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jueves, 20 de marzo de 2025

El optimismo ucraniano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ante la perspectiva de unas centrales energéticas destruidas por los bombardeos rusos y unas centrales regaladas a los Estados Unidos y respetadas por Putin, Zelenski ha optado por lo segundo. ¿Pragmatismo? ¿Desvergüenza? ¿Las dos cosas? El sistema es bastante bueno: Moscú apunta y los Estados Unidos de Trump compran a buen precio, prácticamente de saldo. Ahora Ucrania sobra; después, no hará falta. Viene a ser lo mismo, pero a lo mejor se ahorran unas cuantas vidas y se conservan empleos-

La fusión de guerra y negocios no es nueva, pero nunca ha sido llevada con tanto descaro. Por ahora, Zelenski cree que con complacer a los Estados Unidos en su voracidad va a alejar la voracidad territorial de Putin, pero eso no está claro. Ha asumido la idea de que cuanto mayores sean los intereses norteamericanos en las zonas de conflicto, más interesados estarán en su defensa, algo que no está muy claro, pero que Zelenski quiere creer aferrándose a este clavo ardiendo.

RTVE.es y agencias nos cuentan así estos logros:

"Acabamos de mantener una excelente conversación telefónica con el presidente Zelenski", ha asegurado Trump en su red social, Truth Social. "Gran parte de la conversación se basó en la llamada realizada ayer con el presidente Putin para alinear tanto a Rusia como a Ucrania en cuanto a sus peticiones y necesidades. Estamos muy bien encaminados", afirma por su parte la nota de la conversación.

La Casa Blanca también ha confirmado que el intercambio de inteligencia continuará y que el país ayudará a Ucrania a adquirir más sistemas de defensa aérea. Además, Trump se ha mostrado favorable a la posibilidad de devolver a los niños ucranianos secuestrados por Rusia durante su invasión.

Zelenski ha celebrado el diálogo con Trump y ha instruido a sus equipos para solucionar los problemas técnicos de forma que ayuden en la ampliación de un alto el fuego. Ha reiterado su disposición para una tregua en todos los frentes y ha agradecido al presidente estadounidense por el apoyo de su país.*


Si algo falla en el plan (y lo hará), el riesgo de Zelenski es elevado, puede quedarse sin ambas cosas, sin territorio y sin centrales energéticas. A lo mejor le devuelven los niños ucranianos secuestrados por Rusia, una de las tácticas con marca nacional, como bien supieron aquí los llamados "niños de Moscú", aunque los repartieran por la extensa Rusia. Si la cosa funciona...

En lo que sí coinciden los analistas es que por ahora, la cosas que Zelenski quiere obtener de Estados Unidos son justo las que el Kremlin rechaza, es decir, el rearme, el apoyo logístico militar y la devolución de territorios. Hay que ser muy ingenuos para pensar que Putin, con el país invadido y arrinconado, va a renunciar sabiendo, además, que Trump vendará cualquier cosa como un "gran éxito", como un logro extraordinario debido a su capacidad negociadora de altísimo nivel.


La tregua especifica que no se bombardearán las infraestructuras energéticas porque se piensa quedar con ellas, claro. De esta forma, Trump no protege Ucrania sino las futuras posesiones norteamericanas, aquello con lo que se va a quedar.

No sé cómo están llevado esto los ucranianos de a pie, pero como no le salga bien la jugada (y hay pocas posibilidades a medio y largo plazo), Zelenski corre el riesgo de ser acusado de "alta traición". Basta con que la gente entienda que ha entregado algo a Rusia (o a Estados Unidos) que no debía entregar para que se vuelvan contra él. ¿Para qué tanto muerto, para qué tanto sufrimiento y sacrificio?, se preguntarán los ucranianos con razón.

La Vanguardia
Y la respuesta surgirá en cuanto se pierda la presión bélica, cuando los ucranianos tengan la posibilidad de pensar con un poco de tranquilidad y comprendan que entre Rusia y los Estados Unidos han definido su territorio, lo que contiene y con quién puede entablar relaciones. Esas relaciones podrán establecer los límites de adhesión a Europa, por no hablar de la prohibición de la OTAN.

Sometida a estas dos formas de presión, Ucrania dejará de sentirse un "país" y pasará a ser una incierta colonia a mayor gloria de sus poseedores de facto. Los titulares nos dicen que Zelenski se muestra "optimista" con el plan de Trump. No sabemos cuánto le va a durar el optimismo cuando descubra el lío en que le han metido. Haga lo que haga, Ucrania pierde.

* "Trump y Zelenski se muestran optimistas sobre la tregua en Ucrania: "Va por el buen camino"" RTVE.es / Agencias https://www.rtve.es/noticias/20250319/zelenski-trump-tregua-rusia/16497747.shtml

viernes, 1 de julio de 2022

Los amigos de Putin se hacen notar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de que Siria acaba de reconocer la existencia como "repúblicas independientes" de las zonas prorrusas ucranianas invadidas por Putin es una mala noticia que era cuestión de tiempo. Rusia está presionando u ordenando a los países bajo su manto para que den cobertura internacional a sus acciones militares. La nefasta política norteamericana tras la Primavera Árabe y cómo fueron fracasando uno tras otro los intentos de democratización tras los derribos exitosos o no de los dictadores de una zona que va desde Marruecos hasta Turquía se está haciendo notar todavía.

La política del "prefiero un dictador amigo (como Trump con su "dictador favorito" egipcio) a una democracia desfavorable a mis políticas" ha llevado a que esos dictadores busquen el amparo de una de las dos superpotencias, en especial, de una que no les cuestiones los métodos. De esta forma los saudíes pueden secuestrar, torturar y descuartizar a un periodista crítico, sin que pasen demasiadas cosas; Egipto puede secuestrar, torturar matar a un estudiante italiano que ha tenido la osadía de realizar una tesis doctoral sobre los sindicatos.

El peso de Rusia en la zona del Sahel (norte de África), que acaba de ser declarada como una peligrosa amenaza por el documento de la OTAN redactado en el encuentro recién cerrado de Madrid, es evidente. La diplomacia rusa ha sido astuta y paciente recogiendo los restos antiamericanos o, más ampliamente, antioccidentales. No ha habido problema en lanzar sonrisas mientras se recibían fondos y armamentos, mientras que se agitaban en las bases sociales el anti occidentalismo, como se ha hecho en varios países de la zona. No Occidente no resulta simpático por sus políticas confusas, a veces contradictorias. Rusia es mucho más claras.

Con el amparo de Rusia, algunos de los países de la región tienen mayor respaldo para políticas más agresivas. Putin —lo hemos comentado aquí desde hace años— representa el "aliado fiel", el que "no te juzga", el que siempre entiende que tus razones son buenas mientras no le perjudiquen. Trump intentó practicar el mismo pragmatismo maquiavélico que su admirado Putin, pero el sistema democrático norteamericano exigía mucho y criticaba a sus aliados, especialmente cuando se trataba de transferir fondos a estas "dictaduras amigas". En cambio, Rusia no tiene ese problema por muy manchas de sangre que tengan las manos. Putin, un dictador, no tiene problema en abrazar a los dictadores que sean necesarios para expandir el área de influencia. Siria acaba de mostrar sus efectos con el reconocimiento de la política y objetivos rusos. Es de esperar que pronto salgan diversos países con la misma cantilena, la del reconocimiento de los territorios invadidos por Rusia en Ucrania.

Las dictaduras saben que se sobrevive mucho mejor a la sombra de una potencia grande. Si esa potencia es además dictatorial, no necesita justificar por qué mata a sus opositores (dentro o en exilio), puede empezar guerras y quedarse con los territorios que invade, etc., los dictadores se siente mucho más arropados y saben que pueden reprimir sin problemas cualquier resistencia.


elDiario.es 16/05/2022

El problema del futuro se nos plantea dentro de la propia Unión Europea, en donde se encuentran algunos países que está bajo la lupa democrática porque evidentemente echan de menos los años soviéticos, aquellos en los que los tanques rusos acudían puntuales a aplastar cualquier intento de "desvío" del sistema comunista, que aseguraba el control distante desde Moscú. No olvidemos que Rusia, entonces con la etiqueta de Unión Soviética, se "tragó" media Europa, que costaron décadas, muchas muertes y sufrimiento, que aquellos países, desde una Alemania dividida en dos hasta países como Polonia, Hungría, los bálticos, etc. todos los existentes tras el llamado "telón de acero" y bajo algo que critican de la OTAN, el llamado "Pacto de Varsovia", que coordinaba las fuerzas de todos los países bajo control ruso. Olvidamos demasiado pronto.

Se diga lo que se diga, ha sido Rusia la que ha invadido un país vecino; lo ha hecho en dos ocasiones, siempre con la excusa insaciable de su "seguridad", un concepto que no ha inventado pero que sí usa con total descaro contra los deseos de países soberanos vecinos.  Ser vecino de Rusia es una maldición geográfica. Considera, como vemos, que no puedes tomar más decisiones que las que ella tolera; amenaza y si quieres defenderte te invade sin pudor. Esa es la política tautológica rusa; su extraña lógica se ha transferido a la violencia sin límite. En vez de intentar que sus vecinos no se sientan amenazados, prefiere pulverizarlos e invadirlos. Pero siempre habrá una frontera, un país con el que no se sienta feliz... ¡y vuelta a empezar!

Mientras, la diplomacia rusa sigue jugando con sus apoyos, dando armas a los que las usan contra sus vecinos y sus pueblos, asegurando que los dictadores amigos se mantengan en poder, como seguro de futuro.

Los analistas se dividen sobre el sentido de todo esto. Se repite algo obvio, que Putin ha conseguido lo contrario de lo que se proponía. Ha conseguido que dos países europeos (a los que ahora amenaza ya) entre en la OTAN; ha conseguido que se apruebe un aumento del gasto militar en medio mundo; ha acelerado la entrada en la Unión Europea de Ucrania. Se mire por donde se mire, la situación es peor para Rusia, declarada peligro, enemigo, excepto por todos aquellos que, como hemos dicho, se sientes felices en sus dictaduras. En teoría, nada de lo que tenía planeado le ha salido bien, incluida esa guerra relámpago de la que regresar victorioso para ser aclamado en un nuevo Día de la Victoria. Pero tampoco sabemos cuáles pueden ser sus intenciones "reales", si es que las hay. Solo vemos resultados.

Lo cierto es que las guerras se empiezan en un momento, pero las paces tardan mucho en producirse. Se habla mucho de "guerra fría", pero esta no tiene nada de "fría". No hay que jugar tanto con las palabras.

Esta guerra es caliente en su inicio y puede serlo mucho tiempo. Con su acción, Putin ha movido el mundo. No creo que haya sido capaz —nadie lo es— de prever todas las consecuencias de sus movimientos. Sí ha tenido, en cambio, que partir de un escenario posible, con unas condiciones dadas. ¿Calculó mal? No se trata ya de si "gana" o "no gana" esta guerra, sino de si se pueden parar o controlar sus efectos encadenados y sistémicos. Un tren con grano que no sale puede causar una revolución en el otro extremo del globo, movilizar un continente provocando una hambruna; un gas que no llega puede provocar un hundimiento de empresas y el desplome de la Bolsa, cientos de miles de desempleados, inflación disparada, etc.

La gran pregunta que nos podríamos hacer es: en este desafío global ¿tienen ventajas las dictaduras, que controlan mediante represión, silencio, desinformación, etc., frente a las democracias, sometidas a la opinión pública? ¿Es ese el fondo autoritario de resistencia en el que Putin cree? Sabemos desde hace años que una de las principales acciones agresivas de esta "guerra híbrida" que Rusia emprendió contra Occidente es la desestabilización, algo que va desde la desinformación en las redes sociales al apoyo a grupos de agitación, partidos populistas, separatistas, etc. No necesita crearlos, le basta con financiarlos y recibirlos en el Kremlin para darles visibilidad. Es vale para Nigel Farage, principal promotor del Brexit, o los movimientos independentistas europeos a los que se les promete el reconocimiento internacional, como Siria acaba de hacer con las "repúblicas" prorrusas invadidas.

La OTAN es importante y, precisamente por eso, es necesario que se analicen bien los pasos para evitar ser herramientas en algo que se nos escapa. La defensa europea es esencial y nuestro ahorro militar se paga ahora con mayor dependencia en la defensa ante un peligro real. 

En estos años han surgido varias veces, sobre todo bajo el mandato de Trump, la necesidad de que la Unión Europea tenga sus propias formas de defensa. De no hacerlo, tenemos el ejemplo ante los ojos de lo que ocurre.

elDiario.es 30/06/2022

miércoles, 6 de abril de 2022

La resistencia ucraniana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido en Bucha y lo que esperan encontrarse es la consecuencia de una forma de entender la guerra. Está claro que Rusia no esperaba esa resistencia calle a calle, casa a casa. ¿Quién se equivocó en el cálculo? No lo sabemos y nos llueven las interpretaciones de las relaciones entre Putin y el ejército ruso, sobre la mentalidad de los soldados sobre el terreno, etc.

Salvo en muy contadas ocasiones, no es fácil ponerse medallas cuando aparecen cadáveres con las manos atadas, con tiros en la nuca. Y es lo que está saliendo a la luz, nada heroico; solo torturas y asesinatos viles, a sangre fría. Son gente caída en los bordes de las carreteras, gente disparada mientras iba en bicicleta, restaurantes y mercados ametrallados; son personas, familias, arrojadas a un pozo tras torturarles.

La resistencia ucraniana ha ido más allá del papel de los ejércitos y los rusos los están masacrando. Es una forma de intimidación, de sembrar el terror en la población. No es nada nuevo. Lo hemos señalado en varias ocasiones, lo que vemos en Ucrania no es un caos, sino una forma premeditada de intentar anular la resistencia, algo que los ucranianos en masa anticiparon que iban a hacer, defender sus casas y ciudades palmo a palo. Acompañaron a mujeres y niños, a los ancianos, hasta las fronteras o lugares seguros y regresaron a defender lo suyo, sus tierras y su identidad. Lo que se juega en este combate es algo más que la tierra; sí, es el poder seguir siendo ucranianos en un país con una parte que lo niega, lugares donde la siembra rusa ya recoge cosecha.

En titulares, el diario El País afirma que Putin está aplicando en Ucrania las mismas tácticas arrasadoras que ya se aplicaron en la guerra de Chechenia. Ahora, el diario ABC nos habla de los chechenos en la guerra, a los que califica como una Gestapo cuya función es eliminar a los propios rusos que se resisten a combatir por diversos motivos. Es la forma en la que el dictador checheno devuelve los favores a Rusia y, a la vez, mantiene a sus huestes entrenadas en sangre.

Hay una cierta paradoja en la forma en que Rusia se maneja. Sabedora de que las grandes potencias militares o la alianza de la OTAN evitan el choque para no llegar a una devastadora confrontación mundial, se dedica a arrasar pueblos, deponer gobiernos y poner dictadores títeres que los gobiernen. Pasado cierto tiempo, esos gobiernos son los que han silenciado y eliminado la oposición que pudiera quedar. Comienza entonces el periodo de la propaganda absoluta, de inculcar el amor a Rusia por su "acción liberadora". Es lo que se hizo con el avance por la Europa del este en la II Guerra Mundial, llevando esta táctica hasta el corazón de Berlín; se tragó media Europa. Salvo algún periodo muy corto de intento de relacionarse de manera "normal", como se relacionan los estados en paz, esta ha sido la forma habitual de comportarse de Rusia. Lo mismo ha ocurrido con sus "aliados" distantes, de Cuba a Siria. Son gobiernos represivos y apoyados por las fuerzas rusas, son sus protegidos internacionales.

Los opositores muertos, ya sea por venenos, caídas de puentes, disparos o simplemente desaparecidos, son —desgraciadamente— noticias "normalizadas" por frecuentes en Rusia y en los países que se apoyan en ella. Esto vale para un grupo de música como las Pussy Riot o para un opositor encarcelado como Navalni. No, Rusia no ha modificado sus tácticas bélicas ni represivas; están en su ADN gobernante, de carácter siempre autoritario y propagandístico.

La insistencia con la que niegan todo lo que el mundo ve es una de sus marcas de identificación. Mientras periodistas de todas partes se despliegan por Ucrania para dar cuenta de las atrocidades cometidas, las autoridades de Rusia se dedican a negarlo todo y han limitado el acceso de los rusos a los medios internacionales. Es Ucrania, según repiten, la que se dedica a autodestruirse para así negar la acción "liberadora" rusa sobre los ucranianos. Rusia ha pensado que todo iba a ser como Crimea y se equivocó. La resistencia ha sido total, esta vez sabedores de lo que implicaba dejarles pasar. Y eso es lo que Rusia no esperaba. La resistencia es feroz y cada día que pasa se vuelve contra la desinformación y la propaganda rusas.

Las mentiras, por más que nieguen todo, tienen una vida corta más allá de sus controlados medios de comunicación. No es fácil controlar un planeta mediático como en el que vivimos, donde la telefonía móvil permite convertir simultáneamente a los poseedores de un teléfono móvil en testigos, informadores, agentes e historiadores. En Libertad Digital nos contaba sobre esto: 

La invasión rusa de Ucrania es el primer conflicto bélico moderno que está siendo retrasmitido de forma parcial a través de teléfonos móviles. La alta penetración de tecnología en territorio ucraniano —hasta en las más remotas localidades hay usuarios de móviles con internet y se está manteniendo la conexión de forma más o menos estable—está permitiendo al mundo seguir los acontecimientos con una cercanía inaudita hasta ahora.

Los ciudadanos ucranianos suben a sus redes sociales –Tik Tok está siendo la gran triunfadora, aunque Facebook, Instagram o Twitter le siguen de cerca– los vídeos que hacen con sus teléfonos e, incluso, lo que graban de forma mucho más discreta desde el interior de sus casas con webcam o vigilabebés. También los contendientes en el conflicto están participando de esta grabación masiva de contenido bélico.

Está siendo habitual ver vídeos y fotografías captadas por los militares ucranianos tanto de los combates como de lo que queda en el escenario de esos combates después de la batalla. Es a través de estos vídeos como se están comprobando las pérdidas materiales de cada ejército o los problemas de suministro rusos que hace que abandonen vehículos por falta de combustible o vayan a supermercados o saqueen tiendas para aprovisionarse de comida y agua.

A los soldados rusos se les quitaron sus teléfonos móviles antes de invadir Ucrania para evitar que pudieran contar a sus familias lo que estaban haciendo, pero esa limitación no la tienen las fuerzas chechenas que se han incorporado con la invasión ya iniciada. Sus efectivos se graban vídeos y son subidos a las redes sociales, con el objetivo de presumir y atemorizar a los ucranianos, por el mismísimo líder de esta fuerza militar, Ramzán Kadýrov.

Esas imágenes y la complicidad ciudadana han permitido a los defensores ucranianos asestar golpes importantes a las tropas de Rusia. De forma local, los ciudadanos estaban remitiendo a sus militares o milicias urbanas la posición de las unidades enemigas, con el objetivo de que se le pudieran hacer emboscadas y causarles el mayor daño posible minimizando de la mayor manera posible el riesgo que corrían los suyos.* 


Los teléfonos y cámaras disponibles permiten, además de documentar, localizar la distribución de los invasores y estar preparados esperándolos. Nos contaban en los noticiarios televisivos ayer sobre la requisa y destrucción por parte del ejército ruso de los teléfonos móviles que encontraban en su invasión. Pero es difícil encontrar teléfonos si sus usuarios deciden esconderlos. Estos pasan a ser esenciales en la anticipación planificada para frenar los avances.

Durante la Primavera Árabe, hace diez años, el gobierno de Túnez no pudo controlar el uso de las redes: poco después el gobierno egipcio sí supo provocar un apagón digital y telefónico para evitar la comunicación entre los rebeldes. Lo hizo durante varios días y llevó a que la gente se concentrara para no verse desconectada o manipulada. Aquí es otra la situación. Los rusos destruyen los medios, las torres de comunicaciones, pero no han conseguido su objetivo de envolver en un cerco de silencio y desinformación al país entero.

Lo que se nos cuenta de los teléfonos de los chechenos es también reflejo de una mentalidad. No solo hay que cometer crímenes, sino que hay que ilustrarlos para el cultivo de su propia imagen terrorífica. Es una táctica con miles de años, crear y proyectar el monstruo que aterrorice y haga huir al enemigo, que se paraliza ante tanta atrocidad. Pero, por lo que nos dicen, la vanidad chechena tiene su castigo con esas localizaciones que permiten saber dónde están realizando sus criminales andanzas.

La resistencia ucraniana ha servido para compensar las diferencias enormes de fuerzas. La motivación invasora es difícilmente resistente a su propio desgaste, mientras que la motivación para resistir y tratar de salvar el país para tus compatriotas, tu familia, etc. es muy importante. Resistir genera su propia fuerza. 

¡Solidaridad con Ucrania y el pueblo ucraniano!


* J. Arias Borque "La guerra de los teléfonos móviles: Ucrania pide a sus ciudadanos que geoposicionen tropas rusas" Libertad Digital 5/03/2022 https://www.libertaddigital.com/internacional/europa/2022-03-05/la-guerra-de-los-telefonos-moviles-ucrania-pide-a-sus-ciudadanos-que-geoposicionen-tropas-rusas-6872932/


martes, 22 de marzo de 2022

El mitin de Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La visión diaria de las imágenes que nos llegan de Ucrania, de la devastación, de muertos en las calles, de edificios destruidos, de la intimidad de los hogares revelados por la obscena destrucción de sus fachadas... nos hacen preguntarnos por qué está consiguiendo Rusia con su acción depredadora y cruel.

Es evidente que han fracasado en su plan de invasión, que presumían como un desfile militar, una rápida conquista que permitiera el uso de la propaganda convenciendo a la propia población ucraniana de que les habían hecho un favor. El papel infame de la Iglesia Ortodoxa Rusa contribuiría a ello mostrando nuevas bendiciones por la victoria infame y "reunificando" amorosamente a los hermanos distanciados por el horror del pecado, mayormente "gay", según nos contó el patriarca.

Se trataba de hacer válidas rápidamente las imaginativas tesis rusas sobre Ucrania y que el pueblo entendiera que era por su bien, para librarlos de armados "nazis", "drogadictos" y "homosexuales", el retrato rápido del país liberado. Todos lo celebrarían. Se depondría al gobierno, se eliminarían las pequeñas resistencia locales y un buen plan de medios convencería a los ucranianos que les habían hecho un favor. Los hermanos se fundirían en un abrazo y entrarían a formar parte de esos estados felices a la sombra del Kremlin, como Bielorrusia, Chechenia y demás familia.

Pero todo esto se ha venido abajo con la resistencia ucraniana que se ha crecido ante una invasión cada vez más incómoda, más difícil de disfrazar y silenciar, algo que les pasa factura, como el desafío en el Canal 1 de la periodista Marina Ovsiannikova sosteniendo en directo su cartel de protesta y diciendo "No a la guerra" y "os engañan".


Cuanto más dura el asedio, menos probabilidades tiene Putin de seguir conteniendo la verdad en sus manos. El dique construido por los medios oficiales y los silenciamientos está próximo a reventar. Eso implica mayor grado de represión para evitarlo, creando un círculo vicioso en el que las muestras despóticas necesitan ser tapadas de nuevo.

RTVE.es nos informa: «"Queda prohibida la actividad de la multinacional estadounidense Meta Platforms de ofrecer las redes sociales Facebook e Instagram en el territorio de la Federación Rusa por actividades extremistas", ha señalado el tribunal de Tverskói en un comunicado en Telegram.»* El "extremismo", nos explican, es llamar a la resistencia frente a Rusia, acusarla de agresión, de invadir un país vecino. Esos son los peligros que el Kremlin ve y lo conjura a golpe de sentencia judicial recortando el espacio informativo.


Pronto no quedarán plataformas para comunicar el cierre de otras plataformas, planteándose la paradoja de que es necesario mantener canales por los que manipular a la vez que tener que cerrarlos para evitar que se filtre aquello que se quiere comunicar. El ejemplo más señalado es el de la periodista Marina Ovsiannikova: el uso del programa oficial de noticias para mostrar esa disidencia con origen en la epifanía de la manipulación, ser consciente en un destello de haber formado parte de una herramienta propagandística al servicio del Kremlin. ¿Se pueden producir otras más, una cadena epifánica de informadores que se auto inculpen de mentir, de ser meras piezas propagandísticas de Putin?

El mitin-fiesta —200.000 personas, según las cifras oficiales— es una muestra de debilidad porque su intención clara es tapar las posibles dudas y disidencias. Fue un acto programado no para proclamar la gloria de Putin sino para evitar perderla. La imagen del zar, micrófono en mano, transmitiendo energía y consignas, su visión del mundo, a entusiastas adolescentes (el futuro está con él) y demás, no representan más que su necesidad comunicativa, la compensación por el peligro que supone cada día de lucha en Ucrania.


Putin ha presentado su "acción militar" como un acto fraterno de "liberación", ¿cómo justificar entonces las imágenes de destrucción cruel, de ciudades asoladas, de bombardeos causando la muerte de miles de civiles? Y en otro orden, ¿cómo impedir que esas mismas imágenes se acaben filtrando al otro lado, a los rusos que vean la realidad creada por sus propias tropas, bendecidas por el Patriarca de Moscú? Es el límite de la propaganda, de la burbuja aislante lo que está en juego.

En estos días se vuelve a Orwell, a su 1984, inspirado en el 1948 que se vivía en Rusia bajo la mano de Stalin. Se comentan sus aspectos, siempre proféticos, y su conversión de distopía en realidad. Lo irónico es que Orwell no tenía pretensiones "utópicas", sino justo lo contrario, una descripción profunda de un mundo en parte ya real y proyectado hacia un futuro que lo acabaría de completar. Los periodistas y columnistas sacan a la luz el "doble pensar" y los eslóganes que el Gran Hermano proclamaba y que ahora son —siempre lo han sido, aunque no se expresaran— la base del poder manipulador:

LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA


Es el "doble pensar" el que permite que los rusos vivan dentro de esa burbuja en la que el lenguaje deja de mostrar y se ocupe de hacer que la inteligencia no vea contradicciones entre lo que se ve y lo que se dice. Es un auténtico juego mental que hace que se muevan creyendo lo que les dicen y distorsionando lo que ven, que adquiere significados falsos.

La gran cuestión ahora es qué mandará hacer Putin si Ucrania sigue resistiendo, como ha anunciado, y a sus tropas solo les queda la "solución final", el exterminio masivo, algo que será difícil de esconder si los ejércitos rusos tenían pensado el desfile glorioso celebrado por los propios ucranianos agradeciendo la invasión salvadora y haberse librado de sus monstruosos dirigentes.

Nos dicen que ya hay fuera de Ucrania el 25% de la población. Esta parte son mayoritariamente mujeres y niños. Los hombres se quedan a defender las ciudades y muchas mujeres regresan a hacerlo después de haber dejado a los hijos en suelo seguro. Los alcaldes de Kiev y de Mariúpol han sido claros: no van a entregar las armas ni las ciudades. Resistirán a muerte. El sacrificio enfrentará a Rusia a su propia monstruosidad porque esa masacre no podrá ser ocultada, tergiversada o cualquier otra forma de manipulación mediática. Quedará inscrita en la Historia y en el ánimo reivindicativo futuro de Ucrania y el mundo, que no podrá mirar a otro lado.

Contrastan agriamente las imágenes de destrucción, de muerte, con la frivolidad propagandística del mitin de Putin. En la seguridad tranquila de su mitin, los asistentes juegan con sus banderitas con los colores de Rusia, mientras esbozan amplias y juveniles sonrisas. Es un acto divertido; Rusia ganará y las puertas gloriosas de la Historia se abren para ellos en un mundo doblegado, liberado, protegido por los ejércitos bajo la mano del icono Putin, el que caza, pesca, pilota aviones, hace llaves de judo en el tatami, intimida a los generales con solo su mirada fría o hace agitar las banderitas mientras las adolescentes gritan como ante un ídolo del pop.

Dice la CNN en español que hubo un corte en la transmisión televisiva del mitin, un "fallo técnico". El mitin se vio interrumpido. Luego fue ofrecido en su integridad a las audiencias que vieron a su líder micro en mano bajo un cartel de "Por un mundo sin nazismo". ¡Gracias, Putin!

Con cada crueldad Rusia se destruye a sí misma, oscurece su futuro, reescribe negativamente su historia. Putin ha creado, como otros dictadores, una casta poderosa en la que solo se entra mediante sumisión y falta de escrúpulos. Se deshizo de las mafias creando otra nueva. Pero ¿cuánto tiempo puede sobrevivir a su propia inmundicia? Probablemente lo que resista su propio aparato de mentiras y persista el autoengaño del pueblo ruso. 


Tendemos a separar a los dictadores de sus pueblos para tratar de salvar a este último que es el que persiste, el que tendrá que elegir entre alternativas de futuro. El prestigio de los dictadores no resiste mucho cuando se le despoja del aparato propagandístico. Pero ahora lo está usando y lo importante es cuánto resistirá esta tensión que mantiene a una gran parte de Rusia bajo su embrujo.

Aumentan las noticias de manifestaciones de protesta por la guerra; aumentan los detenidos, los cierres de redes sociales... pero esto, como hemos señalado, es un síntoma de fragilidad del sistema que teme verse desbordado por las imágenes de la realidad que acaban colándose en los sueños felices y los convierten en pesadillas.

 ¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!


* "Un tribunal ruso declara "extremista" a Facebook e Instagram y prohíbe su uso" RTVE.es / Agencias 21/03/2022   https://www.rtve.es/noticias/20220321/rusia-declara-extremista-facebook-instagram/2319201.shtml