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martes, 2 de septiembre de 2025

USA, la ignorancia que mata

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La teoría según la cual el que tiene los votos tiene razón es una forma perversa de entender la democracia. Los votos no te dan la razón, solo el poder y este se puede usar de forma equivocada.

Sin embargo, en los Estados Unidos de Trump los votos no solo te dan la razón, sino que te permiten presentar cualquier opinión, por errada que esté como verdadera. Esto es especialmente grave en algunos sectores, que se ven altamente comprometidos con ciertas barbaridades que se dan por buenas por el simple hecho de haber ganado unas elecciones. Esto es un motivo serio de reflexión sobre los límites que indudablemente tiene el poder.

Lo anterior viene a cuenta de un titular en 20minutos, con texto de EFE, en el que se señala "Jefes sanitarios en EEUU advierten: Robert Kennedy es un “peligro” como secretario de Salud"*. Dentro de la estrategia de Trump de rodearse de radicales en vez de por personas sensatas y bien informadas, se nombró a este Kennedy para dirigir un sector esencial en una sociedad, el de la salud. Kennedy ya era conocido por sus discutidas afirmaciones antivacunas. Este era su "mérito", el único que explica su nombramiento por Trump.

Hoy los científicos reaccionan y advierten de los efectos de sus decisiones:

Un grupo de nueve exdirectores y directores interinos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han advertido este lunes en un ensayo para The New York Times (NYT) sobre el "peligro" de contar con Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud y Servicios Humanos en EEUU.

Las acciones de Kennedy como principal funcionario de salud del país "no tienen precedente en nuestro país", detallaron en el artículo titulado 'Nosotros dirigimos los CDC: Kennedy está poniendo en peligro la salud de todos los estadounidenses'.

El texto, disponible solo en la versión web de NYT, se publica después de que el presidente Donald Trump despidiera a la directora de los CDC, Susan Monarez, y de que ésta alegase que se trata de un despido "sin fundamento científico"; basado en que se opuso a acatar "órdenes imprudentes" sobre vacunas.*

Un poco más adelante se añade:

"Canceló inversiones en investigaciones médicas prometedoras que nos dejarán mal preparados para futuras emergencias sanitarias. Reemplazó a expertos en comités asesores federales de salud por personas no cualificadas que comparten sus opiniones peligrosas y poco científicas", enumera el artículo.

Además, añade que anunció el fin del apoyo estadounidense a los programas globales de vacunación, que "protegen a millones de niños y mantienen seguros a los estadounidenses", citando supuestas investigaciones deficientes y haciendo declaraciones inexactas.

“Nos preocupa el amplio impacto que todas estas decisiones tendrán en la seguridad sanitaria de Estados Unidos”, escribieron los exdirectores de los CDC.*


La preocupación mostrada por los ex directores —de todos los colores políticos— nos muestra lo expuesto anteriormente: la toma de decisiones que deberían basarse en datos científicos, pero que se tienen de ideología "anti", de pseudo teorías rechazadas por los datos de la investigación.

Los Estados Unidos de Donald Trump son ya un ejemplo de cómo la política niega la ciencia en diversos campos, especialmente en el de la salud, algo muy peligroso. El caso de Robert F. Kennedy Jr, es una demostración de cómo una parte importante de un país —lo suficientemente importante como para llevar a Trump a la Casa Blanca— se ha dejado convencer durante años por teorías anti científicas, contra la Ciencia en general, y de forma específica por una serie de absurdas teorías sobre los efectos de la vacunas, por ejemplo, en relación con el autismo.

El equilibrio entre lo creído y lo demostrable se rompe. Hoy, la política norteamericana —no solo allíؙ— se ha convertido en un ejercicio de seducción donde todo vale si sirve para conseguir los votos necesarios. Si recordamos las opiniones de Trump respecto al COVID —el "virus chino"— en su primer mandato y sus opiniones sobre las vacunas —hasta que se contagió— entendemos perfectamente que nombrara a una persona controvertida para el cargo de Secretario de Salud. 

Hay una línea de continuidad en la "argumentación" contra la Ciencia y contra las vacunas como un resultado de ella. Estas líneas argumentales se usan porque funcionan electoralmente, porque hay unos sectores anti científicos que las crean y potencian. Son piezas que se encajan sobre miedos, recelos y desconocimiento. El político selecciona una línea y se sube a ella; los demás le siguen. Ahora los científicos advierten de los efectos.

El País

Las argumentaciones anti van de las vacunas y tratamientos a la negación del cambio climático, pasando por todo tipo de afirmación salida de laboratorios, centros de investigación, universidades, etc. Son la manifestación concreta de un sentimiento que se opone a la Ciencia desde perspectivas pseudo religiosas que tratan de "recuperar" la idea de "verdad" que piensan que la ciencia —que es humana e imperfecta— les ha arrebatado. Su forma de trabajo es la introducción de ideas sin fundamento alguno, que simplemente surgen y se repiten convirtiéndose en parte de argumentarios ultras y populistas que buscan la adhesión de personas a las que se ha criado en el recelo ante la Ciencia, los científicos y sus resultados. Es el revés del país más avanzado científicamente en el planeta.

Desde hace tiempo escuchamos las quejas y dudas de los que están abandonando los Estados Unidos ante la ideologización de campos de investigación, que se ven marcados por las restricciones, las limitaciones de inversiones o simplemente cerrados. Donde antes se iba a participar en las investigaciones punteras, ahora se marchan a intentar poder seguir investigando huyendo de la tutela férrea de personajes como el Secretario de Salud, Kennedy.

El campo de la Salud no es cualquier otro y los errores causados por la mezcla de ignorancia y dogmatismo imprudente pueden ser graves por el desarrollo sin control de enfermedades al cesar las medidas preventivas. Kennedy lo está desmantelando todo.

Tras Kennedy está Trump y tras este el pueblo norteamericano que le ha votado, Lo ha hecho para un segundo mandato, después de que en el primero mostrara la peligrosidad de su ignorancia y pal peligrosidad de sus acciones, de los ataques a la Ciencia al asalto armado al Capitolio para evitar la toma de posesión de Joe Biden.

Se ha dado el poder a la osadía y a la ignorancia.  Se trata de fomentar la ignorancia desde la ignorancia. ¿Puede esto ser llamado "democracia"? Es algo que los analistas y filósofos del pensamiento político llevan mucho tiempo debatiendo. Mientras siguen debatiendo, continúa el descenso a la oscuridad. 


* "Jefes sanitarios en EEUU advierten: Robert Kennedy es un “peligro” como secretario de Salud" 20minutos / EFE 2/09/2025 https://www.20minutos.es/internacional/jefes-sanitarios-eeuu-advierten-robert-kennedy-peligro-secretario-salud_6240949_0.html

sábado, 8 de marzo de 2025

Los antivacunas que llegan

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Qué gana un antivacunas con que la gente no se vacune? Es una pregunta sencilla. Hay otros negacionismos que tienen relativa trascendencia, como el creer que el ser humano no ha llegado a la Luna, que la Tierra es plana o es hueca. Sus efectos son relativos y afectan más que nada a su precepción del mundo, le dotan de unos cimientos negativos para rechazar el mundo. Pero con los antivacunas pasa algo más.

En la sección "Una mirada europea", de RTVE.es, en la que se recogen diversos artículos publicados en medios de la Unión Europea, nos encontramos uno publicado en Francia por la AFP, con el título "La desinformación sobre las vacunas se extiende en medio del brote de sarampión en EE.UU.". En el texto se indica: 

En medio de uno de los mayores brotes de sarampión en Estados Unidos en casi una década, los activistas antivacunas están promoviendo falsas afirmaciones de que las vacunas son ineficaces para frenar la propagación del virus o que podrían causar la enfermedad. Sin embargo, las inmunizaciones han ayudado a mantener a raya la enfermedad en Estados Unidos durante décadas, y suponen un riesgo mínimo para la mayoría de las personas, afirman los expertos médicos.

"Según @BrianHookerPhD, el actual 'brote' de sarampión en Texas es un brote inducido por la vacuna. A los principales medios de comunicación les encantaría culpar a los no vacunados de este brote, pero las pruebas apuntan en la dirección opuesta", dice un 20 de febrero de 2025 X post de Children's Health Defense, un grupo de defensa antivacunas presidido en su día por el secretario de sanidad estadounidense Robert F. Kennedy Jr.

Otra publicación del 25 de febrero de Sherri Tenpenny, una osteópata que a menudo difunde información errónea sobre la salud, dice: "Vuelve la histeria del sarampión, pero no caigas en la campaña del miedo. Un sarpullido y fiebre no justifican la vacunación masiva con inyecciones de riesgo."*

Lo que ocurre en los Estados Unidos y que es exportado a otros países a través de estos activistas no es casual. Es otro indicador de cómo la política ha sido reconducida hacia otros derroteros, hacia los márgenes sociales y culturales, hacia derroteros impensables que emergen como parte de un plan más extenso, el del negacionismo en todas sus variantes.

La base del negacionismo es el miedo, la conspiración, la inversión de los términos hasta el momento aceptados. Supone llevar al centro lo que estaba en los márgenes. Lo solitario se hace gregario gracias a ese mecanismo de agregación que son las redes sociales, un instrumento perfecto para acceder directamente. Esto ha aumentado la agresividad en lo marginal, que se ha ido desplazando poco a poco hacia el centro encontrando allí públicos masivos cada vez más embrutecidos por esta intoxicación informativa selectiva.

La actual sociedad de la información, por usar un término habitual, vive inmersa en flujos que la zarandean, la desconectan de otras posibilidades y la envuelven con esas nuevas "realidades" que se crean para ella.

Las nuevas formas de comunicación son envolventes y disolventes. Rompen los lazos y desconectan, por un lado; por otro, crean unas nuevas conexiones que van estableciendo un nuevo marco interpretativo. Ese marco se fundamenta en las agresiones, en el miedo que producen. Miedo es la inmigración (la Teoría de la Gran Sustitución como amenaza); miedo es el feminismo igualitario, que pervierte el orden natural de origen divino; miedo es la fusión de ambos: las "Cat Ladies" son mujeres que no quieren tener hijos y con ello permiten el avance de los hijos de la inmigración. No es casual que Donald Trump quiere anular la nacionalidad por nacimiento en territorio norteamericano, un derecho hasta el momento.

Los antivacunas usan igualmente el miedo: estas causan males que dice evitar; forman parte de las conspiraciones de grupos que quieren hacerse con los Estados Unidos, advierten. No es casual que haya fundamentalistas islámicos que hayan tratado de evitar las vacunas de la polio o contra otras enfermedades alegando lo mismo, solo que responsabilizando a Occidente.

La simple mención de que se haya nombrado a Robert F. Kennedy Jr., un activo antivacunas, Secretario de Sanidad en la administración Trump, es una declaración de intenciones y un ataque a la racionalidad, además de a la salud pública.

Los problemas, como se aprecia, no están solo en los "aranceles". Hay muchas formas de agresión y habrá que vigilar para evitar la expansión de estas doctrinas que tendrán una poderosa incidencia si no se anulan con comunicación eficaz.

Creo que no estamos preparados para comprender que eso que nos parece ridículo y distante, "cosa de norteamericanos", puede asentarse entre nosotros con fuerza. Disponen de medios y financiación, de apoyos suficientes para conseguir sus objetivos.


Si consigues que alguien confíe en ti hasta el extremo de poner en riesgo tu vida, tienen control absoluto sobre él, podrá ser manipulado eficazmente, pues se moverá ya dentro de tu marco interpretativo de la realidad. Todo será ya conspiración.

Con Trump en la Casa Blanca, con sus políticas sanitarias en manos de los antivacunas, es fácil que aquí se animen y crezcan al sentirse respaldados y con éxito.

En España presumimos de ser uno de los países con más confianza en las vacunas. Pero, cuidado, esto puede cambiar. Y lo hace entre los jóvenes, según los datos. Son los más fáciles de convencer por ser los menos informados y tener la sensación de que son invulnerables. Esto permite la aceptación acrítica de doctrinas antivacunas, envueltas en otras consideraciones de radicalidad creciente. Es donde también se está dando un mayor crecimiento de ideas antidemocráticas. No es casualidad. Todo forma parte del paquete. 

* "La desinformación sobre las vacunas se extiende en medio del brote de sarampión en EE.UU." Una mirada europea RTVE.es / AFP 3/03/2025 https://factcheck.afp.com/doc.afp.com.36YX9NM


martes, 17 de septiembre de 2024

El integrismo contra las vacunas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Leemos en Independent en Español la noticia de los problemas en Afganistán para vacunar a los niños contra la polio. Los integrismos recelan de los remedios que puedan suponer una merma de su influencia sobre la población. Es parte de su estrategia no solo el control y la dependencia sino establecer una "explicación coherente" con su propio plan y visión del mundo.

La Ciencia y lo que esta pueda aportar como explicación y acción es vista como un obstáculo. Esto no es nuevo y forma parte del rechazo en favor de las explicaciones teológicas. Esto es especialmente intenso para el establecimiento de "recompensas" y "castigos" o simplemente como forma de "destino" contra el que la medicina propone luchar.

El titular de la noticia es "El Talibán suspende las vacunaciones contra la polio en Afganistán, según la ONU" y se nos explica el crecimiento de la polio ante la falta de una política de vacunación eficaz:

El Talibán ha suspendido las campañas de vacunación contra la polio en Afganistán, según dijo el lunes Naciones Unidas.

Afganistán es uno de los dos países en los que nunca se han detenido la expansión de la enfermedad, que puede causar parálisis o la muerte. El otro es Pakistán.

Las agencias de la ONU recibieron la noticia de la suspensión antes de que comenzara la campaña de inmunización de septiembre. No se dieron motivos para la decisión y en un primer momento no había nadie disponible para hacer comentarios en el gobierno controlado por el Talibán.

Un miembro destacado de la Organización Mundial de la Salud dijo que estaba al tanto de conversaciones para abandonar la estrategia de vacunaciones puerta a puerta y sustituirlo por vacunaciones en lugares como mezquitas.

La OMS ha confirmado 18 casos de polio en Afganistán este año, todos salvo dos en el sur del país. En 2023 se detectaron seis.*


 

Cuesta asimilar esto, que el gobierno de un país pueda abandonar una política eficaz de vacunaciones. La visión de las epidemias como algo que Dios envía no es nueva y está en la idea de las "plagas" como castigos. Tiene algo que ver con un concepto retrógrado en el que el destino está en manos de Dios y oponerse es un tipo de "rebelión" orgullosa, de soberbia.

Pero hay algo más. Un pueblo que va contra la Ciencia y es incapaz de abandonar esa idea retrógrada, está condenado a la dependencia exterior: el remedio viene de fuera. Eso supone que se reconoce el problema real, la enfermedad y sus causas, así como la propia incompetencia. No tiene sentido aceptar la Ciencia como remedio y no aplicarlo; no tiene sentido proclamar la superioridad religiosa si luego hay que aplicar vacunas.

Ya ocurrió con la pandemia y seguirá ocurriendo con cada nuevo caso de enfermedad que necesite de vacunación para frenarla. Un sistema como el de los talibanes no puede permitirse el lujo de mostrar que las vacunas funcionan.

Tampoco pueden permitirse, por ejemplo, mostrar que las mujeres pueden ejercer profesiones, realizar estudios, etc. No se puede proclamar que los hombres son superiores y deben vigilar a las mujeres y luego encontrarse con una realidad que muestra lo contrario. Por eso se las silencia y oculta.

La cuestión de las vacunas, nos informan, no solo se da en el Afganistán de los talibanes:

Las campañas contra la polio en la vecina Pakistán se ven empañadas a menudo por la violencia. Grupos armados atacan a los equipos de vacunación y a los policías que les escoltan, con afirmaciones falsas de que las campañas son una conspiración occidental para esterilizar a los niños.*

La "explicación" es un ejemplo de "bulo" cuya función es evitar que pueda surgir cualquier grado de "simpatía" provocada por la efectividad de las vacunas. Los integristas no tienen sentido del valor de la vida humana. Por eso pueden sacrificar a miles de personas con tal de que su imagen de mediadores con la divinidad no quede deteriorada ante el pueblo.

Los ataques contra los equipos médicos es otra vez una variante de lo dicho. El totalitarismo religioso necesita de la "enfermedad" para hacer ver que es Dios quien está detrás de lo que sucede, que todo es su decisión. Mientras esta imagen se mantenga, ellos podrán controlar el mundo que les rodea.

También en Occidente tenemos nuestros "antivacunas". No lo olvidemos.

* "El Talibán suspende las vacunaciones contra la polio en Afganistán, según la ONU" Independent en Español /Asocciated Press 16/09/2024 https://www.independentespanol.com/estilo/salud/el-taliban-suspende-las-vacunaciones-contra-la-polio-en-afganistan-segun-la-onu-b2613577.html

lunes, 8 de enero de 2024

Los antivacunas españoles y el trumpismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer mencionábamos, al hablar de los desprecios y ataques de Donald Trump al Dr. Fauci, el experto al frente del COVID en los Estados Unidos, cómo el populismo trumpista y lo que hay detrás, hicieron de la pandemia un juego político tratando de hacer ver que la vacuna era una manipulación y que el "virus chino", como lo llamaba el entonces presidente, era una tontería. Esto no era solo ignorancia (que lo era), sino una forma premeditada de hacer ver una especie de infravaloración de la Ciencia, un desprecio público. Puede que recordemos la salida a la ventana de la Casa Blanca, el gesto soberbio y despectivo de Trump al quitarse la mascarilla después de haber pasado contagiado por el hospital y sometido a un tratamiento que no tuvo ningún otro paciente.

El COVID fue un arma de Trump, un elemento más al servicio de sus políticas negacionistas que le copiaron, como comentábamos ayer, los populismos de diversas partes del mundo. El ejemplo más claro fue su imitador brasileño, Jair Bolsonaro, calificando de "gripecita" al COVID. Ni el número de muertos por todo el mundo ni las terribles consecuencias que tuvo para la salud de los Estados Unidos este negacionismo obsceno fueron suficientes para calmar ese furor contra la Ciencia y los sanitarios, vistos como activistas de las libertades.

Todo esto me ha venido de nuevo a la memoria al leer las noticias en el diario El Mundo. El titular del artículo "Risto Mejide y Miguel Lago declararán como imputados por un supuesto "delito de odio" contra los no vacunados", firmado por Sara Polo, nos explica:

Risto Mejide y Miguel Lago declararán como imputados por un presunto "delito de odio" debido a sus declaraciones contra los no vacunados contra el Covid-19 en plena pandemia en el programa de CuatroTodo es mentira. Los dos comunicadores deberán responder ante la justicia, acusados de "promover la discriminación contra una minoría".

Según ha adelantado 20 Minutos y ha podido confirmar EL MUNDO, los hechos denunciados se remontan al otoño de 2021, cuando el magacín vespertino de Cuatro seguía con especial atención los vaivenes informativos en torno a la pandemia. La juez decide así reabrir un caso que había sido sobreseido.

El detonante de la denuncia fue la siguiente manifestación de Risto Mejide, como comentario a las medidas restrictivas impuestas en algunos países contra las personas que no tuvieran en regla su pasaporte vacunal: "Son medidas que prácticamente convierten a los no vacunados en apestados, cosa que a mí me parece bien. Si decides no vacunarte, allá tú. Todo el mundo es respetable, pero no todas las ideas son respetables ni merecen un respeto".

La acusación parte de la Asociación Liberum, que igualmente presentó el pasado verano una querella contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por las "restricciones a los derechos humanos" que supusieron las medidas de control de la pandemia entre marzo de 2020 y julio de 2023, y que animaba a los ciudadanos a recopilar cualquier información referente a dichos "delitos" para unirse a su causa, entre otros procedimientos iniciados contra el reglamento del Estado de Alarma.*


Creo que nos estamos excediendo en la cuestión de los "delitos de odio" y esto es contraproducente para el propio concepto y su aplicación. Nos dicen que el caso había sido sobreseído y que ahora vuelve de nuevo.

Hay además una clara intencionalidad. Los argumentos son los trumpistas: que alguien se tenga que vacunar atenta contra las libertades y los derechos humanos. De la misma forma, según ese argumento, los activistas que no se vacunan podrían considerarse como "criminales" que buscan con su propio odio contagiar a otros.

El argumento, decimos, es claramente trumpista y proviene del deseo de aglutinar fuerzas negacionistas amparándose en una especie de anarquismo de derechas, ese mismo principio que enuncia el derecho a llevar armas o a la autodefensa, algo propio de ese liberalismo radical surgido en los Estados Unidos que parece estamos importando y dando alas.

En el texto se explica el sentido de la apertura de nuevo del caso:

Según el escrito de la juez María Ángeles Velázquez, titular del Juzgado de Instrucción número 27 de Madrid, al que ha tenido acceso EL MUNDO, el motivo de la apertura de juicio oral contra Risto Mejide y Miguel Lago sería la "reiteración de una conducta que por su gravedad, reiteración o entidad discursiva pudiera provocar, directamente o indirectamente, sentimientos de odio".

"Sus manifestaciones resultan contrarias y no se ajustan a la información oficial ofrecida por los órganos públicos competentes", subraya el escrito, que incide en la reiteración de las críticas a los no vacunados en "sucesivos programas" con "elevada audiencia", y en el efecto que tienen en "la creación de un clima de hostilidad e intolerancia hacia un determinado grupo de personas".

"Por muy procedente y conformes que estamos con la conveniencia de la vacunación y aun existiendo una mayoría social en tal sentido, una ordenada defensa de los derechos que legalmente vienen reconocidos a cualquier ciudadano conlleva la defensa también de ciudadanos que puedan conformar minorías", asegura la juez, que da como hecho probado que los dos comunicadores "dirigieron varios programas con comentarios reiterados en contra del sector de la población que, en el ejercicio de su libertad y autonomía legalmente contemplada, decidían no vacunarse por los motivos que fuere".* 

Difícilmente se puede crear violencia contra quienes no se manifiestan como anti vacunas. A nadie se le nota en la cara si está vacunado o no, algo sin embargo esencial para la convivencia saludable. De esta forma, "los que no se vacunan" son solo una categoría abstracta mientras no se le ponga cara. Y la cara se la suelen poner los que reivindican un derecho del que nadie les privó, el no vacunarse. Si en algunos entornos se exigió la vacunación no era, desde luego, por odio ni por deseo de oprimir a nadie; más bien se trataba de preservar un bien común, el de la salud.

España ha sido uno de los países con más eficacia en la vacunación y no fue necesario obligar a nadie. El avance de la enfermedad era la mejor promoción de las vacunas. No hacerlo, en cambio, puede ser considerado como una forma de violencia teniendo en cuenta un elemento esencial: los asintomáticos. Uno se puede alejar de quien tiene síntomas visibles, pero difícilmente puede defenderse de alguien que dé positivo pero no tenga síntomas. Hubo manifestaciones por parte de algunas personas sobre su despreocupación por ser asintomáticos y portadores, por ello, del virus. ¿Se puede considerar esto "violencia" contra los posibles contagiados? ¿Es discriminar mantenerse alejado del que no está vacunado? Creo que aquí también hay que precisar las palabras y su sentido contextual.


Llevar esto a una cuestión de odio, por mucho que se exagere o se diga en un programa de televisión marcado por el exceso habitualmente, me parece excesivo, máxime cuando se enarbola la bandera de la "libertad", que sinceramente creo que está para otras cosas, igual que los juzgados.

Creo que hay una enorme diferencia entre "no vacunarse" y ser "antivacunas". Esa misma diferencia es la del activismo, que ahora llevan a los tribunales para sacar rédito político. Que los tribunales caigan en este trampa política me parece preocupante. Los motivos e iniciativas de los denunciantes me parecen suficientemente claros y a la americana, una forma organizada que quiere darle le vuelta a algo. El mismo llamamiento es una forma de "reclutar" para un futuro. Estos casos son también formas de sondeo político, por decirlo así. Los nexos entre la antivacunación y el radicalismo en Estados Unidos está suficientemente demostrado sin necesidad de ir mucho más lejos. Aquí llevamos el mismo camino, el de la batalla política. Un caso mediático, como este, es una buena forma de promoción.

Un estudio publicado en julio de este año pasado en los Estados Unidos muestra el fuerte vínculo político en la mortandad. Es una muestra de hasta dónde nos puede llevar la manipulación partidista:

Registered Republicans experienced a "significantly higher" rate of excess deaths than Democrats in Florida and Ohio in the months after COVID-19 vaccines were made widely available, a new study has found.

Why it matters: The Yale researchers note in their study, published in the journal JAMA Internal Medicine Monday, the findings "suggest that well-documented differences in vaccination attitudes and reported uptake between Republican and Democratic voters may have been a factor in the severity and trajectory of the pandemic."** 


Creo que los datos son claros. Es peligroso hacer demagogia con estas cosas, que tienen una dimensión personal (enfermedad, muerte), pero también social (epidemia, contagios, etc.).  Si todavía no lo hemos entendido...

"Provocar sentimientos de odio" es una expresión cada vez más disminuida precisamente porque se juega demasiado por ella. Así tenemos el despropósito actual de que los mismos que defienden el derecho a aporrear un monigote frente a la sede socialista de Ferraz, diciendo que es Pedro Sánchez, critican  a los que no se querían vacunar. Me dirán que no son los mismos (aunque es probable que algunos coincidan).

Veremos en qué acaba este caso que, por tener caras conocidas, atraerá la atención. 

 

* Sara Polo "Risto Mejide y Miguel Lago declararán como imputados por un supuesto "delito de odio" contra los no vacunados" El Mundo 5/01/2024 https://www.elmundo.es/television/2024/01/05/6597ecf7e4d4d812378b45cc.html

** Rebecca Falconer "Study: Republican deaths in Florida, Ohio linked to COVID vaccine politics" Axios 24/07/2023 https://www.axios.com/2023/07/25/covid-vaccine-death-rates-republicans-democrats-study

viernes, 3 de diciembre de 2021

La gloria vacunadora

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El empeño de la ministra Carolina Darias en que la vacuna no sea obligatoria es uno de tantos hechos, como la felicidad sin mascarillas, que se volverá contra ella. Pero Pedro Sánchez eligió sus piezas de recambio por su capacidad de ir contra sus propias declaraciones, es decir, poder ir con la misma sonrisa a una rueda de prensa a decir lo contrario de lo que se dijo un día antes. Quizá esta sea la nueva forma de "hacer política", no solo ir contra los hechos, sino ir contra uno mismo o, para ser más preciso, ir contra sus propias declaraciones.

Del ha llegado el tiempo de las sonrisas, con 40, hemos pasado al no hace falta la vacuna obligatoria, con un indicador de 234,03 por cada 100.000 habitantes, que son los que a día de hoy tenemos como promedio y con cifras muy superiores en determinadas Autonomías y poblaciones.


Antena 3 nos vuelve a mostrar la estrategia política de la ministra respecto a lo que son sus competencias: 

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, descarta que la vacunación contra el coronavirus sea obligatoria en España porque la situación que presenta nuestro país es "absolutamente diferente" a la de los países que están empezando a implantar esta medida.

Darias ha expresado que "somos el país con mayor cobertura vacunal, no solamente de la Unión Europea sino del mundo, con cerca del 90% de los mayores de 12 años con vacunación completa. Estamos liderando también las dosis de refuerzo. Hay una altísima responsabilidad de los españoles, que entienden la vacunación no solo como un derecho sino incluso como una obligación, porque se protegen a ellos y también a los demás". Estas declaraciones las ha hecho tras el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en Córdoba.* 

España, según Darias, es el país modelo. Lo malo es que el "absolutamente diferente" positivo se olvida del "absolutamente diferente" negativo, que también lo hemos vivido anteriormente. Es cierto que en España los antivacunas militantes no han tenido mucha presencia y efecto, pero sí que se había llegado a un punto muerto hasta que las circunstancias —no el gobierno— han vuelto a reactivar la necesidad de vacunarse. Fiestas, puentes, rebajas, celebraciones, etc. han empujado hacia la aguja, permitiendo que el gobierno no tenga que tomar medidas y presuma de espíritu nacional bajo su mandato.

La estrategia del gobierno central sigue siendo la de no legislar o, lo que viene a ser parecido, soltar los marrones a las Comunidades repitiendo esa maravillosa expresión de que "ellas tienen competencias suficientes" para imponer medidas.

Todos repiten lo mismo y hacen responsables a los demás. De ahí que el discurso político no ofrezca soluciones sino frustraciones. Nadie quiere asumir los riesgos o, para ser más fieles a la verdad, muy pocos lo hacen y tienen, me imagino, sus buenos motivos.


No deja de ser interesante que quienes se muestran más serios en estos asuntos sean las autoridades del País Vasco. La "seriedad" y la "responsabilidad" forman parte de la construcción de su propia imagen, tratando, claro, de distanciarse de los irresponsables gobiernos centrales españoles. Entre la independencia y el centralismo está la eficacia, que acaba calando en la población y estableciendo un sentimiento de que solo los vascos cuidan bien de los vascos. Desde esta perspectiva, no es de extrañar que hayan pedido a los tribunales que aprueben las medidas restrictivas de las que hoy mismo nos informa la prensa.

La vacuna no es obligatoria, pero sí se está imponiendo el uso del pasaporte, que sí queda en manos de las Comunidades. Esto es lo que realmente permite a la ministra Darias presumir que España es diferente y apuntarse los tantos del optimista. De ahí salen esos discursos que nos hacen derramar alguna lagrimita sobre lo buenos que somos los españoles, lo cumplidores y responsables.


La triste realidad es la que manifiestan los que son preguntados en las colas de los vacunómetros, ahora reactivados ante el temor de que se queden aislados. De esta forma, oficialmente nadie les obliga a vacunarse, pero sí tienen menos espacio físico y social para moverse.

Entiendo que lo importante es que la gente se vacune y que las razones son secundarias, importando estas poco a los virus. Pero me resulta chocante que la ministra presuma tanto de la gloria vacunadora como de una especie de victoria, que ella canta como gloria nacional.

"Si quieres viajar, te tienes que vacunar", dicen. "Si no te has vacunado no puedes entrar en ningún sitio", repiten. No hay gloria, solo aburrimiento y miedo a quedarse más solos que la una, algo que los animales gregarios tememos coma a la peste, aunque no al coronavirus.


RTVE resalta que "Solo la extrema derecha se niega a imponer la vacunación obligatoria" en Europa, también en los Estados Unidos, como sabemos. Pero aquí, en España, esto es muy confuso porque va por barrios. El gobierno no quiere oír hablar de obligación de vacunarse; y algunas comunidades no quieren oír hablar de pasaportes, como ocurre en Madrid. Confuso y oportunista.

Me parece muy valiente que Ángel Gabilondo, socialista y Defensor del Pueblo, haya dicho claramente que es partidario de la vacunación obligatoria. Así lo ha declarado a RNE y se recoge por Antena 3: 

"Yo no conozco que se haya declarado el derecho a contagiar. Por eso, entiendo que pueda abrirse un debate. Un debate sobre si una tiene, por respeto a su propio cuerpo, el derecho de contagiar a todo un vagón de metro". Son las palabras exactas con las que Ángel Gabilondo se ha manifestado en cuanto a la vacunación obligatoria.

El Defensor del Pueblo ya había expresando previamente que "el derecho individual no debe dañar a los más vulnerables" y se mostraba comprensivo con que se pueda obligar a los profesionales del sector sanitario o de las residencias a vacunarse contra el coronavirus. 


Esto es sensato y muestra que Gabilondo pertenece más a la "vieja política" que a "la nueva". Quizá sea simplemente porque su formación académica le indica cómo se debe comportar una persona desde la ética, que lo importante es la gente y no el poder. Creo que Gabilondo se ha ganado el respeto de mucha gente al margen de la política, algo que cada vez se valora menos en un mundo que niega el pan y la sal al otro, al que siempre se denigra y vilipendia.

Que haya tal entramado de intereses políticos en una cuestión tan crucial me parece deprimente. Tanto cálculo para obtener rendimiento electoral o personal no deja de ser una perversión.

 


* "Ángel Gabilondo, partidario de la vacunación obligatoria: "Entiendo que pueda abrirse un debate"" Antena 3 02/12/2021 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/angel-gabilondo-partidario-vacunacion-obligatoria-entiendo-que-pueda-abrirse-debate_2021120261a937ce454389000138b788.html

domingo, 28 de noviembre de 2021

Alarmas y alegrías

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Indudablemente, lo que ocurra fuera tiene efectos dentro. Más allá de nuestros contagios, cuya reducción era un aliciente para la atracción del turismo y la celebración de cualquier cosa, lo que ocurra fuera afecta nos directamente, tanto para las llegadas como para las salidas. Es decir, cancelar nuestros vuelos con Sudáfrica es una pequeña parte del problema. Los que piensan que lo sucede en el extremo sur de África no nos debería afectar se equivocan de pleno. En este mundo intercomunicado e interdependiente, global aunque nos pese, todo está a un tiro de contagio, a un cruce de vuelos en un aeropuerto. Todo está ya cerca, muy cerca.

La falta de información sobre lo que ocurre en África no significa que no pase nada. En Europa hay más casos porque nos movemos más, sí, pero también porque tenemos más información. De muchos países africanos apenas sabemos nada. A esta variante Ómicron se le llama ya la "sudafricana", justa o injustamente, porque es de allí de donde llegan aviones cargados de infectados.


La detección de la variante Ómicron abre un nuevo capítulo en la lucha contra el coronavirus y deja ver claramente que esto no acaba por lo que se ha explicado una y mil veces pero no hemos acabado de entender o simplemente querido hacerlo. En RTVE.es leemos sobre los primeros casos detectados, que son los que

 

La preocupación ante la nueva variante del COVID persiste y este sábado Alemania, Reino Unido, Italia y República Checa han notificado sus primeros contagios, seis en total que se suman al confirmado este viernes en Bélgica (el primero de Europa).

El Gobierno británico ha registrados dos, los mismos que la región alemana de Baviera, mientras que Italia y República Checa tienen uno cada uno.

Asimismo, se investigan los contagios de 61 pasajeros de dos vuelos procedentes de Sudáfrica que han dado positivo en coronavirus después de aterrizar en Ámsterdam, donde se les sometió a una PCR al llegar a Países Bajos cuando ya entró en vigor la prohibición de vuelos desde países del sur de África.

Y en Dinamarca, el Ministerio de Sanidad ha emitido un comunicado en el que reconoce que tiene una "sospecha razonable" de los que podrían ser los dos primeros casos de la nueva cepa, algo que se confirmará en los próximos días. "Las dos personas que han sido infectadas han estado en Sudáfrica y ahora está aisladas y las autoridades están en el proceso de rastrear un tercer vínculo (...) y están trabajando arduamente para hacer llegar este mismo aviso a todos los que estaban en el mismo avión"*

 


En fin, los que se han detectado son los primeros; antes están los casos no detectados, los que se han colado antes de que hubiera alarmas. ¿Se ha detectado pronto? Quizá el crecimiento de nuestros propios contagios en Europa haya actuado a nuestro favor y las alarmas hayan sonado pronto. Eso si hemos tenido suerte.

El proceso ahora en la reacción rápida de los controles y la detección aislante de los casos antes de que sigan contagiando. Hay que dar tiempo a que los científicos puedan tener disponible esa vacuna contra Ómicron, tiempo calculado en cien días. Pero cien días en estos tiempos de pandemia son muy largos, incluso dando lugar a la aparición de alguna otra variante.

El caso vuelve a traer a primer término la cuestión de las diferencias de vacunación entre muchos países. De poco sirve tener a la mayoría de la población vacunada si la variante que aparece tienes tantas mutaciones como Ómicron y las vacunas existentes no lo frenan. En los lugares en donde hay poca vacunación es más probable que surjan variantes nuevas por una sencilla cuestión estadística. Los científicos que han analizado la variante Ómicron se han mostrado sorprendidos por las 50 mutaciones que el virus acumula respecto a lo que conocemos. Esto significa que ha tenido relativa tranquilidad para expandirse y eso es muy malo para el futuro.


Cada vacuna que se envía a países que no disponen de ellas es un seguro para el planeta en su totalidad. No solo evita las muertes, sino que debilita la expansión del virus. Allí donde no se hace nada, el virus se diversifica en nuevas variantes que pueden ser contenidas con las vacunas existes o dar lugar a variantes con muchas mutaciones como este Ómicron que me temo no va a complicar bastante tiempo conforme empiecen a aparecer contagiados y focos.

Es la misma historia que hemos visto anteriormente. Las variantes se detectan y pronto se han extendido por el planeta. La cuestión está en la mortandad que produzcan y la rapidez con la que se expandan.


Las medidas, una vez más, son las mismas de siempre: mascarillas y distancia, higiene y ventilación. Seguimos tomándonos esto de forma poco adecuada, como una lucha entre placeres permitidos y prohibiciones, casi algo freudiano entre placer y autocontrol. En una sociedad de ocio y diversiones, de caprichos, como es la nuestra, no es fácil mentalizar a la gente sobre controles y restricciones. Hay demasiados intereses, como demuestran las caídas de las bolsas en todo el mundo. Nuestro mundo se ha construido sobre esos placeres para sostener una economía del dinero en movimiento, del gasto repartido. Y eso no funciona bien con la situación si no se redirigen los placeres a lo posible.

Nos hemos llenado la cabeza de temas como la "fatiga de zoom" y otros tópicos con los que se nos incita a salir a la calle y gastar, salir del país y gastar, salir de nosotros mismos y gastar. Por supuesto, todo esto estará muy bien para quien se lo pueda permitir. Ahora los virus nos llegan desde países con enorme pobreza del que regresan cansados turistas contagiados. Como ocurrió desde el inicio de la pandemia, la forma de vencer el miedo son las irresistibles tarifas turísticas, de hoteles, de vuelos, comidas, etc. La ley de la oferta y la demanda se convierte en una carrera entre el riesgo de contagio/muerte y ahorro/placer. Así nos va.

Las imágenes de las celebraciones estudiantiles en Salamanca, del patrón de la fiesta de Farmacia,  nos muestran que sigue fallando la comprensión del problema o que le importa a pocos. Mucha bata blanca y muy poca mascarilla. Es el futuro del sector, sí. Todo un ejemplo. Las alegrías de la celebración tienen que dejar de taparse como reacciones de hartazgo o aburrimiento y decir claramente lo que son y suponen, irresponsabilidad.

La foto que acompaña a la noticia en la CNN, con la que abrimos este post, nos muestra un grupo de africanos  manifestándose; uno de ellos sostiene un cartel: "we want a vaccine".  Algo muy distinto a los estudiantes que celebran  su patrón. Aquí no hay alegría, aquí no piden, como los turistas vallisoletanos que nos muestra el diario ABC,  que les saquen de Sudáfrica y les devuelvan a sus países del Primer Mundo. Allí, en Sudáfrica, los que piden vacunas es para sobrevivir y no para salir de marcha.

Las prioridades de unos no son las de otros.

 


* "Reino Unido, Alemania, Italia y República Checa confirman sus primeros casos de la nueva variante" RTVE.es 28/11/2021 https://www.rtve.es/noticias/20211128/reino-unido-alemania-italia-confirman-primeros-casos-nueva-variante-regresan-restricciones/2234486.shtml