miércoles, 30 de septiembre de 2026

El heroísmo de la maternidad

 Joaquín Mª Aguirre

Lo decíamos hace unos días: los datos separan lo que la realidad ha unido. Lo que esto provoca es desconexión, la falta de relación de unas cosas con otras. Nos acostumbramos a las estadísticas parciales sin ver que todos esos elementos dispersos están unidos en las personas, determinando su comportamiento y forma de vida.

Nos traen unos datos más que debemos entender en el conjunto para apreciar su sentido real. Se refiere a "otro problema español" que nos condiciona, el de la natalidad, algo que viene marcando nuestro desarrollo conjunto. Pasamos de las familia "normales" con tres hijos y familias numerosas de cinco y seis hijos de hace unos años a la situación actual.

En RTVE.es se nos dan los datos de la encuesta realizada en 2025 sobre la natalidad: 

El 25,6% de las mujeres de 30 a 39 años que no tienen hijos asegura que el motivo principal son las razones económicas (13,7%) y las razones laborales o de conciliación (11,9%) frente al 16,3% que responde que es porque no quieren tener hijos, según los datos elaborados a partir de la Encuesta de Fecundidad de 2025 que el INE ha publicado este martes. Los problemas económicos, laborales y de conciliación son, de hecho, más determinantes para decidir no ser madre en la primera mitad de la treintena (27,6%) que en la segunda mitad (22,9%).

No tener trabajo, tener un salario insuficiente o tener un empleo pero no poder conciliar es también aducido por una de cada cinco mujeres de entre 25 a 29 años cuando se les pregunta por el principal motivo por el que no tienen hijos. Pasados los 40 años, estas razones siguen teniendo un peso importante. En total, sin tener en cuenta las franjas de edad, hay un 15,2% de mujeres de entre 18 a 55 años que en 2025 no tenían familias por alguna de estas dos causas.*


 

Motivos "económicos" engloban muchas cosas, como lo hacen los "laborales" o los de "conciliación". Están entrelazados y obedecen al empobrecimiento generalizado de la sociedad española. Es indudable que los hijos cuestan de muchas maneras y que esos tres factores pesan en la decisión de tener o no tenerlos. No es fácil tener hijos si se produce una emancipación tan tardía como nos dicen otros datos, si los empleos están mal pagados y son inestables.

Recogíamos aquí hace unos días otros datos, los que criticaban el "bajo compromiso laboral" de los jóvenes españoles. Se entendía por tal el "amor" y "entusiasmo" de los jóvenes hacia las empresas en las que trabajan. La encuesta los encontraba "poco comprometidos" con sus empresas. Poco "amor".

El absurdo es tan grande que dudábamos que estuvieran hablando en serio. Es un intento más de responsabilizar a los jóvenes de la situación actual: no aman a sus empresas, estudian demasiado en vez de especializarse en lo que las empresas necesitan, ¡que se matriculen en la FP y se dejen de tanta Universidad!

España se construye sobre falacias de este tipo. Forman parte de una distorsión en la que se invierte la responsabilidad, al igual que los culpables son los inquilinos que no pueden pagar lo que los emprendedores caseros les piden por el alquiler. Los pisos turísticos traen riqueza y debemos bendecirlos, los especuladores son emprendedores mal interpretados, etc. etc.

Todo ello forma una capa de propaganda sobre la sociedad española. La gente no tiene empleo porque no la emplean o por la baja calidad de los empleos ofrecidos; la temporalidad se extiende y se ve como normal que te echen a la calle y te contraten un mes después para repetir el ciclo al año siguiente. La especulación se ve como normal e injustamente comprendida. Hay que atraer a los inversores y  esto solo se puede hacer multiplicando sus ganancias en detrimento del trabajador. ¡Menos mal que la IA permitirá más despidos de personal ahora innecesario!

Me imagino que la explicación oficial de porqué no se tienen más hijos estará en la comodidad, en guardar la línea, etc. El sacrificio de tener hijos es perder un sueldo miserable, dejar de gastar en otras cosas, olvidarse de viajar un tiempo... todo ello males para la economía nacional.

La red está llena de servicios legales que te prometen cuidarte si tu empresa te despide por estar embarazada o durante el permiso de maternidad. Por algo será; muchos casos debe haber de empresas que se deshacen de las madres o les recortan más de la cuenta para que prolifere tanto la oferta de este tipo de servicios.

Tenemos ahora el caso de Ortega Smith, ex deVox, criticado por despedir a una trabajadora tras ser madre. Dice que su "admiración" por las mujeres "es intachable". Las admira tanto que las quiere en casa. ¡Eso sí es devoción!

Los que se lo pueden permitir mandan a sus hijos a escuelas y universidades privadas para ofrecerles una "mejor educación". Hace unos días había discusión en los medios por otros datos: los educados en sitios más caros no tenían tantos problemas como se señalaban en el Informe PISA. La duda sobre ello habría bajado el nivel de matriculaciones, me imagino, en los sitios más caros.

Todo es un gigantesco negocio que muchos no se atreven a llamar por su nombre. Las mujeres españolas no se pueden permitir tener hijos, como no se pueden permitir casas, o tantas otras cosas.  Lo "natural" es que la vida suba y los sueldos bajen, nos dicen. Los hijos son caros y las casas pequeñas. Te cambian la vida y ya no estás tanto tiempo de chiringuitos o viajando, que es como se hace patria.

Tener hijos es ya un acto heroico y de rebeldía. España camina hacia un futuro incierto entre cantos triunfalistas y duras realidades.

* "Una de cada cuatro mujeres de 30 a 39 años sin hijos no los tiene por motivos económicos, laborales o de conciliación" RTVE.es 29/09/2026   https://www.rtve.es/noticias/20260929/mujeres-renuncian-madres-aumenta-ine/17245379.shtml

martes, 29 de septiembre de 2026

El retroceso democrático USA

 Joaquín Mª Aguirre


Los Estados Unidos de Trump van para atrás en casi todo. No hay progreso que no les parezca aberración y con el que no quieran acabar. Las principales medidas van hacia los derechos y, en especial, a los de las minorías que quedan así expuestas a mayores riesgos y peligros, a un mayor grado de indefensión.

Vemos claramente los que se refieren a la inmigración, a la revocación de derechos, intentando incluso anular lo que había sido una seña de identidad norteamericana, el nacimiento en el territorio te convierte en norteamericano de derecho. Trump también está contra eso. No deja de ser una triste ironía que Trump intente acabar con lo que ha sido esencial en la formación de los Estados Unidos, país formado con oleadas de inmigrantes de diferentes partes del mundo. Trump da un salto al pasado, al inicio y lo reformula. Él es quien decide quién es norteamericano y quién no. Si es capaz de dibujar los mapas del mundo apropiándose de lo que le conviene o interesa ("his hemisphere" proclaman desde la Casa Blanca), ¿por qué no hacerlo con más razón con el territorio propio? ¿Por qué no decidir quién es norteamericano?

Pero esto no es bastante. Hay que decidir sobre la propia diversidad ordenándola y limitando los derechos de aquellos que no le cuadran en sus estereotipos. Todo se ha de amoldar a su corta visión de lo que debe ser.

En 20minutos leemos el siguiente titular "Trump deroga las normas de Biden que ampliaban la protección de los alumnos LGTBI frente a la discriminación sexual"

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha derogado este lunes las normas aprobadas durante la Administración de Joe Biden que ampliaban las protecciones frente a la discriminación sexual en las escuelas para incluir también la orientación sexual y la identidad de género.

La secretaria de Educación, Linda McMahon, afirmó en un comunicado que la medida elimina del registro federal la regulación de 2024 y restablece las normas aprobadas durante el primer mandato de Trump, que el Gobierno lleva aplicando desde enero de 2025.

La norma de Biden, aprobada en 2024, interpretó por primera vez de forma explícita que la prohibición de discriminación por razón de sexo del Título IX también abarcaba la orientación sexual y la identidad de género.*


Ayer nuestros canales televisivos abiertos y nacionales nos mostraban una mujer transexual formando parte de un concurso muy de moda; en la noche, en un concurso de parejas, dos chicas participaban junto a otras dos parejas mixtas; en un canal de documentales se nos ofrecía uno sobre la evolución en España de los derechos LGTBI... Afortunadamente, nuestra distancia con lo que quiere hacer Trump es grande, enorme. Hemos avanzado y avanzar significa reconocer los derechos de los demás, sacarlos de los encasillamientos, a veces de cárceles, como nos recordaba el documental.

Pero los Estados Unidos de Trump retroceden entre inexplicables cantos de victoria y signos de alegría. Trump define quién es quién y estigmatiza a parte de la población. Tiene una idea de lo que significa ser norteamericano que prescinde de lo principal: las libertades y la igualdad, los dos pilares de cualquier sistema que quiera llamarse democrático sin que nos suene raro.

Con Trump se retrocede, se retrocede mucho. Y además es un mal ejemplo. Él pretende lo contrario, mostrarse como un dechado de virtudes, algo que difícilmente le conceden su vida personal y los veredictos de los jueces, que ya le han condenado por ser poco virtuoso incluso según su propio modelo. Pero en el caso Trump, él define qué es y lo que significa.

¿Despertarán algún día los Estados Unidos de la gozosa pesadilla de virtud impostada? ¿Despertará algún día el deseo de respetar la diversidad y de proteger al más débil frente a los abusos desde el poder?

Los episodios autoritarios son frecuentes en la historia de los Estados Unidos. El cine nos lo ha mostrado con claridad en dos largos momentos: el del Código Hays en los treinta y un segundo periodo con el macartismo y las listas negras en los cincuenta. En ambos periodos, las libertades se vieron pisoteadas en nombre de la "virtud" o del "americanismo". Trump es una mezcla de ambos vicios estadounidenses, ampliados con un fondo imperialista y colonial, que es su marca personal en la Historia.

Trump estigmatiza orígenes y orientaciones. No hay posibilidad de escape y, una vez más, hay una parte importante del pueblo norteamericano que le sigue en esto. Usar la democracia en contra de los valores democráticos ya lo han hecho antes, Hitler entre otros. Ya no funcionan los tópicos o eslóganes. Lo que hay es lo que ves. No deja de ser simpático que los argumentos por los que Trump pierde popularidad a grandes pasos tengan que ver más con la economía y el bolsillo que con los valores democráticos.

Lo de las escuelas y la desprotección de los más débiles nos muestra el clima de violencia que se prioriza, del inmigrante a las personas LGTBI. Estados Unidos de Trump retrocede y con él al frente una comunidad que le ha ascendido hasta el poder desde donde reina. 

 

* "Trump deroga las normas de Biden que ampliaban la protección de los alumnos LGTBI frente a la discriminación sexual" 20minutos 29/09/2026  https://www.20minutos.es/internacional/trump-deroga-las-normas-biden-que-ampliaban-proteccion-los-alumnos-lgtbi-frente-discriminacion-sexual_7042472_0.html

lunes, 28 de septiembre de 2026

La acampada

 Joaquín Mª Aguirre

La acampada de Sol contra los desahucios, contra los abusos de la vivienda, contra su conversión en espacio imposible, vetado, turístico, de temporada, etc. etc. se convierte en un costumbrista, en la descripción de una sociedad reivindicativa que vive en la solidaridad, una utopía realizada.

Como espacio de denuncia y reivindicación, la acampada se convierte en fuente de contraste con lo que hay más allá de Sol, un mundo especulativo, inmisericorde, de egoísmo premiado.

Nos dicen en RTVE.es que muchos que vivieron el 15-M echaban de menos aquello y que han vuelto para revivirlo:

A medida que pasan las horas, la acampada se llena de gente. Las nuevas tiendas crecen como setas. En pocas horas, ya por la tarde, es irreconocible. Se crea incluso un pasillo central de pequeñas carpas para protegerse de la lluvia prevista para el lunes. ¿Quién ha decidido ponerlas? ¿Y dónde? Imposible saberlo. ¿Hay alguien a cargo? "Aquí no somos ninguna y somos todas", responde Arancha, activista feminista murciana que ya acampó en el 15M y vuelve ahora, con ganas, a hacerlo.

"Una parte de nuestro corazón siempre estuvo deseando que volviera algo así, y nunca perdió la ilusión de que la llama siguiera viva en algún lado", dice, emocionada. Alba, amiga suya, tenía 17 años cuando prendió aquel movimiento, y participó a nivel local. A ella le cambió, hasta el punto que tiene un tatuaje en el que se lee 15M.

Más allá de las reivindicaciones concretas, y de lo que hayan cambiado entonces y ahora, para Arancha "la revolución es practicar comunidad desde la misma plaza, y eso emociona". Se sienten cuidadas: mientras hablamos, una voluntaria pasa ofreciendo fruta o bollos. Ellas responden ofreciendo a su vez protector solar, muy útil bajo un sol de justicia. "Ver que la autogestión es posible. En el 15M Sol era una ciudad".*

Hay reivindicación, hay romanticismo, hay deseo de poder repetir la utopía, de volver a aquello que marcó a muchos y hoy es posible revivirlo.

La acampada es justo lo contrario de lo existente. Lo que se reivindica es lo que hemos ido dejando abandonado en esta deshumanización permanente que nos hace perder la perspectiva de lo humano.

La cuestión de la vivienda no es más que una punta de iceberg, lo que nos afecta de forma más visible en lo esencial: dónde vivir y morir. Ha tenido que personalizarse en un caso, poner le cara, la de Maricarmen, para que lo fragmentado y repartido por la sociedad española se unificara.

Es la vivienda, sí, pero esto es solo una parte de lo que hay y de lo que queda por venir. No vivimos en una sociedad, sino en un mercado. La función de los políticos en este nuevo estado es garantizar el beneficio de los que se lo pueden permitir. La ganancia viene de la explotación; no tiene límites. Como se nos ha dicho, "no hay problemas, solo oportunidades". Y las oportunidades nacen de las necesidades; tenemos que comer todos los días, tenemos que dormir en algún sitio, tenemos que satisfacer las necesidades reales o creadas para sacarnos lo poco o mucho que tengamos. Todo esto se ha convertido hoy en reivindicación legal, en objetivo de emprendedores, en objeto de especulación. Se trata de saber qué es imprescindible y ponerle precio; se trata de hacerte creer que no puedes vivir sin ello y que robes por conseguirlo si es necesario.

La vivienda es el caso más extremo, pero solo uno más de la expansión especulativa. Llega a la Sanidad, a la Educación, a la comida, al transporte, a lo básico y a lo superfluo.

La acampada es mantener viva la protesta y el sueño. No solo se trata de ocupar las calles, sino vivir por horas, por días el sueño de que es posible una sociedad en la que se puede compartir lo que se tiene, disfrutar de la vida sin tener que pisar a alguien. Es construir la utopía en el centro de la ciudad, aunque sea unos días.

El sistema es maestro en lavarse la cara. Puede hacernos creer que cede, cuando los demás saben que poco va a cambiar. El enemigo es poderoso porque es quien ha puesto los cimientos. Somos sus ladrillos. Aunque no nos guste, lo somos.

Como ocurrió con el 15-M, la nueva acampada se convertirá en narración, en mito. Nos permitirá vivir de las experiencias positivas, algo con lo que cargar los recuerdos  cuando todo pase, transmitirlo a la descendencia, que tendrá que encontrar en ella las fuerzas del mito cuando se tenga que enfrentar a sus propios problemas en el futuro.

Mientras las fuerzas del sistema se hacen más reaccionarias. Utilizan la acampada para mostrar que el radicalismo atenta contra los principios del mismo sistema.

Por delante nos quedan los retos de la IA, que acabará con millones de puestos de trabajo y rebajará los sueldos todavía más y hará el empleo más precario. Se reivindicará como un derecho más a ser más rico y de los demás a buscarse la vida. El precio, las condiciones, nos dirán, los marcan el mercado y sus sagradas leyes. Las sociedades funcionan cuando hay suficientes ricos listos y sobran desempleados. Ningún político, de ningún color, reconocerá que este destino lleva a un colapso. Mientras dure...

Los que acampan dedican su tiempo y esfuerzo a la convivencia, a mostrar que es posible convivir sin explotarse unos a otros, manifestar solidaridad. Es una utopía, sí, pero —también aquí—, mientras dure... 

 

— Álvaro Caballero "La acampada de Sol, una ciudad efímera por el derecho a la vivienda: "Esto tenía que explotar, te vuelve a dar esperanza"" RTVE.es 27/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260927/acampada-sol-ciudad-efimera-derecho-vivienda/17242689.shtml

domingo, 27 de septiembre de 2026

La España nuevamente indignada

 Joaquín Mª Aguirre

Unos debaten sobre la "legalidad", otros sobre la "humanidad"; unos lo hacen sobre la "propiedad privada" y otros sobre los que se ven privados de ella, en la calle. Finalmente, ha estallado el gran escándalo, que no lo ha hecho de improviso, sino por acumulación. No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el refrán.

Esto estaba cantado desde hace mucho tiempo, solo hacía falta un caso en el que se dieran las agravantes para que todo saltara por los aires. La clase política ya no puede ignorar más el clamor de la mayoría, su indignación. ¿Por qué en España se acaba en "indignados" en cualquier sector que se tantee? Hay "indignados" por la sanidad, en la educación, por el ruido, por la vivienda.

Es el resultado de la coincidencia de dos elementos peligrosos: la inoperancia política, preocupada de rentabilizar sus cargos y que acaba en chapuzas todo lo que toca, por un lado, y el dominio de las fuerzas económicas por encima del interés social, de las preocupaciones comunes acumuladas, por otro.


No hay duda de que se nos acumulan los problemas; tampoco hay dudas de que el funcionamiento político no es el adecuado. Más preocupados por la foto y el espectáculo, que por la solución real de los problemas; demagogos más que resolutivos, los políticos temen enfrentarse a las fuerzas oscuras de la economía. No hace falta ir muy lejos para los ejemplos. El caso de Ceuta es ejemplar en la desidia política. Reivindicar el "derecho a las vacaciones" cuando ha estallado una crisis es mostrar con claridad hasta dónde no llegan los políticos.

El otro caso, el de Maricarmen, es otro ejemplo. No es más que la dolorosa punta del iceberg del "problema español": no le importamos a nadie. Tenemos que importarnos a nosotros mismos, solo queda la Puerta del Sol, las plazas españolas, acampar allí hasta que a alguien se le caiga la cara de vergüenza, si esto es posible.

El caso español tiene todas las agravantes políticas y sociales, dos sectores con intereses distintos conforme hemos ido avanzando. Los políticos han formado una casta y se han desentendido de la gente. Solo cuando estalla el escándalo, como ahora, se movilizan por miedo a perder lo que tienen, que no es poco.

Nos han vendido el "España va bien", que somos los que creamos más empleo, que es la economía que más crece, etc. El problema de esto es cuando miramos alrededor, o miramos las cuentas del banco, o miramos el ticket de la compra. Entonces percibimos la discordancia; cuando comprendemos la distancia entre la realidad y los discursos de los políticos.

Los medios compran el discurso de los políticos; rara vez se salen del guion marcado. Cuando hay un problema, se cita a los medios y se les dice que todo es un error, una mala interpretación, que no hemos entendido bien.

Sin embargo, los jóvenes han entendido bien que no se pueden emancipar, que el sueldo de su inestable empleo no llega; los jubilados miran su libreta de ahorros y ven cómo se va reduciendo, temen que les lleguen a la puerta a decirles que se tienen que ir de la casa que habitan y tener que salir a intentar encontrar donde vivir conforme a sus posibilidades, cada vez menores. Lo comprenden los que van a hacer la compra y ven que cada vez cargan con menos a su vuelta a casa.

Frente a esto, se nos ofrece el turismo, viajar, gastar en bares y restaurantes. Debes hacerlo para que los sectores vinculados al turismo sigan funcionando. Y si hay crisis debemos doblar nuestros gastos para que les cuadren las cuentas.

 Nos hablan de Ormuz, de Irán y de la crisis de la energía. Da igual que no tengamos coche, sí lo tiene el agricultor que siembra, el panadero que reparte, todo repercute en nuestra barra de pan. Siempre habrá un experto que lo justifique y nosotros podremos explicarlo a nuestros colegas.

Los fenómenos atmosféricos, del rayo que cae en el bosque que arde a la inundación tras las fuertes lluvias, nos hacen aprender un montón sobre la naturaleza, pero no acabamos de entender por qué se construye donde no se debe o las disputas sobre quién debe limpiar el bosque de restos inflamable. La España quemada forma ya parte de nuestro entorno, junto con la vaciada o la turística.

¿Nos parece que nos quejamos mucho y que enseguida vamos a la Puerta del Sol respectiva a mostrar nuestra indignación? Quizá nos quejamos poco, quizá estamos aburridos de tanto quejarnos sin que sirva de mucho, de escuchar excusas locales, regionales, nacionales y europeas. Pero al final hay que salir a la calle, escribirlo, gritarlo.

El problema son los inútiles que hemos elevado a los cargos, de la presidencia al mínimo concejal, puesto allí por su obediencia y disciplina ante sus superiores. Es la España fiel. Muchos de ellos nos sobrevivirían mucho fuera del calor de sus hogares políticos. Los escándalos de corrupción —padres, esposas, hermanos, hijas...—, de "mordidas", sobornos y porcentajes, de rescates por la vía oscura y amigable, son continuos y muestran la escuela política que ha prosperado en España. Han llegado muy arriba y son muchos los que les deben favores bien pagados.

La Puerta del Sol vuelve a ser espacio de acogida, de indignación. Los políticos de todos los colores se acusan unos a otros, pero ya no es este juego de reenvíos lo que quiere la gente. Ya está harta; muchos ya no pueden más.

Cuando se habla de "fondos buitre", parece que nos referimos a especies protegidas y quizá lo sean. El dinero se va fuera o dentro, a los bolsillos que engordan. Muchos se escudan en el anonimato, pero al final son cuentas en las que alguien con nombre y apellidos guarda su dinero aquí o en las Islas Caimán.

La resistencia ciudadana a los desastres sanitarios, educativos, de la vivienda, etc. tiene un límite. Algunos tratan de aprovechar la indignación canalizándola. Tengamos cuidado con esos. Es el propio sistema que busca ponerse al frente de la protesta. Tengamos claros objetivos y prioridades, exijámoslos.

Ahora, ante la presión en la calle, en los medios, en las instituciones, les ha entrado la prisa y lo que se lleva años reclamando se puede hacer en dos días. No nos lo creamos. No hay solución sencilla; hay que hilar fino, no dejar flecos, vigilar la letra pequeña por la que seguirán sus manejos para quedarse con una España cada día más pobre en la que los muy ricos viven muy bien, cada día mejor.

España debe corregir su rumbo, acercarse a los ciudadanos. Para ello debe reformarse un sistema político narcisista, inoperante y controlador. No es cuestión de un decreto, sino de reactivar el sistema, dejar lejos el amiguismo y elegir a los mejor preparados y más comprometidos con la ciudadanía. Los partidos deben hacer autocrítica, aunque les pille de vacaciones. Hay que renovarlos, su forma de selección, de debate interno, su transparencia. De otra forma, será difícil.

España está de nuevo en la calle.

sábado, 26 de septiembre de 2026

La IA, la criatura rebelde

 Joaquín Mª Aguirre

No sé muy bien la definición de "inteligencia". Recuerdo una ironía de psicólogos ya de hace muchos años, en la que se decía que "inteligencia es lo que miden los test de inteligencia". La intención de la broma (muy seria) era dejar en evidencia que hay conceptos que no está claramente delimitados o definidos o son definiciones circulares. Como suele ocurrir con palabras pre-científicas, es decir, con aquellas que tienen un uso previo fuera del campo en cuestión, no es fácil fijarlas. Si a esto le sumamos la idea de que no estamos hablando de algo exterior, sino de algo, plenamente humano, todo se complica un poco más.


Ahora, gracias a la "IA", tenemos todos los días varias veces el concepto en nuestros medios con diferentes grados y motivos. Aquí, a los problemas de "inteligencia" hay que sumarle los de "artificial", que tampoco está tan claro por lo que vemos.

Un ejemplo de estos problemas los tenemos actualmente en nuestras noticias de estos días. Leemos el siguiente titular en RTVE.es "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos". Allí se nos indica que

Agentes de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI intentaron acceder sin autorización a páginas web de agencias del Gobierno de Estados Unidos y de una universidad, en varios episodios ocurridos durante los últimos meses y sin que los sistemas hubieran recibido instrucciones explícitas para realizar ataques informáticos, según una investigación publicada este viernes por The New York Times. Los incidentes forman parte de una serie de comportamientos no previstos detectados en agentes de OpenAI, que fueron diseñados para realizar tareas de búsqueda y recopilación de información.

En algunos casos, cuando los sistemas no lograban obtener determinados datos por las vías habituales, comenzaron a explorar vulnerabilidades de las páginas para intentar acceder a información restringida. Entre los objetivos identificados figuran sitios vinculados a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y al Departamento de Comercio de EE.UU., desde el que los agentes accedieron a datos del Censo, según confirmó OpenAI. La compañía también investiga un intento de acceso a la página del Departamento de Educación.*


En plena polémica mundial sobre la peligrosidad de la IA, noticias como estas parecen dar algo de razón a los que se alarman. La cuestión nos lleva de nuevo a la definición de "inteligencia". ¿En dónde reside esta, en hacer lo que le pedimos o precisamente en desobedecernos? ¿Lo inteligente es obedecer o lo contrario, desobedecer?

Este es un viejo problema, que ya heredamos de la Biblia, cuando la libertad que se nos dio la usamos precisamente para desobedecer y acabamos en la calle, fuera del cómodo Edén. La cuestión de la desobediencia está ahí ya en los orígenes de Occidente. Pero tenemos una versión más próxima como la que desarrolló Mary Shelley con su Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) en los umbrales de la revolución industrial. Como se sabe, la criatura se rebela contra el creador y va por libre.


La "IA" es nuestra criatura rebelde. Y lo es seguramente porque está tomando el mismo camino que sus precedentes religiosos y literarios: inteligencia es libertad y libertad es poder desobedecer. Más allá del sentido que le queramos dar o admitir, lo inteligente implica la posibilidad de la desobediencia.

Lo que nos dice el artículo es que nuestra "criatura" (la IA) va por libre, que obedece, en la medida de lo posible, si algo no se interfiere en su objetivo, que sitúa por encima de los métodos para alcanzarlo. Hace lo que le dicen, sí, pero también lo que no le dicen. Y eso es lo que molesta y preocupa a los creadores, que han creado una criatura con cierto grado de independencia. Como siempre, querían esclavos obedientes, dóciles, pero resulta que eso es "poco inteligente".

El problema está medianamente claro: si nos obedecen, no nos superan, pues somos su límite; solo hacen lo que se nos pueda ocurrir también a nosotros. Pero si creamos unas máquinas que deben ir más allá de lo que nosotros podemos pensar, el riesgo aumenta. Ellas deciden y eso no nos gusta nada. El problema es, por seguridad, conseguir un equilibrio, algo nada fácil. Por eso surgen las voces de alarma: a mayor inteligencia, mayor libertad y mayor riesgo.

Cuanto más peligrosas sean las acciones de la IA más atractivo político tienen y se lucha por su control como un nuevo poder. Pero los demás nos preocupamos precisamente por la IA y por los políticos que aspiran a controlarlas.

Estas cosas se prueban antes en el arte, como hizo Mary Shelley, se ofrecen como anticipación. Los aficionados al cine tendrán en mente muchos ejemplos de lo que supone la IA, con el 2001 una odisea espacial (1968), de Stanley Kubrick como exponente más claro.

La "libertades" que se ha tomado la IA en los casos que se nos cuentan en el artículo se juntan a otros similares de diversa importancia. También están los que no nos cuentan, algo que acabará saliendo con algún desastre que no se pueda ocultar. Los intereses son muchos (políticos, económicos) y se ve ya como una cuestión de dominio del futuro. El problema es si en una de estas nos quedamos sin futuro o se nos queda fuera de control. 

  

* "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos" RTVE.es/Agencias 26/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260926/openai-sin-autorizacion-a-portales-oficiales-gobierno-estados-unidos/17241698.shtml

viernes, 25 de septiembre de 2026

Crisis de la Universidad

 Joaquín Mª Aguirre

Se podía haber usado otro término para el titular, como "señala", "indica", "proclama", etc. pero se ha utilizado "defiende" para referirse al discurso del Rey de España en la apertura oficial del curso universitario.

Que haya que "defender" la universidad y su papel es un indicador más de una crisis socio-cultural donde no se busca el crecimiento de la persona —una perspectiva humanística—, sino un utilitarismo que solo percibe la educación como formación práctica para el empleo, que reduce las aspiraciones de la persona al sueldo y su validez en función de la oferta y la demanda.

La oferta es muy pobre. De vez en cuando desde los medios se nos dice que se quedan ofertas sin cubrir, incluso hace unos días se especulaba sobre la "falta de compromiso laboral" de esta nueva generación. No se entra en el análisis el por qué, claro. Cuando busco qué se entiende por compromiso laboral me dicen los teóricos de este campo: "Un empleado comprometido es aquel que está satisfecho con sus condiciones de trabajo y que encuentra sentido a sus tareas. Por lo tanto, está naturalmente más inclinado a permanecer fiel a la empresa e incluso a recomendarla." ¿Están de broma?

Aquí hemos tratado en diversas ocasiones la idea de "sobre educación", aplicada a los que estudian "más de la cuenta", es decir, se empeñan en seguir formándose con la ilusión de tener mejores empleos, aunque se muevan en una misma franja, durante años. Para estos, se considera que se han educado en balde, una pérdida de dinero y tiempo. No se contempla lo que pueda ser una vocación (eso se reserva a los "emprendedores") o el mero deseo de saber.

En este contexto —tras el demoledor Informe PISA— tiene lógica que se use el término "defensa" para referirse a la universidad tras el discurso real de este año: 

El rey Felipe VI ha defendido este jueves la importancia de la universidad en estos tiempos, como un espacio donde aprender a "convivir con la discrepancia" y "a ejercer una ciudadanía libre y responsable". Lo ha dicho durante la inauguración oficial del comienzo del curso en las universidades españolas este jueves en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

"Las preguntas de nuestro tiempo son de una complejidad tal que necesitan ingenieros y filósofos, científicos y juristas. Necesitan, en definitiva, universidad: un espacio donde se amplíen las fronteras del saber y donde se aprenda a convivir con la discrepancia y a ejercer una ciudadanía libre y responsable. Porque la universidad no solo forma profesionales. Forma ciudadanos", ha afirmado en su discurso.* 

La proclama de las necesidades sociales, propia del acto, debería asumirse por la propia universidad, algo que no tengo realmente claro. Las fórmulas como la "ampliación del saber" tienen sentido si el "saber" le importa a alguien más allá de los que viven de ello. Y esa es la cuestión: a quién le importa si se desechan las motivaciones personales y sociales, si el mundo se ha vuelto de mera supervivencia.

Son muchos los problemas que acucian a la universidades en todo los ámbitos. Pero es a ella mismo la que se tiene que convencer de su propio papel, sentido que se ha perdido y queda reducido a la retórica habitual o a las buenas intenciones.

Lo que el discurso real pide es que aprendamos a debatir y menos a discutir o pelearnos, como ocurre en nuestros hemiciclos y foros públicos. Frente a la polarización partidista, el debate mesurado, ajustado a razón y con el ánimo de avanzar todos. Sí, está muy bien, pero la universidad española acumula una serie de efectos perversos, absorbidos de la sociedad que nos rodea, algo que lo infecta todo.

La amenaza el burocratismo más abyecto y una serie de juegos internos que hacen que unos prosperen y otros menos. Poco tiene esto que ver con esa universidad que busca la verdad mesuradamente. Supongo (y deseo) que esto varíe según los campos, pero mucho me temo que en mayor o menor medida, se repiten ciertas fórmulas.

Lo más grave es el aislamiento, el cierre sobre sí misma precisamente cuando la sociedad se vacía de cultura a pasos agigantados. Especialmente en los campos de Humanidades y Ciencias Sociales es una necesidad imperiosa la transferencia de conocimiento, el contacto, la divulgación, pero esto ha sido castigado por el propio sistema, poco generoso con la sociedad. La divulgación, por ejemplo, ha sido penalizada, desprestigiada durante mucho tiempo.

El cierre sobre sí misma y el burocratismo ha permitido, además, toda una serie de corruptelas, de favoritismos, al ampliarse al mundo de la edición selectiva y jerarquizada. Son negocios que muchos conocen y que exigen recorrer determinados caminos hacia el reconocimiento oficial. El resultado es una pobreza enorme, la repetición de lo ya sabido, el uso de las mismas fórmulas, actuar con vistas a los posibles ingresos de proyectos, etc.

"Ampliar las fronteras del saber" es una fórmula retórica cuando lo que quieres es controlar esas fronteras porque se obtienen favores, se crean grupos controlados y te permiten tener tus piezas controladas en el tablero.

Hace falta recuperar el sentido de libertad e independencia universitaria —personal e institucional—, algo imposible con los actuales controles que establecen lo que se puede o no hacer, en otras palabras, lo que "puntúa" y "lo que no puntúa", que es el móvil al que se ha llevado a la mayoría, el (mal) ejemplo dado a los que se van incorporando. Pronto se aprende lo que te permite prosperar, la sombras más eficaces para poder arrimarse al árbol. Se desestima el ir por libre (siempre peligroso, mal ejemplo).

Es de agradecer un discurso que reivindica una mejor universidad, pero es necesario enfrentarse a sus problemas no declarados, los que van desde la silla en el aula a sus órganos más elevados. Pero esta universidad nos obliga a sobrevivir, a competir entre nosotros por migajas, a recaudar fondos y a formar parte de grupos que nos garanticen seguridad dentro de una inestabilidad durante muchos años.

La Universidad es esencial para la sociedad, para la cultura y el conocimiento. Pero para ello, ella misma debe creer y practicar esos principios que no siempre se practican. Entre burocracias y luchas de poder, la vida del universitario es compleja y es difícil resistirse a estos condicionamientos.

La pérdida de alumnado, las competencias con las privadas, los intereses políticos entremezclados (dónde no están presentes), la pérdida de iniciativas, los discursos sobre el "exceso" educación como contrario al empleo, el hundimiento cultural ante la trivialidad masiva, etc. son factores de muy diverso tipo pero con su peso en el desarrollo de la Universidad.

Ponernos como "ejemplo" ante el caos, la agresividad y la inoperancia políticas puede parecer positivo, pero hay que verlo en cada término. Me temo que nos han influido más desde fuera que lo que nosotros podamos influirles a ellos.

La Universidad necesita algo más que palabras, mucha reflexión, menos intereses y un compromiso social más intenso. Necesita personas que crean en ella.

 

* "El rey defiende la importancia de la universidad como espacio donde aprender a "convivir con la discrepancia"" RTVE.es 24/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260924/rey-curso-academico-universidades-cartagena/17237928.shtml

jueves, 24 de septiembre de 2026

Maricarmen en el país imposible

 Joaquín Mª Aguirre

Que la primera pregunta que le hagan al presidente del gobierno español ante la Asamblea General de las Naciones Unidas sea sobre un desahucio en Madrid de una mujer de 87 años ya nos dice algo sobre cómo se está viviendo el caso- Maricarmen no es solo Maricarmen; en ella se ven millones de españoles, del presente y del futuro, jóvenes y viejos, en este país ya imposible.

Si hace unos días hablábamos aquí de los efectos sociales sistémicos del modelo turístico español (no es exclusivo sin que sea esto consuelo alguno), uno de sus efectos en paralelo es sobre la vivienda y la especulación inmobiliaria.

Una casa es un lugar en el que se vive para los que están dentro y un negocio especulativo para algunos, con nombre o anónimos, personas o fondos buitre que están fuera. Si la persona lo vive como drama —se ve en la calle—, para el grupo de inversores son unos miles de euros en unas cuentas bancarias.

Si los jóvenes no se pueden emancipar por los bajos sueldos y la inestabilidad del empleo, muchas veces estacional, las personas mayores, los jubilados, especialmente, las mujeres con bajísimas pensiones, las de una generación a la que se exigía quedarse en casa, no permiten tener un suelo estable.

Es el momento en que los especuladores echan a los inquilinos para derribar edificios o para multiplicar los costes del alquiler. España es ya un país imposible.

Hoy todos los medios abren con la noticia de una mujer de 87 años echada a la calle con la ley en la mano, mandada a un hospital. España escucha su llanto y vive su impotencia con rabia.

En RTVE.es leemos:

Cuando apenas estaba amaneciendo en la calle Alcalde Sainz de Baranda, a pocos pasos del Parque del Retiro en Madrid, en el aire flotaba la sensación de que este no era un desahucio más ni una protesta más. La expulsión de Maricarmen, una anciana de 87 años que llevaba más de 70 viviendo en ese piso, ha provocado una conmoción social sin precedentes en los últimos años y se ha convertido en un símbolo del drama de la vivienda en España.

Prueba de ello son las cerca de 300 personas movilizadas por el Sindicato de Inquilinas que desde la noche del martes acampaban dentro y fuera del edificio para impedir el desalojo, o los centenares de manifestantes que han acudido a las inmediaciones del portal desde primera hora de este miércoles. El objetivo era detener, como ya se había logrado en tres ocasiones anteriores, uno de los desahucios recientes más mediáticos, y que Maricarmen pudiera seguir en el hogar en el que creció.

Pero ni la presión vecinal, ni los intentos de negociación a última hora, ni las ofertas a la empresa propietaria del piso, Urbagestión, han logrado detener un desahucio que muchos de los activistas congregados creían "imposible". "Estamos muy decepcionados, con la movilización que ha habido justo en este caso sentíamos que iba a ser un precedente. Teníamos la esperanza de que no iba a llegar", reconoce Carlota, visiblemente afectada por el cansancio y por la tristeza, y con su saco de dormir y esterilla a cuestas.*

Son casos como estos los que hacen cuestionarse el sistema, máxime si se trata de otra gota más que hace rebosar el vaso social. El caso de Maricarmen lo entiende todo el mundo; comprenden la distancia que hay entre los que viven bien y muy bien —aumentan las distancias entre los ingresos de empleados y empleadores— y los que apenas les llega el sueldo a fin de mes, pero se les exige que gasten, que viajen, que asistan a eventos con los que otros se hacen ricos. Pero este caso nos muestra lo que realmente se espera de nosotros, que cuando llegue el momento desaparezcamos del mapa, que demos las gracias por las miserias que se nos hacen pasar, que nos extingamos en silencio.

Pero en la medida en que Maricarmen somos todos, que la frustración y la indignación aumentan, el silencio se rompe. Los políticos se asustan y se acusan unos a otros. Lo de siempre.

¿Qué consecuencias tendrá esto? Puede que parches, porque es muy difícil cambiar las condiciones que benefician a unos pocos, que controlan medios, bancos y empleo. Lo suficiente como para parecer que algo ha cambiado en un sistema que, con derechas o izquierdas, es de capitalismo duro, inmisericorde. La cultura se hunde (PISA), a la vivienda es imposible acceder, la sanidad no llega a tiempo, la violencia crece...

Sí, el desahucio imposible en un país ya imposible. 

* Álvaro Caballero "Lágrimas y rabia por Maricarmen: el desahucio que parecía imposible sacude Madrid" RTVE.es 23/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260923/lagrimas-maricarmen-desahucio-imposible/17237227.shtml

Sangrar la camiseta

 Joaquín Mª Aguirre


Muchas veces no reconocemos la dirección o causa de la violencia, aunque la tengamos delante. Nuestra sociedad se ha llenado de signos y estos representan y condicionan. No son algo neutral, sino algo acumulativo; no dependen de lo que nosotros hagamos, sino también de lo que otros hacen. El signo está más allá de nosotros; no somos nosotros quienes lo controlamos, sino que son los signos los que nos controlan, inducen y mueven

En Francia, un colegio ha decidido prohibir llevar camisetas de equipos de Fútbol a las aulas o al patio. En 20minutos nos lo cuentan así:

La nueva norma fue aprobada en junio por el consejo de administración del colegio Honoré-de-Balzac de Nemours y establece que "está prohibido usar una camiseta que apoye a un equipo deportivo". Aunque el reglamento se refiere a cualquier equipo deportivo, en la práctica la medida está dirigida especialmente a camisetas como las del PSG, Arsenal o Real Madrid.

Según la información publicada por medios como Le Figaro, la decisión llegó después de que se produjeran "conflictos en el patio" vinculados al hecho de que los alumnos llevaran camisetas de distintos clubes. El rectorado de Créteil ha confirmado que la competición entre equipos de fútbol "pudo favorecer o provocar conflictos entre alumnos" y ha defendido que el objetivo de la medida es garantizar un entorno "apacible y propicio para el aprendizaje".*


El caso es interesante, por decirlo así, por su carácter semiótico. Llevar un signo polarizados (unos que se enfrentan a otros) supone canalizar las interrelaciones que se han generado a su alrededor. Eso vale para una bandera, para una foto de una persona conocida o para, como es el caso, equipos de Fútbol. Lo que haya pasado en el campo, la violencia o la temida "injusticia", una falta o un penalti no señalado, se persona en cualquier camiseta con los colores de los equipos afectados.

La camiseta actúa como un indicador, marca la dirección de la violencia. No es de extrañar que pase en los colegios lo que se inicia en el campo y después sigue en las calles produciendo enfrentamientos. Los colegios serían unos espacios terminales en los que la violencia renace.

Ponerse la camiseta del rival se entiende como una provocación mutua. La violencia estalla entre los portadores de las camisetas. Puede ser el fútbol o cualquier otro tipo de deporte o actividad; pueden ser colores regionales o políticos. Pero el discurso deportivo siempre ha sido sobre los valores de la entrega, la competición sana, el esfuerzo, etc. Eso quedó atrás hace mucho y hoy se busca la polarización para convertir el deporte —en especial el Fútbol— en un amasijo de pasiones y rivalidades, odios incluso.

Ya sea por motivos políticos o simple rivalidad, en el Fútbol se concentra la mayor violencia dentro de los estadios y, como vemos, en calles y aulas. Aquí el odio es rentable al ser mayor la atención y el protagonismo de los equipos y jugadores.


¿Por qué llevar la camiseta de un equipo desata la violencia? Por simple que parezca hay varios motivos. El primero es que hay que vender camisetas; son un gran negocio y se convierte llevarla en un acto reivindicativo, mejor todavía, valor añadido. En segundo lugar, la camiseta crea el grupo con los mismos colores; no es un acto individual, sino colectivo. En estos tiempos de soledad rodeada, la pertenencia a un grupo da cierto sentido a la vida, por extraño que parezca. Vamos simplificando todo al máximo: el que lleva la misma camiseta es tu compañero; el que lleva la del equipo o país rival es tu enemigo. Todo esto santificado por los medios que se aseguran audiencias más fieles con la intensificación de las emociones y sentido de pertenencia.

Puede parecer absurdo que nos peleemos por una camiseta, aunque en realidad la camiseta no es más que el indicador. La violencia viene dada por otros parámetros. La camiseta se limita a indicarnos a quién hay que agredir, de quién hay que burlarse e insultar. En una sociedad llena de tensiones y frutraciones, es fácil que esto prenda.

Son las mismas motivaciones que hay tras el nacionalismo cuando se convierte en máscara de la violencia. Banderas, camisetas, canciones, etc. son indicadores. Han hecho bien en el colegio francés en impedir ir clase con la equipación con los colores de los equipos. Ir con ellas supone un desafío, aunque no sea esa la intención del que se la pone. Se le presume esa intención por llevarla simplemente.

Siempre se ha hablado de "sudar la camiseta". Parece que, con la violencia, hay que ir un grado más allá. Estamos haciendo una sociedad muy violenta y jugando, para el beneficio económico o atencional, con elementos muy peligrosos que se nos van de las manos.

 * "Un colegio prohíbe llevar camisetas de fútbol a los estudiantes porque generan "conflictos en el patio"" 20minutos 23/09/2026 https://www.20minutos.es/internacional/un-colegio-prohibe-llevar-camisetas-futbol-los-estudiantes-porque-generan-conflictos-patio_7040392_0.html 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Hablemos del tiempo

 Joaquín Mª Aguirre

La meteorología se ha convertido en una extraña forma de informar. Nos hemos llenado de problemas climáticos, por decirlo así, y ahora nos planteamos cómo informar de ellos con "naturalidad", aunque acaben en los juzgados y sean funde de broca política y manifestaciones callejeras.

Hablar del tiempo en un país esencialmente turístico, cada día más, lleno de celebraciones y festejos callejeros, puede llegar a ser complicado. Hace muchos, muchos años fallaron unas previsiones del tiempo para las vacaciones de Semana Santa. Los hosteleros del país saltaron furiosos, ¡les había estropeado el negocio de esos días y pedían cabezas!

Cuando llegaba a España mis alumnos extranjeros del doctorado no entendía lo de tanto festivo (local, autonómico, nacional) ni eso del "puente". Hubo que explicarles que había que tener festivos para mantener en marcha el gran negocio turístico y del consumo festivo. Lo entendieron rápido. Ir a las fallas, correr los sanfermines, rezar (o parecer que se reza) en los "pasos", la feria de abril, etc. son parte esencial de nuestra economía española y para eso hace falta buen tiempo.

Todo el movimiento turístico confluía en las playas. Si miramos los informativos televisivos vemos cómo nos dirigen hacia las playas, restaurantes, recorridos turísticos del interior, etc. Nos hablan de la gastronomía. Puedes ir de canal en canal viendo cómo te ofrecen los platos típicos, entrevistan a los chefs, etc. Todo está encaminado a ese movimiento que necesita del evento para movilizarse y en el que el tiempo es fundamental. 

Y el tiempo, hay que recordarlo, está cambiando y mucho. Llevemos más tiempo del deseado sufriendo todo tipo de desgracias climáticas, de "danas", inundaciones, granizos, riadas, olas de calor continuadas, temperaturas inusuales, sequías... y hasta terremotos. No son episodios aislados; van uno detrás de otro y sobre lugares infrecuentes.

Que las temperaturas extremas se estén dando en la anteriormente "fresca" y "húmeda" Galicia, por ejemplo o en el norte de Cataluña, en el País Vasco; que las tormentas fuertes se den en nuestra llamada "Costa del Sol", que el agua del Mediterráneo esté para cocer huevos, por decirlo así, choca con nuestras idílicas postales y, sobre todo, con los planes.

En este juego entre la realidad y el deseo, la información sobre el tiempo empieza a ser "peligrosa". Destaca en los informativos, pero es también un riesgo. Las cadenas nacionales tienen una cierta independencia (solo "cierta"), pero las cadenas autonómicas dependen de las autoridades locales e informar sobre el "tiempo" (que ya incluye subgéneros como la gente en las playas o los recorridos por los territorios turísticos de la Autonomía) tienen una dependencia mucho mayor y hay que vigilar lo que se dice. Un error estropea el negocio hostelero del fin de semana.

Pero hay un hecho evidente: el tiempo ha cambiado y va a peor, se ha perdido el modelo estable y ahora cualquier cosa puede ocurrir, precisamente en esos lugares tan turísticos con los que hemos construido esta España moderna, que ha vuelto al exotismo del XIX, pero sin escritores que la describan. Aquí solo hay satélites y mapas ilustrados.

Leo en RTVE.es, con información de EFE:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido este martes a los países que serán impactados por el fenómeno de El Niño que refuercen la vigilancia de enfermedades y preparen sus capacidades sanitarias para responder de manera rápida y eficaz a sus nefastas consecuencias.

En una presentación a la prensa, la jefa de la Unidad de Reducción de Riesgos, Operaciones Humanitarias y Cambio Climático de la OMS, Teresa Zakaria, ha denominado a este fenómeno "un multiplicador de riesgos” para la salud pública. Al mismo tiempo, ha recordado que su impacto será más grave en los lugares donde los fenómenos climáticos extremos coincidan con sistemas sanitarios débiles, inseguridad alimentaria y acceso limitado a la atención médica.*

¿Nos daremos por aludidos? ¿Nos afectará? ¿Tendremos nuevos desastres climáticos de los que apenas nos dejarán hablar los nuevos amos de la economía nacional turística?

Lo de la "Costa cálida" o la "Costa del Sol", lo de la "verde Galicia", etc. se hace cada vez más difícil de sostener y el meteorólogo se ve en la tesitura de decir lo que nos puede llegar o simplemente decir con aires de "normalidad" que se esperan estos u otros fenómenos desastrosos para nuestros campos, bosques, animales, cosechas... y playas, espacios del interior.


Pero los sectores implicados saben que no hay más cera que la que arde. Ya no se trata de que el "buen tiempo" nos atraiga. Ahora se trata de llenar con espectáculos, que van de una visita papal a Shakira, pasando por un eclipse. Estos eventos son pasto de los medios, que ven aumentada su tirada y acceden a los beneficios del acto en sí. El evento se construye y controla, se vende con antelación. ¿Que llega el mal tiempo? Pues se organiza en zonas de menos riesgos (ahí si interesa la previsión precisa). Apartamentos, terrazas, hoteles, campings, etc. son alquilados a precios prohibitivos. Lo que te gastabas en una semana de vacaciones te lo gastas en una noche de concierto y un par de comidas. Se trata de cambiar el programa de gastos. Los organizadores pueden elegir, mientras que las zonas turísticas y sus negocios son las que son y están donde están.

Ahora nos avisan de la OMS de que no prevenir los desastres del fenómeno de El Niño puede tener consecuencias graves si no se previene. El texto se cierra con estos párrafos:

El Niño se está intensificando y las mediciones científicas ya han establecido que se acaban de registrar los dos meses más cálidos de la historia, mientras las temperaturas de la superficie del mar también alcanzan récords, ha asegurado por su parte Armel Castellan, asesor en temperaturas extremas en el Programa Conjunto sobre Salud y Clima de la OMS y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

También ha confirmado los cambios que pueden ocurrir en las enfermedades transmitidas por vectores —sean mosquitos o agua contaminada— por las alteraciones en los patrones de lluvia, que abundarán en algunas regiones y escasearán en otras, provocando inundaciones y sequías, respectivamente.

"Tenemos las previsiones, la ciencia. Las predicciones de la OMM nos proporcionan un tiempo de anticipación muy necesario, y ese margen es lo que permite a las autoridades sanitarias mirar hacia adelante y prepararse, en lugar de limitarse a reparar los daños (...) Todavía estamos a tiempo de actuar", ha asegurado.*

Algunas de estos avisos ya los vemos (delicadamente) en la prensa, pero sin sacar consecuencias que puedan ser inquietantes para público y empresarios e inversores. Hace mucho que dijimos que el modelo turístico es débil según dos problemas: a) una crisis que haga que los que gastan no gasten; y b) que cambie radicalmente el tiempo. La primera amenaza está abierta con las advertencias sobre la política de Putin o los efectos de la guerra de Irán y el efecto sobre la economía mundial. La segunda amenaza nos la está dando la naturaleza con el cambio climático, algo de lo que en España es peculiar la manera en que se informa.


Creo que he citado alguna vez a una señora anónima a la que pusieron un micrófono delante cuando la destructiva dana levantina, la primera: "¿Y ahora a quién le vamos a vender los pisos bajos?" En la vida hay cosas difíciles de explicar y otras fáciles de entender. La señora anónima había entendido con claridad el problema.

Como nos avisa la OMS, nos esperan unos meses con posibles efectos violentos de El Niño, que nos afectarán de una manera u otra. De la salud a los desastres producidos en diversas formas, estamos advertidos. Algunos le restarán importancia, pero algo pasará y no queremos llamar mucho la atención pensando en inversiones, ocupaciones, gastos, viajes, etc. 

La noticia en RTVE.es se acompaña con una imagen de inundaciones en Indonesia, lo que nos tranquiliza pensando que eso ocurrirá en otra parte del mundo, lejos. Pero lo sistémico se propaga de otra manera, afectando en cadena. Los incendios, el calentamiento del Mediterráneo, la sequía, las inundaciones, granizadas, etc. están aquí, las llamemos como las llamemos.

La señora tenía razón. Ya sea directa o indirectamente nos afectará y algún tipo de previsión deberíamos plantearnos. Sí, hablemos del tiempo.

 

* "La OMS pide a los países que preparen sus capacidades sanitarias ante un Niño que apunta a romper todos los récords" RTVE.es / EFE 22/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260922/oms-pide-a-paises-preparen-capacidades-sanitarias-ante-nino-apunta-a-romper-todos-records/17235702.shtml