Joaquín Mª Aguirre
Esto lo
hemos comentado algunas veces sobre la economía española, sobre sus datos
positivos y sus resultados negativos.
Pero
ahora se lo están planteando los norteamericanos cuando escuchan los cantos
electorales alrededor y se palpan el bolsillo. Entonces, lo prometido no ha
llegado a materializarse, pese a los grandes números.
En
RTVE.es realiza un cumplido análisis de los incumplimientos
de las promesas que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez.
Parece que a los norteamericanos no les salen las cuentas entre los grandes
números y los pequeños, que lo que va bien para América no lo perciben los
americanos, por decirlo así.
El
artículo, firmado por I.P. Chávarri, con el titular "Estados Unidos
pasa examen a la política económica de Trump: el PIB crece, pero la inflación
está disparada", se
cierra con estos dos párrafos:
"Prometió que mejoraría el nivel de vida de la clase media obrera americana y que industrializaría el país, pero en estos dos años, al final solo ayudó a una parte muy pequeña de la población americana, que, sorpresa, son los más adinerados", apunta la profesora de ICADE [Eszter Wirth], en referencia a las rebajas fiscales impulsadas por el republicano.
La tasa de paro se mantiene muy baja, pero el detalle de los datos esconde otras realidades. El empleo ha crecido en sanidad y servicios sociales, también el ligado a la construcción de los centros de datos, pero en el sector manufacturero, aquel que Trump prometió revitalizar, la creación de puestos de trabajo se ha estancado. Tampoco el salario de los obreros se ha ajustado a la inflación. "Lo irónico", señala Wirth, "es que el valor añadido del sector sí que ha crecido, pero no ha beneficiado a los trabajadores".*
¿Irónico? Bueno, es una forma de considerarlo, aunque no creo que sea la más ajustada para los afectados por las políticas llevadas por Trump. El hecho de que solo los ricos se hagan más ricos es algo más que "ironía", forma parte de las reglas no declaradas del juego económico. ¿Puede alguien citar algún sistema donde realmente el trabajador se haga más rico, especialmente gobernado por republicanos o grupos que se les parezca?
No hay paradoja o ironía, es el plan bien trazado de prometer y hacer lo contrario. Lo aranceles los acaban pagando los que compran, no los que importan.
En un noticiario mañanero se repetían las palabras de Trump sobre que la subida de los carburantes "hacen a América más rica" porque es el mayor productor de energía. Se nuevo la metáfora "América" esconde a los más ricos de América. Es la idea patriótica, el mismo cebo que engancha tras el "MAGA". Los que se hacen "grandes" son los más ricos.
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| BBC |
Es lo que hay tras toda la información: los grandes números ocultan las auténticas realidades, el aumento de la desigualdad, la inestabilidad del empleo, etc. Las estadísticas ocultan la realidad de los bolsillos. Si tu salario no crece al mismo ritmo que la economía, si tus ingresos están por debajo de la inflación, no eres más rico aunque cobres más. El truco está precisamente en esa diferencia, siempre a favor de los mismos.
Cuando no hay más remedio que dar las cifras de los beneficios reales de las grandes empresas, de los bancos, etc. se hace intentando mostrarlas como éxitos, pero se trata de evitar referirse a cómo afecta al conjunto de los trabajadores en relación con otras cifras del marco económico. ¿Está realmente ganando más o se lo come todo la inflación?
Esto es lo que los Estados Unidos de Trump está barajando antes de depositar el voto. ¿Era real lo del "MAGA" o solo ha hecho "grandes" (léase "más ricos") a algunos?
¿Qué puede ocurrir en estas elecciones norteamericanas y, por extensión, al resto del mundo? Una derrota de Trump, como muchas encuestas predicen puede cambiar ciertas cosas, pero está por ver hasta qué punto afectarán. Uno de los casos más importantes por su efecto político y económico es la guerra con Irán. ¿Es reversible mediante una derrota de Trump en las urnas? No es seguro que esto se produzca por los efectos sobre la propia imagen norteamericana. ¿Llegarían a un acuerdo de paz aceptable por ambas partes o contaría con los obstáculos de las fuerzas que se están beneficiando, insertos en el corazón de la vida política norteamericana?
Pero el principal motivo de preocupación es cómo afectaría al Partido Republicano y todo lo que actúa a su sombra. Trump está sostenido por fuerzas económicas que se han beneficiado en sus mandatos. Han escalado y han tomado posiciones. Tampoco es previsible que el propio Trump reaccione de forma cómoda a una pérdida de poder producida por un resultado adverso en estas elecciones de medio mandato. Le queda, no lo olvidemos, la otra mitad. Puede desencadenarse una auténtica guerra entre la presidencia y las instituciones. Trump puede hacer mucho daño. Su presidencia ha estado llena de extravagancias políticas que se pueden acrecentar con su percepción del debilitamiento de su poder.
Ocurra lo que ocurra en las elecciones, la conjunción de factores externos (levantamientos en casi todos los países occidentales por la carestía de la vida provocada por el precio de los carburantes, la guerra, etc.) e internos (inmigración, carestía, inflación, etc.) hacen que el periodo que se avecina prometa problemas de muy diverso tipo. Trump intentará darle la vuelta a la situación, por lo que —si pierde— el conflicto está asegurado. Otro problema será la sucesión de Trump, cuyo tono variará según los resultados.
Los problemas que empiezan en el bolsillo obligan a hacerse preguntas y pensar en soluciones. Lo que ocurre en los Estados Unidos de Trump se convierte en modelo político, lo que puede extenderse a las políticas nacionales. Cada vez es más difícil convencer a la gente de que no siga los consejos de sus bolsillos y piense en otros términos, cada vez más difíciles de asumir.
Lo vemos también en España, en esa España que nos dicen que va bien, pero en la que ocurren muchas cosas que, también nos dicen, no iban a ocurrir nunca. El accidente ferroviario ha hecho cambiar los ejes de contestación en la política española. Ha silenciado la protesta en marcha, que se centraba en el bolsillo básicamente, de la vivienda a la sanidad, pasando por la educación. Pero en el fondo, se llegará a la conclusión de que esos 69 muertos de los trenes también son víctimas de la falta de inversión, Todo acaba pasando por el bolsillo. La subida inmediata de los precios de los transportes alternativos nos confirma que el sistema no cambia, que siempre favorece a los mismos y perjudica a los de siempre.
Por muchas lecturas que se hagan, la realidad del bolsillo es difícil de ignorar.
* I.P. Chávarri "Estados Unidos pasa examen a la política económica de Trump: el PIB crece, pero la inflación está disparada" RTVE.es 3/11/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261103/midterms-examen-politica-economica-trump/17296650.shtml







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