jueves, 3 de septiembre de 2026

Entre el absurdo y lo obvio

 Joaquín Mª Aguirre

En apenas un rato, Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, estará dando lo que considera la versión oficial de lo ocurrido en Ceuta. En apenas un rato, tendremos ocasión de asistir a un espectáculo político como pocas veces hemos visto en nuestro país.

De nuevo tenemos dos Españas, la de Pedro y sus ministros y la del resto. Son diferentes y distantes. La de Pedro representa una ficción fantasiosa con los sellos oficiales, una que niega lo más evidente, contradictoria, poco imaginativa, que se desdice y reafirma en función de lo que sale a la luz. La España de Pedro ha preferido pisotear a sus servicios de información, policiales, militares y de inteligencia, dar patadas al idioma retorciendo las palabras antes que dar un paso crítico hacia los causantes de este problema, Marruecos en cualquiera de sus alturas o en todas a la vez.

Desde el principio estaba claro que el gobierno de Pedro, reivindicador del derecho vacacional, no iba a dar un paso exigiendo explicaciones o tomando medidas contra quien había organizado la invasión, eligiendo fondo, forma y día.

Para Pedro todo es fruto de la casualidad, espontáneo, como que salga tres veces seguidas  el mismo número en la Lotería Nacional o que caigan varios rayos en el mismo sitio. Todo menos admitir lo obvio, la necesaria implicación de Marruecos. De nada sirve que le muestren descargas de invasores bajo la atenta mirada de agentes policiales marroquíes; que se detecten agentes organizando la entrada en Ceuta, que se muestren sus fotos, que se señalen las entradas por grupos.

Nada sacará al gobierno de su fantasía. Forman un selecto y entrenado grupo de negadores profesionales. Da igual que seamos el hazmerreir europeo. Todo es una fabulación de la ultraderecha, que bien se aprovecha de lo calamitoso de las acciones gubernamental.

Conforme se avanza en la fantasía, los sensatos abandonan el barco que orgullosamente se hunde mientras se cantan himnos patrióticos. Esto significa que el núcleo resistente es cada vez más duro en cualquier sentido. Pedro se atrinchera en La Moncloa convertida en Numancia o El Álamo.

Da igual que ayer saliera a la calle media España. Son todos la ultraderecha. No sé si es consciente que está sirviendo él mismo al crecimiento de la ultraderecha, que vive de sus errores, dudas e incapacidades manifiestas.

Ha resistido al enjuiciamiento de familiares, de sangre y gananciales, a crisis de todo tipo, ¿por qué iba a cambiar esto por lo de Ceuta? ¿Por qué no se iba a ir de vacaciones por lo de Ceuta? ¿No es un derecho?

Como Trump, cuando pierda las elecciones, dirá que las ha ganado, pero que ha habido conspiraciones, nacionales e internacionales, contra su exitosa gestión. No se sentirá responsable de la desmembración del PSOE ni de su descrédito político. Lo del sanchismo se queda corto; ahora es el pedrismo, un paso más allá. Es la negación sin fin rodeado de aplaudidores sin causa,

Pedro lo hace bien y son millones los equivocados. Hay dos Españas por llevarle la contraria y no soportar su éxito en todos los terrenos. ¡Envidia!

Ya hace algún tiempo que lo que se dice sobre Ceuta y sus causas desborda cualquier lógica. En Marruecos, donde varios ministros reivindican sin pudor las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, deben estar felices, sea cual fuere su objetivo. Han tenido las bendiciones gubernamentales españolas, para desesperación de esa España que no se deja convencer con la pobreza y absurdo de las respuestas. Mientras se cumple la lógica con lo que va saliendo, por encima de filtros y censuras, el gobierno se adentra en la oscuridad del sinsentido y los juegos de palabras.

Hace unos días titulamos como "devoción marroquí" la respuesta del gobierno español. Ya estará dando "explicaciones" en el Congreso. En los titulares ya se recoge que "el gobierno no tiene nada que ocultar", un paso más en el absurdo.  Quedan por delante lo juegos de palabras, las medias tintas y las respuestas a  preguntas sin sentido. No hay más que una: ¿estaba Marruecos detrás en alguna medida?  Todo lo demás viene después, como ¿por qué se ponderó a Marruecos cuando sus ministros reclamaban las ciudades españolas? Pedro tiene respuestas exculpatorias. Ya está pensando en la vacaciones de Navidad.

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