump. Hoy es otra cosas y forman parte del aparato norteamericano. No digo que se controle desde allí, pero sí que se tiene el control y la posibilidad de actuar en un sentido u otro. Intereses políticos y económicos pueden coincidir. Europa, por ejemplo, no ha desarrollado sus propias redes para dar una alternativa sus ciudadanos sobre dónde alojar sus cuentas. En cualquier momento puedes ser "censurado" en nombre de diversos principios que suelen concluir que criticar a Trump es malo.

La segunda cuestión la de la desinformación, los bulos, etc. plantean una cuestión que se liga con la primera, la del anonimato. La facilidad de difundir mensajes manipulados se apoya no solo en las facilidades tecnológicas para la falsificación sino en la seguridad de que los responsables quedan fuera por desconocerse quiénes son en muchas ocasiones.

Tecnología y desinformación están creando un universo documental falso, manipulado, que se basa en el refuerzo de los prejuicios, Se trata de reforzarlos, con lo que se gana en intensidad de las respuestas, ya sea reproduciendo las falsedades y haciéndolas llegar a otros, y se va consiguiendo que los receptores den el paso final a la acción violenta, que es la base práctica. Voto y violencia es la ecuación final perfecta.

El tercer elemento es la internalización, quizá el más difícil de controlar por las debilidades de las respuestas en los diversos países. Es indudable que hay una "internacional" de la ultraderecha que se ampara en los dos aspectos señalados, el anonimato y la desinformación. En un mundo globalizado, intercomunicado, las dos fases se ven intensificadas y para ello la organización internacional es esencial. No debemos pensar en las organizaciones internacionales legales. Se trata aquí de elementos que no tienen una visión organizativa basada en la legalidad sino en la ilegalidad funcional. Son otro tipo de organizaciones altamente adaptadas a sus espacios, con un elemento común ideológico y sobre todo con una coordinación para el desorden y la violencia.

Los conocidos contactos de la ultraderecha con Rusia o con los Estrados Unidos de Trump dejan a Europa como un campo de operaciones de este tipo de organizaciones cuya función esencial es la generación de desorden a través de la desinformación y la agitación social. Esto es una tema complejo que debemos resolver los europeos. Europa se encuentra en estos momentos en una situación como nunca ha estado, con una guerra indirecta con Rusia a través de Ucrania y con otro tipo de conflicto (de difícil calificación) con los Estados Unidos de Trump, al que cada día es más difícil reconocer como aliado. 

El envío a Europa de destacados ideólogos de la extrema derecha norteamericana para "organizar" lo disperso, como fue en su momento, y las financiaciones rusas de determinados elementos rupturistas de la unidad europea y de su estabilidad (por el ejemplo, el Brexit), hacen que sea difícil definir la situación. Sencillamente, estamos en medio y una Europa inestable, rupturista de su "unión" beneficia a los prorrusos y a los trumpistas.

Lo ocurrido en Torre Pacheco ha dejado al descubierto algunas de estas cosas: la generación de violencia y su coordinación internacional a través de las redes sociales, donde se acaba perdiendo la pista. No es necesario llegar a una complicada "teoría de la conspiración" para comprender que nada aquí es espontáneo, que existe una "maquinaria" preparada para responder inmediatamente y crear el "caso" adecuado, que existen patrones en diversos lugares de Europa.

La Vanguardia

Los casos creados no buscan solo la "acción", también buscan convertirse en "información", en noticias que se repiten con diversas intenciones en titulares de todo el mundo.  Por eso, la noticia de hoy en Torre Pacheco eran los ataques ayer a los periodistas, en un claro intento de intimidación y de alejamiento de la prensa. La creación de "medios" por parte de la ultraderecha (recuerden lo ocurrido en nuestro Congreso de los Diputados hace unos días).

La batalla que nos toca se da en diversos ámbitos. En una batalla que busca llevar finalmente a la calle, a esa "cacería" que reclaman sin pudor alguno. Si lo hacen es porque creen que es el momento. Hay que demostrar social, política y legalmente que no controlan. Socialmente se les debe mostrar que están equivocados, que este racismo es incompatible, contrario a nuestros valores sociales. Políticamente, los partidos deben demostrar que esto está por encima de sus diferencias y juegos, quizá realizando un gran pacto de estado, perfectamente visible para todos; menos utilización partidista y más visión histórica de la importancia del momento. Pero mientras algunos consideren que esto refuerza al gobierno y a su presidente y otros lo quieran usar para tapar sus vergüenzas, no es fácil que se produzca, aunque sea absolutamente necesario. 

Finalmente, las acciones legales deben ser contundentes, inmediatas para demostrar que las instituciones no son indiferentes, que las leyes son claras y fuertes.

Mientras esto no ocurra, tendremos una España convulsa, que asiste atónita a este vergonzoso y organizado espectáculo que busca precisamente dar forma al hartazgo y al miedo.

Hay que dar forma visible a la integración y a sus resultados para España. Demostrar que ha servido de algo ser un país que tuvo que recurrir a la emigración para salir adelante, que no olvida su pasado fuera de España.

Una España débil y que no funciona es el peor caldo de cultivo para que prospere la violencia; igualmente una España en crispación constante. Para evitarlo hay que afrontar muchos otros problemas, que son nuestros, pero de los que responsabilizamos a otros y muchos lo creen así.

¿Es posible salir del abismo a que nos empujan?