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martes, 29 de marzo de 2016

Messi y Egipto o del malentendido a la mala fe

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los problemas de comunicación intercultural siempre han existido y existirán. Parece lógico que se produzcan malentendidos cuando gentes de culturas diferentes se ponen en contacto e intercambian simples palabras y gestos u obras más complejas. Todo puede ser malinterpretado, pero también es cierto que es necesario partir de un principio de buena voluntad que nos lleva a ponernos en la situación más favorable al entendimiento. Puestos a interpretar los gestos, lo primero que se ha de valorar es la posible intención del otro interlocutor. Si presumo que no tiene nada contra mí, pensaré que el gesto que considero ofensivo es más fruto de mi suspicacia o mi ignorancia del otro que de la mala voluntad que pueda tener.
Así funciona en casi todas partes, pero muchos egipcios parecen guiarse por el principio contrario, la presunción constante de la mala intención de todos. No hablo de las habituales conspiraciones del universo contra ellos. Lo dicho anteriormente se basa en la campaña mediática desatada contra el jugador del F.C. Barcelona, Leo Messi.
La prensa egipcia es constante seguidora de la Liga española y los resultados de los partidos se dan en directo, siendo muchas veces las noticias más leídas. Por ello la notoriedad de Messi es grande allí y la mayoría, como en el resto del mundo, lo valoran como el genio futbolístico que es.
Desde esa notoriedad en Egipto, Leo Messi ha sido entrevistado por Mona El-Sharkawy para el programa de televisión 'Yes, I am Famous', emitido por MBC MASR, y destinado a audiencias egipcias básicamente. Y es ahí donde han comenzado los problemas, absurdos, hay que decir desde el principio.
Ahram Online nos cuenta:

Argentinean footballer Lionel Messi has caused widespread controversy in Egypt after donating his shoes to charity during a television interview.
The 28-year-old Barcelona star requested to put his shoes on auction and donate the revenue for charity in an interview for a new show called 'Yes, I am famous' broadcasted Saturday on Saudi channel MBC Masr, that mainly targets an Egyptian audience.
Taken as an insult, Messi’s gesture was heavily attacked by some Egyptian TV presenters and known guests.
Egyptian Parliament member Said Hasasin took off his shoes during his TV shoes and say he donate it to the Argentine in response to footballer Messi's donation, 27 March 2016
"We [Egyptians] have never been humiliated during our seven thousand years of civilisation… I will hit you with the shoes, Messi," said controversial parliament member and TV presenter Said Hasasin on Sunday during his evening talk show.
"This is my shoe, [he took off his shoe on air] I donate it to Argentina," Hasasin said.
The Egyptian Football Association spokesman Azmy Megahed echoed Hasasin saying "Our poor don't need him. Shoes work for him," during a phone call to Hasasin’s programme.
"I am confused, if he intends to humiliate us, then I say he better put these shoes on his head and on the heads of the people supporting him. We don't need his shoes and we don't need charity from Jewish or Israeli people. Give your shoes to your country, Argentina is full of poverty" Megahed angrily said.*


¡Eso por donar unas botas de fútbol! Parece que, en cualquier caso, lo que ha reventado es otra cosa, algo más profundo que unas botas, que son solo una excusa. La rabia queda al descubierto cuando sale la base antisemita de los comentarios. No es la primera vez que ocurre esto. De hecho las especulaciones con el judaísmo de Leo Messi ha sido constantes y una vara de medir allí donde no se perdona serlo.
En 2015, la publicación argentina Itongadol (noticias judías en español) titulaba: "Insólito: Furia en el mundo árabe contra Messi por elegir un “nombre judío” para su segundo hijo" y señalaban:

Itongadol/AJN.- La noticia de que la superestrella del fútbol Lionel Messi habría decidido llamar Benjamín a su segundo hijo generó una insólita furia en el mundo árabe porque se trataría de un “nombre judío”, reportó el sitio informativo israelí NRG del diario Maariv.
Por ejemplo, en Argelia expresaron su hostilidad porque “es el nombre del primer ministro de Israel”, Netanyahu, y expresaron su esperanza de que el astro argentino cambie de opinión y elija otra denominación.
Messi es católico y visitó Israel con Barcelona en 2013 (foto en el Muro Occidental de Jerusalem, junto al rabino del mismo).**


Puede que la foto haya circulado interesadamente y haya contribuido a algunas de esas reacciones "antisemitas" que llevan a este tipo de situaciones. Las especulaciones sobre su origen judío han sido constantes en la red, un motivo de preocupación para aquellos para los que esto es determinante, los antisemitas. Han llevado a realizar investigaciones sobre su familia para comprobar si tiene raíces judías o no, algo absurdo y que demuestra que la inquisición tiene muchos hijos y muy repartidos. 
La fotografía de Messi (con todo el Barcelona, por cierto) ante el muro de las Lamentaciones es para muchos "imperdonable", considerándole "judío", lo que explicaría la reacción contra él por parte de algunos, como hemos visto ("We don't need his shoes and we don't need charity from Jewish or Israeli people"). La historia del "zapato" y sus connotaciones culturales son solo una tapadera de la verdadera raíz del prejuicio.


Lo más curioso es que Messi ya se ha visto involucrado en conflictos también desde el otro lado, del israelí. Un año antes del incidente con el nombre de su hijo, el sitio de noticias Cuba Debate recogía, con información de EFE, los ataques desde Israel contra el jugador:

Cientos de israelíes han emprendido una agresiva campaña en las redes sociales para involucrar al futbolista argentino Lionel Messi en el conflicto en Gaza y obligarle a condenar la muerte de un niño israelí alcanzado el viernes por un mortero.
La campaña ha sido criticada por periodistas israelíes de prestigio como Gideon Levy, quienes creen que es interesada y partidista, ya que la sociedad israelí no ha reaccionado igual a la muerte de casi 600 niños en Gaza, muchos de los cuales también vestían la camiseta de la estrella del Barcelona como hacía el israelí.
Uno de los mensajes de Facebook, enviado con copia tanto a Messi como al F.C Barcelona, dice “Hey Leo Messi, échale un vistazo a este niño que lleva la camiseta nacional del mejor jugador del mundo“, junto a foto de Daniel Tregaron con la elástica argentina.
Este niño, de cuatro años, murió el pasado viernes a causa del impacto de un mortero lanzado desde Gaza contra un kibutz del sur de Israel y se convirtió así en el primer menor israelí que pierde la vida en el actual conflicto.***


Messi es embajador de UNICEF, trabaja en beneficio de los niños de todo el mundo. La propia prensa israelí criticó la campaña contra Messi, como se señala en la información. Había muerto un niño con la camiseta de Messi; seguro que el jugador lo lamentó como lo lamenta cualquier ser humano que no esté consumido por el odio. Pero hay mucha gente consumida por el odio, como se puede apreciar.
Por ser el mejor jugador del mundo es que todo el mundo te quiere tener de su lado. Menos Egipto, claro. Eres una imagen poderosa que todos quieren capitalizar. Esta vez, Leo Messi pensaba que ya no estaba cometiendo actos agresivos contra nadie, ni contra israelíes ni contra árabes. Pero se equivocaba, claro. Lo podría haber hecho en cualquier parte del mundo y todos hubieran agradecido el gesto generoso. Messi y su Fundación ha hecho donaciones millonarias a otros países de cualquier continente, pero solo algunos egipcios se han sentido ofendidos, insultados por el futbolista argentino.


Los que se han sentido ofendidos por el gesto generoso y altruista de Leo Messi de donar sus botas para un fin benéfico, deberían sentirse avergonzados —puestos a ser orgullosos— por contribuir con su indiferencia a que esas situaciones y carencias se mantengan con ellos cruzados de brazos. Los que han protestado contra Messi lo han hecho desde su propio egoísmo, que es el que les lleva a negar la existencia de las condiciones de pobreza que sus propios datos aportan. Rechazar las ayudas no es orgullo siquiera; es pura soberbia.


Otros han querido arreglar el despropósito y, por el contrario, han querido ver el más preciado regalo, porque tampoco puede ser normal la cosa. Nos dicen en Ahram Online:

On the other hand, some defended the gesture and Messi's intention, explaining that it's so kind of Messi to give away “the most precious thing he has.”
"The most precious thing the writer owns is his pen… and the most precious thing the footballer owns is his shoes. I hope we stop the false accusations," former Tottenham Hotspur and Egypt striker Ahmed 'Mido' Hossam tweeted.
For her side, Messi's interviewer on the show Mona El-Sharkawy denied mentioning Egypt in the donation and insisted she only said charity.
"This is so false. It's a trend on our show that we take a souvenir from our guest and put it on auction for charity," Sharkawy stated in a phone call with another TV programme explaining the matter.
"I am surprised; I didn't say we will be giving it to charity in Egypt or any other place. I don't know why they said he is presenting it to Egypt. This was never said," she concluded.*


Si el error "cultural" es de alguien es de quien pidió un objeto a Messi. Si fue la presentadora la que le pidió las botas o cualquier otra cosa para subastarlo y conseguir financiación para proyectos sociales, ella debería saber que en su país hay gente muy susceptible ante los que llegan de fuera y menos con lo que aguantan dentro. Pero ni se le ocurrió, porque probablemente sea más normal que sus críticos.
También se han ocupado del incidente en Egypt Independent ofreciendo algunas reacciones más y tratando de explicar la reacción:

Argentinian soccer megastar Lionel Messi’s offer to put his shoes up for auction and donate the proceeds to Egypt’s poor has provoked a heated response from Egypt’s former national team captain, Ahmed Hassan.
“For shame... Egypt’s name is greater than Messi’s shoes,” Youm7 quoted Hassan, former Anderlecht midfielder and longtime leader of Egypt’s squad, as saying. “This is hugely insulting to the great country of Egypt. With all respect to him as a football star, we do not need his shoes.”
Messi made the offer during an interview with Saudi-owned MBC Masr’s “Yes I am Famous.”
The charitable offer, following in a long tradition of sport star shoe auctions, hit a raw nerve in Egypt for its unfortunate connotations in Arab culture. Shoes are often taken as a symbol of disrespect and insult in Egypt and the wider region.
Messi’s interview was the second episode of the MBC Masr program.****


Los que intentan disculpar desde el "malentendido intercultural" la mala fe de los que insultan a Messi explicando que el "zapato" tienen una connotaciones culturales determinadas y que sirve, además de para las funciones obvias, para lanzárselo a los que quieren humillar (George Bush, por ejemplo) o para perseguir golpeando la estatua de un dictador (la de Sadam Hussein, por ejemplo) no arreglan mucho.
Ninguno de ellos, por muy ignorantes que sean, pensará que la entrega de la "Bota de Oro", por ejemplo, es un premio que dan al peor jugador del año, por mucho malentendido cultural que pueda haber. No, no lo hay. Nadie piensa que entregar a alguien la Bota de Oro sea un acto de humillación. No hay malentendido, solo mala fe.


Algo extraño pasa en Egipto que la mitad del país se tiene que estar disculpando por las tonterías de la otra mitad, hecho cada vez más frecuente. El nacionalismo mal entendido tiene estas cosas. Se pueden emplear millones y realizar hermosas campañas promocionales para tratar de atraer turistas e inversores, pero difícilmente se conseguirá nada manteniendo esas actitudes soberbias y altaneras, especialmente si presumen mala intención en el otro. Nadie en el mundo, como tantas otras cosas, lo va a entender. Peor para el mundo, pensarán algunos.
La cuestión no está en que no quieran recibir nada (el Ejército egipcio lleva mucho tiempo recibiendo subvenciones y materiales sin sentirse ofendido, aunque lo devuelven en antiamericanismo), sino en presumir la mala intención —la intención ofensiva— de Leo Messi. Eso es lo que es imperdonable. Messi no ha tenido intención de insultar a nadie, todo lo contrario. Los que le insultan, en cambio, no solo están equivocados profundamente sino que tienen la plena conciencia y voluntad de estar insultando ellos. Esa es la diferencia entre el que desconoce algo pero actúa con buena intención y el ignorante orgulloso y mal intencionado. Los que creen que Messi es judío actúan desde el doble de la ignorancia que los demás, desde el doble de maldad.
La soberbia es siempre la peor consejera. Egipto, una vez más, se queda solo, orgullosamente solo con sus prejuicios. Algunos levantan tanto la cabeza que no ven lo que tienen en el suelo. Menos mal que queda la otra mitad.



* "Messi shoe donation stirs controversy in Egypt" Ahram Online 28/03/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/6/51/198088/Sports/Egyptian-Football/Messi-shoe-donation-stirs-controversy-in-Egypt.aspx
** "Insólito: Furia en el mundo árabe contra Messi por elegir un “nombre judío” para su segundo hijo" Iton Gadol 7/05/2015http://itongadol.com.ar/noticias/val/86862/insolito-furia-en-el-mundo-arabe-contra-messi-por-elegir-un-%E2%80%9Cnombre-judio-para-su-segundo-hijo.html
*** "Israelíes hostigan a Lionel Messi en las redes sociales" Cuba Debate24/08/2014  http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/08/24/israelies-hostigan-a-lionel-messi-en-las-redes-sociales/#.VvmWROKLRro

**** "Messi’s shoe auction gets former soccer captain hot under the collar" Egypt Independent 27/03/2016 http://www.egyptindependent.com//news/messi-s-shoe-auction-gets-former-soccer-captain-hot-under-collar






sábado, 3 de enero de 2015

Maya o la batalla contra los prejuicios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El rabino Marc Schneider, Presidente de la Foundation for Ethnic Understanding y co-autor del libro Sons of Abraham: A Candid Conversation About the Issues that Divide and Unite Jews and Muslims, se preguntaba ayer desde un titular en las páginas de The Washington Post: "Why don’t more moderate Muslims denounce extremism?"* Él mismo se contestaba sin esperar a llegar al texto: " They do; we're just not listening." La cuestión es importante en muchos aspectos y tiene que ver tanto con la propia actitud de los medios —cómo resaltan cada acontecimiento y declaración— y también es un caso que afecta a nuestra propia percepción de los acontecimientos.
El hecho, como señala Marc Schneider, es que nada hay más difícil de cambiar que los estereotipos y los consecuentes prejuicios. Escuchamos lo que esperamos escuchar, vemos lo que queremos ver. Lo que no se ajusta a nuestras expectativas, se desestima por los filtros de la percepción o se evalúa interesadamente para hacerlo coincidir con nuestras ideas prejuiciosas. Hay gran cantidad de personas condenando, con toda claridad, pero no es eso lo que escuchamos o lo que queda en nuestro recuerdo.
Pero esto implica una serie de mecanismos perversos y distorsionadores en campos como el de las relaciones entre grupos, países o culturas. El rabino Schneider señala:

Why don’t Muslim leaders speak out?
That question comes up every time terrorists purporting to be deeply religious Muslims carry out armed attacks that kill innocent people. Where, commentators ask, are the moderate Muslim leaders and why aren’t they decrying the horrors perpetuated by fellow Muslims?
In fact, mainstream Muslims are speaking out, clearly and consistently. Leaders around the world, many of whom I know personally through my work at the Foundation for Ethnic Understanding, have issued strong and unambiguous statements virtually every time a violent attack has occurred, condemning such acts as immoral and counter to the fundamental precepts of Islam.
Yet somehow their responses are not being heard, barely registering in the public consciousness.*


Esa "conciencia pública" es una construcción colectiva que se encuentra constantemente bombardeada por estímulos informativos —noticias, fotografías, vídeos, conversaciones...— y creando sus propias respuestas a ellos desde un fondo prejuicioso. La conciencia pública es una construcción analógica respecto a la conciencia individual, que es donde residen los prejuicios. Los mecanismos de transmisión, de contagio, de unos a otros vienen potenciados por los medios, que son agentes aceleradores y de extensión de las visiones colectivas.
La mente hace sus propias operaciones retóricas y, tras la categorización de los sucesos, toma la parte por el todo. Dentro de esa operación generalizadora y reduccionista, se extiende la responsabilidad a grupos enteros, a países o a culturas. La violencia es la norma; la condena de la violencia la excepción.

En un mundo globalizado, de constantes fricciones culturales, la necesidad de abrir las mentes y evitar estos procesos perversos, estas cegueras que crean más conflictos y los radicalizan es esencial. ¿Es fácil? Realmente, no. Nada hay más difícil que cambiar que los prejuicios, muchos de ellos fijados en nosotros a lo largo de la infancia, transmitidos ante de etapas en las que podemos realizar un pensamiento crítico y autónomo. Nuestras vidas son muchas veces la lucha por desprendernos de todo lo que se nos metió en la infancia, pensamientos y sentimientos que están más allá de la razón, ya que actúan como filtros de los materiales que nuestra razón maneja. Tenemos la falsa creencia de que la "razón" es una máquina autónoma que puede seguir "reglas para la dirección del espíritu", por citar a Descartes, evitando el error. Nada más equivocado. La recomendación cartesiana de huir de lo confuso y acercarse a lo claro es una recomendación que nos hace sonreír por lo limitado y fuera de la vida misma que dejaría al pensamiento.
La lucha es la que señala el rabino Schneider, la confrontación con los muros levantados día a día, generación tras generación, con los ladrillos del prejuicio. Si esos ladrillos se ponen en la infancia es allí donde hay que trabajar más insistiendo en lo que Bertrand Russell pedía: una educación que trate de hacernos lo más autónomos posible. Pero la autonomía no se percibe necesariamente como un bien, sino como un aislamiento en ciertas etapas de la vida en la que la pertenencia a grupos se percibe como algo necesario para la supervivencia personal. En realidad, no hay nada más duro que pensar por sí mismo, siquiera intentarlo. En seguida surgen las acusaciones y rechazos, pues el que comete la osadía de discrepar no siempre sale bien parado.
Está en nuestra psique la sociabilidad. A qué nos adhiramos a través de ella es en gran medida fruto del azar, ya que buscamos el amparo de lo próximo para integrarnos. Crecemos dentro de grupos que necesitamos y eso hace que nos integremos pronto en lo que no alcanzamos a comprender. Después comprendemos a través de lo que nos hemos convertido. No es fácil salir de ese círculo.


Hoy los medios de comunicación son en gran medida los creadores de esa "conciencia pública" que se alimenta y retroalimente. Si los medios se dedican a reforzarla, contribuyen a perpetuar estereotipos y prejuicios. Si por el contrario los comprendemos desde una función social de lucha contra los prejuicios y estereotipos, estaremos avanzando socialmente y no retrocediendo.
Hoy todos no alimentamos con los medios; son nuestras mayores fuentes de conocimientos de nuestra realidad. Forman parte de nuestra experiencia cotidiana; nos filtran, enmarcan y explican lo que ocurre en el mundo. Ese "mundo" incluye lo que ocurre a pocos metros de nosotros o miles de kilómetros de distancia. Lo que existe más allá de nuestros limitados ojos, toma forma en nuestra imaginación gracias al acto de fe de creer lo que se nos cuenta. Por eso es esencial la conciencia de los medios, la conciencia de sus profesionales.
Es escandaloso cómo algunos medios se dedican a usar los titulares de forma estereotipada y prejuiciosa, provocando esa distorsión mayor de la conciencia pública. En vez de elegir la vía "ilustrada", es decir, la que permite avanzar en la corrección de los prejuicios, alientan la contraria, más llamativa y de fácil adhesión pues refuerza las creencias preexistentes. Es la vía del sensacionalismo y del escándalo. Con ella se consiguen más audiencias. Es el camino cuantitativo, el del número de lectores, sin preocuparse de la calidad de la lectura y de sus resultados. Es lo que diferencia un buen medio de un medio simplemente rentable.


La batalla por conseguir una escritura que no fomente la invisibilidad, que sea capaz de evaluar y compensar las cegueras del prejuicio es la del periodismo futuro. Nos va en ello nuestra capacidad de pensar más equilibradamente y tomar decisiones más justas. También la construcción de un mundo futuro en el que todos necesariamente estaremos interrelacionados. La calidad de esas relaciones depende de las informaciones que las describan.
El caso señalado por Schneider, la desesperación por ver que sus esfuerzos y los de muchos por hacer que la gente se entienda y reducir el nivel de violencia son infructuosos por ambas cegueras, la mediática y la social, es uno más de lo muchos que se pueden señalar. El rabino da ejemplos de cómo la comunidad musulmana da constantes muestras de condena del extremismo y del fanatismo, pero siempre es más atractivo resaltar lo negativo que lo positivo. El crimen siempre exige más espacio que su condena, parece ser una ley mediática. La retórica sigue su curso. Schneider es presidente de la asociación para la "comprensión étnica", pero no puede haber compresión correcta si las palabras explican mal y van cargadas de prejuicios.


No sé si, como nos propone la ciencia-ficción, debemos abandonar este planeta cuando no quepamos más y no queden recursos. Pero sí sé que cada vez estamos todos más próximos y que nuestra convivencia es necesaria. La pregunta desde los Estados Unidos podría realizarse en el "otro lado" exactamente igual. Nadie se libra de esta lucha de creencias en la que se distorsiona la figura de los "otros" reduciéndolos a estereotipos. El rabino critica lo que a él y a nosotros nos afecta, nuestros medios. Todos deberíamos hacerlo; es el mejor servicio a la información.
¿Es posible un mundo sin prejuicios? Probablemente, no. Pero se trata de echar menos leña al fuego del gran combate de la información. Los velos de Maya son hoy los grandes titulares. No sé si el mundo cambiará, pero al menos algunos quedarán con la conciencia algo más tranquila por haber hecho lo que han podido, como Marc Schneider. Aunque en esto de la conciencia, nadie la tiene más tranquila que el ignorante.
Es un campo importante sobre el que reflexionar como profesionales y como lectores. Nos afecta a todos.


* Marc Schneider "Why don’t more moderate Muslims denounce extremism?" The Washington Post 2/01/2015
http://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2015/01/02/why-dont-more-moderate-muslims-denounce-extremism/?hpid=z10




jueves, 31 de julio de 2014

El malestar femenino en la tradición o los suicidios hispanos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
BBC Mundo nos trae hoy un reportaje sobre las tasas de suicidio de las jóvenes hispanas en los Estados Unidos, señalando que son sensiblemente superiores a las de las comunidades blanca y afronorteamericana. Nos señalan que esto ya se detectó a principios de los años 90 en otro estudio realizado. El número de jóvenes hispanas que se han planteado, intentado o llevado a cabo suicidios es mayor que el de otras comunidades, según el estudio bianual del Centro para la Prevención y el Control de las Enfermedades. En 2013 —señala el estudio— "un 26% de las jóvenes latinas de entre 13 y 17 años aseguraron haber contemplado suicidarse, frente a un 21,1% de las blancas y un 18,6% de las negras."* Las diferencias son apreciables y aumentan "si se analizan las cifras de las hispanas que intentaron quitarse la vida: un 15,6%, frente al 10,7% de las negras y el 8,7% de las blancas."*
En sus consultas con especialistas en el tema, algunas de las respuestas se centran en aspectos de índole cultural y generacional:

El profesor de la Universidad de Texas [doctor Luis Zayas, decano de la escuela de Trabajo Social] apunta que todavía siguen investigando qué factores hay detrás de este fenómeno, aunque señala que una de las causas principales serían las grandes diferencias culturales entre las jóvenes hispanas y sus padres.
"Los progenitores traen sus valores y creencias de sus países de origen y las niñas se crían en EE.UU., en una sociedad en la que la tradición no tiene tanta importancia. Así que no sólo hay la brecha generacional que suele ser habitual entre padres e hijos, sino que también hay una brecha cultural", explica Zayas.
"Así, muchas veces los padres de estas adolescentes tienen una idea preconcebida de cómo deben ser sus hijas como mujeres y cómo deben comportarse y les imponen muchas más restricciones, lo que choca con la libertad que las niñas experimentan en la escuela y se crea un conflicto".*


Aunque no se nos dan los datos del mismo problema por el lado masculino, es de suponer que si es ese el origen principal, la incidencia sería menor porque es la mujer la que tiene una sujeción mayor a la familia y, por medido de ella, a la tradición, entendida como un conjunto de normas que rigen el comportamiento.
Metemos muchas cosas dentro del término "tradición" y "tradicional". La tradición está compuesta de muchas cosas, pero ante todo supone la transmisión de normas y valores que son usados para mantener un modelo social. Ese modelo incluye, por supuesto, el establecimiento de una autoridad capaz de juzgar e imponer esas mismas normas. En las sociedades tradicionales esta forma principal que se mantiene a través de la tradición y a su vez la mantiene es la forma patriarcal, que se centra en la familia como modelo.

Ayer hablábamos de la condena de la risa femenina por parte del viceministro turco, islamista. La sociedad patriarcal no tiene fronteras y sí un modelo jerárquico universal en el que la autoridad la representa el varón, que controla el funcionamiento de la unidad familiar mediante la sujeción de los hijos y la sumisión de las mujeres, es decir, esposa e hijas. El modelo se extiende a través de formas más amplias en clanes familiares en los que uno de los varones asume el control de otras unidades de la familia. De esta forma aumentan su poder en la sociedad extendiéndose a través de los matrimonios.
El principio que rige es el de la corresponsabilidad: todos son responsables del nombre y honor de la familia; lo que uno hace afecta y mancha a todos los miembros. Los llamados "crímenes de honor" obedecen a este principio básico. Con el crimen "lavan" su honor ante la comunidad y "advierten" a la propia familia de lo que les ocurrirá a aquellas que pongan en peligro el nombre de todos.
Estados Unidos está integrado por un conjunto de comunidades con sus especificidades culturales que logran su convivencia y desarrollo con muchos condicionantes. Pero los problemas principales surgen con las generaciones que se integran y van perdiendo su "identidad" tradicional inicial. Las personas que salen de sus países pueden adaptarse a ellos o establecer una coraza, un blindaje para mantener el control de lo que en su propia cultura manejan con el respaldo social. El choque, nos dicen los especialistas, se produce cuando entran en conflicto las normas de la comunidad en que se vive con las que se mantiene el control de la propia familia.

La necesidad de integración social, de poder convivir en el espacio en el que estamos, entra en conflicto con las normas heredadas y afectan más, como es lógico, a aquellos que no las tienen adquiridas. Los normas no son obvias más que en la medida en que son costumbres, transmitidas de forma acrítica en período en el que no se puede juzgar sino que, por el contrario, se busca la aceptación social. En las personas fuera de su país, el entorno es mucho más débil ya que se limita a la familia o barrios, pero existe un mundo diferente a pocos pasos, en las escuelas o en cualquier otro lugar de convivencia.
Que sean las mujeres las que padecen más este choque nos da cuenta del rasero diferente con el que la sociedad patriarcal y machista ajusta sus normas. Basta con ver el rigor con el que se exige el cumplimiento de las normas de vestir en los países árabes y la relajación, por decirlo así, de que disfruta el varón. La tradición la afecta a ella porque toda norma ejercita el músculo del control social y familiar: es también una prueba de poder y una prueba de obediencia.
Los investigadores señalan una circunstancia de interés:

"Cuando hay una mala comunicación entre hijas y madres, la probabilidad de un intento de suicidio aumenta. Las jóvenes quieren que sus madres las entiendan. De hecho, en un estudio que realizamos en Nueva York vimos que cuando aumenta la comunicación entre madre e hija se reduce la probabilidad de un intento de suicidio en un 50%".
Zayas señala que también en este caso el problema es la brecha cultural entre madre e hija.
"Si ambas estuvieran en el país de origen, estarían en un ambiente cultural que las dos compartirían, pero en el país de acogida la comunicación se corta".*


La comunicación entre madre e hija es sumamente importante dentro de la familia y si es fluida supone un freno a los problemas que se plantea en el estudio. La lingüista Deborah Tannen dedicó uno de sus libros de pragmática al estudio de la comunicación madre hija con el título "¿Piensas salir vestida así?" (Integral 2007), traduciendo el título original inglés "Are you wearing that?". La importancia de las comunicaciones masivas y comerciales nos hace olvidar la esencial que tienen las comunicaciones interpersonales en el orden familiar y, por extensión, familiar.
Que una comunicación fluida reduzca la probabilidad del suicidio al 50% es muy significativo y muestra su importancia. La solidaridad entre ambas mujeres, madre e hija, es esencial para enfrentarse a los problemas a los que se enfrenta que son los comunes de la adolescencia pero con la gravedad de la brecha con la tradición. El hecho de que la madre y esposa dependa del orden tradicional, del que forma parte, puede suponer un freno o un apoyo a la hija en su incorporación al entorno y tiempo en el que realmente se encuentra y no en el que otros se imaginan vivir o contra que el que se enfrentan para evitar su propia disolución.

El nuevo entorno puede hacer aumentar el control de la familia sobre las mujeres, que lo acaban padeciendo doblemente y de forma traumática. Es en la adolescencia cuando precisamente se busca la apertura del mundo hasta ese momento más centrado en la familia. Sentir a la familia a tu lado puede ser importante; sentirla en contra, un suplicio.
Los expertos señalan otros factores para esas diferencias entre los suicidios de las jóvenes hispanas respecto al resto, del menor acceso a los especialistas de la salud por cuestiones económicas a cuestiones de estética, como las diferencias entre el canon de belleza de unos y otros. Puede que todo cuente en un suicidio y en la desesperación que lleva a él, pero el hecho de las diferencias de cultura quizá sea el más relevante. Lo que analizamos para mostrar los factores por separado, en la realidad está unido en las personas y sus circunstancias vitales. Las estadísticas no logran reflejar el sufrimiento o la angustia adolescente que llevan al suicidio. Hemos repasado la presa y los titulares se repiten en años anteriores casi calcados: las jóvenes hispanas son más proclives y se suicidan más que el resto. Las campañas y asociaciones que intentan frenarlo no han podido hacer demasiado hasta el momento. Intentan romper la barrera de silencio ante la que se encuentran, favorecer la expresión de los sentimientos que ellas se sienten obligadas a reprimir por la incomprensión de su entorno inmediato. Es un bloqueo que lleva al silencio.


La cultura tradicional supone un refugio para muchos, un refugio de estabilidad, orden y jerarquía, de respuestas predeterminadas. Pero para otros supone un corsé insoportable que es difícil de llevar en la sociedad en las que se encuentran, pero que puede ser todavía peor si viven en otra distinta que les reclama pero en la que no pueden desarrollarse en igualdad de condiciones porque se encuentran lastradas por la incomprensión y la intransigencia. Los hay exiliados dentro de su propia cultura, en la que tienen que convivir, aunque se sientan distantes de las tradiciones que se les aplica; son los disidentes locales. Aquí se nos habla de los desplazados con la tradición y del efecto de esa resistencia ante lo nuevo en las generaciones que viven fuera. El novelista marroquí Tahar Ben Jelloun lo mostró de forma clara en su novela "El retorno" (Alianza 2011), en la que se pueden ver bien estos dramas de la familia tradicional desplazada a entornos más abiertos y de los conflictos de autoridad que suponen para los patriarcas.
El mundo se mueve y nos movemos en el mundo. No todo se puede meter en una maleta y sacarlo al llegar. La integración siempre es una cuestión difícil por lo que tiene de choque más o menos violento, pero el sufrimiento lo padece la generación que crece en un mundo distinto del que recibe por la tradición. Y dentro de ese sufrimiento, es lo que nos dicen, las mujeres adolescentes pagan un precio mayor, rebeldía o sumisión. O muerte.


* "¿Por qué tantas jóvenes hispanas intentan suicidarse en EE.UU.?" BBC Mundo 31/07/2014 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140728_eeuu_hispanas_latinas_problematica_suicidios_jg.shtml