martes, 29 de septiembre de 2026

El retroceso democrático USA

 Joaquín Mª Aguirre


Los Estados Unidos de Trump van para atrás en casi todo. No hay progreso que no les parezca aberración y con el que no quieran acabar. Las principales medidas van hacia los derechos y, en especial, a los de las minorías que quedan así expuestas a mayores riesgos y peligros, a un mayor grado de indefensión.

Vemos claramente los que se refieren a la inmigración, a la revocación de derechos, intentando incluso anular lo que había sido una seña de identidad norteamericana, el nacimiento en el territorio te convierte en norteamericano de derecho. Trump también está contra eso. No deja de ser una triste ironía que Trump intente acabar con lo que ha sido esencial en la formación de los Estados Unidos, país formado con oleadas de inmigrantes de diferentes partes del mundo. Trump da un salto al pasado, al inicio y lo reformula. Él es quien decide quién es norteamericano y quién no. Si es capaz de dibujar los mapas del mundo apropiándose de lo que le conviene o interesa ("his hemisphere" proclaman desde la Casa Blanca), ¿por qué no hacerlo con más razón con el territorio propio? ¿Por qué no decidir quién es norteamericano?

Pero esto no es bastante. Hay que decidir sobre la propia diversidad ordenándola y limitando los derechos de aquellos que no le cuadran en sus estereotipos. Todo se ha de amoldar a su corta visión de lo que debe ser.

En 20minutos leemos el siguiente titular "Trump deroga las normas de Biden que ampliaban la protección de los alumnos LGTBI frente a la discriminación sexual"

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha derogado este lunes las normas aprobadas durante la Administración de Joe Biden que ampliaban las protecciones frente a la discriminación sexual en las escuelas para incluir también la orientación sexual y la identidad de género.

La secretaria de Educación, Linda McMahon, afirmó en un comunicado que la medida elimina del registro federal la regulación de 2024 y restablece las normas aprobadas durante el primer mandato de Trump, que el Gobierno lleva aplicando desde enero de 2025.

La norma de Biden, aprobada en 2024, interpretó por primera vez de forma explícita que la prohibición de discriminación por razón de sexo del Título IX también abarcaba la orientación sexual y la identidad de género.*


Ayer nuestros canales televisivos abiertos y nacionales nos mostraban una mujer transexual formando parte de un concurso muy de moda; en la noche, en un concurso de parejas, dos chicas participaban junto a otras dos parejas mixtas; en un canal de documentales se nos ofrecía uno sobre la evolución en España de los derechos LGTBI... Afortunadamente, nuestra distancia con lo que quiere hacer Trump es grande, enorme. Hemos avanzado y avanzar significa reconocer los derechos de los demás, sacarlos de los encasillamientos, a veces de cárceles, como nos recordaba el documental.

Pero los Estados Unidos de Trump retroceden entre inexplicables cantos de victoria y signos de alegría. Trump define quién es quién y estigmatiza a parte de la población. Tiene una idea de lo que significa ser norteamericano que prescinde de lo principal: las libertades y la igualdad, los dos pilares de cualquier sistema que quiera llamarse democrático sin que nos suene raro.

Con Trump se retrocede, se retrocede mucho. Y además es un mal ejemplo. Él pretende lo contrario, mostrarse como un dechado de virtudes, algo que difícilmente le conceden su vida personal y los veredictos de los jueces, que ya le han condenado por ser poco virtuoso incluso según su propio modelo. Pero en el caso Trump, él define qué es y lo que significa.

¿Despertarán algún día los Estados Unidos de la gozosa pesadilla de virtud impostada? ¿Despertará algún día el deseo de respetar la diversidad y de proteger al más débil frente a los abusos desde el poder?

Los episodios autoritarios son frecuentes en la historia de los Estados Unidos. El cine nos lo ha mostrado con claridad en dos largos momentos: el del Código Hays en los treinta y un segundo periodo con el macartismo y las listas negras en los cincuenta. En ambos periodos, las libertades se vieron pisoteadas en nombre de la "virtud" o del "americanismo". Trump es una mezcla de ambos vicios estadounidenses, ampliados con un fondo imperialista y colonial, que es su marca personal en la Historia.

Trump estigmatiza orígenes y orientaciones. No hay posibilidad de escape y, una vez más, hay una parte importante del pueblo norteamericano que le sigue en esto. Usar la democracia en contra de los valores democráticos ya lo han hecho antes, Hitler entre otros. Ya no funcionan los tópicos o eslóganes. Lo que hay es lo que ves. No deja de ser simpático que los argumentos por los que Trump pierde popularidad a grandes pasos tengan que ver más con la economía y el bolsillo que con los valores democráticos.

Lo de las escuelas y la desprotección de los más débiles nos muestra el clima de violencia que se prioriza, del inmigrante a las personas LGTBI. Estados Unidos de Trump retrocede y con él al frente una comunidad que le ha ascendido hasta el poder desde donde reina. 

 

* "Trump deroga las normas de Biden que ampliaban la protección de los alumnos LGTBI frente a la discriminación sexual" 20minutos 29/09/2026  https://www.20minutos.es/internacional/trump-deroga-las-normas-biden-que-ampliaban-proteccion-los-alumnos-lgtbi-frente-discriminacion-sexual_7042472_0.html

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