sábado, 9 de noviembre de 2019

Más conflictos con el divorcio egipcio o siempre pagan ellas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Recordarán los hipotéticos lectores de este blog nuestro escepticismo ante las lamentaciones presidenciales sobre la enorme cantidad de divorcios en Egipto. Al presidente (y a cualquiera) le parecía un término excesivo a todas luces acorde con las cifras mundiales. El sistema egipcio está basado en mostrar que el presidente está "preocupado" por algo. Eso significa que de la presidencia hasta llegar al suelo todos se deben preocupar por traducir la preocupación en hechos. Y es ahí donde falla el sistema.
Nuestro escepticismo si basaba en a) no se atiende a las causas reales que producen los divorcios y b) lo más sencillo es simplemente dificultarlo, lo que camuflaría las cifras reduciéndolo. Puede que Egipto no sea un modelo de eficacia, pro sí lo es de obstruccionismo, por lo que la predicción de que se trataría de poner obstáculos al divorcio (como ya habían hecho en algún país musulmán asiático que tomaron por modelo) no tiene un mérito excesivo. Tampoco lo tenía la predicción de que si alguien pagaría el excesivo número de divorcios y a quienes se les pondrían los obstáculos sería a las mujeres.
En Egipto, estas cosas están reguladas por la llamada Ley del Estatus Personal, mediante la cual se rigen la vida personal conforme a las diferencias entre grupos religiosos, ya que no tienen el mismo marco musulmanes que coptos, por ejemplo. El divorcio se regula según las leyes musulmanas de la Sharia, mientras que los coptos, sencillamente, no tienen "divorcio". En ambos casos, la ley religiosa es la que manda y después se sanciona por el estado.


Las tensiones entre la Universidad de Al-Azhar, fuente de orientación religiosa islámica, se ha puesto manos a la obra, redactando un proyecto de Ley del Estatus Personal. Como hace tiempo que la presidencia lleva clamando por una reforma religiosa (que nadie entiende cuál es, pues todos dicen seguir fielmente el Corán), los enfrentamientos entre las instituciones políticas de la república y la institución religiosa van en aumento cada vez que esta última lanza algún tipo de propuesta. Al-Sisi está prisionero de su propia estrategia de cubrirse con el discurso religioso existente y presentarse como reformador religioso y moderado. Lo cierto es que "moderado" no es más que un adjetivo para la galería, para justificar las peleas con los radicales, que también defiende su ortodoxia islámica mientras que acusan a las instituciones del país de "tibias" o de alejarse del mensaje central. Es, como siempre, una lucha por ser los más cercanos al espíritu y la palabra coránicas, la única posición que les permite sobrevivir en un océano conservador y tradicionalista.
Sometido a fuertes críticas por la cuestión de los derechos humanos desde el exterior, el gobierno egipcio ha emprendido una campaña de discursos moderados para tratar de mostrar una imagen de mayor modernidad, por lo que el documento propuesto desde Al-Azhar ha sentado muy mal.
Leemos en el diario estatal Ahram Online un duro alegato en su contra:

Al-Azhar is currently drafting a new personal status law which is stirring up heated debate among experts and the public mainly because it slows down the process by which a woman can get a divorce. Al-Azhar intends to submit the draft after sending it to the cabinet for approval and before being passed by the House of Representatives.
“Very frustrating” is how lawyer and feminist Nehad Abul-Qomsan describes the draft. “It does not have a vision, methodology or even a clear purpose,” Abul-Qomsan said.
Article 61 of the draft law extends the duration of legal proceedings of the khu’, a procedure through which a woman can divorce her husband in Islam, to more than a year, thus depriving women of their legitimate right provided to them by Sharia Law. “In khul a woman is divorced once she returns her dowry and relinquishes the rest of her financial rights,” said Abul-Qomsan who asked why the legal procedures were being extended.
According to Abul-Qomsan, the draft did not impose any restriction on a man’s right to divorce his wife or on polygamy which affects children and exposes them to serious risks. “This is unfair and illegal,” she added.
Article 94 of the draft suggests that a wife uses her own money to spend on her children if the father is financially incapable. According to Abul-Qomsan, this article is against Islamic regulations which stipulate that the husband is responsible for financial matters, and is responsible for financial matters.
Article 99 has also changed the order of the parties that have custody after divorce, putting the father ahead of the maternal grandmother. Abul-Qomsan praised that step but said she wondered that if the father who has custody of his children was financially incapable, what would the mother be obliged to spend.
Article 103 of the draft gives the father guardianship over his children in education if there is a dispute between the parents. Many fathers, according to Abul-Qomsan, intentionally downgrade the quality of education their children receive by paying cheaper tuition fees or simply trying to annoy the mother.*


Como puede apreciarse, la propuesta no es más que convertir el divorcio para la mujer en una carrera de obstáculos, como estaba previsto. La Universidad de Al-Azhar es una institución cuya mentalidad es tradicionalista y, por ello, misógina, por lo que siempre verá el divorcio como un atentado a la autoridad masculina, que es el centro del sistema. Así lo dice la historia y así lo muestran ellos en cada decisión que toman.
La propuesta de la ley es todavía más retrógrada de lo habitual, pues acaba dando más derechos al padre y a su familia, mientras que debilita los de la madre (y su familia) y la carga con más obligaciones y retardos de plazos para cualquier acción.
Esto le crea a al-Sisi un nuevo problema interior, ya que si no lo acepta se enfrenta a Al-Azhar, institución que usa para mostrarse como gobernante virtuoso y faro islámico egipcio —algo que también se vende como garantía hacia el exterior— y si lo acepta recibirá múltiples críticas desde dentro y fuera, arruinando su pretendida imagen moderada.
Aquí hemos tratado estos años, en múltiples ocasiones, la cuestión del "divorcio egipcio" pues nos ha parecido capital en una sociedad en la que hay que leer sus desajustes en este tipo de hechos. La altísima tasa de divorcios muestra precisamente la tensión existente entre un sistema machista y un deseo de cambio que traduce en el papel de las mujeres, siempre sancionadas antes y sobre todo desde la revolución de 2011. Política y religión se dan la mano en la sociedad islámica y la primera autoridad que se establece es sobre la mujer, ya sea como hija, esposa, madre o hermana. No debe haber mujer sin "guardián" y este es siempre un varón, un responsable de lo que haga o diga. Si no hay padre, hermano, hijo o tío, todos ellos con derechos de familia, será un vecino o conocido, pero siempre habrá alguien que diga lo que se debe hacer. Rebelarse ante esto puede tener diferentes tipos de consecuencias, algunas de ellas pueden ser fatales para la mujer.


El final del artículo, firmado por Reem Leila, incide en los cambios anteriores de las leyes y en el "derecho" de Al-Azhar a hacer las leyes o solo a dar líneas de actuación:

MP Mohamed Fouad of parliament’s Local Administration Committee said the role of Al-Azhar, the world’s centre of Islamic learning, is to provide its recommendations in the personal status draft law, not make laws. Throughout Al-Azhar’s history, it has never drafted laws. The constitution specifies that the government, the presidency and the parliament are entitled to propose bills. “As long as Al-Azhar’s opinion is advisory, it is better to read the current draft and provide its legitimate opinion,” Fouad said.
This is not the first time that Egypt’s personal status law is amended. Such calls were made after former president Hosni Mubarak was driven from power in 2011. Hundreds accused former first lady Suzanne Mubarak of harming Egyptian families by passing laws that supported the rights of women after divorce.
However, laws passed at the time, according to Fawziya Abdel-Sattar, professor of law at Cairo University and former MP, have helped millions of families, especially women. Law 100/1985 on alimony rights and Law 1/2000 on personal status procedural law and the khul are all based on Islamic Sharia. “Before the laws on khul and alimony rights, women were court victims, spending years trying to prove their right to alimony to get a divorce,” Abdel-Sattar said.*

De estos párrafos tienen interés las menciones de las fechas, pues trata de mostrar que el proyecto de Al-Azhar es retrógrado incluso en términos históricos políticos. Esto es importante porque todavía están en pie las discusiones sobre lo que fue realmente la Revolución del 25 de enero de 2011, la que derribó a Mubarak, pero no a "su" régimen, que se deshizo de los islamistas en 2013, tomando un nuevo rumbo adentrándose en la ortodoxia religiosa como forma de control social y político.
Interesante también la mención a la esposa del ex presidente, Suzanne Mubarak. Efectivamente, ella fue la cara de las mejoras legales —en los treinta años de mandato— de las mujeres. Sacarla a colación ahora es un golpe doble, contra Al-Azhar y, en otro sentido, el recordatorio de que es en las leyes y no en los gestos en donde se demuestra la voluntad de cambio.


Desde que se empezó a hablar del problema del divorcio en Egipto, estaba claro que serían las mujeres las que acabarían pagando el problema. Es la tradición misma del sistema. La mujer es vista como  el elemento que tiende a distorsionar la perfección, la establecida por la ley coránica. Es la mujer la que hay que controlar para que todo funcione. Ese es el principio general, por mucho que se evite decirlo. De esta forma es complicado introducir normas que equilibren los derechos o deshagan las desigualdades que son percibidas como virtuosas. Por eso, el borrador de la ley presentado por Al-Azhar recorta los derechos de las mujeres y amplía el control de los hombres incluso, como se denuncia, yendo más allá de los derechos anteriores reconocidos a las mujeres.
Las clases sobre los males del divorcio a las universitarias sirven de muy poco, como era previsible. El mensaje que se sigue mandando es que son las mujeres las culpables en un contexto de predominio masculino en derechos y en control de la situación. Las acciones para evitar que la mujer se pueda divorciar siguen siendo las mismas: matrimonio temprano, ausencia de educación y limitar sus recursos. Por supuesto dificultar su acceso al mercado laboral para que no pueda independizarse del varón. Finalmente, el acoso a las divorciadas acaba de cerrar  la trampa. Ahora Al-Azhar endurece las condiciones para las mujeres. Todo por las estadísticas.


Una vez más, Egipto se encuentra enredado en sus propias contradicciones, las surgidas de la estrategia del gobierno de intentar llevar por su camino a instituciones que tienen su propia agenda. Los intentos del gobierno de usar a la Universidad de Al-Azhar como forma de ortodoxia islámica no cuestionada y respaldo político entra en conflicto con una institución con su línea de desarrollo y asegurándose su papel bajo cualquier escenario. Darles más poder del que tienen no soluciona mucho y, por el contrario, siempre están bajo riesgo.
El artículo, publicado primero en Ahram Weekly, laboratorio de ideas, es un indicador del conflicto y una toma de posición sobre la propuesta de la Universidad de Al-Azhar. Cómo reaccionen los clérigos ante este aviso es una cuestión clave. Las leyes, les dicen, las hace el parlamento. Veremos si no son de nuevo las mujeres las que pagan. 


* Reem Leila "Compromising women’s rights?" Ahram Online http://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1201/355408/AlAhram-Weekly/Egypt/Compromising-women%E2%80%99s-rights.aspx

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