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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Mesa y sobremesa o cómo entrar en la Historia por la puerta de atrás

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno de los grandes misterios de la vida humana es cómo algo que parece no tener ninguna importancia se revela como trascendental y, viceversa, cómo esos momentos en los que creemos ser el centro del universo se revelan posteriormente como intranscendentes, irrelevantes, fútiles y se volatilizan.

Habrán adivinado que me estoy refiriendo a la, en principio, intranscendente comida de Carlos Mazón con la periodista Vilaplana, sujeta hoy al escrutinio público, convertido un ticket de aparcamiento en un documento crucial y el reservado de El Ventorro y lo que en él ocurrió en el centro de la cuestión política un año después de la dana que se llevó por delante la vida de más de doscientas personas.

Se trata de un asunto clave: ¿por qué narices no estaba el señor Mazón donde debía estar a la hora que debía estar y haciendo lo que debía hacer dada la naturaleza de su cargo en la Generalitat Valenciana? Porque el señor Mazón estaba intentando convencer a la periodista de que aceptara un puesto en la radiotelevisión pública valenciana, algo que debía ser muy importante para él.

No sé si el caso ha revalorizado al alza los precios de El Ventorro, si se hacen visitas guiadas entre comidas, si las plazas del aparcamiento en cuestión tienen un precio especial, pero seguro que cuando termine la investigación serán lugares de peregrinación. El "menú que acabó con Mazón" se convertirá en un clásico gastronómico en este país.

Leo en 20minutos la información —digna de una obra de Samuel Beckett— sobre lo ocurrido en El Ventorro:

Tras mantener una reunión con agentes sociales en el Palau de la Generalitat, Mazón se trasladó a comer al restaurante El Ventorro. Según la declaración del dueño del local como testigo ante la jueza de Catarroja, el president llegó sobre las 14.30 horas, solo y sin escolta. Le sirvieron agua y unas olivas. Más tarde, sobre las 14.50 horas, llegó Vilaplana y el propietario acompañó a ambos a una sala reservada.

Según la testifical de la periodista, la comida tuvo un carácter profesional que versó sobre su posible incorporación a la cadena pública valenciana À Punt, una oferta que finalmente rechazó. Asimismo, relató que Mazón "atendía su teléfono móvil, hablaba y también escribía", y que en ningún momento percibió "prisa" en él, ni llegó a escucharle mencionar "ni la DANA, ni el Cecopi, ni las lluvias". La reunión del Cecopi arrancaba a las 17.00 horas

Vilaplana declaró que, a partir de las 17.15 horas, Mazón comenzó a recibir una intensidad creciente de llamadas. No pudo confirmar con quién hablaba, y subrayó que nunca preguntó por el contenido de esas comunicaciones: "No le preguntaría jamás a nadie de qué habla por teléfono. No se lo haría ni a un amigo". En un momento, el ya expresident solo comentó que algunas llamadas eran "por lo de la foto", que la periodista interpretó como un tema relacionado con un evento al que él debía acudir.

La periodista explicó que ambos estaban solos en el piso de arriba del restaurante, al que solo accedía el dueño. En distintos momentos, Mazón se ausentaba o se concentraba en su teléfono, y Vilaplana aprovechaba para atender asuntos personales, como pedir a su exmarido que recogiera a su hijo. Aun así, según explicó, no percibió ninguna preocupación ni inquietud en él.* 

El nivel de detalle de lo ocurrido en ese período de tiempo, de las acciones mínimas y entonces intrascendentes da cuenta del cambio producido. Es una narrativa a medias conductista (observación desde el exterior) y a medias personalizada por la periodista, que describe lo que ve e introduce su propia perspectiva y motivaciones, como lo de que su exmarido recoja a la niña del cole. El detalle de "la foto" y su interpretación nos deja su percepción de lo que ve.

El intentar que cuadren los minutos y segundos, que no haya huecos sin explicar, da cuenta del detalle necesario de algo que en conjunto está muy claro: el presidente Mazón no estaba donde debía.

Con todo, lo más revelador es esa llamada con lo de la foto —ese "por lo de la foto"— que nos dirige hacia el contraste entre lo que está ocurriendo y lo que está saliendo en los medios, es decir, la perspectiva del político preocupado por la imagen, la propia y la que la realidad nos deja.

La gente se pregunta —yo me pregunto— qué tan importante era aquella comida reservada como para que el entonces presidente no se levantara de la mesa y saliera corriendo hacia los lugares donde debía estar. Me pregunto cuántas fotos deberían aparecer para que Mazón se dejara el postre sobre la mesa y no se tomará el café.

En el fondo se trata de eso, de cómo funciona la balanza en la que se pone en un platillo una dana con inundaciones, desbordamientos, muertos..., por un lado, y una comida de trabajo, por el otro, una larga, muy larga comida de trabajo.

La defensa de Mazón viene a decir que no debía estar allí donde se le reclamaba, que no era su puesto. La gravedad de lo sucedido, en cambio, exigía que estuviera allí. Pero Mazón no se levantó de la mesa hasta pasadas unas cuantas horas tras las que se separó de su intrigada comensal.

Creo que la investigación judicial no logrará adentrarse en lo que estaba en la cabeza de los comensales. Se centra en los aspectos de la duración, de los bloques temporales, de lo que se hacía en cada uno de ellos, pero no puede entrar en las cabezas. La periodista llamó a su ex; Mazón se preocupaba por la foto.

¿No se le ocurrió a nadie ir a buscarle y sacarle de una oreja? Quizá, nos dicen, Mazón se aseguró de no ser encontrado. Ni chófer ni escolta. Un día especial. Las informaciones sobre mesa y sobremesa nos llevan más lejos de la dana. ¿Fue Mazó a ducharse a su cas tras la comida como aseguran en La Sexta?

Supongo que cuando esto termine, como en otras ocasiones, será el arte el que dé cuenta de todo esto sobre un escenario, en una pantalla. La comida de Mazón es un argumento perfecto para representar teatralmente una comida que ocurría mientras miles de personas se enfrentaban a los elementos, a la muerte. ¿Tardaron en decidir el menú?

Los jueces intentan encontrar sentido a algo que no lo tiene precisamente por ese desequilibrio que todos percibían... menos los dos comensales. En cualquier caso, Mazón ya ha quedado retratado ante la Historia. Será recordado por esa comida que vale un reino. La clase política anotará en su libreta: cuidado con las comidas.

La periodista Maribel Vilaplana ha quedado vinculada con Mazón y con la Historia a través de esa comida, para bien y para mal. Da igual lo que haga, no se librará. A diferencia de Mazón, al menos, se aseguró de que alguien recogería a la niña a la salida del cole.

La dana valenciana es un asunto serio y revelador. Más allá de lo que ya no se puede arreglar, hay que señalar lo que no cumplió con lo que se esperaba. La política conlleva mucho de ceguera y aquí, entre otras cosas, se está juzgando la falta de visión y de previsión de los responsables. El hecho de que intenten eludir sus responsabilidades ante lo ocurrido es una demostración más de lo inadecuado de sus acciones y omisiones.

Este Mazón desvelado nos hace dudar incluso de que su presencia donde debía estar hubiera servido de algo. Pero eso es otra cuestión, materia de otro debate.

Más allá de lo penal, lo político queda en evidencia en su relativismo y errores de cálculo, en su inoperancia y en la falta de adecuación a los cargos cuando son sometidos a prueba y no solo materia mediática. La política no solo es poder, sino hacer; es estar en su sitio en el momento adecuado tomando las mejores decisiones.

Está claro que Mazón falló en lo político, que falló a los que le votaron y a las instituciones que representaba, y que la periodista estaba un tanto desconectada de la realidad, al menos en las horas de esa comida para la historia. Lo que salga de ahí, lo sabremos pronto y hoy son todo especulaciones.

El caso parece que tiene giros inesperados y cada vez huele peor. Quizá por eso Mazón se fue a duchar y a cambiarse de ropa. Como decíamos, se puede entrar en la Historia de muchas formas.

* Sara Méndez "Cronología de la tarde de Mazón el día de la DANA: desde la comida con Vilaplana en El Ventorro a su llegada al Cecopi" 20minutos https://www.20minutos.es/comunidad-valenciana/cronologia-tarde-mazon-dia-dana-desde-comida-con-vilaplana-ventorro-su-llegada-cecopi_6902665_0.html




domingo, 2 de noviembre de 2025

Responsabilidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La palabra "responsabilidad" tiene muchos matices en política. "Ser responsable", por ejemplo, cambia radicalmente en "ser el responsable". Un político responsable no es lo mismo que el responsable político. Un pequeño cambio en la frase y todo un mundo diferente en la realidad. La política cambia radicalmente con un leve retoque en la frase.

La política española gira ahora de forma continua sobre el concepto de "responsabilidad". Pasan cosas y alguien es responsable de ellas. No es tanto en ocasiones una responsabilidad directa, sino un "hacerse responsable" (asumir) o que los demás "te hagan responsable" (te acusen).

La "responsabilidad" no es solo por lo que uno hace o deja de hacer. Se prolonga a través de lo que hagan parientes, amigos o correligionarios. Eres responsable de lo que haga tu esposa/o, tu hermano/a, tu subordinado/a, tus amigos, conocidos o te preguntan por alguien con quien te has hecho una foto en una cena o mitin. Cualquier conexión te hace sospecho responsable.

Hay responsabilidades políticas y responsabilidades judiciales con diferentes consecuencias. Las políticas se exigen en la calle, entre gritos, insultos y pancartas, ante los parlamentos y ante las pantallas y micrófonos; las otras, las jurídicas, ante los tribunales.


Llevamos un año de buscar/pedir responsabilidades por lo ocurrido con la "dana valenciana". Es un continuo juego de pedir y eludir responsabilidades. Ha pasado un año y el dolor no decrece y aumenta la indignación. Todos los dedos apuntan al presidente Mazón, responsable último de la Autonomía Valenciana. Es el campo de batalla que nos muestra la dinámica de la política española, en realidad de su estancamiento.

Esta se produce como una reacción automática de negación, es un pulso entre partidos que viven unos y otros de estos enfrentamientos. Para ello se necesita sostener varios principios. El principal es que haga lo que haga un político, su partido debe sostenerle hasta el final, ya que aunque se pide una cabeza concreta, el objetivo final es el partido. Es el partido quien quita y pone, no la oposición o los hechos mismos.

Hemos visto casos insólitos de tener que sostener lo insostenible solo porque se pedía la dimisión de alguien. Que pidan tu dimisión supone la inmediata réplica del partido que pasa a defenderte. Hoy por ti, mañana por mí, parece ser el segundo principio. Hoy defiendes lo indefendible porque mañana puede ser tu cabeza la que pidan, Este compromiso da ciertas garantías.

En RTVE.es podemos leer sobre la situación desencadenada por la dana y las reacciones ciudadanas pidiendo la cabeza de Carlos Mazón:

La cúpula del PP valenciano ya piensa en el relevo del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y mueve ficha: va a proponer al actual presidente de la diputación de Valencia, Vicent Mompó, como futuro líder del partido y candidato a las elecciones autonómicas cuando llegue el momento.

Fuentes del entorno popular provincial han informado a RTVE que los presidentes de las tres diputaciones y el secretario general del PP en la Comunidad Valenciana, JuanFran Pérez Llorca, han acordado elevar la propuesta a la dirección nacional en una reunión mantenida en Alicante, después del aumento de la presión por la gestión de la dana en la que murieron 229 personas en la provincia.*


Esto significa que consideran amortizado a Mazón después de un año; que consideran que ya se ha personalizado lo suficiente la responsabilidad y que los que le sucedan en el poder podrá tener ciertas garantías de que no va a recibir el mismo trato.

Ha llegado el momento de cambiar el registro y de ofrecer caras nuevas y una cierta sensación de que se le da la razón a la gente. En realidad lo que se trata de hacer es que Mazón arrastre las culpas hasta el fondo de infinito mar a cuyas profundidades se le arroja. Lo último que haría el partido es arriesgar el futuro por un peso muerto, un personaje que ha quedado retratado y cuyo destino judicial está sobre la mesa cada día.

Ya no se juzga la responsabilidad de Carlos Mazón, sino su credibilidad.

De todo lo que se está sacando a la luz, lo que ha quedado como relevante es si Mazón o algunas de sus varias versiones sobre dónde estaba, a qué hora, etc. es cierta o no. Que el destino de Carlos Mazón este en manos de la aparición de un tique de aparcamiento revela en qué punto nos encontramos. Es la demostración de que ya no se fía nadie de lo que diga (cualquier día de la semana) Carlos Mazón.

El reciente huracán Melissa que ha devastado la zona del Caribe, un huracán terrible, ha dejado entre 32 víctimas (según la DW hace dos días) y 50 víctimas (según el resto de los medios consultados). La dana valenciana ha dejado 259 víctimas, alguna de ellas encontradas casi un año después, apenas hace un par de días. Sé que las cifras y situaciones no son directamente comparables, pero sí que nos dicen algo.

Hay que preguntarse por la responsabilidad más allá de Mazón. No me refiero a cortar más cabezas para hacer una victoria política de una desgracia tristísima, dolorosa. Me refiero a algo que se expande por el conjunto social, otro tipo de responsabilidad.

Si la ultra derecha niega el cambio climático, las advertencias de la Ciencia en este sentido. El conjunto de la Comunidad Valenciana negó y sigue negando indirectamente lo que pueda afectar a unas zonas hasta el momento tranquilas, soleadas y que se han visto sometidas últimamente a las furias climáticas.

Es indudable que algo está cambiando climáticamente y negarlo, no tomar medidas suficientes, no escuchar a los científicos, etc. supone una irresponsabilidad enorme. En esto deberían estar de acuerdo los partidos políticos en su conjunto so pena de hacerse responsables de futuros desastres y de las víctimas que deje por el camino.

Hay que dejar de pensar en la "posibilidad" de que pase algo y comenzar a prevenir lo que va a pasar en un momento u otro. Los expertos llevaban veinte años advirtiendo de lo que podía ocurrir y de la falta de preparación. Finalmente ocurrió.

Sabemos que va a ocurrir, pero los intereses tratan de evitar las medidas preventivas que puedan actuar sobre el principal sistema de ganancias: el turismo y la venta de terrenos que tapan las salidas al mar. Cualquiera que conozca medianamente la costa levantina lo sabe. Las salidas al mar están tapadas con urbanizaciones que han contado con la connivencia de ayuntamientos creyendo que así se aumentaba la riqueza y negocios de la zona.

La frase reveladora que se coló en un informativo lo dejó claro: "¿Quién va a comprar ahora los pisos bajos?" El silencio sobre esto es revelador.

Carlos Mazón tiene ya su dimisión. Pero esto no afecta al futuro, sino que compromete a los que lleguen, que estarán expuestos a los mismos peligros, a las mismas irresponsabilidades. El cambio climático no entiende de políticas ni de partidos. Ocurrirá cuando llegue y será más sencillo pedir las cabezas responsables, buscar culpables más allá de nosotros mismos. 


* "El PP valenciano retira su apoyo a Mazón y propone a Mompó como candidato a las próximas elecciones autonómicas" RTVE.es 1/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251101/mazon-elecciones-relevo-mompo-candidato/16797000.shtml

viernes, 28 de marzo de 2025

Mazón, el apestado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una de las preguntas que más se hacen en estos momentos no tiene que ver con Trump p con Putin, sino sobre el destino de Carlos Mazón. Dado el cariz y las prácticas de la política española, está claro que Carlos Mazón así no puede durar mucho. Un milagro tendría que ocurrir y no estás los tiempos para milagros.

Todo es una cadena de hechos y Mazón está bien encadenado a ellos. La cuestión está en cómo se liberan del encadenamiento el resto, aquellos a los que arrastra. El principio político español de "sostenerla y no enmendarla" hace que su propio partido tenga que apoyarle simplemente porque los que le exigen la dimisión no son ellos (como desearían) y se la piden todos los demás. Que los demás pidan tu dimisión, hace que el PP se resista dentro de esta extraña relación solidaria —hoy por ti, mañana por mí— que mantienen los partidos.

Un Carlos Mazón que no puede pisar la calle, recibir víctimas, etc. porque le dicen de todo, de asesino a insolidario, no puede ser un buen activo. Lo que ocurre es eso, esa extraña forma de solidaridad que impide pedirle la dimisión. Estas crisis siempre se resuelven cesando o dimitiendo los peones de por abajo, pero el caso es tan grave, con muertos por medio, que nadie deja de apuntar a la cabeza de Mazón y, de paso, a la de Núñez Feijoo.

Para acabar de arreglarlo, Mazón hace una salida hacia adelante y pacta los presupuestos con Vox, otro error político que deja al PP a los pies de los caballos en el panorama nacional y, lo que es peor, internacional, donde la presencia de Abascal junto a Donald Trump no es posible atenuar.

Pero Mazón es un kamikaze y puestos a luchar saca el sable y se envalentona, un gesto melodramático que no tiene valor político alguno. Todos saben que está acabado, aunque lance su avión a estrellarse contra el palacio de La Moncloa, que es lo que está haciendo.

La táctica española frente al desastre es lanzarse contra el enemigo y tratar de causar la mayor cifra de bajas posible. Pero Mazón tiene la respuesta en casa y un presidente autonómico que no puede presidir, inaugurar, etc. es un activo peligroso, carne de reporteros y cámaras. Mazón, con las distancias lógicas, es el Rubiales de la política española, el punto al que van las bofetadas mientras grita "¡no dimitiré, no dimitiré!" Pero, como en el caso Rubiales, Mazón ya es merecidamente el malo de la película. Es el centro indiscutible del caso, como muestran las imágenes de cámaras de seguridad, el análisis de de sus diversas versiones, los testimonios de media humanidad, y los carteles y gritos en las calles. Todo eso y mucho más es lo que Carlos Mazón ha obtenido y que seguirá en cada telediario, en cada aniversario (meses, años, aniversario de los cinco, de los diez....) Es Mazón el apestado.

De vez en cuando emulará a Clint Eastwood y mirará desafiante a las cámaras y a la humanidad detrás, como ha hecho recientemente con lo del "lo que hay que tener", pero es más humo que otra cosa, un pequeño giro de guion, poco más.

El caso Mazón (podemos llamar así al conjunto de hechos y respuestas, de características específicas que lo definen frente a otros) es muy propio de la política española. Obedece a la peculiar estructura de partidos que hemos ido fabricando en este país en las décadas pasadas. Cada miembro que colocamos en un puesto elevado repercute sobre los cimientos.

Releía estos días una obra que causó sensación en el momento de su aparición, en 1969, El principio de Peter. Tratado sobre la incompetencia o porque las cosas van siempre m**, firmado por el Dr. Laurence J. Peter y Raymond Hull. En la obra se recogían los años de observaciones de Dr. Peter y la fundación de un nuevo campo, la "jerarquiología". La obra se publicó en España ya en 1970 y tuvo excelente acogida. como en muchos otros países pues fue un bestseller mundial.

En su presentación, Peter explica:

Mi principio es la clave para la compresión de todos los sistemas jerárquicos y, por tanto, para la comprensión de la estructura toda de la civilización. Unos cuantos excéntricos tratan de no verse insertos en jerarquías, pero todos cuantos participan en el comercio, la industria, el sindicalismo, la política, el Gobierno, las Fuerzas Armadas, la religión y la educación se hallan inmersos en ellas. Todos se encuentran regidos por el Principio de Peter.   

Desde luego, muchos de ellos pueden conseguir uno o dos ascensos, pasando de un nivel de competencia a otro nivel superior de competencia. Pero la competencia en ese nuevo puesto les califica para otro nuevo ascenso. Para cada individuo, para usted, para mí, el ascenso final lo es desde un nivel de competencia a un nivel de incompetencia.

En consecuencia, dado un lapso de tiempo suficiente, y supuesta la existencia de un suficiente número de grados en la jerarquía, todo empleado asciende a, y permanece en, su nivel de incompetencia. El Corolario de Peter dice:   

Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones. *

No tengo dudas que, según el principio del profesor Peter, Mazón llegó a su nivel de incompetencia en la jerarquía. No ha sido el único que se ha mostrado incompetente, es decir, que estaba donde no debía, incapaz de enfrentarse a los problemas a los que su nivel exigía enfrentarse. La incompetencia se ha mostrado a lo largo de la línea jerárquica, como se ha visto. Los que había no estaban a lo que debían, bloqueados, indecisos, miedosos ante las decisiones que había que tomar y no se atrevieron.

Las respuestas a esto, en el caso específico de Mazón, son variadas y habrá que esperar para ver hacia dónde se dará la patada, si hacia arriba o hacia abajo. Habrá que ver cuánto tiempo considera el PP que es necesario tenerle en su particular situación. Cuando no haya más remedio, lo mandarán lejos, pero a sabiendas de que Mazón ha quedado marcado y que allí donde aparezca se escucharan gritos, se verán pintadas y carteles, intentos de agresión. 

Mazón es un apestado y en su partido lo saben. Pero... 


* Dr, Laurence J. Peter y Raymond Hull (1969, trad. 1985). El principio de Peter. Tratado sobre la incompetencia o porque las cosas van siempre m**. Trad. Adolfo Martín.

domingo, 10 de noviembre de 2024

Responsables y generosos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que ha quedado claro que el sistema político y administrativo está pensado para repartir "poder" antes que para ser "eficaz". No se trata ya de que los nombramientos sean o no los adecuados, sino de las estructuras y contactos en las que se acumulan problemas en situaciones de emergencia brutal como el generado por la DANA.

Unos dicen que nos "les llamaron", otros que "tardaron en contestarles al teléfono", incluso que "no sabían que había un sistema de alertar telefónicas". ¡Vaya un panorama!

La necesidad de un sistema bien engrasado para situaciones que requieren de decisiones inmediateces, de un sistema que funcione es palmaria. Esto no es sencillo si se trata de instituciones que no se hablan o se ponen la zancadilla en cuanto que tienen ocasión.

Ayer se manifestaron en Valencia más de 100.000 personas para pedir la dimisión de Presidente de la Generalidad valenciana, Carlos Mazón. Se le exige dimitir como responsable del caos, de la tardanza en la ayudas, de la inexistencia de un plan organizado de respuesta, etc.

En RTVE.es se nos cuenta su respuesta:

Este sábado, Mazón ha defendido su actuación y ha asegurado que las responsabilidades políticas por la DANA "tocarán en su momento". Afirma, asimismo, que "ahora se trata de reconstruir" y "seguir limpiando calles, ayudando a la gente y atendiendo los riesgos sanitarios".

Así lo ha expresado, a su llegada al Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), en el Centro de Emergencias de la Generalitat, en l'Eliana, Valencia, tras conocerse que estuvo comiendo con la periodista Maribel Vilaplana las horas previas a la tragedia y las polémicas declaraciones de la consellera de Justicia, Salomé Pradas, al afirmar que fue un técnico el que les informó, la tarde del 29 de octubre, de la existencia del sistema de aviso a la población Es-Alert.

En cuanto a la decisión de activar el sistema de aviso masivo a móviles el 29 de octubre pasadas las 20:00 horas, manifiesta que "no fue una decisión política" sino "técnica" y "en función de las informaciones que van llegando" al 112 y que "venían de fuera, fundamentalmente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y la Confederación Hidrográfica del Júcar" (CHJ).* 

Los miembros del gobierno, por su parte, coinciden en la estrategia de decir que "no es el momento de pedir responsabilidades", una forma sibilina de mantener sobre Mazón la sombra de la acusación y jugar a "poli bueno" dejando que sea la calle la que exija su dimisión. De esta forma también eluden su responsabilidad en lo que les afecta, que tampoco es poco.

De esta manera, el protagonismo central exigido por Mazón y el tratar de que los ministros se pusieran bajo su mando, no ha funcionado. Era demasiado visible la maniobra.

Por su parte, el PP apunta hacia Teresa Ribera para mantener un equilibrio de responsables y ofrecer otro objetivo a la ira.

Estamos ya en la fase en la que la ira se dirige contra alguien, cuando se empieza a buscar cabezas que cortar. Y Mazón parece que tiene el máximo de papeletas en este sorteo, que le va a tocar dar la cara en un momento u otro. Por eso hay que amortiguar la caída dando demostraciones de eficacia, de buena gestión, de entrega. Nunca es tarde.

Políticamente, este desastre inacabable se va a dividir entre los "responsables" y los "generosos". Nadie quiere ser de los primeros y sí de los segundos. Atrás quedan los años de imprevisión, de violaciones para no contrariar a los pueblos que ahora se quejan, años de construir donde no se debe y de recortar o incumplir las normas de seguridad en unos espacios donde había que construir para atraer al turismo.

Va a costa recuperar el turismo; va a costar mucho volver a construir en los mismos sitios después de ver que los peligros no eran fantasías agoreras. La tentación ahora es comprar barato en el desastre y volver a presionar con la excusa de que es necesario hacerlo, que hay que reconstruir para recuperar la riqueza perdida. Muchos apostaron a lo que nunca ocurriría y sin embargo ocurrió.

Que Mazón tuviera una larga entrevista sobre el futuro de la Televisión valenciana mientras media Valencia era arrastrada, tiene algo de simbólico, algo de amarga ironía. Que la persona responsable de la seguridad no supiese más que en mitad del desastre que existía un sistema de alarmas para avisar telefónicamente a la población también lo es.

Todo en su conjunto nos muestra un mundo poco preocupado por la seguridad y deseoso de que nada enturbie ese "paraíso" turístico en el que solo hay sol y diversión. En ese "paraíso" los males son problemas de imagen. Nuestros políticos creen que todo es cuestión de imagen, que todo se arregla —más bien se cubre— con comunicación, con contactos mediáticos y amigos.

Hasta que llega el "gran desastre" que no hay forma de tapar y deja en evidencia las carencias de unos y otros. Este era un desastre anunciado, pero que nadie —nadie— quiso escuchar y tomar las medidas impopulares que había que tomar. 

 

* "Mazón asegura que las responsabilidades políticas "tocarán en su momento" y defiende su gestión en la DANA" RTVE.es/EFE 9/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241109/mazon-asegura-responsabilidades-politicas-dana-tocaran-su-momento/16323472.shtml