Joaquín Mª Aguirre
Como
nadie lo entiende, empiezan a circular todo tipo de rumores y bulos sobre Pedro
Sánchez. La realidad es esa, nadie entiende nada y esta falta de coherencia de
acción y de explicación provoca reacciones dispares, coherentes a su manera.
Los
noticiarios televisivos de hoy incluyen ya entrevistas con socialistas
disidentes que explican lo que hace días estamos señalando: que desde La
Moncloa se pueden decir muchas cosas, pero que en la calle, en los pueblos hay
que aguantar sus consecuencias.
No
sabemos lo que supondrá todo esto para el conjunto del PSOE, pero las acciones
desde arriba no ayudan nada a los de abajo. Ya se están publicando los
resultados de encuestas y sondeos. Especial interés tienen los de Ceuta, donde
nos indican que el PSOE queda reducido a un único elegido y a una intención de
voto de poco más de 5%, con una pérdida de 15 puntos.
Esto es
el resultado de: 1) la inacción del gobierno, 2) las declaraciones positivas sobre
el papel de Marruecos; 3) la negación de los informes previos con todo tipo de
excusas tontísimas.
Le
habían prometido un otoño judicialmente caliente a Sánchez, pero nadie se
esperaba esta explosión conflictiva, esta ausencia de inteligencia política y
falta de sentido común.
Sánchez,
rodeado de aplaudidores sin sentido del pudor, ha adoptado una estrategia suicida,
por no decir kamikaze que ya no solo niega, sino que acusa responsabilizando a
otros. La aparición de informes previos enviados por los canales adecuados es
la repuesta lógica a sus afirmaciones primero de no haber recibido nada y
después, cuando esto no se podía negar, de que no eran especialmente
preocupantes al no indicarse que serían 80.000 personas.
Los
informes filtrados últimamente van más allá: implican directamente a los
agentes de los servicios secretos y de la policía marroquí. Dan nombres,
muestran fotos, dan cifras. No, no se les subirán los colores a Sánchez ni a
Grande-Marlasca.
Cuando
es tu propio partido el que se ve en la tesitura de tener que manifestarse en
las calles por pura vergüenza y sumarse a manifestaciones en las que afirmar
Ceuta es dar una bofetada al gobierno, debería preocuparse.
No le
ha valido lo de la ultraderecha, Israel y Rusia, una baza en la manga cantada. Le
han contestado desde Rusia y desde Israel. Le han dicho que ellos que no han
organizado nada, simplemente han aprovechado el caos para devolverle a Sánchez
lo que le debían.
Italia
aumenta en dos semanas la paralización del "espacio Schengen" para España. Todo
es fácil con alguien que comete tantos errores como Sánchez, un caso nuevo,
intenso, único del llamado "síndrome de
La Moncloa", una peculiar afección que se apodera de sus inquilinos
tras un cierto tiempo viviendo en el Palacio. El caso debería pasar al terreno
de la Psicología, pues merece atención. No todos los dirigentes políticos
consiguen algo como lo que hoy se espera por toda España. Veremos qué pasa en
las calles.
Sánchez
ha conseguido ponerse en contra a todos los sectores, de los médicos a los
policías y militares, pasando por los nuevos conflictos que se esperan con el
inicio del curso en Ceuta. Solo los ministros quedan con apoyo de lo que él
dice y ellos repiten, y no todos. Con Sánchez no habrá "leña del árbol
caído"; solo astillas y, si me apuran, solo serrín.
No solo ha conseguido crearnos malas relaciones internacionales, el malestar ha llegado a las filas socialistas, a las que ha puesto contra la pared. El sanchismo se va separando como un trozo de glaciar, alejándose del socialismo de partida, para ir deshaciéndose en el caos. Ha creado un estupendo ambiente para afrontar ese "difícil otoño" que, en cambio, cada día aparece más sencillo por las decisiones tomadas, por lo errores cometidos.
Esta
vez no le van a valer retiradas para pensar qué hace, ni cartas heroicas
lacrimógenas sobre su capacidad de entrega y sacrificio. Es el caso más claro
de errores encadenados que hemos visto en la historia de la democracia
española. Sin embargo, hay que agradecer el alto grado de acuerdo logrado por
el pueblo español, aunque sea a su costa.
Hoy es
un día importante, Es un día para reafirmar Ceuta, ponernos a su lado, pero
también para decirle lo que pensamos al inquilino (provisional, no lo
olvidemos) de La Moncloa. Esto ya ha desbordado los límites de las ideologías y entrado en otro terreno, uno incomprensible ante el que se reivindica el sentido común frente a lo evidente.







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