martes, 8 de septiembre de 2026

El batacazo educativo

 Joaquín Mª Aguirre


Incendios, broncas políticas, invasiones fronterizas, desastres meteorológicos, mundiales de fútbol... Tras un verano español de noticias que nos llenan de inquietudes y de alguna alegría, leo hoy algo muy preocupante, algo que pasará desapercibido para muchos y quedará oculto y olvidado tras la Champions y los resultados de La Liga y otros deportes. El artículo lo firma Elena Omedes en 20minutos y su titular "España consolida su declive en PISA en ciencia, lectura y matemáticas y supera la media en uso de la IA para los deberes"* No sé si "consolidar" es el verbo más adecuado para dar cuenta de lo que supone lo que se nos dice, pero es el usado en este caso.

Muchos españoles desconocen lo que es el "Informe PISA", del que se nos dan los datos últimos:

España consolida su declive educativo en los resultados del informe PISA 2025 de la OCDE, que en la última edición evidencia una caída en el rendimiento de los alumnos de 3º y 4º de la ESO, tanto en ciencias como en lectura y matemáticas. En las tres competencias los estudiantes registran un descenso significativo respecto a la última edición, de 2022, y mantienen el retroceso académico que se viene observando en la última década. Un descenso generalizado que, además, sitúa a los alumnos españoles por debajo de la media europea y de la OCDE, a una distancia incluso mayor que la que se registró en años anteriores. Asimismo, el informe de este año incluye datos sobre el uso de las tecnologías y evidencia que los estudiantes de España recurren a la inteligencia artificial (IA) para sus tareas escolares por encima de la media del resto de países analizados. 

En esta novena edición, la investigación se ha centrado de forma prioritaria en las competencias científicas, un área en la que España muestra "una evolución irregular" y "un descenso global más acusado que el del promedio de la OCDE", hasta situarse "significativamente" por debajo. Concretamente, los alumnos de 15 y 16 años —el 77% de los 30.000 examinados eran de 4º de la ESO— obtuvieron una puntuación media de 477, ocho menos que en 2022 y siete por debajo de la media de los países de la OCDE (y cuatro menos que la UE). 

Se ha producido, además, una pérdida de la excelencia en los últimos años: entre 2015 y 2025, el porcentaje de alumnado situado en los niveles más altos de rendimiento (5 y 6) ha caído aproximadamente 0,75 puntos, hasta situarse en torno al 20%. Por el contrario, más de la mitad del alumnado español se concentra en los niveles de rendimiento más bajos, aunque el porcentaje de estudiantes que no alcanza el nivel mínimo de competencia científica es inferior a la media de la OCDE y de la UE.* 

¿Somos conscientes de lo que esto significa, lo que implica para nuestro futuro como sociedad? Supongo que eso le importa a muy pocos. Hace unos días comentábamos aquí sobre el premio concedido a Isabel Coixet por el gremio de editores de Madrid. La felicitábamos y agradecíamos su labor promotora de la lectura. Coixet iba más allá de las ventas de libros y expresaba su amor por la lectura, que no es "perder el tiempo" como algunos llevaban décadas pregonando o simplemente con la indiferencia.

Lo que estamos pagando es un problema de desprecio hacia la educación y el apoyo a un supuesto pragmatismo centrado en esas frases populares, como la de lo que puede dar "Salamanca" y no da "Natura", lo de que "el que vale, vale..." y otras similares.

No hay cultura del esfuerzo ni sentido de la formación personal, ni mucho menos de una cultura social creciente y esto se ha ido manifestando cada vez con más claridad y los informas PISA lo dejan en evidencia,

Cualquiera cuyo trabajo se haya desarrollado en las aulas lo percibe sin necesidad de que PISA se lo diga. Año tras año, la situación se ha ido agravando. El uso creciente de la IA en los colegios confirma los peligros: dejamos de cuidar nuestros conocimientos y vamos a lo fácil, a la ley del mínimo esfuerzo entremezclada con nuestra tradicional picaresca. No hay sentido alguno de lo que sea progresar educativamente. Se trata de hacer lo menos posible, lo más fácil.

Cadena SER

Son cuatro los elementos que intervienen: 1) los alumnos, víctimas de todo esto; 2) el sistema educativo, que es incapaz de reaccionar ante el problema; 3) la familia y 4) el entorno social.

Los alumnos son víctimas de todo esto. No son conscientes de lo que significa esto. Aprender no motiva; saber es algo que no se valore y hasta se critica. Muchas veces, el que sabe tiene que ocultarlo por temor a las reacciones de los que saben menos, que son siempre mayoría. El "empollón" es siempre una figura mirada con desprecio, alguien que desperdicia su vida entre libros, haciendo deberes; se le retrata como alguien incompleto que trata de tapar sus fallas sociales.

El sistema educativo español hace aguas en todos sus niveles, de la guardería al doctorado. Depende de las personas con que te encuentras en cada momento. Tienes suerte si se produce ese encuentro entre unos alumnos y un profesor o profesora que logra despertar el placer de aprender, el estudio como forma de crecimiento personal. Hoy el saber está en las redes sociales, lo que evita tener que aprender y desperdiciar el tiempo dedicado al entretenimiento.

El Mundo

Con motivo del comienzo de los colegios, los periodistas han ido ayer a sus puertas a preguntar a los niños y niñas si tenía muchas ganas de empezar. La mayoritaria respuesta de los niños era "no"; ni siquiera la ilusión de ver a los amigos en el patio. El "no" era contundente pese a la intención y sonrisas de sus padres. "No", con claridad.

No deberíamos esperar a que PISA nos deje en evidencia. El sistema debería plantearse los problemas y diseñar estrategias a corto, medio y largo plazo. Si evitamos enfrentarnos al problema, pasamos a ser parte del problema. La asistencia a clase, por ejemplo, es un problema en las universidades. Estas se contentan con tener más matriculados y no entran en el por qué.

La tercera pieza del problema es esencial, la familia. Es lo que llamo "problema de la segunda generación". Hay determinados hábitos que solo se adquieren en un entorno adecuado, en especial la lectura. En la casa donde hay biblioteca, libros, se lee y se crea un hábito de lectura. Esta es la segunda generación que apenas lee. Ni hay libros en las casas, mucho menos bibliotecas personales. El dinero y el tiempo se van en otras cosas, del videojuego a los bares más tarde. Es en la familia donde se aprende el valor de la lectura; se aprende viéndolos leer, comentando los libros entre los miembros, regalando libros. La familia crea lectores, espectadores, etc. manifestando su interés y compartiendo. Es lo que te cuentan los buenos lectores y buenas lectoras. La experiencia se repite.

El Español

Finalmente, el entorno social. España sufre la tiranía de su propio modelo productivo y cultural, el del turismo y el ocio. La obsesión del viaje, del salir aunque sea a la esquina es ya una lacra. Nuestras cadenas televisivas, especialmente las locales, son una incitación constante a salir, a probar platos especiales, a recorrer caminos y degustar sus ofertas. Estar en casa leyendo se percibe como una especie de condena. No se analiza esta obsesión española con el "viaje", la motivación para ir a los concursos televisivos y ganar dinero.

Moviéndonos de un lado a otro gastamos, consumimos. Leer se entiende como algo sedentario e improductivo. Los estímulos para emplear nuestro tiempo en otras cosas son constantes. Por eso es importante promover, como en el caso de Isabel Coixet, el gusto por la lectura, promoverla, hablar de los libros que nos gustan. Regalarlos.

Si el entorno social no valora la cultura personal, a la persona estudiosa, leída, nos vemos abocados a una sociedad pobre, manipulable, acrítica, etc. que a muchos les viene bien.

Es raro el año en que no aparecen artículos criticando la sobrecualificación, es decir, que la gente estudie más de "lo que necesita", que es algo que define su futuro empleador, que no querrá tener a un camarero con un doctorado entre sus filas laborales.

La forma de enfocar la sobrecualificación ha sido clara desde que se planteo: ¿para qué estudias tanto si te van a contratar de camarero? El estudio se percibe como un "exceso", mientras que la oferta de trabajo no se considera ínfima según nuestras necesidades.  La sensación que se transmite es esa: el estudio sobra. Tener aspiraciones para un trabajo mejor se muestra como causante de frustración y de malas relaciones laborales. El estudio no te lleva a ninguna parte; da igual ser buen o mal estudiante. Por eso muchos estudiantes acaban emigrando a otros países que sí valoran su formación y serán mejor pagados. Aquí tratamos de neutralizar esa fuga con la inmigración, que acepta sin remedio lo que no queremos y cono mensajes de tipo de que en ningún sitio se vive tan bien como en España.

COPE

La consecuencia de esto es preferir una España empresarial a otra social. Uno no estudia para crecer personalmente, para vivir una vocación de trabajo, sino para satisfacer las demandas laborales del sistema, sus necesidades. Por supuesto, el beneficio no va al trabajador, sino al que ha creado la oportunidad del empleo, sea este el que sea. Invertir en educación es negativo para el sistema económico (que son los empresarios, los emprendedores).

No hablemos de esa influencer que critica a los que leen porque, dice, se sienten superiores.

El País 3/sept/2025

Basta con ir en transporte público para comprobar la desaparición masiva de libros y sus lectores, sustituidos por teléfonos y juegos. Siempre dije que el transporte público era la mejor biblioteca, te permitía leer en tus trayectos de ida y vuelta, un tiempo valioso aprovechado.

Carentes de unas líneas socio culturales eficaces, todo pasa a regirse por la lógica del mercado y se reduce a una cuestión de consumo y beneficio. No son de extrañar las caídas que establece PISA en los ámbitos señalados de la "lectura" (con la comprensión lectora") para los alumnos. Trabajamos con la ilusión de que son un grupo separado, distintos a nosotros, que no somos más que los que salimos antes de las aulas. Los alumnos de hoy son el "nosotros" adulto del mañana, un país que no lee, que no sabe, que no piensa.

Un país sin rumbo educativo es un desierto de consumo, de capitalismo con idiotas de fondo. Sin rumbo, moviendo la cola ante lo que se nos ofrece y nos convierte en meros agentes de gasto. 

El informe PISA lleva tiempo dejándonos en evidencia, mostrando nuestra mala gestión educativa, la falta de metas en la educación en lo personal y la valoración social. No hacemos nada para remediarlo.

Un país mal educado es un país débil, un chiringuito con himno y bandera. Debemos aspirar a más. Mejores estudiantes, mejores profesionales y no a esto. 

 

* Elena Omedes "España consolida su declive en PISA en ciencia, lectura y matemáticas y supera la media en uso de la IA para los deberes" 20minutos 8/09/2026 https://www.20minutos.es/internacional/espana-consolida-su-declive-pisa-ciencia-lectura-matematicas-supera-media-uso-ia-para-los-deberes_7033823_0.html

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