sábado, 6 de noviembre de 2021

No bajemos la guardia o el problema turístico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Los científicos, a diferencia de los políticos, tratan de trabajar con objetivos claros y posibles. Esto se ve con claridad en la forma de explicar sus objetivos respecto a la pandemia del COVID-18. A las grandes palabras políticas, muchas veces vacías de sentido, los científicos dan a las suyas claridad: que no aumente la presión hospitalaria, en especial, sobre las UCI. Pero hay que tener en cuenta un aspecto: el número de UCI, así como el personal que las atiende, depende de los políticos, que son en última instancia quienes crean la realidad hospitalaria. Son ellos los que aprueban presupuestos y determinan el tamaño de la atención. Por eso, el personal sanitario se manifiesta a la puerta de Consejerías y Ministerios demandando unas mejores condiciones y una amplitud de los servicios.

Se están resaltando los buenos datos españoles en lo que respecta a la incidencia del coronavirus respecto a Europa. Esto es cierto, sin duda. Los altos niveles de vacunación son un hecho positivo que nos defiende de lo que está ocurriendo por toda Europa, en donde señalan está en estos momentos el mayor foco, a falta de datos de muchos lugares. Pero es cierto que los datos de países como Reino Unido (874), Francia (117), Alemania (307), Portugal (105) o Italia (94), contrastan con los poco más de 50 que llevamos estable en el mes pasado.


Nuestros problemas principales derivan de dos factores: a) cuánto dura la protección de las vacunas; y b) cuántos turistas procedentes de países con elevados índices de contagio —como los mencionados— podremos aceptar sin que se nos descabalen las cifras. En cierto sentido, la realidad mezclará los dos datos. Es decir: si nuestras defensas se debilitan y aumenta el número de infectados que la marea turística pueda traer, ¿cómo evolucionará nuestra situación?

Un elemento preocupante es la aparición de nuevas variantes —como la última por el momento de la Delta, más contagiosa, nos dicen— que se combina con las cifras de no vacunados, ya sea por ser sectores como los niños o por ser negacionistas de vacunas o de virus.

Otra mala combinación es precisamente que, al ser España un lugar más seguro y por ello menos restrictivo en sus medidas, que se relajan, se produzca un efecto llamada que muchos desean con intensidad. Es la maldición del turismo y la necesidad de tener que aceptar lo que llegue ante las perspectivas críticas de los sectores necesitados de masas, del sector del turismo a la restauración, pasando por los hoteles y agencias.  Es la España que ya no mira al cielo, sino a la carretera, a los aeropuertos, a los trenes... Todo este tejido "necesita" de la movilización de millones de personas para subsistir. En España vivimos de forma constante este dilema,  salud y negocio.


No es casual que los índices más altos de contagios se estén dando en lugares como Benidorm, en el punto de mira de la salud pública. Hace apenas unos días, a finales del mes pasado, el diario ABC titulaba "La vuelta de los británicos a Benidorm dispara el coronavirus hasta quintuplicar la media española". J.L. Fernández escribía en el artículo: 

La esperada llegada de turistas británicos a Benidorm puede haber disparado los contagios de coronavirus en el destino por excelencia de la Costa Blanca alicantina, que se sitúa en riesgo extremo de propagación de la pandemia, multiplica por seis ya la incidencia media del conjunto de España, con 254 casos de Covid-19 por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con los últimos datos difundidos por la Conselleria de Sanidad.*

 


Inmediatamente nos refería el número de contagios en Reino Unido, más de 40.000 casos diarios. Los "254" casos de Benidorm siguen siendo un escenario más "seguro" para un británico que los "874" existentes en su país. Por eso les resulta más seguro y agradable venir a España, donde las probabilidades son menores y podrán sentarse al sol con la cerveza en la mano, como nos muestran las mismas fotografías del diario. Por el contrario, para un español las probabilidades empeoran, pasando de los 53 en un entorno medio nacional a los crecientes "254" de Benidorm.

Para el conjunto de la Comunidad, las cifras tampoco son muy buenas, ya que se sitúa por encima de la media. Ayer, el mismo diario ABC señalaba ayer en su sección regional: 

La Comunidad Valenciana ha notificado este viernes 346 nuevos contagios de coronavirus y dos fallecidos más en los últimos siete días -personas de 50 y 68 años-, que elevan el total de decesos desde el inicio de la pandemia a 7.857. En estos momentos, hay 2.948 infecciones activas en las tres provincias.

Mientras, la incidencia acumulada a catorce días ha subido dos puntos desde el jueves hasta los 59,97 casos por cada cien mil habitantes-en un riesgo medio de propagación- mientras el promedio del país se mantiene en los 53,77.

Además, la Conselleria de Sanidad ha detectado tres brotes con más de una decena de afectados: dos de origen social con once positivos en Benicàssim y Alzira, y uno con 27 casos asociados en el ámbito educativo en Castellón.**

 


Los promedios de las comunidades tienden a enmascarar diluyendo los datos locales, como el de Benidorm señalado. Habrá lugares con muy poca incidencia precisamente por su alejamiento de los focos turísticos, a la vez focos de contagio; esos espacios hacen desaparecer las altas cifras de otros.

Con todo, se tiende a comunicar que el problema no son los muertos, sino la ocupación hospitalaria. Mientras esta esté controlada no hay problema. Ya no son las avalanchas de las primeras fases, con UCI y tanatorios colapsados.

Afortunadamente, en España no tenemos grandes presiones negacionistas de las vacunas. Eso ha permitido un gran avance de las vacunaciones, junto con la gestión de la propia vacunación, que ha ido resolviendo sus propios problemas logísticos y personales hasta conseguir una alta eficiencia.

Son ahora los políticos los que deben cumplir manteniendo el estado del sistema porque esto no se ha acabado, ni mucho menos. Los fuertes repuntes europeos son un claro indicador de que esto va a seguir. Mientras haya millones de personas sin vacunar y moviéndose por Europa, estaremos bajo riesgo alto por lo señalado anteriormente, la aparición de nuevas cepas con variantes contagiosas contra las que las vacunas tengan efecto menor y el movimiento constante de un sector que parece que es lo único que tenemos, el turístico. Si los europeos no se vacunan, son un riesgo mayor para nosotros, que tendremos que estar vacunándonos de refuerzo para evitar que los turistas dejen algo más que ingresos.


Los dos brotes que se señalan en Benicàssim y Alzira, de carácter "social", y el "educativo" en Castellón son avisos de que hay que tener mucho cuidado con la relajación de las prevenciones, que son la mejor vacuna. Parece que hay miedo a decir a la gente que mantenga sus mascarillas en determinados espacios, pero la llegada de flujos exteriores a la "sana" España a hacer lo que no puedes hacer en tu país eleva el riesgo propio. Por eso, más allá de las dosis de refuerzo, que serán necesarias pronto para todos por la caída de la eficacia, lo serán por la llegada de grupos externos con niveles mucho mayores de riesgo. El fomento del turismo interno hacia zonas que no cubre el extranjero forzará igualmente a una situación de riesgo mayor.

Por eso, antes que ver como victorias las retiradas de los medios protectores, se debe insistir en ellos. Nada hay peor que el exceso de confianza, sobre todo si se basa en elementos ajenos a la salud, como son los económicos o políticos. Aquí hay muchos intereses económicos y políticos, mucha "imagen" como factor de los negocios en un modelo turístico, el masivo, que es peligroso en esta situación. La lucha emprendida por la patronal para disminuir los datos de incidencia es muy eficaz porque se les aplica el mismo baremo que a los otros lugares con características similares y no todos dan los mismos resultados. Lo que no se puede negar es que tienen unos altos porcentajes de visitantes que provienen de países con tasas muy elevadas o que se han producido brotes con origen en ciertos lugares turísticos, es cierto, no solo en la ciudad.

Todos recordamos la "carrera" de las Autonomías para declararse "espacio seguro" antes que otras y evitar que todo el turismo pudiera irse a los primeros que se declararan así, con o sin fundamento. Lo que ocurrió después lo podemos recordar también, aunque no nos guste.

No lo hagamos mal otra vez. 

 


* J.L. Fernández  "La vuelta de los británicos a Benidorm dispara el coronavirus hasta quintuplicar la media española" ABC 26/11/2021 https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-vuelta-britanicos-benidorm-dispara-coronavirus-hasta-quintuplicar-media-espanola-202110211259_noticia.html

** T.J. "La Comunidad Valenciana cierra la semana con los casos de coronavirus en ascenso y los ingresos a la baja" ABC 5/11/2021 https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-comunidad-valenciana-cierra-semana-casos-coronavirus-ascenso-y-ingresos-baja-202111051813_noticia.html


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