martes, 23 de noviembre de 2021

Las distancias y los antivacunas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El mensaje del ministro alemán de Salud no podía ser más contundente, "enfermos, curados y muertos". Son las perspectivas que contempla en su declaración sobre la grave ola del coronavirus que sacude al país. Es contundente y no deja muchos resquicios. Las declaraciones se suman a los hechos, como con el confinamiento decretado desde ayer en Austria. Por nuestra parte, son veinte puntos más los que se recogen de subida frente a los del día anterior. El ministerio de Sanidad, como veíamos ayer, volverá a la carga para el experimento colorista del semáforo: si no puedes cambiar la realidad, cambia los términos que la describen. Veremos si las Comunidades siguen rechazando la propuesta.

Sobre la situación alemana, en RTVE.es nos explican:

"La única opción ahora es reducción de contactos, una acción decidida por parte del gobierno y administrar dosis de refuerzo de la vacuna, aunque este último punto no vaya a hacer de inmediato la diferencia", ha añadido.

Aunque Spahn ha mostrado su escepticismo ante la posibilidad de una obligatoriedad de la vacuna, ha hablado de una "obligación moral" y "solidaria".

"Estamos ante una situación altamente dramática. Lo que está en vigor ahora, no es suficiente", ha advertido por su parte Merkel en la reunión de la presidencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU), según informaciones de los medios, que se remiten a fuentes internas de la sesión.

El secretario general de la CDU, Paul Ziemiak, ha afirmado por su parte, al término de la reunión, que en esta se había alertado de que la evolución de la pandemia aboca al país a "una situación como no habíamos conocido hasta ahora".*

 


Volvemos a los principios básicos. Las vacunas son "solo" una parte; es muy importante precisamente porque los contactos se mantienen. La diferencia entre la vacunación española (80%) y la alemana (70%) es de un diez por ciento. Puede que no parezca mucho, pero si la vemos desde el otro lado, el de los no vacunados, un 20% frente a un 30% parece otra cosa. Sobre todo hay que tener en cuenta que esos porcentajes representan topes. ¿Cuánto tiempo llevamos diciendo que nuestra cifra de vacunación "se acerca al 80%"? Demasiado tiempo, lo que implica que hemos llegado a un punto respecto al que es difícil progresar. Por otro lado, los vacunados van perdiendo la eficacia de la protección, por lo que son agentes de transmisión y reinfección. Eso nos dicen los expertos que no explican lo que va sucediendo. Lo de la "forma leve" de superar la enfermedad no exime de contagiar, por lo que las cifras de ascenso en la UCI se refieren además a los no vacunados, que están cada vez más rodeados de personas que transmiten.

Eso se vuelve mucho más "dramático" (es el término con el que los alemanes describe la situación) en Alemania y su 30% por cientos. El agravante en este caso es que los "antivacunas" siguen saliendo a la calle, que es su manera de protestar activamente. Una concentración de antivacunas es un enorme nido probabilístico de contagio. Eso hace que las UCI están llenas de ellos. La "reducción de contactos" es la forma de mantener las distancias sociales, algo que se han ido reduciendo hasta desaparecer. Nuestra sociabilidad y aburrimiento se resuelven con celebraciones, ya sean particulares o socialmente organizadas, como las festividades que tenemos por delante. Con las cifras actuales, cada reunión se convierte en punto de contagio. Las olas de frío nos mandan a los interiores de las casas y locales, con el aumento previsible de los contagios. No es otra cosa lo que está ocurriendo ya.

Desde los titulares destacados del diario ABC se lanza una pregunta provocadora: "¿Deben los no vacunados asumir el gasto sanitario si enferman?". No es una broma, recuerdo que esto se planteó ya en Reino Unido hace unos años respecto a las enfermedades por tabaquismo. La pregunta entonces era "¿debemos pagar entre todos los vicios personales, como el fumar?" Hoy se plantea aquí.


Las medidas de Austria o Alemania contemplan la vacunación obligatoria de ciertos grupos sociales, como sanitarios y socio-sanitarios. Los Estados Unidos se plantean la vacunación de los funcionarios federales. Macron ha lanzado el mismo resto en Francia.

Todo esto afecta a la duración de la pandemia, ya demasiado larga. Las medidas que se tomen en adelante solo podrán ser drásticas, como vemos en Austria ya que se toman ante la falta de eficacia de las basadas en la individualidad. Si yo no actúo, tendrán que forzarme a ello.

En España nos acaban de decir que los tribunales vascos rechazan la implantación del pasaporte Covid, una fórmula para forzar a la vacunación, por un lado, y al alejamiento de los no vacunados. Un jurista explicaba esta misma mañana que "habría que legislar" sobre lo que se puede y no se puede. Pero esto ha sido inútil desde el inicio de la pandemia porque los políticos se han negado, sabedores de que las medidas restrictivas son "poco populares" y pasan factura en las urnas. Por eso no sorprende que la popular Díaz Ayuso suelte otra vez soflamas para no tener que presentar ante los jueces el pasaporte. "No hay que convertir a los camareros en funcionarios o en sanitarios", nos explica, "exigiendo un pasaporte y verificando su autenticidad". Es el punto de vista de la patronal de los múltiples ocios posibles.

Mientras, la prensa francesa notifica que el primer ministro, Jean Castex, dirigirá las reuniones de gobierno desde casa, en la que se encuentra confinado por su contagio por coronavirus. La prensa aclara que fue su hija de 11 años la portadora del virus a la familia. El virus se expande también con los cariñosos besos familiares, con sonrisas inocentes.

Le Monde 22/11/2021

Las concentraciones de antivacunas que vemos cada día por Europa son algo más que violentas. Son campos abonados para el coronavirus, para salir contagiados y transmisores activos. No basta con reducir los contactos; además hay que seleccionarlos, pero eso es complicado porque las leyes no lo permiten hasta el momento.

Esos márgenes de 30% en Alemania o del 20% en España son lo suficientemente granes como para contrarrestar los efectos de la vacunación. Mientras haya personas sin vacunar, el virus circulará con su potencia máxima; son su refugio. En los demás estarán atenuados los efectos, pero se seguirán produciendo contagios y muertes. En España ya ha empezado.

 


* "Alemania endurece el discurso ante la cuarta ola: "Estamos ante una situación altamente dramática"" RTVE.es/Agencias 22/11/2021  https://www.rtve.es/noticias/20211122/alemania-coronavirus-final-invierno-vacunados-sanados-muertos/2232460.shtml



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