Joaquín Mª Aguirre
Era la
consecuencia previsible: Trump ha inaugurado ayer su propia televisión, una
emisora para su propia gloria. Ante la previsible reacción solidaria de los
medios tras el veto a su entrada en la Casa Blanca, Trump ha creado su
televisión particular.
El
hecho de que esto, que no es fácil, se realice en cuestión de horas nos da
algunas pistas sobre la estrategia. La primera es que la salida de la Casa
Blanca de los corresponsales de CNN, MS-NOW y Politico, los tres medios a los
que el Servicio Secreto requisó sus pases, estaba perfectamente calculada por
la retirada de los medios. Trump ha eliminado a tres medios y les lanza una
competencia con su emisora con "programación Trump".
En 20minutos vemos el titular "La Casa Blanca estrena TRUMP TV en plena protesta de las principales cadenas por el veto a varios medios" tras el que podemos leer lo siguiente:
La señal ha comenzado a emitir a las 19:00 hora local
(01:00 en la España peninsular) y ha abierto su programación con el discurso
que Trump pronunció el pasado 3 de julio en el monte Rushmore, durante los
actos por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
En aquella intervención, el presidente afirmó que
"América nunca será un país comunista" y pidió a sus seguidores
defender lo que definió como la identidad y el carácter estadounidenses.
La elección de una intervención de casi tres meses
atrás convirtió el lanzamiento de la plataforma en una alternativa directa a
la cobertura de los medios tradicionales, más que en la transmisión de un
nuevo acto presidencial.
El estreno se produjo el mismo
día en que ABC, CBS, Fox News y NBC —los otros integrantes del consorcio de
cobertura conjunta ('pool') de la Casa Blanca— suspendieron su participación,
después de que la institución impidiera a CNN, a quien correspondía el turno,
cumplir con su cobertura.*
Una tercera pista nos da información sobre la forma de hace política en los Estados Unidos de Trump. Como hemos tratado en diversas ocasiones, la política se marca desde los medios, no como "cuarto poder", sino como una herramienta de poder. Los millones de ciudadanos que votaron a Trump sabían lo que este podía hacer. No necesitan "críticas" sino "confirmación". Es la aceptación de una parte polarizada del universo político del radicalismo de Trump, al que no se cuestiona sino que se le sigue.
La luchas del poder con los medios siempre han existido, pero asusta pensar en un tipo de sociedad que desecha las críticas y al que le dan las versiones polarizadas de lo que "debe creer". Ya no importan hechos. Lo que Trump ha creado no es un programa político, sino una forma de ver el mundo a la que los demás se adhieren. Visto desde fuera, que Trump sustituya las noticias por un "discurso" de hace tres meses tiene sentido como "refuerzo" psicológico, como un lógica de la atracción que ya ve el mundo desde un punto de vista que podemos llamar el "mundo MAGA", un mundo polarizado y mesiánico que no admite términos medios, solo adhesión o rechazo.
El "mundo MAGA" es el que aplaude que se le muestren planos del mundo teñidos con los colores de la bandera de los Estados Unidos o que se califique como "his hemisphere". Ese mundo es que ve como injusto que no se le conceda el Nobel de la Paz tras haber resuelto "ocho guerras" o que es beneficioso para los países ser invadidos por los Estados Unidos y desprovistos de sus riquezas; es un mundo que cree realmente que todos le han parasitado y que ha llegado el momento de "hacer América grande de nuevo"; es un mundo que admite como amigos a los dictadores del planeta admirando sus tropelías e imposiciones de "orden" (ha llamado a Al Sisi como "su dictador favorito").
No se puede separar este mundo político del poder mediático. Estamos en un mundo globalizado y mediático en el que poder se transforma en signo y discurso. Este se expande sin límites. Por eso Trump se ha deshecho de los medios y ha creado su propia forma de difundirse mediáticamente, el alimento informativo con el que sacia lo paladares de sus "seguidores", un término de las redes que alcanza en política un nuevo e intenso significado.
Trump fabricó su carrera política durante décadas en los medios. El mundo político cometió el error de dejarle pasar porque les traía poder sin pensar en cómo ese poder transformaría la política y la relación con las instituciones previas. Los medios ya no son el otro lado del poder; pasan a ser ellos mismos herramientas de poder, pero esta vez no actúan como garantes de la opinión pública, sino como una herramienta para radicalizarla y hacer que se adhiera a unas formas y eslóganes atractivos, simplistas y polarizados.
Desgraciadamente, la forma de hacer política de Trump se expande por el mundo. Su "éxito" la hace atractiva y son muchos grupos los que le imitan con éxito desigual. En una sociedades en las que no se entiende lo que se lee (como nos dice el Informa PISA) es fácil que triunfe sobre una población que ya solo reacciona emocionalmente, fácil de seducir y deseosa de salir a las calles a proclamar héroes.
Las "guerras" entre poderes (políticos, judiciales, mediáticos) están ya en muchos países, entre ellos el nuestro. Se olvidan los equilibrios y solo queda el poder de controlar y dirigir, de crear "fieles seguidores".
* "La Casa Blanca estrena TRUMP TV en plena protesta de las principales cadenas por el veto a varios medios" 20minutos 21/09/2026 https://www.20minutos.es/internacional/casa-blanca-estrena-trump-tv-plena-protesta-las-principales-cadenas-por-veto-varios-medios_7039587_0.html



















































