viernes, 29 de octubre de 2021

Papeles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Mencionábamos ayer de pasada en nuestra visión del "apocalipsis carencial", la amenaza desde los medios y expertos de quedarnos sin nada, el papel. Los medios insisten en explicarnos lo que ocurre con el papel, su escasez, con lo que aumentan la propia escasez a la vez que hacen otra cosa: aumentar su precio. No es exclusivo del papel, claro. Es un fenómeno de mercado que puede ser manipulado y muchas veces lo es precisamente produciendo menos o guardando productos para favorecer las subidas. Es un fenómeno, por ejemplo, que vemos frecuentemente con el petróleo, donde se regula políticamente la extracción y la circulación. Pasa con casi todo en un sistema de oferta y demanda.

En RTVE. es Esteban Ramón se centra en mostrarnos la situación papelera y cómo afecta a los distintos sectores, los que van del papel higiénico a la cultura, entendida esta como la producción editorial. Se nos informa desde distintos puntos sectoriales del carácter coyuntural de la escasez y de cómo España produce el mismo papel que consume, pero que tiene que importar la misma cantidad que vende fuera. la explicación es sencilla: vende a países donde le reporta beneficio e importa de países de donde le es más barato importar. A la vez se reclama una industria que satisfaga la creciente demanda, pero si resulta más rentable vender fuera que dentro siempre estaremos en las mismas. Puede que algo haya cambiado si el transporte se dispara en sus costes, pero veremos si esta "circunstancialidad" no se nos "cronifica". Por ahora solo "produce retrasos" en las novedades editoriales, es decir, es un problema más de dar salida a los materiales existentes, pero que se han convertido en estacionales en muchos casos (las campañas navideñas, ferias, etc.), por lo que el momento sí puede ser importante.



El artículo de Esteban Ramón se cierra con el siguiente párrafo: 

Mientras, en el sector editorial se comenta lo que parece casi una broma de humor negro: Amazon, cada vez más poderosa en la distribución de libros es también el gran impulsor del consumo de cartón para el comercio electrónico. Es decir, al mismo tiempo que vende más libros y aumenta su poder de negociación con las editoriales, encarece la misma materia prima.*


 

No sé si se puede llamar humor negro al funcionamiento del mercado y al papel que juegan los poderosos en su control. La venta por correo supone la paquetería, lo que lleva un enorme consumo de papel cartón. Eso sube el precio del papel porque hay más demanda. A los libreros les afecta doblemente: cuanto más venda Amazon, más cartón se usará y subirá el precio del papel, por lo que se encarece el precio de la producción de libros. Como es Amazon quien más vende, obliga a aceptar precios más bajos a las editoriales que deben aceptarlo. El éxito de Amazon implica, como hemos señalado, más papel para paquetes. Se forma un ciclo vicioso en el que vender más perjudica a la producción editorial que produce con papel más caro y en peores condiciones de negociación con Amazon. ¡Vaya panorama!



Y no es el único campo en el que estas cosas se producen. Si sumamos a esto la elevación de los precios de producción por la energía, transportes, etc. no nos extraña que muchas industrias estén empezando a recortar o cerrar. La inflación del 5,5% para España se traga cualquier beneficio y obliga a un efecto multiplicador de los precios por todas partes.

Los que han creado esta tormenta perfecta entre transporte, energía y colapso de las materias primas lo han hecho muy bien. Los que tienen poder para imponer sus propios términos de negociación son los que salen beneficiados... hasta llegar a un punto: la ruina del consumidor. Todas las teorías sobre estos comportamientos necesitan de algo esencial, que el consumidor tenga dinero para seguir comprando. Hasta los ladrones de bancos necesitan que la gente tenga su dinero en los bancos. Pero si los bancos se quedan vacíos y el todo el dinero se va allí donde no puede ser robado —existen— se empieza a producir un problema global. El poderoso no es el que más tiene, sino el que más vende. En un mundo donde nadie tiene dinero para comprar lo que les ofreces, lo que les ofreces no vale nada. Si la crisis es mundial, no podrás buscar públicos más ricos, como han hecho muchos hasta ahora, es decir, trasladar sus productos a países con mayores niveles de vida y compra. Con una crisis mundial, no será fácil; el encarecimiento de la producción y del transporte no ayudará nada, por lo que algunos cerrarán.


Para los consumidores de papel impreso, la buena noticia es que existen unas cosas que se llaman librerías y bibliotecas. Puede que no tengan muchas novedades, pero afortunadamente hay muchas cosas interesantes que leer que se produjeron antes de pandemias, colapsos y apocalipsis. Si puede consumir cosas sin necesidad de cajas, pues mejor; compre cerca de casa y así evitará embalajes; el embalaje de papel había crecido para evitar los plásticos y ahora se encarece todo. Para los consumidores de papel higiénico, nada que decir.


 

* Esteban Ramón "Cómo afecta la escasez de papel a la industria editorial" RTVE.es 27/10/2021

https://www.rtve.es/noticias/20211027/papel-escasez-libros/2205040.shtml

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