viernes, 18 de septiembre de 2026

La guerra mediática sobre Palestina

 Joaquín Mª Aguirre

Los conflictos permiten ver las herramientas del poder. Ya sea en estados democráticos, autoritarios o en claras dictaduras, estos conflictos permiten ver los procesos y distinguir con qué métodos actúa cada uno de ellos. En estas situaciones ha adquirido cada vez más peso el control mediático, que ha pasado a ser esencial en los conflictos.

La aparición de las redes sociales en el universo mediático ha cambiado totalmente el equilibrio del poder. Al poder vertical del aparato de los estados, a la capacidad de censurar los medios locales, le ha sucedido una situación compleja: la posibilidad de difundir una contra información alternativa, la globalización de la información (con la posibilidad de emitir desde el exterior y la expansión de la información horizontalmente. Estos tres factores cambian completamente el panorama del poder, que tiene que convertirse en más agresivo, tanto en lo informativo como en lo represivo. El miedo, la intimidación, etc. pasan al centro.

El conflicto de Oriente Medio, con la situación de una Palestina en la que se actúa violentamente sobre el terreno, obliga al poder, en este caso de  Israel, a tomar decisiones represivas y también mediáticas para tratar de frenar la circulación de la información y, sobre todo, de centrarse en el sentido de los discursos. Es una guerra moderna cuyos frentes son múltiples.

Los medios de todo el mundo se centraban estos días en los conflictos generados alrededor del cantante Ed Sheeran, que ha permitido salir a la superficie los intereses pro israelíes censurando a través del corte de financiación a aquellos que apoyan a Palestina, lo que ha desatado boicots a sus conciertos.

El uso de personas populares para las causas en conflicto sirve para llamar la atención sobre los problemas y desencadena las respuestas en sentido contrario. Es un conflicto que se produce a través del peso mediático de sus participantes y se desarrolla con la intención de arrastrar a la opinión pública en una dirección o, por el contrario, intentar silenciarla.

La "opinión pública", un término clave que habría que redefinir debido a las características del nuevo escenario mediático. Es ahora un escenario de lucha constante, analizada al milímetro, con acciones y réplicas. Con direcciones inesperadas y anticipaciones necesarias para evitar que se vuelva incontrolable.

Tenemos en los medios una de esas ocasiones. En la medida en que crece la oposición en el interior de Israel ante lo que se ve injustificable, el poder toma medidas para tratar de frenar la tendencia contra el radicalismo sionista en el gobierno. Leemos en RTVE.es sobre este asunto: 

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha anunciado este miércoles una ley para revocar la nacionalidad a quienes "difamen" a los soldados del país tras la polémica por el documental Naza, galardonado con el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia y que muestra la matanza masiva y deliberada de civiles palestinos en la Franja de Gaza. De hecho, su ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar, ha pedido al servicio de Inteligencia interna israelí, el Shin Bet, abrir una investigación contra los directores de la película, Yuval Abraham y Rachel Szor, para avanzar en el proceso para retirarles la ciudadanía.

En un vídeo de un minuto publicado en X, el jefe del Gobierno de Israel ha afirmado que el país ha quedado "expuesto" por tres casos que han causado "un daño enorme" tanto al Estado como a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), entre los que cita el filme, que "ha presentado a los oficiales y soldados de las FDI como criminales de guerra".

"Ha llegado el momento de encargarse de esto, y voy a presentar dos leyes ahora mismo, leyes del Gobierno: la primera, revocar la ciudadanía a cualquiera que difame a los soldados de las FDI. La segunda, golpear sus bolsillos y aumentar 20 veces el monto de la indemnización por difamación que se les puede demandar", ha precisado Netanyahu.

"Golpearlos tanto en el bolsillo como en la ciudadanía, porque su lugar no está con nosotros", ha resumido el gobernante israelí, quien ha instado a los partidos que integran su Gobierno a que respalden estas dos leyes.*


El uso de la expresión "difamar al ejército" es propia de este tipo de situaciones en los que se trata de acallar las críticas y tratar de restablecer la imagen de los militares israelíes, con poco eficacia ante lo que hacen o consienten. El recurso a considerar enemigos de la patria a los que se oponen es la otra cara de la moneda, la de considerarse los únicos patriotas.

El "encargarse de esto" de Netanyahu es una forma clara de expresarlo, un lenguaje propio del poder y del abuso, que viene a decir que las leyes están a su servicio y al de sus objetivos. Es este sentimiento de poder definir los límites, de poder definir el bien y el mal a través de este tipo de acciones el que define está modernidad mediática y global, esta lucha.

El hecho de que sea una película la que ha desatado esta crisis es significativo porque no se puede frenar en el exterior, lo que aumenta el peso del filme en sí y de sus críticas al sistema.

Hay otro caso desde el efecto del cine, el de La voz de Hind (Kaouther Ben Hania 2025), receptora de premios y que puede coronarse con el Oscar. Los filmes actúan sobre la opinión pública y los medios directamente. No es fácil frenarlos y la censura en el interior fomenta la visión creciente en el exterior.

Al Israel de Netanyahu y el sionismo le hacen daño estas visiones incontrolables de lo que ocurre en Palestina, de la brutalidad y el genocidio. Los casos señalados, de Ed Sheeran o de los dos filmes, se vuelven contra los que intentan frenarlos. De ahí que los regímenes autoritarios traten de silenciar los movimientos de actores, directores, artistas comprometidos ante lo que ven.

Uno de los principales objetivos de gobierno y del ejército israelí han sido los periodistas para tratar de evitar que salieran imágenes e historias de Palestina. Cada muerte de uno de ellos ha multiplicado las respuestas críticas. Hay cosas que no se pueden silenciar.  Y sabían que tenían que contarlo, fotografiarlo para romper el silencio y que el mundo reaccionara.

Entre tanto cine puramente comercial, el genocidio en Palestina ha conseguido poner al mundo en los medios, circulante, reactivo. Puede que no tengan la fuerza, pero tienen la fuerza del relato y de las imágenes. Les será muy difícil silenciarlo.

 

* Susana Samhan "Netanyahu anuncia una ley para revocar la nacionalidad a quienes difamen al Ejército en Israel tras el documental 'Naza'" RTVE.es 17/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260916/ministro-netanyahu-pide-inteligencia-investigar-directores-naza-retirarles-nacionalidad/17227660.shtml

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