Joaquín Mª Aguirre
Ya
desde la antigüedad, los filósofos teóricos de la política se planteaban el
problema de elegir mal, de ser pasto de seductores con sus argucias. El reparo
que les planteaba la democracia era que nosotros, el pueblo, eligiéramos mal,
no a los mejores sino a aquellos que nos convencieran con su hábil retórica.
Con todo, la democracia sigue siendo el menos
malo de los sistemas y asumimos sus riesgos. Si había problemas en democracias
directas, en sitios pequeños, como eran las ciudades, las llamadas
"democracias de masas" han complicado cada vez más la cuestión.
Los
tiempos que vivimos han favorecido que muchos estén donde no deben debido a
motivos poco explicables. Nos han seducido, adulado y llegan al poder. El
problema de elegir mal se complementa con el del poder que les damos (o que se
toman por su cuenta), cada vez mayor.
Esto
llega a su máximo de riesgo cuando la persona más poderosa del mundo es alguien
como Donald Trump, un riesgo para los Estados Unidos y, por consiguiente, para
el resto del mundo, como estamos viendo cada día.
El
mundo se enfrenta hoy a un gran riesgo. Lo tenemos en las portadas de los
medios tratado por expertos de todo tipo y se ha convertido en un debate social.
Me refiero al debate sobre las repercusiones del uso de la Inteligencia
Artificial, algo que va desde un posible apocalipsis al problema de las tareas
escolares.
Cuando
el mundo trata de hablar sobre los efectos posibles, Donald Trump hace valer su
cargo y personalidad con las siguientes declaraciones:
"El único control o 'barreras de seguridad' que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡con un coeficiente intelectual alto!), y EE. UU. lo tiene, ¡y de sobra!", ha escrito el mandatario sobre sí mismo. "¡Ya tenemos un enorme poder PENAL y REGULADOR sobre estas empresas!"
En su opinión, el único que sale beneficiado de esa "conspiración enfermiza" contra la IA es China, que sigue a Estados Unidos en el desarrollo de esta tecnología. "Lideramos a China y a todos los demás, y seguiremos haciéndolo. ¡Teóricos de la conspiración, traidores y filtradores, TENED CUIDADO!", ha terminado.*
Podemos estar de acuerdo en la necesidad, lo que ya no tenemos tan claro es que lo que se necesita se ajuste a su personalidad.
El hombre que ha acabado con "ocho guerras" (merecedor por ello del Nobel de la Paz, más allá del regalo de María Corina Machado), el presidente que ganó tres elecciones (Biden le robó la del medio), el que redibuja los mapas a su gusto (tragándose Canadá, México, Groenlandia, Cuba..., como ya se ha tragado de facto Venezuela), ese Trump, tiene claro que lo que el mundo necesita es él. No hay otra opción inteligente.
Mientras el mundo pide reducir la velocidad con esto de la IA, mientras los especialistas del sector huyen de sus empresas asustados de lo que puede suceder, mientras los gurús tecnológicos lanzan alarmantes mensajes, Trump zanja la cuestión: ¡él sabe lo que el mundo necesita, a él!
Los
analistas dan diversas interpretaciones de lo que pasa con la IA y, por ende,
con Trump. La mayoría resalta su obsesión con China, que dirigiría gran parte
de sus acciones directas e indirectas. Se trataría de frenar el desarrollo
chino y lograr la hegemonía de los Estados Unidos en cualquier terreno. El
"great" del MAGA es absoluto e incuestionable; él es el garante.
Tras la
IA hay algo más que el narcisismo de Trump. Hay miles de millones para los
sectores que están en la sombra, tecnológicos, militares o simplemente
políticos, aunque en estos tiempos, la política es el pico visible del iceberg.
Tipos como Trump son su herramienta.
Tratar
de encontrar motivos extraños en
querer reflexionar sobre la IA, en ralentizar algo ajustándolo a su entendimiento
es parte de la maniobra de los que quieren usarla como forma de poder.
Ya
ocurrió con la energía nuclear. Se empezó por la "bomba", luego se le
buscaron utilidades alternativas. Hoy seguimos decidiendo sobre el "poder
nuclear" y quién tiene derecho a
tenerlo. Para los Estados Unidos (los únicos que la han usado militarmente, con
muertes masivas), el único lugar "seguro" son las "manos
norteamericanas", aunque la Historia diga lo contrario. La guerra con Irán
tiene la "excusa nuclear" como primer elemento de justificación.
Después todo va encadenado a esa excusa.
Acabo
de ver que Harrison Ford ha dicho que Trump "no tienen políticas, solo
caprichos", frase descriptiva y directa del problema o de parte de él.
Empeñado en cambiar el mundo y hacerlo a su imagen y semejanza, Trump nos arrastra
a todos. El crecimiento del autoritarismo en el mundo a la sombra de Trump es
una lacra que no nos dejará cuando se vaya a otro sitio o a otra vida. Durará y costará sacársela de encima.
Trump ha revivido la polémica del poder del loco. ¿Cómo defendernos cuando alguien así llega al poder, al máximo poder?
* Sofía
Soler "Guerra de acusaciones por la IA: China se suma a la petición de
controles y Trump denuncia una "conspiración enfermiza"" RTVE.es
14/09/2026
https://www.rtve.es/noticias/20260914/china-amenazas-riesgos-inteligencia-artificial/17223664.shtml








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