domingo, 10 de noviembre de 2019

Dos caras de Egipto o según nos va

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El liderazgo a la egipcia es complicado. Es una construcción, una fabricación del culto a la persona en la que se depositan los anhelos de un pueblo al que se le ha acostumbrado a que el poder tiene algo que ver con lo divino. Quizá esa sea la herencia recordada inconscientemente por las pirámides que tienen enfrente de El Cairo y los múltiples monumentos que salpican su geografía, la mayoría de ellos templos a la egolatría de los gobernantes. Esta forma de liderazgo casa mal con la falibilidad humana de la democracia, en donde las personas no tienen que estar tocadas por el rayo divino y los síntomas de la perfección.
Lo primero que hubo que hacer para un desconocido para el público oscuro ministro de Defensa, Abdel Fatah al-Sisi, salido de un golpe militar, fue crearle el mito. Se le llamó "sisimanía" e incluía todo tipo de objetos, convertidos en fetiches (de tartas a ropa interior con su imagen) sobre los que descargar las emociones de un pueblo controlado a través de ellas,  y de hechos milagrosos, como el sueño en el que se le apareció el piadoso Sadat ordenándole que se hiciera cargo de un país del que había afirmado no tener interés en hacerse con el poder ni que sería gobernado por un militar. Les dio una matanza de cerca de mil personas que los fieles vieron como un signo de su poder. Él, afirmaría después varias veces, que hizo lo que el pueblo le pidió. 


Se reformó una constitución que los islamistas habían hecho suya. Posteriormente la enmendó para poder seguir en el poder y el pueblo, con cierto aburrimiento de muchos, la bendijo en las urnas, como no podía ser de otra manera. La historia egipcia moderna empieza queriendo ser distinta y acaba como siempre. Si Mubarak se pasó 30 años en el poder prorrogando la Ley de Excepción, al-Sisi sigue renovando los periodos cada seis meses para tener las manos libres y se ha asegurado con las reformas dominio para la próxima década completa. Desde 2014, por hacer número redondos, hasta 2030, en el mejor de los casos. Eso si no ocurre nada que lo saque del poder o algo que lo perpetúe más de esos años. Todo es posible en un país que es a la vez imprevisible y previsible.
La publicación Mada Masr nos trae lo que ocurre cuando a un diputado del parlamento se le ocurre cuestionar esto:

When Member of Parliament Ahmed Tantawi presented a political reform initiative centered on President Abdel Fattah al-Sisi leaving office by 2022 on November 3, Parliament was quick to take action against him.
Ninety-five members of the House of Representatives submitted a request on Tuesday to Parliamentary Speaker Ali Abdel Aal to refer Tantawi to the Ethics Committee saying his initiative undermines the Egyptian state and its institutions. Abdel Aal announced that he referred the request to Parliament’s bureau in preparation for taking the appropriate legal measures.
Last Sunday, Tantawi posted a video on YouTube in which he proposed a “reformist initiative” that calls for early presidential elections in 2022 in which Sisi would not run, rather than waiting until 2024, the end of the two-year extension to his current term granted by this year’s constitutional amendments.
Tantawi, a member of the 25-30 Alliance, an independent leftist parliamentary bloc, told Mada Masr that his initiative seeks to clear his conscience as an Egyptian citizen and member of parliament from what he feels is an imminent danger to the country in the president’s continued infringement upon Egypt’s authorities. He added that, in the eyes of Sisi’s supporters, his departure at the end of his original four-year term is the best way to guarantee political, economic and social reform in the country.
He explained that his initiative demands that the president uphold the promise he made not to stay in power for longer than eight years— a promise that Sisi repeated more than once — “because the people elected him for two presidential terms, each of which is four years, not six.”
Sisi was first elected in June 2014 and re-elected in May 2018 to a second four-year term. The constitutional amendments passed in April extend presidential term length to six years for a maximum of two terms but included a special amendment that retroactively allowed Sisi to extend his current term until 2024 and run for another six-year term.*



Pero no es fácil tener "conciencia" cuando las cosas tienen ese tinte de prolongación del mandato, de la estancia en el poder. Alguien que gobierna de por vida no es un presidente, sino un monarca camuflado. No otra cosa pretendía Hosni Mubarak cuando trató de que su lugar lo ocupara algún día su hijo, Gamal. Los Assad lo han hecho en Siria y los hijos de Gadafi luchaban por la herencia descaradamente mientras se repartían el país.
La propuesta del vilipendiado diputado Tantawi suena como una blasfemia en la corte egipcia, en donde ser rivaliza en las demostraciones de lealtad, como es frecuente en estos casos.
Las reacciones al vídeo de YouTube (convertido en un medio de polémicas) no se han hecho esperar y son furibundas:

During the plenary session, MP Mahmoud Badr said that Tantawi’s initiative represents an outright violation of the constitution, tramples on the will of the millions of Egyptians who voted for the constitutional amendments and for Sisi, and tramples on Egypt’s democracy.
He was interrupted by Abdel Aal, who said: “I do not have any initiatives. Whoever wants to announce should do so in the newspapers. I do not have initiatives. I do not pay attention to this sort of talk”.
Abdel Aal added: “Citizens voted in front of the entire world, and organizations, associations and foreign officials observed the referendum [on the Constitutional Amendments]. Whoever questions their legitimacy or negatively addresses the nation and its leadership has no place in Egypt in general, they should go to another country. We are charged with protecting this nation and its people. There are red lines, including the nation, political leadership and Egypt’s military and police Insulting them is not permitted.”*

El gusto dramático de los políticos egipcios no necesita ser resaltado, pues es sobradamente conocido. La "voluntad pisoteada" de millones de egipcio es la menor de las figuras retóricas empleadas para reflejar lo que les merece la propuesta, que no es otra que la que el propio al-Sisi propuso inicialmente. Bien es cierto que hizo muchas otras que incumplió, pero todas fueron por una buena causa y así lo entendieron sus seguidores. Nunca habrá suficientes retratos en las calles o en los edificios para pagarle al presidente el gran honor de estar bajo su mando.


La reacción del jurista Abdel Aal, presidente de la cámara y artífice de la constitución, no deja de ser notable: quien duda del presidente no merece estar en Egipto, pisar la misma arena ni beber el mismo agua. Cuestionar la ampliación de los mandatos presidenciales —algo que todo el mundo hace fuera de Egipto— es una "línea roja" y por lo tanto el infractor debe marchar lejos, a países que se merezcan semejante detritus humano.
Por supuesto, lo que ha hecho Tantawi no es algo que se deba debatir en el parlamento o poner sobre la mesa en cualquier foro político o de otro tipo. Es directamente traición al pueblo, pues todo lo que se diga del presidente, se dice del pueblo egipcio. Recordemos que uno de los "cargos" contra los militares que intentaron presentarse en las elecciones presidenciales fue el de "intentar separar al pueblo y al Ejército". La figura del presidente es como un agujero negro que todo lo absorbe: el pueblo, el Ejército y poder. Todo en una sola figura, que es lo que define el liderazgo egipcio. De esta forma, cualquier perspectiva de un sistema democrático en el que sea posible la existencia de oposición y una alternancia real se hace imposible. Tuvieron que inventarse un candidato para que la reelección presidencial no fuera una farsa completa.


Coincide esta información sobre el diputado Tantawi con un sentido artículo en Ahram Online en el que la bien intencionada copta Laila Takla, profesora de Derecho, intenta convencer al pueblo egipcio que la situación de los derechos humanos, pese a las recientes y continuas denuncias internacionales, es buena. El artículo se cierra con una declaración de intenciones:

My purpose, here, was not to defend Egypt or to reply to the EU Parliament. It was to tell the Egyptian people the truth about their country’s commitment to human rights so that they do not fall for the falsehoods and misinformation spread by agencies with certain agendas of their own. I am convinced the Egyptian people are aware of this, and seek only to confirm their realisation. Egypt has  an honourable history in the advocacy and defence of human rights. What is Europe’s past in this regard? What is the state of human rights in those countries that always lead the attacks against Egypt?**


No dudo de su buena fe. Sin embargo, el mundo no debería estar tan equivocado todo el tiempo. El diputado Tantawi ha pedido, por su conciencia, lo que en cualquier país democrático es normalidad. Sin embargo se le acusa de "traidor" cuando tiene la osadía de no gustarle lo que en cualquier país del mundo se considera un rasgo de dictadura, la prolongación de los mandatos presidenciales enmendando la constitución desde el poder y limitando a la oposición.
No hay excepcionalidad egipcia, es decir, se le da el mismo trato que se les da a los países que hace lo mismo: dar un golpe, crear un régimen, nombrar un presidente y convertirlo en eterno en el poder. Incluso en la "poesía" de los hechos, no hay originalidad alguna. Es lo que hacen todos que se quieren perpetuar en el poder, convertirse en "imprescindibles", en "enviados". Sin ellos el mundo se hundirá.
La retorica del poder en Egipto es igual que en todos los países que tiene regímenes autocráticos. Por mucho que el régimen se vista con vistosos ropajes, las denuncias internacionales dicen lo que ven, no solo lo que les cuentan. La teoría de que el mundo está contra ellos porque les envidian es solo otra bonita historia que trata de esconder la dura realidad de la discrepancia.


Ahmed Tantawi y Leila Takla (Premio Nilo en 2016, el antiguo Premio Mubarak en Ciencias Sociales) representan dos caras de Egipto, cada una con una visión de la realidad muy diferentes. Uno, un diputado, se tiene que refugiar en YouTube para poder decir lo que su conciencia le pide decir; la otra desde un diario estatal explica a los egipcios —aprovechando su destacado papel cultural— que deben estar tranquilos y contentos con lo que tienen. 
Hay otras muchas caras, por supuesto. Pero lo preocupante es que la oficial cada vez se parece menos a la realidad. La construcción de un Egipto sin democracia, autoritario, puede funcionar mejor o peor, pero tendrá un lastre que todo el amor del mundo por el que gobierna no podrá compensar. Condenará a vivir siempre vigilados, tutelados, que es el fondo lo que las élites dirigentes han querido siempre. La revolución les enseñó lo que podía ocurrir y lo solucionaron rápido.


* "MP referred to ethics committee over reform initiative calling for Sisi’s early departure from office" Mada Masr 9/11/2019 https://madamasr.com/en/2019/11/09/feature/politics/mp-referred-to-ethics-committee-for-proposing-reform-initiative-calling-for-sisis-early-departure-from-office/
** Laila Takla "Human rights in Egypt" Ahram Online 9/11/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/355378/Opinion/Human-rights-in-Egypt.aspx









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