Joaquín Mª Aguirre
¿Puede
el descontento con una nariz, unos pómulos, unas ojeras o unos glúteos acabar
en asesinato? Es una de las líneas abiertas para la investigación del asesinato
a tiros (énfasis puesto por los medios "en la cabeza") del cirujano
plástico Alexander Aslani en su clínica de Marbella.
Hay muchos
tipos de cirugías plásticas, una especialidad boyante en una sociedad como la
nuestra. La vida en nuestra sociedad mediática del espectáculo nos lleva a la
exhibición permanente y, por consiguiente, a una frustración constante de la
gran mayoría.
Vivir
en la sociedad mediática, una vida con constantes apariciones, es una fuente de
desengaños por la necesidad de exhibirse ante los demás y quedar expuestos a
las críticas y la maledicencia de cualquiera que acceda a nuestras redes. Lo
externo se ha vuelto esencial en esta sociedad de pantallas y comentarios, una
peligrosa conjunción.
Es raro
el día que no tenemos noticia de algún famoso o famosa que notifica su retirada
de las redes ante los comentarios crueles que le dejan los que no tienen otra
cosa que hacer que esto, convertido en fuente de placer para los que la maldad
es un entretenimiento y una motivación para salir de la cama.
Por
otro lado, la adicción a las redes no es solo a usarlas para ver a otros;
también es adicción la del mostrarse constante, la necesidad de ser visto es
una forma de asegurarse una vida, aunque esta sea solo una fachada.
Una
parte de esa necesidad de mostrarse encuentra su salida en la renovación
física, del gimnasio a la mesa del cirujano, del moreno artificial a la visita
al dentista para "mostrar tu mejor sonrisa". Hay que estar en perfecto estado y adaptarse a las nuevas
modas. Los que se han construido para ser mirados y admirados deben estar en
permanente estado de revisión, pasando la prueba colectiva diaria. Hemos tenido
una serie de muertes de influencers últimamente en sus aventuras por los
quirófanos.
Pero el
caso del asesinato del exitoso cirujano tiene algunas cuestiones que nos han
llamado la atención. Se nos describe así a la víctima en 20minutos:
Alexander Aslani había desarrollado buena parte de su carrera en la Costa del Sol. Entre 2008 y 2018 dirigió los departamentos de Cirugía Plástica de los hospitales Quirón de Málaga y Marbella, una etapa que compaginó con el desarrollo de Cirumed. Su clínica le atribuye más de 14.000 intervenciones, alrededor de 7.000 procedimientos de Brazilian Butt Lift (BBL) y pacientes de más de 40 países. En 2016 recibió un premio de Medical & Corporate Livewire como mejor cirujano plástico de España.
Su especialidad eran las operaciones de remodelación corporal y glúteos y había desarrollado el denominado Supercharged BBL, una técnica que combina implantes y transferencia de grasa, sobre la que publicó trabajos científicos. Esa especialización, unida al uso intensivo de las redes sociales —tenía alrededor de 200.000 seguidores en Instagram—, le proporcionó una clientela internacional y vinculada al mundo de la televisión, las redes y el modelaje. *
La cirugía estética da, como vemos, un gran salto en todos los niveles cuando deja de centrarse en accidentes, reparar intervenciones, etc. y empieza a jugar con las insatisfacciones, con las frustraciones y obsesiones de las personas deseosas de mostrarse. Las muertes constantes de personas sanas, pero descontentas nos da un retrato cultural diferente de esta forma de la Medicina, el de un gran negocio que necesita de la insatisfacción. Su clientela pasa a tener un perfil muy distinto.
Las viejas películas de Hollywood nos mostraban cómo la cirugía plástica era usada por los criminales buscados para despistar a los policías. Ahora es un mundo distinto, con sus clínicas baratas clandestinas para los que no pueden pagarse un cirujano en Marbella. Esos doscientos mil seguidores en Instagram del asesinado eran probablemente seguidores de la cirugía como una alternativa propia, algo que nunca podrían pagar pero con lo que soñaban: unos glúteos provocativos (la especialidad del asesinado, a la brasileña), una brillante dentadura, unos pechos elevados, etc.
Los que no disponen de mucho se contentan con tatuajes y pintados, con piercings repartidos por el cuerpo (labios, ombligos, narices...). Es el cuerpo textual, que debe lucir impecable, juvenil, dinámico, musculado.
A ese cirujano de éxito le han disparado en la cabeza, probablemente algo más que un método rápido.
Han detenido al autor material, del que se nos dan datos inquietantes, un sueco de dieciocho años, según nos cuentan en 20minutos:
Los investigadores encuadran el perfil del detenido en un fenómeno que las fuerzas de seguridad llevan tiempo detectando en la Costa del Sol: jóvenes del norte de Europa captados para ejecutar asesinatos a cambio de dinero y que viajan a España, se alojan durante poco tiempo en apartamentos turísticos y abandonan después el país. La Policía investiga ahora cómo llegó el detenido a Málaga, quién lo contactó y quién financió el encargo.
Si bien la detención permite a los investigadores poner rostro al supuesto autor material, no resuelve el principal interrogante. La Policía considera que el joven habría actuado por encargo y está reconstruyendo los conflictos profesionales de Aslani para localizar a la persona que habría ordenado su muerte.
La investigación ha descartado que el asesinato del cirujano estuviera relacionado con el crimen organizado. El especialista en operaciones estéticas tenía una amplia cartera de clientes de distintas partes del mundo, por lo que se investiga si alguno de ellos podría estar vinculado a negocios ilícitos.**
Hay cierta contradicción en la distinción "crimen organizado" y "negocios ilícitos". Los investigadores se decantan por el cliente insatisfecho. Que alguien pague por matar a una persona que te debe dinero no es muy factible; es más gasto.
Pero la noticia de los jóvenes nórdicos que vienen a matar por encargo a la soleada costa del Sol, a Marbella en este caso, se dan un bañito, se duchan, pegan un par de tiros y se van, es cuando menos inquietante. ¿Una nueva modalidad turística?
Hasta no hace mucho hemos tenido este tipo de acciones con sicarios contratados básicamente en Colombia, pero esto de los nórdicos es nuevo, aunque a la Policía le parezca ya trending.
El caso tiene de todo y me imagino que ya estarán buscando los derechos para hacerse con ellos. Tiene turismo, complejos, violencia, estética, sol y playas... Sale un thriller de primera.
Desde luego, cambia nuestra percepción de lo que es el turismo y, sobre todo, del turismo sueco, el primero que colonizó nuestro país en los 60. Matar a tu cirujano plástico, en esta sociedad, tiene mucho de freudiano, ya que es quien te ha dado una "segunda vida" útil para las redes. Si a la familia no la eliges tú, sí en cambio eliges a tu cirujano plástico, en quien pones fe y esperanza. Matar al cirujano, aunque sea por encargo, es como matar al padre y no de forma simbólica precisamente.
Estamos obsesionados con el cuerpo, un gran negocio. Nos miramos y nos miras. Lees un libro y no se nota, pero diez horas de gimnasio, una camiseta ceñida y un buen bronceado te sitúan en el mercado de la información. Pasas a ser un buen texto. Un buen selfie y a tirar.
El caso del cirujano asesinado en Marbella, en su clínica destrozándole la cabeza tiene muchas aristas que se irán viendo. A ver qué nos dice el joven turista sueco dedicado al asesinato, un próspero negocio, nos dicen.
Algo huele a podrido en Suecia. Algo huele a podrido en la Cirugía Estética, al menos en Marbella.
* "Un detenido de 18 años, amenazas previas, un crimen por encargo... certezas e incógnitas del asesinato del cirujano en Marbella" 20minutos 10/10/2026 https://www.20minutos.es/andalucia/malaga/un-detenido-18-anos-amenazas-previas-un-crimen-por-encargo-certezas-incognitas-asesinato-cirujano-marbella_7047121_0.html





