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viernes, 4 de octubre de 2024

La música que no cesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El miércoles pasado vimos en nuestro cinefórum una película muy especial, "La música nunca dejó de sonar" (Jim Kohlberg 2011), con el destino incierto de las diferentes formas en que se traduce al castellano el título original en inglés, "The music never stopped". La película puede ser rastreada en español como "La música nunca dejó de sonar", "La música nunca se detuvo" o "La música nunca paró", algo que no suele ocurrir, pero que demuestra una situación extraña del filme, como el hecho de que fuera el debut de su director y su último filme, productor de películas como "Trumbo" (2007) y director teatral de una versión del "Todos eran mis hijos", de Arthur Miller, autor de una novela, "The Golden Gate is red". Lo último suyo que rastreo es de hace poco más de un mes, un artículo de Fortune con el explícito título "I’m committing $30 million to reforming the Supreme Court. It’s a small price to pay to protect our democracy". Un personaje curioso, como puede apreciarse.

La película se basa en una obra del afamado psicólogo y escritor, autor de grandes bestseller, Oliver Sacks. El filme recoge el capítulo llamado El último hippie, incluido en la obra "Un antropólogo en Marte", en el que estudia diversos casos de patologías.

Vimos la película y nos emocionamos todos.

Nos cuenta la historia de una familia en la que el padre modela el gusto musical del hijo con sus canciones y cantantes favoritos. El hijo crece y vive la rebeldía de los 60 a través de la música, que no gusta nada a su padre. La guerra de Vietnam acaba por distanciarlos y se produce la ruptura. El hijo se va de casa. Pasados 20 años les llaman para decirle que, a raíz de un tumor cerebral, su hijo esta postrado en una cama y ha perdido gran parte de sus recuerdos. Un día descubren que el hijo reacciona ante la música, que conecta con sus recuerdos y le devuelve a la actividad. Cuando la música cesa, el hijo se desconecta de la realidad. No es capaz, además, de generar recuerdos. Lo que vive se borra.

El papel de la música pasa a ser fundamental para llegar al hijo y el padre debe acercarse a lo que antes rechazaba, la música de su hijo, lo que se significa en el grupo Grateful Dead. La música que el padre despreciaba como una forma de pensar y vivir opuesta a la suya es ahora la vía que debe recorrer para entrar en la vida de su hijo. Un momento clave es cuando el padre coge todos sus viejos discos y va a venderlos para comprar los que le gustan a su hijo y así compartir con él las emociones.

La película tiene tres centros perfectamente equilibrados: el psicológico (el funcionamiento del cerebro en cuanto a la memoria y su construcción), el de las relaciones familiares y sus transformaciones y, finalmente, el de la música y lo que significa para nosotros individual y culturalmente.

Encendimos la luz al finalizar la película. Todos confesamos nuestras emociones por lo que habíamos visto.

—Tienes los ojos rojos —me dijeron después.

—He llorado —respondí—. Esa música del hijo fue también mi música. El personaje del hijo solo tenía cinco años más que yo.

Recordé mi adolescencia y cómo trasladaba una maleta de discos cada verano para las vacaciones.

— ¡Esa maleta vas a llevar! —me decía mi madre cuando cargábamos el 600 para salir camino de la playa a pasar el verano.

Yo defendía aquellos cien discos con mi vida; eran mis armas de supervivencia musical veraniega y herramientas para las fiestas de cumpleaños de los amigos. Yo ponía mi música, que era como mi otro yo en forma de vinilo.

Recordé cómo ponía a los Grateful Dead en el programa musical que tuve durante dos veranos en Radio Juventud de Murcia, algo insólito, pero que a mí me parecía normal porque era mí música.

Jim Kohlberg y Lou Taylor Pucci, el actor que interpreta al hijo

Todo aquello salía de los recuerdos que la música despertaba y de los personajes que la encarnaban dejando claro que, a diferencia de otras artes, la música juega un papel emocional muy diferente. La música tiene un intenso factor sentimental que hace que nos acompañe a lo largo de la vida. Se pega a los momentos intensos de nuestra vida. En un momento dado se cierra y dejamos de identificarnos con lo nuevo. Puede gustarnos más o menos, pero ya no somos nosotros.

Para la generación representada en la película, la música lo envolvía todo, lo personal y lo social. Era la forma de expresión que la distanciaba de la generación anterior. Cuando vemos al hijo compartiendo la música del padre, escuchando a Bing Crosby, sabemos que eso ya no es posible hacerlo con el pelo largo y la guitarra eléctrica que se convierten en sus señas de identidad. Comprendemos que son ya seres distintos de mundos distintos, con valores y recuerdos diferentes.

Bob Dylan, los Grateful Dead, The Beatles, The Rolling Stones, Crosby, Stills, Nash & Young... todas las canciones que suenan la película son algo más que música. Son ladrillos en la construcción de un yo distinto. No sé si las generaciones posteriores le han dado ese valor a la música. Creo que la MTV lo cambio todo y fortaleció una industria encargada de vender diversas cosas, modas, imágenes y sonidos. Pero la música que nos muestran en la película tenía una función diferente, esencialmente la construcción de un ente llamado "juventud" que significada sobre todo diferencia del mundo anterior, rebeldía, algo que se simboliza por la oposición a la guerra de Vietnam, frente al heroísmo orgullo de las victorias militares que el padre tenía. Es la quema de una bandera norteamericana en un concierto del hijo lo que separa definitivamente a ambos.

The Grateful Dead

La concesión del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan fue una distinción a ese tiempo y a su figura de trovador de una generación. Había grupos que incluían una versión de alguna canción de Dylan en cada disco que sacaban. Era una forma de hacer suyas palabras, música y sentir.

Quizá todos tenemos esas piezas musicales que constituyen nuestro ser emocional e histórico. Son las canciones que hemos escuchado y nos conmueven al traernos momentos distantes que han quedado fijados en unas notas, en unas líneas de una canción.

Me da la impresión que el director de la película descubrió el texto de Sacks y se identificó con todo esto. Quizá se sentía también ese "ultimo hippie" y quiso traer de nuevo sus recuerdos en forma de música y compartirlos. 

Todos nos emocionamos, aunque por causas distintas. Quizá no era su música, pero sí las emociones alrededor de la familia. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Cosas que uno cuenta en la barra de un bar o no somos así en Olathe

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Donald Trump ya tiene la primera víctima oficial de su difusión del odio a todo lo diferente. Se llamaba Srinivas Kuchibhotla y era un ingeniero indio que trabajaba en Estados Unidos. Tuvo la mala suerte de estar en un bar con otro colega cuando un atento seguidor de las doctrinas del "America First" les disparó al grito de "Get out of my country!" Su compañero quedó herido junto con un joven que trató de impedirlo. Pero Srinivas Kuchibhotla no tuvo la misma suerte.
Trump ya tiene en su lista algunos incidentes que ocurrieron durante la campaña. El odio prende pronto porque le basta con encender la mecha. Le basta con los discursos y con saber que el Gran Hermano del odio está en la Casa Blanca para pasar a la acción.
El Hindustan Times nos da cuenta del asesino:

Adam Purinton, 51, the alleged shooter, thought they were Middle Easterners and was heard telling them to “get out of my country” at the time of the shooting. He was charged with murder and attempted murder on Thursday.*

Quizá pensó que era un nacional de uno de esos siete países de los que su Comandante en Jefe les ha convencido que viene el peligro, que hay que dejar fuera a todos los que lleguen por temor que todos sean "terroristas". La prohibición de entrada en el país tiene un efecto psicológico inmediato en los "creyentes" de Trump: si no se les deja entrar es porque son peligrosos. El señor Purinton trató de corregir el error imperdonable de los jueces al impedir la orden de prohibición de entrada. ¡Jueces y periodistas! ¡Qué peligro!
El señor Purinton fue detenido mientras se tomaba otra copa en el siguiente bar de su recorrido. La BBC nos explica:

The suspect allegedly fled on foot and was arrested five hours later at a restaurant just over the state border, 80 miles (130km) away in Clinton, Missouri.
He told a bartender there that he had just killed two Middle Eastern men, the Kansas City Star reported without naming its sources. **


Son cosas que uno cuenta en la barra del bar. Quizá hasta tenía la esperanza de que alguien le invitara a la siguiente por ello.
Conforme vaya creciendo el discurso del odio, del odio a toda diferencia —racial, nacional, cultural,  religiosa, sexual...— las probabilidades de que este tipo de incidentes se manifiesten aumentarán. Extender el odio como ha hecho Trump y los que le organizaron la estrategia de sus discursos tiene consecuencias.
El odio a lo diferente está instalando una mentalidad fascista en el país que ha presumido de libertades, de democracia y de liderar unos valores ante el mundo. Lo que llevamos visto de Trump es fascismo. Los ataques a jueces, periodistas, extranjeros... son los comienzos de la destrucción de la separación de poderes y el ataque a la libertad de información.


La América de Trump no es América, sino un sueño exclusivo y racista, surgido de las frustraciones de los que han sido alimentados por discursos de odio religiosos, nacionalistas y sexuales. Son los restos fósiles de la América blanca y puritana, la esclavista, la paleta e ignorante que eleva arcas de Noé en Kentucky como afirmación de la verdad de sus mitos. La América que cree que Dios les dio aquella nueva tierra porque son el pueblo elegido, espada del resto del mundo.
Nadie lo ha explicado mejor que Bob Dylan, el flamante premio Nobel y cantor de la generación que fue consciente del error. Lo cantó en With God on our side cuyos primeros versos son el retrato de ese palurdo americano:

Oh my name it ain't nothin'
My age it means less
The country I come from
Is called the Midwest
I was taught and brought up there
The laws to abide
And that land that I live in
Has God on its side


El resto de la canción es la lista de las victorias americanas, guerra tras guerra, gracias a tener a Dios de su lado. Ahora esa tierra, les ha dicho Trump, está amenazada por los extranjeros, por los infieles, por los que les roban el pan, por los que no consumen su productos. Ahora sus fronteras son débiles ante las hordas de violadores, de asesinos que cruzan sus fronteras. Ellos, les dice, cuidan las fronteras del mundo, pero no pueden vigilar las suyas. Estados Unidos, ha dicho su Secretario de Estado, invierte en cuidar a los hijos de los demás pero los demás no invierten en ello. Estados Unidos, les dice Trump, "primero".
Los discursos de Trump cada vez apuntan más contra otros. Arremetió contra los jueces. Ha declarado a la prensa como "el enemigo del pueblo norteamericano". Cuando visitó durante la campaña electoral la Asociación Nacional del Rifle les dijo a sus miembros que si Hillary Clinton se oponía a las armas, "ya sabían lo que tenían que hacer". También le dijo a Rusia lo que tenía que hacer.


Ahora uno de sus seguidores le ha hecho caso. Ha querido convertirse en el héroe de la nueva administración, llevar a la práctica el discurso del odio más allá de las palabras. Y lo ha contado en la barra del siguiente bar. Un buen americano defendiendo su país.
El Hindustan Times señala:

Kuchibhotla is possibly the first casualty of the religious, racial and ethnic divisiveness that has swept the US following the election of President Donald Trump, with minorities such as Jews and Muslims reporting a surge in attacks on them and their institutions.
“The murder of Kuchibhotla is the first reported bias-motivated fatality in the United States after the bitter Presidential election,” according to the Hindu American Foundation.*


Los disparos pueden volverse pronto hacia otros objetivos. Pueden ser raciales, religiosos, sexuales o volverse hacia aquellos que se le enfrentan. Quien no controla sus discursos de odio, tampoco controla a sus seguidores.
Dice la esposa del ingeniero Kuchibhotla que amaba los Estados Unidos. Había estudiado allí un máster, en la Universidad de Texas, El Paso. Era habitual del lugar donde fue muerto por el patriota Adam Purinton, un veterano de la Armada.
En Olathe se han enfrentado a una dura realidad: explicar a sus hijos lo ocurrido:

Laura Bauer, a reporter with The Kansas City Star who lives in Olathe and covered the shooting, said a common refrain in the community was “we’re not like this”.
“At my son’s school this morning, that’s all they were talking about. All the kids knew everything about the shooting, they even knew what the shooter had said,” Bauer told Hindustan Times.
“One of the ladies who works at the school said, ‘We’re just not like that in Olathe.”***


Nadie lo duda. Probablemente muchos se identifiquen con el nuevo héroe local, con el joven que resultó herido al tratar de evitar el crimen. Pero eso son las comunidades, una mezcla de héroes y villanos, de buenos y malos sentimientos. De ahí la importancia de que quienes tienen el poder lo usen para evitar los discursos de odio, los llamamientos a la discriminación, y abandonen las grandilocuentes palabras sobre un apocalipsis próximo. 
Ian Grillot, el joven que se interpuso en los disparos resultando herido, ha dicho que considera al superviviente como su "nuevo mejor amigo"****. Eso le honra.

“I was just doing what anyone should have done,” Grillot told the newspaper. “It’s not about where he’s from, or ethnicity. We’re all humans.”****


Es un discurso infinitamente mejor que el que Trump ha desarrollado en este tiempo. El odio que esparce es contestado por millones de personas en los Estados Unidos y en todo el mundo. Ha hecho reaccionar a muchos que estaban silenciosos y se han lanzado a decirle que no lo comparten. No quieren odiar.
En Olathe, Kansas, en el corazón del país, las palabras de Trump han despertado odio. Los padres del ingeniero Srinivas Kuchibhotla han dicho con claridad que las manos del presidente están manchadas de sangre. No hacen falta pruebas científicas para demostrarlo. Las armas se cargan primero con palabras, luego con balas.



* "Hyderabad engineer Srinivas Kuchibhotla shot dead in US: What we know so far" Hindustan Times 25/02/2017 http://www.hindustantimes.com/india-news/indian-american-engineer-srinivas-kuchibhotla-killed-in-kansas-what-we-know-so-far/story-3RTUjXWK9UsNENjiMA9RbK.html
** "Olathe shooting: India shocked after national killed in US" BBC 25/02/2017 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-39081698
*** "After Indian engineer’s death, Kansas residents say: ‘We’re not like this’" Hindustan Times 24/02/2017 http://www.hindustantimes.com/world-news/after-indian-engineer-s-death-kansas-residents-say-we-re-not-like-this/story-hczaZCPuRQ2TdlJEgN14cI.html
**** "Kansas shooting: Hero Ian Grillot says Indian he saved is his new best friend" Hindustan Times 25/02/2017 http://www.hindustantimes.com/world-news/kansas-city-bar-shooting-hero-ian-grillot-says-indian-he-saved-is-his-new-best-friend/story-RGn0Xn59EAPBnoB0Y5hkVO.html



viernes, 14 de octubre de 2016

Dylan, forever young

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es muy difícil para esta generación actual imaginarse lo que fue Dylan para otra, la de los años 60, que es cuando se forjó como figura. La industria del entretenimiento ha creado un concepto de "ídolo" que se encuentra en las antípodas de lo que Bob Dylan era y representaba para millones de personas en todo el mundo.
Para mí fue una enorme alegría llegar a casa y enterarme de que a Dylan se le reconocía con el premio Nobel. En 2007 se le concedió el Príncipe de Asturias de las Artes, igualmente merecido pero que no abría la polémica sobre la "literatura" que algunos parecen interesados en mantener aunque solo sea por llevar la contraria.
Por dejar claro el asunto por mi parte, señalaré lo siguiente: en 1991 realicé la oposición a profesor Titular de Literatura Universal Contemporánea, para lo que tuve que realizar un programa de la asignatura, como es preceptivo. Incluí, sin dudar, a Bob Dylan en mi programa de Literatura como muestra de la poesía popular norteamericana. Me pareció absolutamente normal, pues Dylan es un poeta, un juglar callejero ascendido —no sé si a su pesar— a icono de la sociedad de masas, de un mundo mediático que necesita completar con imágenes, historias o misterio las figuras de las que se alimenta. Frente a los que ya cuestionan su poesía o el Nobel, mi más ferviente defensa del mismo. Habrá otros buenos poetas marginados, como siempre. Pero no hay duda de que Bob Dylan es una gran poeta y además un poeta influyente, en la gente y en otros poetas, algo que no todos lo son.


Miro lo muchos artículos que se publican entre ayer y hoy. Cada uno se fija en las muchas caras de Dylan porque todos tenemos el nuestro, el momento en que fijamos a una personalidad única en nuestra vida, el día en que Bob Dylan nos habló. Otros se limitan a recoger los tópicos necesarios para intentar describir lo que Dylan pudo representar.
Dylan es un poeta, sí, pero sobre todo es lo que los norteamericanos llaman "singer songwriter", algo importante, pues si se quiere entender a Dylan no hay que "analizarlo" separando sus partes, sino manteniendo la unidad compleja que representa su arte único. No se debe separar la palabra de la música de la voz, tres elementos propios cuya específica unión nos dan a Dylan.
Dylan insertaba imágenes poderosas en canciones que iban del himno a la intimidad con una voz única, cuyo efecto inicial era como el sabor del primer trago de cerveza, pero que acababa seduciendo por su capacidad de transmitir.
Basta con ver las fotografías de juventud de Dylan para comprender lo que es el carisma, una energía seductora. Dylan es carismático y lo fue desde sus inicios, algo que se conjuntaba perfectamente con su versión de profeta de los nuevos tiempos que habían de cambiar.


Su repertorio de mensajes iba de la intimidad susurrada en una noche de amor a la advertencia sobre el apocalipsis, de la denuncia de los mecanismos que controlan el mundo a la épica de las vidas pequeñas.
Hasta el momento el carisma lo habían tenido en el mundo de la cultura popular personas como Sinatra, Elvis o Chevalier, entre otros. Pero no tuvieron un pensamiento propio, en el sentido de ser creadores de sus propios mensajes. Dylan sí. Es sobre todo un "creador", alguien que tiene que decir, no solo un "intérprete". Y lo que dijo enganchó a una generación.
Y lo más importante: lo que tenía que decir es lo que una generación ávida de cambios deseaba escuchar. Dylan fue la conciencia de la generación en la que la cultura joven se emancipó finalmente, liberándose de la visión paternalista y ñoña en la que se trataba de encuadrar. El liderazgo social cambió de manos. Los jóvenes dejaron de ser los consumidores natos de una cultura diseñada para ellos y muchos empezaron a tener su propia visión del mundo. Los sesenta avanzaban.

Woody Guthrie

Dylan es el representante de una conexión única en un momento de la historia norteamericana entre el mundo de lo popular y el de las élites universitarias. Dylan unía a los cantantes sociales que recorrían, como habían hecho sus maestros Woody Guthrie (al que rinde homenaje con sus poses y canciones) o Pete Seeger, fábricas y huelgas, movimientos de protestas, con la sofisticada poesía de los degustadores universitarios del arte. Dylan hablaba a unos y otros, era una síntesis especial y única capaz de emocionar a ambos.

Con Dylan culmina la voz de los desheredados, que la izquierda norteamericana había cantando, dándole una dimensión universal —el this land is your land, como cantó Woody Guthrie, se hacía universal con Dylan— y se funde con la vanguardia del Village, se pasa del mitin y la huelga, a los gigantescos conciertos de los 60.
No lo he visto recogido en los artículos y me parece un dato relevante para comprender su influencia y alcance: muchos grupos de música de los más diversos estilos, muchos cantantes incluían en cada disco un tema compuesto por Dylan. Durante años lo hicieron, Dylan era la palabra, la música esperadas; eran el mensaje que había que transmitir.


Dylan ha creado las más bellas canciones de amor, las más bellas canciones de soledad, los más bellos himnos... Todo es poesía, no porque rime sino porque habla al corazón o a la cabeza, según toque. Unos días celebraba la alegría del quedarse; otro, los dolores del partir. Unos días cantaba la verdad y otros celebra la duda, el desconcierto de lo humano. Real y surrealista, épico y lírico.
El premio Nobel es un reconocimiento importante para alguien que lo ha sido de una forma que muy pocos escritores lo han logrado, penetrando hasta el tuétano, tocando el alma, virtud de la canción que nos posee de una forma diferente a como lo hace la prosa. Dylan cantaba su poesía y los demás cantaban a Dylan.


Los que amamos a Bob Dylan lo hacemos porque sus palabras han significado algo en nuestras vidas, porque cuando nos han faltado las palabras las hemos encontrado en él con más frecuencia que en otros. 

I'm a-thinking and a-wonderin' walking down the road
I once loved a woman, a child I am told
I gave her my heart but she wanted my soul
But don't think twice, it's all right.
So long honey, baby
Where I'm bound, I can't tell
Goodbye's too good a word, babe
So I'll just say fare thee well...
                            (Don't think twice, it's all right)




El Nobel de Literatura es merecido, sin duda. Se amplía, como se han ampliado los límites de la Literatura y del arte en la sociedad de masas. Hoy la sociedad es diferente y sus formas de popularidad se basan más en la extravagancia que llama la atención y consigue seguidores y la estandarización del gusto global. Entonces eran otros tiempos, que habían cambiado, pero que lo harían todavía más.
Dylan no era simplemente un cantante. Era un poeta que recitaba sus poemas acompañado de una guitarra. Era el signo del momento, la forma de llegar más allá del papel para una generación que se reunía, se manifestaba o simplemente compartía sus sentimientos e ideas. Recogió una tradición y amplió los públicos. Tenía algo que decir y el mundo le escuchó, aunque era joven.
¡Enhorabuena!


viernes, 15 de noviembre de 2013

La visita (II)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Primero llegó el buque a Alejandría; después el ministro ruso desembarcó en El Cairo. Serguéi Lavrov ha llegado y ha abierto nuevas vías de diálogo entre Egipto y Rusia, dos países muy distintos a lo que eran en sus etapas anteriores, pero con un elemento que se mantiene: las relaciones con Rusia siempre son un mensaje escenificado para los Estados Unidos. Los medios recuerdan que fue Sadat el que realizó el giro hacia los Estados Unidos, pero que antes el nasserismo estuvo más cerca de la antigua Unión Soviética. No en vano, la revolución de Nasser y los suyos era anticolonial y socialista. Después fue derivando, década tras década, a lo que los egipcios de hoy consideran una sumisión al imperialismo y una degradación corrupta de una dictadura que tuvo su apoyo jurídico en las leyes de excepción que  la muerte de Anwar el Sadat puso en marcha y solo fue derogada tras la caída del régimen presidido por Hosni Mubarak durante tres décadas.
La visita de Lavrov es una muestra más de cómo funcionan las relaciones internacionales y, en especial, del juego que se está desarrollando en la zona. El mensaje ruso no ha sido muy distinto a lo que otros le han dicho, pero Rusia no son los "otros". En una entrevista concedida al diario Al-Ahram días antes de su llegada a El Cairo, el ministro ruso ha realizado su valoración, que el titular de la entrevista sintetiza «Relations with Egypt are a 'priority for Russia'»:

Lavrov pointed out that Egypt needs a comprehensive national dialogue that encompasses all social sects, calling for the avoidance of violence, in order to pave the way for the adoption of effective programmes and policies at all levels.
"We are quite confident that Egypt will overcome its current crises and put into consideration the interests of all political, ethnic and religious blocs within society," he said.
A series of high-level military and diplomatic meetings between Cairo and Moscow are planned to take place in Egypt this week, in what some have described as a new phase in relations between the two states, marked by closer cooperation.*


La diferencia entre estas palabras y lo que otros le han dicho no está en las palabras —que son casi las mismas—, sino en cómo se han dicho. Mientras que en otros han sonado —porque así lo han querido— como una condena, amenaza o un reproche, según los casos, en boca rusa suena como un mensaje de futuro, también porque así lo han querido unos decir y otros escuchar. Y es así como funcionan las relaciones diplomáticas.
Estados Unidos y Europa han dicho a Egipto las cosas en el tono que pensaban que tenían derecho a hacer por su dependencia. Los rusos, en cambio, han dicho lo mismo pero, en vez de amenazar con sanciones, han prometido aumentar la colaboración. No se reacciona igual frente al que te amenaza con quitar, congelar, etc. que ante quien te viene a ofrecer nuevos negocios y apoyo. Es palmario, pero los rusos conseguirán algo que Estados Unidos especialmente no logrará. En realidad, a Rusia se lo han puesto en bandeja. Cuando tu banco te trata mal, cruzas la calle y entras en el de enfrente. Puede que los dos te estafen, pero te sientes mejor.

La amenaza del terrorismo islamista es la misma para los Estados Unidos y Europa que para la Rusia de Putin. Sin embargo la forma de reacción de unos y otros ha sido históricamente distinta. Mientras que Estados Unidos ha querido apoyar a los Hermanos Musulmanes, que tienen serias bases y contactos en su territorio —como los tiene en Europa—, Rusia ha sido más contundente:

Lavrov expected that the coming meetings with Egyptian officials will tackle the issue of militant activities in Sinai.
"Most victims of these attacks are civilians. The attacks are executed by terrorist movements in the Arab world affiliated with Al-Qaeda; they attempt to benefit from problems such as public chaos and the weakness of state institutions, to commit illegal acts such as drug and human trafficking, and weapon smuggling," Lavrov said.
"In these cases we are ready to cooperate with our Egyptian partners, and condemn terrorism in all its forms."
Egypt's Prime Minister Hazem El-Beblawi said earlier that Cairo may look to Moscow for weapons after having some its military aid suspended by Washington.*


Es interesante comprobar cómo Lavrov asume al cien por cien las tesis egipcias sobre el terrorismo y traslada su propio discurso "antiterrorista" al escenario egipcio. Es la forma de señalar que tienen un problema común y que, como buenos futuros socios, deben abordarlo conjuntamente. La Rusia de Putin ofrece ayuda para acabar con el problema del Sinaí, pero especialmente ofrece una valoración positiva de las actuaciones del gobierno egipcio hasta el momento, que ha hecho del "terrorismo" el eje contextual de todas sus acciones. La primera de ellas, evidentemente, declarar terroristas a los Hermanos Musulmanes y conectarlos, por acción, omisión o simpatía, con los grupos que se mueven por el Sinaí, ya vengan de Palestina, Siria o cualquier otro lugar.

Como ocurre siempre con los diplomáticos, ambos ministros de Exteriores —unidos por la gracia sintética del texto periodístico, que acoge declaraciones de ambos— forman parte de una representación teatral. Están subidos a un escenario en el que recitan sus parlamentos para ser escuchados por públicos muy distintos que atienden a sus palabras y movimientos. El ofrecimiento de ayuda para combatir el "terrorismo" por parte de Rusia no son solo palabras, un brindis al sol. Esta Rusia de la eficacia contundente —que se han empeñado en demostrar— funciona en el plano internacional con precisión.
Estados Unidos no ha asimilado los cambios mundiales de las última dos décadas. Sigue pensando, con una mentalidad reaganiana que la caída del muro y el "hundimiento" de la Unión Soviética fue algo parecido a la extinción del imperio maya, cuyos restos cubrió la maleza. Sin embargo, las modificaciones de Europa, en menor medida, y sobre todo de China y Rusia, hacen que el mapa de relaciones y posibilidades hoy sean otras. El frenazo a sus intenciones y, sobre todo, a su forma de abordar el problema sirio lo dejan en evidencia.


Estados Unidos padece una especie de "síndrome de Washington" que incapacita para comprender el mundo más allá de la visión propia y, lo que es peor, cree que todos la comparten. La visión del mundo como un tablero de ajedrez en el que uno de los dos contrincantes se ha rendido, propia de final de la Guerra Fría, no tiene sentido hoy. La globalización que iba a ser un arma de conquista, también ha relativizado los papeles y ha hecho entrar nuevos agentes en liza, como China.
El papel de "Guardián del Mundo Libre" era de otra película y las amenazas vienen casi en su totalidad de un cáncer que se llama "islamismo", cuyo peligro se combate con otro tipo de armas, muy variadas, que van de la educación al desarrollo económico, que es la forma de evitar que se propague a través de la ignorancia, en unos casos, o del odio antioccidental —un poderoso banderín de enganche— en otros. Sin embargo, parece que hay algo en la esencia del "islamismo" que los Estados Unidos —al menos una parte— no acaban de entender, quizá porque existe también un "fundamentalismo religioso" que se encuentra en las raíces de la propia idea de nación americana, la idea del "destino manifiesto", que afecta más allá de la doctrina de la expansión territorial por el continente. Cuando uno cree que es un "pueblo elegido", cree que lo es para todo. Dylan lo entendió muy bien en la canción "With God in our side":

I've learned to hate Russians
All through my whole life
If another war comes
It's them we must fight
To hate them and fear them
To run and to hide
And accept it all bravely
With God on my side.

En el fondo, la idea de "guerra santa" no es tan distinta de la de "santificar las guerras". El que cree que Dios está de su lado, acaba justificándolo todo y menospreciando a todos. Dios no puede estar en todas partes si está de mi lado.


Pero la Rusia de la que hablaba Dylan es distinta a la que representa Lavrov, al menos en sus fines, que no son ya la invasión del mundo —aunque haya algún congresista republicano que lo siga pensando— sino expandir sus negocios e influencia por medios diversos. La conversión de Rusia al capitalismo y a la religión, tras su fase comunista y atea, no es fruto de ninguna "profecía de Fátima", sino un proceso histórico que tiene sus consecuencias y que no puede ser ignorado.
Lo primero que Rusia tiene claro es quiénes son sus enemigos; después los amigos se hacen en el camino. Rusia ofrece negocios, seguridad y amparo, como ha ocurrido con Siria. Cuando la situación se complica, Rusia toma las riendas y dirige el proceso en la dirección favorable. A Egipto llega ahora con sus ofertas.
El texto de Al-Ahram tiene un apartado específico dedicado a la cuestión de Siria. Aquí Lavrov, de nuevo, refuerza las posturas egipcias sobre el conflicto y sus soluciones:

"We understand the Egyptian leadership's point of view, which calls for holding the conference as soon as possible, and Russia is ready to reach a political settlement to the crisis," Lavrov said.
Under the Russian-American proposal, Syria agreed in September to destroy its entire chemical weapons programme by mid-2014. The deal averted missile strikes threatened by Washington following a 21 August sarin gas attack in the outskirts of Damascus that killed hundreds of people.*


De nuevo, se busca el acuerdo con las posturas egipcias para hacer ver que todos caminan en la misma dirección y en buena compañía. Así salen beneficiados ambos: Rusia refuerza a Egipto y suma un aliado para sus objetivos.
Las declaraciones de Serguéi Lavrov se entremezclan en el texto del diario —convenientemente— con las posturas del gobierno egipcio, interesado en que se lean conjuntamente. El resultado del encuentro tiene que estar entreverado con los intereses rusos y egipcios mostrando su confluencia:

Egyptian foreign minister Nabil Fahmy told AFP on Saturday that Egypt will expand cooperation with Russia in the wake of a diplomatic spat with long-time ally the United States following president Mohamed Morsi's overthrow.
Fahmy's statements came ahead of a visit by Russia's defence and foreign ministers to discuss arms sales and political relations.
"Independence is having choices. So the objective of this foreign policy is to provide Egypt with choices, more choices. So I'm not going to substitute. I'm going to add," Fahmy said.


El mensaje hacia los Estados Unidos es claro y doble: no presiones demasiado porque ya hay un nuevo proveedor en la puerta dejando la tarjeta. En clave interna, el gobierno egipcio muestra un respaldo internacional que no es desdeñable, si obviamos un mundo maniqueo, y ofrece a los egipcios una palabra clave: independencia. Y esto es algo que Estados Unidos no ha sabido vender ni gestionar. Ahora, con un Obama hundido por los fracasos exteriores —pérdida de influencia— e interiores —el fracaso de la puesta en marcha del Obamacare y sus efectos "imprevistos"—, Rusia tiene un camino con menor resistencia de lo que esperaba.
Rusia quiere dar a entender que frente a la divagaciones, vaguedades y errores de los Estados Unidos en la zona, cuyos resultados son obvios, ellos pueden poner orden y ayudar en caso necesario. A diferencia de lo que ocurre entre Estados Unidos e Israel, Rusia ha demostrado que puede controlar a Siria en el proceso de desarme. Frente a los recelos de muchos pensando que la destrucción del arsenal químico sirio era una maniobra, nunca se ha hecho un proceso más rápido de desarme. Se trataba de demostrar que Rusia cumple y hace cumplir a sus socios, para bien y para mal. Son muchos los factores que todavía pueden desestabilizar más la zona, pero lo cierto es que la intervención militar inmediata que Estados Unidos preparaba se paralizó para alivio de todos, incluida Europa.


La política rusa es deleznable en muchos aspectos, especialmente en su creciente vulneración de los derechos humanos, su tácticas con los que le llevan la contraria, la creciente radicalización nacionalista, la homofobia, etc. Pero en esta ocasión no es de eso de lo que se discute, sino de su forma de hacer diplomacia cuando le interesa. En la zona —y no solo allí— se está convirtiendo en un aliado que recoge las frustraciones que la política norteamericana produce. Estados Unidos no tiene prácticamente nadie que defienda la gestión de su larga "amistad" con Egipto. Se oscila entre la animadversión manifiesta y el silencio, que es lo mejor que obtienen en estos momentos. Y es difícil que se mejore porque a lo más que puede aspirar por ahora es a una influencia silenciosa, que seguro mantiene en muchos rincones, en contraste con la muy publicitada llegada rusa.

Pero se trataba de eso, de hacer una llegada ruidosa, muy celebrada para mostrar los apoyos, por un lado, y relativizar las pérdidas por otro. No es casual que el texto de Al-Ahram insista en la necesidad de la llegada del turismo ruso a Egipto, en que se levanten los avisos de peligro para que llegue los turistas. Es un mensaje a una parte muy importante de la población, desesperada, que depende para su subsistencia de la llegada de turistas al país. Hay cosas que se pueden compensar, pero vivir del turismo no es fácil si no llegan los turistas. Y eso solo ocurrirá con una pacificación del país, algo que no interesa a algunos y que otros se empeñan en realizar por la fuerza. A los islamistas no les interesa que el país se estabilice dejándolo fuera, por lo que continuarán con sus protestas para mantener abierto el conflicto, mientras que el gobierno tendrá que recurrir a la represión para acabar con las revueltas y evitar el caos violento, en un círculo vicioso del que Rusia se brinda ahora para ayudar a salir. No será fácil.
Serguéi Lavrov no es un turista privilegiado sino un vendedor que llega con muchas ofertas. Probablemente se llevará a Rusia algo más que recuerdos fotográficos. Ha llegado hablando el lenguaje que querían oír, que es el principio básico del buen vendedor, y ofreciendo lo que más necesitan. Y la "competencia" está en horas bajas.

* "Relations with Egypt are a 'priority for Russia': Russian FM" Ahram Online 13/11/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/86382/Egypt/Politics-/Relations-with-Egypt-are-a-priority-for-Russia-Rus.aspx