lunes, 20 de agosto de 2018

¡Pobre verdad!


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las entrevistas televisivas son un foco de disgustos para algunos. Los entrevistadores han perdido la paciencia y la imperturbabilidad ante las declaraciones peregrinas o incongruentes que sus entrevistados manifiestan. Ya no es momento de concesiones cuando se cuestiona a la propia prensa y se la califica como la "enemiga del pueblo" sin ofrecer más alternativa que los tuits del presidente Trump.
Una de las primeras cosas que se aprende en la comunicación —más en la comunicación política— es que tu oponente no te lleve a su terreno en términos de lenguaje, es decir, que no sea quien determine el marco de la discusión. Se trata de no encontrarse manejando términos del otro que dibujen el escenario favorable. El problema se plantea cuando ya no hay más defensa que la tautología o la contradicción, señal de que se han acabado los recursos.
Eso es lo que le ha ocurrido al abogado contratado por Donald Trump, Rudy Giuliani, para que le lleve la representación y dé guerra allí donde el presidente no debe aparecer.  Giuliani se multiplica por las cadenas televisivas luchando por su cliente hasta el agotamiento.


El que fuera alcalde de Nueva York parece haberse contagiado de su representado y haber entrado en una fase en la que las contradicciones afloran hasta llegar al límite. Pero los límite, en el caso de Trump y los que le rodean, son muy elásticos.
La BBC reproduce el último encontronazo con Giuliani en su intento de defender en pantalla a Trump:

The exchange on Meet the Press on Sunday began with Mr Todd asking Mr Giuliani whether the Trump team was stalling about a possible testimony at the inquiry led by Special Counsel Robert Mueller into alleged meddling by Russia in the 2016 US election.
Mr Giuliani said: "I'm not going to be rushed into having him testify so can he can be trapped into perjury."
He added: "When you tell me that he should testify because he's going to tell the truth and he shouldn't worry, well that's so silly because it's somebody's version of the truth. Not the truth."
Todd responded: "Truth is truth." Mr Giuliani said: "Truth isn't truth."
The interviewer put his hand on his forehead and said: "This is going to become a bad meme!"
Mr Giuliani then made his main point - that accusations of obstruction of justice against the president hinge on a conversation he had with then FBI director James Comey in February 2017, and that Mr Trump's account of that conversation differs radically from Mr Comey's.
"If you're just a genius, tell me what the truth is!" Mr Giuliani tells Todd. "We have a credibility gap between the two of them. You've got to select between the two of them."*



Donald Trump ha arrastrado a las personas de su alrededor. Les ha contagiado las mismas estrategias que ha mantenido siempre: la confusión y la negación. Al final la única estrategia que queda es el absurdo.
Trump ha convertido la Casa Blanca en una especie de obra de Samuel Beckett en la que los personajes se debaten sobre la llegada de un Godot que nunca llega, la verdad.
Las ideas de "verdad" y de "hecho alternativo" que manejan son las mismas de los negacionistas de cualquier orden y provienen del entrenamiento de la extrema derecha religiosa que niega la evolución y la considera una "teoría" mientras que se ampara en que lo que dice la Biblia es la "verdad" de forma tautológica: es verdad por lo dice Dios y Dios es la verdad. Desde ahí, la Biblia se convierte en fuente de verdad y todo lo demás es "falso" o "alternativo".
El retroceso social de la Ciencia en Estados Unidos se mide precisamente por dejarse arrastrar por los "hechos alternativos" y construir una "verdad" irreductible, dogmática sobre la falsedad. El hombre no llegó a la Luna; el Holocausto no existió; Dios creó a todos los seres vivos a la vez (creacionismo)... Para todo esto tienen sus propias "teorías alternativas". La comunidad científica ya ha advertido de los peligros de esta forma retrógrada de hacer política.


Lo sorprendente es que esta derecha integrista haya tergiversado el sentido necesario para la Ciencia, la "duda" y la "crítica", mientras que se aleja de ella. La idea es sencilla: los demás dudan, yo no. No saben (o no quieren) diferenciar lo que es la autocrítica, esencial para avanzar junto al concepto de "provisionalidad", de lo que es la ignorancia.
En el periodo de la Ilustración surgen dos ideas la de "tolerancia", orientada hacia la convivencia, que trata de romper los periodos de las guerras de religión que asolaron a Europa, y la idea de racionalidad y experimentación aplicadas al mundo, que darán combinadas la ciencia moderna. El integrismo usa la tolerancia para protegerse (libertad religiosa) y ataca desde el dogmatismo a lo que es el valor de la crítica y autocrítica. El integrismo islámico juega con las mismas bazas, la prohibición de la crítica porque lo dicho es inmodificable, una verdad incuestionable.


El ridículo hecho por Giuliani tratado de crear una "realidad paralela" o de "deshacer" los hechos demuestra la desesperación y la falta de sostenibilidad de los argumentos. Cuando uno necesita de una realidad "alternativa" es que no tiene nada que hacer en la "real". Pero el juego está basado en la confusión y, sobre todo, en satisfacer a los seguidores que necesitan de esa alternativa para poder seguir manteniendo sus delirantes teorías. En efecto, es el delirio lo que está en la base de esta obsesión por empecinarse en que todo vale y que finalmente cada uno puede presentar "lo suyo" como incuestionable. No siempre se pueden establecer los hechos, es cierto. Pero cuando sé puede, sí constituyen una "verdad" suficiente en el contexto dado.
En el plano en el que se están moviendo, los "hechos" los determinan las pruebas que se aporten. Y lo delirante lo es precisamente porque carece de cualquier otra prueba que no sea la afirmación hasta el absurdo de los interesados.


El gesto de llevarse el puño a la frente, entre la vergüenza y la risa, hecho por el entrevistador de Rudy Giuliani ante lo que escuchaba se ha repetido allí donde ha sido reproducida la entrevista. Todos han reaccionado con ironía ante un mandato cuyas complicaciones surgen de la propia presidencia y lo que lleva consigo entre asesores, familiares y los que se han subido al carro. También están —y esos preocupan más a Trump— los que se bajan de él, por las buenas o las malas, que ya son legión.
Dicen en el diario El País que Trump está atrapado en la "telerrealidad". Más bien habría que decir lo contrario, que está arrastrando a los Estados Unidos hacia ella. La información de la BBC incluye un vídeo al que se ha subtitulado con una frase del presidente: "What you're seeing and what you're reading is not what's happening". Es una frase digna de la presentación de un episodio de "En los límites de la realidad" (The Twiligt Zone). 
Si Giuliani quería tutulares, los ha conseguido.


* "Trump lawyer Rudy Giuliani: Truth isn't truth" BBC 19/08/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-45241838



Politico



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