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miércoles, 29 de julio de 2026

9 asesinadas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Entre noticias e imágenes de incendios y de guerras que se recrudecen, siguen saliendo en los medios los asesinatos de mujeres cometido por sus parejas o ex parejas. Si los incendios reflejan la dejadez, la falta de previsión y el esfuerzo de tratar de parar lo que no se ha prevenido, las muertes de mujeres han adquirido también su propia retórica que muestra solo una parte, pero a la que no se ve solución alguna.

Los crímenes machistas son la concreción, la materialización de algo más profundo situado en el centro de nuestro pensamiento y cultura que sigue siendo patriarcal. El modelo de pareja sigue viviendo de unos conceptos fuertemente arraigados en las mentalidades, transmitidos por las propias familias de los implicados, por el sexismo de los medios, por el arte previo en los que no se trataba como problemas que resolver socialmente, sino como crisis cuya resolución se daba sola, es decir, un "final feliz" que se alejaba de la crudísima realidad.

La mayor parte de los crímenes machistas se deben a la respuesta de las mujeres al intentar liberarse del dominio masculino. Han fracasado los remedios de aceptación que se le proponen a la mujer desde el pensamiento patriarcal y este se resuelve en violencia ante esa rebeldía de la mujer que reclama criterio y libertad.

Nuestra sociedad, por poco que nos guste, sigue siendo machista, una sociedad jerarquizada en la que se exige obediencia, sumisión cuando las situaciones se extreman. Entonces surge la violencia, que crece en función de la resistencia ofrecida.

Van creciendo los deseos de libertad, pero no crece de la misma manera la resistencia masculina a perder poder. Constantemente se nos habla de resistencia machista ante la pérdida de poder.

El poder sexual se distancia de otras formas de poder. Es el poder que les queda a los que no tienen ningún otro poder. No depende del mayor o menor dinero disponible, ni de la fuerza física. El agresor, el dominador se siente asistido por una fuerza de la naturaleza que implica el control de la mujer. En algunas culturas esto se formalizado en determinadas leyes que especifican las formas y derechos de hombres y mujeres estableciendo las diferencias desde la escritura. En otras, como la nuestra, no lanzamos a proclamar la igualdad de derechos, pero esto es solo un deseo cuando estalla la violencia que refleja la desigualdad real.

Esto hace muy difícil abordar el problema real. Como en los incendios, muy poca prevención y cuando se actúa ya es demasiado tarde.

En RTVE.es se nos vuelve a hablar de otro caso, uno más, de violencia contra la mujer ante los hijos y se nos habla de los datos de estos meses últimos:

Junio y julio han sido meses trágicos para las víctimas de violencia de género. Nueve mujeres han sido asesinadas presuntamente a manos de sus parejas en España en el inicio del verano, uno de los periodos que más muertes acumulan en este ámbito. De ellas, siete convivían con su agresor; y en cuatro de los casos estaban en fase de ruptura.

Son las cifras arrojadas este martes por el Comité de Crisis del Ministerio de Igualdad, convocado para analizar el repunte de asesinatos de las últimas semanas, y en el que ha recomendado replantear medidas, implicar más a los entornos — tan solo en uno de los casos había una denuncia previa— y dar a conocer a las autoridades cualquier indicio, según fuentes del departamento liderado por la ministra Ana Redondo.

El dato se acerca, asimismo, a los dados hace meses en el último informe del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial. El documento recogía que el 80% de las 49 mujeres asesinadas en 2025 convivían con su agresor.*

Lo único que repiten mecánicamente los medios es que las llamadas telefónicas indicadas no dejan huella en la factura. Solo Antena3 introduce con sus presentadores unos mensajes más contundentes de forma periódica.

Que siete de las nueve víctimas señaladas hayan estado conviviendo con sus presuntos asesinos nos ofrece una imagen de la realidad que han vivido de terrible final, la muerte. Estamos hablando de procesos que terminan en asesinatos, ¿pero qué ocurría anteriormente, que ocurre en aquellos casos en los que por miedo no se produce una resistencia?

Los asesinatos son la punta del iceberg de la violencia en el seno de familias o parejas. Es allí y durante mucho tiempo donde se desarrollan los dramas personales, aquellos que acaban con el crimen de aquellos a los que se decía amar.


Los que rodean a la pareja dicen no percibir nada, cuando hasta no hace mucho la versión es que "eran cosas de la pareja" y que "solo a ellos les incumbía solucionarlo". Se ha mirado hacia otro lado ante los llamados "problemas de pareja" que se mantenían en la sombra mientras que se fingía exteriormente una felicidad inexistente. Es la vergüenza de no ser feliz, un gran miedo y vergüenza en una sociedad que hace del éxito su lema y de la felicidad su objetivo.

Podemos considerar que existe un clima de tensión social destructivo, un clima que acaba trasladándose al hogar y a la pareja. Los crímenes machistas nos revelan que estamos en una profunda crisis, que necesitamos ser conscientes de la realidad de las relaciones y de la resistencia patriarcal al cambio por muchas leyes y discursos que hagamos. Hace falta algo más, empezando por combatir las ideas de superioridad y dominio masculinos que siguen presentes en todos los estratos de la sociedad.

De otra forma solo nos quedaran las condenas a posteriori y dar el número de teléfono, pese a que las datos nos confirman que solo una pequeña parte de las víctimas había denunciado y que les sirvió de poco. 

Un falso sentido de la privacidad nos impide entrar a explicar las causas, a intentar comprender para prevenir. Nos limitamos a establecer estadísticas, a hablar de "picos de violencia" como si fuera una noticia del tiempo, a decir si había denuncias previas o no. Poco más. Es una distorsión sociológica que nos permite creer que hay alguien pendiente.

Hay que ir más allá. Hay que ir a cómo producir y sostener el cambio social y cultural profundo que requerimos más allá de las lamentaciones. El patriarcado resiste pese a nuestra retórica de la igualdad. No basta con decir que no avisan de la violencia que sufren. Hay que ir a por qué no lo hacen, a cómo la dependencia crea un sentido equivocado de la convivencia, a las presiones familiares, etc.

 

— "Siete de las nueve asesinadas en junio y julio en casos de violencia de género convivían con su agresor" RTVE.es 20/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260728/asesinadas-junio-julio-violencia-genero-convivian-agresor/17172219.shtml

sábado, 27 de septiembre de 2025

Milei y la (des)igualdad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En 20minutos se nos da cuenta de un horrible crimen en la Argentina de Milei. Se trata de la tortura y desmembramiento de tres jóvenes, menores de veinte años las tres, a cargo de narcotraficantes. Si los asesinatos son horribles, lo es más cuando nos dice que han sido transmitidos en streaming a un selecto grupo de personas para las que estaba destinado de forma didáctica y demostrar así quién manda allí. 

El descubrimiento de los cuerpos el miércoles desató manifestaciones en más de una decena de ciudades argentinas. El movimiento feminista Ni Una Menos, surgido en 2015 para visibilizar la violencia de género, convocó a miles de personas en plazas y parques para exigir justicia y señalar al Gobierno central de Javier Milei, afirmando que "el antifeminismo de Estado y el ajuste son letales". En Buenos Aires, la concentración tuvo epicentro en Plaza Flores, donde se coreó “Ni una menos, vivas nos queremos” entre banderas y pancartas. Las imágenes de madres, jóvenes y organizaciones sociales unidas en las calles contrastaron con la violencia del crimen y con la sensación de desamparo que transmiten los familiares de las víctimas.* 


La adscripción del gobierno de Milei al trumpismo galopante implica una política negacionista de la especificidad de la violencia contra las mujeres y la reducción de presupuestos, además de la desaparición del ministerio encargado de la protección de las mujeres, de vigilar su entorno y promover políticas adecuadas.

La demagogia de Milei es acorde con la de la extrema derecha populista mundial. Se basa en una falsa política de "igualdad", señalando que es lo mismo el asesinato de un hombre que el de una mujer, que no hay diferencia. Sin embargo, sabemos que esto no es cierto, que no se trata de ser iguales ante la Ley (como dicen), sino de no ser desiguales ante la vida.

La perspectiva negacionista cree que no debe haber esa diferencia, cuando la realidad nos dice que las motivaciones pueden ser muy diferentes, incluso disfrazarse de derechos ("¡la maté porque era mía!"). Las propias leyes, hasta no hace mucho, en muchos países justificaban la muerte de la esposa si el marido la encontraba con otro, cosa que no sucedía al contrario. Todavía en algunas culturas se sigue justificando.

No hablemos ya de casos como el acoso o la violación, donde la desproporción es abismal. Que hombres y mujeres sean iguales ante la ley es algo loable. El problema es que no lo son ante la vida. Debería preocuparse de eso Milei y su gobierno, pero es fácil hacer demagogia con la igualdad.

El problema, insisto, no es la ley, sino la desproporción en los delitos que sitúan a la mujer por debajo y como víctima generalizada de determinados delitos. Pero la demagogia anti igualdad es creciente y repite discursos por las diferentes geografías en las que se va imponiendo.

El horrendo crimen argentino muestra que el abandono de las políticas que tienden a la protección de las mujeres se acaba pagando. Esa didáctica del horror ha tenido a tres jóvenes como material sádico de demostración.

Hacerse preguntas sobre si el crimen es "machista" o "solo eran mujeres" y podrían haber sido hombres no tiene mucho sentido. El machismo es un elemento que está en la sociedad y ejerce una determinada mirada de superioridad sobre las mujeres. Lo que sí es cierto es que el machismo mata y que el objetivo que lleva a la selección hace elegir mujeres.

Tengo mis dudas sobre si este crimen confirma el machismo; lo que sí tengo suficientemente claro es que el machismo actúa tras una gran parte de la violencia contra las mujeres, una violencia que se ejerce en multitud de formas. ¿Tiene sentido ignorarlo, como hace los partidarios de Milei? Eso es algo peor que "ceguera"; es una forma de perversión ideológica que desprotege a las mujeres y transmite a la sociedad que "ya todos son iguales", algo que no es cierto.

De la ley a la costumbre, la violencia machista actúa con claridad, ya sea desprotegiendo e ignorando o ya sea por la violencia directa. Decir que es la misma violencia es ignorar algo que hasta esos asesinos saben: el carácter ejemplar. La ley debe dar ejemplo de su deseo de acabar con una situación que se transmite en el tiempo; los asesinos han querido convertir en ejemplar su crimen. Han seleccionado tres mujeres, tres jóvenes que para ellos eran una forma de advertencia para otros.

Según las autoridades provinciales, "toda la sesión de tortura y asesinato" fue emitida en directo por los propios agresores como "acto de disciplinamiento" para sus víctimas y para otros miembros de la organización narco. En uno de los fragmentos del video, uno de los jefes grita: "¡Esto le pasa al que me roba droga!".*

Desde el artículo se nos lleva a través de un enlace a otro titulado "El Gobierno de Milei busca eliminar la figura de feminicidio: "No hay diferencias entre el asesinato de una mujer y de un hombre""** que enuncia una enorme falsedad. Sí hay diferencias. Las hay cuando el que comete el crimen quiere que las haya.

No hay diferencia, por ejemplo, en las víctimas de los atropellos, que se suponen fortuitos. Pero hay atropellos intencionados en los que el hombre embiste contra su expareja para causarle la muerte; también los hay de mujeres que hacen lo mismo. Las muertes pueden deberse a motivaciones distintas, aunque se realicen de la misma forma. El crimen no es machista porque lo cometa un hombre, sino por la motivación. Si el crimen se comete porque el hombre cree que la mujer es una propiedad suya, que carece de libertad y derechos, entonces lo que sucede es una demostración de esa violencia machista por la que pretende eliminarla.

La creciente violencia vicaria, la que lleva a hacer daño a través de tercero y que afecta con frecuencia a los hijos, es una muestra más de la ceguera criminal que lleva a esa desgracia.

No se trata solo de la igualdad ante la ley, como dice el gobierno argentino de Milei; se trata de la desigualdad acumulada en la vida, la que lleva a ese sentido de pertenencia, de objeto propio que se les da a las mujeres. No todos los hombres son machistas, pero sí hay mucho machismo detrás de la violencia contra las mujeres, incluida la institucional.

Los recortes presupuestarios en la Argentina, como los realizados en los Estados Unidos de Trump, además de la indefensión, transmiten la idea de que el negacionismo es verdad, que todo es "ideología" y búsqueda de "privilegios" (como la exigencia de cupos o de proporcionalidad). Como otras facetas del negacionismo, el ideal es la configuración de una sociedad que sigue los "principios naturales o divinos", que el varón debe mandar, que debe ser obedecido, y que el espacio de la mujer de la mujer es la casa y cuidar de los hijos.

Un apunte final referido a la situación española. También comienza a haber negacionismo, como vemos. Pero me gustaría apuntar algo que no sale a la luz habitualmente en los medios: la presencia en las aulas universitarias de negacionistas que se enfrentan a sus profesoras intentando dejarlas en evidencia, cuando no en ridículo ante sus compañeros. Conozco ya varios casos en el que estos "influencers" de pacotilla se enfrenta a sus profesoras intentando debilitar su autoridad. Es lo que hacía el recientemente asesinado Charlie Kirk***, una pieza importante en el entramado de captación para Donald Trump y el plan "MAGA" en las universidades a través de la organización "Turning Point" que encabezaba y había montado por todo el país. Se trata de contestar los discursos de progreso (como el feminista) en las aulas, causando miedo entre el profesorado o el alumnado más receptivo para estos discursos. Ellos fiscalizan el material que se imparte y los discursos

La proliferación en nuestras aulas de asignaturas con enfoques de género es así combatida con estos actos intimidatorios en las aulas. No es difícil pensar quién se beneficia de estas acciones en las aulas. La ultraderecha no crece porque tenga razón, sino porque el miedo hacer callarse a muchos.

No es casual que Milei copie las acciones negacionistas, anti feministas, que le llegan de su admirado Trump, organizador de desfiles de belleza antes de su llegada a la Casa Blanca. Esto está creciendo y podemos encontrarnos con un retroceso brutal en las políticas de igualdad al desproteger a las mujeres y expandir esta falsa igualdad que proponen gente como Milei o Trump, por no mirar más cerca.

 

* "Conmoción en Argentina por el asesinato y descuartizamiento de Brenda, Lara y Morena: los asesinos lo retransmitieron en directo" 20minutos 26/09/2025 https://www.20minutos.es/internacional/conmocion-argentina-por-asesinato-descuartizamiento-brenda-lara-morena-los-asesinos-retransmitieron-directo_6372525_0.html

** "El Gobierno de Milei busca eliminar la figura de feminicidio: "No hay diferencias entre el asesinato de una mujer y de un hombre"" 20minutos / EFE 29/01/2025 https://www.20minutos.es/noticia/5677100/0/argentina-feminicidio-gobierno-argentina-defiende-eliminar-figura-feminicidio-nombre-igualdad/

*** Leemos sobre Kirk y sus opiniones:

"Consideren lo que dijo Kirk sobre las mujeres líderes negras y la acción afirmativa [con este nombre se conoce a las políticas destinadas a corregir los condicionantes estructurales que perpetúan la desigualdad y discriminación por género y raza, n. del ed]. Atacando a las “elecciones” de la acción afirmativa como Joy Reid, Michelle Obama, Ketanji Brown Jackson y la representante Sheila Jackson Lee, Kirk dijo, con asco: “No tienen la capacidad de procesamiento mental para ser tomadas en serio”; la acción afirmativa, dijo, les permitía “robarle el puesto a una persona blanca”.

Reflexionemos sobre eso un momento. Charlie Kirk dijo que estas mujeres negras, sumamente inteligentes, fuertes y exitosas, carecen de capacidad de procesamiento intelectual. Este es el supuesto héroe por el que Trump bajó la bandera a media asta."

—Christopher D. Cook "El legado tóxico de odio y división de Charlie Kirk" El Salto 12/09/2025 https://www.elsaltodiario.com/estados-unidos/legado-toxico-odio-division-charlie-kirk

domingo, 30 de junio de 2024

Día negro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De los crímenes machistas se va modificando el perfil. Tratamos de ponerles etiquetas que debemos modificar por la naturaleza más amplia de los crímenes. Lo que antes era cuestión de género, se va ampliando a los hijos, a los demás miembros de familia, a todo lo que se pone por delante con una violencia desatada, cruel, absolutamente irracional y fría.

Los políticos ponen el énfasis en varios puntos que les afectan a ellos: denuncias previas e inclusión en el programa de protección VioGén. Es lo primero que señalan los medios en una repetición tópica. Un caso sin denuncias previas y fuera del sistema de protección es una especie de exención de responsabilidad. ¿Cómo lo iban a saber?, parecen decirnos. Lo malo es cuando las víctimas, como ocurre algunas veces, sí están el programa. Quizá haya que revisar el programa de protección.

Puede que en otros campos, la ineficacia sea menos dañina, pero en este lo es hasta extremos insufribles si se da un día como el de ayer: "Cuatro mujeres y dos niños han sido asesinados en tres crímenes machistas en menos de 24 horas en diferentes municipios de España, concretamente en Las Pedroñeras (Cuenca), Zafarraya (Granada) y Fuengirola (Málaga)"*, nos dicen en RTVE.es.

24 horas antes titulábamos aquí "La hora de la acción frente a la violencia de género". Creo que, desgraciadamente, se entenderá mucho mejor lo que queríamos decir llamando a la participación de todos. Esto es un problema para los políticos, no un problema político sino profundamente social, de comportamientos, transmisión de modelos y de respuestas.


Tres casos de crímenes de estas características en un solo día es un indicador de algo más que de sincronía. Quizá abusamos de las explicaciones genéricas y eso nos impide desarrollar modelos de análisis más ajustados a la realidad que nos permitan evitar una parte de estos crímenes horrendos que se realizan ante nuestras miradas cada día y que tienden a concentrarse. Quizá la imagen idílica que los propios políticos venden de sus logros nos impiden ver con claridad algo que sigue un patrón de violencia. Quizá los árboles no nos dejan ver el bosque.

Los políticos no han tardado en hacer ver que se ocupan y preocupan:

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha calificado la jornada como "un día negro" y "terrible para la sociedad española en general". Además, ha advertido que el negacionismo de la violencia machista "es muy peligroso" y que "hay que condenarlo todos los días", ya que la violencia de género es "estructural" y dificulta que se avance hacia la igualdad con "más agilidad".

"Estamos muy preocupadas", ha asegurado cuando los periodistas le han preguntado por los crímenes, antes de participar en una reunión con colectivos LGTBI de Castilla y León que se ha celebrado en la sede de la Delegación del Gobierno de Castilla y León, en Valladolid.

La ministra ha asegurado que su departamento y la delegada especial contra la Violencia de Género, en particular, están "muy pendiente de esta investigación" aunque no ha dado más datos y ha recordado que el próximo 4 de julio se ha convocado un comité especial para valorar estos casos.

Desde el PP, su presidente Alberto Núñez Feijóo, ha trasladado su solidaridad a las familias de las víctimas. "Luchar contra esta lacra con políticas eficientes y recursos suficientes es una obligación de todos", ha escrito en un mensaje en la red social X.*

Sorprendente acumulación de tópicos por parte de la Ministra. No dice nada, pero eso sí, se reunirán pronto. Mientras, la noticia de los asesinatos, de mujeres, sus madres, los hijos... queda tapada por las de la Eurocopa. ¡Menos mal!

La sensación de impotencia ante estos crímenes que empiezan a desbordarnos y ante lo que solo practicamos la "contabilidad comparada", más o menos que en otro periodo de tiempo y poco más, es cada vez menos ocultable. Minutos de silencio, indignación contenida y la esperanza de que el próximo no toque en la misma localidad. No hay mucho más por ese mal entendido de la "intimidad", que describíamos hace apenas unas horas.

Está meridianamente claro que el conocimiento de la "teoría" no supone la prevención de la práctica. La violencia necesita ser explicada, diseccionada, más allá de las apelaciones "estructurales" que no resuelven los casos posibles, que no sacan a las víctimas de sus miedos ni a los asesinos de sus actos.

La repetición de patrones de comportamiento debería permitirnos comprender mejor lo que ocurre y lo que podríamos evitar. Las campañas que se ponen en marcha no resuelven mucho y es necesario ir a las causas reales, a aquellas que pueden ser detectadas para la prevención. Para eso es necesario comprender, desmenuzar todos los casos que se producen y hallar pautas de riesgo.

Es sorprende que el mundo académico, tan interesado en muchos problemas sociales, no dedique una mayor profundización en este campo, algo esencial para llegar a entender este fenómeno, cada vez más amplio en su reparto de edades, geográfico, etc.

La muerte de una mujer y sus dos hijos cuestiona el propio sistema VioGén en el que estaba. ¿Qué sentido tiene un programa cuya función es proteger a las mujeres si esto no ocurre? La repuesta tópica sobre el aumento de la violencia es que "ahora se denuncia más". Si no se puede proteger con eficacia a las mujeres, ¿dónde está la solución?


El amplio abanico de edades en el reparto de la violencia nos muestra la caída de otro tópico, el generacional. En estos tres crímenes han asesinado por encima de los 70 años y con poco más de 30.  El aumento de violencia sexual en los colegios ha hecho descender las edades se los abusos a edades cada vez más tempranas. Aquí el obstáculo es la idealización de la infancia, a la que vemos a través de un filtro. Sin embargo, lo que se está transmitiendo es que por debajo de ciertas edades puedes hacer lo que quieras porque eres "inimputable". El que es capaz de ser violento en esas edades, sin embargo, es capaz de hacerlo después. Tampoco tenemos datos sobre esta posibilidad, ¿hay reincidencias?

Necesitamos mucha investigación para poder comprender y después aplicar medidas efectivas. Necesitamos comprender cómo ciertos comportamientos que nos pueden parecer inicuos pueden manifestarse bajo ciertas circunstancias. Debemos aprender a comunicar correctamente los casos de violencia para evitar su normalización mediática. Necesitamos entrar en esas familias que producen personas violentas, personas que son incapaces de negociar situaciones y que lo resuelven mediante el asesinato. Necesitamos entrar en sus mentes no con tópicos sino con mente abierta para conocer el origen de su enfermedad.

Y hay que denunciar, como bien señala la Ministra, el negacionismo de la violencia contra las mujeres. Esto va más allá de un problema de igualdad. Es una cuestión de vida o muerte al que no nos podemos resignar. Hacen falta todos los esfuerzos, todas las conciencias.

* "Asesinadas cuatro mujeres y dos niños en tres crímenes machistas en Las Pedroñeras, Zafarraya y Fuengirola" RTVE.es https://www.rtve.es/noticias/20240629/asesinadas-crimen-investigan-caso-violencia-machista-zafarraya-fuengirola-pedroneras/16167920.shtml

viernes, 11 de junio de 2021

El rastro del monstruo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Unos se acostaron con la noticia; otros lo hicieron a primera hora de hoy. La terrible noticia del hallazgo de una de las niñas secuestradas por su padre en las aguas canarias no puede dejar indiferente a nadie; sin embargo, los habrá. En los platós se debate el caso y se leen los mensajes de ira y condolencia, de impotencia y frustración. Unos hablan de política, otros de medidas, de traer la cadena perpetua... Unos hablan de educación y otros de un futuro, aunque todo crimen se comete en el presente. Es el momento del dolor y de hablar con más o menos sentimiento, con más o menos sentido de la realidad.

Y la realidad es que aumenta la violencia en unos niveles y características que desafían las ideologías y las teorías, que se encargan de establecer macro explicaciones. Las explicaciones generales, teóricas, no pueden alejarnos de la concreción del hecho, de todos y cada uno de sus milimétricos pasos, los que llevan al fondo del océano a una niña de 9 años a manos de su padre y al posible encuentro del segundo cuerpo y el del asesino cuyo destino no puede ser otro, porque de serlo estaríamos ante una mayor monstruosidad. La palabra "monstruo" es la que nos permite acoger lo excesivo de lo incomprensible para cualquiera.

El hallazgo del cuerpo de la niña, tras semanas de búsqueda, no puede ocultarnos otro hallazgo de ayer, el del cuerpo de una chica de 17 años, asesinada, descuartizada y enterrada, muerta a manos de su pareja y padre de un bebé de cuatro meses. Ha sido el propio asesino el que ha llevado a los investigadores hasta donde se encontraban los restos de la joven, su ex pareja y la madre de su hijo. Son palabras que significan poco o nada para él.



Hemos asistido estos días al espectáculo de otro descuartizamiento, el apodado "rey del cachopo", un ejercicio narcisista y manipulador realizado con una frialdad espeluznante. Las imágenes del juicio, su afán de protagonismo, decían más que sus palabras absurdas.

En mayo, principalmente, los medios y los expertos han dado cuenta de un aumento considerable de la violencia doméstica con un espectacular aumento de los crímenes machistas en función de nuestras cifras anuales. España lleva la contabilidad de sus muertas por este tipo de violencia. Cada vez que se produce un crimen salen a la luz de posibles déficits del sistema, los errores de vigilancia, la ausencia de denuncias, las retiradas de protecciones, etc. Pero no hay análisis de los casos reales porque las explicaciones teóricas, globales son suficientes y se resuelven con etiquetas, como "violencia machista". Sin embargo, más allá de este tipo de generalidades —que muchos dan por suficientes— es necesario indagar en los casos porque no son las teorías las que salvan vidas futuras sino el conocimiento de los procesos psicosociales que permitan realmente evaluarlos, comprenderlos.

Hace unos días criticábamos aquí el uso de la expresión "supremacismo feminista" en un programa de televisión de una cadena próxima a los mensajes de la ultraderecha populista. Con una bandera española —la de todos— se permiten este tipo de frivolidades negacionistas. Les basta la descalificación insultante y hablan de "ideología de género" como un mal que asola al mundo.



El maniqueísmo explicativo no ayuda a lo realmente importante: impedir este tipo de actos. La dificultad de encuadrarlos por su complejidad no puede ser una excusa para no enfrentarse a ellos, algo que necesitamos urgentemente. Las explicaciones culturales deben integrar los hechos y los hechos deben encontrar factores culturales que expliquen este tipo de monstruosidades que nos llegan y se acumulan ante nuestros espantados ojos. No basta con ponerle un bonito nombre, "violencia vicaria", que nada explica más allá de lo que sabemos, que lo ha hecho para hacer daño a terceros. Pero el deseo de hacer daño también tienes sus límites, entra en los valores aceptados y lo que aquí se ha aceptado es demasiado.

Durante un tiempo, se ligaron los crímenes machistas y la violencia de género a la mala educación de la dictadura franquista; la nueva España democrática iba a eliminar estos casos, dentro de una percepción, como se ha visto, ingenua. Las nuevas generaciones de varones siguieron manteniendo los crímenes violentos contra las mujeres. La perversa "ideología" machista es más profunda de lo que se pensaba.

Algunos buscan explicaciones a esta última violencia por el hecho de la pandemia y, especialmente, al final del estado de alarma que hizo que la gente pudiera salir a la calle. La teoría es que algunas mujeres habrían intentado, tras la convivencia forzosa e intensa del confinamiento, salir del espacio controlado, y que el asesinato y la violencia habrían sido el resultado final. Es una explicación, pero no va más allá.



Necesitamos comprender mejor estas monstruosidades. Hay que analizarlas con eficacia evitando que ciertos aspectos teóricos nublen nuestra necesariamente clara visión si queremos frenar esta sucesión de crímenes.

En los meses anteriores hemos asistido a las luchas políticas por la escuela en donde se trata de evitar que se hable de estas cuestiones invocando el derecho de las familias. Cada crimen muestra el error de ese planteamiento, por un lado, y de la necesidad de repensar la educación y la convivencia que una sana sociedad igualitaria y democrática debe tener. También de repensar la familia, sus bases, lo que tiene de futuro accidental, de falso presente idealizado por personas incapaces de crear realmente algo que pueda ser llamado "familia" en un sentido profundo. No es fácil, no, pero no tiene porqué ser violento, monstruoso.

Si nadie puede entrar en las familias, si nadie puede influir en las escuelas, si las calles son de todos..., ¿dónde actuar para evitar que los monstruos sigan cometiendo estos horrendos crímenes?


¿Qué lleva a un ser humano a matar a sus dos inocentes hijas y arrojarlas al mar dentro de una bolsa? ¿Qué mente es esa, qué ocurre en ella? No quiero más explicaciones teóricas; las conozco todas, las explico muchas veces a otros. Pero quiero, necesito, saber más sobre esta costumbre ampliada de violencia contra los hijos para hacer daño a la madre. ¿Qué ha producido al monstruo, qué enfermedad, patología, mala crianza... ha permanecido oculta hasta aflorar en un plan terrible? 

Hay que ir más allá de la teoría, de lo general, de lo abstracto, de lo inevitable y entrar en lo individual, en la revisión y explicación de cada caso, indagar en la formación del monstruo y encontrar la raíz del mal que tiene cara, nombres, apellidos. Hay que retroceder para encontrar ese punto de deshumanización, aquel en el que se dejó de ser humano para ser el monstruo que creyó que lo que hizo es la solución a algo, a no sabemos qué.

Lamentablemente, entre teóricos y mediáticos no es fácil encontrar la verdad monstruosa, la que hace que un padre mate a sus dos hijas o que mate y descuartice a la pareja de 17 años o utilice los cuchillos de su tarea profesional para deshacerse de un cadáver que antes fue persona próxima.

Para esto hace falta algo más que la ciencia, la política, la pedagogía... Hace falta descender en el infierno a través del arte. Hay que retratar monstruos reales y dejar de inventar monstruos ficticios. Truman Capote lo intentó en su A sangre fría, otros le imitaron. El siglo XIX indaga en el sentido del crimen, de Dostoievski y Stendhal  a Colin Wilson. William Golding, el Noble británico, dedicó parte de su obra a intentar ver en esa "oscuridad" de lo criminal.



Hay muchos monstruos sueltos a la espera de sus víctimas; son manipuladores sonrientes, seductores dispuestos a matar, descuartizar, arrojar al mar. Sí, necesitamos saber, sin espectáculo, sin demagogia. Necesitamos definir nuestros problemas y nuestros errores, no solo etiquetarlos. Está muy bien eso de decir que "falla el sistema", pero no son más que palabras. No hablo de los fallos, hablo de los orígenes, de las raíces, de saber porqué existe el monstruo, su origen genético o cultural, individual o social, familiar o fruto de las malas compañías.  Quizá de todo ello junto. ¡Hay que saber!

Podemos manifestarnos, guardar minutos de silencio ante los ayuntamientos, poner crespones... nada vale para evitar el próximo. Y lo habrá; habrá otros y volveremos a horrorizarnos con su monstruosidad inexplicable. Los datos nos dicen lo que hay y no por qué, que es justo lo que necesitamos saber. 

Puede que haya muchos porqués, que cada crimen tenga el suyo. Da igual. Habrá causas comunes y específicas. Pero no podemos dejar de indagar, de encontrar el recorrido de la toma de decisiones equivocadas en esas vidas, el punto en que se torcieron las cosas y llevaron hasta el desastre. Hay que ver lo que nadie vio o si se vio porque se calló, y si se calló, porqué no se escuchó, y si se dijo por qué no se hizo nada. 

Puede que lo que encontremos no nos guste a todos, pero hay que hacerlo. Hay que buscar de otra manera, llegar hasta el principio, seguir el rastro hasta el origen del monstruo. Especialmente hay que hacerlo cuando se produce en tan poco tiempo una concentración de horrores como la que vivimos.