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sábado, 14 de febrero de 2026

El casco ucraniano de la memoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que el sistema olímpico patina y es sometido a críticas. Partir de un principio de que existe un mundo, el deportivo, ajeno a lo que ocurre en el mundo mismo es un disparate que cada vez se hace más notorio por la propia complejidad del mundo.

Las autoridades del olimpismo se convierten así en cómplices con sus decisiones de lo que dicen querer evitar, la mezcla del deporte y un genérico concepto de "política". Lo hemos visto ya con los problemas del Festival de Eurovisión e Israel, con el genocidio de Palestina cuyas reacciones son silenciadas porque se supone que reconocerlo es un "acto político". Eso no impide que el propio Israel politice sus actuaciones y, especialmente, que use el escenario y los votos como un plebiscito de su popularidad mediante votos de pago que el sistema permite. Con todo, los sancionados son aquellos que osaran criticar o tan solo mencionar el genocidio en Gaza.

Tanto las Olimpiadas como Eurovisión son certámenes, competiciones internacionales. Parten de un viejo y hoy ilusorio principio, el de que estos eventos son formas de paz frente a la guerra. Según parece, en la guerra se habla mucho, mientras que en estos escenarios se compite noblemente y se canta pacíficamente. Hace mucho tiempo que esto pasó a la Historia y, como vemos cada día, no hay evento que no se convierta y use como altavoz de causas.

El problema es que el sistema olímpico, armado con sus sacrosantos principios, no siempre entiende bien sus resultados o efectos, al igual que le ocurre  al Festival de Eurovisión. Ambos viven una ficción: que es posible matarse, invadir, bombardear, etc. y luego confraternizar sobre una pista, cancha o escenario. Todos esos bonitos principios de que el deporte y la canción ·están por encima" de política y guerras no es más que un mantra que nos gusta repetir hasta que la realidad lo pone en su sitio. Ni el deporte ni la canción frenan o atenúan las guerras; es más, se han convertido en nuevos espacios para el conflicto.

La sanción por parte del Comité Olímpico al deportista ucraniano pone sobre la mesa de nuevo la justicia o hipocresía de todo esto. En RTVE.es leemos:

El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, ha rechazado la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de impedirle usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra en su país.

"Lo usé en la ronda de entrenamientos y lo usaré en la competición", ha dicho el deportista en una rueda de prensa este martes, solo unas horas después de que el COI informara de que no le autorizaba a llevar ese casco en aplicación de la Carta Olímpica, cuya regla 50.2 establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".

Heraskevych, de 26 años, llevó en la sesión de entrenamiento del lunes un casco en el que aparecen las imágenes de varios deportistas ucranianos fallecidos durante el conflicto con Rusia, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros, informa Efe.* 

La cuestión que se plantea es cómo se define "política", "propaganda" o la suma de ambos términos. Lo que ha hecho el deportista ucraniano es un acto en memoria de otros deportistas, sus compatriotas. Se trata de una forma de recuerdo. Una cosa es la propaganda y otra la memoria, un acto de afirmación sobre sus compatriotas muertos. No hay mención de los que causaron su muerte ni petición de acción. El dolor no es propaganda. Prefiero un deportista que recuerde a sus compañeros muertos que a otro que los olvide, ignore o no tenga el valor de mostrarlos. Sin embargo, el silencio parece que se considera un valor olímpico.

El mundo del olimpismo se distancia así del mundo real sobre el que se supone que debería actuar. Esos llamados "valores del deporte", de los que deberíamos aprender todos se transforman en el valor del "silencio", de la ignorancia del destino de los propios deportistas. Claramente es algo que permite quedar satisfecho a los agresores y perjudica a los afectados por duplicado, la muerte y el silencio que la envuelve gracias a esa regla 50.2.

Como en el caso de Eurovisión, lo que realmente está sobre la mesa es la supervivencia de unos acontecimientos que fueron creados en un mundo distinto y que hoy es complicado sostener.  Sancionar a países supone cerrarse audiencias en un mundo en el que parece que las audiencias lo son todo. No se trata de valores sino de dinero, de ingresos si empiezan a retirarse países. No hay fines nobles en todo esto si el sancionado es aquel que recuerda a sus compañeros deportistas muertos.

Como esto lo tiene la mayoría claro,  no es percibido como un canalla, sino como lo contrario, como alguien que está poseído por valores humanos y que no prescinde de ellos por una competición. ¡Que se metan las medallas...!

El COI y el olimpismo, por contra, se ven debilitados, irracionales e injustos, con una idea falsa de la realidad donde no existen las guerras ni las muertes. Su "nobleza" se volatiliza y se ve por qué compiten realmente los países y todos los negocios que hay detrás.

Zelenski le ha concedido ya la única medalla que merece la pena, la del sacrificio y la nobleza del recuerdo dolorido de los deportistas muertos. 


* "El ucraniano Heraskevych dice que desafiará la prohibición del COI y llevará el casco alusivo a la guerra" RTVE.es 10/02/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260210/coi-prohibicion-casco-guerra-ucrania/16932293.shtml

domingo, 25 de agosto de 2024

Silenciosas e invisibles, las mujeres afganas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se quejaba hace unos días la periodista Almudena Ariza en un tuit del silencio e indiferencia que rodea a la situación de la mujer en Afganistán. Desde que se les dio el poder a los talibanes, las decisiones de estos retrógrados terroristas oficiales no han dejado de escandalizar por su rotundidad. Los talibanes son una puerta abierta al horror con un objetivo preciso: las mujeres. Son la encarnación de algo que no debería existir, que no representa religión sino cárcel moral y real, una condena absoluta.

Los talibanes son la demostración de los orígenes patriarcales de las religiones, de su terror disfrazado de virtud. Mientras otras han conseguido espiritualizarse y humanizarse, el islam de los talibanes es un anacronismo contra el tiempo y la historia, es una gigantesca farsa autoritaria que no merece ser respetada ni por las personas que dentro del islam han entendido que la virtud y el pecado son otra cosa.

En RTVE.es leemos las nuevas medidas desarrolladas en su carrera por lograr el paraíso en la Tierra:

"De acuerdo con esta ley, el Ministerio -para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio- está obligado a ordenar el bien y prohibir el mal (...) y también es responsable de la paz y la fraternidad entre la gente", ha indicado el portavoz del Ministerio de Justicia, Barkatullah Rasooli, en una declaración publicada este viernes por el canal afgano Tolo News.

En el artículo que se refiere al hiyab, la norma establece como necesario que las mujeres se cubran el rostro y el cuerpo para evitar "causar tentación", y evitar el sonido en público o de la voz en alto de mujeres, incluyendo cantar, recitar, o hablar frente a micrófonos, ya que se considera falta de "modestia". Asimismo prohíbe a los conductores transportar mujeres adultas sin un tutor masculino legal.

"La implementación de la sharia y el hiyab es nuestra línea roja. No podemos negociar con nadie sobre estos asuntos", ha dicho en una reunión con las autoridades el ministro de la Virtud y el Vicio, Mohammad Khalid Hanafi, según Tolo.*


 

Ni vista ni escuchada, las mujeres afganas se "esfuman" de la mente de los únicos que cuentan, los varones. Si hay algo que preguntarse sobre este "machismo místico" es por qué al paraíso se accede a través del "martirio" del terrorismo y no es entra en él por la presencia de las mujeres. ¡Extraña visión del mundo! Es un radicalismo que aplaude el matar y aplaude encerrar a las mujeres en el silencio por su perversidad congénita.

No hay mujeres que sean "buenas". Solo la mujer invisibilizada, silenciada, encerrada... es factible porque, de otra manera, invade la mente del hombre, del varón, que en su debilidad congénita, se deja arrastrar hacia el vicio por su sola visión o sonido.

La mujer no debe salir sola; debe estar sometida a la vigilancia constante de un guardián. Sola es un peligro, porque en su naturaleza está causar el mal, lo quiera o no, simplemente con que se la contemple. No es necesaria su voluntad; es simplemente su existencia. Su voz, su olor, la visión de cualquier parte de su cuerpo... su recuerdo son causas del mal, de la perdición del varón, el gran desastre, el paraíso se quedaría sin guerreros. ¿Y que se haría entonces con las "huríes" de premio? Terrible paradoja sean mujeres el premio a haberlas aborrecido, denigrado, encerrado. Eso sí, vírgenes y bellas, las cheerleaders de la otra vida.

De esta forma quedan establecidos los dos polos: la debilidad del varón y la maldad intrínseca de la mujer. El varón olvida sus obligaciones y la mujer le hace olvidarlas. El recuerdo de "Eva" está muy presente. Con ella nos echaron del paraíso. ¡Ya ha llovido!

La queja de Almudena Ariza es cierta. Aunque los medios sí dan noticias, solo profundizan en lo que esto supone en contadas ocasiones. Es el peligro de haber normalizado un comportamiento que algunos irresponsables llaman tradiciones. No hay que confundir las "tradiciones" con las "malas costumbres". Esto no es "diversidad cultural", sino barbarie a secas. Todo lo que hace daño al otro de esta forma selectiva es simplemente malo.

Ahora se condena su voz, su caminar sola, su sola visión en una calle. El mundo (masculino) debe olvidar su existencia pública y doblegarlas en privado. Es un muy mal ejemplo en esa competencia por la virtud que se establece entre países y grupos fundamentalistas.

Con estos escritos llamamos a que no olvidemos a las mujeres afganas y en especial a que acojamos a las que escapan. Hay que ayudar a que existan esas mujeres rebeldes y a que su rebeldía tenga sentido, que obtengan la mejor formación para cuando regresen y tengan que sacar ellas al país de la oscuridad y la ruina. Serán ellas, sin duda, las únicas capaces de hacerlo. Son mujeres como esas atletas que ha participado en los Juegos Olímpicos repudiadas por su propio país y de las que apenas hemos escuchado nada entre tanta fanfarria. ¿Qué ha sido de ellas? Sus medallas son de otro orden.


Tenemos, en cambio, el ejemplo de la deportista afgana descalificada por llevar en su ropa la frase "Free afghan women". No dudo que las reglas sean las reglas, pero estas parten del equívoco principio de que todos son iguales y por ello deben cumplirlas. ¡Feo mensaje sobre lo que es importante se ha mandado al mundo y en especial a las mujeres afganas! Demasiadas razones para ser razonable. No quiero imaginarme cómo se sintió esa mujer que se jugaba la vida por practicar break dance, algo que es solo un divertimento deportivo para el resto del planeta. ¡Triste! Para mí, la actuación por encima de cualquier récord del mundo, la que da sentido al deporte.

¡No olvidemos a las mujeres afganas, no las convirtamos en rutina informativa, en "tradición" cultural o en rareza exótica!  

The Conversation 2023

* "Los talibanes prohíben el sonido de la voz de mujer en público y marcan el hiyab como obligatorio en Afganistán" RTVE.es / EFE 23/08/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240823/talibanes-prohiben-sonido-voz-mujer-publico-marcan-hiyab-como-obligatorio/16225200.shtml

martes, 3 de agosto de 2021

"Mamá, ¡gana!" o la motivación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las olimpiadas dan para mucho, de lo bueno y de lo malo. Empeñados en sumar en los medalleros para mayor gloria patria, no siempre percibimos de forma clara lo que hay tras cada participación. Hoy actúa de nuevo Simone Biles, liberada de presión. El caso, del que hemos hablado mucho, sirvió, por ejemplo, para que se nos mostrara un ratón angustiado en un cajón de experimentos, gracias a ese extraño sentido didáctico que a veces lleva a los medios a descubrir el Mediterráneo.

Hemos visto el prodigioso momento en el que la corredora holandesa Sifan Hassan cae en las semifinales del 1.500 y tiene la fuerza de voluntad de levantarse e ir pasando, una a una, a todas sus rivales para entrar en primer lugar ante los ojos sorprendidos de un estado vacío y media humanidad viéndolo en sus casas. ¡Ojala todos pudiéramos tener esa capacidad! Hace falta mucha capacidad... ¡de todo! para hacerlo. La corredora confirmó su excepcionalidad llevándose de calle la final, aunque la verdadera batalla la dio anteriormente en la semifinal, cuyas imágenes deberían servir de motivación en todas las escuelas del mundo.



La motivación lo es casi todo en la vida. Sin ella, por mucha capacidad que tengamos, poco se puede hacer. La búsqueda de motivación es una búsqueda en  uno mismo, localizar un resorte que sea capaz de sacudirnos para hacer algo, sencillo o complicado, pero que nos ofrece un reto fuerte.

En esa búsqueda que nos traiga el impulso, la energía y la resistencia no hay muchas recetas generales y sí mucha historia personal. La motivación de otros no es válida en la mayoría de los casos. Ese talismán interior tiene que surgir de uno mismo.

Teniendo en cuenta esto, la edad pasa a ser esencial. Nuestra primera medalla olímpica dejó a todos con poca capacidad de explicación, rendidos ante los hechos. Una joven de 17 años, Adriana Cerezo, sorprendía a todos, en su primera participación se iba deshaciendo de sus oponentes hasta llegar a la final. Pero si lo conseguido era mucho, lo que se mostraba del carácter y decisión de esta joven lo era mucho más. La fuerza interior que hay que tener para alcanzar lo conseguido es enorme, pero hacerlo con la actitud demostrada lo es mucho más. Parece que Adriana Cerezo es así en la vida —en su corta vida—, que sus éxitos en los estudios avalan que posee esa determinación insólita. El mérito de una persona tan joven es enorme en un nivel deportivo donde la experiencia y el control de las emociones son esenciales.



Hay casos de personas muy jóvenes que alcanzan precozmente niveles importantes en ciertas especialidades, como la gimnasia, por ejemplo. Pero no es el Taekwondo una disciplina del mismo orden. ¡Ojala mantenga siempre esa alegría y motivación, ese entusiasmo y ese sentido de la normalidad aunque su vida sea única y diferente!

Mucha juventud y motivación la hemos visto en la competición de Skateboarding, con el podio más joven de la historia.  Allí podíamos ver compitiendo a participantes de 13 años. Era la edad de las medallistas de oro y plata; la de bronce tenía 16. Como en el caso de Adriana Cerezo, se veía una enorme motivación y un espíritu de conjunto, como el representado, por ejemplo, por la representante de Filipinas, que estaba disfrutando de la final junto a sus compañeras. Entre toda estas participantes, la norteamericana tenía 31 años, arquitecta. Indudablemente, su motivación debía ser diferente a la de sus jóvenes competidoras. ¡Enorme fuerza de voluntad! No se llega a una Olimpiadas por cualquier camino. Seguro que los suyos merecen contarse.



He visto muy preocupados por la edad a los comentaristas de las olimpiadas. Parece que en algunas ocasiones hay una especie de sorpresa por el rendimiento de personas a las que dan por acabadas antes de tiempo.  Es indudable que según las especialidades, la vida deportiva es muy diferente, tanto por su duración como por los resortes motivacionales.

Hace unos días escuchábamos a nuestro medallista en Ciclismo Cross Country, David Valero, que sorprendió a todos con un bronce. "¡Acuérdate de tu hijo!", se le escuchó a su entrenador cuando pasaba. Palabras mágicas. La motivación le hizo resistir y seguir y seguir en una disciplina de enorme desgaste, donde no solo compites contra los otros, sino contra la dificultad el suelo. David Valero encontró en la imagen de su hijo, hábilmente espoleado por su entrenador (un entrenador debe saber cuál es la motivación y usarla en el momento adecuado).



Hoy hemos tenido un caso parecido y con una edad parecida. La medalla de plata conseguida por la piragüista Teresa Portela, en su sexta participación olímpica. Gran parte de los comentarios se han centrado, de nuevo, en la cuestión de la edad. Sin embargo, Teresa Portela lleva dentro la motivación más fuerte, la ilusión de su hija, que la despidió con un "¡Mamá, gana!" que tiene un enorme valor para ella y lo ha escuchado en cada paletada. Si Valero sentía que su hijo le estaba mirando, a Portela era la mirada de su hija la que le daba fuerzas. Ella, que lo dejó para ser madre, encontraba para el regreso la motivación en esa imagen de su hija.



Los más jóvenes la sacan de la ilusión de lo nuevo; los más maduros, sacan la fuerza de aquello que les rodea en su entorno, básicamente familiar. Hemos escuchado también la motivación del recuerdo, del compromiso ante las personas fallecidas, que ellos han sentido que les espoleaba. "Los que ya no están" lo están, sin embargo, en el recuerdo y a ellos se les dedica ese esfuerzo al que han contribuido desde ese extraño compromiso que los humanos hacemos con ellos, más fuerte en ocasiones que los que tenemos con los vivos.


Nos llega la noticia reciente de que Simone Biles finalmente ha participado y ha ganado una medalla de Bronce en la especialidad que menos le gustaba. La motivación de Biles ha sido encontrar la respuesta a la pregunta que se hizo: ¿por qué sufro con lo que tenía que disfrutar? ¿Dónde está lo que me han robado? Biles ha encontrado la respuesta satisfactoria. Han sido las muestras de cariño las que le han devuelto la ilusión por competir, sentir que importaba a alguien más allá de lo que consiguiera. Esa frase donde dice que el apoyo recibido de miles de personas  "me hace darme cuenta que soy más que mis logros" es la gran barrera que encierra en la angustia. Si solo me quieren por mis logros, significa que si fallo me odiarán o dejarán de quererme. Biles ha conseguido darse cuenta que, en efecto, es una persona y no solo una máquina de conseguir medallas, una máquina desechable cuando deje de hacerlo. Una mujer que ha conseguido todo en su campo es fácil que sienta que cada nueva competición es una amenaza. Por eso, la reacción popular ha sido muy importante. Con ello, Simone Biles tuvo que buscar la motivación contraria, la de no competir, probablemente la decisión más difícil y valiente de su vida. Pero ha ganado y se ha recuperado a sí misma.

Adriana Cerezo, Teresa Portela, David Valero, Sifan Hassan, Simone Biles... todos son ejemplos de motivación. Cada uno la ha encontrado en el fondo de sí mismo, propia, convertida en energía y fe. Da igual la medalla o su ausencia. Han encontrado algo importante en sus vidas, algo que vale más que las medallas, que el triunfo mismo, algo fuera del deporte que les transmite energía y les levanta cuando caen.

Creo que todos saldríamos ganando con la ejemplaridad del deporte, con lo que tiene ganarse a uno mismo ante que ganar a otros, batir récords o conseguir medallas. El foco se pone en esto último, pero el ejemplo está en otro lado.


miércoles, 28 de julio de 2021

Casos olímpicos, otra mentalidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Parece que estos Juegos Olímpicos se van a recordar por muchas cosas más que por el Coronavirus, la ausencia de público y el aplazamiento de un año. Todavía recuerdo cuando el año pasado, a poco más de un mes los responsables decía que se celebrarían "sí o sí", por encima de cualquier circunstancia. Finalmente hubo que esperar un año y hasta hace pocos días todavía se mantenían las dudas. Todavía hoy, nos llegan a los noticiarios las imágenes de muchos japoneses se manifiestan en las calles pidiendo que se suspendan.

Pero mascarillas y gradas vacías, el constante peligro de que un positivo te sorprenda antes de comenzar una competición (como el caso del español Jon Rahm en el golf, recontagiado), etc. van a pasar a segundo término cuando se cierren los juegos. No va a ocurrir así con algunas de las cuestiones que se están planteando ahora y que abren debates que hasta el momento habían quedado aparcados.

Las Olimpiadas son un gigantesco evento, con amplias infraestructuras entre celebraciones, una maquinaria cuyas ramificaciones se extienden por prácticamente por todo el planeta. Por este motivo, los intereses tras ellos y en ellos mismos son superiores a los deportivos que son, finalmente, la materia prima que permite la elaboración del "producto" final, la celebración deportiva en sí misma, hacia la que se giran cientos de millones de miradas. Al final, es esa mirada la que permite al deportista poder dirigirse a aquellos que le contemplan.



Esas miradas son las que ha aprovechado Tom Daley cuando se ha reivindicado como gay y campeón olímpico, ofreciendo un modelo de vida en un momento en el que en países como Polonia o Hungría se trata de legislar sobre ellos como delincuentes ("salvar a los niños") o enfermos en una visión retrógrada. Lo ha hecho junto  los deportistas de Rusia, donde también se legisla contra ellos y se les ataca en las calles con desfiles con los iconos bizantinos levantados. Daley ha hecho un valiente aportación para que nadie se sienta constreñido por la mirada de los otros, por el dedo acusador, para que ellos mismos no se pongan límites.



En el pasado torneo de Roland Garros se planteó una cuestión importante: la retirada de Naomi Osaka, una de las primeras clasificadas mundiales por una cuestión de salud mental. Estamos en el siglo XXI y todavía debemos escuchar desprecios públicos por la cuestión de la "salud mental" (entre ellos en el Parlamento español).

Rápidamente saltaron a los medios las críticas, con toda la presión que va desde las marcas de ropa que les financian, hasta los propios comentaristas pasando por los organizadores de los torneos.

Aquí defendimos en su momento su postura ya que es ella la sabe lo que lleva en su mente cada día y la obligación de tener que sonreír y poner cara de interés ante las mismas preguntas, las más de las veces, sin sentido. Osaka ha participado en las Olimpiadas y a nadie se le ha escapado su mirada de tristeza.



No es cuestión de resistencia, sino de presión. En este tipo de situaciones la persona vive en un estado de angustia permanente ante las miradas que le rodean. El deportista pasa a ser una mercancía que debe rendir, más que en la pista, ante unos medios que les devoran.

La elevación del deporte femenino ante las audiencias, el creciente interés que suscitan, ha hecho que aumente la presión psicológica sobre ellas. Las presiones que viven por todos los que están detrás, de la federaciones  a los patrocinadores son brutales.



El caso de Simone Biles está hoy en las primeras planas de todo el mundo. Que una atleta considerada la mejor de todos los tiempos, ganadora de todo, que ha pasado por dramáticas situaciones de acoso en su vida deportiva, decida tras un salto retirarse por su salud mental ha vuelto a traer a primer término lo ocurrido con Naomi Osaka, dejando ver que el problema es serio y no una cuestión de "divas", como se quiso hacer ver. La deportista norteamericana ha sido clara:

 

"No estoy lesionada, simplemente tengo una pequeña lesión en mi orgullo. Ahora tengo que concentrarme en mi salud mental", declaró, rompiendo uno de los grandes tabúes en el deporte de alto rendimiento: la salud mental.

"Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos. Esto no es simplemente salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos", ha denunciado al mismo tiempo que establecía claras sus prioridades: "Es más importante la salud mental que el deporte ahora mismo".

Una de las mejores gimnastas de la historia se retira para cuidarse. "A veces, siento que tengo todo el peso del mundo encima de mis hombros".**

 


Ese peso no es una ilusión. Lo dice, además, una persona de larga trayectoria, que ha podido controlar su mente frente a todo tipo de problemas para rendir al máximo, una persona rodeada de asesores, incluidos los psicológicos. Pero cuanto más renombre se alcanza, mayor es la presión a que se ven sometidos los deportistas.

Estados Unidos ha quedado en segundo lugar y habrá muchos que responsabilicen a Simone Biles por ello. Será una demostración más de la deshumanización del sistema, de la conversión del deportista en una máquina en la que todo está medido y controlado, su cuerpo, su mente y su vida, todo ello pasto del interés mediático para hacer crecer la audiencias y las ventas de los materiales.

En las declaraciones de Biles hay un punto que me parece muy relevante: cuando competía —nos dice— ya no lograba alcanzar el placer que anteriormente tenía. Biles ha hablado específicamente de "robo", de que en algún momento le robaron la alegría, el disfrute de lo que más le gustaba en su vida. Esto, traducido, significa que se vive un infierno, que no te queda nada a lo que agarrarte, que todo ha dejado de tener sentido más allá de la presión. Ya no compite porque le guste lo que hace, sino que compite bajo la presión de los demás.



Hemos visto a Ona Carbonell dando el pecho a su bebé, denunciando una separación forzada. Ha sido  otro de los puntos de denuncia que han estallado con estos juegos en los que la pandemia ha dado al traste con todos los cálculos. El retraso de los juegos ha hecho cambiar los planes de muchas jugadoras para sus embarazos y periodos de lactancia. La participación les ha ocupado la vida al completa y esto se ha extendido más de lo calculado. En este sentido, las normas estrictas de aislamiento en la participación puede servir de alguna disculpa, pero no por ello significa que las mujeres deportistas no tengan condicionada su vida como mujeres por los intereses existentes en todos los niveles. Las deportistas han pasado a ser una "inversión" que se rentabiliza a través de la popularidad de las olimpiadas y la consecución de medallas.



La rebelión de las jugadoras noruegas de voley-playa negándose a ponerse un bikini y convertirse así en objetos sexualizados ha sido otro de los puntos importantes de estos juegos en marcha. Este es un hecho que ha suscitado reacciones de apoyo en todo el mundo, incluida la cantante Pink, quien se ofreció a pagar las multas con las que se les sancionaba. Es un precio que gustosamente pagarán muchos por evitar esa imagen con las que las estructuras machistas del deporte entienden el papel de las mujeres como objetos. No es algo nuevo.



Habría que hacer una seria reflexión sobre la forma en que los medios tratan el deporte y especialmente a los deportistas, convirtiéndolos en mercancía que deben promover para rentabilizar lo invertido en las retransmisiones. En ocasiones uno siente vergüenza ajena al ver la presión que se lanza sobre ellos con las cuestiones de medallas. La forma de atraer a la audiencia es hablar constante de las "opciones de medalla" de cada uno de los deportistas. Esos cálculos de cuántas medallas se "pueden obtener" cada día es una presión muchas veces insoportable. Habría que empezar a hablar de una necesaria ética informativa aplicada al deporte, algo que tenga en cuenta esa presión malsana sobre los jugadores.

Hemos visto recientemente insultos racistas y amenazas en la final de la Liga de Campeones contra los jugadores del equipo británico; hemos visto la brutalidad de los ataques de los hinchas perdedores contra los ganadores. Todo esto son avisos de lo que se está construyendo alrededor del deporte, un negocio que mueve muchos miles de millones en muy diferentes sectores cada año y más si es año olímpico, como lo es este.



La identidad sexual, la maternidad, la salud mental, la sexualización de las mujeres, etc. son elementos que están ahí, rodeando el deporte y que se esconden bajo la alfombra con unas estructuras generalmente autoritarias, que cogen jóvenes a los que se les exprime, se les lleva a lo más alto desde donde se les deja caer en muchas ocasiones. Para muchos no son más que una herramienta de poder, una forma de generar ingresos. Muchos (como en la caso de Biles) han padecido abusos de uno u otro tipo, todo en nombre de un rendimiento. 

Todos estos casos que surgen ahora son importantes y deben ser el inicio de un gran cambio. Estos juegos tienen un claro carácter reivindicativo, marcarán —así lo deseo— una nueva conciencia. 

Pienso en el podio de Skateboarding femenino, el más joven de la historia, con una campeona de 13 años, y tras dos medallas de 13 y 16. Me gustaría que no perdieran en el futuro la alegría con la que se las veía competir y confraternizar. No deberían sentirse, como nos decía Simone Biles, con la sensación de que el placer de hacer lo que les gusta se lo han robado.



* "Simone Biles, tras su retirada en la final de gimnasia por equipos: "Tengo que centrarme en mi salud mental"" RTVE.es https://www.rtve.es/deportes/20210727/tokio-2020-simone-biles-salud-mental/2140466.shtml


lunes, 22 de agosto de 2016

Medios, ministerios, medallas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los editores de la prensa estatal egipcia, a petición propia, han solicitado una reunión con el presidente. La escueta noticia nos la trae Daily News Egypt ("Al-Sisi meets with state-run newspaper editors-in-chief") y nos informa de la reunión de Al-Sisi con los tres editores de los diarios estatales: Al-Ahram, Al-Gomhuria y Akhbar Al-Youm.
El diario señala describe el encuentro sin entrar en demasiados detalles:

Before the meeting, the editors discussed with the president their newspapers’ internal issues and current administrative and economic conditions.
During the meeting, the president discussed with the three editors various internal and external issues, and recent developments of issues that concern the Egyptian public.
Both editors-in-chief of Akhbar Al-Youm newspaper Yasser Rezk and Mohamed Abdel Hady Allam had previously requested a meeting with the president to discuss their newspaper and get insights on certain topics.*


La distinción entre el "antes" y el "durante" del encuentro no nos queda demasiado clara más que por la aparente distinción de los temas. Resultan curioso que "antes" se discutan asuntos internos, administrativos y económicos y que "durante" se dé la impresión que se tocan temas de cuestiones editoriales, es decir, sobre la forma de abordar los temas. El presidente —ya sabemos— siempre está preocupado porque los egipcios no estén bien informados, de todo aquello que es importante y con la forma correcta de enfocarlo. Por eso estos encuentros que ya ha realizado en otras ocasiones, especialmente cuando hay tormentas en el horizonte.
En estos momentos en que la prensa egipcia se está haciendo eco del río de informaciones exteriores sobre la situación de la economía, aparecen artículos intentado desprestigiar a los medios extranjeros que han mostrado los datos y valoraciones. Aunque los datos están en todos los medios egipcios, se trata de centrar la atención en un futuro de mejor color, aunque no se explica cómo se llegará a él más que de forma nebulosa y como puro acto de fe.
En estos días, el parlamento egipcio está pidiendo la demisión de dos ministros por los escándalos que ha habido. Ahram Online nos dice:

As the end of the first session of Egypt's House of Representatives approaches, many MPs are wondering if their written motions (or interpellations) questioning the performance of the government of Prime Minister Sherif Ismail will be discussed or not.
Two cabinet ministers affiliated with Ismail's government – Minister of Supply Khaled Hanafi and Minister of Education Al-Hilali Al-Sherbini – face motions accusing them of corruption.
MPs seek in particular to direct their guns at Minister of Supply Hanafi. They say their motions, backed by documentation, aim to expose the depth of corruption and graft at the Ministry of Supply.
They also say they want to use a report by a parliamentary fact-finding committee on corruption in wheat supplies to support their argument against Minister Hanafi, and to force his resignation.
MP Magdi Malak, head of the fact-finding committee, told reporters Saturday that the report will be submitted to parliament Speaker Ali Abdel-Aal Sunday.
Malak, who has refused to disclose the contents of the report, had previously said that a lack of control over wheat supplies led to large quantities of grain finding their way into the black market without adequate oversight from the Ministry of Supply, with many of ministry officials illegally profiting.
MPs — primarily independent — and journalist Mostafa Bakri, also accuse Hanafi of misusing public funds. Bakri alleges that Hanafi cost the Ministry of Supply EGP 7 million for an expensive suite in a Nile-front five star hotel (the Semiramis Intercontinental) during the period between February 2014 and August 2016.
In a quick response, the ministry said in an official statement Saturday that Minister Hanafi did not cost the ministry any money and that the bill of his stay in the Semiramis Hotel was footed by him with private money.
Bakri said, "The corruption exposed by the fact-finding committee and Hanafi's shady practices should put the government before two choices: either Hanafi chooses to resign from office by his own free will, or parliament withdraws confidence from him."**


Con el país temiendo la llegada de las inminentes medidas de recortes de subsidios y teniendo por delante un camino más que duro, el parlamento se ha ido calentando porque sabe que dejar pasar o intentar disculpar los escándalos políticos será contraproducente. El escándalo de la corrupción del trigo, con desfases millonarios entre lo que hay y lo que se supone que debería haber, amenaza con llevarse por delante a  un ministerio. Todos saben que si hay un tema recurrente en los movimientos de protesta en Egipto es el pan. Es por el pan por lo que esa población se convierte en masa y sale a la calle. El fraude ha llegado a un punto clave que todos entienden muy bien sin necesidad de explicación. El informe que se espera deberá ser muy claro y apuntar a quienes sean los responsable si es que eso es posible y no se pierden los datos como se pierde el trigo, por el camino.
La gota que ha desbordado el vaso ha sido la noticia de que el ministro responsable ha estado viviendo durante dos años en una suite de lujo en un hotel de cinco estrellas. Deberá quedar muy claro que se la ha pagado de su bolsillo y no como dicen los acusadores, con cargo al ministerio. Con los 600 dólares diarios que dicen que es el coste de la suite pueden vivir muchas personas mucho tiempo. No está el país para aceptar este tipo de dispendios.

Lo del otro ministerio, el de Educación, del que se pide la cabeza del responsable se debe a su incapacidad para contener las filtraciones de los exámenes en las redes sociales, lo que no deja de ser ridículo. Es un escándalo que tapa otro de proporciones mayores pero en el que no se entra y denunciado hasta por los propios alumnos cuando se les deja: el fracaso del sistema educativo.
Entre las recomendaciones que instituciones sociales y económicas de todo el mundo están haciendo a Egipto (que nunca necesita consejos) es la inversión en educación y la reconversión del sistema en uno que permita realmente la formación para afrontar la transformación económica del país. El sistema educativo no funciona, algo que no es nuevo y que es denuncia constante desde hace muchos años.
Cuando el sistema falla, necesita cabezas que cortar. El gobierno egipcio ha ido prescindiendo de una cantidad de ministros muy por encima de lo que suele ser habitual en cualquier gobierno. Los queman las circunstancias o se queman ellos mismos. Los hay que han salido directamente a la cárcel, como aquel de agricultura o el blasfemo de Justicia; por ser incapaces de resolver los problemas de su ministerios o por crear otros nuevos donde no los había.
Los dos ministros en cuestión serán sacrificados, con toda probabilidad. De esta forma, se tiende a dar una impresión de eficacia donde no la hay. Es difícil hacerse con unos ministerios que no se han liberado ni de la ineficacia ni de la corrupción. Y sobre todo: no existe un plan real de nada para sacar adelante al país.


Los informes de los economistas e instituciones, hasta las redes sociales, dan recetas de cajón sobre lo que es necesario hacer en Egipto (lo que no se ha hecho en décadas) para intentar frenar la caída. La maquinaria faraónica e inoperante es la heredada y nadie se ha atrevido a desmontar lo que allí se había acumulado durante años y años.
La "extraña" economía egipcia, controlada en gran parte por los negocios militares, pese a no ser competitiva, es el soporte del régimen junto con la burocracia. Lo demás es un gran lío en el que tratan de sobrevivir, muchas veces con marcos jurídicos poco transparentes (otra queja de los inversores internacionales) o situaciones oscurantistas, como ha ocurrido con el trigo.
Los medios dan promesas y promesas, fotos del futuro, visitas de delegaciones de todo el mundo, que pasan unos días en El Cairo y de las que poco se sabe después. Los titulares los reciben como a Mr. Marshall y, con las mismas, se van a sus países. Todavía estamos esperando a ver quiénes son los elegidos para ir a estudiar a Japón y transformar lo que quede del país a su vuelta. Pero las promesas no se comen ni las fotos se cocinan.
Tras el encuentro del presidente con los directores de diarios oficiales, uno de ellos — Akhbar Al-Youm— daba una foto de su editor jefe y una lista de buenas noticias para abastecer la primera página. Hay de todo: la cuestión del agua del Nilo, apoyo a las iniciativas de paz norteamericanas en Palestina, la comprensión de los saudíes por el lío de las islas Tiran y Sanafir y el buen estado de las relaciones entre ambos países, el regreso de turistas británicos y rusos es inminente, quiere que se esclarezca el caso del asesinato de Giulio Regeni, el estado de las relaciones con Turquía y su próxima visita a Pekín.


Pero hay un tema destacado entre todo este listado de buenos deseos: la cuestión de un posible encuentro, auspiciado por Vladimir Putin entre Netanyahu y Abu Mazen, con El-Sisi como invitador. Es decir: una especie de "Camp David" a la rusa y con Putin en el papel de Jimmy Carter. Si esta foro se produce y tiene continuidad más allá de meter el dedo en el ojo a Washington, se habrá consumado una fase importante en la estrategia de Putin, que habrá logrado convertirse en el apadrinador de la paz o de algo que se le parezca. Tiempo habrá de ver qué ocurre, pero el hecho de que sea el presidente egipcio que lo diga en una entrevista ya es una baza propagandística importante.


Para que no se diga que no hay autocrítica, el presidente —según el mismo Akhbar Al-Youm— ha responsabilizado a los medios egipcios del desencuentro con Italia por el caso de Giulio Regeni. La capacidad de echar la culpa al mensajero es infinita: quizá fueron los periódicos los que dijeron tras autopsia había sido un accidente de coche (pese a la señas de tortura), quizá fueron los periódicos los que encontraron intactos los documentos de Regeni, quizá fueron los periódicos los que dijeron que aquellos cuatro delincuentes acribillados por la Policía eran una banda (desconocida por todos) dedicada a secuestrar y torturar extranjeros sin pedir rescate, etc. Quizá, sí, fueron ellos lo que lo contaron. Pero los hechos estaban y siguen estando ahí. Echar la culpa a los medios por informar y por no creerse las versiones oficiales es una forma de enfocar las comunicaciones cuanto menos peculiar.


Cada vez que el presidente habla a los medios, todo el mundo se queda más tranquilo. No hay como ir a la fuente. Todo se ve más claro. Y si no peor para ellos.

Para que se vea que el gobierno hace esa autocrítica tan necesaria, Akhbar Al-Youm recoge las declaraciones del Ministro de Deportes: los egipcios —dice— no están satisfechos por el número de medallas conseguidas, algo que se puede uno permitir desde la comodidad del despacho. No sé si es lo más adecuado que los ministros hablen mucho de defraudar las expectativas del pueblo egipcio. Deberían ser más prudentes. Invirtiendo en deporte lo que se ha gastado el ministro en suites de lujo durante dos años seguro que se había conseguido algo más.
Por nuestra parte, felicitamos a los tres medallistas, dos mujeres y un hombre, conseguidas dos en halterofilia y la otra en taekwondo. La prensa mundial ha resaltado especialmente que Sara Ahmed haya sido la primera mujer árabe en conseguir una medalla en halterofilia. Tiene mucho mérito conseguirlo con 18 años: "I hope it will encourage other girls to take up the sport. A new weightlifting generation can be born, a new beginning", ha dicho.*** Pocos deportes definen tanto el sacrificio solitario, el sufrimiento tragado día a día, como la halterofilia. Egipto tiene un espejo en ella ante lo que llegará y el esfuerzo necesario. 
Imitarla es mejor que usarla como propaganda.



* "Al-Sisi meets with state-run newspaper editors-in-chief" Daily News Egypt 21/08/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/08/21/al-sisi-meets-state-run-newspaper-editors-chief/
** "Egypt MPs seek to withdraw confidence from minister of supply" Ahram Online 20/08/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/239293/Egypt/Politics-/Egypt-MPs-seek-to-withdraw-confidence-from-ministe.aspx

*** "Rio 2016: Egypt's Sara Ahmed becomes first Arab woman to win Olympic weightlifting medal" The Guardian 12/08/2016 http://www.independent.co.uk/sport/olympics/rio-2016-egypts-sara-ahmed-becomes-first-arab-woman-to-win-olympic-weightlifting-medal-a7186406.html


martes, 27 de agosto de 2013

Aguas separadas o lo importante es no discriminar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Erdogan está lanzado. El primer ministro turco acumula conflictos cuya consecuencia más evidente —lo señalan con insistencia muchos medios— será la perdida de posibilidades para ser que Estambul sea la sede de los Juegos Olímpicos, algo que se verá en unos pocos días.
Me imagino que lo que está ocurriendo en la Rusia de Putin con los próximos Juegos Olímpicos de Invierno, con la Ley anti gay y demás medidas discriminadoras, también estará pesando en el ánimo de los que tengan que tomar la decisión final entre las tres ciudades en liza, Estambul, Tokio y Madrid.
La ola de protestas y llamadas al boicot internacional a Rusia se han visto agravadas hoy por los avisos de las asociaciones de Derechos Humanos de  que se acaban de aprobar leyes restrictivas para evitar que se puedan producir manifestaciones en las zonas de los Juegos. El olimpismo deja de ser una fiesta de convivencia y convierte el espacio en el que tiene lugar en una especie de zona carcelaria para evitar que nadie se manifieste.


El autoritarismo de Putin convierte lo que debe ser un festejo universal del deporte y la convivencia en un triste escenario de amenazas y restricciones. Amnistía Internacional en Rusia ha denunciado la pérdida de Derechos de los ciudadanos que vivan en las zonas olímpicas. Putin se ha justificado en alarmas terroristas, pero una cosa es la seguridad y otra el recorte de derechos. El argumento de la seguridad empieza a estar muy manido.
Las alarmas respecto a la candidatura de Estambul para los Juegos están sonando también por la actitud de Erdogan. La reciente aprobación de una legislación para evitar las manifestaciones, cantos, etc., de tipo político en los estadios de fútbol pretende silenciar las crecientes protestas contra sus maneras en Turquía. Pero Erdogan va más allá de las protestas circunstanciales.


El diario El Mundo recogía ayer, bajo el sugerente título "Sueño olímpico de sexos separados", algunas ideas de Erdogan:

El primer ministro de Turquía sigue empecinado en obtener para Estambul la candidatura de los Juegos Olímpicos 2020. Pero, al mismo tiempo, quiere imponer el pudor que sus creencias religiosas dictan en todas las esferas sociales, también en la deportiva. Así, acaba de prometer a los ciudadanos de Rize, ciudad norteña y cuna del líder político, la construcción de dos piscinas aptas para las competiciones olímpicas: una para hombres y otra para mujeres.
"A partir de ahora aquí no habrá sólo fútbol", arrancó Recep Tayyip Erdogan, el domingo pasado, ante una muchedumbre enfervorecida. "Si Dios quiere, habrá baloncesto, canoa y natación", prosiguió el 'premier' turco, luciendo la bufanda del Rizespor, equipo de fútbol recién ascendido a la primera liga nacional. Paradójicamente, el Gobierno acaba de prohibir los eslóganes políticos en las gradas de los estadios a fin de evitar la politización e ideologización del deporte, según sus promotores.
El jefe de Gabinete, del islámico Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP), remató su discurso dominical con una promesa insólita. "Construiremos una piscina para mujeres y otra para hombres. Y, de esta manera, la juventud de Rize se alejará de las malas costumbres", anunció pomposo. Esta última frase tiene su precedente en marzo pasado, cuando Erdogan justificó la nueva y restrictiva ley sobre el alcohol asegurando: "No queremos una juventud que se pille cogorzas diariamente".*



Puede que Dios quiera que haya "baloncesto, canoa y natación" en su pueblo, pero tengo mis dudas sobre que quiera dos piscinas para mantener a la gente alejada unos de otros. La sociedad perfecta que los islamistas, estén donde estén, tienen en mente acaba saliendo a flote. El sueño de piscinas separadas encaja en esa perfección puritana a la que los demás se deben plegar porque están poseídos por la verdad y siempre tienen el "voto de calidad" divino. En el caso de que las piscinas separadas crearan problemas, como muestra una caricatura turca de Erdogan, podrían ser sustituidas por refrescantes manguerazos en calles y plazas. Ya les ha dicho a sus ciudadanos que no consentirá que sus plazas se conviertan en versiones de Tahrir. Y hace lo posible por que así sea.
La posibilidad de unos Juegos Olímpicos en un territorio autoritario y excluyente, segregado,  con limitaciones a la convivencia de las personas, incluso en el agua, estará asustando al Comité Olímpico. La contestación de la propia sociedad turca, poco a poco tomada por el islamismo, irá creciendo y se alimentará con ejemplos como los de Egipto o Túnez, los lugares en los que han plantado cara a la fórmula islamista.



En Egipto, el ánimo anti Erdogan se ha disparado por su apoyo expreso al gobierno de Mursi y los distintos movimientos que ha realizado para el regreso del ex presidente al poder. Nadie ha ido más allá de Erdogan en su furia contra el derrocamiento de su presidente gemelo. Esto ha creado un intenso sentimiento popular de rechazo centrados en el primer ministro turco. El diario Egypt Independent recoge los problemas empresariales desatados en ambos países por las críticas y ataques turcos al proceso abierto en Egipto:

The Egyptian-Turkish Business Council said Turkish businessmen with businesses in Egypt will pressure the Turkish government to take less stringent stances against Egypt and consider their common economic interests with Egypt.                                   
Ties between Cairo and Ankara have deteriorated since the ousting of ex-President Mohamed Morsy by armed forces in July following mass rallies. Turkey is a main opponent of Morsy’s ouster. The two countries summoned their ambassadors after a media war between their officials. They also canceled joint naval training that was slated for October.**


Más allá de la llamada oficial a los embajadores o de las suspensiones de actividades conjuntas, a muchos egipcios no les ha sentado bien ver la manifestaciones organizadas en las dos principales ciudades turcas, Estambul y Ankara, a favor de los islamistas, orquestadas por el partido de Erdogan, compañero de viaje del islamista Partido de la Justicia y la Libertad egipcio. Con Morsi fuera de juego y Túnez en retirada, Erdogan no solo ataca allí donde el islamismo entra en crisis, sino que se siente en la obligación de asumir el liderazgo conjunto, algo que no ha servido de nada, en todo caso para empeorar, como casi la mayor parte de los exabruptos que lanza.

El medio oficial egipcio Al-Ahram es mucho más explícito en la manifestación del rechazo social. Acusa a Turquía de haberse dedicado a difundir las versiones de los acontecimiento de Al-Jazeera y la CNN —con mala imagen hoy por lo que entienden como apoyo explícito al gobierno de Mursi y la Hermandad— y a organizar manifestaciones en sus ciudades, además del hecho —mucho más grave, dicen— de insultar al Ejército. Los últimos ataques se han dirigido contra el Gran Mufti de Egipto y el Imam del Al-Azhar, dos personalidades que representan instituciones esenciales en la vida pública de Egipto y del mundo islámico, algo que no le perdonarán fácilmente los egipcios. Señalan en Al-Ahram:

As a result, the Egyptian people have begun to air their anger at Ankara, having already begun to question Turkish Prime Minister Recep Tayyip Erdogan’s democratic credentials when he unleashed a police crackdown against peaceful environmental rights protesters in Istanbul’s Gezi Park earlier this year.
However, they could never have imagined that Erdogan would be arrogant enough to cast himself as an Ottoman caliph wearing a Western suit and tie. But Erdogan has set his government and its media squarely against the will of the Egyptian people, as voiced in the revolutionary waves of the 30 June Revolution, and this has opened their eyes to the true character of the government in Ankara.
The admiration that many Egyptians felt for the beautiful expanses of Anatolia and the elegance of its cities until just a month and a half ago has now turned into something akin to revulsion. The anger has homed in on a single person, Erdogan, but it has also been expressed by the Egyptian public’s switching off the Turkish television serials that it was once addicted to and increasingly boycotting products made in Turkey.***


En esta ejemplar pieza de retórica oficial, se recuerdan amores y se confirman odios centrados, como se puede apreciar, en la figura de Erdogan al que se llama sin tapujos "califa otomano". Basta con recordar hasta dónde llegó el imperio otomano para entender que el retrato va al fondo de las heridas históricas.
La guerra de boicots comerciales y mediáticos ha comenzado. Si los egipcios, en su irritación, han comenzado a prescindir de las series turcas, el nivel de tensión es elevado, dada la pasión televisiva de los egipcios y el esfuerzo de desengancharse a los culebrones.

Son demasiados frentes los que tiene abiertos Recep Tayyip Erdogan para llegar a conseguir su objetivo olímpico, que siempre va emparejado al reconocimiento internacional. El olimpismo es una mezcla de negocio, sudor y sonrisas para el que este mal clima no es bueno. No solo porque te pueda granjear enemigos en las votaciones decisivas, sino porque se resiente el negocio conjunto ante las perspectivas de lo que pueda ocurrir que enturbie el desarrollo de los Juegos.
El Olimpismo se enfrenta a varios retos serios con sus próximas convocatorias: Rusia los de invierno y los de Río de Janeiro. Pero la cuestión no es tanto la "protesta" como el sentido de las protestas. Lo que Putin hará en Rusia, anulación de derechos civiles de los ciudadanos, va más allá de una conflictiva situación económica en un momento dado. Lo de Erdogan tampoco tiene nada que ver con la situación económica, sino con una mente sectaria y autoritaria. Las prohibiciones de manifestaciones o la forma de tratarlas cuando se producen así lo muestran, como los periodistas encarcelados, de los que Turquía tiene el récord.

Su deseo de hacer piscinas separadas y de mantener alejada a la gente de las "malas costumbres", como él dice, pasan por su definición de lo que son las "buenas costumbres", las únicas posibles. Ya ha tomado medidas en los últimos tiempos, cuando se siente más seguro, contra el alcohol o la segregación en otros ámbitos, de lo que ha dado cuenta la prensa turca con regularidad. El temor ahora es que Erdogan comience a tomar medidas para que la "realidad" se asemeje lo más posible a su visión de lo que es el "orden" perfecto, incluidas las piscinas pecaminosas, de cara a evitar que exista contestación aprovechando el marco olímpico, como Rusia, y vaya más allá en cumplimiento de su ideario islamista sobre lo permisible.
No sé si Recep Tayyip Erdogan estará en el poder cuando se celebren las Olimpiadas que hoy se debaten, pero lo importante es que él se imagina que sí. Quizá los turcos opinen otra cosa y hayan dirigido sus vidas hacia caminos menos restrictivos para ellos y más amigables para con los demás; quizá no tengan ya un dirigente que vive en estado constante de amenaza en cuanto que se le lleva la contraria dentro y fuera del país; un dirigente que echa la culpa de todo lo que allí ocurre a Internet, los medios o las conspiraciones que se tejen en contra de su visión de la sociedad perfecta.
El diario El Mundo termina su información sobre las aplaudidas piscinas separadas señalando que es una "medida sin precedentes" en el camino turco a la perfección:

Sin embargo, la separación acuática de sexos sí ha visto otros experimentos similares. En las playas de Kocaeli, bañada por el mar de Mármara, el ayuntamiento colocó tablones de madera para delimitar una zona para el ocio femenino y otra para el masculino. La polémica desatada acabó cuando un temporal derribó la instalación municipal. En Sariyer, Estambul, la playa de Altinkum ofrece un rincón donde, previo pago, las mujeres pueden disfrutar del sol o darse un baño lejos de las miradas del sexo opuesto.*


Puede que, de aquí a las Olimpiadas en liza, le llegue a Erdogan un temporal que, como ocurrió en la ciudad de Kocaeli, barra las separaciones playeras y sus equivalentes en otros ámbitos sociales de la vida turca. El sueño de las piscinas separadas, de un mundo segregado, no es bueno en sí mismo por más que sea el ideal de Erdogan y los que piensa como él.
La trampa rusa en la que se ha metido el olimpismo, presionado cada vez más por las organizaciones de Derechos para que se boicoteen los Juegos de invierno, muestran que los criterios electivos deben ser otros para el futuro y que no se deben apoyar celebraciones allí donde no se cumplan ciertos requisitos que pueden agravar la situación de las personas —restricción de derechos— antes que mejorarla.
Habría que modificar el famoso lema del olimpismo, "lo importante es participar" y convertirlo en "lo importante es no discriminar" ni por sexo ni por sexualidad, ni por ambas cosas. La idea de que el deporte rompía barreras, traía el progreso, la modernización, etc., se ha transformado en la triste realidad del deporte quebrando derechos o imponiendo voluntades. Y no debe ser así.
En unos días veremos el resultado.

* "Sueño olímpico de sexos separados" El Mundo 26/08/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/26/internacional/1377524402.html
** "Businessmen pressure Turkey to shift Egypt stance" Egypt Independent 26/08/2013 http://www.egyptindependent.com/news/businessmen-pressure-turkey-shift-egypt-stance

*** "Turning against Turkey" Al-Ahram Weekly 21/08/2013 http://weekly.ahram.org.eg/News/3802/17/Turning-against-Turkey.aspx