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viernes, 18 de marzo de 2022

Conflicto de realidades

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Está de moda negar. Puede que siempre se haya utilizado la negación como arma, pero también es cierto que el aumento exponencial de la información circulante obliga a negar más. El negacionismo es muy amplio, va del ex presidente Trump negando haber perdido las elecciones al régimen de Putin, negando que están bombardeando Ucranio; va de los que niegan la violencia de género, pese al número de mujeres muertas a manos de sus parejas, a los que ahora también niegan la veracidad de los datos sobre la pobreza, como acaba de ocurrir. Pero una guerra es una guerra, la violencia contra las mujeres es violencia real, Trump no está ya en la Casa Blanca y los pobres están ahí, aunque miremos para otro lado.

Es sorprendente escuchar a una ministra rusa afirmando que Rusia no bombardea, por lo que la única explicación a las muertes y los edificios destruidos es que los ucranianos, como se sugiere, se están bombardeando ellos solos.

Se ha teorizado muchos sobre el negacionismo, las "fake news" y las "realidades alternativas", tres conceptos que van en la misma línea, el principio psicológico que insiste en que negando de forma constante cuentas con sectores de apoyo garantizados: la gente cree lo que quiere creer. No hay que dejar que otros les afirmen, hay que negar ante ellos con rotundidad, cara de póker, sin pestañear, como hace Putin.

Laura Gómez Díaz escribe sobre el conflicto de realidades que se les plantea a los rusos: 

Nikita G. señala que existen “dos realidades: la creada en Rusia y la burbuja rusa y la realidad del resto del mundo de que hay guerra”. “Una es la que crean las cadenas de televisión rusas diciendo que es una operación especial y que estamos intentando destruir un régimen fascista, pero todo el que pueda leer noticias internacionales entiende que esto es una guerra y que nadie gana en esta guerra”, afirma.

En este sentido, Elena explica que ve “la televisión rusa para ver lo que nos dicen, porque hay que comparar”. “Russia Today dice cosas muy diferentes de lo que dicen en Estados Unidos y en Europa. Las televisiones rusas dicen que no matan a nadie y que en Ucrania hay nazis, que son muy malos, pero nadie sabe quiénes son”, asevera. Precisamente, Putin justifica la "operación militar especial" con el objetivo de "desmilitarizar y denazificar" Ucrania.*

 

El conflicto de realidades se produce cuando tú no puedes comprobar algo por ti mismo y dependes de terceros, que son los que te cuentan —con todo lujo de detalles— lo que debes creer. Cuando tienes solo una fuente, crees en ella porque no hay otra alternativa. Por eso, la Rusia de Putin cierra las fronteras informativas evitando la entrada de informaciones no controladas, expulsa a los medios internacionales, siempre molestos, y allana así el terreno para su "verdad", que se esparce como una mancha de petróleo, contaminándolo todo.

Lo hacen todas las dictaduras. A todas les interesa un discurso único controlado para actuar sobre la opinión pública. Antes las dictaduras cerraban los periódicos; ahora los reescriben porque el silencio siempre da que pensar, mientras que las mentiras se hacen más intensa y verosímiles. Es la distancia que hay entre "guerra" e "invasión" y "operación" y "salvación". Si además cuentan con el apoyo del Patriarca de Moscú que cree que van a eliminar el peligroso lobby gay, pues mejor que mejor. Todo se convierte en una "cruzada" generosa contra el mal, personificado esta vez en "nazis", "drogadictos" y "gais", los enemigos de la Santa Rusia que se han agarrado como garrapatas a la piel de la "hermana" Ucrania.

El negacionismo es un vicio del poder que se está extendiendo de los regímenes dictatoriales a los populistas en las democracias. Las formas de la negación son múltiples y de diversa intensidad, en aspectos concretos o negándolo todo. La negación general no es fácil porque la verdad o las verdades parciales no se pueden mantener en un mundo complejo e intercomunicado. Siempre se cuela algo. Que los medios en los países occidentales tengan que abrir secciones especiales para separar el trigo de la paja informativos no deja de ser un rasgo claro de lo que esto supone cada día.

Lo más obvio es que la información era la tarea diaria de los periodistas y hoy los periodistas solo son una parte, la que además muere en los límites violentos de la realidad. Lo hace precisamente para poder informar desde el terreno, como suele decirse. Eso tiene sus riesgos en todo el mundo. Basta con ver los periodistas muertos en México cada año y los siete que han muerto ya en Ucrania. Antes, llevar puesto el "Press" en espalda y pecho era una especie de barrera salvadora; ahora, por el contrario, puede ponerte una diana en el pecho.

Me vienen a la mente lo ocurrido en El Cairo durante los inicios de la Primavera Árabe egipcia, en la Plaza Tahrir. Lo primero que hizo el régimen de Hosni Mubarak fue cortar el acceso a la redes, lo que hizo que la gente se mantuviera físicamente en contacto en la plaza, sin abandonarla. Después comenzó a intimidar a la prensa extranjera, incluido el acoso sexual a las mujeres periodistas, con algún caso violento. A los manifestantes se les desprestigiaba desde los medios oficiales señalando que eran "agentes extranjeros". Tuvieron que organizarse los propios jóvenes manifestantes creando cadenas humanas para proteger a los periodistas extranjeros y que pudieran contar al mundo lo que estaba pasando. Creo recordar que fueron tres días de corte de las redes con los que el gobierno trató de crear un muro de silencio y del control absoluto informativo. Pero la labor de muchos periodistas en las manifestaciones logró contar al mundo lo que ocurría, aunque los propios egipcios fueran los peor informados por el cerco.

28/05/2011

La situación ucraniana es muy distinta a la rusa. Los ucranianos están viviendo una realidad que no les puede ser negada; la tienen encima en toda su crueldad. Pero lejos de allí, en Rusia, lo que sale es manipulación, tergiversación de todo y falsedades absolutas. La maquinaria rusa, interna y externa, trata de crear flujos creíbles, pero le es cada vez más difícil. La fuerte resistencia de los ucranianos le pasa factura. Putin responde a la preguntas diciendo que "todo va según el plan previsto", pero cada día que pasa lo desmiente.

Cuando la anterior invasión de los soldados rusos, sin identificaciones militares, la versión oficial del gobierno de Putin acabó reventando por las protestas de las familias de los soldados por la negación de sus muertes, algo que no existía por escrito en ningún lugar. Las peticiones de las "pensiones" de los caídos en la guerra, que no existía, eran una necesidad para aquellos que dependían de ellas para sobrevivir.

Oficialmente, aquellos soldados rusos no existían, pero si tenían la extraña propiedad de morir aún siendo inexistentes. Y es que no se puede negar todo eternamente, aunque se puede intentar.

Son muchas voces las que señalan que esto solo lo podrá parar el propio pueblo ruso, pero para ello hace falta que caigan los muros de la vergüenza informativa. Es lo que ocurrió el otro día en el Canal 1 de la televisión oficial rusa cuando la periodista Marina Ovsiannikova se plantó ante las cámaras y detrás de su compañera locutora con un cartel diciendo "no a la guerra" y advirtiendo que todo es una gran mentira, una enorme patraña de la que se arrepiente tras haber dedicado su vida a trabajar por ella. Temeroso por el grado de notoriedad que el caso ha tenido, Putin la ha dejado salir, por ahora. La periodista no parece dispuesta a callarse e insiste en que se vive dentro de esa enorme mentira.

Negar, desinformar, manipular... son las acciones informativas que cada vez están más presentes. Frente a la profesionalidad ética de los periodistas que se empeñan en servir a sus lectores, espectadores u oyentes, están los ejércitos de comunicadores de gabinete, los que estudian los comportamientos sociales para tener controlado desde el poder a la opinión pública o para debilitar a los países que se enfrentan mediante ejércitos de desinformadores. La manipulación es ya una asignatura que ha entrado con aceptación en nuestros planes de estudio; lo ha hecho con pomposos nombres sobre emociones, positividad, empatía, neuromárketing y bla bla bla. Unos días se nos presentan como héroes de la economía y otros como villanos políticos.

¿Es rentable esto de crear mentiras, noticias falsas y realidades alternativas? A la larga, no, máxime en estos tiempos en que existe un teléfono en cada mano en todos los países, una cámara en cada esquina, en cada cajero, etc. Intentar que la realidad no se nos cuele por cualquier rendija tiene un enorme coste. Cuando la burbuja estalla, el régimen que hay detrás se tiene que quitar la máscara y reprimir fuertemente su propio "nicho", como ha ocurrido en la Rusia de Putin, donde hay que prohibir palabras como "guerra" y repetir otras como "operación militar". La represión en Rusia es feroz desde hace muchos años. El problema real es que los autoritarios nunca ven un camino de salida que no sea un recrudecimiento del empleo de la fuerza. No hay libertad al final del túnel oscuro de los autócratas, solo más inversión en mentiras, más violencia para silenciar las voces y hechos reales.

Reporteros Sin Fronteras 22/01/2021

El Egipto de Hosni Mubarak colapsó cuando los militares que le sostenían comprobaron que les arrastraba a la ruina. Le depusieron, juzgaron y encarcelaron para poder seguir controlando el poder. El caso es distinto, desde luego, pero muestra que lo imposible se produce en ocasiones. Desgraciadamente, la caída de Mubarak trajo la nueva dictadura de al-Sisi, pasando por el autoritarismo islamista de Morsi.

La cuestión, pues, es saber cuáles son los poderes y apoyos reales de Vladimir Putin, hasta qué punto los que estaban detrás pongan en la balanza lo que pueden perder. Las noticias hablan de cuatro generales rusos muertos durante la invasión y eso es algo que no suele apetecer a los generales y le da que pensar. Tampoco les gusta a los oligarcas que les confisquen yates y mansiones por el mundo. Tampoco a las madres de los soldados que hayan muerto 7.000 de sus hijos. Son cosas que el negacionismo no tiene capacidad de tapar a los propios afectados.

* Laura Gómez Díaz "Los rusos, desconectados de la realidad sobre Ucrania: "Hay gente a la que han lavado el cerebro y niegan la guerra"" RTVE.es 17/03/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220317/rusos-desconectados-realidad-ucrania/2313182.shtml

miércoles, 26 de enero de 2022

Existió el 25 de enero, un grito joven

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La portada del diario estatal Ahram Online, cabeza de la información oficial, nos ofrece un gran titular, "Egypt experiencing coldest weather in ten years: Experts". ¿Irónico? Sí, en muchos sentidos, los 25 de enero son cada vez más fríos en un gélido invierno solo iluminado por la sonrisa del presidente desde todos los rincones del país, despacho y viviendas de gente que necesita tenerlo colgado en su paredes, no vayan a sospechar. Egipto es una gigantesca galería fotográfica dedicada a reproducir la imagen del presidente. En todos los tamaños, desde calles y avenidas, él está allí.

Pocos recuerdan que el 25 de enero de 2011 Egipto salió a las calles a decir basta. Al menos, una parte importante del país, la parte joven, la parte aburrida de un régimen, el de Hosni Mubarak, al que habían aprendido a temer y a hacer chistes sobre él por partes iguales. Era el "Día de la Policía", tremenda jugarreta del destino del calendario: la Revolución contra la represión del régimen el mismo día en que se celebraba su principal institución represora. Quizá era lo justo entonces. Ahora solo queda el recuerdo policial. Es toda una lección de vida a la egipcia.

Repaso al final del día las portadas digitales de algunas de las ediciones internacionales más relevantes y allí solo existe hueco para el presidente, para Mohamed Salah, para algún que otro ministro y algo del inagotable problema de la presa del sur.

Lo de todos los días, propaganda y más propaganda. El presidente mostrando su sonrisa y su voluntad de que todo lo que se haga en el país sea para bien, aunque no se explica cómo. El presidente, como militar que es, da órdenes precisas, pero sus recambiables subalternos son cambiados cuando la tozuda realidad muestra resistencia. Entonces simplemente se cambia de ministro. El presidente está por encima de todo, auténticamente faraónico. Para los egipcios es una imagen benevolente que les desea lo mejor, que mantiene el orden evitando el caso (acabar como Siria o Libia), por lo que todos deben darle las gracias cada día.

Siempre nos quedarán los titulares, papel que los egipcios usarán para quemar en el frío invierno que ataca la zona, su particular anomalía en un mundo normalizado por la voluntad presidencial. Es el presidente que cuando ellos dijeron que tenían hambre les explicó contundentemente que él había sobrevivido con solo agua en el frigorífico. Eso es sensibilidad social. Alguien me dijo hace  muchos años que en Egipto, al final, la culpa la tiene siempre el pueblo. Será la voluntad de Dios, piensan algunos.

Controlando casi toda la economía del país a través de negocios y chanchullos, las élites militares no podían permitirse una revolución anti militar. Con la excepción del efímero Morsi, todos los presidentes egipcios han sido militares y han visto el poder como una cuestión interna. Eso que llaman el "estado" es la mayor agencia de colocaciones del país, dividiéndolo en dos, los que están dentro y los que están fuera. Dentro se sobrevive y, si se juega bien la baza, se puede uno hacer hasta rico; fuera no queda nada que hacer. Militares y funcionarios son los grandes activos del poder, un ejército en el que de vez en cuando hay que hacer purgas para evitar que se les infiltren islamistas o personas con tendencias diferentes a las que el poder admite.

En estos tres últimos años se ha desmontado toda la prensa, convertida en un coro de musical para mayor gloria de los solistas, el gobierno y, sobre todo, el presidente, que ha dejado pulverizados los records anteriores de culto a la personalidad. No creo que existan muchos puntos a los que los egipcios puedan mirar sin encontrarse con la mirada del presidente.

El nuevo régimen creó su propio mito: el pueblo se levantó justamente el 25 de enero de 2011 y la revolución fue arrebatada por los enemigos de Egipto, que querían destruirlo; pero el pueblo salió a la calle a pedir a los militares que tomaran el poder dando un "golpe de timón". Al-Sisi, ministro de Defensa, le pidió al presidente que hiciera caso al pueblo, pero este no quiso marcharse y sus milicias se levantaron en armas contra el pueblo. Al-Sisi, siguiendo los mandatos del pueblo, reprimió con violencia toda resistencia islamista o de cualquier otro orden.  El obediente mariscal prometió que no sería presidente, que no habría más militares en el poder, y que solo se necesitaba un periodo de tranquilidad militar para que regresara el paraíso a Egipto. Pero un día, en sueños, se la apareció el piadoso Sadat y le dijo que era su responsabilidad histórica tomar en sus manos las riendas del país, que era voluntad divina la cuestión. Y Abdel Fattah al-Sisi, obediente a Dios y a sus jerarquías militares celestiales, aceptó cargar sobre sus hombros la responsabilidad de guiar al rebaño por el buen camino. Lo demás es la historia de la humilde aceptación del destino y la voluntad de Dios por parte de otro hombre piadoso.


Es un simulacro de democracia en la que se encarceló a cualquiera que se intentará presentar como candidato a la presidencia. Lo intentaron varios militares y se les acusó a uno de intentar "separa al pueblo del Ejército", que deben ser "una sola mano", como señala el dicho. A otro, estando en la reserva, se le militarizó de nuevo y se le consideró en "desobediencia" por presentarse si permiso. Entre los civiles demócratas está el caso del "dedo díscolo" del candidato Khaled Alí, por el que fue detenido y juzgado porque algunos percibían un dedo demasiado expresivo que había sido registrado por un vídeo que fue aportado por la fiscalía. La historia se puede recordar en la entrada titulada "Delicias electorales", del 8 de enero de 2018. Tuvieron que improvisar un candidato de "oposición" porque los habían encarcelado a todos. Había que cubrir las apariencias de aquella farsa electoral.

Donald Trump, un amigo, llamó a al-Sisi "su dictador favorito", mostrando lo que mejor entendía de la política, los intereses. En Egipto se manifestaron contra Obama y su secretaria de estado, Hillary Clinton. Las instituciones internacionales de derechos, de prensa, feminismo, etc. sitúan al Egipto de al-Sisi  en posiciones muy bajas, situando falta de respeto por casi cualquier derecho. Los activistas suman condenas, se van al extranjero o desaparecen. Muchos dirigentes evitan las fotos con el presidente egipcio. Las relaciones se mantienen, pero poco más. Los negocios son más importantes que los derechos humanos.

Ayer, 25 de enero, te volvían a la mente muchas de estas historias, entre lo trágico del pueblo y lo bufo del poder, siempre represivo. Hay un fatalismo de la obediencia, un sentimiento en muchos de que salir es imposible; es una tristeza que ha ido calando hondo ante la oportunidad perdida de aquella respuesta de los "jóvenes", porque así fue percibida, como un grito joven contra una situación vieja y aceptada, contra una lucha polarizada entre dos formas de autoritarismo, el militar y el islamista. Pero hay una generación desengañada, exiliada porque no ve la posibilidad de que sus sueños democráticos y de progreso tomen forma en su tierra.

La historia egipcia de estos años es la de una enorme represión, una historia de desapariciones, de encarcelamientos continuos, de casos como el del estudiante italiano secuestrado, torturado y asesinado porque la inepta Policía pensó que por hacer una tesis sobre los sindicatos egipcios ya era un espía o un terrorista. Su cadáver fue abandonado al borde de una carretera, junto al desierto. Todavía sigue el gobierno egipcio cubriendo el rastro de los asesinos identificados por la Justicia italiana. 


No podemos olvidar a Shaimaa El-Sabbagh, la mártir de las flores, cuyo único delito para ser disparada en plena calle fue llevar una corona de flores. El régimen dijo, como siempre, que la habían matado sus propios compañeros, hasta que la evidencia de un vídeo mostrando al asesino uniformado, dejó todo claro. Lo juzgaron y al año le revisaron la condena para que saliera. Es la forma de proceder del régimen para poder sobrevivir, asegurar que los asesinos y torturadores siempre saldrán impunes hagan lo que hagan en la represión. Ambos crímenes sucedieron en la proximidad del 25 de enero. Hoy, si alguien ha salido a la calle, nadie da cuenta de ello. Solo Egytian Streets, con todo cuidado, se ha atrevido a mencionar la Revolución del 25 de enero de 2011, como un recuerdo, como algo que ocurrió en la infancia.


Frente a los sueños, el sueño eterno; frente a las ilusiones, el fatalismo. Los que se enfrentaron a las tanquetas, a las violaciones colectivas y a los "exámenes de virginidad" de los militar, a los camellos y camelleros que les lanzaron, a las difamaciones acusándolos de trabajar para potencias extranjeras... a los que sobrevivieron a tanta infamia no es fácil recordar un tiempo que parece perderse en la noche. Pero aquel tiempo existió, los sueños fueron reales. Por más que el "Día de la Policía" intente borrar el Día de la Revolución de los jóvenes, el día en que cristianos y musulmanes entrelazaban sus manos y vigilaban mientras los otros rezaban, el día en que los que no rezaban no temía por sus vidas... ese día existió.

Existe una enorme injusticia cuando se juzga hoy la Primavera Árabe como un fracaso que trajo guerras civiles y violencia. Fue precisamente la resistencia de los dictadores y de los islamistas a una sociedad democrática la que generó el caos. No se puede culpar a la gente por querer ser libre. Eso se vio perfectamente en Egipto, cómo se fue llevando a un extremo polarizado, ignorando el deseo de libertad y convivencia de aquel espíritu revolucionario que deseaba justicia, futuro, oportunidades, progreso y paz, tener el destino en sus manos y no en las del dictador de turno.

Desaparecido de las portadas, seguro que está en el recuerdo de muchos egipcios que siguen soñando. Los sueños deben seguir para que algún día haya algo más que una fantasía. 



miércoles, 26 de febrero de 2020

Los tres días del héroe o la incómoda muerte de Hosni Mubarak

Joaquín Mª  Aguirre (UCM)
En plena crisis internacional del COVD-19, la muerte del ex presidente egipcio Hosni Mubarak ha pasado de puntillas, pero no ha sido desatendida.  Su fallecimiento, a los 92 (o 91) años, según las fuentes, es un test recordatorio de un país con memoria frágil y emocionales cambios en el recuerdo.
Con su paso a otra vida, Mubarak es ya un recuerdo colectivo medianamente manejable. Una vez muerto, lo que queda es lo que se quiera recordar y como se quiera recordar. Lo que no se podía decir en vida, es posible convertirlo en canto, loa y biografía oficial Egipto, el gobierno y sus seguidores, han decidido convertirlo en héroe post mortem.


Pero no es fácil hacer olvidar o manipular el recuerdo. Pese a todo, Mubarak, fallecido a los 91 años en su cama hospitalaria, fue el presidente que cayó, que fue derribado por la ira de una fuerza que hoy solo aplaude. Al-Sisi es ya el único presidente vivo sobre la faz egipcia. Puede que la Iglesia católica tenga dos papas, pero esa situación era muy incómoda en Egipto, porque Mubarak no se retiró, sino que lo retiraron. La historia oficial egipcia, la única permitida, ha estado buscando excusas para aquello desde 2011 que se produjo. Desde esta perspectiva, los casi diez años últimos de su historia han tenido como fin complicado la reinserción de Hosni Mubarak en la memoria colectiva, que era la manera de hacer aceptable el duro presente y justificar cómo se ha llegado a él.


La reinserción de Mubarak en la vida oficial mediante tres días de luto nacional es un claro ejemplo de lo que ha ocurrido en Egipto, que no es otra cosa que el desempoderamiento del pueblo frente a la necesidad del líder. En el simbolismo político, el pueblo es masa y estallido sentimental —¡cuánto se ha insistido en que la revolución de 2011 fracasó porque carecía de liderazgo!—, frente al líder, la mano fuerte que forja la historia. El simbolismo político plantea que es la masa popular la que debe ser canalizada, reorientada frente a su tendencia a la apatía o a los estallidos de furia e indignación. Al caos social se opone el orden militar, que no se debe percibir como dictadura (aunque lo sea), sino como una salvación en la unidad. De ahí esa reivindicación egipcia del Estado y del líder. Ejército y Estado forman unidad, acogen al pueblo, y son liderados por la mano firme del héroe.

Hoy se celebra a Mubarak no como presidente. Se justifican los tres días de luto oficial por el héroe que llevó a ganar batallas, el signo del favor divino, porque nada hay que saque al egipcio del convencimiento de ser un pueblo elegido. Eso ha dado lugar al especial nacionalismo egipcio y a la imposibilidad de un movimiento pan árabe que no esté liderado desde Egipto, donde todo comenzó.
La prensa recoge la muerte de Mubarak. Algunos se limitan a la loa, otros quieren dar las dos caras de la moneda y los críticos procuran que no se les note mucho. El análisis comparado de las biografías de Mubarak, resaltando unos aspectos u otros, es una experiencia sobre cómo funciona ese imaginario y qué lugar ocupa Hosni Mubarak en él.
Creo que es interesante el artículo aparecido en Egypt Independent, por la fotografía que lo encabeza y por el texto dividido que ofrece. En la primera parte se nos dan las virtudes por las que se le celebra oficialmente:

The Egyptian Presidency has announced three days of mourning following the death of former Egyptian President Mohamed Hosni Mubarak, who passed away on Tuesday morning at the age of 92 after a battle with illness.
A statement from the Egyptian Presidency said that Mubarak did a lot for his country as one of the “leaders and heroes” of the 1973 October war, commenting that he had commanded the Egyptian Air Force during the war, which “restored dignity and pride” to the Arab nation.
The Presidency extended its sincere condolences to Mubarak’s family, with the three days of mourning to begin on Wednesday.
The General Command of the Armed Forces also mourned the late president as one of the leaders of the October War, extending condolences to his family, officers of the armed forces, and Egypt’s soldiers.*



Salta a la vista inmediatamente que se ha elegido un Mubarak militar, como "héroe" al que rendir homenaje, prescindiendo total y absolutamente de referencias a su mandato de treinta años sobre el país. Se puede decir que no se despide y celebra al ex presidente, sino al pre presidente. Sobre los treinta años se corre un velo.
Algunos podrán pensar que es una forma de censura o reprobación de su mandato. Es ahí donde entre el juego de sutilezas que se han desarrollado desde 2011 tratando de encajar las piezas rotas. Mubarak ha sido reivindicado muchas veces por miembros del parlamento en el régimen actual. Por mucho que se le celebre como héroe, no se puede obviar que el cadáver que va en el féretro es uno y solo uno. Es un fenómeno de "disonancia cognoscitiva", la confrontación interna de dos visiones o ideas distintas del mismo personaje. Celebrarlo como héroe es darle un empujoncito a un sentido frente a otro.
Mubarak tiene que ser celebrado porque lo que realmente vale, el uniforme. Es de ahí de donde proviene su fuerza. De esta forma, la constancia del Ejército al frente del país es también celebrada.

El ejército egipcio consiguió ser celebrado al ponerse "del lado del pueblo" frente al héroe hoy despedido como militar, acusado entonces de ordenar la muerte de cientos de manifestantes. Ese fue el motivo principal de su encarcelamiento tras ser derrocado. Sin embargo, esa caída del régimen no se produjo nunca porque el Ejército /y el aparato de seguridad) siempre mantuvieron el control del país. Solo su nefasto planteamiento queriendo imponer un candidato militar frente a los islamistas hizo que Morsi llegara al poder, en donde duró un año. De nuevo el Ejército se manifestó como brazo del pueblo, ejecutor de su voluntad. Toda la represión y los muertos se hacen en Egipto en el nombre del pueblo, como al-Sisi les recuerda cuando es criticado y denunciado internacionalmente. Es el castigo del aplauso a los dictadores. Al-Sisi, hoy amado presidente, estaba al frente de los servicios de Inteligencia, por lo que tuvo que ver con la represión a los revolucionarios; fue ministro de Defensa con Morsi, al que destituyó en el "no-coup"; y reprimió con violencia extrema la protesta contra la destitución de Morsi.
Por su propia naturaleza, el régimen actual es heredero de Mubarak y ha ido más allá en muchos sentidos. Es casi un tópico ya considerarlo como más represivo que el de Mubarak.
Tras el Mubarak héroe militar, se incorporan al artículo unas loas internacionales. En este caso se reducen a las del ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, que le recuerda en la guerra para liberar Kuwait y lo presenta como un líder sabio que evitó crisis en el mundo árabe. Es la fase de transición que, por escueta y centrada, sorprende.
En la tercera parte, el diario se deja de lágrimas y cantos fúnebres para dar otra visión de Mubarak. En ella se señala:

Mubarak ruled Egypt for 30 years until he was ousted on February 11, 2011 during an 18-day uprising, part of the larger Arab Spring.
Mubarak also previously faced charges of corruption, as well as charges of complicity in the killing of protesters during the uprising that led to his overthrow.
He was sentenced to life imprisonment in 2012 after a court convicted him of complicity in the killing of demonstrators during the revolution, but Mubarak was later retried and subsequently acquitted and released in 2017.*

De nuevo, se ignora o no se dispone de argumentos para describirlo de otra manera. Es el Mubarak derrocado por la presión popular. Es el que siembra el desconcierto en Tahrir cuando dice hablar "como un padre" a los egipcios y egipcias que están allí son moverse, aguantando todo tipo de ataques y vejaciones, hasta que abandone el poder. Es el Mubarak que destituye a su primer ministro, pero el pueblo sigue cantando que quieren la caída del régimen. Finalmente, no hay otra salida que la detención. Al-Sisi, el militar que dijo que nunca aspiraría a la presidencia y que Egipto tendría un gobierno civil, el que se hizo con el control del país.
Tras la caída, las farsas egipcias de juzgar, condenar y después ir anulando condenas, fueron constantes. Tanto para él como para su familia. Las imágenes de su enfermedad, de su juicio en camilla tras las rejas, etc. fueron quedando en la memoria, tanto como las anteriores que hacían mofa revolucionaria del caracterizándolo como "la vaca que ríe". Los chistes sobre Mubarak circularon a lo largo de su presidencia por Egipto como un elemento popular de crítica. Hoy se persiguen los chistes en las redes sociales sobre al-Sisi y los hay en la cárcel por reproducir un meme presidencial en su páginas o tenerlo en sus teléfonos.


El fallecimiento de Hosni Mubarak produce un cierre en falso en la historia y la memoria egipcias. Mubarak se va como un héroe, con tres días de luto oficial.
No podemos dejar al margen la fotografía que abre el artículo. Quizá sea la foto menos adecuada de todas. Nos muestra un momento clave:

Image: In this Oct. 6, 1981 file photo, Egyptian President Anwar Sadat, right, and Vice President Hosni Mubarak sit on the reviewing stand during a military parade just before soldiers opened fire from a truck during the parade at the reviewing stand, killing Sadat and injuring Mubarak. Egypt’s state TV said Tuesday, Feb. 25, 2020, that the country’s former President Hosni Mubarak, ousted in the 2011 Arab Spring uprising, has died. Mubarak, who was in power for almost three decades, was forced to resign on Feb. 11, 2011, following 18 days of protests around the country. (AP Photo/Bill Foley, File)

¡Extraño pie de foto! De nuevo una imagen pre presidencial para ilustrar la historia del ex presidente. El recordatorio del hecho que le llevó al poder, no sus heroicidades, sino el asesinato de Sadat a manos de militares islamistas que los ametrallaron durante ese desfile. La traición del piadoso Sadat al pactar la paz con Israel era el motivo. Pero el salto explicativo posterior nos lleva al otro borde de su presidencia, al día en que fue derrocado o forzado a renunciar, que sería, efectivamente más ajustado a la realidad.
La muerte de Mubarak no es un hecho cómodo. Sume al país en una enorme ambigüedad y muestra el constante reto que supone la aceptación de la historia. Mubarak pasa a ser símbolo, no político sino militar, se acoge a la imagen del héroe. Sin embargo, no es posible negarlo todo.


* "Egyptian Presidency announces three days of national mourning following Mubarak’s death" Egypt Independent 25/02/2020 https://www.egyptindependent.com/egyptian-presidency-announces-three-days-of-national-mourning-following-mubaraks-death/



viernes, 12 de julio de 2019

La ira inagotable o fútbol no es fútbol

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El tiempo dedicado a explicar la pérdida de un partido frente a Sudáfrica y la consiguiente eliminación de Egipto de la Copa de África de Fútbol en dieciseisavos del campeonato, solo tiene justificación desde el punto de vista sociológico. Lo de menos es lo deportivo, jugar mejor o peor, sino que es un punto de entrada para observar el comportamiento social. Nada es capaz de sacudir tanto los fondos sociales egipcios como el fútbol. En este deporte se vuelcan las ilusiones, los complejos y las maneras de reaccionar ante lo que sucede. Es poco probable que encontráramos un aspecto que sea vivido tan intensamente y, por ello, explique la forma de reaccionar. Rechazando cualquier esencialismo del carácter nacional, aquello que resulta su equivalente puede ser el comportamiento, la reacción, ante cierto tipo de situaciones. En este sentido, la descripción de la reacción, su posible explicación, permite ver esa conducta exteriorizada ante las circunstancias cambiantes.


Creíamos que la salida del entrenador extranjero, contra el que se han presentado demandas en los juzgados, al que se considera un "inútil" porque no ha llevado al equipo a la victoria, junto con las investigaciones por corrupción, malversación, etc. de los directivos de la Federación Egipcia, son indicadores de ese comportamiento y del sentido nacionalista existente, que envuelve al fútbol y lo lanza a una nueva dimensión, con sentidos diferentes. "Perder" un partido es algo más que perder un partido; "ganarlo" también. Es a través de estas actividades como se refuerzan los aspectos identitarios, que pueden ser creados e igualmente manipulados en un sentido u otro.
El hacerse con apenas unos meses con la organización de la Copa de África es un signo del propio régimen, que veía la oportunidad de generar un ambiente positivo y de adhesión, dando por descontada la victoria. Se inaugura un tramo del Canal o se entrega una Copa. Son actos simbólicos que producen unos efectos con sus interpretaciones. Forman parte de un proceso de semiosis, de actos e imágenes que adquieren un valor simbólico y forman parte de la construcción de la narrativa del éxito, en la que unas tramas refuerzan otras.


Al igual que la pérdida de una guerra sirvió para destruir la imagen y liderazgo de Nasser por parte de los islamistas, que lanzaron el mensaje de que se había perdido porque Dios no estaba junto al impío presidente, castigando a todos, la victoria futbolística produce también su propia dinámica narrativa positiva. En un mundo en el que todo está decidido por Dios, nada de lo que ocurre es casual. Si se gana se administra la victoria y si se pierde hay que encontrar unos culpables sobre los que descargar responsabilidades e iras.
Quizá el ejemplo más claro lo encontremos en la Argentina del gobierno militar de Videla y el mundial de Fútbol en Argentina. En 2014, Ceferino Reato publicó el artículo titulado "Política y fútbol: cuando la dictadura decidió explotar el Mundial de 1978", en el que se recordaba lo ocurrido.

Al dictador Jorge Rafael Videla no le gustaba el fútbol, pero asistió a cada uno de los partidos que disputó la Selección en el Mundial de junio de 1978, y al final de Argentina 3 - Holanda 1 entregó la copa del capitán Daniel Passarella en el estadio Monumental, de River Plate.
En las entrevistas para mi libro Disposición final, la confesión de Videla sobre los desaparecidos, el ex dictador dijo que al heredar la organización del Mundial del gobierno peronista "hubo un debate" entre los militares sobre "si había que hacerlo o no. Al final primó una razón casi de cholulismo: demostrar al mundo de que "éramos capaces de hacerlo".
"Pero también la idea de que en ese momento era positivo mover al público hacia un evento futbolístico de alcance mundial, en un país donde el fútbol era y sigue siendo importante. Podríamos tener ganancias en términos de imagen", destacó.*


Un poco más adelante, Reato señalaba en el texto la ingenuidad de los políticos cuando piensan en una traducción automática de goles a votos. Recuerda el ejemplo del Mundial de Brasil del presidente Cardoso y la posterior elección de Lula, su opositor. La gente, dice Reato, no es tan simple como a los políticos les gustaría. Pero no por ello, diríamos nosotros, dejan de intentarlo.
El caso egipcio es un buen ejemplo en sentido negativo del coste que puede tener este tipo de eventos cuando la derrota se percibe como un ataque en pleno clima de euforia alentada.
El sistema egipcio es esencialmente personalista. No cree tanto en las instituciones, sino en las personas, por lo que aquel al que se dirigen los lazos debe responder a las expectativas máximas puestas en él. La personalidad debe ser carismática y contar con los favores divinos. No es casual que Al-Sisi se presentara diciendo que se le había aparecido Sadat durante un sueño para decirle que debía hacerse cargo de la dirección de Egipto. Lo que puede parecer una simpleza tiene, en cambio, un simbolismo para aquellos que están convencidos de que sus presidentes están en contacto con la divinidad mientras su opositores tratan de demostrar lo contrario. El éxito es un signo; la promesa, un acto de fe. El fracaso un signo de la pérdida de la confianza divina o del alejamiento de Dios. Nadie ha guardado estas condiciones mejor que al-Sisi, tratando de aglutinar el pensamiento tradicional egipcio por encima de la política, sustrayéndolo a los islamistas. Al-Sisi ha ido más por la vía tradicional, que es la que le permite hacerse con el nacionalismo frente al "internacionalismo religioso" de los Hermanos Musulmanes. Por eso fue posible acusar de "espía" al difunto Mohamed Morsi después de derrocarlo. Espía y conspirador desde la presidencia egipcia, al servicio de intereses en contra de Egipto.
Lo ocurrido con el fútbol y la derrota frente a Sudáfrica ha necesitado de una inmediata respuesta institucional, los juzgados, en un caso insólito en el mundo. No creo que haya muchos países que denuncien a los entrenadores o a los ejecutivos o jugadores. Y es algo más que pasión por el fútbol. Es una forma especial de ver el mundo.


Mientras dure la Copa de África, esta situación de conflicto, de efecto boomerang, se seguirá manteniendo, pues no es al-Sisi y su régimen el único que juega a la propaganda. Los errores se pagan en este terreno de forma doble, ya que se ha invertido mucho en la promoción y la atención es grande. Son las expectativas creadas las que producen la mayor irritación por la frustración.
En este sentido, las cosas no hacen más que agravarse. El último ejemplo nos lo traen en Egypt Today con una nueva corriente de ira a cargo de los aficionados. El titular "Why anger against Pepsi 'apology' ad went viral among Egyptians" ya nos anticipa la ira y su viralidad:

Social media users and soccer fans have avered that Pepsi and the beleaguered Egyptian national football team insisted on adding insult to injury and provoking millions of Egyptians after a commercial that included an “apologize” for getting disqualified from the 2019 Africa Cup of Nations was leaked.
In Pepsi’s bizarre ad, as seen by the biggest majority of Egyptians, six players were dismally apologizing in a locker room, saying that instead of blaming other factors, they apologize.
The leaked advertisement, highly though to be pre-filmed, infuriated Egyptians who immediately launched a boycott campaign against Pepsi for “disrespecting and disregarding the feelings of millions of Egyptians.”
A number of Egyptian players, including Mahmoud Hassan Trezeguet, Tariq Hamed and Ahmed Mohammedi, appeared in the commercial announcement to "apologize" after the disappointing exit of the African Nations hosted by Egypt until 19 July.**


Llegados a un punto, la comunicación se vuelve tormentosa en cualquier dirección. Las palabras intentan transmitir una racionalidad que la ira no admite ante la frustración inmensa que las expectativas generadas han creado. Los intentos de Pepsi de subirse a la ola y encontrar ese deseo de "perdón", tan generoso hacia los acosadores sexuales previamente, resulta ahora absolutamente imposible dado el cariz que ha tomado todo. La idea de un vestuario pidiendo disculpas por perder es absolutamente suicida porque la simple imagen del equipo desata la ira colectiva solo de pensar que hayan podido cobrar por hacerlo, como es el caso.
La probable buena intención de esos seis jugadores sirve de muy poco; es más bien una provocación para aquellos a los que se les había ilusionado y veían ya la copa pasar de manos de su presidente al presidente de la selección nacional.
El hecho de que el anuncio fuera un "Plan B", es decir, que los jugadores lo grabaran antes de haber jugado y perdido, como se nos dice, eleva la irritación a niveles intolerables dad la desconfianza que supone hacia sus propias fuerzas o a cualquier apoyo, terrenal o celestial, que pudieran haber tenido para su causa, que es la de Egipto y la visión excepcionalista que se tiene de él.


Del "vamos a ganar" (Plan A) al grabemos un anuncio pagado por el patrocinador "pidiendo disculpas por perder" (Plan B) va una enorme distancia que la psique colectiva no está dispuesta a recorrer ni por el camino del marketing ni por cualquier otro que se le proponga.
La derrota arrastra a todos, incluida la marca patrocinadora para la que se pide el boicot absoluto desde las redes sociales por todo tipo de afectados y damnificadores morales o patrióticos:

Pepsico Egypt, however, released a statement on Instagram to clarify that the ad was an "unofficial version" and that they are currently investigating the matter.
This statement only complicated the matter and affirmed that the advertisement was indeed pre-filmed before the “actual” loss in the Africa Cup.
Egyptian renowned actor Nabil El Halfawy has also said it was understandable that advertisements are created to inspire fans, but an apology should be much more personal.
“It should come from the person themselves, it can’t involve acting and directing … It’s as if it’s primary school and the teacher taught them these few words to memorise,” he added.**


Las disculpas prefabricadas no se sienten como reales. No se sabe muy bien cuál seré la fórmula buena, la que reconcilie a la afición con su selección o al destino con su grandeza. Lo que está claro es que Pepsi se la ha jugado y es ahora tragada por ese agujero negro creado por la frustración.
El problema del exceso de entusiasmo es que puede volverse contra ti. Los Hermanos han sido capaces de explicar —ventajas de la pseudociencia— todos los males egipcios en términos de impiedades por parte de los gobiernos que les perseguían. Según su doctrina victimista, lo malo que le ocurre a Egipto —nadie duda que perder con Sudáfrica entra en esa categoría— es debido a su mal comportamiento o al de sus líderes, que se alejan de Dios y de las enseñanzas. Ya habrá en alguna mezquita perdida donde se vincula el fallecimiento de Morsi durante el juicio con la desgracia futbolística. A muchos les parecerá una tontería, pero... ha funcionado históricamente. Y no se trata de que sea verdad, sino de que haya quien lo crea. Igual que tú tratas de apuntarte lo éxitos, tus enemigos tratan de colgarte tus fracasos.


Un último detalle: Egyptian Streets nos traía ayer  la noticia de una detención: "Pro-Mubarak Facebook Page Admin Arrested for ‘Spreading Fake News’". La página se hizo célebre en su momento por pedir perdón al ex presidente Mubarak por su caída en 2011, tras la revolución del 25 de enero. Se ha convertido en una página de culto al presidente encarcelado y da noticias sobre su estado y el de su familia mostrándolo como un gran ejemplo de dedicación y éxito para el país.
La página del detenido tiene un largo texto asegurando que son falsas la noticias hechas correr por los "hermanos" sobre su detención y que ha sido tratado con toda deferencia por parte de la Policía aunque, asegura, todavía nos está claro por qué le han detenido, pero eso en Egipto tampoco es algo que tenga claro todo el mundo.


Cuando recorres la página de Facebook te encuentras un poco más abajo, las imágenes de la selección egipcia de Fútbol, celebrando el éxito en las ediciones anteriores de la Copa de África, una foto que no es precisamente lo que el panorama actual muestra. Dicen en Egyptian Streets:

Facebook posts by the page often include speeches by Mubarak on topical local and foreign issues, photos and status updates of Mubarak’s health and legal status, and more. Recently, the Facebook page had been promoting Egypt’s “golden football” days in light of Egypt’s early exit from the 2019 African Cup of Nations.***


Me parece que el sistema no está para demasiadas "iluminaciones". Al-Sisi no admite que cualquier tiempo pasado sea mejor. Por el contrario, le incomodan profundamente estas comparaciones, que le resultarán odiosas, ofensivas y, en especial, peligrosas. Las imágenes de Mubarak y la copa son peligrosas, pero también la del hijo del presidente, Alaa, en el campo de fútbol.
El régimen necesita del discurso triunfalista en todo momento. Y el Fútbol no solo no se lo ha dado, sino que ha traído una enorme frustración nacional después de vender la piel del oso antes de cazarlo. Afortunadamente, ha sido Sudáfrica la que le ha ganado, el país más alejado de Egipto en el continente.
Hay un efecto mucho peor. No solo ha salido el país más unido, sino mucho más dividido de lo que ya está. La mala gestión de las denuncias contra Amr Warda por el tema del acoso sexual han hecho que muchos no se sintieran vinculados con la selección y ahora han tenido la ocasión de demostrarlo. Se quejaron entonces y no van a dejar de hacerlo ahora.
No sabemos cuáles son las "fake news" más peligrosas, si las disculpas que han sonado a falsas y con la boca chica de Pepsi, que tanto han irritado al pueblo, o las fotos de las victorias del pasado que parece que irritan al poder. Para el régimen, que aparezcan las fotos de un sonriente Mubarak no es un buen augurio. Y quedan muchas cosas duras para el futuro. El bálsamo del Fútbol no se va a poder utilizar.


* Ceferino Reato "Política y fútbol: cuando la dictadura decidió explotar el Mundial de 1978" Perfil 18/05/2014 https://www.perfil.com/noticias/elobservador/politica-y-futbol-cuando-la-dictadura-decidio-explotar-el-mundial-de-1978-0518-0068.phtml
** "Why anger against Pepsi 'apology' ad went viral among Egyptians" Egypt Today 11/07/2019 http://www.egypttoday.com/Article/1/72674/Why-anger-against-Pepsi-apology-ad-went-viral-among-Egyptians
*** "Pro-Mubarak Facebook Page Admin Arrested for ‘Spreading Fake News’" Egyptian Streets 111/07/2019 Pro-Mubarak Facebook Page Admin Arrested for ‘Spreading Fake News’


Alñaa, el hijo de Hosni Mubarak, en el fútbol

domingo, 17 de junio de 2018

Miss me?


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Un juvenil y sonriente, seguro de sí mismo, Hosni Mubarak nos mira desde una fotografía circulando por Facebook. "Miss me?" reza el letrero en la parte superior. Todos los comentarios reflejan la misma respuesta, "no", pero el hecho mismo de que esté circulando refleja algo claro: el profundo descontento de los egipcios con la situación actual. La euforia poselectoral de las presidenciales apenas ha durado lo que ha tardado en salir la caravana de medidas restrictivas, de recortes y subidas de precios. Ya nadie canta por las calles a menos que les paguen por ello. Nada que celebrar.
La crisis pone a prueba una de las pocas cosas que en Egipto sobran: la paciencia. En realidad, la pregunta es una especie de chiste porque la situación que ahora viven no es más que el resultado de la época de Mubarak, pero todo tiempo pasado fue mejor especialmente con tiempos tan difíciles como estos. La pregunta revela algo más: la esperanza en el liderazgo, la espera de un salvador que acabe con todos los males. No hay ideas sobre cómo salir, solo se besan las fotografías de los mismos que les llevan a la ruina.
En los titulares de hoy se entremezclan las noticias futbolísticas con el rosario de subidas de precios provocada por el aumento del precio de la gasolina, el 50%, anunciada días atrás, después del gas y la electricidad. Como es evidente, las subidas en energía se trasladan a todo ya que intervienen en su procesado y transporte. Si en mayo subieron las tarifas del metro, ahora lo hacen las gasolinas y los medios de transporte público restantes:

Egypt's newly appointed Prime Minister Mostafa Madbouly has introduced on Saturday a new tariff for public transport services, at an increase between 10 and 20 percent following a hike in fuel prices, according to a statement by the cabinet.
The new fuel subsidy cuts have introduced a 52.7 percent increase on 80 Octane gasoline, 35 percent on 92 Octane gasoline and 19 percent on 95 Octane gasoline.
Khaled Mostafa, the spokesman for the governor of Cairo, told Ahram Online on Saturday that "penalties will be imposed on drivers who do not abide by the new tariffs and anyone who violates the newly introduced decisions."
According to a statement by Cairo governorate, new fares for minibuses are as follow:
- Minibus: EGP 4, up from EGP 3
- Minibus with WiFi: EGP 4.25, up from EGP 3.5
- Minibus in new cities: EGP 5, up from EGP 4.5
- Air conditioned minibus with Wifi: EGP 8, up from EGP 7
Cairo governorate has also issued the new tariffs for taxi cabs, with the metres to start at EGP 6 instead of EGP 5 for a one-kilometre journey, with each subsequent kilometre priced at EGP 2.50.
Saturday's fuel price increases were widely anticipated as part of Egypt’s loan agreement with the International Monetary Fund, and are the third fuel subsidy cut since the government floated the Egyptian pound in November 2016.*


A las noticias de las subidas, los medios estatales añaden siempre una "explicación", que se incorpora al texto como causalidad. En este caso es la conexión directa con los préstamos del Fondo Monetario Internacional. Es una forma de decir: por nuestra parte no los subiríamos, pero estamos obligados a hacerlo. No deja de ser cierto en un sentido. Y eso es parte del problema en una economía ficticia como es la egipcia. Lo que están viviendo, desgraciadamente, las familias egipcias es un cambio de género narrativo: del cuento fantástico al dirty realism. Es un serial que pueden leer cada día en la prensa y en las facturas domésticas; un serial lleno de desagradables sorpresas a la vuelta de cada página. No hay día en que no se anuncie una subida, no hay día en que no se anuncie el recorte de algún subsidio. Todo ello sobre un fondo de depreciación de la libra que dejó el valor de la moneda nacional en la mitad, llevándose los ahorros y reduciendo el valor de los sueldos y pensiones. Todo ello con una inflación galopante creada por la subida de lo básico, como es la energía y el agua, que arrastran al resto.
¿Cuánto tiempo se puede sostener esto? La respuesta del gobierno egipcio es recrudecer las medidas de control de la población: censura de los medios (a los que se acusa de soliviantar al pueblo), considerar desestabilizadores, radicales, incluso terroristas, a los que se manifiestan en contra de las subidas, como ocurrió en el metro de El Cairo.


Pero las explicaciones no dan cuenta de cuándo se parará esto y cómo van a recuperar algo de su nivel de vida o, para muchos, de estabilidad en la pobreza, no seguir cayendo. Tras señalar que el anuncio de las subidas en los combustibles se ha producido en plena celebración del Eid al-Fitr y recoger la anterior del agua, de un 45%, Egyptian Streets añade una coletilla explicativa con un sentido diferente al que vimos en Ahram Online:

Egypt secured a three-year $12 billion bailout loan in 2016  from the International Monetary Fund by taking multiple measures including slashing subsidies, imposing a value-added tax and a currency flotation. Although the economists and business praised the tough austerity measures, poor and middle-class Egyptians find difficulties in adapting to the new prices.
Following the 2011 unrest associated with the ruling of Hosni Mubarak, Egypt’s economy is said to be still recovering as Egypt’s President Abdel-Fattah el-Sissi declared that Egypt’s spending to cover fuel, food and electricity is measured to be $18.6 billion a year.
El-Sissi thus defended his government’s decision as he emphasized on the necessities of the economic reforms which none of his predecessor s previously implemented.**


En el primer párrafo se advierte que quien está padeciendo el enorme impacto es la clase media, que pierde poder adquisitivo de forma drástica y a la que se sanciona directamente (muchas veces las tarifas se aplican por barrios) y a los más pobres que ven cómo con la desaparición de los subsidios quedan desamparados. La subida del gas para cocinar repercutirá en todos los hogares, al igual que la electricidad o el agua, elementos básicos.
La pérdida de dinero por la corrupción hace mucho en el lastre de la economía del país. Ponerle cifra fue lo que le costó a Hisham Geneina, el auditor general del estado, su cese, juicio y cárcel. Simplemente el cálculo ya le convirtió en un desestabilizador sospechoso. En los tiempos lejanos de la revolución del 25 de enero, algunos discutían si había que abordar primero los problemas económicos o los políticos. Los economistas apostaban por la primera opción; no pensaban que la corrupción (problema político) también lo es económico cuando esquilma al país en tal cuantía, cuando se ha convertido en una forma natural de hacer negocios y conseguir prebendas. No se cambió ni uno ni otro. Hoy se pretende cambiar la economía combinándolo con la represión política y acallando las protestas por sus efectos. Tampoco es el camino más adecuado. Se aceptan mejor los sacrificios cuando se sabe que no los eluden los privilegiados.


La idea de al-Sisi es fabricar una imagen de un Egipto tranquilo y pacificado, estable para poder atraer a los inversores extranjeros. Pero no es sencillo. Las críticas exteriores crecen conforme aumenta el autoritarismo, lo que provoca los estallidos de cólera del ministro de Asuntos Exteriores y de su portavoz, empeñados en corregir las informaciones que se publican fuera y en enmendar la plana a las instituciones que condenan la situación interior, que van del Parlamento Europeo a Amnistía Internacional, pasando por Reporteros sin Fronteras o las Naciones Unidas.
En Daily News Egypt, el economista Ahmed Ezz realizó una pequeña historia de la deuda egipcia desde el siglo XIX. Su artículo lleva por título "Loans: Who is to blame?" y ofrece algunas claves del problema desde una perspectiva histórica.  Pedir prestado es una práctica que Egipto, nos dice, no ha usado correctamente, como se puede apreciar en los resultados actuales, que han traído unas medidas muy duras por parte del FMI. En su cierre, Ezz concluye:

Eventually, the analysis of a economy’s performance and the impact of debt on it is subject, as with anything else, to a simple principle: the optimal distribution of resources and wealth. In the era of Muhammad Ali Pasha, loans were directed to achieve economic development in Egypt by utilising them in long-term production and investment projects, even if we saw during the monarchy era a misuse of debt through using it in reducing the budget deficit without long-term production or investment projects. All the British occupation did was adopt the optimal use of resources (including debt), resulting in debt repayment in the 1940s. Then, Egypt fought in all the successive wars with the reserves that were there since then. The country borrowed again in the 1970s, as mentioned above, to face another debt increase, also mostly spent on the budget deficit without long-term production or investment projects.
Loans are a tool that cannot be judged, but a country’s use of it and how far it commits to reform plans is what determines whether debt is bad or good.***



No es otra la clave. Lo determinante es si el préstamo se pide para tapar agujeros y es devorado por la corrupción y la ineficacia del sistema o si, por el contrario, se solicitan para poder realizar proyectos reales para el desarrollo del país. Cabe preguntarse, por ejemplo, si las cuantiosas inversiones realizadas en una nueva capital administrativa o el segundo tramo del Canal de Suez, cuya utilidad fue discutida por muchos analistas económicos, eran los proyectos más adecuados para el desarrollo del país.
Efectivamente, cualquier sacrificio merece la pena si es para mejorar la situación, especialmente de las generaciones futuras. Pero no parece que ese sea el fin de los préstamos hasta el momento.
La estabilidad del sistema se fundamentaba en la ficción económica de los subsidios para evitar cualquier conato de rebelión. Con una población empobrecida y abandonada durante décadas, la sociedad egipcia se fue polarizando entre los que se beneficiaban ampliamente del sistema y los que recibían las migajas suficientes como para ir tirando en amplias zonas del país, que han sido además —como una consecuencia en parte de la pobreza y el abandono— semilleros del fundamentalismo islamista que siempre supo aprovechar las carencias para crecer extendiéndose entre aquellos que lo van perdiendo todo.


Los egipcios, hasta el momento, solo ven la parte dura de los préstamos concedidos. La cuestión esencial es el acierto en las inversiones para poder sacar adelante al país con proyectos que arrastren la economía hacia un mundo complicado tras tantos años de ficción económica resuelta en la trastienda. Hasta el momento, no se ven demasiadas luces al final del túnel. La forma de manejar el país no es la más interesante para los inversores, que piden una estabilidad real y no una impuesta por la fuerza para silenciar el descontento por las medidas. En norte de África es ahora mismo un clamor en petición de medidas económicas que den salida a los problemas acumulados y a la ineficacia de unos y el latrocinio de otros.
Las subidas constantes tienen un límite, un punto en el que empieza la desesperación y deja de atender a las razones. En algún momento la alcancía se quedará vacía y hay que salir a la calle a buscar. Lo que encuentran allí son tarifas disparadas. Las reservas de los pocos privilegiados que pueden pagar y cubrir las subidas no pueden durar siempre y se acabarán marchando allí donde no sean desangrados.
No podemos más que desear a los egipcios una salida a esa terrible crisis. Esa salida tiene que llegar desde el acierto de las decisiones en el desarrollo del país. Hasta el momento la economía ha sido permitir la riqueza de unos pocos y subsidiar para evitar las quejas de las mayorías, acostumbradas a depender de lo que les arrojaban. Eso se creó esencialmente en la época de Hosni Mubarak, el echado de menos. Sus delfines han sido liberados por el régimen actual, limpios de culpa por las buenas o con módicos pagos. En Egipto nunca hubo corrupción, vienen a decir las leves condenas; nadie se enriqueció y si lo hicieron fue porque Dios lo quiso.
Mubarak nos mira confiado, seguro, desde esa imagen del pasado: miss me? En realidad, nunca se fue.


* "Fares for public transport increased by 10-20% following fuel price hike: Egypt PM" Ahram Online 16/06/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/3/12/302582/Business/Economy/Fares-for-public-transport-increased-by--following.aspx
** "Fuel and Cooking Gas Prices Surge In Egypt" Egyptian Streets 16/06/2018 https://egyptianstreets.com/2018/06/16/fuel-and-cooking-gas-prices-surge-in-egypt/
*** "Loans: Who is to blame?" Daily News Egypt 6/06/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/06/06/loans-who-is-to-blame/