jueves, 18 de junio de 2020

Bolton y la crisis por llegar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La publicación próxima del libro de John Bolton  ha conseguido enfadar a todos, a los republicanos porque deja en evidencia al tipo al que han apoyado, a Trump porque no le favorece y a los demócratas porque piensan que Bolton tenía que haber declarado estas cosas cuando el proceso del impeachment, algo que probablemente hubiera sido decisivo porque habría dejado en evidencia los republicanos. Con los adelantos de la prensa sobre lo que está ya encuadernado, bastaría para que nadie se atreviera a estar mirar a Trump. ¿Revela algo nuevo? En realidad, son los detalles que confirman el principio general. No creo que nadie se pueda sorprender por las cosas de Trump que se cuentan en el libro. En ese sentido, es difícil que cualquier cosa que se cuente de Trump pueda sorprender a alguien. Es difícil dejar de creer lo que se dice porque siguen reflejando el mismo cuadro anterior, tanto en términos de retrato como en términos clínicos. De lo adelantado, todo huele a Trump.
En este todo se incluyen cosas como "no saber si Finlandia pertenece a Rusia", creer que "Venezuela pertenece a los Estados Unidos", que sería "cool" invadirla, etc.
El debate sobre la ética de John Bolton, sobre su oportunismo político-mercantil, por el que ha obtenido ya dos millones de dólares, está servido. Está por ver si las críticas finalmente le salen rentables, porque el desgaste propio es también fuerte. Bolton no queda como un héroe, sino más bien como un oportunista que, viendo lo que veía, prefirió sacarle dinero antes que hacer un favor al país sacando a Trump de la Casa Blanca durante el impeachment. Pero el libro crítico se vende mejor con Trump en la Casa Blanca que retirado en su campo de golf. Bolton ha esperado al momento crítico justo, con Trump con todos los frentes abiertos.  Será recordado más por esto que por lo que el libro diga. Eso no quita que el efecto sobre Trump sea demoledor, pero ha sobrevivido a cosas peores, pero quizá en no tan malos momentos y con la necesidad de la reelección.
El diario El País se hace eco de lo adelantado en periódicos como The Washington Post y The New York Times:

Bolton, según el diario, describe a un comandante en jefe “errático” y “asombrosamente desinformado”. El exconsejero asegura, según The New York Times, que el presidente Trump no sabía que el Reino Unido es una potencia nuclear y que preguntó si Finlandia es parte de Rusia.
El libro revela, según el Post, cómo Trump pidió ayuda al presidente chino Xi Jinping para ganar las elecciones de 2020, en un episodio semejante al que dio lugar al impeachment del presidente republicano. Bolton describe varios momentos en que Trump busca favores o apoyo de líderes totalitarios, de acuerdo con el Post, y cómo muchos de esos mismos líderes manipulan a Trump apelando de manera simplona a sus obsesiones. Así, Bolton relata que, en una llamada de mayo de 2019, el presidente ruso, Vladímir Putin, comparó al líder opositor venezolano Juan Guaidó con Hillary Clinton, en lo que el veterano halcón republicano define como “un brillante despliegue de propaganda al estilo soviético” para reforzar el apoyo a Nicolás Maduro. Las alegaciones de Putin, escribe Bolton, “persuadieron a Trump”.
No es la única mención al país sudamericano en el libro, cuya publicación está prevista para el próximo martes. El presidente, escribe Bolton, de acuerdo con el diario, llegó a asegurar que invadir Venezuela sería “cool” y que el país es “realmente parte de Estados Unidos”. El exconsejero describe una considerable inconsistencia y frecuentes titubeos de Trump con respecto a Venezuela.*


De todos los detalles que se dan, solo se puede renovar una conclusión sobre Trump: solo ha trabajado para su próxima reelección. Todas las acciones se han evaluado desde la perspectiva de cómo podía favorecer su imagen, lo único que realmente le ha preocupado. Trump es una imagen, es el caballero inexistente de Italo Calvino, una armadura vacía. A diferencia del personaje de Calvino, a Trump no le interesaba rellenarla, sino pulirla, abrillantarla. Trump es solo imagen y un desolador vacío interior, de una simpleza primaria desoladora. Solo la ambición, que mueve su narcisismo, anima su mente.
Para muchos norteamericanos, lo más hiriente puede ser el ver cómo su líder resplandeciente, el que presume de su fuerza y de doblegar al mundo, ha ido mendigando a los gobernantes de diversos lugares los favores que pudieran favorecer su reelección, ya fuera por la vía del descrédito de sus oponentes, como lo ocurrido en el fiasco ucraniano contra los Biden, o mediante acciones que pudiera vender como genialidades económicas, como se nos cuenta que intento con el presidente chino para favorecer a su electorado campesino. Trump solo ha pensado en sí mismo.


Este tipo de prácticas explican en gran medida su predilección por los dictadores y personajes autoritarios, con los que evitar la retórica democrática, la corrección o simplemente la diplomacia elegante, para zambullirse en las conversaciones en las que se puede acordar cualquier cosa, por oscura, siniestra o desvergonzada que fuera. Por eso las observaciones sobre Putin, que le tomó la medida manejándolo, son interesantes. Si el "América grande de nuevo" era esto, más vale dejarlo.
Y es que los efectos del mandato Trump sobre el prestigio de los Estados Unidos han sido y son demoledores. Trump ha dilapidado la imagen de los Estados Unidos desde cualquier dimensión, siendo el remate la situación caótica y divisiva de la pandemia del COVID-19 con sus intervenciones sobre los desinfectantes, las luces o cualquier otro remedio milagroso incluidos.


La cuestión ahora es cómo gestionar los datos de Bolton en el contexto conflictivo institucional y electoral; saber también cómo se utilizará fuera del país, sobre todo en aquellas zonas en las que se ha esmerado en crear conflictos. Conocedores de la debilidad de Trump habrá quien tema sus reacciones en busca de popularidad y quien aproveche sus necesidad de presentar algo ante el electorado. Esto último será especialmente preocupante en las negociaciones internacionales en donde, sabedores de su debilidad, habrá quien aproveche para abrir conflictos locales —el extraño incidente en la frontera entre India y China— ofreciéndole una oportunidad de mostrar su fuerza o quienes, por el contrario, aprovechen para mover ficha desafiantes en el panorama internacional.
Situación tensa en mitad de una crisis sanitaria global, una crisis racial mundial y otra económica. ¿Habrá una cuarta crisis? ¿Será el libro de Bolton el detonante por poner negro sobre blanco lo que casi todos saben aunque teman comentarlo? Quizá la crisis que está por llegar sea la que sacuda al sistema partidista norteamericano. Sería el regalo de despedida de Donald Trump tras su paso demoledor por la política. 



* Pablo Guimón "Trump aseguró que sería “cool” invadir Venezuela, según Bolton" El País 17/06/2020 https://elpais.com/internacional/2020-06-17/trump-aseguro-que-seria-cool-invadir-venezuela-segun-bolton.html



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