miércoles, 6 de noviembre de 2019

La retractación o encerrado en sus fantasías

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La sombra del procesamiento se va alargando dramáticamente sobre Donald Trump, lo que acelera sus enfados y eleva el tono de su irritación cuando se le pregunta. Los resultados de las comparecencias no son buenos para él. Uno especialmente duro ha sido la retractación del embajador en la Unión Europea, una nueva declaración en la que da marcha atrás en la cuestión que se ha convertido en la clave del asunto: ¿condicionó Trump la ayuda a Ucrania a que se iniciara una investigación a los Biden?
La acción se centre en ese punto mientras los ataques se abren por varios frentes para dificultar sus esfuerzos de defensa. En The Point, en la CNN, Chris Cillizza recoge ese momento de la retractación del donante económico de Trump y embajador en la UE:

That tipping point happened around 2 p.m. Eastern Tuesday, when House investigators released the transcript of their closed-door interview with US Ambassador to the European Union (and Trump 2016 donor) Gordon Sondland. And, in particular, the three-page(!) amendment to his original testimony that Sondland filed.
In that addendum, Sondland said he remembered -- after testifying that he didn't know why security aid to Ukraine was being held up -- a conversation with a top aide to Zelensky on September 1 "where I said resumption of U.S. aid would likely not occur until Ukraine provided the public anti-corruption statement that we had been discussing for many weeks."*



La retractación tiene varios puntos interesante. En primer lugar está el hecho de la retractación en sí. Tiene una lectura importante sobre la percepción de cómo va el asunto para Trump. Indica algo sobre la percepción del propio Sondland sobre el final de esta historia. Sin entrar en lo evidente, el embajador no ha querido pasar a la historia de una forma determinada —la que mostraba su declaración anterior— y ha preferido entrar de otra —la que marca la retractación—. A veces sí nos importa lo que opinen de nosotros.
En segundo lugar está el hecho de que la persona que se retracta es una persona poco dudosa de estar en contra del presidente. El hecho de que donara 1 millón de dólares a la "causa presidencial" deja claro eso. Trump tiene la estrategia de desacreditar a los que le critican. Lo ha hecho ofensivamente con los que han hablado en su contra llegando a usar el término para él más ofensivo, "Obama guy", para los últimos insultados.


La retractación, finalmente, se centra en el argumento del uso de la presión sobre los ucranianos con la ayuda retenida. Escribe Cillizza:

But now it becomes totally clear that there was a stated quid pro quo from Sondland to a top Ukrainian official. While it's important to note that Sondland's admission doesn't directly implicate Trump -- it's not clear where Sondland got the clear sense of the aid holdup being tied to the public announcement of the investigations -- it does make it totally impossible for GOP lawmakers to say there was no understood quid pro quo.
Because whether Sondland was told by Trump or personal lawyer Rudy Giuliani or anyone else in the administration that the aid would only flow once the investigations were announced, it's beyond dispute that Sondland, a senior US diplomat, made that assertion to the Ukrainians. So, whether it was coming from above, the Ukrainians had every reason to believe the quid pro quo was a fact.*

Como se aprecia, la cuestión es un paso más que deja a los republicanos sin un argumento esencial en la defensa frente al procesamiento y obliga a buscar cabezas dentro de su propio grupo si pretenden salvar la del presidente. ¿Encontrará Trump alguien que asuma que actuó de esa forma sin que el presidente lo supiera? Por el momento, no se ve esa solución en el horizonte. La retractación misma es un desvío en ese sentido ya que admite la presión trasladada a los ucranianos y no invalida los otros testimonios de declarantes, más bien al contrario.


Ante la suma de las distintas evidencias que salen de los testimonios ante los comités, Trump ha elegido una salida natural en él, la negación de la realidad y la fabricación de una "nueva realidad" a la que solo él tiene acceso y de la que se convierte en traductor y profeta, en mediador privilegiado que encuentra en ese otro lado las respuestas.
En un segundo artículo de Cillizza de ayer mismo, titulado "Where are these secret polls that Donald Trump keeps talking about?", el analista de CNN señala:

Faced with a slew of national polls that show roughly half the country supports not only his impeachment but also his removal from office, President Donald Trump did what he always does: Just say stuff.
"Well, you're reading the wrong polls. You're reading the wrong polls," Trump responded to questions from reporters about new numbers from CNN, Fox News and The Washington Post/ABC among others. "You're read- -- let me just tell you, I have the real polls. I have the real polls. The CNN polls are fake. The Fox polls have always been lousy. I tell them they ought to get themselves a new pollster."
 That response from the President begs the question: Where are these "real" polls? And what do they say? And why haven't we seen them. (OK, so I guess it begged three questions.)**


Una obviedad: si esas encuestas existieran, Trump se las habría tatuado en la frente. En cambio, son invocadas patéticamente como "una realidad" que solo él conoce, a la que solo su mirada alcanza a llegar. Ante esta perspectiva, y teniendo los antecedentes presidenciales, lo cierto es que se hace muy difícil creer en la existencia de esas encuestas "reales" que solo él puede ver.
La Casa Blanca empieza a parecerse a esas casas encantadas de los filmes de terror en las que hay algún fantasma, algún espíritu que se le manifiesta al inquilino que la ocupa. Trump tendrá que elegir una línea de defensa más creíble si intenta convencer al mundo de que los fantasmas que recorren la residencia son reales.


Las palabras finales de Cillizza —cuya sección ya se anuncia como un análisis "a little deeper into the surreal world of politics"— no dejan mucho margen a la credibilidad presidencial: «No matter the reason, the lack of actual data to back up the claims made by the President -- combined with his long history of not telling the truth -- make it very hard to take him at his word.»**
Son demasiadas fantasías, demasiadas manipulaciones interesadas, falsedades, insinuaciones, etc. para que ahora haya que creer en las encuestas que nadie ha visto. La repuesta airada a los periodistas que le preguntan, micrófono en mano, sobre las encuestas que todos ven no puede entenderse más que como una forma final de negación.


Hasta el momento le ha servido la descalificación de las personas, los insultos incluso, cuando ha querido desacreditarlos como testigos, algo que es muy arriesgado hacer con personas como el embajador Sondland, que no va a admitir ese tratamiento insultante. Lo que le queda a Trump es negarlo todo y refugiarse en una "realidad" fantástica, un nido de águila inaccesible para los demás. Para ello tiene que negarle "realidad" al mundo de los demás, siempre equivocados.
Hasta el momento Trump lo ha controlado, pero puede quedar atrapado en su propia fantasía, renegando del mundo. Gordon Sondland —empresario hotelero, multimillonario, coleccionista de arte, donante republicano...— no ha querido finalmente quedar encerrado en la fantasía de Trump. En un vídeo para darle a conocer leemos "Mi familia es lo más importante para mí". Quizá lo ha recordado o se lo han recordado. Es duro pasar a la historia arrastrado en el mismo paquete que Trump.



* Chris Cillizza "Quid, meet pro quo" CNN 5/11/2019 https://edition.cnn.com/2019/11/05/politics/gordon-sondland-quid-pro-quo-revised-testimony/index.html
** Chris Cillizza "Where are these secret polls that Donald Trump keeps talking about?" CNN 5/11/2019 https://edition.cnn.com/2019/11/05/politics/donald-trump-polls-rnc/index.html




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