miércoles, 22 de julio de 2020

Cuidado con el Fútbol, que lo carga el diablo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los gimnasios se reivindican como "espacios de salud"; los culturales lo hacen como "cultura segura"; los de ocio nocturno, igualmente, juran que mantienen la distancia pese a la música alta... No hay quien no jure por sus ancestros y personal vivo que en su espacio y actividad brillan las normas de seguridad, que es el más sano, desinfectado y seguro. Me imagino que hasta los maestros del chotís apuestan a que su distancia es la buena... Pese a los datos de rebrotes desenfrenados —nos acaba de decir que somos el segundo  país europeo con más rebrotes—, esto es seguro.
En toda España se impone el uso obligatorio de la mascarilla. La excepción es Madrid, no se entiende muy bien por qué, pues es uno de los sitios con condiciones favorables al contagio. Ya solo con el transporte público para moverse por la ciudad o por la Comunidad, el riesgo es mayor.
Con todo, lo que tiene a España soliviantada es la mezcla de lo circunstancial, el COVID-19, con lo eterno, el fútbol. El escándalo del Fuenlabrada, involucrando al deporte sagrado en su parte de sacrificios rituales, es decir, en los descensos de categoría, amenaza crear una nueva división en donde ya se manifiestan las luchas entre dos comunidades gobernadas por el mismo partido, algo que no evitará los choques cruentos por que "fútbol es fútbol", en célebre sentencia del entrenador Boskov, que nos dejó esta perla filosófica a su paso por España. Sí, "fútbol es fútbol" y "coronavirus es coronavirus".


El bochornoso espectáculo mundial de las incontrolables celebraciones de los trofeos conseguidos, de los ascensos soñados, de la goleada al rival, del penalti parado en el último minuto... tanto abrazo y achuchón, tanto grito pese a que los científicos nos dicen que nuestras partículas exhaladas llegan más lejos... no se acaba con esta liga eterna, como carrera de Aquiles y la tortuga.
El caso del Fuenlabrada, el equipo madrileño que se desplazó hasta Galicia para disputar un partido que finalmente no se pudo celebrar por los positivos entre sus jugadores y personal técnico, será el culebrón del verano. En un mundo informativo de cifras y mapas, de gráficas ascendentes y ánimos descendentes, el caso Fuenlabrada por fin nos deja el asunto del coronavirus en un punto que puede ser discutido. El número de equipos involucrados, que exigen que se repitan sus partidos porque cuando uno se juega el descenso no se fía ni de su padre, que pronto empiezan a salir los famosos "hombres del maletín" y temas recurrentes de fin de temporadas. ¡Por fin!


El coronavirus nos tiene en un tira y afloja, en un quiero y no puedo. El deseo de ser visitado es puramente racional, mientras que el más animal rechaza el peligro y se revuelve contra el visitante. De nuevo retrocedemos mentalmente a fases protectoras (y protegidas) anteriores. El titular de La Vanguardia nos vuelve a tiempos próximos, pero pasados: "Pelea campal en Vilagarcía de Arousa: jóvenes increpan a turistas madrileños por “traernos el virus”". Así nos cuentan la pelea en La Vanguardia:

Once jóvenes fueron sido identificados por la Policía Nacional este lunes tras una multitudinaria pelea a las puertas de un local de copas de la zona portuaria de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) que, según los testigos, comenzó tras los reproches a un grupo de madrileños por “traernos el virus” a Galicia.
Fuentes policiales han confirmado a Efe que la pelea se produjo sobre las siete de la madrugada del domingo cuando un grupo de jóvenes de esta localidad gallega se cruzó con los turistas llegados desde la localidad madrileña de Getafe.
En ese momento, según testigos presenciales, comenzaron los reproches a los jóvenes madrileños y se formó un gran tumulto en el que habrían participado una treintena de personas y en la que, entre otros objetos, se lanzaron piedras.*


La peleas centro periferia vuelven cuando se recrudecen las cifras de contagios. De nuevo se viene con la idea de que el virus llega de Madrid como los niños venían de París. No deja de ser una perversión local considerar que el celebrar el botellón localista, por llamarlo así, es más sano que el botellón con foráneos. Lo de dentro siempre es puro y el mal viene de fuera. Habrá, me imagino, gente que haya ido a Galicia o a cualquier otro sitio y regrese contagiada. Es lo normal.
Lo ocurrido con el Fuenlabrada se percibe como un modelo de contagio en donde los inconscientes madrileños traen a Galicia el virus, que es lo que ha hecho la alcaldesa de La Coruña, que rápidamente —socialista ella— se ha lanzado a hacer acusaciones contra la Comunidad de Madrid, la Federación, etc.
La prensa gallega ha encontrado la explicación perfecta en el culpable perfecto, el Fuenlabrada. Leemos en el Faro de Vigo el titular "Avalancha de cancelaciones en hoteles de A Coruña por los positivos del Fuenlabrada", que no deja de sorprendernos por la virulencia de los ataques y la simpleza de las explicaciones:

La detección, este lunes, de contagios entre los jugadores del Fuenlabrada, que iban a disputar un partido con el Deportivo, ha puesto en jaque al sector turístico de A Coruña, que confiaba en que el menor impacto de la pandemia en la ciudad sirviera para reconducir una temporada ya compleja. Desde que saltó la noticia de los afectados -un total de ocho según el gerente del área sanitaria Luis Verde, confinados en el hotel Finisterre- los teléfonos de los establecimientos hoteleros no han dejado de sonar con la petición de cancelaciones. El presidente de la Asociación empresarial de Hospedaje de A Coruña (Hospeco), Richard Huerta, confirma que los negocios han sufrido "un repunte" en las anulaciones, que en la mañana de ayer daba por "estabilizadas", aunque con cierta inquietud porque se lograra "atajar de raíz" el contratiempo.
El responsable indica que todavía "es pronto para sacar conclusiones", pero que el sector teme las consecuencias que el incidente puede tener en sus economías. "Estamos preocupados por esta noticia sobre un destino que hasta la fecha tenía una de las tasas de contagio más bajas de España, e indignados si se confirma que parte del staff venía de Madrid contagiado", apunta. Asegura que el sector "pedirá responsabilidades", y celebra las medidas anunciadas por el Concello. Ayer, la alcaldesa Inés Rey informó de que exigirá a la Liga, a la Federación de Fútbol y a las autoridades sanitarias que esclarezcan el viaje del equipo a A Coruña, para dictaminar si "un jugador y tres integrantes del equipo técnico dieron positivo horas antes de volar".
La regidora indicó también que no descarta tomar medidas legales por "poner en peligro la salud de la ciudadanía coruñesa al permitir que los jugadores volasen a Alvedro e incluso saliesen del hotel para visitar unas instalaciones deportivas con acceso público". El recorrido del equipo por la ciudad ha aumentado la inquietud entre los turistas, cuyas cancelaciones se han visto facilitadas por la mayor flexibilidad para la anulación que los establecimientos permiten para tratar de animar a la reserva. El revés que supone el caso del Fuenlabrada obliga ahora tanto a hosteleros como al Consorcio de Turismo a apuntalar la idea de que A Coruña es un enclave seguro y no masificado, especialmente adecuado para las familias, para lo que plantean una reunión en los próximos días.**



Hay que releer varias veces la noticia para intentar comprende las relaciones entre causa y efecto, sobre cómo el pequeño Fuenlabrada y sus positivos consiguió hundir en 48 horas el turismo y la salud financiera de una Comunidad Autónoma al completo. Hay que entender, a la luz de esto, que se produzcan asaltos a los malditos madrileños que llegan con tan mala intención.
¿Las cancelaciones han sido en el hotel en que se encontraba el Fuenlabrada o han sido en toda la ciudad, como se da a entender? Una cosa es el sensacionalismo y otra la provocación, que es lo que se desprende de titulares y noticias.
El caso del Fuenlabrada es malo para el fútbol porque resta credibilidad a esta falsa seguridad que se nos está creando para salvar la economía de todos y los bolsillos de algunos. ¿Las consecuencias? Esa pelea en la madrugada, inflamados los ánimos por la prensa y los políticos, conjurados en enfrentar a la gente.

Los equipos de fútbol y lo que les rodea ofrece protagonismo y titulares. Pero sacar las cosas de quicio y convertirlo en una invasión de Galicia solo traerá problemas a Galicia. ¿Quién sabe si esas cancelaciones de las que se nos habla no son de madrileños que no quieren ir allí donde se les insulta y agrede en la madrugada? Es una posibilidad. A nadie le gusta pasear y que le pregunten de dónde viene con mala cara. Puestos así, todos venimos de Neverland.
La alcaldesa debería pensar en estas cosas antes de querer sumar puntos nacionalistas. Que le caigan al Fuenlabrada las sanciones, en su caso, que le deban caer, pero no convirtamos cada contagiado en una batalla regional o nacional porque así no vamos a ninguna parte. Peor: un día habrá un serio disgusto en una de estas peleas. Cuidado con el fútbol, que lo carga el Diablo.
No se trata de quitarle importancia al caso del Fuenlabrada, sino de quitarle dramatismo, algo que sigue intensificándose. Ahora mismo, la TV nos muestra cómo los medios tienen sus cámaras apostadas en el hotel donde se encuentran confinados los jugadores. 
Mucho me temo que el verano informativo agradezca esta nueva inyección de interés que se expande más allá de lo deportivo.



* "Pelea campal en Vilagarcía de Arousa: jóvenes increpan a turistas madrileños por “traernos el virus”" La Vanguardia 21/07/2020  https://www.lavanguardia.com/vida/20200721/482460291897/pelea-vilagarcia-de-arousa-coronavirus-turistas.html
** "Avalancha de cancelaciones en hoteles de A Coruña por los positivos del Fuenlabrada" Faro de Vigo 22/07/2020 https://www.farodevigo.es/deportes/2020/07/22/avalancha-cancelaciones-hoteles-coruna-positivos/2316925.html

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