domingo, 22 de agosto de 2021

Tan deprisa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La capacidad humana para el negacionismo es algo que nos caracteriza. Allí donde la supervivencia maneja las vidas de millones y millones de seres vivos, el ser humano está dotado de un mecanismo propio que es la estupidez, que puede ser definida como actuar en contra de uno mismo. El negacionismo es una forma estúpida porque te lleva al cementerio, como estamos viendo en muchos casos concretos por negar que lo que te puede hacer daño está ahí. Por supuesto, uno se puede morir sin ser negacionista, pero el proceso es distinto.

Hay dos negaciones que van a acabar con millones de personas porque lo han hecho ya, —lo reconozcamos o no, que es algo que a la Naturaleza le trae al fresco—. Estas son el coronavirus y el cambio climático. Hay fuertes indicios de que ambos podrían estar conectados, por encima de nuestras etiquetas, es decir, que el coronavirus fuera también una consecuencia del cambio climático. Si tenemos en cuenta que parece ya evidente y probado que es el ser humano quien lo está provocando, las consecuencias son claras: son nuestras acciones las que se vuelven contra nosotros.



Pero la estupidez humana es muy compleja, ya que te puede llevar, por ejemplo, a la Casa Blanca. Trump es un ejemplo claro de uso del negacionismo, tanto del climático —un invento chino para frenar la productividad norteamericana— y del coronavirus —un virus "chino" con algún fin similar—. Lo primero que planteó Trump al llegar a la Casa Blanca —más allá de muros e inmigración— fue poner en marcha todos los proyectos que se habían detenido por su impacto ambiental, en especial el oleoducto con Canadá. De igual forma y para tener las manos libres en su negacionismo traducido a acciones, Trump sacó a Estados Unidos de todos aquellos foros en los que su opinión se podía ver contradicha. De esta manera, sus discursos podrían ser, a la vez, negacionistas y triunfalistas, que es lo que se vendía con gran rendimiento político a los votantes norteamericanos.

Trump ha manifestado que "es un gran día" para la independencia energética del país y para sus trabajadores.

El mandatario ha comparecido en el Despacho Oval junto al presidente de TransCanada, Russ Girling, donde ha declarado que la autorización abre una "nueva era" en la política energética de Estados Unidos y reducirá su dependencia de petróleo extranjero.

Además, Trump se ha ofrecido a llamar a las autoridades locales del Estado de Nebraska para agilizar los últimos trámites del proyecto, rechazado además por grupos ecologistas.

La decisión permitirá a la compañía canadiense "construir, operar y mantener" instalaciones de gasoductos en el estado de Montana, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, según ha informado el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner.

El oleoducto Keystone XL tiene como objetivo transportar unos 830.000 barriles diarios de petróleo de crudo sintético y bituminoso diluido desde la provincia canadiense de Alberta a distintos lugares de EE.UU., incluidas refinerías de Texas en el Golfo de México.*

 


El triunfalismo de Trump en su anuncio es un claro ejemplo de lo que hemos llamado "estupidez". Muchos aspiran a ser ricos en un planeta muerto. La incapacidad (o el no querer ver) los efectos destructivos de ciertas acciones sobre el conjunto es característico de estas formas codiciosas de estupidez. Es más fácil vivir en el cortoplacismo, ya que este solo piensa en las respuestas inmediatas, en un beneficio rápido, al pájaro en mano, antes que intentar reducir el problema para hacerlo manejable.

He puesto el ejemplo de Donald Trump y el oleoducto canadiense porque es la forma negacionista de salir adelante destruyendo el futuro, comiéndoselo en el presente, mediante una serie de falsedades como, por ejemplo, que habrá un futuro sobre el que reinar. Trump y los que piensa como él creen que se pueden establecer barreras y muros contra lo que no se quiere ver, pero, como nos han enseñado los coronavirus, los países más negacionistas —Estados Unidos, Brasil...— son los que han tenido más muertes que el resto. Es solo un aviso de que "negar" sirve de muy poco en casi todos estos ámbitos relacionados con la Naturaleza y los efectos sistémicos que nuestras acciones provocan.



En estos días de locura climática y política, con medio mundo ardiendo y otro inundado, con gente huyendo del fuego, de las aguas y de los dogmas, el informe de las Naciones sobre el cambio climático es una siembra en un terreno más favorable para comprender —a base de palmetadas dolorosas— las dimensiones del problema. Antena3 entrevista al científico español Francisco Doblas sobre el informe:

 

El informe se ha realizado durante 3 años y cuenta con más de 200 investigadores.

El estudio recoge una serie de conclusiones para poder asistir a los Gobiernos que forman parte de la Convención Marco de Naciones Unidas para el cambio climático con unas conclusiones bastante fuertes ya que por primera vez se llega a la conclusión de que hay cambio climático. Francisco Doblas, científico y coordinador del informe, asegura que "lo que está ocurriendo en este momento no tiene precedentes en los últimos 1000 años y además es indiscutible que se debe la acción humana".

Los incendios, las sequías o las inundaciones son fenómenos históricos porque no tienen "correspondencia en las observaciones" que hay disponibles.

"Lo que hace realmente peligroso este tipo de fenómenos que estamos observando, no es tanto que se batan récords, sino que se den a una velocidad inesperada" señala Doblas.

Además el informe apunta que el cambio climático está teniendo lugar ahora mismo en todas las regiones del planeta de una manera o de otra, con sequías, incendios forestales, precipitaciones muy intensas y sobre todo con una frecuencia y una amplitud de las olas de calor que no tiene precedentes en los últimos siglos. También el informe señala es que en el futuro este tipo de impactos serán más frecuentes, más intensos y de mayor duración.


 

En lo que va de año, hemos sufrido terribles nevadas en enero por una ola de frío con pocos precedentes; en otras zonas de Europa y del norte de África están sufriendo incendios brutales en medio de olas de calor, al igual que en los Estados Unidos o Siberia. A la vez padecemos inundaciones que los vecinos de todas partes confiesan no haber vivido anteriormente. Alemania o China se han visto arrastradas por el agua de lluvias brutales. El texto habla de fenómenos "históricos·, en el sentido de no tener precedentes registrados de cantidades, frecuencias e intensidad.

Mientras esto ocurre —y se nos advierte que irá a peor— se sigue sin tomar medidas adecuadas, destinar recursos para evitar la desertización de zonas enteras, lo que llevará a hambrunas en muchos lugares y crisis económicas en otros, que a su vez acabarán siendo políticas y de guerras, fenómenos migratorios, etc.

Por lo que estamos viendo y previendo, las medidas que hay que tomar son bastantes más que las que estamos tomando. Toda acción repercute en el conjunto. No es posible que asistamos impotentes al fenómeno de hectáreas y hectáreas quemadas, orillas llenas de peces muertos y a pueblos arrasados por inundaciones sin tomar medidas que eviten que esto ocurra.



Es necesario otro tipo de enfoques teniendo en cuenta el carácter sistémico y complejo de estos fenómenos. Pero se trata de algo más de dar a los niños unas cuantas sesiones sobre el cambio climático y el reciclado de los restos.

Creo que se ha llegado a un nivel de intensidad del problema que hay que empezar a pensar en términos distintos, mucho más abiertos a las causas, a las raíces de los problemas. Ya no se trata de ver "qué hacen los gobiernos", sino de ver qué puedo hacer en mi nivel corrigiendo, modificando lo existente y creando nuevas y activas propuestas para anticiparse a lo que ya sabemos que va a ocurrir. No se puede seguir con la mentalidad fatalista, de que las cosas ocurren así.

Es hora, por ejemplo, de empezar a utilizar lo que hemos aprendido de arquitectura, de urbanismo, etc. pensando en incendios, en inundaciones por lluvias torrenciales. Es hora de empezar a limpiar realmente los bosques, a "trazarlos" con cortafuegos antes de que se produzcan los incendios. Es necesaria la vigilancia intensa de los bosques porque esos incendios de hoy son más incendios para mañana, más olas de calor. Hay que diseñar las ciudades y pueblos creando refrigeración natural, ya sea plantando más zonas arboladas, zonas de refresco, que eviten a su vez que en los edificios se consuma demasiada energía para los sistemas artificiales de enfriamiento. La arquitectura tradicional siempre ha usado los recursos naturales para combatir calor y frío, desde los patios (como los andaluces) al grosor de los muros. Muchos edificios hoy se diseñan para quedar envueltos en distintos tipos de vegetación que los proteja y aísle. Hay muchas formas más cuidadosas de protección del medio ambiente y así ayudar a frenar el cambio o, al menos, no contribuir a ello.



Hoy tenemos que recuperar muchas cosas que dejamos por el camino en nuestra creencia de ser "ricos" y dejar de despilfarrar otras que nos están empobreciendo y destruyendo nuestro futuro.

El informe de la Naciones Unidas es importante y requiere mucho más que movimientos de cabeza. Requiere una nueva forma de enfrentarse al problema mediante anticipación. Poseemos hoy muchos conocimientos y la capacidad de aplicarlos. Más allá de las decisiones políticas, está nuestro día a día. Somos responsables de lo que hacemos a nuestro alrededor y no podemos vivir con la inútil ilusión —estúpida ilusión— de que esto es reversible o que no nos afectará, que habrá algún paraíso que podamos pagar con nuestra riqueza personal dejando para los demás el infierno. Esa es la mentalidad de Trump.



Hay que diseñar políticas muy concretas, en barrios y ayuntamientos, en las propias casas para reducir la dependencia y ser conscientes de lo que podemos usar y no despilfarrar. Hay que dejar atrás la mentalidad de que las políticas climáticas son cuestión de los gobiernos y preguntarse en todas las instancias, de una comunidad de vecinos, los barrios a los ayuntamiento, qué se puede hacer. No podemos seguir diciendo que los bosques se queman porque no están cuidados, no están limpios de todo aquello que los hará arder; no podemos seguir construyendo urbanizaciones en salidas de agua al mar, por ejemplo. No podemos seguir arrancando árboles o esperando 20 años a que crezcan los quemados. Hay que estudiar, analizar y actuar. Hay que dejar de combatir solo el "calor" y entrar en aquello que lo causa. La alternativa al calor tiene que ser algo más que la playa y el helado. Calor significa ahora ya desertización y nos avisan que España será uno de los países europeos más afectados.

Nos avisan que lo sorprendente no es que ocurra este cambio, sino que ocurra tan deprisa. Eso significa que nuestro tiempo de reacción se ha reducido, que ya vamos tarde en las soluciones. Podemos seguir negando lo que queramos, pero los hechos están ahí y su origen es cada vez más claro. Eso sí, la estupidez humana es difícil de combatir. Todos tenemos alguna forma de actuar mejor, pero hay que empezar a ir más allá porque esto va demasiado rápido.


 


* "Trump hace oficial el permiso para construir el polémico oleoducto con Canadá vetado por Obama" RTVE. es 24/03/2017 https://www.rtve.es/noticias/20170324/trump-hace-oficial-permiso-para-construir-polemico-oleoducto-canada-vetado-obama/1509880.shtml

** "Francisco Doblas, científico, sobre el cambio climático: "Lo que está ocurriendo no tiene precedentes en los últimos 1.000 años, es parte de la acción humana"" Antena 3 Noticias 14/08/2021 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/fernando-doblas-cientifico-cambio-climatico-que-esta-ocurriendo-tiene-precedentes-ultimos-1000-anos-parte-accion-humana_202108126114fa1a51c7e300014450e1.html



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