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jueves, 16 de octubre de 2025

Otro suicidio de adolescente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que una niña de catorce años regrese del colegio, suba a la azotea y se tire ya es bastante llamativo y refleja ciertos ambientes agresivos en los que vivimos. Los adultos los viven de una forma y los niños y adolescentes de otra. Pero lo que está claro es que vivimos malos tiempos para mostrar debilidad ante los demás. No es solo nuestro, pero sí está bajo nuestra responsabilidad.

Vivimos en un clima de violencia normalizada, de malos ejemplos constantes y de irresponsabilidad general en esta España del "¡no es mi problema!", frase que habría que poner junto al águila de nuestro escudo nacional.

En el diario El Mundo se nos informa de lo ocurrido y, especialmente de esa ya habitual forma de navegar por los hechos y responsabilidades. Lo hacen bajo el título  "La Junta investiga si la menor que se suicidó en Sevilla era acosada en su colegio"  y explican que  

La Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía ha abierto una investigación para determinar si la niña de 14 años que este martes se suicidó en Sevilla sufría acoso en su centro escolar, el Colegio las Irlandesas, donde inspectores de la Junta han estado toda la mañana de este miércoles.

Fuentes de Educación han confirmado que se está investigando si la menor, que se suicidó nada más volver del colegio arrojándose desde la azotea de su casa, estaba siendo acosada por otras compañeras, y si el colegio activó el protocolo existente en estos casos.

La Consejería ha concretado que se desconoce si la familia de la menor había presentado una denuncia por 'bullying', pero ante la sospecha de que se presentase se ha decidido recabar toda la información en el centro educativo.

La intención de la Junta es elaborar un informe con todos los datos recabados, que serán entregados, además de a la familia, a la Policía Nacional, que investiga todo lo relacionado con este suceso.*


Hemos conseguido crear un mundo de excusas donde lo importante de si te muerda un perro es si sus amos habían cumplido con los protocolos de vacunación. Hemos llenado el mundo de protocolos que nadie cumple o le interesa que otros cumplan. En un mundo aburrido, el bullying puede ser incluso muy divertido hasta que te pasas y entonces ocurre aquello que nadie pensaba que fuera a ocurrir.

Sea este caso, en los anteriores o los que quedan por llegar, los suicidios de adolescentes o niños tienen una gran probabilidad de producirse por causas relacionadas con los centros y lo que ocurre allí bajo la "atenta mirada" de los responsables.

Habría que empezar a replantearse qué es un centro educativo, lo que ocurre en él. Solo tras un sincero análisis de errores y problemas es posible frenar este goteo de muertes y lo que supone el acoso escolar como una realidad contra la que no se lucha adecuadamente ni dentro ni fuera de los centros. Hay que deshacerse de tópicos sobre la infancia y adolescencia y empezar a afrontar que tenemos un serio problema social. Al acoso le siguen otros males, como el mal trato, problemas que se generan en los centros, pero que continúan en la vida. Pero esa especie de barrera del olvido existente impide estudiar y comprender la continuidad de la maldad o su origen.

La prensa sevillana da por hecho que la familia había denunciado acoso. La idea de que la Junta "investiga" llega un poco tarde si ya les pueden decir que sí, que lo hubo, tanto por las consecuencias como por el origen. Y ahora viene lo incómodo, el reconocimiento o no de que no se actuó. Hablar de "prioridades" no deja de ser absurdo tras el suicidio, que ya es un fracaso de todos los protocolos.


El texto de El Mundo se cierra con unos párrafos que no sabemos cómo debemos tomarnos:

"Desde el colegio Irlandesas Loreto transmitimos nuestro más sentido pésame a la familia. Desde el día de ayer, nuestra preocupación principal y todos nuestros esfuerzos están puestos en acompañar a nuestro alumnado y a la familia de nuestra alumna", ha expresado a través de un comunicado.

"Estamos trabajando en coordinación con la administración educativa y los organismos correspondientes, contando con la ayuda del equipo de Bienestar Emocional de la Delegación Territorial de Sevilla".

"A lo largo del día de hoy, nuestro profesorado, el equipo de Orientación y el equipo de Bienestar Emocional han atendido especialmente a nuestro alumnado, que ha terminado la jornada orando en la capilla por nuestra alumna". El centro ha anunciado que, en los próximos días, celebrará una misa escolar en su memoria.*

Parece como si la niña que se ha suicidado tras regresar del colegio llevara un par de días en el centro, un centro profundamente piadoso, en el que la oración está presente de forma continuada.

Algo falla en el sistema educativo, pero sobre todo, los centros se han convertido en reinos violentos en los que la supervivencia forma parte del día a día. Lo del "Bienestar Emocional" de la Junta suena a broma. Da la impresión de que se crean pequeños grupos, infradotados, que solo llegan a certificar muertes y ver si se han cumplido los protocolos de turno.

La vigilancia es nula. No se trata ya de evitar nada, sino de cubrir el expediente, de que no te acusen, que no reclamen falta de atención. Pero en Andalucía está cayendo una buena en otra pieza esencial, el sistema sanitario.

Sanidad y Educación son sectores masivos. Se ocupan de la mayor parte de la población de una forma u otra, por lo que requieren personal y financiación. Es fácil prometer aumentos cuando ya se ha producido la debacle.

Lo del suicido de una niña de 14 años es una enorme desgracia, pero también un signo de lo que afecta a las familias de todos en el centro y al centro mismo. Cada vez que salta un caso de este tipo, se produce una lucha por el relato, por librarse de dedos acusadores. Los casos siempre son un conflicto entre lo que nunca podía ocurrir y la desgracia que finalmente se produce. Entre ambos momentos todo un historial de cosas a las que nadie hacia caso.

Descanse en paz la muchacha y que la investigación sirva al menos para sacar algo en claro, una situación poco probable.

 

* "La Junta investiga si la menor que se suicidó en Sevilla era acosada en su colegio" El Mundo / EFE 15/10/2025 https://www.elmundo.es/andalucia/2025/10/15/68efb57cfdddff88548b4588.html

domingo, 5 de enero de 2025

La nueva delgada línea roja

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Estados Unidos no acaba de encontrar —quizá no la busca— una solución a un viejo problema, el de los veteranos de su Ejército. Hace algún tiempo tratamos aquí de las cifras de suicidios entre ellos, debidas a la mala situación psicológica de muchos de ellos, al abandono que sufren por familias e instituciones y cómo estos se traducen en trastornos de diverso tipo, especialmente violentos.

Las hipótesis sobre los dos últimos incidentes, el atropello con muertes múltiples y decenas de heridos en Nueva Orleans, por un lado, y la voladura de un coche cargado de materiales explosivos frente a un hotel de Trump en Las Vegas, vuelven a ponernos ante los ojos los problemas de los veteranos. Las conexiones en el tiempo de los dos incidentes alejaron de los motivos que ahora salen a la luz viendo su diversidad y también el punto en común, ser veteranos.

Los medios nos traen hoy información sobre lo ocurrido en Las Vegas:

Livelsberger, de 37 años y miembro en activo de las Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU se quitó la vida de un disparo en la cabeza instantes antes de que explotaran los fuegos artificiales y los cilindros de gas que llevaba en el vehículo, una camioneta Tesla Cybertruck alquilada. La detonación hirió a siete personas.

El militar dejó una nota en la que declaraba lo que iba a hacer como "una llamada de aviso a todos los camaradas, veteranos y estadounidenses" y denunciaba a las élites del poder como un grupo de "debiluchos e irresponsables que solo buscan enriquecerse".

"Los estadounidenses sólo prestan atención a los espectáculos y a la violencia. ¿Qué mejor manera de transmitir mi mensaje que con un espectáculo con fuegos artificiales y explosivos? ¿Por qué lo hago ahora? Porque necesito limpiar mi mente de los hermanos que he perdido y liberarme de la carga de las vidas que he arrebatado", lamentó el militar.*

Es difícil ser más claro en sus juicios y en sus intenciones. La elección del hotel Trump cierra el hecho y su significación.

No se trata ya de la fascinación por las armas y la violencia, algo "asumido" en gran medida por la sociedad norteamericana y un signo de su división, con las armas al alza. Aquí hay otra cosa: el sentido de la violencia o, si se prefiere, el "sinsentido".

El problema que Matthew Livelsberger deja encima de la mesa a los norteamericanos en su culto a la violencia y a su sinsentido. Podríamos llamarlo una forma de "idolatría" que tiene en las armas una manifestación, pero no es más que una concreción de algo más profundo.

El ataque del suicida es contra el sistema en su conjunto. El párrafo final de la explicación dejada es rotundo en su forma de sentir lo que ha sido su vida "gloriosa" en el Ejército, algo que las condecoraciones recibidas transforman en dolorosa ironía.

Es precisamente su lucidez la que le ha llevado al suicidio-espectáculo y no a la masacre. Su "razonamiento" podía haberse desviado a causar más muertes, pero lo ha limitado al "espectáculo", como lo califica irónicamente el suicida, a dar a ese violento público norteamericano lo que reclama.

Podemos recurrir a argumentos que se centren en la psique del autor y su comportamiento, pero haríamos mejor en centrarnos en el comportamiento general del sistema, en los motivos que le han llevado a abrir los ojos y dejar de compartir la forma violenta de entender el mundo en la que vivía.

Por casualidades de la vida, elegí anoche una película que no me puedo alejar de la cabeza mientras pienso en estos atentados: De aquí a la eternidad (1953), dirigida por Fred Zinnemann, película ganadora de ocho premios Oscar, entre ellos los más importantes, basada en una obra de James Jones, uno de esos autores que se dedicó a destripar la vida militar, algo que había conocido y padecido. Jones fue más allá del heroísmo y se adentró en la locura, reflejando en su título La delgada línea roja (1962), lo poco que separa uno y otra.

Quizá dentro de algunas décadas alguien decida escribir o llevar al cine la historia de un militar condecorado, en activo, Matthew Livelsberger, que ve que su vida, que sus actos, solo han servido para "enriquecer" a las personas que más tarde les despreciaran por lo que antes les aplaudían y, como resultado, comenzó a despreciarse a sí mismo.

* "El FBI estima que la explosión en Las Vegas apunta a un caso de suicidio por "estrés postraumático de combate"" 20minutos / EuropaPress 4/01/2025 https://www.20minutos.es/noticia/5669509/0/fbi-estima-explosion-las-vegas-apunta-caso-suicidio-estres-postraumatico-combate/

martes, 2 de julio de 2024

Desahucios trágicos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno de los tópicos con los que representaba el suicido era la expresión "¡adiós, mundo cruel!" puesta en boca de aquellos que se despedían de la vida. Hace tiempo que no la usamos, pero creo que estamos inmersos en un mundo cada día más "cruel" y polarizado, en el que hay personas que necesitan personas que escuchen y contesten y, sin embargo, cada día nos encontramos con barreras impersonales que nos rechazan.

A los crímenes machistas del sábado negro, con seis personas muertas, mujeres y niños, le siguen este lunes la noticia de la muerte por suicidio de dos personas que iban a ser desahuciadas el lunes.

Dos hermanas de 54 y 64 años han aparecido muertas la madrugada de este lunes en Barcelona, unas horas antes de ser desahuciadas de su vivienda en la calle de Navas de Tolosa. Los Mossos no han encontrado indicios de criminalidad, por lo que la principal hipótesis sería la de un doble suicidio, según han indicado fuentes de la investigación. Las dos mujeres se habrían precipitado por un patio interior del edificio pasadas las cuatro y media de la mañana. Este lunes debía llevarse a cabo un alzamiento consecuencia de un procedimiento abierto en el juzgado de primera instancia 34 de Barcelona por expiración de plazo y falta de pago. 

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha explicado en un comunicado que el juzgado de instrucción 29 de Barcelona ha hecho el levantamiento de los cadáveres.* 


RTVE.es añade algunos datos de interés en este desgraciado caso: 

Los servicios municipales se personaron en varias ocasiones en el domicilio, hasta dejar mensajes, pero nunca se pudo contactar con nadie ni se respondieron los mensajes. La intención del ayuntamiento era evaluar la situación de vulnerabilidad y realizar acompañamiento social (explorar las opciones de acceder a ayudas, alternativas o mediación con la propiedad).

No existe en este caso, ningún informe de vulnerabilidad por imposibilidad de realizarlo por parte de los servicios correspondientes del Ayuntamiento al haber estos, intentando contactar con los inquilinos de la vivienda varias veces sin que estos hayan respondido en ninguna ocasión, según consta en el informe aportado. *

 

Es posible que los "protocolos" no sean los adecuados y que haya que buscar fórmulas para acercarse a las personas vulnerables y detectar que realmente lo son. No hace mucho, con motivo de la presentación de una campaña realizada por una universidad barcelonesa se incluía un momento especial, el ataque de risa de una mujer cuando era preguntada: ¿"Vulnerable? ¡Lo que soy es "pobre"!, decía. Se ocupaba de un marido enfermo y un par de hijos, además de la casa. Quizá estamos más preocupados por los "conceptos", por las "etiquetas", y menos por las personas que metemos dentro.

La sucesión de momentos traumáticos, de los juzgados a los servicios del ayuntamiento, tener que ser etiquetados y expuestos a la vergüenza pública, a la violencia visible del desahucio con la intervención policial, etc. quizá necesitan de otras formas de actuación, otras formas de acercamiento menos directas, menos agresivas ante lo que es una parálisis clara forzada por la falta de recursos, por las circunstancias de la vida.

Los casos de desahucios van aumentando conforme crecen los problemas sociales, por un lado, y aumentan los intereses en desalojar casas para realquilarlas, venderlas, etc. dentro de esta guerra que hace de los hogares campos de batalla que hay que reconquistar. 

Desconozco el caso de los impagos y no cuestiono el derecho a recibir su compensación por parte de los propietarios; sí cuestiono los procedimientos, aquello que lleva a decir que no hay informe porque no contestan, cuando esto es un claro síntoma de "miedo".

También considero que la guerra de los pisos turísticos llevará a un intento de hacerse con aquellos que queden disponibles por diferentes causas, una de las principales los desahucios.


En RTVE.es recogen declaraciones del Sindicato de Inquilinos ante lo ocurrido:


[..] Desde el sindicato [de Inquilinos] denuncian que "la desesperación y la inestabilidad que sufren las personas con riesgo de ser desahuciadas no se encuentra con un acompañamiento idóneo, sino con un alud de papeleo y burocracia que acentúa el problema y, muchas veces, victimiza a las afectadas".

Como rechazo a la situación de las dos hermanas, se ha convocado una concentración este martes a las 20:00 horas en la plaza Sant Jaume de Barcelona. "Este hecho debe darnos también al sindicato y a todo el movimiento por la vivienda la energía suficiente para llegar a cada casa, a cada barrio, ya cada persona que esté sufriendo por el precio de la vivienda, y para convertir todo este sufrimiento en la rabia y la organización con la que le daremos la vuelta a la situación", han alentado.* 

Palabras reivindicativas ante lo que parece ser el aviso de una guerra por la vivienda. Si menospreciar los derechos de nadie, creo que esta guerra va a atraer muchas víctimas de diferente tipo. Conforme esta circunstancia se agrava, crecerán en cadena las víctimas, de los propietarios hipotecados a manos de los bancos a las personas sin recursos que no tienen dónde vivir y se van presionadas a declararse "vulnerables" a manos de ejércitos burocráticos. Otras, como las hermanas citadas en la noticia, pondrán fin a su vida saltando por la ventana o por cualquier otro procedimiento.

No hace muchos días saltaba un titular a la prensa: "El Cádiz Club de Fútbol compra la vivienda de una mujer para evitar su desahucio: "Estoy loca de contenta"". Lo que ha sido una noticia negra, el suicidio de las dos hermanas, tenía aquí un desenlace feliz con la compra de la vivienda y el mantenimiento de María, la inquilina de "renta antigua", una mujer de 88 años, a la que se engañó mediante los laberintos legales, como se nos explica en el texto.

La noticia deja al descubierto lo que son los planes de guerra de estas partes dispuestas a desalojar los obstáculos vivos en su camino: 

Los propietarios de esta casa también poseen todo el edificio y su intención era venderlo entero, aunque tanto María como otro inquilino tienen un contrato de renta antigua. Sin embargo, no lograron llevar a cabo la venta completa, por lo que lo vendieron piso por piso, algunos de los cuales se han convertido en viviendas turísticas. Inicialmente, estos propietarios le dieron a María el plazo de dos años para que abandonase la vivienda, transcurrido este tiempo iniciaron un proceso judicial cuya sentencia final dictaminaba el desahucio para finales de junio.

Durante estos dos años, los dueños de la vivienda le ofrecieron venderle la casa por 147.000 euros, pero tanto la mujer como sus hijas no tenían la posibilidad de depositar tal cantidad. También una constructora le ofreció una casa que aún estaba en construcción, por lo que esta solución tampoco llegaba a tiempo. **


Es triste que el camino de los españoles a la vivienda se esté convirtiendo en un camino de sangre, tanto física como simbólica. En el fondo hay esa guerra por desalojar las viviendas para ampliar ese negocio, el de los pisos turísticos, la nueva guerra, que va a traernos muchos quebraderos de cabeza sociales al imposibilitar vivir a los que ganan cada vez menos y a los que cobran cada vez más en todos los aspectos, en especial la vivienda. Ya sean propietarios personales, inmobiliarias o bancos, el futuro de los españoles es cada vez más oscuro. Las víctimas son esos "viejos" que se convierten en obstáculos ante el beneficio que los nuevos alquileres dejan con pisos para turismo y fiestas.


Son muchos los signos de esta realidad, de este "mundo cruel", inhabitable, que nos alcanza. Ya no es país ni para viejos ni para pobres, solo para los que se lo pueden pagar de chiringuito en chiringuito. Habrá que esperar que nuestros servicios sociales, municipales o los que toquen, entiendan que sus protocolos cada vez tienen que ver con el mundo real y comprendan que si nadie contesta no es porque no haya nadie dentro.

 Hay que ir más allá del lado mediático, del suicidio a la alegría de la buena acción como la del Cádiz. Hay que entender que la vivienda se ha convertido en un elemento apetecible y que las circunstancias económicas y sociales pueden favorecer esas  "apetencias". 

Sí, el mundo se ha hecho cruel y va a más en su indiferencia.


* "Dos hermanas se suicidan en Barcelona horas antes de ser desahuciadas" RTVE.es 1/07/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240701/dos-hermanas-suicidan-barcelona-desahuciadas/16170110.shtml

** "El Cádiz Club de Fútbol compra la vivienda de una mujer para evitar su desahucio: "Estoy loca de contenta"" RTVE.es / Agencias 14/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240614/cadiz-cf-compra-vivienda-mujer-para-evitar-desahucio/16147233.shtml

viernes, 24 de mayo de 2024

La realidad del suicidio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los indicadores de la patología pueden ser muchos, pero nuestra capacidad de mirar hacia otro lado puede evitar que nos enfrentemos a ellos por más próximos que estén. La sociedades modernas "quieren" ser "felices", así lo afirman los mensajes que nos rodean en pantallas, vallas y demás lugares en los que se ofrecen nuestra imagen ajustada a lo que deseamos. Nada es más manipulable que el deseo y deseamos vivir en un mundo feliz a lo Huxley.

Hace unos días hemos tenido un suceso terrible, el atrincheramiento de un abuelo con sus dos nietos menores. Los mató y luego se suicidó. Habían estado horas intentando convencerle de que saliera dejando la escopeta que tenía. A las cinco de la mañana, despidió al negociador diciendo que tenía que prepara a los niños para ir al colegio. Los encontraron muertos a ambos. Él se disparó. Dicen que esto se produjo tras una discusión con su yerno. También nos dice que mes y medio antes el conducía el coche en un accidente en el que murieron su esposa y su hija, la madre de los niños.

No hace falta especular demasiado sobre el estado de un hombre que se siente responsable de la muerte de su esposa y su hija y pasadas unas semanas acaba con el resto de la familia, con sus nietos.

Todo el pueblo ha manifestado sus condolencias, declarado luto, etc. Son todas las acciones que, aunque muy sentidas, no sirven más que para mostrar un dolor que no se había manifestado antes como observación del estado peligroso de ese hombre. ¿Cómo no se había previsto una vigilancia de ese estado posible de autodestrucción, en este caso agravado con el asesinato de sus nietos?


Muchas veces se nos cuentan casos en los que nos resulta chocante la falta de previsión. Se nos cuentan casos de bullying en los colegios, con finales trágicos, en los que los centros, los profesores, etc. dicen no haber notado nada y se responsabilizan unos a otros por la falta de atención ante lo que ocurre en clases y patios, en las redes sociales en las que se ejerce la burla y el acoso a distancia. Luego todo son minutos de silencio.

Me llama la atención el reportaje de RTVE.es sobre un nuevo programa televisivo sobre el problema del suicidio. El protagonista es un bombero: 

"He visto más fallecidos por suicidio que en accidentes de tráfico e incendios de viviendas juntos". Cuando Sergio Tubío Rey pensaba en ser bombero, le venían a la mente las imágenes de incendios, rescates o accidentes de tráfico, pero cuando entró a formar parte del grupo de bomberos del Ayuntamiento de Madrid se dio cuenta de que el tipo de intervenciones más habituales en su trabajo era otro. El creador y actual coordinador de la Unidad de Intervenciones en Tentativa Suicida (ITS) de los bomberos de Madrid habla sobre una realidad aún desconocida sobre su profesión en Suicidio, el dolor invisible, el nuevo, la nueva serie documental original de RTVE Play que aborda uno de los mayores tabú de nuestra sociedad.

Los bomberos españoles atienden a personas en crisis suicidas a diario, solo en Madrid se producen 350 intervenciones en tentativa suicida al año. Sin embargo, cuando Tubío se encontró con esta realidad, en España no existía ningún plan de actuación, ni formación adecuada para encarar las tentativas de suicidio. El silencio que rodea al suicidio es una de las razones por las que hasta 2017 no se crease el primer plan de actuación. "A mi alrededor nadie era consciente de lo que estábamos viviendo los servicios de emergencia, porque nadie hablaba de ello. Es un elefante en la habitación", confiesa Tubío en el segundo capítulo de la serie documental.*


Pensamos cuando se habla del "tabú" del suicidio que se trata de un tópico, algo que se repite sin demasiado fundamento, más una costumbre. Sin embargo, esto no es cierto y el hecho de que sean los bomberos los que se tengan que enfrentar a una pequeña parte de estas situaciones, ya nos dice mucho. Hay muchas otras por las que no llegan a tiempo o por las que no son avisados.

Creo que va siendo hora de que nos olvidemos de ese mundo feliz sin grietas que se nos vende, un mundo de consumo, de turismo y viajes en los que todo son bellos paisajes y sonrisas, como el caso de los tres turistas españoles muertos en Afganistán. Pronto han descubierto que el mundo es diferente a las fotos que se nos muestran de él. La señora de 82 tiroteada y ahora repatriada no trataba de hacer "turismo de riesgo" como se nos repite; era ya un poco mayor para eso. Más bien forma parte de esa capacidad de vender irrealidad que nos rodea. 

Las luchas por convencernos de que el mundo es un parque recreativo, que lo que ocurre en las pantallas es la verdad conlleva el esfuerzo por abaratar la realidad. De ello resultan carencias de médicos, de maestros y profesores, de vigilancia. Aumentan por contra esos negocios que tratan de cubrir la realidad embelleciéndola o adormeciéndonos.

Que un bombero nos diga que la realidad de su trabajo es enfrentarse a lo cotidiano del suicidio, tratar de impedir que mucha gente acabe con su vida, es algo muy significativo.  Es la realidad que no se quiere ver, pero que los datos de las encuestas, los hechos y sus testimonios aclaran.

El Economista 19/09/2023

Más allá de los medios de comunicación, el arte —la novela, el cine, la pintura, el teatro...— deberían sacar a la luz estos procesos de descomposición social, de ceguera múltiple e interesada. La fórmula que han elegido en RTVE.es, la del documental, permite indagar en los casos, buscar sus raíces. Esperemos que no se queden en lo anecdótico y vayan al fondo.

Hacen falta más medios para atajar algo demasiado cotidiano, pero invisible. Corremos el riesgo de acostumbrarnos demasiado a no querer ver lo que tenemos delante. El suicidio no es cosa de "especialistas"; es algo que nos atañe a todos porque somos responsables unos de otros, de dejar crecer esa sensación de que no nos importa, que no es cosa nuestra. El suicidio sale del silencio, de la soledad, de la falta de atención, del abandono, de que te hagan sentir que no importas, que sobras. Eso ocurre entre jóvenes y niños y entre ancianos. Es el fruto de una sociedad fría, una sociedad que delega su humanidad en técnicos y protocolos y se considera liberada de más. Pero el crecimiento de los suicidios, el aumento de los problemas mentales, nos hablan de que tras esta aparente felicidad hay una realidad muy diferente. Otra cosa es que nos neguemos a verla, a preocuparnos por los otros y su sufrimiento. Hay muchas formas de llamar al egoísmo sin que suene mal.

Tratamos aquí frecuentemente el problema del suicidio. No hay que dejar de hacerlo porque el silencio contribuye a la falta de recursos y a la creencia que es un problema de otros. Preocupante el aumento constante entre niños y jóvenes, entre gente mayor. No sé si la pandemia es la culpable del aumento, como muchos se preguntan. Pero eso no debería ser óbice para crear más medidas y aportar recursos. El aumento de las enfermedades mentales tampoco es una explicación, pues estas pueden estar ligadas a las situaciones que se viven, que son más estresantes.

Sea lo que sea, la realidad del problema está ahí.

 

21/12/2023

* Raquel Elices "Suicidio, el mayor fuego al que se enfrentan los bomberos: así es su trabajo de intervención" RTVE.es 23/05/2024 https://www.rtve.es/television/20240523/suicidio-mayor-fuego-se-enfrentan-bomberos-asi-su-trabajo-intervencion/16114922.shtml

martes, 19 de marzo de 2024

La realidad del suicidio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No es sencillo solucionar un problema si nos empeñamos en no ver sus causas y solo trabajamos sobre los efectos. En el caso del suicidio esto es especialmente grave porque se evita pensar en cuáles son los motivos que llevan a una situación como esta. Es difícil pensar en soluciones que solo se pueden aplicar al tramo final del problema y que no son fáciles de aplicar.

Creo que se trata más bien de los pronunciamientos de los políticos sobre aquellos espacios que pueden controlar y les permiten discutir entre ellos. Pero carecen de una reflexión sobre las causas o el estado general ya que se trata de una suma de circunstancias sobre las que nadie actúa y que pueden contribuir a crear una situación de crisis general de la que el suicidio es indicador.

Puede haber muchas causas de muertes, pero solo el suicidio es una decisión propia. Por eso es esencial entender qué lleva a alguien a acabar con su vida, entender que es el resultado de una serie de cierres de alternativas vitales, es decir, cuando una persona siente que no puede hacer nada en el mundo que le rodea, que este le falla.

En 20minutos tenemos una noticia sobre el tratamiento del problema dadas las cifras alcanzadas: 

El Pleno del Senado abordará este miércoles la primera causa de muerte externa no natural en España por encima de los accidentes de tráfico: el suicidio. Así el PP trae una iniciativa a la Cámara Alta —donde goza de mayoría absoluta— para instar al Gobierno a lanzar un Plan Nacional de Prevención del Suicidio y más plazas MIR de Psiquiatría. También creará este miércoles una Ponencia de Estudio sobre la Salud Mental, tal y como se comprometió la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, el pasado 15 de enero en su encuentro con la plataforma de afectados Hagamos un Plan.

"El suicidio es prevenible, por lo que cada vida que puede perderse por suicidio es una muerte evitable", sostiene la portavoz que bajo esta premia urge a "abordar la prevención del amplio espectro de la conducta suicida". Tal y como exponen en la moción a la que ha tenido acceso 20minutos, es imprescindible contar con una planificación común a todas las comunidades autónomas, más allá de una línea estratégica, planteada desde un enfoque de Salud Pública. Además de garantizar en toda España el acceso universal a la Salud Mental, "teniendo en cuenta que contamos con una de las tasas más bajas de la Unión Europea de profesionales de la Salud Mental, con 9,27 psiquiatras y 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, lo que hace imposible en muchas ocasiones cubrir las plazas necesarias para poder atender a nuevos pacientes".


 

 La misma expresión "el suicidio es prevenible" nos informa con claridad de esta forma ingenua de tratarlo. El suicidio solo es "prevenible" si se eliminan las causas que lo determinan, los estados que llevan a cometerlo. El análisis del suicidio no puede evitar adentrarse en las causas profundas que lo motivan: la insatisfacción, la falta de expectativas de la persona.

Nuestra sociedad de la comunicación vive una gran distancia entre la falsedad de los mensajes que envía y la realidad que vive. Esa distancia entre imagen y realidad acaba creando sensaciones de angustia e impotencia.

¿De qué sirven más psicólogos si no se atacan los centros de la angustia? Hacen falta más psicólogos, sí, pero porque aumentan las causas subyacentes del suicidio. Debemos evitar tratar la salud mental como una cosa de "enfermos" y "médicos" y pensarlo más como una serie de carencias sociales que afectan a las personas.


Aumenta el suicidio infantil a la vez que aumenta el acoso, la violencia en los colegios e institutos. Lo mismo ocurre con los adolescentes. Pronto esto se ve agravado con la imposibilidad del acceso laboral, la precariedad de los trabajos, la violencia en los mismos donde aguantas abusos y vas a la calle si no los aceptas. Sueldos bajos, incapacidad de acceder a la vivienda, aumentando la dependencia y la sensación de fracaso. Los entornos laborales se han convertido en campos de batalla por la rivalidad creciente, teorizada para mayor "eficiencia" por el sistema. El paso a la tercera edad es a la creciente soledad, a los dramas de las enfermedades prolongadas, a las residencias con sus circunstancias y su soledad.

Si nos fijáramos en todos estos problemas, a una sociedad en la que los malos ejemplos cunden, como la gente enriqueciéndose con casos como los que salen a la luz después de la pandemia y demás corrupciones políticas o salidas de ella, las expectativas de mejora no son muchas.

No es de extrañar que en entornos cada vez más degradados, con menos posibilidades de ver luces de futuro, con una agresividad creciente, una tensión acumulada, unos medios que refuerzan los efectos negativos, etc. haya crecido el malestar que acaba ofreciendo el suicidio como única salida.


El suicidio no es cuestión de más o menos psicólogos. Es cosa de más o menos responsabilidad por el mundo que creamos, un mundo de muchedumbres solitarias, por usar el título del estudio de David Riesman a principios de los 60. El suicidio es el resultado de suma y resta de todos los momentos anteriores de la vida. Nuestra incapacidad de ver en ello algo provocado y ver en cambio una "debilidad" por parte del suicida forma parte del fondo de todo esto. Dejamos caer la responsabilidad sobre el suicida borrando las huellas de la responsabilidad personal, institucional, etc., que nos muestra de la indiferencia a la normalización de ciertas situaciones.

No sé qué saldrá hoy de la presentación en el Senado, pero creo que pensar solo en términos del área de Salud no va a ser suficiente para frenar este crecimiento. Cada suicidio es un fracaso social, no solo de la asistencia. Eso que llaman "prevención" debe ser mejora de las condiciones generales de una sociedad que se endurece para resistir y ese endurecimiento implica también no querer ver lo que ocurre a otros.

El suicidio es una zona oscura de una sociedad que vende la felicidad a cada instante. Esas imágenes de adolescentes felices, de ancianos felices son la negación de la realidad del sufrimiento, que es lo que empuja realmente. Angustia, soledad, acoso, falta de oportunidades, precariedad... No hay que ir muy lejos para explicarlo.


"El PP urge al Gobierno a lanzar un Plan Nacional de Prevención del Suicidio y más plazas MIR de Psiquiatría" 20minutos 19/03/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5228332/0/pp-forzara-gobierno-que-impulse-un-plan-nacional-prevencion-suicidio-mas-plazas-mir-psiquiatria/


sábado, 2 de marzo de 2024

El salto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los lectores asiduos de este blog saben que una de sus preocupaciones desde hace años es la cuestión de la salud mental, especialmente entre los jóvenes. Ayer me llegaba un mensaje sobre un suicidio de una joven producido en una de nuestras facultades, un salto al vacío desde el edificio de Geografía e Historia de la UCM. La noticia la recogieron los medios y las redes sociales, con muy diferentes planteamientos, las diferencias entre aquellos que informan y aquellos que lo viven directamente, que han tenido que pasar junto a la joven para entrar en unas clases que no se suspendieron inicialmente, lo que ha sido ampliamente recriminado a la dirección de la Facultad, que tardó en reaccionar

No sé cuáles han sido las causas de que una joven estudiante se lanzara al vacío desde lo alto de ese edificio, el más alto de la UCM. Solo sé que las cifras de problemas mentales entre los jóvenes ha crecido. Las estadísticas nos dan un panorama global de empeoramiento; los medios nos dan, en cambio, la cara de las personas, el momento, el lugar, el hecho. 

La escala de edad —niños, jóvenes, adultos, mayores— nos hace imaginarnos una especie de compartimentos estancos. Esto es uno de nuestros males perceptivos, uno de los males a la hora de avaluar los problemas. Son las herramientas conceptuales las que no nos dejan ver el bosque de la realidad y es que se trata de la misma gente en proceso, que en la vida no existen líneas divisorias, que es una continuidad de momentos en donde vamos arrastrando los males de una etapa a otra, que unos se resuelven y otros no nos dejan hasta que se produce el estallido por la confluencia de lo que llevamos y de lo que nos encontramos.

Entre la información que rastreaba me aparece la de un congreso internacional sobre "El suicido en la Literatura Hispánica", celebrado en 2022. Con todos mis respetos, creo que deberíamos hacer algo más, poner nuestros conocimientos para algo que, más allá de la Literatura, tiene una realidad entre nosotros, una presencia en nuestras aulas, entre nuestros alumnos y también, aunque no se airee tanto, entre el profesorado, donde también hay víctimas de un sistema implacable, que lleva a la gente al extremo de la angustia y la ansiedad. Todos, alumnos y profesorado interactuando en esta realidad de tensión implacable. Es la realidad del día a día educativo. También hemos hablado de esto es diversas ocasiones.

Es una realidad que los problemas relacionados con las tendencias suicidas ha aumentado. Es lo que nos dicen las grandes estadísticas y nuestras concentraciones de jóvenes los arrastran de antes y los continúan posteriormente en sus vidas. ¿Por qué íbamos a estar libres, como islas en este mar revuelto?

En los medios vemos ciertas causalidades entre los actos suicidas cuando no se pueden evitar. Hay un crecimiento de suicidios ya en las primeras etapas de convivencia infantil. Es el acoso escolar, principalmente, la falta de atención del entorno educativo a este problema que apunta a la falta de medios y personal especializado en los centros, al que se responsabiliza. Otras veces el foco se pone en las familias.

La universidad es la cima de un sistema educativo que cada vez elude más la realidad de los problemas, considerando que ya tiene bastantes, que son otros los que deben lidiar con la situación. Cuando hay un problema, la solución siempre está en los otros. Es la constante española. Nos cuesta entender que estamos en relación unos con otros, que todo está conectado y que las personas, cargadas con sus problemas, viven rodeadas de soledad saturada.

Decía una psicóloga en RTVE.es esta mañana que los jóvenes están rodeados de "contactos", en continua interacción, pero que se sienten solos. Hoy, ironías de la vida, es el Día Mundial del Bienestar Mental del Adolescente. Para algunos ya es demasiado tarde. Vemos titulares en la prensa que nos ilustran sobre este día, pero pocos avances reales en tratar de ofrecer alguna solución, algo que dé esperanza a todos, porque el que está mal hoy seguirá mañana si no se soluciona el fondo. Y eso no es de nadie.

En ConSalud.es, una publicación especializada, se nos dice, en el día de hoy, lo siguiente:

En el Día Mundial del Bienestar Mental de Jóvenes y Adolescentes, es crucial reflexionar sobre este aspecto fundamental para su desarrollo integral y su capacidad para enfrentar los desafíos de la vida, así como de la importancia de proporcionarles herramientas efectivas para gestionar sus emociones y promover una salud mental positiva.  

El informe ‘#Rayadas. La salud mental de la población en España’ de la Fundación Manantial expone que durante el año 2023 el 16% de los jóvenes españoles consideró su salud mental “mala o muy mala”, en comparación con el 6% que había en 2017, y reportaron situaciones de depresión, ansiedad, trastorno de la conducta alimentaria (TCA) y trastorno obsesivo compulsivo. 

Según la coordinadora del comité de salud mental de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Paula Armero, uno de los principales retos a los que se enfrentan los jóvenes de hoy en día es la violencia, tanto física como psicológica, que puede tener un impacto significativo en su bienestar mental. 

Los conflictos en occidente, los hogares desestabilizados, el mal uso de las redes sociales, son condicionantes del equilibrio y paz mental de los jóvenes: “Existe un clima de violencia en todo el mundo, desde las guerras hasta los casos de violencia machista que afectan directamente a la salud mental de los jóvenes, por ello, es muy importante saber educar en este mundo cambiante”, explica la doctora.*

El paso del 6 al 16% es lo suficientemente expresivo de la situación como para seguir ignorando la avalancha de datos negativos que reflejan, de la violencia en las escuelas a los suicidios en esas etapas y posteriores.

La expresión "bienestar mental" se acaba proponiendo como un objetivo, pero la pregunta es otra "¿cómo se puede hablar de bienestar mental cuando no hay bienestar social?", es decir ¿cómo pretendemos que cambie una situación si no se actúa sobre las causa, sobres sus raíces? Hablar de los "conflictos en Occidente, los "hogares desestabilizados", el "mal uso de las redes sociales", etc. es apuntar a aspectos que parecen estar fuera de nuestro alcance, unos por demasiados y otros por demasiado habituales. El mundo es así, parecen decirnos. El suicidio es la solución de los débiles; los fuertes sobreviven, parece ser el lema; unos pasan y otros se quedan. Muchos diagnósticos y pocos remedios.

En el mismo texto se señala: 

Además, Paula Armero establece que es importante que la educación en inteligencia emocional se integre de manera holística en el entorno educativo, no solo a través de programas específicos “hay muchos programas educativos en distintas líneas que hablan de la inteligencia emocional, pero la base es incluirla desde el principio. Al igual que nos enseñan a leer o escribir, los niños deben recibir esta información”. 

Asimismo, es crucial involucrar a los padres y cuidadores en este proceso, brindándoles recursos y apoyo para promover la inteligencia emocional en el hogar y reforzar lo que se enseña en la escuela.  

Al proporcionarles a los jóvenes las herramientas necesarias para comprender y gestionar sus emociones, estamos construyendo un futuro más saludable y resiliente para las generaciones venideras. "Uno no se encuentra todos los días bien, ni todo el rato tiene que ser feliz. Esa idea, abstracta y utópica de la felicidad constante es absurda. Debemos conocer que dentro de la frustración existe la adaptación, lo que se llama resiliencia, y tendremos problemas, pero habrá que hacerles frente y si se puede, salir reforzados de ellos, para que la vida adulta se haga lo menos complicada posible”, concluye la coordinadora del comité de salud mental de la Asociación Española de Pediatría.*

Sin negar la buena voluntad de lo que se dice, se incide en cierta forma de responsabilidad de aquel que "no sabe" gestionar su "inteligencia emocional". La idea de la "felicidad permanente" como "utópica": hay que enseñar a gestionar y unos lo harán mejor y otros peor.

Todo va al que falla y mucho menos, en cambio, a una sociedad, a unas instituciones, a unas familias, etc. que acaban creyendo que los culpables son ellos, que ellos son los defectuosos. De esta forma, la responsabilidad se diluye.

Llevo mucho tiempo hablando de esto con compañeros, sobre la necesidad de pensar que la educación puede ser una fuente de afirmación personal, de confianza, y no un sistema judicial de ganadores y perdedores, vendedores de éxito a unos pocos; un sistema de autoridad que aleja la proximidad, que convierte el espacio educativo en espacio de conflicto nato. Todo es lucha por la "excelencia", palabra que todo lo justifica.

Los que se tiran de un décimo piso son hijos e hijas de la sociedad que hemos creado; de las familias que hemos creado, de las instituciones (especialmente las educativas) que hemos creado. Les arrojan al vacío el sentirse solos, acosados en las escuelas, no escuchados por nadie. Tenemos un sistema sanitario que es el que más tranquilizantes receta ante la excusa de no tener tiempo suficiente para escuchar en las consultas. También hemos hablado de esto en muchas ocasiones.

Pero resulta que el fallo está en los que se lanzan al vacío, toman pastillas, etc., en los que no son capaces de gestionar su "inteligencia emocional". Esa soledad, esa que nos impide ayudar a una persona que se ha caído al subir a un tren porque podríamos llegar tarde; esa soledad que nos hace caminar por el mundo mirando un teléfono, parece que no tiene nada que ver. Sí, es sociedad que no tiene tiempo para hablar, solo para chatear.

Hay soledad, hay agresividad, hay explotación de los jóvenes, que ven su futuro incierto en medio de una riada de mensajes que nos publicitan, que nos venden que no existen más problemas que los que somos incapaces de resolver, que si pagas adecuadamente te escucharán con una sonrisa comprensiva, incluso te asegurarán estar a tu lado para hacer una tesis doctoral y evitarte ansiedad... por un módico precio.

Como sociedad, no solucionamos la ansiedad, el miedo, etc. , le ponemos precio.

Si está en un entorno educativo, haga lo posible por estimular la confianza de las personas a su cargo. Estimúlelos a pensar, a crear algo de lo que se puedan sentir orgullosos, deben pensar que no es usted la persona que debe juzgarlos sino la que debe ayudarles a sacar lo más posible de  ellos mismos; comprométalos. Muestre alegría por lo bueno que puedan lograr desde su punto de partida; no criminalice ni desprecie a los que necesitan más ayuda. No todos son iguales ni deben serlo, solo la mejor versión de sí mismos.

Desde aquí, mis condolencias a la familia de la estudiante fallecida. Me gustaría que fuese la última, aunque sé que desgraciadamente no lo será. Puede que no podamos cambiar muchas cosas, pero no debería ser obstáculo para intentar hacerlas mejor. Para eso es esencial identificar los problemas que tenemos enfrente, no mirar a otro lado; hay que dejar de crear parches e ir a los problemas.

Puede que muchos problemas mentales sean resultado de la propia persona por distintos motivos. Pero creo que la mayoría de los casos son víctimas sin ayuda, en una soledad de la que les responsabilizamos, cuando deberíamos tener un conocimiento mucho mayor de ellas, de lo que ocurre delante de nosotros.

No hay mayor satisfacción para un profesor que escuchar que, pasados los años, alguien te dice "aquello que dijo usted una vez me ayudo mucho". Por eso suelo dar un consejo a mis alumnos cuando de incorporan a la enseñanza: habla siempre pensando en los que te escuchan; no olvides que son personas, que lo que dices o haces puede ser determinante en un momento difícil.

Lamento esta muerte, pero la lamento doblemente porque ha ocurrido en mi propia universidad, a unos cientos de metros del mi edificio. Lo lamento y no dudo que otros lo lamenten con toda sinceridad y honestidad. Pero debemos, más allá de poner teléfonos de atención, plantearnos qué podemos hacer todos, qué debemos observar, dónde están los límites de la presión que imponemos. Hay que aprender a escuchar, a ver, a detectar los problemas que crecen. Hace unos días una compañera me dijo: "tengo una alumna en clase que llora, ¿qué hago? Le he preguntado, pero no me dice nada". Al menos la alumna ha sentido que alguien la observaba y se interesaba por ella, que no existía el vacío absoluto a su alrededor.

Hay problemas visibles, más fáciles de detectar. Muchos otros, en cambio, solo se detectan por una resolución trágica o, algunas veces, porque las personas mismas te lo comunican una vez superado. A veces se establece esa relación sin que lo sepas, por eso es importante mostrar humanidad en este sistema frío y distante, de muchas Relaciones Públicas y poca empatía real. Un simple gesto amable, solidario, puede ser determinante. Es el gesto de que le importas a alguien. Cuando dejas de sentirlo, todo se cuestiona y llegan los saltos y demás.

Recuperemos la enseñanza, la universidad, como un espacio de vocación y de ilusión, de crecimiento en múltiples dimensiones. Humanicémosla. Es urgente, como señalan los datos y los hechos.

 

* Marta Almeida "Día del Bienestar Mental del Adolescente: "Es importante saber educar en este mundo tan cambiante"" ConSalud.es 2/02/2024 https://www.consalud.es/pacientes/dia-bienestar-mental-adolescente-es-importante-saber-educar-en-este-mundo-tan-cambiante_140922_102.html