jueves, 7 de noviembre de 2019

La fragmentación, aquí y allí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Parece que no aprendemos nunca. Si el ser humano es el único que se equivoca dos veces, el político lo hace tres, cuatro o las que hagan falta. Incluso podría definirse al político como "una artista del error".
En mi regreso a casa en tren pude ver y escuchar el encuentro entre dos hombres que, sin verse desde hacía tiempo, intentaban influirse mutuamente, con medida estrategia, sobre el voto que han de depositar en la urna este próximo domingo. No es la primera vez que veo algo así. Ocurre en casi todas la elecciones, pero esta vez tiene características específicas por temor a la apatía, aburrimiento o enfado causado por la propia actitud de los político.
Lo más sorprendente es la incapacidad de darse cuenta de sus errores. Vuelven a repetir los mismos que pueden llevar a los mismos resultados o peores, pues si baja la participación afectará al sistema en su conjunto.
Lo más comentado es la "metedura del pata" del presidente en funciones, que es quien ha llevado, desde el poder, la batuta del conjunto y al que es fácil apuntar. Señala El País:

Los asesores políticos tratan de demostrar que todo está bajo control, pero lo cierto es que los veteranos saben bien que una campaña electoral es un caos imprevisible donde cualquier cosa puede alterar los planes. El PSOE, por ejemplo, estaba muy satisfecho con el resultado del debate del lunes y esperaba una recta final tranquila, pero este miércoles se ha encontrado con un incendio imprevisto por una metedura de pata del presidente, que esta vez, con las encuestas en contra, ha ofrecido más entrevistas que nunca.*



La percepción de las campañas electorales como oportunidades de aclarar las cosas, se contradice con la mayor posibilidad de equivocarse, ser atacado, etc. que es lo que suele contar más. Los que viven de ellas  —debe haber ya micho millonario tras 4 seguidas— las presentan como una panacea, pero lo cierto es que pueden ser la tumba de algunos. El problema es que solo lo descubres después. Por mucho que se planifique, siempre aparece la molesta situación imprevisible.
Me sorprende que tras lo ocurrido en los últimos meses, los candidatos de  todos los partidos sigan insistiendo en con quién pactarán y con quién no. Ese ha sido el núcleo de sus problemas, el punto sobre el que han orbitado todas las discusiones, rechazos y juramentos que nos han llevado a esta fecha.
En un escenario político en el que hay pocas probabilidades de conseguir una mayoría, que habrá que pactar y en la que además se puede producir un gobierno (incluso con pacto) en minoría, es de necios autolimitarse sin saber lo que ocurrirá.
La facilidad con la que todos se quitaron de encima a Mariano Rajoy de encima es inversamente proporcional a la dificultad de alcanzar un acuerdo de gobierno. Facilidad para derribar, dificultad para construir. Es la definición de un modo demasiado infantil de abordar la política, en la que sin embargo todos han dicho tener la clave. ¿La clave de qué?


Para tranquilidad de los inconscientes y terror de los que piensen en términos más amplios, Euronews no muestra un mapa de Europa en donde los colores nos definen dónde hay gobiernos estables, con mayoría, y una abrumadora superficie cubierta con los colores de las sumas de minorías que han llegado a acuerdos para tratar de evitar el bochornoso estado de estar sin gobierno (a lo belga) o de gobiernos peleados con minorías que apenas se toleran. ¿Está Europa condenada a la fragmentación? ¿Está la mayoría de los ciudadanos de la Unión fomentando la creación de estas torres de Babel, llena de orgullosos incapaces de hablar, de negociar de ponerse de acuerdo? Pues parece que sí, lo que es bastante preocupante para todos.

La situación en Bélgica está lejos de ser única. De hecho, los gobiernos monocolor, con un sólo partido, se han convertido en una excepción en el seno de la UE.
"Los votantes nunca están contentos, y una forma de expresar su descontento es ir hacia los extremos o debilitar a uno de los socios de la coalición", afirma [Eric] Maurice. "Pero el panorama político está tan fragmentado que es difícil encontrar uno o dos partidos que puedan gobernar juntos, que pueden tener una mayoría juntos o que pueden encontrar un terreno común".
La fragmentación también se hace sentir a nivel de Parlamento Europeo, lo que sin duda complicará la búsqueda del consenso a lo largo de la legislatura.**


La lectura del politólogo de la Fundación Shuman tiene bastante de inquietante. Pero es lo que hay realmente. El descontento es lo que está produciendo el fraccionamiento de los bloques existentes a los que se acusa de ineptitud. Pera resolverlo se crean nuevas opciones y así se va aumentando el "parque electoral". El problema es que pasado cierto número de partidos, un número variable en cada país supongo, la situación se hace ingobernable, sobre todo porque los que se han escindido se disputan los mismos votos pues son afines.
Una vez aprendido el mecanismo, basta con crear la división suficiente como para que se haga ingobernable debido al fraccionamiento que obliga a meterte en la cama a cometer incesto o adulterio, alternativas poco deseable en términos de moral política.
Nos queda Europa, pero las perspectivas del parlamento europeo, nos dicen en el párrafo final del texto de Euronews, empiezan a no diferir mucho de lo que ocurre en los países en un efecto contagio ascendente que nos puede llevar a la discusión permanente si buscar soluciones.


La nueva política que hoy vivimos no es entre gobierno y oposición, como se daba en la forma clásica. Hoy se disputa internamente en los gobiernos hasta que los intereses les obliguen a separarse y existen oposiciones que se unen para debilitar a los gobiernos y hacerlos caer para intentar pescar algo. Es un mal ejemplo político para la ciudadanía a la que constantemente se presiona para fomentar el descontento necesario.
Si nuestros políticos tuvieran un poco de sensatez y visión de futuro intentarían trasmitir la sensación de responsabilidad, algo que permita pensar que quienes ganas traerán la tranquilidad necesaria que los ciudadanos se merecen y concentrar sus energías en la mejora del sistema. Estabilidad y mejora en diferentes campos esenciales no son malos principios sobre los que es asentar un país. En el fondo, es la aspiración mayoritaria. Lo contrario, la inestabilidad y la pérdida de energías, no suelen ser valoradas por nadie.
Gracias a la ineptitud de nuestros políticos, tenemos ahora lo que antes no teníamos: las amenazas del populismo nacionalista, con todo lo que supone, y el secesionismo en niveles de amenaza seria. No hemos arreglado ningún problema, pero tenemos varios nuevos. 
* "El ascenso de Vox desata los nervios en los grandes partidos en la recta final" El País 7/11/2019 https://elpais.com/politica/2019/11/06/actualidad/1573068371_478870.html

** "La fragmentación política, en "The Brief from Brussels"" Euronews 6/11/2019 https://es.euronews.com/2019/11/06/la-fragmentacion-politica-en-the-brief-from-brussels


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.