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martes, 16 de septiembre de 2025

Hablar sin pensar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez se hace más difícil entender lo que hay tras algunas noticias. No sé si es por nuestra idea de que se puede decir cualquier cosa en cualquier lugar y en cualquier momento. Es como si pensáramos que estamos solos en el mundo y, después de decir una barbaridad, descubriéramos que nos están mirando.

Creo que no medimos el alcance de lo que decimos dominados por una especie de fuerza mediática en la que buscamos la notoriedad a cualquier precio.

La noticia que podemos leer en 20minutos es la siguiente:

Un presentador de la cadena Fox News, Brian Kilmeade, se disculpó este domingo tras haber afirmado en su programa que las personas sin hogar con enfermedades mentales deberían ser ejecutadas con inyección letal. 

"Pido disculpas por ese comentario extremadamente insensible", declaró Brian Kilmeade en la misma cadena, luego del revuelo que generaron sus palabras. 

La polémica se originó el pasado miércoles durante el programa Fox & Friends, cuando los copresentadores discutían sobre el asesinato de una mujer ucraniana en Carolina del Norte cometido por un hombre con un largo historial delictivo y que, según su familia, fue diagnosticado con esquizofrenia. *


Al menos ha pedido disculpas por sus palabras, consciente de la barbaridad que suponían. La cuestión es clara: ¿qué impulsa a una persona "normal" a decir esto, a no pensar lo que dice? Podemos suponer que estas cosas "pasan en la Fox" y clasificarlas como barbarie de la "ultraderecha", pero no creo que esto solucione el problema del que el mismo autor dice sentirse arrepentido. Habló sin pensar, se suele decir.

La duda que se plantea es dónde reside la "verdad" del asunto, ¿fue sincero y espontáneo en la petición de inyección letal para las personas con problemas mentales y "sin techo" o lo fue en la excusa?

Sea cual sea la verdadera situación, lo cierto es que cada vez son más los que hablan sin pensar y lo hacen desde ese universo poblado de cámaras y micrófonos que nos rodea a todos.



En este nuevo mundo no paran de suceder cosas ante miles de teléfonos, cámaras, micrófonos... que recogen eso que se nos ha pasado por la cabeza en un momento dado y por lo que podemos quedar marcados toda la vida, insertados en un bucle sin fin en el que lo que se dijo sin pensar se repite una y otra vez.

En este caso, el protagonista de la noticia —que es una manifestación de ese bucle— es un profesional de la Fox, alguien que vive de tener cámaras y micrófonos delante. Se supone que debería tener algún tipo de control de sensatez en lo que pueda decir y no lamentarlo toda su vida.

Me interesa la motivación —qué nos lleva a perder el control—, el momento de lucidez que nos permite arrepentirnos y, finalmente, los efectos. Es una secuencia que se ve repetida cada vez más en este mundo mediático. La disculpa es un intento de auto borrado en un mundo que vive precisamente del desliz, de la barbaridad pillada, de lo que no queríamos decir, pero hemos dicho.

Prácticamente toda la prensa norteamericana se ha hecho eco del caso, En Los Angeles Times podemos leer comparaciones del pasado y del presente, ninguna favorecedora:

Many online commentators pointed out that Kilmeade’s comments evoked the extermination of mentally ill and disabled people that was authorized by Adolf Hitler in 1939. The German chancellor’s euthanasia program killed more than 250,000 people ahead of the Holocaust.

For now, Kilmeade has avoided the fate of political analyst Matthew Dowd, who lost his contributor role at MSNBC after commenting on the Wednesday shooting death of right-wing political activist Charlie Kirk.**

El clima político de los Estados Unidos no es el más favorable a la prudencia en estos momentos. El problema no es solo que le critiquen por lo dicho, sino que empiece a aparecer gente que esté de acuerdo con lo dicho, que le parezca bien. Esos no creo que piensen en pedir disculpas. Si a los nazis les parecía bien, ¿qué problema hay? Habrá quien piense que el locutor de la Fox sí sabía lo que decía, pero que "se pasó un poco". 

Hubo un tiempo en que la moderación estaba de moda. Hoy estamos en el otro extremo y lo que sale por la boca de algunos es el exceso, que también se vende bien y causa revuelo, que es de lo que se trata. Esto es muy peligroso, polariza y lleva al enfrentamiento constante

Sí, son tiempos raros, de excesos  verbales y de otros tipos. Es preocupante que esto ocurra en los tiempos de "influencers" donde a unos les da por quejarse de que la gente lea y otros piden que se elimine con inyección letal a los sin techo enfermos mentales. 

Quizá hay demasiadas cámaras y micrófonos por el mundo; quizá a la gente le gusta llamar la atención con este tipo de barbaridades y luego no saben bien cómo salir del atolladero. Seguro que se le ocurre algún ejemplo.

 

* "Un presentador de Fox News se disculpa tras decir que habría que ejecutar a las personas sintecho con problemas mentales" 20minutos / EFE 15/9/2025 https://www.20minutos.es/television/un-presentador-fox-news-se-disculpa-tras-decir-que-habria-que-ejecutar-las-personas-sintecho-con-problemas-mentales_6326060_0.html

**  Stephen Battaglio "Fox News host apologizes for remarks about killing mentally ill homeless people" Los Angeles Times 14/09/2025 https://www.latimes.com/entertainment-arts/business/story/2025-09-14/fox-news-host-brian-kilmeade-apologizes-for-remarks-about-killing-mentally-ill-homeless-people

viernes, 7 de febrero de 2025

¡Están entre nosotros!

 Joaquín  Mª Aguirre (UCM)

Todavía estoy en shock, no me he recuperado de los breves segundos en que el zapping me hizo pasar por el canal del que la ultraderecha española dispone para expresar lo que se le pasa por la cabeza. Esta vez era una persona que, muy indignada y creo que provista de auriculares (apenas recuerdo su cara y desconozco su nombre), señalaba que había muchos gazatíes amantes de la libertad que preferían abandonar sus tierras para no estar bajo el yugo de Hamás. A estos selectos espíritus les encantaba la propuesta de Trump. Es decir, que te prohíban volver para que aquello se convierta en La Riviera de Oriente Medio, una Riviera israelí, evidentemente, ocupada por los Estados Unidos primero y por los millonarios israelíes que, una vez pacificada y reconstruida, podrán disfrutar del sol y el saludable aire del mar. 

Los gazatíes "libres" podrán disfrutar de su deseada libertad en el desierto egipcio, cuna de civilizaciones. Todos contentos... menos esos peligrosos rebeldes —comparables a los temibles narcos mexicanos que perturban la paz del paraíso estadounidense mientras recortan el césped de sus jardines— que, por extraño que parezca, prefieren vivir entre ruinas a aprovechar la libertad del desierto.

Después de escuchar esas palabras, unos pocos segundos expuesto a ellas, se abrió en mi mente, tal como Moisés dividió las aguas, una brecha entre lo que consideraba "real" y la "ficción" que ahora se me ofrecía como un faro orientador.

Saliendo poco a poco del estupor comienzas a hacerte preguntas. ¿En serio se puede decir —incluso con furor indignado— que el que destruyan tu casa, maten a tu familia, que te tengan meses de un lado para otro bajo bombardeos, que te expulsen de tu país y que te manden al desierto de un país vecino (que además no te quiere allí) es "libertad" o algo que se le parezca remotamente?

Escuchar esto en una cadena española, una especie de filial de la FOX News, convertida ya en la cadena gubernamental del trumpismo, hace ver muchas cosas de esa expansión de los relatos populistas del trumpismo por el mundo. Uno pensaba ingenuamente que el extremismo del relato trumpista solo era posible en la polarizada sociedad norteamericana, con esos más de ochenta millones que decidieron convertirle en el líder planetario en un gesto responsable y generoso. Pero creía que de las muchas cosas posibles había algunas imposibles en el clima europeo, en países como el nuestro.

Sin embargo, si eso de dice desde una pantalla de televisión y se repite por el mundo de otras pantallas, significa que existe gente que lo escucha y que lo sigue, que no sale huyendo, como yo a través del zapping, a la cadena más cercana.

La duda está en los datos sobre los que están al otro lado: cuántos son, dónde están sus límites en lo que están dispuestos a creer, si son una simple secta o si buscan expandirse, crecer...

Los estudios sociológicos son cada vez más preocupantes pues nos advierten de dos cosas: que cada vez somos más incapaces de distinguir lo que es verdadero de lo que no lo es, por un lado, y que cada vez nos aferramos con más intensidad y ganas a las mentiras gratificantes. Nos dicen, además, que todo esto crece en la polarización y que basta con normalizar cualquier mentira, es decir, que basta con repetirla una y otra vez para que empiece a ser aceptada. La ausencia de espíritu crítico garantiza que esas ideas no sean cuestionadas, sino usadas como dogmas contra otras, a las que se señala como enemigas, como el verdadero peligro.

Los ataques racistas y xenófobos, los ataques a la diversidad sexual, a la igualdad de derechos, etc. son parte de ese movimiento de retorcimiento de todo lo que se pueda retorcer. Basta con "indignarse" públicamente, como el señor con auriculares de la televisión, para arrastrar con su pasión a miles de personas incapaces de pensar un poco sobre la falsedad de lo que se les dice. Así nos movemos entre la indignación y la trivialidad. Cada vez entendemos menos la complejidad de lo que nos rodea y cada vez nos dan más explicaciones simplificadas y parciales, es decir, es más fácil manipularnos. Aquello que entendemos es la verdad, se convierte en idea que solo es posible sostener con la fuerza y el grito, que son lo contrario del diálogo y la convivencia armoniosa. No es de extrañar, pues, que sea el conflicto lo que se busque como base. El enfrentamiento produce un doble movimiento: uno negativo hacia el otro y otro de refuerzo de la adhesión a la mentira que ocupa el centro de nuestra nada. Solo así es posible entender el creciente éxito de la radicalidad y de la estupidez controlada.

Da pena ver que en nuestras pantallas se repiten las barbaridades ajenas, como las escuchadas sobre la "libertad" de los gazatíes que aceptan con gusto que se destruyan hogares y familias, que se les expulse y se construyan conjuntos residenciales para los israelíes que se lo puedan pagar, mientras aplauden satisfechos desde sus campamentos en el desierto egipcio. ¡Ya son libres!

No quiero ni imaginar los gloriosos programas que nos quedan por delante. Ya sabemos que ¡están entre nosotros!, como en las viejas películas de ciencia-ficción. Solo que aquí no hay nada de "ciencia" y todo es "ficción", Son los tiempos en  los desaparecen los límites entre unas cosas y otras; son los tiempos de la post verdad. Frente al fundamento, la repetición; frente al razonamiento, la indignación. 

Incluso el mayor extremismo necesita un poco de vergüenza, un cierto límite de pudor. El acaloramiento con el que se decían esas barbaridades indica que se han trascendido esos límites. Aquello era realmente extraterrestre, pero lo cierto es que ¡están entre nosotros!

viernes, 18 de agosto de 2023

El ex presidente naranja

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Por si alguien tenía dudas sobre aquello que llaman globalmente "la imagen" y que tanto preocupa a algunos políticos en plena tormenta judicial, Donald Trump ha hecho una proclama contra sus antiguos amigo de la Fox.

La historia de Donald Trump y la Fox News dará en el futuro mucho que hablar. Es un caso que permitirá comprender el papel que en esta sociedad de la Información juegan los medios en su relación con el poder. El sistema se construye sobre la necesidad de ser visto, de ser enfocado. Esto pasa a ser literal en el caso de Trump que nos muestra hoy ABC con el titular "Trump exige a Fox News que dejen de mostrar imágenes poco favorecedoras en las que se le ve «naranja»". En el texto se nos dice que 

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump ha exigido que Fox News deje de usar fotografías poco favorecedoras de su imagen donde lo hacen lucir 'grande y naranja'.

Trump, se ha quejado este jueves de que además de usar su imagen, el medio de noticias no muestra los datos de las encuestas donde le está 'ganando' a Biden por 'mucho', según ha recopilado el medio Daily Mail.

Así lo ha hecho saber por su red Truth Social: «¿Por qué Fox & Friends no muestran todas las encuestas donde estoy superando a Biden, por mucho? Simplemente no lo hacen. Además, muestran a propósito las peores fotos mías, especialmente la naranja con la barbilla hacia atrás». «Creen que se están saliendo con la suya, pero no es así. Como en 2016 otras vez… ¡Y luego quieren que debata!», ha señalado.* 

Lo del "grande" y "naranja" tiene su punto de coquetería en esa exigencia de verse favorecido. El naranja artificial con los ojos más claros (las marcas de las gafas mientras se brocea) fue utilizado previamente como una muestra de "buena salud" (al menos en su visión). Pero pronto el color empezó a ser objeto de burlas por partes de alguna prensa.

En la revista Forbes, el articulista Bruce Y. Lee especulaba en los titulares sobre si Trump sería el primer presidente "naranja" de los Estados Unidos.** Pero se podía ir más lejos.


Pero los comentarios en 2016 sobre el pelo del candidato no se pararon ahí. En Fast Company, la articulista Diana Budd se preguntaba, en un sarcasmo continuado, por el pantone que podía ser el "naranja" de Donald Trump:

No, Donald Trump didn’t descent from Loompaland, but one look at his unmistakably orange complexion, and you’d be forgiven for thinking so.  

Puzzled citizens have questioned the origins of the Republican presidential candidate’s orange skin tone: Is it a Jersey Shore spray tan? The work of a cancer-causing tanning bed? The after-effects of chemical peels? A beta-carotene addiction? (Perhaps if he squeezed a few carrots between taco bowls.) Some have speculated what he would look like without the rumored fake tan.***

 

Los aficionados a "Charlie y la fábrica de chocolate" habrán identificado el Loompaland. Una vez establecido que no viene de allí, las siguientes suposiciones no dejan el naranja Trump en muy buen lugar.

Y todo esto ocurría en la campaña presidencial. Trump pretendía transmitir —no solo por el "color saludable" una idea de futuro y "juventud" para los votantes norteamericanos. Él era lo que necesitaban para superar los baches demócratas. Trump seguía vendiendo, como siempre, su imagen de poder, destino y salud incombustible. Recuerden el gesto de desafío al quitarse la mascarilla en la terraza de la Casa Blanca tras ser ingresado por COVID.

Hoy, el naranja se ha vuelto contra él. Las fotos en la Fox le desesperan y forman parte, dice, de la conspiración universal contra su persona para evitar que "América se grande otras vez" (MAGA), su lema. Ese naranja del que presumía, ahora se ha vuelto un peligro para él, no ya como indicador de la salud, sino como simplemente ridículo y signo de vanidad.

En Fast Company aventuran varias posibilidades sobre el naranja:

WHAT HIS COLORING MEANS

Argument 1: Trump is orange because it matches his brash personality

All colors connote certain feelings–blue is universally understood as calm and yellow represents levity. To Pressman, the color orange is about vibrancy.

[...]

Argument 2: Trump is orange because he wants to make things happen

Color is one of the most useful tools in branding as it shapes a consumer’s perception of a product or company. Green and blue can make consumers think a corporation is more environmentally friendly and ethical, for instance.***

Finalmente (aunque luego pasarán a su pelo) aventuraban una hipótesis: "Perhaps there’s a subconscious tactic in Trump’s orange glow: It riles people up." Fastidiar a la gente, irritarla, hacer que hablen y ser el provocador de sus irritaciones. Es una posibilidad. Aunque el tiempo no pasa en balde y lo que Trump hacía entonces le molesta que lo hagan ahora.

Ironías y sarcasmos para identificar el tipo de pantone del naranja 

Las causas por las que Trump se queja pueden ser varias. La primera es poner en contra de la Fox a la gente para que presione. Al ser Trump tan poco fiable en sus manifestaciones, la brecha con la FOX a cuenta de no dejarse arrastrar al fraude por el que ahora la Justicia reclama al expresidente, con una cuarta y grave línea abierta contra él, la necesidad de que haya medios que apuesten por él y no solo las maniobras de la redes sociales es evidente.

 La otra queja de Trump es que no dan la encuestas que le muestran como ganador por mucho, según él. Este es un truco habitual de Trump: acusa de ocultar los datos favorables. De esta forma, sus seguidores no dudan de su propia palabra y creen lo que les dice, que va por delante y que hay una conspiración para evitarlo. Lo hace continuamente.

Lo que queda por delante, primarias republicanas y campaña presidencial, ya está marcando los pasos y manifestaciones de Trump. 


* "Trump exige a Fox News que dejen de mostrar imágenes poco favorecedoras en las que se le ve «naranja»" ABC 18/08/2023 https://www.abc.es/play/television/trump-exige-fox-news-dejen-mostrar-imagenes-20230818093536-nt.html

** Bruce Y. Lee "Donald Trump Could Become The First Orange President" Forbes 20/09/2026 https://www.forbes.com/sites/brucelee/2016/10/20/if-elected-donald-trump-could-become-the-first-orange-president/

*** Diana Budds "What Pantone Color Is Donald Trump?" Fast Company 07/09/2016 https://www.fastcompany.com/3063462/what-pantone-color-is-donald-trump



martes, 25 de abril de 2023

La caída de la estrella de la difamación

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace unos días nos ocupábamos aquí del pago acordado por Fox a la compañía que administró las máquinas del voto en las últimas elecciones norteamericanas. Señalábamos entonces el daño hecho a la credibilidad de la empresa de noticias, pues el acuerdo era una forma de evitar un daño mucho mayor en lo económico, lo mediático y lo político. Con ello, decíamos, no solo se dañaba a la Fox, sino que su función de portavoz de las mentiras de Donald Trump, dejaba en evidencia al ex presidente.

La estrategia de Trump siempre ha sido similar: tirar la piedra y esconder la mano. Él insinuaba o instruía off the record, pero a quien dejaba la tarea de dar la cara era a la Fox y a su propio ejército de replicadores. La Fox no hacía esto por amor a Trump, como se ha podido comprobar, sino para jugar con sus propias audiencias que les demandaban los excesos afirmativos. Esta es la tarea de sus "estrellas", los que incrementaban sus audiencias y sus cheques haciendo suyas la causa de Trump.

En El Mundo nos informan de un paso más, la destitución de una de sus estrellas más pro Trump: 

Era David contra Goliat, pero Dominion Voting Systems sigue sumando victorias contra la todopoderosa Fox News. Solo una semana después del anuncio del millonario acuerdo extrajudicial alcanzado entre la compañía de máquinas de votación con sede en Canadá y la empresa del magnate Rupert Murdoch, Fox ha comunicado este lunes que Tucker Carlson -uno de sus presentadores estrella- deja el canal de noticias. "Fox News Media y Tucker Carlson acordaron separarse. Agradecemos sus servicios a la cadena como presentador y antes como colaborador", informó la empresa en un comunicado.

Carlson, de 53 años, era uno de los rostros conocidos en todo el país cuya comparecencia se esperaba en el juicio que la cadena logró evitar in extremis gracias a la lluvia de millones (787,5 millones de dólares, casi 720 millones de euros) que acordó pagar a Dominion para poner fin a la demanda por difamación que la compañía de máquinas de votación le había interpuesto por difundir falsedades sobre un supuesto fraude en las elecciones estadounidenses de 2020.

Dominion acusó directamente a Carlson de realizar una veintena de programas de 'Tucker Carlson Tonight' en los que difamaba a la compañía canadiense. "La mierda del software es una locura", escribió el presentador en referencia a los sistemas de voto que dieron la victoria a Joe Biden y sobre los que el ex presidente Donald Trump sembró tantas dudas (apoyadas y amplificadas por Fox News) que alentó a una turba de exaltados seguidores a asaltar el Capitolio de EEUU el 6 de enero, causando la muerte de un policía.*

 

La derrota de Trump ha sido como una especie de prueba de fuego para la Fox, para sus estrellas y, especialmente, para una forma de hacer política desde los medios. Esta última expresión debe entenderse desde el doble sentido de las relaciones de la política con los medios y de los medios con la política y los políticos.

La Fox ha sido un ejemplo nefasto —tanto por su principio como por su final provisional ahora— de lo que significa crear un sistema mediático al servicio de una mala causa. La Fox ha hecho populismo político mediático, una combinación explosiva que les ha reportado millones en audiencias, pero también el pago de una suma millonaria, la pérdida de una de sus estrellas y la previsible pérdida de audiencia.

En este último sentido, la Fox ha creado su propio destino. Por un lado, será vista como una entidad "traidora" por parte de los que siguen fieles a Trump, es decir, creyendo que le robaron las elecciones, radicales a los que les da igual las sentencias en los tribunales y las declaraciones que muestran el interior de las instituciones a través de los mensajes filtrados, las declaraciones, etc. Las sentencias son para ellos la demostración de la conspiración; las declaraciones o filtraciones, igualmente, son demostraciones de las traiciones producidas, es decir, del calvario vivido por el "divino Trump", su ídolo, al que seguirán, con armas o sin ellas, hasta el fin.

En ABC se cierra así la noticia sobre la salida de Tucker Carlson:

El futuro de Carlson es una incógnita. Se lo rifarán las cadenas que han crecido a la derecha de Fox News con el ascenso de Trump, como Newsmax o NewsNation. O podría montar su propia plataforma de noticias. Pero es evidente que su marcha de Fox News será un problema para la cadena -es su presentador con más audiencia, la noticia propició una caída del 3% de su acción en bolsa- y podría radicalizar más el panorama de los medios.

Carlson es un presentador combativo e incendiario, que llegó a Fox News en 2009 pero que consiguió su propio programa en 2016, el año de la victoria de Trump. Surfeó mejor que nadie el 'trumpismo' y regaló a una audiencia enardecida motivos para estarlo más, con un mensaje centrado en el ataque de las elites liberales contra la idea del EE.UU. blanco, cristiano y convencional. Inmigración ilegal, tensiones raciales, agenda 'woke', globalismo, mandatos en la pandemia… Todo cultivaba esa idea del abuso progresista frente al EE.UU. tradicional. Su despido de Fox News, que cada vez más 'trumpistas' ven como una cadena «débil» y «vendida», le servirá para echar más gasolina al fuego.**


El ascenso de Carlson hasta la gloria se convierte en signo para otros. La pregunta sobre su futuro no es trivial. Puede ser el olvido en un mundo ruidoso o, por el contrario, el lanzamiento de una nueva forma de radicalidad populista mediática. El problema que se le plantea realmente a Tucker es que lo que pueda ser es lo que se espera de él. Es la paradoja mediática cuando se centra en la necesidad de la popularidad. El problema desde el punto de vista de Tucker Carlson es que su carrera, su ascenso, ha sido como elemento mediador entre en Trump que lanza la idea y un público al que él calentaba explicando lo que Trump insinuaba.

Las revelaciones sobre sus opiniones sobre Trump no le favorecen ante un ex presidente al que no le gustan los "perdedores" y Carlson lo es. El periodista puede intentar mostrarse como una víctima del sistema, como alguien sancionado por decir una "verdad" en la que cada vez cree menos gente y, sobre todo, cuesta caro sostener (como ya sabe la Fox tras su pago millonario). Esto le llevaría a intentar ser estrella en esa parte del sistema que el diario ABC llama "a la derecha de Fox". No sé si el ejemplo de lo ocurrido con la Fox, pagando los excesos de Carlson, es un aliciente para que sea contratado. ¿Apostarán por él o entrará en los "perdedores" despreciados por Trump?

La otra opción es crear su propia radicalidad, intentar descubrir cuántos adeptos propios creó en su momento y lanzarse a la radicalidad por la radicalidad. Elegir no es sencillo porque no todo depende de él. La sorpresa del despido —los medios norteamericanos suelen ser fulminantes en estos casos— necesita de una reevaluación de la situación.

El problema mediático y su fusión con el político en una sociedad polarizada no es sencillo. La polarización es una forma de asegurarse un público. El problema es que ese público que surge de la radicalidad exige radicalidad, una línea basada en el exceso populista, un mundo maniqueo, plano e intensivo, donde solo quieres escuchar lo que te gusta escuchar. La demanda contra la Fox y el pago por evitar ir a juicio y perderlo muestran (o imponen) ciertos límites que suponen el control de ciertas cosas.

La Fox ha hecho mucho dinero apoyando a Trump, con un presidente que les llamaba desde la Casa Blanca en mitad de un programa, que les retuitea las noticias, etc. Pero lo que cuenta es el final, una definición clara de lo que se puede y no puede hacer. ¿Ha sido eso lo que ha supuesto el despido de Tucker Carlson? ¿Habrán sacado alguna consecuencia o solo es una forma de desvío de la atención librándose de una carga ante muchos?

The Washington Post

La noticia del despido de Tucker Carlson es ahora mismo la que encabeza la página de The Washington Post, lo que da muestra de su alcance, de la importancia concedida. Lo que está encima de la mesa es algo más que el destino del presentador deslenguado, sino una forma futura de hacer política desde los medios, de los riesgos que estos asumen cuando dan por buena las "fake news", la "realidades alternativas" y demás formas de llamar a la desinformación al servicio de intereses opuestos a los del periodismo auténtico, algo distinto de la manipulación propagandística. La Fox está pagando en su propia piel su decisión de superponer audiencias y votantes. Las próximas elecciones necesariamente tendrán algún tipo de cambio, aunque es difícil saber lo que supondrá y lo que Trump les condicionará.

La última noticia falsa que dio Tucker Carlson en la Fox fue "¡volveremos el lunes!". No volvió. La Fox no le ha dejado ni despedirse de la audiencia.

* Teresa Burto "El presentador Tucker Carlson sale de Fox News tras el escándalo sobre la difusión de 'fake news'" El Mundo 24/04/2023 https://www.elmundo.es/internacional/2023/04/24/6446a88ee4d4d833038b45b5.html

** Javier Ansorena "Tucker Carlson, estrella de la TV conservadora de EE.UU., a la calle" ABC 24/04/2023 https://www.abc.es/sociedad/bomba-medios-eeuu-tucker-carlson-presentador-estrella-20230424181932-nt.html#vtm_modulosEngag=lomas:sociedad:noticia:2

miércoles, 19 de abril de 2023

El precio de las mentiras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nuestra Jornada de ayer sobre las migraciones y los medios de comunicación acabaron poniendo sobre la mesa en diversas ocasiones la construcción de bulos, la desinformación y la necesidad de que los medios puedan ser una garantía objetiva y crítica para sus receptores y no lo contrario. Pero la tentación mediática es grande cuando se convierten en brazo interesado de grupos, intereses o partidos.

Hoy nos traen en RTVE.es la noticia del acuerdo alcanzado por la cadena de TV Fox News  para evitar ir a juicio y ser condenada en unos momentos delicados de la política norteamericana que sigue bajo los efectos de Donald Trump. El titular nos señala  "La Fox alcanza un acuerdo para evitar un juicio por difamación sobre un supuesto fraude electoral" y nos explican el caso:

La Fox ha alcanzado este martes un acuerdo con Dominion Voting Systems para evitar en el último momento un juicio por difamación en el que la compañía de máquinas de votación acusaba a la cadena de televisión de difundir falsedades sobre un supuesto fraude en las elecciones estadounidenses de 2020, por lo que le reclamaba una compensación multimillonaria.

La cadena ha aceptado pagar 787,5 millones de dólares (unos 717 millones de euros al cambio actual), algo menos de la mitad de la indemnización que Dominion buscaba con la demanda. "La verdad importa", ha dicho el abogado de Dominion, Justin Nelson, al dar a conocer el monto del pacto.

El inesperado acuerdo, del que por ahora se desconocen los detalles, ha sido anunciado por el juez del tribunal del estado de Delaware encargado del caso, que había seleccionado al jurado y se disponía a escuchar los alegatos iniciales de las dos partes.

Dominion demandó al canal conservador en marzo de 2021 y le reclamaba una indemnización de 1.600 millones de dólares (casi 1.450 millones de euros al cambio actual) por sus denuncias falsas, en respaldo al expresidente Donald Trump (2017-2021), de que la empresa había manipulado las elecciones presidenciales en las que se impuso el demócrata Joe Biden.*

 

No se le escapa a nadie los efectos que esto tiene en la carrera de Trump. La Fox ha sido uno de los pilares básicos del populismo trumpista. Todo su empeño se puso  en llevar a Trump a la casa Blanca, algo que hicieron en su momento y que pretendieron repetir con la reelección. Al no producirse esta, la Fox se vio obligada (o le apeteció) a sostener la causa de Trump. Lo malo es que esa causa es la de la mentira continua. Recordemos que medios serios le pusieron un "contador de mentiras" al presidente en ejercicio. Cada día se reflejaban las mentiras, medias verdades y ambigüedades que el presidente de los Estados Unidos decía.

Creo que Trump ha sido el gran impulsor negativo de los servicios de verificación que se han convertido en indispensables en los medios serios. Hoy no solo se informa sobre los hechos, sobre lo ocurrido, sino que muchos medios informan sobre la desinformación en una épica batalla mundial por evitar que seamos pasto de las mentiras incendiarias que se han convertido en munición política y económica en parte del mundo.

Ya sea por el control de los medios mediante leyes o compras económicas (por ejemplo, en Egipto, caso que hemos tratado aquí desde hace años) o sencillamente fabricando mentiras y convirtiéndolas en "verdades alternativas", como el propio Trump, el problema de cómo establecer la fiabilidad de los medios está presente, Ayer se manifestó en una de las exposiciones en la Jornada que las encuestas dicen que en España un 54% de la población no considera fiables a los medios de comunicación. Este es uno de los objetivos buscados por aquellos que manejan nuevas formas de comunicación horizontales y que tratan de evitar que los receptores se puedan orientar con seguridad en alguna dirección tomando sus decisiones. Si no sé qué o a quién puedo creer acabaré en manos de aquellos que saben lo que deseo escuchar y me lo ofrecerán.

El hecho de que la Fox haya aceptado un acuerdo ante la demanda de la compañía encargada del voto electrónico es una señal enviada al mundo, un reconocimiento de que iban a perderla sencillamente porque era una mentira con la que intentaron desacreditar la victoria de Joe Biden en las urnas y, como peligroso efecto, contribuir al asalto del 6 de enero al Capitolio, al que acudieron personas que creyeron interesadamente la mentira de la Fox, que era la mentira de Trump y los suyos.

La Sociedad de la Información y el nuevo ecosistema informativo se acaban transformando en una sociedad de la desinformación y de la verificación como defensa. Hoy somos terminales vivientes, apéndices de nuestros teléfonos y ordenadores. Nuestras mentes son las "pantallas finales" en las que todo se representa. Nuestra realidad mental es la que se crea mediante la información que recibimos. Si esta es falsa, nuestras mentes se moverán desde supuestos falsos.

¿Cómo afectará a la actual precampaña de Trump y sus apoyos? Evidentemente lo ocurrido con la Fox y el pago millonario hará que tengan que ser más "cuidadosos" con sus afirmaciones, especialmente con lo que es falso, los bulos y cualquier otra dimensión ficticia que le quieran dar a sus informaciones.

La Fox se ha convertido en ejemplo de cómo no debe actuar un medio. Es el ejemplo de medio sin compromiso con verdad alguna y en cambio convertirse en parte de la maquinaria electoral partidista. Pero incluso la propaganda tiene sus límites, que son los que está pagando hoy ante los tribunales y para salir de ellos. ¿Perderá audiencia? Probablemente no porque eso es lo que querían escuchar los seguidores de Trump, que les habían "robado" los votos. Da igual que existan grabaciones de Trump "pidiendo" unos miles de votos necesarios en algunas circunscripciones. Pero Trump es un maestro de la ambigüedad y de la insinuación. La Fox, en cambio, vive de ofrecer esas mentiras como si fueran noticias, es decir, información auténtica. Se les fue la mano y ahora lo pagan a buen precio.

Hoy los medios norteamericanos tiene su noticia en portada. Es un aviso ante lo que puede llegar.

 

* "La Fox alcanza un acuerdo para evitar un juicio por difamación sobre un supuesto fraude electoral" RTVE.es 18/04/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230418/fox-alcanza-acuerdo-juicio-supuesto-fraude-electoral/2439490.shtml

sábado, 10 de abril de 2021

La Teoría del Reemplazo y el supremacismo blanco en USA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La era postrump es la era de Trump por otros medios o, si se prefiere, con otras voces. La retirada momentánea y relativa de Trump ha hecho que muchos tengan que dar pasos arriesgados para alcanzar el protagonismo que buscan. El faro que suponía Trump en la Casa Blanca permitía a los demás mantenerse en segundo plano o dedicarse a reproducir lo que se pregonaba desde la presidencia. Era estar a la sombra del poder.

Con Trump fuera de la presidencia, los movimientos son más arriesgados, al descubierto, por lo que lo que se dice puede tener consecuencias mayores al estar en minoría. Con Trump más silencioso, a la espera de su oportunidad, otros intentan ganar protagonismo. Pero ya no es tan sencillo.

La prensa norteamericana se ha concentrado en un siniestro personaje de la Fox News, su presentador más valorado por su audiencia, Tucker Carlson, el hombre del ceño fruncido y los ojos pequeños. La cuestión que ha atraído la atención crítica de la prensa es una de sus cuestiones estrella, la defensa del supremacismo blanco a través de la llamada "teoría del reemplazo", de corte conspirativo y de consecuencias por su uso en determinados estados para diluir el voto demócrata.

En la CNN se nos explican las afirmaciones difundidas desde su programa:

 

Appearing with his friend Mark Steyn, who was filling in at 7 p.m. ET, Carlson invoked "white replacement theory," a racist conspiracy theory that imagines White people are being intentionally replaced by immigrants.

"No, no, no," Carlson said, insisting that he wasn't parroting the theory.

But then he said "this is a voting rights question. I have less political power because they're importing a brand new electorate. Why should I sit back and take that? The power that I have as an American guaranteed at birth is one man, one vote, and they're diluting it. No, they are not allowed to do that. Why are we putting up with this?"

His remarks came in the context of a conversation about how the government treats migrants who cross the southern border -- one of the most frequent topics on Fox.

Moments earlier, Carlson seemed to predict that he would spark outrage: "Now," he said, "I know that the left and all the little gatekeepers on Twitter become literally hysterical if you use the term 'replacement,' if you suggest that the Democratic Party is trying to replace the current electorate, the voters now casting ballots, with new people, more obedient voters from the Third World. But they become hysterical because that's what's happening actually. Let's just say it: That's true."*

 


El titular de la noticia "ADL calls on Fox News to fire Tucker Carlson over racist comments about 'replacement' theory" y su inicio nos informan sobre la petición de que se despida a Carlson, aunque con pocas esperanzas de que esto ocurra.

La falacia de la teoría supremacista tiene dos niveles. El primero y más evidentemente absurdo es que nadie está conspirando para meter inmigrantes para diluir el poder de los "blancos" (¿no afectaría a todos?). Pero es el segundo, el que afecta al fondo, el más peligroso porque se construye sobre un principio perverso: si hay nuevos votantes, el peso de su voto "se diluye". Gracias a ese argumento, por ejemplo, se podría limitar el número de hijos de los inmigrantes porque en su día tendrían más votos.

La teoría es perversa y, podríamos decir de "orden creacionista": hay un estado inicial perfecto, el de los padres fundadores blancos; posteriormente, todo es degradación pues van llegando oleadas sucesivas de personas diferentes que "diluyen" el voto blanco inicial. Negros, hispanos... ¡hasta católicos! hacen que el voto de esos primeros elegidos por Dios pierdan sus derechos sobre la Nueva Jerusalén blanca.



La teoría del reemplazo es la que se aplicó para negar los derechos civiles a millones de estadounidense que a los que se les negaba su capacidad de decidir con su voto el destino de su país. El país era de los colonos llegados de determinados lugares, de los sitios privilegiadas; los esclavos e inmigrantes no eran "colonos", solo una propiedad o una mano de obra a su servicio. Esta ha sido la idea que ha estado en el poder o en la sombra y que el supremacismo sostiene.

Lo que Tucker Carlson sostiene es que él tiene derechos por su nacimiento y procedencia, que él es un auténtico norteamericano, por encima de otros millones de personas a los que se les debería negar el voto por no serlo.

Si esto fuera solo una cuestión del presentador sería reprobable, pero la cuestión es que determinados estados lo están llevando a cabo mediante leyes restrictivas del voto para personas que tienen sus derechos como ciudadanos pero a los que se pretende evitar que voten, es decir, que su voto reemplace al de los auténticos, genuinos norteamericanos. Una doctrina de este tipo, muy vieja, era la que hacía que se obstaculizara a los ciudadanos negros el acceso a las oficinas de registro de electores. Simplemente, unos cuantos genuinos norteamericanos como Tucker Carlson se sentaban en las puertas de las oficinas, muchas veces acompañados de los policías locales y en ocasiones estos acompañados de perros. El que intentara entrar se jugaba la vida o la cárcel por provocar altercados callejeros.



Esto forma parte de la historia norteamericana y está de nuevo presente. Ha estado siempre, pero la llegada de Trump a la Casa Blanca hizo salir el odio reprimido contra un "presidente de reemplazo", Barack Obama, que —recordemos— tuvo que pasarse su mandato defendiéndose de la acusación de "no ser norteamericano". Trump usó también ese argumento, propio de la ultraderecha supremacista que le eligió como candidato y a los que él devolvía constantemente los favores para cultivar su apoyo con esmero.

La idea del supremacismo blanco y de la amenaza del reemplazo ha ido ganando adeptos de forma directa o indirecta. La astucia de presentar este tipo de argumentos está en la base ahora de los populismos nacionalistas que se conectan en una gran internacional supremacista.



Una de sus astucias es haber sabido crear un sistema jerárquico para el racismo. Esto supone un ejercicio relativista donde unos grupos se siente superiores a otros en función de determinados criterios (tamaño de la población, tiempo de llegada, creencias religiosas, etc.) en donde solo hay un puesto fijo, el superior: el del blanco, anglosajón y protestante, el representado por el conocido acrónimo "wasp" (white, anglo-saxo, protestant). Desde ahí, desde la cúspide, el racismo es relativo y descendente. Recordemos el caso del abogado judío neoyorquino que creó un escándalo en un restaurante de la ciudad cuando escuchó a las camareras hablar en español o el reciente caso del afronorteamericano pateando en plena calle a una mujer coreana al grito de "¡tú no perteneces a este lugar!" ante la indiferencia de los porteros de la casa frente a la que se produjo el incidente, que, por cierto, fueron despedidos poco después por su comportamiento.



De las combinaciones de etnia, educación, estatus económico y religión, fundamentalmente, sale un mapa complejo donde solo hay una cosa cierta: la "pureza" de los "wasp", los "propietarios" de los Estados Unidos, por la gracia de Dios. La vuelta del KKK, de los "proud boys", neonazis, etc. al primer plano es el resultado de las crisis económicas y morales vividas en el siglo XX, herencia enferma de sus inicios, y que siguen hasta hoy, como podemos apreciar, en un mundo global e interconectado. 

Lo dicho por Carlson no es, pues, nuevo. Ni tan siquiera es nuevo en la Fox News, donde se repiten este tipo de ideas de forma más o menos clara. Pero el presentador estrella parece dispuesto a subir el listón de la permisividad. Los ataques de Trump a la inmigración fueron constantes y el "muro" quedará como una muestra de su actitud y la de quienes lo coreaban en sus mítines.



Este tema se repite por igual allí donde el populismo nacionalista busca adeptos. Señala Brian Stelter, el autor del artículo de la CNN:


His remarks came in the context of a conversation about how the government treats migrants who cross the southern border -- one of the most frequent topics on Fox.

Moments earlier, Carlson seemed to predict that he would spark outrage: "Now," he said, "I know that the left and all the little gatekeepers on Twitter become literally hysterical if you use the term 'replacement,' if you suggest that the Democratic Party is trying to replace the current electorate, the voters now casting ballots, with new people, more obedient voters from the Third World. But they become hysterical because that's what's happening actually. Let's just say it: That's true."

No one is being "replaced." Existing voters are not being exchanged for the "more obedient" migrants Carlson imagines.

But Carlson has raised this notion repeatedly on his own 8 p.m. program. In Friday's letter to Fox, Greenblatt said "at ADL, we believe in dialogue and giving people a chance to redeem themselves, but Carlson's full-on embrace of the white supremacist replacement theory on yesterday's show and his repeated allusions to racist themes in past segments are a bridge too far."   *

 

La mezcla de racismo, populismo y medios de comunicación es explosiva. Los más de 70 millones de votos logrados por Donald Trump, las constantes afirmaciones sobre habérsele "robado" la presidencia en otra conspiración, etc. se conectan directamente con la "teoría del reemplazo", que se traduce en actitudes antidemocráticas desde los estados republicanos, maniobras legales para impedir el voto y demás argucias cuya justificación se encuentra en la teoría falsa.

El argumento de que "su voto vale menos" es el que permitió la existencia del colegio electoral que llevó a la presidencia a Trump pese a haber conseguido dos millones de votos menos que su rival, H. Clinton. Los estados más esclavistas, con campos de cultivo, tenían menos población blanca, por lo que consiguieron una sobre representación. Eso explica que consiguieran sacar a Trump. Pero las tornas se han vuelto precisamente en esos estados, que es donde han perdido la presidencia. Esto explica que esos estados traten de endurecer la legislación para votar y restringir el voto por correo, que ha sido su gran batalla.




La teoría del reemplazo o sustitución es falaz, racista y antidemocrática. Según ella nadie debería llegar a los estados, que siempre deberían tener el mismo número de electores. Sus orígenes están en el vínculo anglosajón entre voto y tierra, es decir, entre el derecho del propietario a decidir con su voto, mientras se le niega al trabajador, al inmigrante, a los que se considera meros comparsas. Todo esto se entremezcla con una doctrina religiosa que te bendice y considera que Dios te entregó una tierra a ti y no a otros, un regalo justificado en esos principios señalados, siempre excluyentes.



El peligro del supremacismo blanco lo hemos visto más allá de sus fronteras. Si supone racismo en el interior, supone desprecio hacia el exterior, algo que se ha podido apreciar en la forma de afrontar la política internacional norteamericana, basada precisamente en una forma se supremacismo basado en la fuerza militar y económica, en el desprecio de las relaciones internacionales o cualquier foro en el que plantear acuerdos. El supremacismo solo quiere obediencia porque no entienden en modo alguno la existencia de iguales. Son la cima de la pirámide.

Trump se ha ido, pero no sus ideas, que son repetidas por personajes siniestros como este presentador y otros de su cadena, interesados en envenenar el país, en dar alas a las tendencias que más daño han hecho a los propios Estados Unidos, dentro y fuera.



La Liga Anti Difamación le denuncia, pero no parece que Fox News vaya a hacer mucho. Necesitan mantener las audiencias y el radicalismo suele ser fiel mientras se le refuerzan sus malsanos principios.

Son muchos los analistas políticos que manifiestan su preocupación por la invasión del partido republicano por todas estas teorías enfermizas y peligrosas. La forma de hacer política y de entenderla ha cambiado. Hay una interfaz radical que asegura el seguimiento. El mundo se nos ha hecho plano, básico, elemental y movido por instintos protectores y agresivos contra otros. La invasión de estas teorías es también la de los grupos que las sostienen, cada vez mejor organizados y con herramientas que van de la Fox News a las redes sociales formando un entramado informativo que crece en complejidad de las relaciones, por un lado, pero también en simplicidad de los mensajes, por otro. El crecimiento del odio es su signo más claro. Y es eso lo que se busca, canalizar el odio al diferente, convertirlo en el objetivo al que hay que eliminar.

Afortunadamente, hay muchos implicados en frenar estas ideas peligrosas. Es la canalización del odio y del miedo, que es lo que más une a quienes ven una amenaza en las diferencias, por un lado, y en la igualdad, por otro. Las mismas viejas ideas de siempre siguen haciendo daño.

The Washington Post nos trae una noticia resaltable en estas circunstancias, la de una mujer, descendiente de esclavos vendidos en 1838, que ahora representa una obra de teatro sobre ellos en el mismo lugar donde realizaron la venta. Es un hermoso signo del cambio de los tiempos, aunque haya quienes se resistan; es una señal que el pasado no se puede cambiar, pero sí superar.

 


* Brian Stelter "ADL calls on Fox News to fire Tucker Carlson over racist comments about 'replacement' theory" CNN 9/04/2021 https://edition.cnn.com/2021/04/09/media/adl-letter-fox-news-tucker-carlson/index.html