lunes, 7 de enero de 2019

La peor lección del peor maestro o el monopolio del patriotismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La vida son los pequeños detalles. Hay grandes palabras, grandes hechos, pero no suelen ser los que llenan el 99% de nuestra vida. Al menos no para las personas normales. Por ello, el hecho de que podamos vivir una vida cotidiana con normalidad, entendiendo por esta el hecho de no tener que estar midiendo cualquier cosa que se haga, es importante para las personas. Puedes distanciarte de las grandes cosas, pero no de las pequeñas.
Egipto no es el lugar donde todo empezó, como dice la campaña publicitaria y nos recuerda el meteorólogo de la CNN, pues es su patrocinador. Es más bien el lugar donde nada acaba. Habría que preguntárselo, si no, a la cantante, a la estrella egipcia Sherine.
Recordarán —lo ponemos como ejemplo de absurdo con frecuencia— el caso de su observación chistosa en un concierto sobre "no beber agua del Nilo", pese a la recomendación de una popular canción. A Sherine se le ocurrió contestar en broma sobre los parásitos (un hecho comprobado e histórico, que ya muestran hasta las momias) y preferir el agua embotella. Todo ello le llevó a los tribunales, denunciada por los patriotas abogados que defiende el honor de Egipto de todo lo que haga falta. Hasta el  presidente del Sindicato de músicos tuvo que intervenir, no para defenderla, como parecería su obligación, sino para condenarla y prohibirle actuar.


Pues la pobre Sherine ha vuelto a "recaer". Como egipcia mordaz que es, se le ha escapado otro comentario tonto, de esos que decimos cada día sin demasiada intención, y la fuerza del fanatismo patriótico ha vuelto a caer sobre ella. El diario estatal Ahram Online titula Popstar Sherine Abdel-Wahab in hot water again for comments 'insulting Egypt'" y nos cuenta las nuevas osadías:

Egyptian pop-singer Sherine Abdel-Wahab is in hot water again over statements during a New Year concert, which prolific lawyer and litigator Samir Sabry has described as “offensive to Egypt”.
On Saturday, Samir Sabry filed a legal complaint with the general prosecutor against Abdel-Wahab for her statements during the concert when she mumbled the words “it's such a waste that I live in Egypt.”
Abdel-Wahab was not available for comment; however her husband, Hossam Habib, also a well-known singer, said in press statements that she was pointing out a sound malfunction during the concert which cut off her mike, due to the presence of multiple mirrors on stage which affected the sound.
Sabry, who is a lawyer well-known for filing legal complaints about statements or appearances by high-profile figures he deems as unpatriotic or “inciting debauchery”, said that Abdel-Wahab insulted Egypt through her statements, “thinking she was funny; however, if she [Abdel-Wahab] only knew that she is the silliest…of vicious characters, she wouldn’t have insulted the great Egypt.”
He said that Abdel-Wahab had not learnt her lesson, pointing at a 2016 case which saw the entertainer facing jail terms over statements perceived as offensive to the country.
Abdel-Wahab was originally sentenced in absentia to six months in prison in February 2018 over statements she made in August 2016 about the existence of the bilharzia parasite in the Nile.
She didn’t serve a jail term due to a pending appeal and subsequent acquittal in May of that year.*


Egipto ha pasado de ser un régimen autoritario a ser un régimen autoritariamente absurdo. Que personajes como el leguleyo estrella Samir Sabry se dedique a hacer méritos y acumular elogios como defensor del honor egipcio es un rasgo que convierte al régimen de al-Sisi en una opereta cómica, que era lo que le faltaba.
¿Explicará alguien a Sabry —si es que es posible— que quien está mancillando el nombre de Egipto, convirtiéndolo en motivo de chiste, es él? ¿Se puede vivir en un país en el que el fascismo patriótico se ha convertido en juez de las personas amargándoles la vida en sus detalles más pequeños?
Cada día son más detalles sobre la obsesión juzgadora y condenatoria del sector fanático nacionalista. Les están haciendo un gran favor al otro sector fanático, los islamistas, que ven cómo se acumula el desprestigio sin necesidad de que muevan un dedo. La reciente afirmación de que los Hermanos Musulmanes estaban detrás de las manifestaciones de los "chalecos amarillos" en Francia es una de las mayores estupideces políticas del año 2018, y eso que Trump mantiene el listón muy alto.


Uno y otro día, las noticias de Egipto son similares. Me imagino que muchos vivirán en la paranoia de no saber si están siendo escuchados en cualquiera de sus palabras y denunciados, por una queja, como "enemigos de Egipto". La intransigencia, el fanatismo político es el resultado de un régimen que lo está potenciando por temor a que la calle se la tomen los islamistas. Pues si esta era el final de la hoja de ruta hacia la democracia.
Lo que expresó en su enfado Sherine, son muchos los egipcios que lo piensan, aunque se cuiden mucho de decirlo cerca de aquellos de quienes ya no se pueden fiar, tal como ocurrió en la Alemania nazi o en la Rusia soviética. ¿Se puede vivir así, realmente?
Pero lo peor es la afirmación del infame y patriótico Samir Sabri de que Sherine no "aprendió" de lo ocurrido anteriormente gracias a su denuncia. ¿Es Sabri el "maestro egipcio"? ¿Es él quien representa ese "gran Egipto" del que habla? ¿O representa lo peor de él, la intolerancia, la vigilancia sobre los otros, el dogmatismo, el narcisismo?
A veces los países viven épocas de crisis, pero la egipcia se está extendiendo y, algo peor, algunos están tomando los defectos como virtudes. El camino de la intimidación acaba convirtiéndose en una trampa para quienes lo practican. Es interesante que se hable del abogado de la espada flamígera Samir Sabry, pero no exista una sola palabra de condena en las varias informaciones de la prensa. Citan sus palabras pero nadie se atreve a contradecirle.
El hecho de que las denuncias sean aceptadas por la fiscalía y prosperen en condenas, como ocurrió anteriormente es una maniobra bien estudiada y frecuente. Se denuncia desde la base, por lo que se mantiene la idea de que no es el gobierno quien está detrás, sino que son iniciativas populares. Posteriormente se les condena para finalmente indultarlas si se portan bien. 
Es es un patrón de actuaciones que hace quedar a los que indultan como muy liberales y generosos y, especialmente, hace que están en deuda con ellos. Es frecuente que tras llenar las cárceles, el presidente al-Sisi, con motivo de alguna celebración, muestre su generosidad con indultos. Es la forma de reciclar la contestación y evitar las protestas. El que ha sido indultado no vuelve a abrir la boca. La primera se le pasa; la segunda, no.

julio 2013
Curiosamente, Sherine fue una de las primeras artistas en lanzarse a la moda de canción patriótica, en 2013, tras la caída de Mohamed Morsi y el gobierno de la Hermandad. Quizá el hecho de que no fuera más allá o de que saliera de Egipto con su familia poco después debido a la inestabilidad, como recogió la prensa entonces, en 2013, se lo esté haciendo pagar alguien. La lucha por el monopolio de patriotismo es realmente encarnizada en Egipto. 
Veremos qué ocurre con Sherine en esta su segunda vez. Nuestra solidaridad es con ella. Es Sherine, como artista, la que prestigia con su arte a Egipto. Quien lo insulta es el letrado Samir Sabry, una losa para Egipto y un pésimo ejemplo y la peor promoción posible. 
 
agosto, 2013
* "Popstar Sherine Abdel-Wahab in hot water again for comments 'insulting Egypt'" Ahram Online 5/01/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/321222/Egypt/Politics-/Popstar-Sherine-AbdelWahab-in-hot-water-again-for-.aspx

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