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lunes, 30 de octubre de 2017

¿Ingenuos? Llámelos como quiera

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País me sorprende con un titular: "Junqueras: “En los próximos días tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender”"*. Pero, ¿creen realmente que hay alguien —en el planeta, alguna forma exterior de vida inteligente— que ha entendido no ya lo que han hecho, sino lo que han dicho? ¿Ha existido una proclamación de algo que sembrara de dudas a los presentes y se tuvieran que poner a discutir qué es lo que había entendido cada uno, como ocurrió con la proclamación (o no) de Puigdemont? El espectáculo de los periodistas discutiendo tras la lectura de Puigdemont lo recogimos aquí como lo más sintomático. Lo importante no es lo que había dicho o no, sino que nadie lo supiera. Estamos ya entrenados, curtidos, en intentar entenderles.
Pero su misma duda se va a enfrentar al duro lunes cuando trate de incorporarse a su "trabajo" y cuando deje de recibir su sueldo tras el cese. Pero así son las cosas con estos señores visionarios. Ninguno se da por aludido. ¿Lo entenderán entonces?
Amigos y alumnos de distintos países y culturas me preguntan por qué no entienden nada de lo que ocurre allí. Ven que la gente sale a la calle y luego vuelve a salir, que todos hablan mucho, pero que nada ha cambiado. Una alumna china tradujo uno de los post de este blog y estoy contento porque me dijo que se lo había leído a los miembros de una empresa china en Dubái y ¡lo habían entendido! Pero eso no va con Puigdemont o Junqueras. Los de la CUP da igual porque ellos viven lejos de la realidad en un Shangrila del que es difícil salir, pero estos políticos de toda la vida es penoso que vayan a seguir enredando hasta el final intentando confundir a todos con sus constantes quiebros a todos.
Hay un compañero de celda de uno de los "Jordis", nos cuenta la prensa, que ha pedido el cambio. No entiende por qué le someten a la tortura de tener que estar escuchando a ese señor que no habla más que de la independencia. Tiene razón el pobre preso. Seguro que su delito no es tan grave como para merecer semejante pena. Es una anécdota, sí, pero no tanto; más bien un detalle stendhaliano.


Hasta qué nivel de desvergüenza habrán llegado que el presidente vasco Urkullu ha dicho de todo cuando se vio liado en la falta de seriedad de estos secesionistas hamletianos. El artículo de Carlos Segovia en el diario El Mundo lleva el significativo título de "Los mediadores de Urkullu: "Puigdemont no tiene palabra"". No se puede resumir mejor. Todos se sintieron engañados por Puigdemont que diciendo que sí, decía lo contrario poco después, dejando a todos fuera de fuego. Pero más allá de las trampas y engaños, Segovia cierra su artículo con unos párrafos interesantes en el que, tras señalar que muchos apoyaban la idea de las elecciones en Cataluña para poder sentarse después a hablar, dice:

Ése debió ser el objetivo de Puigdemont y de, no olvidemos, Artur Mas. Éste estableció por cierto en la ley que regula los derechos de los ex presidentes que solo una mayoría parlamentaria de dos tercios podría revocar la pensión. Es decir, hace falta más mayoría en el Parlament para quitar la pensión a Puigdemont que para declarar la independencia en una estrafalaria muestra de esta clase dirigente nacionalista.
El propio Mas sigue cobrando su pensión a la espera del Tribunal de Cuentas, pero su daño es infinito.**


Lo primero es lo primero. En un sentido parecido, se manifestaban algunos tertulianos nocturnos al contar —según ellos de muy buena fuente— que en la negociación abierta discretamente entre cargos de la Generalidad y del gobierno central, con esa mediación antes citada, la mayor preocupación era la situación de los dirigentes, es decir, como en el caso del sueldo, lo primero eran ellos. Las cosas están ya medianamente claras.
Cada vez más, se va entendiendo el calibre de los mentirosos que se han juntado en la cima del secesionismo. Hace dos días salía a la luz cómo Junqueras, responsable de la viabilidad económica de la secesión, había engañado a sus socios por temor a ser acusado de frenar la proclamación de la independencia. Es decir, era preferible llevar a Cataluña al desastre con tal de cubrirse ante la Historia y pasar como un Judas. Siempre habrá tiempo de echarle después la culpa a alguien; no es cuestión de correr riesgos.

Las mentiras y las fantasías se acumulan hasta el infinito. El propio Junqueras ha escrito un artículo en el que mantiene sus fantasías, como recoge El País:

Bajo el título El camino que nos queda por recorrer, Junqueras señala que el Govern ha intentado “por tierra, mar y aire” que el Gobierno central escuchara sus reivindicaciones y admite que quizá han pecado de “ingenuidad” al creer que “votando y haciendo un referéndum” su petición sería atendida. Junqueras lamenta la “liquidación” del autogobierno, el “asedio” a un ejecutivo nunca visto en Europa y que se constate que la fórmula de Escocia –el referéndum pactado- no se pueda aplicar en Cataluña. “¿Cuántas veces no habíamos escuchado que en ausencia de violencia todo era posible y se podía hablar de todo?”, se pregunta el ex-vicepresidente, que lamenta: “Pues no es así. Es más: hemos visto violencia, tanto de uniformados como grupos de extrema derecha que han actuado con total impunidad. Pegar a personas, en nombre de según qué ideas, parece que es lícito”. “Han sido capaces de pasar por encima de todos los preceptos constitucionales para preservar el artículo segundo. La unidad del Estado por encima de todo y de todo el mundo”.*


Pero cómo es posible decir estas cosas si han estado ignorando todo lo que se les ha dicho, incluida la convocatoria de elecciones, con la que tuvo a todos engañados hasta el último momento. ¿"Ingenuidad"? ¿Es "ingenuidad" pensar que un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, sin censos y con todo tipo de inconsistencias permite destruir una nación, la española, romper un Estado? Yo no lo llamaría "ingenuidad". Todas las instituciones del país, todas las europeas, las mundiales, le han acusado de antidemocrático, y Puigdemont, Junqueras y compañía siguen pensando que están en lo correcto. ¿"Ingenuidad"? Llámelo como quiera.
Es especialmente irónico (no sé qué palabra emplear) cuando señala que se pasa por encima de la constitución con tal de preservar el artículo segundo. No es posible que este señor haya sido vicepresidente. El gobierno del señor Puigdemont ha vulnerado toda la Constitución, ignorando todo lo que el Tribunal Constitucional le exigía. No ha sido "un artículo", ha ido contra todos los principios y poderes del Estado, comenzando por decir que no los reconocía, tal como ahora afirma que Puigdemont es el presidente de Cataluña y él el vicepresidente.


No, no hay ninguna "ingenuidad" sino una deliberada negación de España y sus instituciones, de las autoridades y el olvido de que todos su poderes provienen de los que les atribuye la Constitución, votada por todos los españoles, la misma que contiene el artículo 155 para cuando los responsables de las instituciones hacen lo que no deben.
Cientos de miles de personas salieron ayer a la calle en Barcelona. Son las personas que no existen para ellos o que son más bien un estorbo para su visión unitaria de Cataluña. Ayer han vuelto a salir para reivindicar el derecho a ser como los otros millones de personas en España. Y han dicho algo que no quiere entender: que son catalanes y españoles, que no es incompatible. Es lo que quieren y sienten. Lo hicieron de forma festiva y contundente. "¡Votaremos", fue su grito, algo que la ingenuidad de algunos prefería evitar. Han perdido el miedo y ven posible una Cataluña armónica, diferente a la que se ha ido gestando día a día durante décadas en manos del secesionismo. Las cuentas les sale y ahora espera que los políticos esté a la altura de la ciudadanía para hacerla realidad. Como compañeros de celda de un "jordi" general, están hartos de la "matraca". Es secesión del secesionismo.
La ingenuidad de Oriol Junqueras es tan auténtica como las confusiones de Puigdemont. La gente que se equivoca tanto acaba siendo un peligro para todos.




* "Junqueras: “En los próximos días tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender”" El País 29/10/2017 https://elpais.com/ccaa/2017/10/29/catalunya/1509270963_043996.html

** "Los mediadores de Urkullu: "Puigdemont no tiene palabra"" El Mundo 29/10/2017 http://www.elmundo.es/economia/2017/10/29/59f38bf646163f7e248b45cf.html


sábado, 7 de octubre de 2017

Ectoplasma o las futuras colonias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los que creen que esto se trata de la independencia de Cataluña, deberían informarse más. Es un plan para el desmantelamiento de media España. Han tenido que irse los bancos catalanes de Cataluña para que se le escape a Oriol Junqueras la expresión clave que subyace tras este proceso: países catalanes.
Nos informa el diario El Mundo sobre las circunstancias de la salida de los bancos de Cataluña:

CaixaBank tenía muy preparado el cambio de sede a Palma de Mallorca, tal y como publicó este diario. Era comprensible puesto que Baleares es la segunda comunidad más importante en el origen de la Caixa junto a Cataluña. Sin embargo, el consejo de administración de CaixaBank decidió decantarse finalmente por Valencia, donde los intereses de la entidad son mucho más recientes. ¿Por qué? «Se ha querido buscar máxima estabilidad y confianza para los clientes y accionistas y ha sentado muy mal en el consejo de administración la declaración previa de Oriol Junqueras recordando que Baleares al fin y al cabo son Països Catalans también», aseguran fuentes conocedoras de la decisión.*


Se revela en las palabras de Junqueras el "plan oculto" del nacionalismo / imperialismo catalán. La infiltración en estos años en las autonomías próximas  para tratar de terminar de desgarrar España no es algo nuevo. La debilidad de los partidos constitucionalistas para formar gobiernos les ha permitido crecer, al hilo de crisis, recortes y cegueras.
La estrategia diseñada por la izquierda populista de atacar al bipartidismo por el lado del PSOE y obligarle a la lucha de desgaste hasta hacerle quedar emparedado y débil, ha tenido su ampliación en la connivencia del populismo con el nacionalismo, como se está viendo. Los argumentos de un patético Pablo Iglesias llamando a la tranquilidad se basan, según sus propias palabras, en que el "Estado" no se fortalezca. El problema es que si se rompe algo, se rompe todo, incluido el PSOE que se queda de Cataluña con un PSC a medida.


El nacionalismo ha aprovechado las amplias ventajas del Estado de la Autonomía para intentar dinamitarlo en una tenaza, desde abajo —con la educación doctrinal y mentirosa, con la presión en la calle a los no nacionalistas— y desde arriba, eliminando todo lo que pudiera servir a mantener la unidad de España. Hace años que se persigue a intelectuales y artistas por no plegarse al nacionalismo. Las persecuciones han tenido el beneplácito de las autoridades que han mirado para otro lado. Las campañas de descrédito a los artistas han sido notorias. Muchos han  preferido salir sin ruido por no complicarse más la vida. Ahora llega el momento de denunciar lo que pasa.
El País recoge las declaraciones de un Mozo de Escuadra bajo condición de anonimato:

Para Josep, la situación no ha sido provocada únicamente por la celebración del referéndum ilegal. “Ha sido un proceso escalonado que empezó con la consulta del 9 de noviembre de 2014 y que llegó a su punto máximo el domingo”, recalca. Ese día, recuerda, las órdenes que recibió de sus superiores para la jornada electoral “buscaban claramente que no cumpliéramos los mandatos de los jueces”. “El briefing de las seis de la mañana estuvo repleto de ‘si no se puede...’, ‘si no se dejan...’ De una forma más o menos velada, nos dejaron claro que dejáramos que los guardias civiles y policías fueran los encargados de vaciar los colegios electorales”, recuerda.
El mosso admite que el 1 de octubre sintió “vergüenza y desolación” y cree que, triunfe o no en los próximos días el proceso independentista, él nunca podrá volver a ser policía. “Mis compañeros me ven como un traidor, alguien señalado porque para ellos he apoyado la represión. ¡Pero si los mossos hemos disuelto manifestaciones con mucha más violencia que la que se vio el otro día!”, añade antes de asumir que su futuro, junto a su mujer y sus hijos, está fuera de Cataluña: “Si fracasan, los policías nacionalistas seguirán en el cuerpo y se encargarán de marginarme. Si triunfan, mucho peor”.**


La idea de que en Cataluña ha habido intervenciones mucho más duras que las vistas el día 1 no debe desatenderse y basta con ir a las hemerotecas. De hecho es lo que hicieron algunos que trucaron las fotos proponiendo algunas viejas de cargas policiales con motivo de manifestaciones contra los recortes sociales. Las viejas fotos les resultaban útiles para su campaña de la "pena universal".
Cualquier fantasía sobre la retirada de las propuestas nacionalistas es una mera ilusión. No van a cejar pues se han lanzado al vacío. La propuesta de mediaciones internacionales es un absurdo que ningún gobierno puede aceptar, ya que implican una "igualdad" inexistente. La preeminencia de la Constitución española, de la que emana el estatuto catalán, es clara para todo el mundo menos para los nacionalistas. Hoy los constitucionalistas catalanes reclaman el cumplimiento de su estatuto y no que sea pisoteado por los nacionalistas.



Lo dicho por  Oriol Junqueras no es nuevo, pero no deja de ser grave ahora. Las amenazas, una vez más, buscan las situaciones límites en las que ellos lanzan las antorchas y luego se quejan de las actuaciones de los bomberos y piden diálogo cuando se les responsabilizan.
Ellos lo saben: no hay diálogo sobre la unidad de España. Puede haber diálogo sobre la Autonomía, dentro del marco constitucional. Más allá existe el vacío. El problema que se plantea es la falta de credibilidad y de lealtad mostrada por el nacionalismo hasta llegar a esta situación. Todo lo que digan ahora es poco creíble, como lo son los dedos rotos de la joven defensora de ancianos y niños, milagrosamente recuperados o muchas de las fotos salidas del pasado.


Llevar a Cataluña al desastre económico, a la fractura de la vida social, con menos de la mitad de la población de acuerdo, con un irrisorio referéndum ilegal, con toda Europa en contra... es la demostración de la irracionalidad nacionalista.
La idea de los "países catalanes" es la demostración clara de que no son demócratas, sino unos colonialistas decididos —ellos sí— al control de todos los territorios que puedan absorber desgarrando una España que odian. Afortunadamente, la voces que van perdiendo el miedo denuncian esta situación que impide a una gran cantidad de catalanes vivir en su tierra y Estatuto en paz, solidariamente con el resto. Desde  las instituciones del gobierno de Valencia —una futura "colonia" para el nacionalismo catalán— han calificado "los países catalanes" como un "ectoplasma", algo que se acerca más a la realidad. Lo malo es que a ellos, colonialistas, les da igual. Los "países catalanes" son ya una ficción en TV3, la televisión autonómica. 




* "Junqueras hunde también la candidatura de Baleares" El Mundo 7/10/2017 http://www.elmundo.es/economia/2017/10/07/59d7dbfd46163f41268b461a.html

** "“Mis compañeros me ven como un traidor”" El País 7/10/2017 https://politica.elpais.com/politica/2017/10/06/actualidad/1507301450_909736.html

14/01/2016

La televisión oficial catalana TV3 incluye a los "países catalanes"

2013

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