miércoles, 1 de julio de 2026

El país falsamente feliz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras los políticos venden sus cifras de eficiencia y felicidad, existen otras que van en sentido contrario. El que está arriba defiende una imagen irreal de bienestar, macro cifras, que poco tiene que ver con lo que se percibe en el día a día personal. Se defienden altas cifras de empleo, pero se silencia la poca estabilidad del empleo, una fuente constante de angustia. Lo mismo ocurre con las cifras sobre vivienda, que nos hablan de la imposibilidad de emancipación de los jóvenes, de las reducciones de las familias, alojadas en pisos pequeños, etc.

Durante décadas hemos repetido eslóganes como que "en España se vive mejor", "se vive como en ningún sitio", que "nos eligen para vivir porque somos los mejores" y otros del mismo tono. Pero más allá está la realidad, bastante diferente.

En 20minutos leemos el titular "La salud mental de los españoles empeora: un tercio considera que tiene ya algún tipo de trastorno", tras el que se nos describe otra realidad más cercana:

El bienestar psicológico de los españoles sigue empeorando y un tercio considera ya que tiene un trastorno de salud mental, la cuarta cifra más alta a nivel europeo, siendo la incertidumbre sobre el futuro, la inestabilidad financiera e inseguridad laboral y el malestar social y político los factores que más inciden. 

El VI Informe Mundial de Salud Mental de Axa presentado este martes refleja que la cifra de españoles que consideran que su salud mental está deteriorada ha pasado del 26% de 2023 al 31% en 2025 y al 33 % actual, porcentaje que solo superan en Europa Reino Unido, Irlanda y Turquía. Realizado por Ipsos con 19.000 participantes de 18 países -Tailandia, Suiza, China, México, Filipinas, EE. UU., Francia, Hong Kong, España, Alemania, Turquía, Bélgica, Irlanda, Italia, Brasil, Reino Unido, Corea del Sur y Japón-, el estudio clasifica la salud mental en cuatro niveles: floreciente, bien-tirando, languideciendo y luchando

Pese al empeoramiento, España, con 62,3 puntos sobre 100, se sitúa por encima de la media mundial (61,8). Tailandia, Suiza y China son los mejor posicionados, al contrario que japoneses, surcoreanos y británicos. El porcentaje de población española potencialmente afectada por depresión, ansiedad o estrés en niveles graves o extremos se mantiene en el 28%, ligeramente por encima de la media europea (27%), aunque la cifra se dispara al 42% en los jóvenes de 18 a 24 años y al 44% en los de 25 a 34. *

 

Uno puede sentirse hipocondriaco, pensar que se tienen enfermedades que no se tienen, pero en la cuestión de la salud mental es otra cosa. Considerar que se tiene un problema de salud mental ya es un indicador del problema. Las causas señaladas —"la incertidumbre sobre el futuro, la inestabilidad financiera e inseguridad laboral y el malestar social y político"— no son figuraciones, sino parte de la vida real, esa que los políticos tienden a ignorar porque supone su fracaso real.

La propia política está señalada como una de las causas del desequilibrio. La lucha entre partidos se han convertir en causa del problema ya que no incita a la esperanza sino que es una manipulación constante hacia la angustia, un choque entre visiones ideales y otras infernales, por decirlo así. ¿No deprime al ciudadano el contraste entre la situación propia y, por ejemplo, la corrupción reinante? La perspectiva de no haber esperanza no ayuda precisamente a creer en la solución de otros problemas que condicionan el día a día.

Los vínculos entre los trastornos psicológicos y esa realidad negativa no deberían ofrecer ninguna duda. Recuerdo un titular de hace un par de años que recogía las palabras de una muchacha: "Creo que si pudiera llegar fin de mes y tuviera un empleo estable seguro que no estaba tan deprimida". La lógica es aplastante. Si viviéramos mejor seríamos más felices. No hay misterio en ello. Pero la felicidad se ha convertido en un eslogan que poco tiene que ver con la realidad.

Pero la realidad es muy diferente a la que se nos vende cada día. Se nos dice, por ejemplo, que cuando uno se deja un bebé olvidado en un coche a cuarenta grados es que padece algún tipo de estrés que provoca el olvido. Ya le han puesto una etiqueta, lo que es un falso indicador de que entendemos las cosas, de que entendemos sus causas, lo que no es del todo cierto. Cada vez son más abundantes este tipo de situaciones vinculadas con el estrés laboral, familiar, etc.

No, no somos felices y, lo que es peor, se nos trata de convencer de que lo somos, de que no hay motivo de queja. La soledad se combate con grupos y asociaciones creadas para ello. Lo mismo ocurre con otro tipo de sensaciones negativas que se han tipificado y profesionalizado su tratamiento. Pero no se llega a sus causas, solo a sus efectos.

Entre las víctimas crecientes, los jóvenes, a quienes se priva de la visión de un futuro, de una esperanza, de un deseo de avanzar. Es la nada lo que ven por delante, la frustración, la angustia, mientras que se les induce al consumo. Son ellos los que más tienen que perder.

El crecimiento de las enfermedades mentales es una consecuencia lógica de esta falsa felicidad, de estas falsas seguridades que se nos ofrecen y que llevan a empleos parciales, a un mundo hipotecado en el que aceptamos la "lógica del mercado", que unos se hagan inmensamente ricos, mientras que otros no llegan a final de mes, solo trabajan algunos meses del año y no deben protestar ante lo poco que cobran, sino dar las gracias.

En la medida en que estas situaciones se van extendiendo y que pasan a ser consideradas normales y debemos felicitarnos por ellas, según nuestros dirigentes, crecen la angustia y el estrés. Es lo que nos indican las cifras, lo queramos ver o no.

Esta infelicidad tiene sus efectos en cadena, sus síntomas claros. Pero esa falsa felicidad que se nos vende no nos dejan ver el bosque de causas.

 

* "La salud mental de los españoles empeora: un tercio considera que tiene ya algún tipo de trastorno" 20minutos / EFE 30/06/2026 https://www.20minutos.es/salud/salud-mental-los-espanoles-empeora-un-tercio-considera-que-tiene-ya-algun-tipo-trastorno_7008859_0.html