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lunes, 20 de mayo de 2024

Milei se divierte

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Después de habernos enternecido con aquello de que Abascal fue el único que le estrechó entre sus brazos, Javier Milei, que es presidente de Argentina, ha venido a España a devolver abrazos y a insultar. Como "libertario" cree que está en su derecho de insultar sin límite.

Los insultos de Milei han ido al "socialismo", a Pedro Sánchez y, finalmente, a su esposa, a la que ha llamado directamente "corrupta". La cuestión se pone un poco gruesa, pues lo que ha hecho Milei —como ya dijimos hace unos días—, además del comunicado oficial colgado en la web de la Casa Rosada, ha sido repetirlo de viva voz acompañado de las palmas en un mitin de Vox. Y es que Milei, además de libertario a lo Trump, es igualmente maleducado a lo Trump.

La reacción española no se ha hecho esperar: 

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha anunciado este domingo que España ha llamado a consultas 'sine die' a su embajadora en Buenos Aires después de que el presidente argentino, Javier Milei haya calificado de "corrupta" a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y le ha exigido que rectifique sus palabras.

Albares, que ha realizado una comparecencia sin preguntas desde Moncloa, ha calificado estas palabras de "ataque frontal" a la democracia y más "entre dos pueblos unidos por lazos de hermandad" y ha pedido al presidente argentino "que rectifique" por unas declaraciones que "sobrepasan cualquier tipo de diferencia política e ideológica" y "no tienen precedentes en la historia de las relaciones entre dos países y dos pueblos unidos por fuertes lazos de hermandad".*


Como se puede apreciar, las razones sentimentales del gobierno español —toda la monserga esa de los pueblos hermanos y demás— no frenan la mala educación libertaria de Milei. Degustador al por mayor del escándalo, Milei está en su salsa en el papel de provocador y ofensivo. Para él, esto es libertad. Al gobierno español solo le queda eso tan clásico de llamar a consultas al embajador en Buenos Aires.


Mientras, Milei firma ejemplares de "su libro" —en el que incluirá todo esto en ediciones posteriores— sabedor de que los votantes puede que no lo lean, pero así lo compararán solo por dar en las narices a Pedro Sánchez. Si se convierte en un bestseller, será una bofetada más. ¡Cosas de la semiótica! Todo va de significados y sobreentendidos.

Como esto va de gestos y símbolos, Sánchez considera que los insultos a la familia son ataques a la democracia, que es él, tratando de sumar así afectos y apoyos. Pero, tal como están las cosas, apoyos los justos.



Es de una enorme hipocresía la de un divertido Partido Popular diciendo que ellos son la oposición al gobierno de España y no al de Argentina, Tengan cuidado, no sea que les salga mal el tiro y en el futuro Milei haga suyas más palabras de Vox ahora que han visto que funciona. Milei no es ningún valor activo para España y la situación se puede volver del revés en cualquier momento. Hay que tener cuidado de a quién se le ríen las gracias, no vayamos a salir todos chamuscados. Que se las rían los que le votaron.

Recordemos que todo esto empezó con un ministro español bocazas diciendo que Milei no debería de tomar sustancias antes de hacer declaraciones. Se empieza con recomendaciones y se acaba con acusaciones en torrente. Desde que el ministro bocazas dijo lo que dijo, los pueblos argentino y español están pendientes de su análisis de ADN para ver si realmente son hermanos.  Lo malo de tener gente tan agresiva verbalmente en los ministerios es que meten la pata cada cierto tiempo y se lía.

Como Milei está en su salsa con esto de los insultos, ha creado otra línea nueva: la de invitar a los empresarios españoles a una reunión y describirla como "¡fabulosa!" a su término y desde un coche en marcha.

Todo esto no es precipitado, está perfectamente calculado para seguir tocándole las narices al socialista Sánchez, su esposa y al resto del gobierno para sonrojo de las escuelas diplomáticas y sus tratadistas. Milei quiere ser el Trump del sur. Tiene más pelo, pero igual de revuelto, que deber ser un signo de algo que se me escapa, algo visual que transmitir a los electores.

Cuando quieran poner nervioso a Sánchez, basta con darse una vuelta por España, hacer un comunicado insultante o contestar preguntas desde un coche en marcha.

Lo peor de todo, con mucho, no es que haya insultado (es lo suyo) o haya presentado un libro (es sobre él). Lo peor es que la patronal española haya ido corriendo a ver a un Milei extraoficial, siendo utilizados para dar en las narices a Sánchez y haciendo ver que es el dinero el que manda; que, después de todo, esa es la ideología de Milei. 

Cuanto más protestemos oficialmente, más se divertirá Milei. Como eso también le dará votos y aplausos en la Argentina, pues seguirá con ello lo que sea necesario. Si teníamos poco revuelta la política nacional, ahora tenemos a Javier Milei. ¡Vaya joya!


* Alberto León "España llama a consultas a la embajadora en Buenos Aires y pide a Milei que rectifique su "ataque frontal" a Sánchez" RTVE.es 19/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240519/espana-consultas-embajadora-argentina-ataque-milei-sanchez/16109960.shtml

sábado, 18 de febrero de 2023

Garamendi, Ruiz Escudero o lo que falta y lo que sobra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios se hacen eco de lo que falta en España según el señor Garamendi, recién elegido presidente de los empresarios españoles. Las intervenciones del señor Garamendi suelen oscilar entre la queja (falta gente) y la prudencia (no es el momento). En las declaraciones realizadas durante la entrega de un premio empresarial, seguro que muy merecido, el presidente de la patronal ha echado cuentas y nos ha dado generosamente su opinión sobre el estado de este país. En RTVE.es no recogen sus palabras:

Durante su intervención en la entrega del Premio Navarra Empresarial 2023 a Yolanda Falcón, Garamendi ha explicado que en materia de ciberseguridad, "en estos momentos faltan 25.000 personas en España" y unas 100.000 en las ingenierías, aunque también "falta gente en construcción y hostelería". 

Según ha señalado, en todos los análisis realizados por las patronales "se ve que a futuro tenemos un problema de personal, incluso también los empresarios nos tenemos formar".


Parece mentira que alguien tan versado en el funcionamiento del mercado no caiga en que lo que falta debe ser alentado con algo más que palabras, algo que en un sencilla categoría se podría denominar "sueldos decentes". Entiendo que "decencia" puede ser un concepto trasnochado, que lo teóricos de capitalismo liberal señalan que es confuso, ambiguo y, en todo caso, un límite a la imaginación creativa del emprendedor, que luego no te puedes quejar de que la gente no quiera incorporarse a puestos de trabajo marcados por el abuso de horas de dedicación y el recorte de eso que se llama salario.

Hace años comentamos aquí el premio dado a un empresario suizo en cuya factoría se fabricaban las famosas navajas "suizas", esas que te permiten sacar un corcho o cortarte el embutido del bocadillo porque llevaban de todo. Con motivo de los atentados en los aviones, estas navajas dejaron de  venderse en aeropuertos y estaciones, su principal punto de venta. Al empresario, los asesores empresariales de turno, le aconsejaron que se llevara a China la fábrica reduciendo costes. Lo malo, pensaba el empresario, es que haciendo eso hundía al pueblo en el que vivían desde hacía varias generaciones gracias a la fábrica. En vez de tomar la solución fácil, la deslocalización, el empresario apostó por otras fórmulas que tenían en cuenta la diversificación de productos y así mantener los puestos de trabajo.

Las noticias de nuestros sabios liberales las vemos todos los días en los medios. Tenemos las noticias de despidos masivos en las grandes compañías, de recortes por todas partes y de luchas por mantener los sueldos bajos. Nuestros consejero de Sanidad madrileño, otro liberal de la "salud para el que se la paga", propone que sea la enfermería la que se encargue de la atención. En RTVE.es recogen sus palabras:

Las declaraciones sobre la atención primaria del consejero de Sanidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, en un acto con militantes del PP han desatado las críticas de la oposición y los profesionales sanitarios. En la charla, el consejero planteó pasar a un modelo más basado en la enfermería y la telemedicina, unas palabras que ha querido matizar este viernes. "No estamos hablando de cambio de modelo. Estamos potenciando las categorías profesionales en la situación que estamos viviendo", ha remarcado el consejero en declaraciones a los medios

Durante el encuentro con militantes del Partido Popular en el distrito de Salamanca, Escudero señaló que el modelo tenía "que evolucionar": "Cada vez la enfermería va teniendo un papel más importante (...) En Reino Unido el modelo de atención primaria es un modelo puro de enfermería".**


Luego dicen que las manifestaciones contra la situación de la sanidad madrileña son "políticas". Se le olvida decir al señor Ruiz Escudero que las enfermeras españolas emigraban a Reino Unido por los bajos sueldos que reciben aquí. Olvida también decir que las enfermeras y enfermeros españoles salieron de allí echando pestes. ¡Es curioso el descaro con el que se manipula todo por parte de estos sectores recortistas y siempre a la baja socialmente!

El señor Garamendi y el señor Ruiz Escudero son apóstoles del control del gasto público que siempre ven excesivo, a la vez que proclaman las necesidades de bajar sueldos (nunca es buen momento para subirlos). Ya hemos hablado aquí de eso que llaman "telemedicina" que no es otra cosa que la creación del "Dr. Pantalla", por decirlo así. Si creen que estas formas de abaratamiento, recortes, etc. van a mejorar el servicio que ellos mismos deterioran es que se creen sus propias fantasías. Y cuando se denuncia o se quejan, entonces es "política".

El Sr. Garamendi no termina sus frases, por ejemplo, no es que falten "camareros", sino que "faltan camareros dispuestos a cobrar ínfimos sueldos, realizar jornadas fuera de los horarios legales establecidos y ser despedidos cuando les llega el momento de sus vacaciones"; sí, faltan camareros, ingenieros, albañiles, etc. que se plieguen a esos recortes y rebajas que solo afectan a los sueldos de los de abajo, pero que no lo hacen con los de los patronos y demás privilegiados que ven subirse sus buenos sueldos cada año gracias a sus buenos oficios bajando el sueldo de los demás. Son los héroes de la inversión que a los que luego habría que revisar sus cuentas para saber dónde invierten muchos de ellos. 

Estos empresarios y mentes preclaras de la economía solo tiene una regla sacada del "Economía para tontos": "una economía va bien cuando  ellos pagan poco y ganan mucho". Ese es el síntoma claro de que todo marcha. Los resultados, por ejemplo, los hemos visto con claridad en el escándalo de las residencias de mayores: se cobra por tenerlos allí y si enferman se les mete en una ambulancia y la sanidad pública se hace cargo; mala alimentación en los hospitales (queja diaria) y residencias, personal barato o mal pagado, etc. Es el modelo Garamendi-Ruiz Escudero.

La falta de armonía social es fruto de esta cultura del recorte y de los beneficios paralelos solo para algunos. Los escándalos de los beneficios de los bancos son suficientemente nítidos como para entender que esto no tiene freno, pero sí mucha palabrería y amenaza con crear más paro si se les tocan sus beneficios.

¡Cuántas veces me acuerdo de aquel empresario suizo! ¡Hay tan pocos así!  

 

* "Hallan muerto a un periodista en el centro de México, primer caso de un informador asesinado en el país en 2023" RTVE.es 17/02/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230217/hallan-muerto-centro-mexico-periodista-abisai-perez/2425508.shtml

** "Polémica por las palabras de Escudero en las que plantea un modelo de atención primaria basado en la enfermería" RTVE.es 17/02/2023

** "Garamendi alerta de la falta de personal en todos los sectores profesionales y apuesta por la formación" RTVE.es 17/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230217/modelo-atencion-primaria-madrid-enfermeria/2425657.shtmlhttps://www.rtve.es/noticias/20230217/garamendi-alerta-falta-personal-todos-sectores-profesionales-apuesta-formacion/2425659.shtml




viernes, 18 de junio de 2021

Normalidad compartida

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las palabras son como las muñecas rusas, esas matrioshkas, una dentro de otra, resultando la última vacía. Las hay que tienen dos o tres y las hay que te llevan hasta el aburrimiento, una tras otra, de palabra en palabra, tratando de encontrar algo. Y ese algo es un sentido común, algo que nos permita decir "sí, a eso me refería". La insistencia en fijar el sentido de forma clara o al menos explicada es característica de la Ciencia, donde gran parte de su actividad consiste en evitar ambigüedades porque la claridad es necesaria para ponerse de acuerdo.

En el otro extremo, claro, está la política, el arte de encontrar las palabras que significan para cada uno algo distinto y así convencer al otro que está de acuerdo con él o que él está de acuerdo contigo. Todo esto se ha agravado en los últimos años, en los que los políticos se miran a la cara cuando discuten, pero en realidad están hablando apara sus propios públicos, en un diálogo de sordos permanente.

No es fácil que las palabras sean "precisas" cuando el propio mundo es "impreciso", una forma de expresar nuestras dudas responsabilizando a lo que es problema de nuestro propio sistema de creación del sentido. Como escribe Siri Hustvedt en su última obra aparecida entre nosotros, Los espejismos de la certeza (Seix Barral 2021) "la semántica rara vez es controlable" (52).

La diferencia entre los campos señalados de la Ciencia y la Política es que mientras unos luchan por lograr la precisión imposible, los otros aprovechan para la confusión interesada.

Todo esto viene a cuento del revuelo causado por la respuesta dada por el presidente de la CEOE cuando le han preguntado sobre los "indultos":

 

El presidente de la patronal Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi ha afirmado sobre los indultos a los líderes independentistas catalanes condenados por el 'procés' en una entrevista en Ràdio 4 de RNE que "si las cosas se normalizan" con los indultos, "bienvenidos sean". Después, matizando sus palabras, ha dicho que "normalización" significa "respeto al Estado de Derecho", que lo que quieren los empresarios es "estabilidad política" y que la CEOE defiende la unidad de España y la Constitución Española.

Entrevistado en el programa Cafè d'idees, que se emite simultáneamente en Ràdio 4 de RNE y La2 de TVE, Garamendi había afirmado que "hay opiniones diversas", pero "los indultos están dentro del estado de Derecho" y que es una facultad del Gobierno concederlos. 

La matización a estas palabras llegaba después, en declaraciones a la prensa en el Cercle d'Economía de Cataluña, donde los empresarios han defendido los indultos, Garamendi ha dicho que esa "normalización" de la que habla significa que se cumpla la Constitución, se trabaje dentro el Estado de Derecho respetando la ley y el Estatuto. Garamendi ha recordado que pertenece a una organización que defiende la unidad de España y la Constitución Española "que es el marco donde está la democracia y donde todos nos movemos".*

 


Como se habrá percibido, todo el lío gira no sobre los "indultos", que parecen ser un hecho sobre el que solo queda especular el día, sino sobre esa palabra tan socorrida, ambigua y demasiado utilizada, "normalización". No sé qué entienden muchos por "normalidad", es decir, cual debería ser el resultado final de la "normalización". Y mucho me temo que lo surge en el cerebro de cada uno cuando escucha la palabra "normalidad" es muy diferente.

Las explicaciones de Garamendi sobre lo que llama "normalidad" no dejan de ser una forma de huida del lío por su buena intención, pero su inmersión en un territorio pantanoso de profundidades por descubrir. De hecho, tiene que traducir sus palabras a un estado de la realidad, que deje de haber inseguridad empresarial, que también puede ser debatido, pero que al menos tiene el balance anual de resultados, las cifras de huidas de empresas de Cataluña y algún que otro dato "objetivo".

Para Garamendi "normalización" significa esencialmente "estabilidad" que traiga beneficios a las empresas y no que las hunda. Por eso le dan igual los indultos si traen pragmáticamente la "estabilidad", otra palabra confusa y diversamente interpretable.



En el fondo, "normalidad" y "normalización" tienen tantas interpretaciones como intérpretes. El pragmatismo de Garamendi viene a decir me da igual si las empresas funcionan, que es lo que él considera una "normalidad deseable". Podría haber dicho que cualquier cosa que permita la "normalidad", entendida como funcionamiento de las empresas, es "positiva" y en "cualquier cosa" va una inmensa cantidad de posibilidades, todo un mundo de discrepancias.

En el fondo ¿quién no quiere una vida normal? El problema es que para el gobierno catalán "normalidad" significa "república independiente", mientras que para otros significa la "unidad de España" en una monarquía parlamentaria, constitucional. Por eso, Garamendi ha tenido que hablar después para contentar a todos, al gobierno con lo de "bienvenidos los indultos si..." y con su "creencia en la unidad de España", algo incompatible que se puede mantener con el "corazón partido", pero difícilmente con la cabeza entera.



Hoy por hoy, la idea de "normalización" es tan ambigua que hace imposible cualquier diálogo que no tenga reservas mentales, lo que sería pan para hoy y hambre para mañana. Por eso pensar que los "indultos" van a arreglar el "problema" es algo más que una cuestión de semántica. Es algo que dicen los propios presuntos indultados, que están deseando salir a la calle para continuar con lo mismo. Es jugar demasiado con la elasticidad de la política plantearlo de otra forma.

La idea del presidente de los empresarios españoles es puramente pragmática. "Normalidad" es que los negocios vayan aceptablemente bien; "estabilidad" es ajustarse a las reglas claras del juego económico. Los políticos están para garantizar la "normalidad" que permita el desarrollo económico y el beneficio de las empresas. No le importa cómo se repartan esos beneficios, ni las condiciones de los trabajadores, que para eso están los sindicatos. Patronos y trabajadores, con intereses diferentes, se sientan en una mesa y se ponen a discutir un camino que puedan recorrer sacando lo más posible uno del otro, lo que dependerá de la coyuntura. Si no hay acuerdo, tercia el gobierno. Aquí no hay quien tercie, pese a los intentos de "internacionalizarlo".

Pero la "cuestión catalana" es otra. No está claro qué sea "normalidad", ni está claro qué se deba hacer para normalizar una situación de estas características. Es una ingenuidad pensar que los indultos van a normalizar algo. Otra cosa es que sea conveniente para ciertas estrategias, pero eso es lo que se esconde en el fondo de las palabras o quizá, como en las matrioshkas, en un vacío ilusorio.



Los indultos no son el final de nada y, probablemente, tampoco sean el principio de otra cosa. Como gesto, será interpretado como "debilidad" por unos, como "magnanimidad" por otros,  como "ingenuidad" por muchos. Esto es como un vegano y un carnívoro eligiendo restaurante y se lo juegan después a ver quién paga la cuenta. 

No hay que cargar demasiado contra Garamendi; se ha limitado a expresar un deseo, aunque lo haya en su cabeza tenga poco parecido con lo que haya en otras cabezas. Pero las palabras, una vez más, dicen poco. Importan más las voluntades y lo que hay detrás. Y, en eso, mucho me temo que no haya normalidad compartida. Todo su asombro ante lo dicho da muestra de esa ingenuidad con la que ha entrado en un terreno resbaladizo. Él está asombrado por las reacciones, algo que confirma la ingenuidad.

Ahora Garamendi sufre las iras de empresarios y políticos. Si quería "normalidad", mucho me temo que ha provocado lo contrario.

 


* "El presidente de la CEOE, sobre los indultos del 'procés': "Si las cosas se normalizan, bienvenidos sean"" RTVE.es 17/06/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210617/presidente-ceoe-sobre-indultos-del-proces-si-cosas-se-normalizan-bienvenidos-sean/2104902.shtml



jueves, 30 de agosto de 2012

Made in Spain

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario ABC presenta hoy dos textos complementarios en muchas cosas, la carta que los ingenieros españoles han enviado al ministro y la entrevista al presidente de los empresarios españoles, Juan Rossell. Creo que ambas manifestaciones tienen interés por lo que aportan en cada caso como percepción de las necesidades y también de las diferencias entre ellas en la valoración de causas y soluciones.
La visión de los ingenieros respecto a la de los empresarios es diferente porque son los segundos los que deberían dar cancha a los primeros. Cuando unos y otros emigran, lo hacen a distintos sitios y con cosas muy distintas en la maleta y en sus cabezas.
Los ingenieros critican sobre todo el modelo de desarrollo español, del que es en buena medida responsable el sector empresarial que ha apostado por un modelo diferente en estos años. Los políticos, por otro lado, han escuchado poco a los ingenieros y suelen reunirse con los empresarios, como ha hecho el Rey ayer para analizar la crisis económica y mandar una señal de que se está haciendo algo más que la gresca autonómica cantonal con la que nuestros políticos demuestran una vez más que les falta altura histórica y sensibilidad social para los problemas reales. Las chicharras cantan a la hora de más calor.


Los ingenieros son muy claros y rotundos. Comienzan con algo que nos hemos aburrido de repetir aquí, pero que es necesario hacer de nuevo:

España no puede seguir viviendo solo del turismo. «Un país necesita industria», recuerda Mario Armero vicepresidente de (Anfac) Asociación de automóviles de España), la principal bandera del sector industrial de nuestro país con un 10% del PIB en sus manos. Sin embargo, el Estado se ha resistido a aprenderse la moraleja durante los años de bonanza y ahora se la encuentra de frente: España necesita producir.*

"Trabajar" y "producir", aunque popularmente puedan parecer lo mismo no lo son. Existe un problema del "desempleo" y otro del "empleo". Los ingenieros ponen el dedo en la diferencia y reclaman un modelo productivo distinto que genere un empleo también distinto: «La industria es el principal soporte de nuestras exportaciones, y el empleo que genera es de mayor calidad que el de los otros sectores»*. La calidad del empleo no solo se debe medir por la cuantía de los sueldos y por su duración, sino por el resultado productivo en el conjunto de la economía nacional. Ese es el gran debate ausente:

Los ingenieros españoles temen que la compleja situación económica de nuestro país haya desplazado a un segundo término «el importante debate sobre el modelo productivo deseable para la sociedad española» y así se lo han hecho saber al ministerio de Industria en la carta que le han enviado.*

Ese, efectivamente, debería ser el tema puesto permanentemente encima de la mesa. Sin embargo, no aparece en ningún momento en el centro de la discusión, como bien temen los ingenieros. Más bien no hay discusión alguna, solo enfrentamiento. Cero en diálogo.


La ausencia de un modelo productivo —nacional, autonómico, local— significa abandonar a sus propias fuerzas el crecimiento, algo que en la teoría (neoliberal) es muy bonito, pero que en la realidad ha supuesto el desarrollo de un modelo mediocre de crecimiento, basado en el maridaje de ladrillo y turismo, con comercio alrededor, la creación artificial de demanda de construcción y bienes con el consiguiente endeudamiento familiar, y el estallido final de una burbuja que ha arrastrado todo nuestro sistema financiero. Ha sido un crecimiento endeudado y especulativo, un ilusionismo económico del que solo es posible recuperarse mediante el cambio de modelo productivo que cree un crecimiento estable y real.


La desesperación de los ingenieros es que sabiendo su potencial, su capacidad de trabajo, se ven, ante la ceguera institucional y empresarial, obligados a emigrar a lugares que se aprovechen de ello. El mal es doble porque no solo se da a otros la posibilidad barata (nosotros asumimos el gasto de formación) de competir con nosotros con nuestros propios ingenieros desde Alemania, Francia o China, sino que perdemos la capacidad de hacerlo algún día.
Y es aquí donde entran en conflicto con los empresarios, al menos con los que han creado el modelo actual basado en la construcción, el turismo, los viajes, el comercio de importación, etc., es decir, todos aquellos sectores en los que no hacen falta ingenieros porque no se produce. Los ingenieros distinguen —y hace bien— dentro del empresariado:

La carta hace especial hincapié en la necesidad de apostar por el I+D (en volumen de inversión, pero sobre todo en resultados), ya que «los sectores industriales más intensivos en tecnología están sensiblemente menos desarrollados que en otros países en niveles parecidos de renta». Un problema que no responde a su cantidad, sino a su calidad: «Nuestros empresarios de los sectores intensivos en tecnología son buenos, muy buenos: lo que ocurre es que son pocos». Por eso es necesario dar alas a los jóvenes que quieran emprender en el negocio de la ingeniería. Por ejemplo «hacen falta mecanismos para estimular los «spin offs» (centros empresariales en universidades o centros de investigación).*

Pocos y bastante abandonados. Y es esencial que estos sectores punteros se desarrollen para absorber nuestra desmoralizada y desperdiciada juventud, víctima principal de esta creación pobre de empleo, poco y de mala calidad, tanto en producción como en sueldo.
La ceguera política ha tenido como lazarillos a otro tipo de empresarios, a los que les ha interesado que les allanaran el camino a sus sectores especulativos. Lo que los ingenieros piden es necesario y urgente: crear un sector productivo puntero, competitivo, exportador. Potencial se tiene, pero no es precisamente el sector que se ha apoyado. Hay que conectar la investigación con la ingeniería, pero para eso hace falta tener buenos empresarios.
Cuando leemos la entrevista con Juan Rossell, el presidente de la CEOE, nos encontramos con coincidencias y divergencias. Rossell tiene una visión política que nos debería sonar por repetida:

-¿Cómo ha llegado España a esta situación?
-En este siglo España ha sido el país que más empleo ha creado en Europa, aunque desde el tercer trimestre de 2008 estemos en una catástrofe de PIB y destrucción de empleo y esa tendencia no sepamos pararla. No nos dimos cuenta de la enfermedad a tiempo y hemos sido los más lentos del mundo en tomar medidas contundentes. Entre 2007 y 2009 la diferencia entre gastos y [sic] ingresos respecto al PIB cayó 13 puntos y de superávit se pasó a déficit. Los que llevaban el mando no se pusieron en guardia; con crecimientos brutales de ingresos hubo mucho despilfarro local, estatal y autonómico. A ello se unió una burbuja crediticia, había dinero para todo y barato. El sector privado se endeudó muchísimo y la deuda pública evolucionará hasta el 80% del PIB a final de este año. Aunque, hay que decirlo, es aún inferior a la de Alemania.**


Este análisis resumido es la versión estándar de nuestra situación, la versión oficial de la "enfermedad". Se repite una y otra vez sin entrar en el problema ni explicar porqué se produce esa caída en picado ni porqué, como dice el propio Rossell, "no sabemos pararla". Sin embargo, la respuesta está implícita en sus palabras: ha sido el endeudamiento —el despilfarro— el que ha actuado como motor del crecimiento. Por eso el parón es absoluto cuando se cierran las puertas por las que salía el dinero, bancos y administración. Es una crisis paralela a la norteamericana —deuda pública más endeudamiento privado por la construcción y el consumo, pérdida de industria— solo que sin haber logrado desarrollar una capacidad productiva como la de los Estados Unidos. Copiamos los defectos, no las virtudes. USA tiene el dólar, que controla y con él a sus deudores, como China; nosotros tenemos el euro, que controla Alemania, y tenemos deudores a los que tampoco controlamos.

Por contra a lo que opine Rossell, ningún país que tenga una economía sólida se viene abajo de la forma que lo ha hecho la nuestra y eso solo es posible porque su "motor" está trucado y se ha fundido. Ese dato repetido de la creación de empleo no es más que un mecanismo propagandístico de un modelo obsoleto e impúdico que ha ido viciando todo nuestro sistema, por mucho que luciera su oropel.
No deja de ser curioso que la mayor parte de la opiniones de nuestros empresarios sobre cómo salir de la crisis se centren en la reforma de la administración y no en la reforma del empresariado, que es donde debrían aportar ideas que, sin embargo, brillan por su ausencia. Mucha crítica pero poca autocrítica. Tras entrar salomónicamente en la polémica política sobre quién es más despilfarrador, si las autonomías o la administración central, a Rossell la hacen la pregunta clave:

- ¿El secreto para España, como Alemania, está en exportar?
-Si Europa no exporta no tiene futuro, como España. Y aquí nuestro país sí tiene datos positivos, 120.000 empresas españolas exportan por todo el mundo. En mayo las exportaciones crecieron un 6,2%, un 2% entre enero y mayo. Con la ventaja de que está cayendo el euro respecto al dólar a nivel mundial. Exportar es la clave para salir de la crisis.**

Pues entonces, estimado señor Rossell, si usted, que es ingeniero, sabe que es la única receta posible y la única deseable —aunque a una parte de la CEOE y de los políticos le gusten más otras opciones— es la exportación de lo que se produce, reclamen al gobierno un modelo de crecimiento productivo acorde con las necesidades y posibilidades de la sociedad española, un país habitado y habitable, no solo un país "visitable" por los extranjeros y "abandonable" por los nacionales, un país que se conozca por nuestros productos industriales y agrícolas.
Menos "marca España" y más "made in Spain".

* "Los ingenieros al gobierno: España necesita producir" ABC 30/08/2012  http://www.abc.es/20120830/economia/abci-ingenieros-recuerdan-gobierno-industria-201208291630.html
** "Rosell: «La situación es agobiante, pero no una catástrofe»" ABC 30/08/2012 http://www.abc.es/20120730/economia/abci-rosell-ceoe-empresa-201207301042.html




lunes, 4 de julio de 2011

El gen tonto se llama mediocridad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Está claro, por si no lo estaba ya, que uno de los principales problemas educativos no son los genes*, sino cierta gente que está en la educación desde hace décadas y que ha llevado este país al límite con sus errores permanentes. El problema es que toda esta gente, incapaz de asumir su fracaso estratégico en el diseño del sistema educativo, que se ha ido incrementando y es recogido por todos los estudios internacionales que involucran a este país, sigue pensando que ellos no son responsables.

Las tres propuestas centrales —la genética, la laboral femenina y la exculpación de la inversión económica en los resultados educativos— dibujan un auténtico mapa de la ceguera más absoluta a manos de un grupo que, a tenor de los resultados, debería tener la prudencia de callarse. Rosell habló en la presentación del informe de la CEOE de “incorrección política” [ver entrada]. Debería ser más inteligente y cerrar la polémica enviando el informe al fondo de algún cajón profundo. No solo no ha conseguido ningún tipo de aceptación, sino que ha dejado a la patronal española, la que avala el estudio con su marca, a la altura de las cavernas.
Las tres conclusiones son el enterramiento definitivo de la educación. Sería deseable que se produjeran desmarques políticos de las conclusiones de este informe por el uso que pudiera tener en el futuro. Esperemos que a nadie se le ocurra tomar en serio estas conclusiones porque, además de estúpidas, serían nefastas para el resultado del sistema educativo, ya bastante vapuleado.
El “rendimiento escolar” es un concepto absolutamente construido en el diseño del sistema, algo que definimos según unos parámetros dados y al que queremos llegar. No tiene nada que ver con la genética y menos todavía con los argumentos estúpidos relacionados con la adopción. Es una pena que se invoque el nombre de la Genética en el marco de una disciplina absolutamente política, en el sentido de acción sobre la sociedad, como es la Pedagogía. La Pedagogía es una ciencia social y como tal tiene en mente unos objetivos que responden no a su voluntad independiente sino a un modelo de desarrollo de la sociedad. Convertir en concepto “objetivo” el “rendimiento escolar” es un auténtico fraude intelectual, muy frecuente en todos aquellos campos en los que se nos trata de vender como “verdades objetivas” los que no lo son. Lo que han hecho es puro fundamentalismo con apariencia de pseudociencia. El mal uso de la Genética y las Neurociencias está sirviendo para colar dentro de disciplinas absolutamente sociales las intenciones políticas y económicas, es decir, los intereses. Lo que está tras esas afirmaciones no es la verdad de nada, sino una interpretación interesada de quienes la financian. Si lo que dicen fuera contrario a quienes lo han pagado, tengamos por seguro que no se habría puesto sobre la mesa.
Si el debate necesario sobre la Educación en este país se va a realizar con los genes por medio, con la idea de que se puede recortar el gasto en educación sin que se modifiquen los resultados y reestructurando el sistema laboral para que a la patronal le salgan sus cifras, estaremos perdiendo otra vez más otra oportunidad.

El problema educativo de España, el que nos coloca a la cola de los informes, no tiene nada que ver con la genética. Tiene que ver con la mala gestión de los que han copado, con diferentes partidos, el sistema educativo y han controlado el diseño durante más de tres décadas. Tiene que ver con los negocios editoriales que se han hecho dentro del sistema educativo. Tiene que ver con el fraccionamiento autonómico y la participación política en la educación. Tiene que ver, sobre todo, con la ausencia de estímulo social mediante la infravaloración de la educación como forma de promoción social en un país que ha renunciado a la investigación, en especial por el bajo perfil investigador de nuestras empresas, que no absorben más que mano de obra poco cualificada y barata. Tiene que ver con el aburrimiento del propio sistema educativo, atado de pies y manos, por un control férreo que imposibilita iniciativas capaces de dinamizarlo. Tiene que ver con el reconocimiento del éxito a cualquier precio más que el del estudio y la formación de la persona. Tiene que ver con que cuando has cumplido dentro del sistema educativo, lo que te espera al otro lado es la precariedad y el mal pago de tus esfuerzos. Tiene que ver con que los mecanismos de prosperidad personal tienen poco que ver con el estudio. Tiene que ver con el abandono de la cultura a favor del espectáculo, alentado por políticas nefastas e irresponsables desde las propias instituciones públicas que deberían dar una batalla por elevar el nivel cultural y no lo hacen. Tiene que ver con que desde hace décadas la gente se prepara las oposiciones para entrar en el sistema educativo como alternativa ante la falta de futuro que estos señores que promocionan estudios de este tipo les ofrecen.

Decir que son los genes, las mujeres o que no hace falta invertir más apesta. Apesta educativamente, políticamente y científicamente. Y, sobre todo, es un mensaje sombrío sobre el futuro de este país y sobre el sentido común y el compromiso de las personas que deberían estar abriéndolo. Ninguna de las tres propuestas implica una buena voluntad para justificar si quiera el error. No hay ninguna salida por ese camino. Solo la demostración, una vez más, de que la fuente de los errores, que las causas del fracaso educativo no están en los alumnos, que son las víctimas, sino en quienes diseñan los modelos. La mayor parte del denominado fracaso escolar es el fracaso que produce el sistema educativo. Pero eso no se evalúa y, si se hace, se silencia. Pocos grupos están más silenciados que la Educación. En privado las quejas y críticas son permanentes; en público, las críticas desaparecen. El sistema y sus diseñadores reinan.
La explicación genética, la laboral o la económica no son más que cortinas de humo para ocultar que nuestros problemas no son de formación, sino de formadores y sobre todo del diseño absolutamente romo que se ha hecho de las necesidades de este país, convertido en una empresa mediocre. No hemos sabido, no hemos podido o no hemos querido ser un país que progresara para huir de sus propios condicionamientos. Preferimos reproducir Las Vegas en los Monegros a crear empleo que implique educación y elevación del nivel cultural. La mediocridad del diseño sí parece el resultado de cierto gen social, el de la mediocridad, el de la ausencia de miras, el de solo ver los resultados económicos de las cosas, sin percibir que aunque se gane más vendiendo parcelas que realizando investigación puntera, lo segundo es preferible a medio y largo plazo. El fracaso del sistema no es el que suspende; el fracaso del sistema es que quien saca matrículas se tiene que ir a Alemania o a China. Y eso sí que tiene que ver con la CEOE.
El gen tonto es social y se llama mediocridad política, falta de miras.

* "¿Un gen del fracaso escolar?" El País 04/07/2011 http://www.elpais.com/articulo/sociedad/gen/fracaso/escolar/elpepusoc/20110704elpepisoc_1/Tes


miércoles, 22 de junio de 2011

Cogidos por los genes: la CEOE entra en Educación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Pero de dónde ha salido esta gente? ¿De qué caverna, de que sótano retrógrado, de que nicho de estupidez? Las conclusiones que el Sr. Rosell, presidente de la patronal, ha transmitido de su grupo de trabajo de la CEOE sobre educación son un ejemplo de algunas de las razones por las que este país está como está. 
Él las califica de “políticamente incorrectas” estableciendo, bajo el chiste fácil, su concepción de la inutilidad de la política y de la democracia. Cuando se invoca la necesidad frente a lo político se está matando lo democrático. Existe cada vez más este modelo de personas que lejos de importarle lo que los demás puedan opinar, se dedica a fabricar “razones” para sustraer sus deseos e intereses al debate público e imponerlos. Estas personas invocan lo que haga falta, la Ciencia o la voluntad divina, según venga al caso y les rente mayor credibilidad, para imponer  a los demás lo que deben hacer.
Poseídos mesiánicamente por la idea de que un país es una empresa y que sus únicos objetivos deben ser los que contemplen esta “realidad”, según ellos, deberíamos funcionar bajo las bases del pragmatismo que ellos reclaman. Pero su osadía va llegando cada vez más lejos y plantean exigencias de cómo debe ser este país para que funcione. Las informaciones que el diario El País* nos da sobre su documento sobre Educación ponen los pelos de punta.
No hace mucho tiempo la CEOE reivindicó la “libertad de empresa” para defender la separación por sexo en las escuelas.** Para ser precisos —y es importante—, lo que defendían era su “derecho” a seguir siendo subvencionados aunque se realizara la separación de chicos y chicas. Nadie les prohíbe hacer un colegio segregado, pero sí la recepción de dinero. Poco debe creer estos emprendedores en la bondad de su “producto” ya que necesitan esas subvenciones que tanto repudian. Para plantear esta necedad educativa y social, se amparan en “estudios” (¿saben los cientos de miles de estudios existentes en educación todos los años?) que hablan de la mejora del rendimiento escolar. ¿Qué es el “rendimiento escolar”? La escuela no es más que el lugar en el que se adquieren los conocimientos necesarios para poder dirigir con acierto una empresa o trabajar en ella. Su visión reducida y reductiva del mundo no da para más. Según ellos, esto de la coeducación no es más que izquierdismo promiscuo y una forma de distraer los cinco sentidos de los futuros empresarios y currantes. Lo penoso es la complicidad de instituciones que deberían recordar su propia doctrina social en todo esto. Lo que se presenta como una modernidad europea en España se practicó hasta los años setenta pero no por modernidad, sino como traducción efectiva de un pensamiento retrógrado, tradicionalista y pseudoreligioso que veía en la separación de sexos en las escuelas una forma de mantener las virtudes públicas y privadas. ¡Quién le iba a decir al franquismo que lo iban a convertir en progresista estos señores! Según estos argumentos, el país más progresista, al que invito a la cúpula de la CEOE y el Instituto de Estudios Económicos se traslade una temporada, sería ¡Arabia Saudí!

La Comisión de Educación de la CEOE en su presentación
Pero ahora van un poco más lejos. Será porque la gravedad de la situación del país les motiva a salvarlo. En las propuestas presentadas ahora se habla ya de genética, de la importancia de los genes por encima de la educación y del efecto del entorno. Señala la información de El País:

“La herencia genética pesa más en el rendimiento escolar de un alumno que su entorno socioeconómico. Y el gasto en educación no es lo más importante en la obtención de resultados.”

Según explicó el corresponsable del estudio, Juan Carlos Rodríguez:

“la conclusión proviene de estudios sobre el nivel educativo que alcanzan hijos biológicos y adoptivos de una misma familia. El resultado es una mayor correlación entre el nivel educativo de los padres y el de los hijos biológicos que respecto al de los adoptivos.”

Esto es una barbaridad “científica” de tal calibre que asusta que una institución que juega un papel importante en este país pueda haberla hecho suya. Ningún genetista del mundo se atrevería a sacar esa conclusión y enumeraría decenas de factores que podrían estar presentes. Parece mentira que nuestros empresarios nieguen con tanto fervor los informes sobre las radiaciones de los teléfonos móviles y sus consecuencias, y sin embargo acepten con tanta prontitud afirmaciones de este calibre. Será que los intereses pesan mucho en la aceptación de las cosas.
Las consecuencias prácticas de todo esto es que hay que promover más allá la segregación, claro. Que no basta con separar por sexos, sino que además hay que fomentar la existencia de centros educativos en los que los genéticamente mejor dotados, supongo, eviten distraerse con la morralla social, con la chusma que distrae la atención de los hijos de GATTACA.
No hay que invertir más, hay que invertir mejor. E invertir mejor es hacerlo en la formación de elites. Dejar esos objetivos deleznables de la coeducación, de la nivelación social, etc. y centrarse en lo importante.  Su visión del mundo descansa sobre ese concepto mesiánico de elites salvadoras —emprendedores, líderes— y masas perezosas a las que hay que meter en vereda. Esto es lo que llaman una “multitud diversa” y no “homogeneizada”.  Si el objetivo del estudio es señalar eso, hace mucho tiempo que se tiene como objetivo. Pero la invocación genética concuerda  más con los movimientos registrados desde hace tiempo en este sentido. Lo negarán, pero es lo que hay. Por eso la calificación de “políticamente incorrectos” de Rosell.
Se invoca a la familia, sí, un factor clave, como es obvio y nadie discute. Pero pasamos del discurso tradicionalista y conservador de la familia al del “acerbo genético”. La frase literal que el diario resalta, "La cultura de los padres no es gran cosa. Los padres españoles son complacientes en exigencias cognitivas”, no tiene desperdicio en su vertiente tecnocrática y ambigua.
Pero se va más allá. El País recoge:

“Respecto al profesorado, el estudio incluye otra apreciación controvertida: la mayor presencia femenina entre los docentes "no ha sido bien recibida por todo el mundo". El estudio lo argumenta así: al asumir la mujer las labores profesionales y las tareas del hogar, el colectivo ha primado las reducciones de jornada y la introducción de la jornada continua por encima del salario.”

El despropósito ya es total y deja al descubierto el espíritu que guía el informe y a los que lo han hecho suyo. El hecho de que haya preponderancia de mujeres en el ámbito educativo tiene varias razones. La interpretación que se da es que la calidad de la enseñanza es menor porque al ser mujeres la mayor parte del profesorado han forzado a la existencia de horarios adecuados para poder conjugarlas con las tareas de hogar. Las jornadas escolares están condicionadas por la situación de las mujeres en casa. Además de despropósito, esta afirmación de una gran bajeza moral porque responsabiliza a la mujeres de la bajada del nivel del sistema educativo.
Las mujeres han ido al sistema educativo, entre otros muchos factores, porque muchas empresas agrupadas en la asociación que el Sr. Rosell preside han hecho todo lo posible por hacerles la vida laboral imposible. Sin posibilidad de conciliar trabajo y familia, la educación es el ámbito que mejor lo permite porque coinciden ambos horarios y calendarios. Pero el informe, que asume esto como negativo, señala: «"El énfasis en la reducción de jornada lo habría pagado el resto de las madres trabajadoras", pues no pueden acomodar sus jornadas al horario escolar.» La villanía llega a extremos realmente de estupidez por lo circular del argumento. A menos que se exprese el elemento que se está omitiendo del argumento. Estos problemas solo lo tienen las mujeres que deciden tener hijos y que pasan a ser una carga para las empresas. En resumen: las mujeres no trabajan bien porque tienen que recoger a sus hijos del colegio en donde otras mujeres han impuesto un horario para poder atender a sus hijos cuando salen del colegio. ¡Brillante!



Por último, el informe señala que invertir más en educación no significa tener mejores resultados. Me imagino que con esto quieren decir que solo debería hacerse en personas con genes emprendedores, bien dispuestos a cumplir jornadas sin horarios para mayor gloria de las empresas, auténticas patrias y familias de los inteligentes.
El empresariado español está dando un espectáculo bastante bochornoso en lo que a organización y representación se refiere. Esta presunta modernidad que representan no es más que un regreso a cuestiones olvidadas de mediados de los setenta, en los orígenes del neoliberalismo, cuando se trataba de fundamentar “científicamente” determinadas acciones políticas de separación social y enaltecimiento de minorías dirigentes. Este mundo que regresa de la tumba con la crisis económica es profundamente antidemocrático y antipolítico en su tecnocratismo, en la tiranía de los “expertos” —que ya analizó Ch. Lasch y  recientemente A. Supiot—permanentemente invocados para sustraer al debate y decisión públicos lo que concierne a todos.
Independientemente de muchas otras consideraciones, el paso dado por la CEOE tiene más transcendencia de la que piensan porque revela unos modos de pensar subyacentes que nos muestran que ese no es el camino. Pero también que eso a ellos no les importa. Queriendo ser modernos, son profundamente antiguos.

* “La CEOE ve en los genes la clave del éxito escolar”. El País 22/06/2011  http://www.elpais.com/articulo/sociedad/CEOE/ve/genes/clave/exito/escolar/elpepisoc/20110622elpepisoc_4/Tes
** “Los colegios que segreguen por sexo perderán las subvenciones” Público móvil 27/05/2011 http://m.publico.es/378744
http://www.cincodias.com/articulo/economia/rosell-plantea-reformas-politicamente-incorrectas/20110622cdscdieco_1/