sábado, 18 de julio de 2020

Juegos malabares de palabras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Por increíble que parezca y debido en gran parte al caos del liderazgo (o la falta de él) en Estados Unidos se sigue en pleno debate sobre las mascarillas. Sabemos por qué no se la pone Trump. ¿Habrá que entender que muchos no se la ponen porque Trump no lo hace? ¿Es un mero proceso imitativo? ¿Un razonamiento en paralelo, quizá? ¿Ausencia de razonamiento, tal vez?
No es difícil entender que alguien no lleve la mascarilla. Es un incordio, da calor, resta expresividad, etc. Todo eso lo sabemos. Pero la razones norteamericanas son de un orden distinto ya que se refieren en unos casos al mandamiento (nadie decide por mí) y en otros al negacionismo (el coronavirus no existe, es una conspiración de los demócratas para sacar a Trump de la Casa Blanca). En un caso de niega la autoridad; en el otro es la realidad lo que se niega.
Estados Unidos es en estos momentos un país dividido en muchas cosas, por no decir en casi todo. Hemos llamado muchas veces a Trump "el Gran Divisor", la persona cuya estrategia es la división, provocar el enfrentamiento. Los libros sobre él de ex colaboradores y familiares (no tiene amigos) inciden en este rasgo o estrategia de su personalidad. Probablemente no hay ningún presidente que haya ido tan lejos en este sentido.
La cuestión de la mascarilla es crucial. Por aquí se va imponiendo porque por muy contestones que seamos, la evidencia se nos manifiesta sensiblemente en el bolsillo y en la autoconservación. Sigue habiendo gente díscola, pero los regresos en las etapas del confinamiento van abriendo los ojos a lo que puede ocurrir si no se consigue mantener a raya al coronavirus, que es lo mismo que decir a nosotros mismo.


Mientras la Naturaleza no piensa, nosotros podemos pensar estúpidamente o elegir el camino razonable. Por eso, el caso de los Estados Unidos, un país considerado educado, rico y con conocimientos científicos suficientes, es tan llamativo. Todo lo que sería positivo para vencer a la enfermedad, se convierte en negativo por una cuestión de perverso liderazgo.
Dentro de las múltiples facetas que este problema plantea, me parecen de interés estas reflexiones recogidas por Libby Cathey en la cadena ABC News sobre en el marco de la denominada "Mask battle". El titular ya nos dice el fondo de lo que está ocurriendo, "Republican governors break from Trump amid growing calls for mask mandates". Conforme se acerca la fecha de las elecciones presidenciales y las posibilidades de Trump se van diluyendo a la vista de las encuestas, se hace más difícil sostener ante los electores las acciones de Trump. Los muertos y contagiados siguen creciendo, batiendo récords todos los días en muchos estados. En este contexto de enfrentamiento político se recogen estas opiniones:

Dr. Sara Tariq, a professor of medicine and associate dean at the University of Arkansas Medical School, acknowledged that existing data showing masks prevent the spread of the novel virus is "not yet comprehensive, but it is compelling."
"There are more and more facts coming out supporting that in addition to physical distancing, we need to have 100% mask use," said Tariq. "Our leadership should be compelled to be thinking really hard about mandating mask use when the level of harm without it, in most people's opinion, is morally unacceptable."
"Our sense of self-liberty is very strong, but I worry that it's those same things that make us amazing -- our liberty, our individualism, our freedom -- in this situation, are really harming us," Tariq said. "Our country is going to have to atone and reconcile how poorly we have responded to this pandemic."
She also said because the pandemic came to the U.S. later than in Asia and Europe, the U.S. missed the chance to slow the spread from the start.
"The disease came to us a little bit later, so we had an opportunity to take a look at the data from other countries which, recognizably was limited at the time, but we had an opportunity to implement things like social distancing and masking," Tariq said. "We've lost that opportunity because of lack of data, poor understanding of the disease, a slow response, and because we culturally are a different nation."
"I do believe though, we should be able to change ourselves," she added. "We have no choice but to change ourselves when we see data."*



Las reflexiones de la doctora Tariq están llenas de sensatez y van al centro del problema. Uno puede ser un país amante de muchas cosas buenas, pero sirven de muy poco ante la tozudez de la realidad y los datos. A diferencia de lo que algunos filósofos pensaran, dejar de mirar la realidad no la cambia. En términos de Trump, es el equivalente a dejar de hacer tests para que las cifras de contagiados disminuyan, una de las mayores estupideces escuchas en la historia de la Humanidad, una defensa de la ignorancia indigna de un país moderno. Con ella, Trump se sitúa al nivel del integrismo más retrógrado, en el que realmente se mueve, en el de la magia. Es como si evitar que hagan test de inteligencia evitara que uno fuera idiota.
La doctora Tariq, en cambio, muestra la actitud humilde de la Ciencia sin renunciar al sentido común: Hay cosas que no se pueden demostrar al cien por cien, porque la Ciencia llega hasta donde llega, es un saber abierto y de márgenes, mejorable. Los hechos, nos dice, avalan al ciento por ciento el uso de la máscara y la distancia, no digamos, ya la higiene.


El lamento más profundo viene de comprobar cómo se usan las palabras nobles para una causa infame, como lo es mantener el ego de Trump con sus negaciones narcisistas e ignorantes. Lo hemos resaltado en ocasiones, pero lo más triste es cómo la manada se tira por el barranco siguiendo ciegamente a un líder que jamás ha estado a la altura de las circunstancias pero ha tenido que meterse en todos los fregados sencillamente por su afán de protagonismo, por su endiosamiento mesiánico que le hace sentirse por encima de todo el universo.
No, Estados Unidos no tiene excusas. Ha tenido más tiempo, más recursos y más información que nadie. Sencillamente, ha pisoteado todo ello con un desdén orgulloso e ignorante, calculador y economicista, dirigida a satisfacer el ego de un ignorante.
Lo malo es que puede que Trump desaparezca del mapa político, pero el mal que ha hecho al país y su imagen internacional quedará. No lo hará solo fuera, sino dentro, quebrando todavía más a los Estados Unidos.


Trump sigue dividiendo. Los gobernadores republicanos ya no saben cómo parar los hechos y los matones que se pasean armados, disfrazados de patriotas y de defensores de las libertades, no podrán ser argumento frente al cierre de las escuelas, las fábricas, bares y la saturación insostenible de los hospitales.
Da igual. Trump seguirá sosteniendo que ha hecho un "gran trabajo", que de no hacer lo que ha hecho habrían muertos millones, que la culpa la tiene China, que no existe el cambio climático, que basta con tomar las medicinas que solo él y Bolsonaro defienden.
Un último punto. Me preocupa el enfoque "Trump-Bolsonaro" (y algún otro más), que supone plantear las restricciones sanitarias como un "asunto de libertades". Leo en El País "Las comunidades vuelven a recortar libertades mientras los casos siguen subiendo". La frase se repite dos veces de la página principal y también junto al titular del artículo. Sin embargo no aparece en el texto del artículo, lo que hace sospechar que no es el planteamiento del periodista, pero sí del que ha titulado y hace dudar que sea la misma persona.


Este mismo problema lo hemos visto en algunos medios que mantienen una actitud, vamos a decirlo así, más "económica", es decir, ven las limitaciones como desastres que hay que evitar. La presión económica tiende a detectarse en estos pequeños detalles cuando nadie es capaz de salir a defenderla claramente con la excepción, claro está, de nuestra celtibérica versión del trumpismo.
Jugar a poner etiquetas de "libertad" a lo que son medidas de orden sanitario ante la irresponsabilidad algunos es un juego peligroso no debemos imitar, pues las consecuencias son divisivas y perdemos todos. Lo que hay que hacer es ahondar en las medidas de seguridad precisamente para que, además de libres, sigamos vivos. No imitemos lo peor y más cuando están a la vista los desastrosos resultados obtenidos allí donde se practican estos juegos malabares de ideas y principios.
La enfermedad no tiene nada que ver con la "libertad" sino con la "seguridad" de todos. Es cierto que ambos conceptos entren en conflicto en ocasiones, pero las "libertades" que aquí se reclaman afectan a terceros. Las imágenes del la red que muestran a un joven que se graba, entre risas, dando lametones a los productos de una tienda, no muestran un ejercicio de "libertad", sino una acción criminal estúpida, como lo puede ser un adelantamiento en una curva o violar la velocidad establecida. No creo que a nadie le quiten las multas de tráfico apelando a la libertad de ir a la velocidad que quiera o adelantar donde le parece. Es la seguridad de otros lo que limita mi propia libertad. Es lo que diferencia al suicida del "terrorista-suicida". Los médicos no tienen la "libertad" de dejar de atender al que se ha contagiado por irresponsable, aunque quizá esto cambiara el panorama. Si todos somos libres, ¿por qué no?
Como muy bien señala la doctora Tariq, hay que empezar por cambiar para poder dejar de ser un irresponsable con el que los demás deben cargar. Pero cambiar suele ser una muestra de inteligencia cuando se hace para bien y aquí hay que cuestionar ambas cosas, la inteligencia y la bondad de muchos. 
¿Diferencias culturales? Sí y no.  La sensatez no es cuestión de "cultura". Aquí hay que darle al césar lo suyo... y a los que apoyan al césar.  Hacer creer que es la "sumisión" lo que justifica el uso de la mascarilla, mientras que la "libertad" justifica lo contrario, rechazarla, es una completa idiotez. Es seguir jugando peligrosamente con la palabras. 


* Libby Cathey "Republican governors break from Trump amid growing calls for mask mandates" 17/07/2020 https://abcnews.go.com/Politics/republican-governors-break-trump-amid-growing-calls-mask/story?id=71818051&cid=clicksource_4380645_6_film_strip_icymi_hed

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