miércoles, 2 de septiembre de 2026

El inquilino

 Joaquín Mª Aguirre

Como nadie lo entiende, empiezan a circular todo tipo de rumores y bulos sobre Pedro Sánchez. La realidad es esa, nadie entiende nada y esta falta de coherencia de acción y de explicación provoca reacciones dispares, coherentes a su manera.

Los noticiarios televisivos de hoy incluyen ya entrevistas con socialistas disidentes que explican lo que hace días estamos señalando: que desde La Moncloa se pueden decir muchas cosas, pero que en la calle, en los pueblos hay que aguantar sus consecuencias.

No sabemos lo que supondrá todo esto para el conjunto del PSOE, pero las acciones desde arriba no ayudan nada a los de abajo. Ya se están publicando los resultados de encuestas y sondeos. Especial interés tienen los de Ceuta, donde nos indican que el PSOE queda reducido a un único elegido y a una intención de voto de poco más de 5%, con una pérdida de 15 puntos.

Esto es el resultado de: 1) la inacción del gobierno, 2) las declaraciones positivas sobre el papel de Marruecos; 3) la negación de los informes previos con todo tipo de excusas tontísimas.

Le habían prometido un otoño judicialmente caliente a Sánchez, pero nadie se esperaba esta explosión conflictiva, esta ausencia de inteligencia política y falta de sentido común.

Sánchez, rodeado de aplaudidores sin sentido del pudor, ha adoptado una estrategia suicida, por no decir kamikaze que ya no solo niega, sino que acusa responsabilizando a otros. La aparición de informes previos enviados por los canales adecuados es la repuesta lógica a sus afirmaciones primero de no haber recibido nada y después, cuando esto no se podía negar, de que no eran especialmente preocupantes al no indicarse que serían 80.000 personas.

Los informes filtrados últimamente van más allá: implican directamente a los agentes de los servicios secretos y de la policía marroquí. Dan nombres, muestran fotos, dan cifras. No, no se les subirán los colores a Sánchez ni a Grande-Marlasca.

Cuando es tu propio partido el que se ve en la tesitura de tener que manifestarse en las calles por pura vergüenza y sumarse a manifestaciones en las que afirmar Ceuta es dar una bofetada al gobierno, debería preocuparse.

No le ha valido lo de la ultraderecha, Israel y Rusia, una baza en la manga cantada. Le han contestado desde Rusia y desde Israel. Le han dicho que ellos que no han organizado nada, simplemente han aprovechado el caos para devolverle a Sánchez lo que le debían.

Italia aumenta en dos semanas la paralización del "espacio Schengen" para España. Todo es fácil con alguien que comete tantos errores como Sánchez, un caso nuevo, intenso, único del llamado "síndrome de  La Moncloa", una peculiar afección que se apodera de sus inquilinos tras un cierto tiempo viviendo en el Palacio. El caso debería pasar al terreno de la Psicología, pues merece atención. No todos los dirigentes políticos consiguen algo como lo que hoy se espera por toda España. Veremos qué pasa en las calles.


La Moncloa", una peculiar afección que se apodera de sus inquilinos tras un cierto tiempo viviendo en el Palacio. El caso debería pasar al terreno de la Psicología, pues merece atención. No todos los dirigentes políticos consiguen algo como lo que hoy se espera por toda España. Veremos qué pasa en las calles.

Sánchez ha conseguido ponerse en contra a todos los sectores, de los médicos a los policías y militares, pasando por los nuevos conflictos que se esperan con el inicio del curso en Ceuta. Solo los ministros quedan con apoyo de lo que él dice y ellos repiten, y no todos. Con Sánchez no habrá "leña del árbol caído"; solo astillas y, si me apuran, solo serrín.

No solo ha conseguido crearnos malas relaciones internacionales, el malestar ha llegado a las filas socialistas, a las que ha puesto contra la pared. El sanchismo se va separando como un trozo de glaciar, alejándose del socialismo de partida, para ir deshaciéndose en el caos. Ha creado un estupendo ambiente para afrontar ese "difícil otoño" que, en cambio, cada día aparece más sencillo por las decisiones tomadas, por lo errores cometidos.

Esta vez no le van a valer retiradas para pensar qué hace, ni cartas heroicas lacrimógenas sobre su capacidad de entrega y sacrificio. Es el caso más claro de errores encadenados que hemos visto en la historia de la democracia española. Sin embargo, hay que agradecer el alto grado de acuerdo logrado por el pueblo español, aunque sea a su costa.

Hoy es un día importante, Es un día para reafirmar Ceuta, ponernos a su lado, pero también para decirle lo que pensamos al inquilino (provisional, no lo olvidemos) de La Moncloa. Esto ya ha desbordado los límites de las ideologías y entrado en otro terreno, uno incomprensible ante el que se reivindica el sentido común frente a lo evidente.



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