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jueves, 20 de noviembre de 2025

Trump y las periodistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Entre los múltiples defectos que posee Donald Trump, se encuentra el machismo informativo, una variante del machismo general. Llamamos "machismo informativo" a ese insulto constante a la mujeres periodistas que le preguntan cosas que le molestan. En otros casos, con los varones, Trump tiene una actitud distinta, lo que permite intuir que insultar a las mujeres es una de sus debilidades exquisitas, una de sus formas de manifestarse auténtico.

Está mal insultar a los periodistas, está muy mal insultar a las mujeres. Combinarlo expresa una tendencia, es decir, una constante de carácter que le retrata en algo más profundo, su irredento machismo que necesita enfrentarse de forma grosera y agresiva ante una mujer más que ante un hombre. Trump insulta a casi todo el mundo porque es un rasgo de carácter, pero el caso tiene sus matices negativos con las periodistas.

En 20minutos señalan que 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a desatar una polémica tras insultar a una periodista durante un encuentro informal con la prensa a bordo del Air Force One. El episodio ocurrió el pasado viernes, cuando Catherine Lucey, corresponsal de Bloomberg en la Casa Blanca, le preguntó por qué no ordenaba publicar todos los archivos relacionados con el caso Epstein si, como asegura, no tiene nada que ocultar. 

La respuesta del mandatario fue un gesto autoritario, acompañado de un "Cállate, cállate, cerdita", que no trascendió hasta que empezó a circular en redes días después. El incidente es tan sólo un apéndice más en la lista de descalificaciones de Trump hacia mujeres periodistas, a quienes ha acusado repetidamente de ser "poco profesionales", "hostiles" o "amenazantes". *


Ser "poco profesionales" es preguntarle algo que no le gusta; ser "hostiles" es opinar lo contrario y ser "amenazantes" es no desaparecer ante sus ojos. Lo de "cerdita" no es más que uno de sus términos para referirse a las mujeres. No es nuevo todo esto y forma parte de la incapacidad de controlarse ante algo que considera que no debería producirse en modo alguno; que una mujer esté delante de él y no caiga rendida, sumisa, silenciosa, que ose abrir la boca y piense de otra manera.

Trump es machista, es un presidente de los Estados Unidos machista. Puede que algún día, aunque le moleste, deje de ser presidente, pero nunca dejará de ser un machista agresivo. Es lo que considera que le permite el dinero, sobre todo, y el poder, algo que ha manifestado en muchas ocasiones y de diversas maneras. Recuerden aquellas groserías que le pillaron sin que se diera cuenta sobre por dónde agarraba él a las mujeres.

BBC 7/09/2016

Trump es un rico, nacido rico y educado como un rico. Es un rico "varón" (mal) educado en el poder, algo que se ejerce y que permite —según su opinión— obtener mujeres y que le hace imposible comprender que muchas le consideren repulsivo, un caso de mal gusto y pretenciosidad basado en el dinero.

Por eso le irrita tanto que le pregunten por Jeffrey Epstein, con el que indudablemente congeniaba. Para ricos y príncipes ricos, Epstein era un facilitador, por un lado, y un reforzador, por otro. Con Epstein estos ricos y poderosos entendían lo "práctico" y "natural" de la dominación y la entrega sexual. Las mujeres son simples objetos. para ellos.

Las periodistas le han preguntado y no se puede contener, pues el simple hecho de ser preguntado le hace comprender que sus sueños de dominio tienen límites y, algo peor, que esos límites suponen que debe fingir que está al margen. Trump sabe que tener que decir algo que va en contra de su poder sobre las mujeres, que debe disimular que no le importa, le irrita doblemente y estalla. Allí donde todo se resuelve con un "ya sabes" y un guiño del ojo, con complicidad, como ocurrió con su charla filtrada, no es fácil de expresarlo con mujeres.

La irritación contra las periodistas se ha volcado también contra algunas mujeres republicanas que han exigido también información sobre Epstein, a las que ha llamado "traidoras".

Trump no puede tener "naturalidad" con las mujeres porque su forma de relacionarse siempre parte del "dominio", de una superioridad absoluta. Obligado a convivir con las periodistas porque así lo exige el guion comunicativo, Trump estalla incontrolado.


El no poder controlarlas como quisiera o controlarse él mismo por sus estallidos e insultos, le enfurece más. El problema para él es su forma de entender, más bien de no entender, a las mujeres, a las que es incapaz de considerar como sus iguales, o que cada día las periodistas le hagan más preguntas que le molestan.

Los insultos de Trump a las periodistas y a las congresistas no son algo nuevo y forma parte de su forma negativa, machista, anti igualitaria, de entender el mundo. 

Lo increíble es que estos insultos no tengan una respuesta más contundente por parte del conjunto de la prensa, que los colegas asistan al espectáculo esperando que no les toque a ellos. Ese es el otro efecto, la intimidación a las mujeres periodistas es también la intimidación a la prensa en su conjunto. Parece que es el precio que hay que pagar para poder subirse al Air Force One.

 

* "Trump insulta a una periodista que le preguntaba por los archivos de Epstein: "Cállate, cerdita"" 20minutos 19/11/2025 https://www.20minutos.es/internacional/trump-insulta-contra-una-periodista-que-le-preguntaba-por-los-archivos-epstein-callate-cerdita_6899746_0.html

viernes, 2 de junio de 2023

Las mujeres periodistas en Irán

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El régimen de los ayatolas se dispone a realizar otra muestra de su barbarie congénita, la que procede de su propia formar ver, estar y actuar en el mundo. Esto hace que su forma de juzgar se convierta en un ataque a todo aquello que contraviene sus principios visionarios, que perciben como "voluntad de Dios", pero que no es más que el camuflaje retórico de la monstruosidad.

RTVE.es nos ofrece el nuevo caso, una variante, de los principios que rigen la república islámica desde la intransigencia. Se trata del enjuiciamiento de las mujeres periodistas que tuvieron la osadía de mostrar fotográficamente al mundo otro episodio de esa barbarie. Nos dicen en RTVE.es: 

El juicio contra Nilufar Hamedi, la periodista que sacó a la luz el caso de Mahsa Amini, cuya muerte en septiembre provocó fuertes protestas en Irán, ha comenzado este martes a puerta cerrada y sin que los abogados pudiesen defender a la acusada, según ha denunciado su familia.

La periodista del diario reformista Shargh fue quien publicó una foto de Amini en el hospital, cuando se encontraba en coma y entubada, y días después hizo público otra imagen de los padres de la joven abrazados en el pasillo del hospital al conocer la muerte de su hija.

Amini murió el 16 de septiembre tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico y en su entierro un día después comenzaron las protestas que sacudieron al país persa durante meses. La muerte de esta mujer generó fuertes protestas en todo el país en las que se pedía el fin de la República Islámica, protagonizadas sobre todo por jóvenes y mujeres al grito de "mujer, vida, libertad" y que han desaparecido tras una fuerte represión estatal que ha causado 500 muertes.

Al menos siete personas han sido ahorcadas por participar en las protestas, una de ellas en público.* 

La brutalidad de la represión contra las mujeres con la cuestión del velo islámico se prolonga con una nueva forma de represión y brutalidad, la represión informativa y la brutalidad contra quienes informan. La imposición del dogmatismo es doble, por el velo y por la manipulación de la realidad que el propio régimen genera. Es un continuo en el que se ejerce la fuerza bruta primero —la represión y la muerte de la joven detenida por llevar mal el velo— y se manipula bajo la forma de acusaciones para ejercer una nueva forma de violencia: la acusación contra quienes denuncian: 

Hamedi se ha sentado este martes en el banquillo de la sala 15 del Tribunal Revolucionario de Teherán acusada de "colaboración con el Gobierno hostil de Estados Unidos, colusión contra la seguridad nacional y propaganda contra el sistema", según ha informado su marido, Mohamed Hosein.

Estos cargos podrían conllevar la pena de muerte en caso de que fuese condenada, según han asegurado activistas.* 

De esta forma, el gobierno de los ayatolas recicla su propia barbarie camuflándola de "legalidad" para dar entrada a una nueva acusación que justifique la desaparición de las protestas. Más represión justificada por sus propios principios represivos.

El régimen iraní es uno de los más claros ejemplos del totalitarismo religioso. El ejemplo de lo que ocurre en el vecino Afganistán, donde las protestas de las mujeres oponiéndose a los talibanes por quitarles derechos y dejarlas sin educación, encerradas en los burkas, fue lo que motivó el aumento de la represión iraní que llevó a la muerte de la joven que llevaba el "velo mal puesto". De la norma represiva a la represión de las normas, todo arrastra a todo. Lo que quisieron evitar con más represión genera más protestas que lleva a nueva represión.

Si la justificación de la primera forma represiva era el velo "mal colocado", ahora lo que lleva al banquillo y a una posible pena de muerte es una norma absurda en otra dimensión: criticar, denunciar... es connivencia con los Estados Unidos, otro pecado imperdonable, punible que atenta contra la seguridad del estado y su pureza ideológica.

Un régimen como este solo puede mantenerse de esta forma, con la represión ideológica que condene todo lo distinto, todo lo que no es enunciado por el propio sistema, y que considere alta traición, merecedora de pena de muerte, la crítica.

El sistema no evoluciona, sino que busca la extinción de los opositores. Lo único que puede variar es la intensidad de la extinción en función de la intensidad de las propuestas. Un régimen teocrático, cuyo fundamento es ser la conversión estatal de la divinidad, su puesta en acción, no puede cambiar pues es víctima de su propio inmovilismo; no puede desdecirse o corregirse porque sería abandonar la verdad que preside y justifica todo sus actos. Solo puede reafirmarse y eso significa aumento de la radicalidad como respuesta al "mal" que supone la desviación o la discrepancia. Por eso, solo queda su caída, su hundimiento absoluto. No existe posibilidad de regeneración o transición a fórmulas que hoy sean anatema.

El mundo debe entender que la única esperanza para los que viven en ese sufrimiento viene de las mujeres. Hace muchos tiempo, tras la experiencia de las Primaveras en distintos países árabes, que se vio con claridad que cualquier cambio que no incluya el estado de las mujeres es inútil, semilla de otro tipo de totalitarismo, pero con los mismos efectos represivos. Lo hemos visto en los casos de Afganistán y ahora Irán: las mujeres son el objetivo porque en el fondo de su pensamiento se ancla el fenómeno de la misoginia, la responsabilidad última de las mujeres como causantes remotos o cercanos de los males del mundo. La mujer es el origen de todo mal, la puerta al caos. Es su doctrina y la política de control parte de ese principio.

La estructura del poder suele ser un reflejo de otras instituciones básicas, como es la propia familia, un entramado de relaciones de control y dominio, un reparto de poderes y jerarquía, en el que la mujer pierde por voluntad divina. Es la respuesta a la gran ofensa, al desafío femenino a la divinidad, claramente patriarcal. Ese orden represivo se fundamenta en esos mitos del origen que justifican todo. En sociedades autoritarias, ese poder va del estado a los ciudadanos y de los hombres a las mujeres. No es fácil sembrar la igualdad cuando supone la pérdida de privilegios. Por eso, los detalles mínimos —un velo mal colocado— se perciben como un atentado contra la autoridad, contra el estado islámico, contra Dios mismo. Todo forma parte del mismo orden.

En estos meses se ha visto un crecimiento en países musulmanes de noticias de asesinatos de mujeres por negarse a aceptar peticiones de matrimonio, de esposas asesinadas por no acceder a los deseos de su esposos, etc. La violencia contra las mujeres no es un hecho exclusivo de los países musulmanes, pero sí lo es que se justifique en leyes divinas o de los estados. La violencia existe en muchas forma, pero solo se puede combatir mediante vigilancia y la creación de leyes que la sancionen. Si, por el contrario, como ocurre en Irán o Afganistán, se justifica o provoca, si se considera como un acto de justicia, no hay forma de evitarlas.

Lo que comenzó como una muerte claramente machista y represiva, ha acabado como una represión política justificando de forma absurda el enjuiciamiento de las personas que la denunciaron. Ya no son culpables de no llevar el velo, sino de ser agentes de los Estados Unidos, que representa el mal absoluto, el desafío a Dios, al que los ayatolas representan institucionalmente. Esa mezcla de religión, misoginia, poder, dogmatismo, etc. tiene en la mujer, en su vida y derechos, la gran víctima.

Hay que combatir con mejores leyes y mejor educación la misoginia del sistema patriarcal. Pero en las repúblicas teocráticas, la educación y las leyes están al servicio del sistema patriarcal, de la misoginia institucional, convertida en verdades eternas e implacables.

El caso de Hamedi no es único y se ceba ahora en aquellas que informan: 

El comienzo del juicio contra Hamedi se produce un día después de que se iniciase el de la periodista Elahe Mohammadi por cubrir el entierro de Amini en la ciudad de Saqez, en el Kurdistán.

Ambas periodistas fueron arrestadas en septiembre y han pasado buena parte de su detención en confinamiento solitario, según han denunciado sus familias.

Además, no han podido reunirse con sus abogados hasta este domingo, un día antes del comienzo del juicio de Mohammadi y dos antes del de Hamedi.* 


La fotografía del inicio de este post nos muestra tres rostros, los de Niloofar Hamedi, Elaheh Mohammadi y Sepideh Qolian, tres de las mujeres periodistas en el punto de mira del régimen autoritario de los ayatolas. Desgraciadamente, podrían ser muchos más los que muestran mujeres víctimas de la violencia en Irán. Desde aquí nuestro apoyo a su causa y a su valor, a su defensa de las mujeres y del derecho a la información. El régimen las encarcela y se dedica a difamarlas con su aparato de propaganda. Todo ello las engrandece y sepulta al régimen de los ayatolas en su propio fango.

Nuestra condena a toda acción represiva, limitadora de los derechos de las mujeres. Hoy es Irán, es Afganistán, a cuyas mujeres no debemos olvidar. Afecta a todas, pero en este caso son las mujeres periodistas las que merecen toda la atención y defensa en representación de todas las demás. Saben que informar es necesario, imprescindible, y el enorme riesgo que asumen. Son las principales víctimas por el simple hecho de ser mujeres y de querer ser libres, por contarnos lo que les ocurre. Lo que en muchos países es normalidad, allí es un desafío heroico, una lucha sin fin. 

* "Comienza el juicio contra la periodista que reveló el caso de Mahsa Amini sin público ni abogados" RTVE.es/Agencias 30/05/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230530/juicio-periodista-caso-mahsa-amini/2447954.shtml


viernes, 3 de marzo de 2023

La represión informativa en Egipto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En Egipto no se puede decir que las cosas van mal, aunque las cosas vayan muy mal. En Egipto no existe la corrupción, aunque haya que recurrir a militares para conseguir una medicación que te haga falta. En Egipto hay que encerrar al mensajero de las malas noticias porque solo los "traidores" cuentan las malas noticias, aunque todo vaya mal. En Egipto hay que ver la vida con una sonrisa, aunque las devaluaciones de la libra hayan pulverizado los ahorros y los sueldos de los egipcios de a pie.

La reducción de nuestras miradas a Egipto no obedece a falta de interés; son debidas al secuestro informativo, a la compra de medios por parte de los favorecidos del régimen, que le hacen ese regalo al poder. En Egipto decir lo que se ve, lo que se sabe, es poner en duda la palabra y la buena intención del poder. Ya lo dijo el presidente al-Sisi hace muchos años, tras el "no-coup": "escuchadme solo a mí". Lo que era una llamada, se convirtió en una trágica y descarada realidad. La sonrisa de al-Sisi está en cada calle, en cada dependencia y a ella refieren como icono de la tranquilidad todas y cada una de sus imágenes. Dudar de su bondad, sabiduría, justicia o, sencillamente, que es un regalo de la divinidad al querido pueblo egipcio, es pecado, delito e imprudencia que denota un desprecio por la Historia, la Divinidad y el futuro esplendoroso que aguarda a la vuelta de la esquina de la Historia. En Egipto nada se hace mal, simplemente se nos prueba antes de entrar al paraíso.

2018

En este contexto, que apenas contiene ironía, ser periodista es complicado para los que tienen conciencia y muy sencillo para los babosos y aduladores. Los que dicen que la economía va mal son traidores, mientras que la presentadora de televisión que reclama mano dura con las mujeres, que se están volviendo revoltosas, satisface a esa audiencia ultraconservadoras que, alentada desde Al-Azhar, considera que los "egipcios son religiosos por naturaleza".

Una de las fuentes de renovación de la información en Egipto es la publicación Mada Masr, un ejemplo de independencia desde su fundación y que ha servido muchas veces de fuente donde encontrar lo que otros medios no se atreven a decir.

Lejos de practicar un periodismo de meros titulares, la vocación de sus miembros es la investigación profunda, la reflexión sobre las causas y lo que debe presidir la acción periodística: la mejora del conocimiento sobre la realidad que nos rodea y que el poder siempre ha tergiversado, manipulado en su propio beneficio, creando mitos justificadores. ¿Quiénes fueron los que le sacaron provecho al "sueño profético" de al-Sisi en el que el difunto ex presidente Sadat (el asesinado por los islamistas) se le presentaba en mitad de la noche para pedirle que asumiera las riendas de Egipto, un mandato divino que él no podía rechazar? Suponemos que Putin ha tenido sueños similares, con la diferencia de que a él se los manda Dios y no el diablo.

2013

Una vez dejado claro, confirmado, que es Dios quien te ha puesto de presidente, lo demás va rodado: dudar de sus acciones es dudar de la voluntad de Dios, que le ha puesto. El, literalmente, ha unido al pueblo y al ejército, en una sola mano; es la garantía de que el Estado (todo el aparato junto con el Ejército y la Policía) están al servicio del bien, al servicio de Dios y de los egipcios. Da igual que te roben, apaleen y te dejen tirado en mitad del desierto; todo es porque Dios lo quiere.

Mada Masr se ha permitido dudar de esto, dudar de que todo vaya bien, de que todos los que están en el aparato sean los ejecutores de la voluntad de Dios. Y eso tiene consecuencias. En la publicación, con el titular "3 Mada Masr journalists to stand trial for ‘offending’ state-aligned Nation’s Future Party MPs", leemos lo ocurrido:

Three Mada Masr journalists are to face trial in early March on charges of “offense against MPs” from the state-aligned Nation’s Future Party and of “misusing communications channels.”

If convicted, the journalists could face between six months to two years in prison, along with fines ranging from LE50,000 to LE300,000.

The charges stem from the August 31 edition of Mada Masr’s daily Nashra, which included the names of the three journalists in the byline and reported on charges of “gross financial misconduct” that had been leveled at prominent Nation’s Future Party members by a state watchdog. According to sources that spoke to Mada Masr, deliberations were underway at the time within the party about possible fallout from the corruption charges, with the dismissal of several key members as a potential outcome.

In response to Mada Masr’s report, hundreds of Nation’s Future Party lawmakers, leaders and members of the public nationwide who described themselves as party members submitted complaints against the journalists.

Lina Attalah, Mada Masr’s editor-in-chief, and the three journalists were called in for investigation on September 7 on charges of violating the sanctity of private life and running a website with the intention of undertaking activities punishable by the draconian 2018 cybercrime law. They were charged with publishing false news with the intention of disturbing the public peace and damaging public interest, causing disturbance via social media, and slander and defamation of Nation’s Future Party members. Attalah, Mada Masr’s editor-in-chief, faced the additional charge of founding a website without a license.

The journalists were released on the same day on bail, which was set at LE20,000 for Attalah, and at LE5,000 for the three other journalists.*

El partido del "Futuro de la Nación" es, como es sabido, desde sus orígenes en 2014 una creación de los servicios de inteligencia militar para ser la interfaz controlada de los militares, el verdadero poder en el país desde su creación moderna. Con la excepción (relativa) del año de gobierno islamista de Morsi, caído por el "no-coup", en Egipto siempre han mandado lo militares. "Mandado" tiene aquí un sentido absoluto, con el control de calles, ministerios, Policía, jueces y medios de comunicación. Cuando lo generales se jubilan acaban al frente de las numerosas fábricas o empresas que controlan. Cuando los militares ven que las cosas no van bien, cambian al militar de turno y ponen otro dentro de sus propias luchas internas. Eso deja con esperanzas al pueblo y se construye un nuevo mito. Con al-Sisi esto ha llegado a su cumbre. Cuanto peor vayan las cosas, más presiona el aparato para convencerte que solo es una "mala interpretación" tuya.

Decir que algo va mal es algo más que decir que algo va mal. Esté tipificado como el peor delito posible: tratar de desunir al pueblo y al Ejército. Esa acusación te lleva a la cárcel, al exilio, te inhabilita y te consideran traidor.

1/5/2022 The New York Times

La acusación contra las periodistas de Mada Masr, como se ha señalado: "publishing false news with the intention of disturbing the public peace and damaging public interest, causing disturbance via social media, and slander and defamation of Nation’s Future Party members"*. No solo es ridículo, sino una señal clara del totalitarismo fundamentalista estatal, la fusión de lo religioso y lo civil en una sola unidad. Al-Sisi se dio cuenta —era entonces el ministro de Defensa del islamista Morsi— que el pueblo vivía alimentado por los mitos religiosos, que se dejaban convencer en las mezquitas y en los mercados por los sacamuelas religiosos que habían acusado a Nasser de impío, al piadoso Sadat por llegar a acuerdos de paz con Israel, y a Mubarak de creerse por encima del bien y del mal, además de no obligar a que su esposa llevara velo. Lo que hizo al-Sisi fue aprovechar la credulidad de los egipcios para convencerles a) de que era un enviado divino; b) que Dios estaba en la base de todas sus decisiones, por ruinosas que fueran; c) que criticar al presidente, a los ministros, a los miembros del parlamento, etc. era "ofender a Dios" e ir contra su voluntad; d) que lo sano y piadoso era aceptar todo lo que dijera el gobierno, medios oficiales, etc. y e) que los críticos, los que denuncian la realidad fraudulenta, falsa son traidores al pueblo, a la Historia y a Dios.

Las acusaciones contra las periodistas es una infamia más del gobierno y la política —si se puede llamar así— egipcia, una fantasía interesada que los propios egipcios ya no creen, pero no pueden decirlo. Nadie les puede ocultar sus miserias reales, las que viven cada día porque las sienten en sus carnes. La labor del gobierno y de los medios es falsearlas, encubrirlas sembrando el país de imágenes del presidente, transmitiendo la idea de que es el líder mundial al que todos vienen a consultar dada su sabiduría natural y los consejos divinos que recibe con cierta periodicidad y en momentos de urgencia.

Las periodistas de Mada Masr son un obstáculo en la creación de la imagen idílica. Son una piedra en el zapato egipcio. Las acusaciones no solo son ridículas, sino que ofenden a la inteligencia. ¿Han llegado a creerse sus propias mentiras o sencillamente ya no pueden ocultarse tras otras por agotamiento del guión? El parlamento egipcio es una mera maquinaria de encubrimiento del gobierno. Recordemos que todos los candidatos a la presidencia fueron detenidos con diversas y absurdas excusas. Tuvieron que buscar un muñeco para que no quedara solo al-Sisi en la carrera por la presidencia. El candidato elegido para presentarse como opositor pidió disculpas y aseguró que era el fan número del presidente contra el que se presentaba. No quería ser el "malo" de la película, su vocación era la de adulador sumiso. Afortunadamente todo pasó rápido.

Los ataques a Mada Masr son casi lo último que les queda contra un medio que ha tratado de dosificar sus críticas, pero que finalmente no puede huir de su responsabilidad social e informativa y necesita decir lo que ve, lo que todos ven en silencio por el miedo a hablar.

Todo ese falso sentido del honor no es más que una cortina de humo del sistema ante las denuncias. Necesitan venderlas como conspiraciones, como "violaciones de la santa intimidad", del honor. Son los nombres con los que la hipocresía del poder tapa sus vergüenzas. 

Attalah decried the charges as an attack on press freedom. 

“It is a shame that journalists who do their job in a professional manner should face complaints which could threaten their freedom, at a time when we need to refrain from antagonism, and to welcome any work critical to those in or close to power,” Attalah said. “What could truly undermine domestic stability is strong-arming into legal punishment any work of criticism based on clear and factual information.”

Hassan al-Azhari, Mada Masr’s lawyer, echoed Attalah’s sentiment. “It’s a bad sign that journalists are being subject to trial for charges under the cybercrime law, which is intended for standard internet users, and that the legislation is being used for its penalties that entail deprivation of liberty,” Azhari said. * 

Que sean las críticas las que puedan deteriorar la estabilidad social es una broma. Es la actuación corrupta y autoritaria del poder la que crea la inestabilidad silenciando sus errores y delitos. Tapar la corrupción con represión es justo lo que hacen las dictaduras lo hagan en nombre de quien lo hagan, Dios, el Pueblo o ambos a la vez.

La represión de esto tiene un límite, la desesperación. Hasta el momento, los poderes reales de Egipto han logrado sustituirse a ellos mismos, presentarse como relevos naturales. Esto quiere decir que cualquier opción salida de fuera de los círculos militar-económicos que controlan el país está condenada, como ocurrió con Mohamed Morsi (ayudado por su propia ineptitud), al fracaso. La desesperación puede volver a sacar a la gente a la calle en cuanto que una simple cerilla caiga sobre ese suelo impregnado con la gasolina de la inoperancia y la propaganda. 


La experiencia de la Primavera Árabe enseñó mucho. Pero también los represores aprendieron. Las leyes egipcias son todo un tejido de impedimentos para tratar de evitar que la información circule y pueda extenderse con contenidos que no les gustan y pueden ser peligrosos para sus propios intereses. Se legisla para el silencio. Aquí hemos traído varías veces este tipo de caso, con Mada Masr en muchas ocasiones como centro.

En Egipto, el acto revolucionario es simplemente dudar del poder, de su origen divino, de su justicia, de sus intereses. Los que lo hacen son perseguidos, atacados, encarcelados, multados. Lo hace muchas veces con el silencio cómplice de países que atienden a sus intereses en la zona. Eso es lo que salva al gobierno egipcio en la mayoría de las ocasiones de reacciones más contundentes a sus ataques a los derechos y libertades. Frente a los egipcios aduladores y copartícipes de los desmanes del régimen, frente a los fundamentalistas, hay un valioso grupo de personas, mujeres en la mayoría de los casos, que ponen la verdad y la libertad de expresión, su capacidad crítica, por delante de los intereses. El silencio no es paz; la propaganda no es felicidad.

Nuestra solidaridad y ánimo ese puñado de mujeres periodistas (es importante señalar ambas condiciones) que cumplen con su función y deberes informando incluso a los que no quieren ser informados. Algún día el pueblo egipcio sabrá lo que les debe. 

* "3 Mada Masr journalists to stand trial for ‘offending’ state-aligned Nation’s Future Party MPs" Mada Masr 28/02/2023 https://www.madamasr.com/en/2023/02/28/news/u/3-mada-masr-journalists-to-stand-trial-for-offending-state-aligned-nations-future-party-mps/


lunes, 23 de mayo de 2022

Sombras parlantes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia nos habla de ultimátum: ya no existen rostros femeninos sin cubrir en la televisión afgana. Es un paso más en la invisibilidad absoluta de la mujer realizada por el régimen de los talibanes. El siguiente paso será su desaparición de los canales. Convertidas en sombras parlantes, las mujeres periodistas afganas son solo una sombra animada cuya función es hacer lo que los toscos talibanes son incapaces de hacer. ¿Por qué son marginadas y aquí se les permite seguir en pantalla? Porque son una muestra visible del ostracismo, no por otra cosa, un ejemplo de su poder. Las periodistas para ellos son un ejemplo visible del acatamiento, de la sumisión. Es más eficaz mostrarlas en pantalla como un buen ejemplo que hacerlas desaparecer de un plumazo.

La noticia nos la trae RTVE.es y nos explican: 

Akif había destacado a Efe esta semana la importancia de cumplir esta norma, ya que los medios de comunicación y sus trabajadoras representan la imagen de la sociedad y tienen un papel vital en la propagación de las virtudes, además de ejercer un fuerte impacto entre la población afgana "como imagen y modelo a seguir".
Una de las principales opositoras afganas en el exilio, la política Fawzia Koofi, lamentaba sin embargo en las redes sociales que se quedaba "sin palabras para explicar la situación que atraviesan las mujeres y las niñas en Afganistán, (...) con un nuevo mandato a diario para hacerlas más invisibles".* 

"Akif"  es "el principal portavoz del todopoderoso Ministerio de la Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, Mohammad Sadiq Akif" y deja claro el papel ejemplarizante que le quieren dar a la medida. Mostrar a las mujeres cómo deben ser. Las noticias se las escribirán los teólogos y ellas serán solo la voz sumisa que repite sus palabras desde esa ventana televisiva. Ellas son el rostro vacío, idéntico en su anulación, que los talibanes conciben como "mujer".

Las promesas iniciales de los talibanes se van incumpliendo en lo que vemos claramente fue una maniobra para ganar tiempo y asegurarse su único objetivo, el control absoluto del país y la desaparición de las mujeres del panorama público.

Hace días nos llegaba la noticia, que se repite hoy, sobre el castigo a los hombres cuyas esposas, hijas o familiares bajo su responsabilidad, incumplan las normas. Con ello, el concepto de "tutor" que toda mujer requiere se convierte en "global", en verdadero totalitarismo. Lo decía la propia Fawzia Koofi, a quien le dedicamos aquí un artículo hace unos días, que los talibanes no temen a los bombardeos, pero temen al poder de las mujeres.

Esto hace que sean siempre vistas como la fuente del caos y ellos se perciban a sí mismos como la fuente de "orden", un orden que se ejerce siempre con violencia y hasta un odio que crece con su concepción de lo femenino como forma de insumisión, de ofensa a Dios, al que ellos representan como forma humana piadosa.

Los talibanes se están beneficiando del caos en que se encuentra sumido Occidente con Ucrania. No solo ellos, otros aprovechan la menor repercusión de ciertos hechos en los medios ante la atención intensa dedicada a la guerra y sus consecuencias. Pero lo que ocurre con las mujeres en Afganistán en un retroceso de siglo, algo que ellos y otros grupos de corte salafista por el mundo consideran una "virtud".

En su modo de ver el mundo, el tiempo avanza hacia la impiedad, hacia peor y solo la fuerza humana puede frenar ese progreso incontrolado. Son grupos cuyo concepto de la perfección virtuosa se encarna en el modo de vida mostrado por el profeta, espejo de virtudes y al que hay que imitar en todo.

El fanatismo religioso convierte en dogmático todo y quien no muestre su sumisión es destruido en el nombre de Dios. Las mujeres son la fuente del desorden por su incapacidad de obediencia y por arrastrar a los hombres y los pueblos a la destrucción.

Las mujeres periodistas, cubierto el rostro, son un ejemplo viviente y mediático de cómo los talibanes han logrado su objetivo. La mujer cubierta es el mensaje, no las noticias, que les importan poco, pues todo lo ha fijado Dios. A los hombres solo les queda aceptar el destino y observar que nadie se le opone.

Hace unos meses, los medios advertían de que las mujeres y los periodistas eran objetivos para los talibanes. Hoy, esos objetivos se han fundido en uno, las mujeres periodistas, una aberración en la que una mujer recorre el mundo, piensa y habla a los demás.

La segunda parte de la noticia es lo señalado por Fawzia Koofi. Hace falta más apoyo, más focalización y que las mujeres afganas no se sientan abandonadas a su suerte, que sus esfuerzos por tratar de visibilizarse a través de su propio sufrimiento.

Esas periodistas cubiertas son como cabezas cortadas, exhibidas en una pica al grito de ¡Alá es grande! 


* "Las afganas se cubren el rostro en televisión tras el ultimátum talibán" RTVE.es / EFE 22/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220522/afganas-se-cubren-rostro-television-tras-ultimatum-taliban/2350695.shtml