lunes, 29 de marzo de 2021

Palabras mayores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



De nuevo, el auge de la fiesta nos pone en nuestro sitio, en la necesidad del ocio como motor del desarrollo. Con la llegada del "puente" de San José y la llegada de la Semana Santa no encontramos de nuevo en el escenario repetitivo, al más de lo mismo informativo solo que cambiando la numeración. ¡Vamos a por la "cuarta ola"! Y a nadie le extraña... y luego vendrán la "quinta", la "sexta"... y las que hagan falta.

Todavía es posible escuchar a irresponsables en los programas informativos decir cosas como que "no hay evidencia de conexión entre los contagios y los lugares de ocio" y similares., una cantinela negacionista y estúpida, aunque sea una redundancia.

De nuevo los medios nos dan la de cal y la de arena, nos hablan del repunte de los contagios mientras nos muestran imágenes idílicas de paraísos playeros en los que nadie se contagia porque, como respondía hoy un señor, "te contagias pero no sabes dónde". ¡Claro que lo sabes! Pero a nadie le gusta que le llamen tonto cuando lo cuente.

La televisión esta misma mañana, la televisión nos contaba que aunque tú no sepas dónde lo has cogido, lo cierto es que sí sabes dónde lo has llevado: a tu casa, contagiando a la familia porque en casa solo se está seguro y los que viven allí se han molestado en tomar precauciones fuera.  Lo que no se previene fuera, se transmite después a los de dentro.



Creo que, por primera vez, la nueva ministra de Sanidad se refirió a las Navidades pasadas hablando de un "error". Es un gran avance, desde luego. Hasta el momento, todos habían hecho lo "correcto", aunque los efectos fueran catastróficos. El "¡salvemos las navidades!" ha sido catastrófico, no hay la más mínima duda. Al menos ha servido para que se reconozca que este modelo nos condena a esta cosa tan rara que tenemos hoy: el confinamiento autonómico perimetral y las llegadas de turismo internacional a ciertas zonas.

Hace algunas semanas decíamos que la gente estaba preguntándose por esto y no lo entendía. Sin embargo, con el plan en marcha se nos muestra su lógica profunda, el plan de base. A diferencia de otras ocasiones, esta vez hubo un cierto consenso, con Madrid como pieza discordante, en las actitudes de las Autonomías. Esta vez había acuerdo en las restricciones y en el cierre perimetral.

Los casos van de nuevo al alza, si bien a otro ritmo. El esfuerzo de control realizado en el periodo post navideño dio un efímero buen resultado y marcó las pautas para este. La idea es que cada uno mantenga su población dentro y se organice internamente, de ahí el cierre perimetral, dejando al turismo exterior las zonas que están diseñadas para ello, en especial las insulares. Se trata de evitar contagios, sí, pero sobre todo de evitar la fuga de la zona propia realizando el gasto salvador en la ajena. Por este motivo, los canales televisivos autonómicos aumentan la información sobre las posibilidades del turismo local. Todo queda en casa, los virus y el dinero, que reactiva la economía local. 

Pero —de nuevo— es más fácil diseñar el mundo sobre el papel que controlar la realidad y esta es tozuda porque saltarse las medidas de seguridad parece ser el nuevo aliciente contra el aburrimiento pandémico.



Es indudable que si se siguieran estrictamente las reglas, muchos negocios se mantendrían funcionando con regularidad. Los mismos sectores que se quejan, tienen muchos miembros que incumplen las reglas, para desesperación de los que las cumplen. Los bares intentaron aplicar las normas inicialmente, pero se enfrentaban a las disputas con los clientes incumplidores —el cliente siempre tiene razón— y, lo que es peor, estos se iban a la competencia laxa, es decir, allí donde les dejaban hacer lo que les daba la gana. 

Es demasiado tiempo para muchas cosas. Hemos ido evolucionando desde aquellos primeros días de balcones y aplausos. No son muchas las cosas que se han solucionado desde entonces. La esperanza de aguantar un poco más y que llegaría la vacuna liberadora se mostró errónea entonces (por desconocimiento) y ahora (por conocimiento). La pena es no aprovechar este desastre para cambiar lo que estaba mal, no quitarnos de encima este modelo dependiente y débil que es pan para hoy y hambre para mañana. En vez reajustar y equilibrar nuestro sistema laboral y económico, seguimos con más de lo mismo y además lo reivindicamos como "nuestra cultura". Por favor, ¡poesía no!

Apenas va dinero a la Ciencia, a la Educación, al sector industrial... Todo se lo va a tragar un modelo que sigue pensando que el mundo nos va a enviar cada año 80 millones de turistas a tostarse a las playas masivas o a las calas selectas, que van a llenar nuestros chiringuitos, bares y restaurantes, comprar suvenires y demás. El mundo ha cambiado y exige nuevos horizontes, pero cuesta cambiar los viejos modelos, a los que se sigue incorporando a los jóvenes porque no hay muchos más. Esto o la emigración, que es lo que hacen los mejor preparados, de la sanidad a la ingeniería.

Es una lástima no aprender de los errores y quedarnos en el lugar que nos obligará a competir a la baja con otros países al borde de la catástrofe para recuperarse. Habrá que esperar a que se recuperen los ricos para que les apetezca venir a descansar entre nosotros.



Permítanme recuperar en su totalidad esta joya periodística, del 10 de marzo del año pasado, producida por los informativos Tele5, con el titular "A la Semana Santa vendrán a priori personas sanas", firmado por Gonzalo Barquilla:


La Semana Santa no corre peligro... por ahora. Pese a que los eventos deportivos en España se celebrarán a puerta cerrada, por ejemplo, “no hay contraindicación” de que se celebre la histórica fiesta andaluza. Es lo que confirma a Informativos Telecinco Inmaculada Salcedo, coordinadora del grupo de seguimiento del coronavirus en Andalucía, que se destapa con una rotunda afirmación que deja perplejo. “A priori, vendrá gente sana de Andalucía y de España. Sí recomiendo que las personas que estén con un catarro o un cuadro viral de vía respiratoria alta no acudan a las celebraciones y a las masas, porque no se van a encontrar bien. No sería lo más adecuado”, comenta.

No dejan de sorprender estas palabras cuando hablamos de un evento cultural de fama mundial. Pero Salcedo -bien es cierto que como ocurre en toda Andalucía-, se agarra a las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Y cierto es que nadie ha pedido la suspensión de la celebración, hasta el momento. La Semana Santa tendrá lugar del 5 al 12 de abril. 

Los expertos advierten que las aglomeraciones, dado el nivel de contagios en el que se encuentra España, no son nada recomendables, pero es cierto que acabar con la Semana Santa son palabras mayores en todos los sentidos, tanto por el impacto económico como por el daño social. Muchos son los que llevan todo el año esperando ese momento.

Otros eventos, sin embargo, ya se han visto impactados por el coronavirus. La liga de fútbol en España -al igual que en Italia- se celebrará a puerta cerrada. Sobre esta doble vara de medir se pronuncia Salcedo. “No es contradictorio. El domingo se celebró la manifestación de la Mujer Trabajadora con normalidad. La situación en los eventos deportivos es diferente porque vienen equipos italianos (Atalanta y Nápoles, entre otros) acompañados por muchos aficionados que vienen de zonas de alto riesgo. No podemos arriesgarnos a meter en nuestra comunidad autónoma a tantas personas que provienen de estas zonas”, señala.

De hecho, y ante la situación de riesgo, los organizadores de este evento cultural ya toman decisiones por voluntad propia. “Me consta que las cofradías ya han tomado medidas extraordinarias y además me parecen muy acertadas. Se tendrá especial atención a las prácticas que son consideradas de riesgo como saludarse, los besamanos y besapiés, entre otras.*



Si dejaba perplejos entonces, ahora el texto nos deja sumidos en la post-perplejidad. No aprendemos nada. Solo vemos lo que nos interesa. En esta pieza periodística se reflejan, hace un año, los autoengaños y las excusas para seguir haciendo, contra todas las evidencias, lo que nos da la real gana o lo que nos interesa mantener negándolo todo. ¡Cuántas "palabras mayores" han tenido que quedarse en silencio ante el peligro, las muertes, los ingresos en UCI, etc.! Pero dejar de hacer ciertas cosas, decimos, son "palabras mayores".



* Gonzalo Barquilla "A la Semana Santa vendrán a priori personas sanas" Telecinco 10/03/2020 https://www.telecinco.es/informativos/salud/coronavirus-semana-santa-be5ma_18_2912445166.html

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