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lunes, 10 de agosto de 2026

Nadie ayuda, pero todos incordian

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La crisis ceutí va más allá de Ceuta. La entrada de Italia le da otra dimensión y amplía el campo de batalla. Aquí aquello que podemos parafrasear de "lo que pasa en Ceuta, se queda en Ceuta" no se produce y se va al extremo contrario: nadie ayuda, pero todos incordian, que podría erigirse en principio de la política internacional actual.

Es una política pequeñita en un mundo reducido en el que todo está próximo, pegadito. Todo se vuelve como de barrio y se mira cómo sacarle provecho mediático, primero, y político, después. Dos movimientos y una sola intención.

Lo de la Italia de Meloni se veía venir por su necesidad de volver al redil trumpista del que se había alejado un tanto por aquello de sus insultos al Papa, que probablemente no gustara a sus seguidores y votantes.

Leemos en RTVE.es sobre la crisis iniciada entre España e Italia:

El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, considera "incomprensible y totalmente inaceptable" la decisión de España de suspender también el tratado de libre circulación de Schengen en respuesta a la iniciativa de Roma. El Gobierno de Meloni estableció controles fronterizos tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta procedentes de Marruecos el 30 de julio.

Las palabras de Tajani han tenido respuesta por parte del Ejecutivo español, quien confía en que Italia "reaccione" y tenga "claro" que el espacio Schengen está garantizado, sin haber sido violado por ningún inmigrante llegado desde Ceuta.

En una entrevista publicada este domingo en el diario italiano La Stampa, Antonio Tajani ha declarado que "suspendimos el espacio Schengen, como exigen los Tratados, porque ocurrió algo extraordinario" en Ceuta. "Incluso, Vivas (en referencia al presidente de Ceuta) afirma que entre 8.000 y 11.000 migrantes permanecen allí. Y miles son africanos subsaharianos que no pueden ser repatriados. Lo que resulta incomprensible y totalmente inaceptable es la reacción de España", ha asegurado Tajani. Sostiene que se tomó la decisión ya que según "los servicios de inteligencia españoles, existe riesgo de una nueva ola a mediados de agosto, y no levantar la medida es una precaución".

Y un poco más adelante señala Tajani:

"¿Adónde van tras llegar a España? Italia, como destino, es el país más expuesto. No somos Alemania ni Noruega", ha indicado.

"Es necesario poner orden: no estamos en contra de España, pero tenemos el deber de proteger nuestras fronteras. Y no cabe duda de que la llegada de personas procedentes del África subsahariana supone una amenaza yihadista. La propia policía española ha detenido a individuos sospechosos", agregó el jefe de la diplomacia italiana.*


Lo grave de las palabras de Tajani no es solo lo que dice, sino lo que presupone. Mientras en España, los medios dan cuenta de la enorme tragedia humanitaria, de la manipulación de los menores y convertirlos a la vez en arma y víctimas, Tajani ve "yihadistas" en todo lo que queda en Ceuta y ve su país amenazado. Dos visiones muy distintas y dos gestos diferentes.

Con esta visión, Antonio Tajani y Giorgia Meloni no solo se desentienden del problema de Ceuta, sino que lanzan un preocupante mensaje doble: 1) España es incapaz; y 2) los inmigrantes no marroquíes son terroristas (yihadistas).

El primero es una "opinión" que muchos pueden compartir ante la gestión poco acertada del gobierno de Pedro Sánchez (lo de la colocación de la valla flotante es de chiste); pero el segundo es una "acusación" y una "reacción" específica a aquello de lo que acusa. De Marruecos para abajo, "yihadistas". Nadie les para, solo Italia. Marruecos les deja pasar, España no los detiene y, finalmente, Italia toma medidas para proteger al pueblo italiano, que tanto les vota.

Pero esta ruptura de la solidaridad de la Unión Europea es además un alineamiento con las políticas trumpistas. Es la misma lectura que hizo Donald Trump desde el inicio: el desastre español, el peligro terrorista y el apocalipsis como fin. La Italia de Meloni simpatiza demasiado con Trump; tuvo que distanciarse por lo del Papa, pero no hay problema con criticar a Pedro Sánchez, a la "horrible España" y mostrar al mundo que los únicos que actúan con criterio y eficacia son los Estados Unidos de Trump.

Italia, no lo olvidemos, es otra de las partidarias de crear prisiones de alquiler para espantar a los emigrantes y reducir el problema de dónde se quedan. En esto ha imitado a ciertos países que encontraron en esta fórmula perversa su "tranquilidad". Estados Unidos los encierra dentro, en sus abundantes desiertos, separa familias, mata... Para otros la fórmula de comprar espacios para internamientos les resulta más barata. Italia está entre ellos.

Que sea ahora Italia quien nos diga que son ellos, los italianos, los amenazados por la crisis, no deja de ser una forma mediocre de trumpismo barato. Pero no por ello es menos eficaz en la desunión europea, cada vez más objeto de ataques y críticas desde diferentes zonas del planeta.

Sabemos desde hace tiempo que todo lo que mine la unidad y solidaridad europeas es bien visto desde Washington y Moscú. Se nos llena la boca de "guerras híbridas", pero nadie ha acuñado el término "defensas híbridas", que debería corresponderle: formas de defensa ante este tipo de ataques. La primera de ellas es la solidaridad y la segunda la cohesión defensiva, justo lo contrario de lo que ha hecho el gobierno de Meloni. Queriendo hacer daño a España, también se lo hace a Europa, que ve debilitada su existencia ante los desafíos crecientes.

Acusar a los subsaharianos de yihadistas en una bellaquería. Podía haberlo expresado de forma más justa y elegantes, hablar de riesgos, pero no ha sido así, lo ha dado por hecho.

Lo que queda tras la retirada marroquí es el drama de personas que llevan meses y años huyendo de lo que les rodea en sus países. Si se habla de crisis reputacional de Marruecos, debería bajarse la mirada más allá de sus fronteras. Las decenas de muertos ahogados, los niños deambulantes, las violaciones a niñas, la falta de comida, las enfermedades... no son "yihadismo" y sería un error grave tratarlo como tal. Es una sobredosis de realidad, de lo que hay tras nuestras felices fronteras, las nuestras y las de Europa.


Nuestro distorsionado espíritu no ve esto, sino problemas con la Final de Mundial de Fútbol, problemas reputacionales, etc. pero no deberíamos olvidar lo que Italia ha olvidado; no caer en racismos, xenofobias... transformando en criminales, en amenazas a todos. Los habrá que huyan de la ley, pero son muchos más los que huyen de la miseria, del mal trato, de la indiferencia familiar.

La Italia de Meloni nos ha criminalizado a todos, a España y a los que han pasado la frontera y quedan vagando a la espera de algo mejor que eso. Lo que ha hecho no ha sido en defensa de Italia y los italianos, sino en mejora de su propia imagen dentro y fuera, ante Donald Trump. Solo es (mala) política y creación de negatividad hacia las personas y países.

Pedir los pasaportes a los italianos es un gesto de respuesta, tiene un valor simbólico; no creemos que todos los italianos sean "mafiosos". Pedir el pasaporte a los que vienen de España y asegurar que los subsaharianos son yihadistas, como ha hecho Tajani, es otra cosa. 


* "El ministro de Exteriores de Italia dice que la reacción de España de suspender Schengen es "inaceptable"" RTVE.es / Agencias 9/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260809/italia-espana-schengen-inaceptable-incomprensible/17185044.shtml