miércoles, 22 de agosto de 2018

La promesa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Estamos teniendo un problema en todo el mundo con las categorías "terrorista" y "terrorismo". El problema es cómo encajar los hechos en las categorías y si estas son suficientemente claras.
En la imaginería popular nuestro terrorismo particular son los asesinos de ETA, uno señores con capucha que se hacen fotos de en una mesa con una bandera detrás, ponen bombas y dan tiros en la nuca; tienen además un objetivo nacionalista medianamente claro, no querían ser españoles aunque su padre fuera de Dos Hermanas, provincia de Sevilla. Nuestro modelo es "nuestro"; se acerca a otro como el IRA, pero se puede alejar de otros en los que no encaja. El terrorismo islamista requiere una importante reconsideración para evitar que los tópicos propios no nos dejen entender el fenómeno. La variedad de motivos por los que uno puede llegar a otro pueden ser muchos, pero el origen esta claro: la promesa del paraíso. Cuando comenzaron a salir los primero datos sobre el Estado Islámico y el comportamiento de sus miembros, a muchos les llamó la atención el alejamiento de todo lo mundano —familia, bienes...— ante lo que era el verdadero bien, el paraíso. La perfección se logra cuando nada de este mundo te importa, ni tú mismo, solo Dios. Entonces estás preparado para el paraíso.
La prensa nos trae la noticia de que la familia del argelino muerto en la comisaría por una agente de los Mozos de Escuadra cuando el argelino entro armado con un cuchillo al grito de "¡Alá es grande!" piensa demandar a la Policía autonómica.
La historia de Abdelouahab Taibes, el argelino, es la siguiente:

[...] el letrado insiste en la versión que ayer ofreció la mujer a los investigadores: el hombre atacó la comisaría armado con un cuchillo sabiendo que así lo iban a abatir. Era una muerte segura. Lo hizo, según el abogado, porque llevaba una temporada pasándolo mal, «bajo de ánimos».
Descartan el móvil terrorista, aunque el hombre últimamente se había refugiado mucho en la religión y los Mossos todavía lo investigan como un «acto terrorista». Por su parte, la Fiscalía de la Audiencia Nacional aprecia una «motivación personal encauzada desde el punto de visto religioso» en Taib y no descarta por el momento que los hechos puedan calificarse de terrorismo.
Ayer, su mujer desveló a los investigadores el por qué de su estado de ánimo. Hace más o menos un año ella descubrió que su marido era homosexual. Él lo reconoció y tenía un fuerte conflicto interno por ser musulmán y gay. El hombre consideraba que su comunidad no lo entendería.*


Pues no iba falto de razón en esto último. El caso es patético, pero muy instructivo de cómo funcionan algunos casos. Aquí, hasta donde sabemos, no ha habido un proceso de "radicalización", como el que hemos visto a través de las informaciones sobre el imam de Cambrill, el cerebro de la célula de los jóvenes que atentaron en esa ciudad y Barcelona, que estaban llenos de "gozosa" alegría por ir a hacer saltar por los aires al mayor número posible de sus odiados infieles.
No, aquí la cosa es otra. Abdelouahab Taibes era homosexual, algo que en la escala musulmana está muy por debajo del "terrorista", al que se le considera un héroe por un sector importante de la comunidad. Taibes se estaba redimiendo, lavando el honor familiar perdido al haberse descubierto su homosexualidad.
El "refugio en la religión" no es más que el proceso mediante el cual trataba de alejarse de su propia condición homosexual. A sabiendas de que no podría ir más allá de lo que estaba haciendo, ya fuera con fe o sin ella, Abdelouahab Taibes se dirigió a su propio sacrificio.


A la tumba se ha llevado si su objetivo era únicamente que lo mataran o si consideraba que la comunidad le valoraría más si se llevaba antes por delante al máximo número de agentes. Eso no lo sabremos probablemente.
La pregunta ahora ¿es esto "terrorismo"? carece de mucho valor más que el de ponérselo mejor. Para una parte de su comunidad, a la que tanto temía, lo mejor es considerarlo un yihadista, un soldado de la fe que supo superar su vida de vicio y depravación a la occidental, y lanzarse heroicamente a la muerte, tras la que se le abre el paraíso y las huríes, si las solicita.
Desconocemos detalles de la historia, pero hay muchas otras de jóvenes homosexuales musulmanes condenados a llevar una vida poco gratificante para no deshonrar a sus familias, obligados a casarse o usando el matrimonio como tapadera para evitar la deshonra familiar o algo peor.


Esta muerte no se le debe achacar a la agente, que se limitó a hacer lo que se hace en estos casos. No es la primera persona muerta por un cuchillo al grito ritual. Se le debe achacar a la comunidad que tanto le preocupaba y que tanto se preocupaba por él, por su rectitud, porque fuera impecable musulmán.
En esta línea, que parece muy evidente, se manifiesta el diario El País con la información disponible hasta el momento:

La Audiencia Nacional no descarta que Abdelouahad Taib, el ciudadano argelino que atacó con un cuchillo la comisaría de los Mossos de Cornellà (Barcelona) en la madrugada del lunes y que resultó muerto de tres disparos efectuado por una agente de la policía autonómica catalana, actuara con una motivación terrorista. Sin embargo, con los datos que se conocen hasta ahora, los investigadores dan prioridad a la tesis de que actuó por “una motivación personal encauzada desde el punto de vista religioso”, según fuentes de la fiscalía. La víspera del atentado, Taib dejó un mensaje a la ciudadana española de la que se había separado hacía un año, pero con la que seguía conviviendo, que decía lo siguiente: “Me voy, inshallah [si Dios quiere], al Gran Sitio que está arriba”.
No fue el único. En su domicilio, los agentes encontraron, al menos, otras dos hojas con textos en árabe. Uno recogía impresa la frase "qué Dios te acoja en su seno, amigo". La segunda, manuscrita, es una carta en la que su autor suplica a Dios que le perdone. Según ha detallado este martes la Cadena Ser, se trata de siete líneas en las que su autor -presumiblemente Taib- utiliza frases ceremoniosas dirigidas a su Dios en las que le apela para que le ayude y le dé su bendición por aquello que va a hacer. Los investigadores lo consideran una especie de oración supuestamente redactada por el fallecido. En ninguno de los dos documentos, confirman fuentes policiales, hay referencias a la yihad. 
Según fuentes de la fiscalía, Taib atacó a una mossa que hacía guardia en la puerta de la comisaría “con ánimo de matar o de morir matando”. De ese modo, afirman en la fiscalía, buscaba una suerte de redención religiosa de lo que consideraba el pecado de ser homosexual. En los últimos tiempos, su entorno había observado en Taib, si no una radicalización, sí un mayor rigor en la observancia de los preceptos del Islam y en la práctica de la religión. La investigación trata de averiguar, entre otros extremos, si recibió algún tipo de adoctrinamiento que le llevara a atentar en la comisaría. Fuentes policiales detallan que en los análisis de urgencia que se ha realizado en fuentes abiertas de la actividad en redes sociales del ciudadano argelino no se ha detectado ninguna conexión con grupos yihadistas o de apoyo a los mismos.*


Los signos, creo, son claros. No es un terrorista en un sentido, aunque fue empujado a ello. ¿Quien le empujó? Su propia frustración, la vergüenza, el ser incapaz de liberarse de su condición. ¿No tenía otra salida? Somos nosotros mismos los que echamos el cerrojo a la puerta con los miedos y prejuicios. Taib no tuvo problema en casarse, otra tapadera; no fue sincero. Una vez descubierto como homosexual, no le quedaba más que la huida hacia adelante.
El diario ABC habla en uno de sus titulares del "lobos" y "locos" solitarios. No creo que fuera un loco, en absoluto. Desgraciadamente alguien que sí sabía lo que le esperaba y aparentaba estar ganando una batalla, cuando en realidad sabía que la había perdido. 
Abdelouahad Taib creyó en la promesa del paraíso. El pago de su entrada era el de los héroes; era el pago por los errores de su vida a los ojos de Dios y de la comunidad a la que temía más que a Dios.


¿Terrorista? ¿Suicida? ¿Loco solitario? Da igual, los efectos han sido los mismos. Él decidió cómo acabar su triste vida: matando a otros. La agente atacada tuvo que decidir sin disponer de tantas explicaciones ni complicaciones psicológicas. Abdelouahab Taibes estaba ya muerto antes de que le dispararan; lo mató la intransigencia, el rechazo.
Mientras se les siga haciendo promesas de que matando a otros entrarán en el paraíso, la tentación estará ahí, y para manipularlos basta con hacerlos sentir culpables, algo muy fácil en una comunidad intransigente. Mientras lavar la conciencia se haga con la sangre de otros, tendremos el mismo problema todos.


* "La familia del presunto terrorista de Cornellà estudia denunciar a los Mossos por «negligencia»" ABC 21/08/2018 https://www.abc.es/espana/catalunya/abci-familia-presunto-terrorista-cornella-quiere-denunciar-mossos-negligencia-201808211219_noticia.html
** "Los mensajes en árabe hallados en casa del atacante de Cornellà no citan la yihad" El País 22/08/2018 https://elpais.com/politica/2018/08/21/actualidad/1534854337_548119.html"

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