jueves, 25 de marzo de 2021

La "cuidadora" egipcia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las iras desatadas contra todos los que han lamentado la muerte de Nawal El-Saadawi, dentro y fuera de Egipto, nos revelan una situación franca de retroceso institucional y social. Los casos se acumulan y cualquiera que incluya una foto suya, un lamento por su fallecimiento, es víctima de ataques furibundos. No es algo casual o esporádico, sino más bien la muestra del creciente retroceso de las cuestiones relacionadas con la situación de las mujeres en el país.

La mezcla religiosa con todos los aspectos de la vida es la forma de crear un blindaje para las normas que deciden qué pueden hacer o no pueden hacer las mujeres en la sociedad que se blinda para evitar cambios que lleven a una igualdad de derechos. El principio básico es siempre el mismo: ¿cómo puede ser igual lo que Dios ha hecho desigual? Sobre esa desigualdad inicial se acumulan las desigualdades de género que se convierten en distinciones legales, todo ello sazonado con estereotipos negativos que justifican sacar a la mujer de las responsabilidades decisorias en prácticamente cualquier ámbito.

La ola neotradicionalista que se esparce por el mundo musulmán desde que vieron el peso de las mujeres durante la Primavera árabe es creciente y busca recortar cualquier atisbo de derechos que lleve a cuestionar el punto central, la voluntad incontestable del varón y la concentración en su mano de todas las decisiones. Todo lo que la mujer haga, ha de pasar por la voluntad de aquellos a los que se convierte en responsables legales, en sus tutores y vigilantes.


Doaa ElAdl


Ya hemos tratado aquí la ley que está tramitándose en el parlamento egipcio, la llamada "ley del estatus personal". La publicación independiente Mada Masr nos explica el estado en que se encuentra y las controversias que suscita. El texto es esencial para todas las cuestiones de regulación y fijación de roles sociales: «The personal status law regulates marriage, divorce, issues of custody and guardianship over children, among a variety of other family-related issues», nos explican en el artículo titulado "#Guardianshipismyright: Women call for greater legal rights over their children and themselves", haciendo alusión a la campaña emprendida en las redes sociales manifestándose en contra de las propuestas de la ley:

 

An online campaign criticizing the personal status bill over provisions that are set to further limit women’s rights to guardianship over their children and themselves spread on social media in recent days.

Women flooded the social media with personal testimonies under the hashtag #الولاية_حقي, which translates to “guardianship is my right,” about incidents where the current personal status law and other social, and real and de-facto legal practices prevented them from making decisions on behalf of their children or themselves in educational, banking and health sectors, even in cases where it concerns their own reproductive and sexual health, without the approval of a male guardian.*



La primera impresión tras la lectura de los detalles de la ley es que esta trata de cubrir lo que son situaciones de facto, es decir, intenta dar cobertura legal a las restricciones e incumplimientos de algunas cuestiones que ya se dan en la práctica.

Es característico del sistema egipcio publicar leyes que son papel mojado, producidas para proyectar una imagen exterior e incumplidas para satisfacer a los grupos sociales más radicales, que es a los que temen "molestar" y los que de hecho controlan la vida social. Puede parecer extraño, pero el conservadurismo retrógrado hace que muchas  situaciones sencillamente no evolucionen hacia lo que la ley establece sino hacia los que la representan desean, que es algo diferente.

Entre otros casos, por ejemplo, se señala:


According to Egyptian law, women above the age of 21 have the right to marry without the approval of a guardian, a rule that is in step with the tenets of the Hanafi school of Islamic jurisprudence. However, most Islamic marriage officiants refuse to marry women without the presence of a male guardian from the family. Although there are no legal provisions depriving women from signing their own marriage contract in the absence of a male guardian, the Justice Ministry issued a de facto ban on the practice, according to lawyer Azza Soliman, who spoke to a number of marriage officiants. In the absence of a legal male guardian, women intending to marry can seek the assistance of a neighbor to preside over their marriage, according to Abdullah al-Saeed, a marriage officiant in the Giza district of Imbaba.*

 

La ley está en competencia con la ley que realmente cuenta en la vida social, la "ley islámica" en la interpretación de los conservadores a los que les da igual lo que les digan. Ellos se consideran "soberanos" y, sobre todo, aplicadores de la única ley válida, la de Dios según su interpretación. Esto quiere decir que cualquier norma legal que se establezca choca con la tradición, es decir, la complicidad patriarcal que reduce a la mujer a un papel subsidiario.



La principal de las muchas quejas con el borrador que se maneja, que fue publicado por el diario Youm7 y tuvo que ser retirado ante la avalancha de protestas que suscito entre los grupos de derechos igualitarios, es la reducción de la mujer a simple "cumplidora" de lo que se entienden deben seguir, los deseos y opiniones del varón, bajo cuya voluntad se encuentran. No es de extrañar que el lema de la campaña social se centre en la cuestión de la "custodia", pues la mujer se limita a cumplir la voluntad del ex marido, que es quien pasa a tener toda la responsabilidad sobre los hijos, la mujer no cuenta:

 

According to the provisions of financial guardianship law, the father is considered the legal guardian of a child, the three lawyers told Mada Masr. The mother, in turn, is termed their “caretaker.” While the law furnishes the guardian with the powers of the main legal custodian, the caretaker is a person who may play the role of” guardian” exceptionally, Ahmed Ragheb explains.

Thus, the father is granted the right to represent the child before the law, without consideration for the mother, according to Ragheb, who notes that this is in keeping with Islamic law. Women are not entitled to file lawsuits, sign contracts, or consent to surgery on behalf of their children, according to Ragheb.

A mother also cannot register the birth of her child without the approval of the father or one of his first-degree relatives, despite the provisions of article 15 of child law which gives the mother the right to register the birth of her child provided that she presents her marriage contract. According to an employee at the Belqas Health Department, who spoke to Mada Masr on condition of anonymity, employees at the department require the father or the grandfather to register the birth of a child as proof of paternity. In some cases where the father has been traveling or denies paternity of the child, some mothers have been forced to file paternity suits in order to register the birth of their child, according to lawyer Lamia Lotfi.*

 

Igualmente, se nos dice, una madre no puede abrir una cuenta a nombre de sus hijos sin la autorización del padre, algo que le exigirá el banco. Si el padre muere, explican, la responsabilidad no va a la madre, sino al abuelo paterno, lo que muestra con claridad cuál es la línea familiar valorada. La madre es completamente marginada. Como se señala es una mera "cuidadora" de los hijos, sobre los que el padre tiene control absoluto. El indicador más claro es la imposibilidad de que una mujer registre a su hijo tras el nacimiento. Necesita a alguien que asuma ese rol de padre o responda por ella como figura de control.



La ley será una herramienta para tratar de evitar los conflictos sociales reales. Ahora se pueden quejar del incumplimiento de las leyes vigentes, pero cuando se apruebe el Estatuto, tendrán que callar porque habrá sido la ley la que lo permite. Es una forma de disfrazar la arbitrariedad autoritaria actual con el autoritarismo legalizado, un método muy egipcio.

Todo esto confirma la deriva patriarcal del régimen egipcio, más allá del concepto de dictadura, que les es irrelevante a la mayoría, criados bajo figuras patriarcales. Los que saben de este sentimiento lo aprovechan. Saben que la base islamista y salafista es autoritaria, dictatorial en sus principios, que el autoritarismo no les incomoda. Lo que sí saben que es peligroso es contravenir esas costumbres islámicas tradicionalistas que pueden ser azuzadas acusándoles de "impíos", de "ateos" o —una suma de todos los males— "occidentales", de haber dejado de ser "egipcios", que son "religiosos por naturaleza", como dijo un ministro de Asuntos Religiosos. Ante este origen genético piadoso, combinado con la presión del sistema burocrático y religioso, cada vez más imbricados, la situación de la mujer se complica cada vez más.

El artículo recoge las advertencias de los grupos de derechos sobre la aprobación del Estatuto sin que haya acuerdo social, solo en un chalaneo entre gobierno y la Universidad de Al-Azhar, una institución cuyo poder se amplía cuanto mayor es el impacto de lo religioso. De esta forma, los religiosos de la Universidad consiguen tener más peso. Recordemos los enfados tradicionales de Al-Sisi cuando los clérigos no ceden a sus intenciones de "reformar el islam". Se ve lo poco creíbles que son sus intentos cuando lo que ha hecho ha sido precisamente lo contrario de lo pregonado, reforzar el tradicionalismo, obsesionado con el control de la mujer, retroceder en los derechos que le daban cierta autonomía que apenas se sostenía de hecho en la realidad.

Con el refuerzo del tradicionalismo patriarcal, Al-Sisi se asegura el control social ya que los grupos conservadores se sienten satisfechos con estas políticas retrógradas. Lo hemos visto estos días en Turquía. La cesión de Erdogan ante los conservadores patriarcales le permite ganar apoyos en unas bases islamistas que cada vez buscan eliminar cualquier asomo de pensamiento igualitario.



La prensa propagandística del régimen trata de centrarse en los aspectos como la edad de 18 años para el matrimonio y la penalización de todos los que faciliten el matrimonio infantil, algo que sería importante si no ocurriera ya la burla mediante los matrimonios acordados entre familias que se "legalizan" al llegar a la edad adecuada. De la misma forma que ya ocurre, los argumentos sobre lo adecuado a la tradición de este tipo de matrimonios, su carácter plenamente acorde con la religión, es el argumento que se mantiene y se mantendrá para dejar en papel mojado. De poco sirve modificar la edad del matrimonio en estos casos, pero tiene poco sentido si se convierte a la mujer en mera cuidadora de los hijos, sin derecho alguno a decidir sobre ellos y supeditada siempre al control del marido. La mujer egipcia que se divorcia sabe que el marido mantendrá el control sobre ella, un control cómodo y fácil, ya que lo ejercerá cuando quiera, ya que no implica una responsabilidad. Es un mero ejercicio de dominio.

La Ley del estatus personal es el verdadero mecanismo de control. Lo demás está ya muy controlado. Es el aparato mediante el cual todo queda atado porque Dios lo quiere y Al-Sisi lo permite. El "reformismo" autoritario egipcio no da para más, tratar de modernizar la producción y retroceder en lo social y personal, pagándolo las mujeres. 

La ingenuidad es creer que esto no tiene consecuencias, pero el Ejército egipcio siempre tiene relevos, piadosos o liberales, para cualquier circunstancia.

 


* "#Guardianshipismyright: Women call for greater legal rights over their children and themselves" Mada Masr 18/03/2021 https://www.madamasr.com/en/2021/03/18/feature/politics/guardianshipismyright-women-call-for-greater-legal-rights-over-their-children-and-themselves/





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