viernes, 24 de enero de 2020

Tener razones o votos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tener razón o tener votos, esa es la cuestión. El proceso de impeachment ante el Senado norteamericano sirve para plantear un conflicto ético que está en la base de la democracia y se plantea de múltiples maneras. Es el conflicto entre la aritmética y la conciencia, la tentación de convertir en "verdad" aquello que se gana en una votación, aunque se sepa que es "mentira". Por eso, cuando se plantea un caso como el que ahora mismo vemos en el senado vuelve ante nosotros el bendito problema de la democracia, el que nos proclama libres pero nos limita posteriormente en nombre de razones de las cuales la más evidente son los intereses partidistas o incluso los personales.
¿Qué duda cabe que el hecho de que un presidente de un país retenga unas ayudas económicas a otro si este no le fabrica y facilita información contra un rival político en su carrera hacia la presidencia es un hecho más que reprobable? Cualquiera puede entender fácilmente que ha usado para un fin personal lo que no es suyo, las ayudas, abusando y presionando al gobierno de un país para conseguir lo que sus propias instituciones han aprobado. Con el agravante importante de que esa ayuda era ayuda militar para un país en guerra, es decir, les era urgentemente necesaria.


Durante el proceso, ha quedado demostrado el abuso. Ha hecho, además, un daño al prestigio de su propio país, que se percibe como manipulador extremo y deja de ser fiable, considerando a los países aliados como meros títeres a su servicio.
Hay ocasiones, por ejemplo, en que un país condiciona a otro cuando se producen situaciones graves que deben resolverse, como en casos de derechos humanos. Se hace para obtener un bien amplio que beneficiará a los perjudicados. Pero en este caso, el único interés es personal —debilitar a su rival de cara a la reelección—, por lo que no hay ningún bien que se pueda alegar más allá del beneficio del propio Trump. Puede que este, en su visión mesiánica, considere un bien para la humanidad, un regalo, un segundo mandato. Pero eso es algo que forma parte de su propia patología narcisista.
El impeachment es un caso extremo. Los dedos de la mano sirven para contar los casos en la historia de la República. La negación de los republicanos, siguiendo a Trump, de la trascendencia del hecho, que primero negaron, es importante y tiene consecuencias para el futuro y para el propio concepto de democracia que no se basa en el partidismo y en el número sino precisamente en los límites a la arbitrariedad y al abuso.


Toda la estrategia de la acusación demócrata y que se plantea ahora en el Senado, especialmente la desarrollada por el antiguo fiscal Adam Schiff, tal como nos la presenta Stephen Collinson en su análisis de la CNN con el título "Adam Schiff piles pressure on Republicans under fire" y tal como podemos apreciar en sus intervenciones a través de la TV, se basa en el combate entre la política de los números y la política como conciencia. Los números pueden variar de una legislatura a otra, pero si se deja fuera la conciencia y se acepta todo en nombre de la aritmética, el sistema se resiente y acabará  pasando factura política y social.
La estrategia de Schiff no se centra en demostrar lo que ya saben sino en apelar a las consciencias de aquellos que saben que lo que Trump ha hecho es malo pero deben decir lo contrario. La estrategia de los republicanos, en cambio, oscila entre decir que Trump no ha hecho nada malo y decir que no es lo bastante malo como para sacarlo de la Casa Blanca.
Gran parte de la vida democrática se resuelve por los números. Pero hay puntos, como este, en que es mejor usar las conciencias porque es lo que pide la democracia. Si el número lo es todo, ¿qué garantías tenemos de que alguien no traspase los límites constantemente si tiene la mayoría disciplinada suficiente? El la disidencia lo que garantiza el sistema, al igual que es la rebeldía consciente la que asegura la vida de la Ciencia o del Arte, que se ven cada día enfrentados a situaciones en las que hay que elegir entre seguir las pautas comunes o, por el contrario, salirse del paradigma que ha dejado de funcionar.


El impeachment no es solo un juicio político a Trump; lo es a todo el sistema, a todos y cada uno de los senadores y representantes y, en última instancia, al pueblo mismo que quiere seguir aplaudiendo conductas reprobables porque prefiere un sinvergüenza que le adule a alguien que le diga la verdad.
Trump no es un intelectual, obviamente. No se ha planteado nunca conflictos de este tipo, ya que su mentalidad —en la que le criaron y de la que siempre presume— es que lo único que importa es ganar, da igual el modo. Ha repetido que no ve "nada malo" en lo que ha hecho. Me imagino que en más de uno de sus negocios ha buscado información que desprestigiara a sus rivales, algo habitual en el mundo de los negocios donde parece que vale todo según la Ley de Trump.
El grave problema de Trump no es solo por lo que hace sino por los efectos que tiene sobre la credibilidad del propio sistema. Los sistemas, como muchas otras cosas, se miden por sus resultados. Los de Trump son claros. Él presume de que Estados Unidos nunca ha estado tan bien como con él y gracias a él. Se considera un regalo divino.


Pero si nadie duda de su narcisismo y su falta de escrúpulos, lo que tienen un grave problema son las personas que tienen que salir a dar la cara por él, los que tienen que justificar ante otros, sin sonrojo, lo que el presidente hace o dice.
Trump ha llevado a muchos al límite, que no han conseguido ni el temple ni la desfachatez de poder decir ante el público que los que Trump hace está bien o es justificable. No aritmética democrática que justifique eso si se tiene un mínimo de conciencia.
Aquí comentamos el caso del embajador ante la Unión Europea, un empresario donante de la campaña de Trump. Gordon Sondland pidió volver a declarar. Puede que al no ser un político tradicional, un hombre de partido, más condescendiente, haya decidido volver para revisar y ampliar lo dicho anteriormente. Como señalamos en su momento, cada uno elige cómo pasar a la historia. Y hacerlo como un mentiroso no merece la pena por Donald Trump.


Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, antes incluso, ya en las primarias, Trump desplegó sus recursos más sucios a la vista de todos.  Nadie estaba engañado, pero todo el mundo pensó que Trump, una vez conseguida la presidencia, dejaría su línea destructiva, descarada y mentirosa, se dejaría asesorar por su falta de experiencia política y sería controlable. Nada más lejos de la realidad. Trump ha ido a peor, ha revuelto medio mundo convirtiendo Oriente Medio en una zona intransitable, al borde del enfrentamiento con Irán o Corea del Norte. Ha destrozado la economía mundial, extorsionado a países amenazándolos con arruinarlos, ha destruido los acuerdos internacionales que daban un poco de seguridad y se ha dado portazo a las instituciones mundiales y a los aliados.
Es difícil respaldar a Trump, que ha manejado a la mayoría de los republicanos como si fuera un ejército de ratones haciéndole el traje para algún baile.
La responsabilidad de los republicanos es obvia. Han sostenido a Trump en todo momento, por lo que este se ha ido creciendo y traspasando límites. Ya no dependen siquiera de los republicanos, sino que se ha rodeado de su equipo privado para tener control absoluto. El caso de su abogado Rudi Giuliani es una muestra de hasta dónde Trump se ha ido haciendo con su propia guardia pretoriana que le guardara las espaldas.
Pero ahora en Senado son los republicanos los que deben dar la cara y mostrarse públicamente como esos ratones que no pueden aportar razones sino simplemente bloquear cualquier iniciativa que deje en evidencia a su jefe mostrándolo como lo que es, un mentiroso constante y una personalidad narcisista descarada. Trump, según su propia visión, ha llegado al mundo a cambiarlo. No se ajusta ni a las personas ni a las instituciones. Son ellas las que se deben cambiar para hacerse conforme su gusto. Los ejemplos más claros se muestran en el plano internacional donde su creencia firme en tener soluciones para todo ha puesto el mundo patas arriba.
¿Van a conseguir los demócratas convencer a un número suficiente de republicanos que apoyen el impeachment, que dejen salir los documentos vetados, que dejen hablar a los testigos? Hasta el momento la actitud mostrada es la contraria.


El gran daño para la democracia y para el país, dentro y fuera, es demostrar que con el número se puede todo. El número es la fuerza, mientras que la conciencia se base en los argumentos y en la búsqueda y defensa de la verdad. Los que están defendiendo a Trump no están haciendo más que obstruir o tratar de enmarañar las cosas para que lo que está claro parezca oscuro.
¿Es más "rentable" defender a Trump que quedar como mentirosos, amorales y manipuladores? El senador por Texas Ted Cruz, que fue especialmente atacado por Trump reviviendo una vieja historia —con poco fundamento, según parece— que relacionaba a su padre con el exilio cubano y la muerte de JFK, es uno de los actuales defensores de Trump, de los que se niegan a ver y lo dicen. Su cuenta en Twitter se encuentra inundada de mensajes tachándolo de mentiroso, lo más suave que le dicen. Tendrá que vivir con ello. Trump los arrastrará.
Algunos de los senadores republicanos están pasando por la vergüenza de la hemeroteca y videoteca. Hay que tener mucho sentido del descaro partidista para ver y escuchar las palabras y enfoques que tuvieron cuando era Bill Clinton el que era amenazado  por el proceso. Las imágenes y palabras de entonces y ahora lo dicen todo con claridad.


Al final, Trump habrá enmarañado tanto al partido republicano que este se verá abocado a una futura gran renovación si quiere liberarse de la bellaquería acumulada y los reproches del electorado. La única forma de hacer soportables y aplaudibles las mentiras de Trump y las de los que le defienden, es pervertir al electorado, envilecerle, hacerle aplaudir las mentiras bochornosas y reírse con los chistes infames; en eso Trump es un especialista. Pero eso es la muerte de la democracia y de la sociedad que la sustenta. 
Si la democracia no se cuida en su base moral, se convierte simplemente en gestión de la fuerza, algo por lo que algunos abogan. Pero eso a la larga nos deja sumidos en la confrontación constante y la demagogia, que no son unos principios sostenibles por mucho tiempo sin que se acabe en desastre.
En The Point, su sección en la CNN, Chris Cillizza, titula "1 in 3 GOPers think Trump did something illegal. But..." Es en ese "pero" donde radica la cuestión. Los que sabiendo que lo que hizo es ilegal contribuyan a taparlo están haciendo un flaco favor al sistema democrático. ¿Desacreditar el sistema democrático... por Donald Trump? Hay cosas que se venden muy baratas.


jueves, 23 de enero de 2020

Otro aniversario de la revolución bajo el miedo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como cada año, cuando se acerca la fecha del aniversario de la Revolución del 25 de enero de 2011, los temores de que algo ocurra (no se sabe muy bien qué, aunque se teme) se acrecientan. Todo se vuelve tenso y no se relaja hasta que la fecha va quedando atrás y las autoridades pueden seguir vigilando con normalidad.
La publicación Mada Masr publica "Your guide to surviving downtown during the revolution anniversary crackdown"*. Mada Masr ya había publicado el 30 de diciembre pasado su "A three-step guide to becoming a model Facebook citizen in Egypt". Lo que era posible en tres pasos para Facebook, ante la proximidad del aniversario de la Revolución, es bastante más complicado pata un evento político en cuya fecha el nerviosismo cunde y se producen acontecimientos como la desaparición, tortura y muerte de Giulio Regeni o la muerte de un disparo en plena calle de Shaimaa al-Sabbagh por llevar una flores de recuerdo. En un medio represivo en el que la impunidad es un hecho claro, este tipo de acciones sirve de prevención de "lo que te puede pasar a ti".
La guía de Mada Masr está estructurada en cuatro partes: "On the streets", "digital safety", "Your appearance" y "Downtown homes", cada una de ellas con múltiples consejos. En la primera se dan consejos sobre cómo comportarse en las calles, qué medio de transportes elegir y cuáles evitar, etc. Los consejos sobre los dispositivos digitales, especialmente los teléfonos móviles, son esenciales porque la Policía es de lo primero que se incauta. Los consejos dados son los siguientes:

1- Delete any data that points to any of your political views.
2- This includes messages, emails, and pictures.
3- Delete your social media applications and log out of any sessions on your browser.
4- Delete your personal photos.
5- The choice to resist a phone search comes down to your assessment of the situation and its risks, and your willingness to be questioned or taken to a police station over your right to privacy.*



Es hacer desaparecer lo que llamaríamos huellas digitales. Cualquier aspecto dudoso o una actividad excesiva en la red te convierten en sospechoso y aquí tiene uno que demostrar que es inocente, algo que en ocasiones tampoco importa mucho. La actividad digital está bajo constante vigilancia en Egipto y se aplica la legislación de control de los medios a una simple página. Contactos, fotos, visitas en la web, etc. son indicadores que pueden levantar sospechas y haga que acabes en una comisaría, donde puede pasar cualquier cosa. Deja limpio tu teléfono en casa.
La apariencia es importante. Cómo vistas —hombre o mujer— es un signo de cómo piensas. La apariencia personal funciona como un estereotipo que te aplican y del que difícilmente puedes escapar. Después de indicar los peligros de llevar el pelo largo o rastas, de evitar pañuelos, en el caso de los hombres, se nos dice en el punto siguiente: "If you are a woman, it’s a bit more complicated. It is possible that the police hate unveiled women, and it is also possible that they hate certain types of veiling. Perhaps unsurprisingly, we can’t win."* Es una forma más de señalar que por mucho que hagas, siempre estarás en manos de quien define qué es correcto y qué no sin temor a contradecirse. Eso es lo que define el poder autoritario y abusivo, como bien entendió Orwell, la arbitrariedad, el que las personas no tengan nunca la seguridad de estar haciendo lo correcto.
Los consejos finales son los referidos a si finalmente te quedas en casa. También eso puede ser un peligro y puedes oír llamar a tu puerta. Por si acaso, nos dicen, ten tu contrato de arrendamiento a mano, no tengas nunca invitados extranjeros, elimina los libros de contenido político y algunos más.
Puede que todos estos consejos te ayuden a sobrevivir, pero también cabe la posibilidad de que alguien se olvidara incluir justamente el consejo que necesitabas.
Por supuesto, como cada año, para evitar que la gente salga y justifica además que puedas entrar en sus casas, oficinas, etc. la prensa se carga de conspiraciones y de atentados terroristas evitados. La lectura en Egypt Independent de lo que el Ministerio del Interior ha informado ya no sorprende a nadie a pesar de la magnitud:

Egypt’s Minster of Interior said on Wednesday that police will “confront attempts by Muslim Brotherhood members to harm the country’s national security during the 9th anniversary of the January 25, 2011 revolution on Saturday, calling on the Egyptian people not to respond to what it said were “calls for incitement calls, rumors, and fake news.”
The ministry said that the National Security Sector had “monitored the preparation of the Muslim Brotherhood organization’s leaders in Turkey for a plan to undermine security and stability, spread chaos in Egypt, and destroy (the country’s) economic gains during the anniversary of January 25,” adding that the Muslim Brotherhood, which has been designated a terrorist organization by the state since 2013, had assigned “Muslim Brotherhood elements to carry out the plan through several steps,” including the creation of facebook pages under the name of “al-Harka al-Shabya” and “Joker” involved in publishing “fabricated” news, “inciting chaos,” and calling for the fall of state institutions.
According to the Ministry, secret Muslim Brotherhood elements communicate through the “Telegram” app and assign tasks to their followers, including starting riots, cutting off roads, disrupting traffic, and implementing “sabotage operations” against the state.
According to the ministry’s statement, the National Security Sector’s officers have managed to identify the electronic groups preparing for protests and planning to “sabotage” state facilities, arresting several individuals allegedly in possession of primitive gas masks, knives, tugs to throw stones, quantities of screws to throw on the ground and stop cars.
Police also seized small drones, computers, cameras, and mobile phones containing applications for connecting with Satellite TV channels and web pages allegedly affiliated with the Muslim Brotherhood.**


Creo que solo falta una invasión turca. Si con todo lo dicho alguien sale del refugio nuclear es bajo su propio riesgo y responsabilidad, pues advertido, desde luego, están todos de lo que puede ocurrir.
Las "raras" (así fueron clasificadas) manifestaciones contra al-Sisi tras salir a la luz unos vídeos críticos sobre corrupción y uso peculiar de fondos públicos para financiar proyectos demasiado lujosos, quizá hayan puesto más nerviosos de la cuenta a las autoridades y hayan, por otro lado, animado a los que quieran manifestar su desacuerdo (ya no entro en la faceta criminal señalada) con el régimen. Partimos del principio de que el concepto de "manifestación pacífica" no existe a los ojos de las autoridades egipcias. La muerte de un tiro por la espalda, a sangre fría, de Shaimaa al-Sabbagh con una corona de flores en sus manos lo demostró.


Por último, los titulares del estatal Ahram Online son todavía más tremendistas, "Egypt foils plot by fugitive Brotherhood leaders to disrupt national security: Interior ministry". Obsérvese que no es la Policía la que ha parado los perversos planes, sino "Egypt" creando una lectura nacionalista y apropiadora por parte de los aparatos del estado. Esto significa que si protestas por la situación actual o simplemente sales a la calle a recordar la Revolución del 25 de enero de 2011, en la que una parte del pueblo egipcio se levantó exigiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, treinta años en el poder, justificados por el atentado contra Sadat, gobernando con mano firme con un estatuto provisional de emergencia. Al-Sisi sigue manteniendo las condiciones del régimen de excepción, como Mubarak, para tener las manos más libres y a los ciudadanos con menos derechos.
El tono de las manifestaciones del ministro es más subido e involucra sobre todo a Turquía, que ha pasado a ser el foco de atención y origen de todos los males. Sabemos que Erdogan sido el dirigente que más atacó desde el principio el "no-coup" por la caída de su amigo Morsi. Ahora existe el contencioso por las situación en Libia y debe aparecer siempre de fondo en todo momento. Otras veces le ha tocado a Qatar; esta vez es Turquía.

Egyptian authorities foiled a plot orchestrated by fugitive leaders of the banned Muslim Brotherhood in Turkey with the aid of accomplices in Egypt that was designed to destabalise the country on the ninth anniversary of the 25 January Revolution, the interior ministry said on Wednesday.
The plan, unveiled by the National Security Apparatus, aimed at "undermining security and stability, stirring chaos in the country and damaging its economy" in tandem with the anniversary of the popular uprising, the ministry said in a statement.
The group was plotting a series of "terrorist attacks" by the militant Hasm group against important figures and buildings and places of worship on the anniversary of the revolution, and was providing the necessary funding to achieve that.***



La noticia se ilustra con tres fotografías. La primera es la tradicional de las armas requisadas. La tercera es una con teléfonos y ordenadores, en la que uno se debe imaginar qué se puede hacer con ellos o qué hay dentro. La segunda llama la atención por unas cuantas pistolas, tirachinas y sobre todo por las máscaras criminalizadas. La mayoría son las típicas de los "Guy Hawkes" antiglobalización, pero ya repuntan las del Joker, que se llevan más esta temporada. Mi sorpresa viene dada por las dos máscaras finales, una de ellas de la serie de películas Scream, dirigidas por Wes Craven, un clásico, y la última de calavera sin identificar (al menos yo no lo hago).


Desde que al-Sisi llegó al poder y decidió quedarse, la demonización de la Revolución del 25 de enero ha ido creciendo. Resultaba incómodo y cada día más que una revolución que comenzó en Egipto cuando el régimen celebraba el Día de la Policía, representando en ella lo más odioso por característico y represivo de un estado policial, se siguiera celebrando como un logro cuando el que preside ahora el país era el Jefe de la Inteligencia Militar de entonces. Hoy, tristemente, Egipto es un estado policial y represivo mucho peor que lo era en la época de Mubarak. Lo más triste de todo, especialmente para los egipcios, es pensar que lo que tienen es peor, un estado policial más "eficiente".
La fecha del 25 de enero se volvió odiosa y peligrosa para el régimen que ha sido incapaz de asimilarla porque se incumplieron todos los principios que en ella se formularon. Se traicionaron incluso, por eso el régimen se fue quedando solo, los principios que habían unido a muchos contra el montaje dictatorial religioso que la Hermandad Musulmana intentó por mano de Morsi y los salafistas, que se encontraron con una mayoría en las urnas en las que se reflejaba, sobre todo, el rechazo a la manipulación militar presentando un candidato oficial, cuando la revolución se había hecho para tener un gobierno civil y a los militares en los cuarteles. No fue posible porque los viejos enemigos querían seguir luchando. La Primavera Árabe se frustró porque a pocos les interesaba la libertad que se pedía.

El 25 de enero de 2011 y los días posteriores mostraron lo que el régimen podía hacer, desde la infame "batalla del camello" hasta los no menos infames tests de virginidad a las mujeres que salía a protestar, pasando por las violaciones en grupo o los ataques a los periodistas extranjeros. Son muchas cosas que recordar, a los muertos y a los vivos.
Deseamos a aquellos que quieran celebrar el aniversario de aquel momento importante lo puedan hacer, aunque sea mentalmente, en paz. Esperamos que no haya atentados, ni muertes que justifiquen o se apropien de lo que fue un logro de todos. No hay garantías aunque se sigan los consejos de Mada Masr.
Mis mejores deseos, como siempre, al Egipto que merece la pena.



* "Your guide to surviving downtown during the revolution anniversary crackdown" Mada Masr 21/01/2020 https://madamasr.com/en/2020/01/21/feature/politics/your-guide-to-surviving-downtown-during-the-revolution-anniversary-crackdown/
** "Egypt’s Interior Ministry says confronts attempts to ‘incite chaos’ during anniversary of January revolution" Egypt Independent 22/01/2020 https://www.egyptindependent.com/egypts-interior-ministry-says-confronts-attempts-to-incite-chaos-during-anniversary-of-january-revolution/
*** "Egypt foils plot by fugitive Brotherhood leaders to disrupt national security: Interior ministry" Ahram Online 22/01/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/360075/Egypt/Politics-/Egypt-foils-plot-by-fugitive-Brotherhood-leaders-t.aspx




miércoles, 22 de enero de 2020

Trump y la defensa republicana

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El proceso del impeachment sigue su camino lleno de obstáculos en el senado, como estaba previsto por la mayoría republicana. La esperanza de que algunos senadores se pasen al bando demócrata en algún momento son bajas, pero el proceso sirve de escaparate político para mantener fija la atención norteamericana. El impeachment es un "juicio político" y por ello debe tener sus estrategias que son claramente políticas. Precisamente por esto, no vamos a decir que es irrelevante lo que ocurra, pero sí que lo que está ocurriendo tiene ya su peso en los que finalmente deciden, los votantes. Lo que se decida en el senado es importante, pero lo que se forme en las mentes de los electores es más importante, por lo que el proceso en realidad para lo que sirve es para probar ese cierre de filas sobre Trump.
El mensaje de Donald Trump, reflejado en uno de sus tuits es claro y sencillo: "me están atacando a MI por defenderte a TI". Trump también juega con sus piezas, por supuesto. Es esta la línea defensiva y, sobre todo, lo que ha ido a decir a Davos, que ayer nos mostraban: los Estados Unidos nunca en su historia han ido tan bien y se lo deben exclusivamente a él. Como Trump no tiene reparos en la auto alabanza, lo dice y lo repite las veces necesarias. El argumento contra los demócratas lo tiene ya fabricado: si no quieres perderlo todo, vótame. Al final, los votantes deben elegir en pensar en su conciencia o en su bolsillo.
Los argumentos de la defensa de Trump, hasta el momento, es que este no ha hecho nada. El de Trump, que todo se trata de una caza de brujas, es decir, que no ha hecho nada. Se convierte entonces en una especie de juicio invertido, los acusadores son los culpables. Es propio de Trump, pero veremos si es suficiente. Lo que hay que comprobar si la capacidad de auto contradicción y el descaro de Trump, demostrados constantemente, tienen la misma consideración en otros miembros de la defensa.


Explicaba ayer Agustín Remesal, el que fuera antiguo corresponsal en Washington de RTVE, que la diferencia con el impeachment de Bill Clinton, un presidente popular con logros importantes,  y Donald Trump, un presidente desgastado y que ha puesto patas arriba el mundo, era que el demócrata ya prácticamente había cubierto su segundo mandato, mientras que Trump se encuentra terminando el primero y aspira al segundo. Lo que le va a Trump es mucho más.
Si comparamos los dos casos es bastante curioso cómo se evalúan los hechos. A Clinton se le juzga por mentir sobre haber mantenido relaciones sexuales con la becaria Monica Lewinsky. La mentira bajo juramento es grave. Donald Trump tiene el record, difícilmente superable, del número de mentiras dichas, pero no se presenta a jurar nada. Trump presume de sus aventuras sexuales y la primera parte de su mandato estuvo llena de escándalos de compras de actrices porno, de ex mises de sus concursos, etc.
Por lo que se procesa políticamente a Trump es por haber retenido ayuda militar a un país, Ucrania, en conflicto con Rusia, si no se montaba un escándalo con el hijo de un competidor por la Casa Blanca. Es "abuso de poder", pero es también un caso de fabricación de escándalos para desprestigiar a una persona con la que compite en la carrera presidencial, en el caso de que saliera de las primarias demócratas como candidato. Es decir, ha conspirado contra un político de su propio país en beneficio personal con dinero público.
Clinton salió de la Casa Blanca; lo más probable es que Trump se quedé donde está. Creo que las diferencias entre la gravedad de los casos son muy claras. Se valoró la mentira bajo juramento, mientras que hoy no cuentan las constantes mentiras de Trump, como se le afea cada día en la prensa norteamericana.


Creo que esto abunda en la idea que hemos expuesto aquí en algunas ocasiones, los seguidores de Trump ven algo en él que quieren mantener. Hay un núcleo irredento de seguidores que, haga lo que haga, le apoyará.
Pese a que una de las líneas de argumentación en su defensa dice que los demócratas que revertir lo ocurrido en la urnas, lo cierto es que las urnas le dieron casi tres millones de votos más a Hillary Clinton. Lo que se llama el "voto popular" no fue para Trump, que lanzó nuevas mentiras para poder convivir con ese hecho. Fue el "colegio electoral" el que le llevó a la presidencia. Por eso, son los republicanos los responsables de lo que hicieron entonces, pero de nuevo de lo que están haciendo ahora. Puede que Trump supere el impeachment gracias a los bloqueos de los republicanos, pero ¿podrá ganar el voto en las urnas?
De nuevo queda una pregunta en el aire. ¿Quedará ligado el destino republicano al de Trump? La pregunta no es trivial, porque el empeño republicano en defender con uñas y dientes lo indefendible tendrá consecuencias en el futuro. Si Trump sale de la Casa Blanca será arrastrando tras de sí a unos políticos que han asumido su defensa. Cuando Trump pierda el poder, es probable que surjan muchas más cosas que volverán inaceptable su figura e imperdonable su defensa. Habrá una segunda línea de republicanos que se lanzarán al relevo exigiendo responsabilidades. Siempre hay unión cuando se tiene el poder, pero una vez perdido la cuestión es otra.


martes, 21 de enero de 2020

¿Tienen nacionalidad los virus?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La aparición de un foco vírico en una región de China permite observar algunas prácticas periodísticas de difícil justificación, que sin embargo son cada vez más frecuentes. Me refiero al tratamiento "nacional" de las enfermedades, una epidemia en este caso.
El tratamiento de la información, sobre todo en las formas de titular, va más allá de la noticia y se convierte en una forma de manipulación de la percepción de los hechos en el marco de políticas más amplias. Esto es especialmente claro en el caso del tratamiento que se da a China en determinados medios o países con los que se encuentra en estado de conflicto.
Una de las formas más burdas pero eficaces de manipulación es la asociación de elementos negativos. Hay países de los que solo se muestran estos aspectos negativos. En el caso de España, por ejemplo, algunos medios internacionales europeos solo dan de España las cifras del paro que se ofrecen cada mes, mostrando las colas del INEM en unas imágenes repetidas hasta la saciedad. Si se habla de nuestra economía, se dedica más tiempo a la reducción de las estimaciones del crecimiento económico; si se habla del tiempo, se resaltan los muertos de la tormenta "Gloria", que se llevan a titulares. Si no hay noticias negativas, no aparece nuestro país... o muchos otros de los que solo se resaltan este tipo de circunstancias. Existes por las malas noticias.


Pero incluso aceptando que un medio informativo vive de los desastres, hay ciertos límites. Me refiero a los casos en los que existe claramente una forma de presentación negativa para configurar una imagen determinada en un contexto concreto. Lo importante en este caso es que se crea una corriente negativa a la que se lanza todo lo que ocurre.
La guerra de Estados Unidos con China desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca es notoria. Dentro del simplismo intencional del presidente, este llegó con dos banderas xenófobas claras: la primera se refería a México y la América del sur de Río Grande a la Patagonia; la segunda a China, a la que responsabilizaba de los males económicos del país. Los hispanos eran criminales (los famosos "bad hombres" de su campaña) frente a los que había que erigir un muro que debían pagar para protegerse y expulsar a los millones residentes en el país; los chinos, por su parte, eran unos ladrones de ideas, fabricantes de mala calidad y espías del mundo a través de los teléfonos que vendían y a los que había que rechazar en su pretensión de liderar el 5G por el mundo.
He recogido unos cuantos titulares de diferentes medios que abren las informaciones sobre el virus que ha aparecido en Wuhan, población china. Las formas de denominarlo dice bastante sobre algunos vicios informativos en el sentido señalado:

"New China virus: Fourth person dies as human-to-human transfer confirmed" (BBC 21/01); "New China virus: Cases triple as infection spreads to Beijing and Shanghai" (BBC 20/01);
"Un virus similar al SARS, origen de la misteriosa neumonía de China" (ABC 10/01); "Japón confirma su primer caso de la extraña neumonía china" (ABC 17/01); "Alarma en China por la propagación de la nueva neumonía antes del Año Nuevo Lunar" (ABC 20/01); "China confirma que la neumonía de Wuhan puede transmitirse entre humanos" (ABC 21/01);
"China is trying to stop the spread of a deadly new virus at the worst possible time of year" (CNN 21/01); 
"China virus: Expert says it can be spread by human-to-human contact, sparking concerns about the massive holiday travel underway" (The Washington Post 21/01); 
"CORONAVIRUS DE WUHAN: El nuevo virus chino se contagia entre humanos" (El País 20/01)



No es lo mismo "un virus en China" que un "virus chino". No es lo mismo, como sabemos "gripe en España" que la "gripe española" (spanish flu). Por circunstancias históricas, este virus se había originado en los Estados Unidos y se supone que entró en Europa con las tropas norteamericanas que venía a combatir en 1917, en la Iª Guerra Mundial (Gran Guerra o Guerra Europea). 
Se extendió por todo el mundo y se calcula que pudo ser responsable de entre 50 y 100 millones de muertes de personas infectadas. En China, por ejemplo, murieron 30 millones de personas, la cifra mayor conocida. En España se calcula que murieron 300.000 personas. Se la llamó "gripe española" porque al ser España un país neutral en la guerra, su prensa no estaba sometida a censura y los casos se reflejaban en las noticias diarias. Los medios son importantes en esto.


Los virus no tienen nacionalidad, algo que es propio de las personas, la que pone en su pasaporte. Los juegos retóricos son siempre peligrosos cuando se informa de este tipo de noticias y tienden a asociarse con otras. Es importante no difundir rumores porque estos no crean más que rechazo y conflictos.
En el diario El País podemos leer un ejemplo de lo que no se debe hacer:

Existen rumores, asimismo, de que se han identificado varios casos sospechosos en Shanghái. Así lo exponía un doctor de uno de los principales hospitales de la ciudad en declaraciones anónimas al diario hongkonés South China Morning Post: “Nuestro centro está llevando a cabo sesiones de entrenamiento sobre prevención y tratamiento del virus. También se están apresurando las compras de máscaras, gorros y desinfectantes. Siendo sincero, estoy asustado. Es un nuevo virus con muchos aspectos que todavía no están claros”.*



Esto es un ejercicio de alarmismo citando fuentes que no se manifiestan ni fundamentan en qué se basan. Independientemente de la evolución de la enfermedad, lo que se ha expresado no tienen fundamento. El "siendo sincero, estoy asustado", en un caso en los que se puede sembrar miedo y pánico, además de establecer rechazo a las personas por su procedencia, es verdaderamente irresponsable.
Antes se ha jugado igualmente con las diferencias respecto a los casos aparecidos y las "probabilidades" de que haya más. Se cita un trabajo "estimativo" realizado por el Imperial College de Londres. Este se cita de la siguiente forma:

¿Cuántos afectados hay?
Pese a que las autoridades de Wuhan aseguraban hasta el viernes que desde el 3 de enero no había nuevas infecciones, la realidad es que no paran de crecer. Según los últimos datos oficiales hay 198 casos confirmados, lo que multiplica prácticamente por tres la cifra que se había hecho pública la semana pasada. No se conocen detalles de su estado, pero sí que muchos ya fueron dados de alta. Frente a las cifras oficiales, un estudio del Centro de Análisis de Enfermedades Infecciosas Globales del Imperial College de Londres estimaba que, a fecha del 12 de enero, el número de infecciones probables se elevaba a 1.723. “Es probable que el brote de un nuevo coronavirus en Wuhan haya causado una cantidad de enfermedades respiratorias leves o moderadas sustancialmente mayor de la que se ha ofrecido”, rezaba el texto, producido con apoyo de la OMS.*

Hemos ido directamente al estudio**. El texto de El País para establecer una confrontación entre "información gubernamental" (falsa) y un estudio científico (verdadero). El estudio es un trabajo probabilístico, hecho desde Londres, que trata de establecer las posibilidades de expansión del virus teniendo en cuenta el tráfico del aeropuerto y la población, parte de los datos ofrecidos, no los contradice. No deja a nadie como "mentiroso" ni que se oculte nada, sino la evolución de la enfermedad con lo que se sabe hasta el momento planteando diversos escenarios dependiendo de las variables. De eso trata el estudio, no de otra cosa. es una herramienta de trabajo para todos.



En un caso como este, de epidemia, no conviene jugar con este tipo de rumores o suposiciones porque es peligroso. Puede crear psicosis en las personas; no es la primera vez y que algunos lo pagan en términos de rechazo o discriminación. Los virus, las enfermedades no tienen nacionalidad. Pueden tener un origen en un lugar, pero en ese punto las personas que las padecen son las víctimas. La insistencia en identificar los virus como "nacionales" no es buena porque tiene un efecto más allá de la cuestión médico sanitaria. ¿A qué viene escribir el "misterioso virus", la "misteriosa enfermedad", "extraño virus"? "El mortal coronavirus de Wuhan, la extraña neumonía que ya ha salido de China" (20/01 El Mundo) reúne casi todos los tópicos: chino, mortal, extraño y sale al exterior. Nos lleva al "misterioso oriente", al "peligro amarillo", viejos tópicos. En el misterio, todo es posible. Pero no es manera seria de informar. Sí de sembrar miedos y desconcierto, recelos.


No es un "virus chino". Y en un contexto de guerra mediática como el señalado, no se debe utilizar de esta forma. Algunos argumentarán que es "una forma de hablar", pero el habla tiene consecuencias más allá de las palabras y de las intenciones de quien las dice. Mejor cuidar el lenguaje, por si acaso. Nosotros hemos quedado emparentado con los estragos de aquella gripe que asoló el mundo en 1917-1918. Deberíamos ser más cuidadosos. En estos casos, lo mejor es la solidaridad y la colaboración. Lo demás no es bueno.



* "El nuevo virus chino se contagia entre humanos" El País  20/01/2020 https://elpais.com/sociedad/2020/01/20/actualidad/1579546139_037964.html

** "Estimating the potential total number of novel Coronavirus (2019-nCoV) cases in Wuhan City, China" 7 January 2020 - Imperial College London‌  https://www.imperial.ac.uk/mrc-global-infectious-disease-analysis/news--wuhan-coronavirus/





lunes, 20 de enero de 2020

Los españoles, la ética y la ciencia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El Mundo nos trae, firmado por Ángel Díaz, los resultados de una encuesta en cinco países europeos que nos deja el titular "Sólo uno de cada tres españoles pondría límites éticos a la ciencia"*. El estudio se ha realizado en Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España. Se nos dice que hay "amplio consenso" entre ellos sobre cuestiones relacionada con la ciencia, si bien hay algunas de ellas que nos muestran las diferentes percepciones en aspectos concretos, señalándose que en el caso de España "nadie confía más en sus posibilidades, ni teme menos sus eventuales efectos adversos". Esta bonita frase tiene un valor de resumen de una situación que tiene algo de preocupante y nos deja algunas dudas.
Llegado el momento de establecer diferencias, el autor recoge los datos de la encuesta referidos a España y encuentra la más acusada:

La respuesta concreta que más distingue a los españoles del resto de países analizados es la relacionada con la ética de la investigación científica. Preguntados los participantes si piensan que la ética debe poner límites a los avances científicos, en todos los países, con la única excepción de España, la mayoría considera que sí debe hacerlo.
Los alemanes son los más partidarios de poner límites éticos, con un 68% de respuestas favorables, seguidos de los franceses, con un 57%. En Italia y Reino Unido el apoyo es más tímido, pero también mayoritario. En cambio, la opinión de los españoles se desmarca con claridad, ya que sólo el 36% estima que la ética deba marcar límites a la ciencia, siempre según la citada encuesta.
Una explicación a esta anomalía española podría encontrarse en la falta de tradición científica. Hemos vivido muchos avances comprimidos en pocas décadas, por lo que nuestro entusiasmo es inmenso, pero no tanta nuestra capacidad de discernir entre ventajas y cautelas.*



Lo que el autor llama "tradición científica" debería quizá llamarse "cultura científica", es decir, conocimientos que hagan comprender su papel y, sobre todo, sus consecuencias. La pregunta importante es ¿qué es para nosotros la Ciencia? Solo respondiendo a esta pregunta podremos hablar de sus límites. Difícilmente se podrá limitar lo que se desconoce, aunque sí se puede hacer teniendo una visión distorsionada o equívoca de la misma. ¿Todos tienen la misma idea de la "ciencia" o es una idea construida en su mente con informaciones parciales, errores y desconocimientos? En este sentido, podemos hablar de "tradición" o de "cultura" científica.
También habría que tener en cuenta el otro factor, qué se entiende por "ética", ya que la pregunta involucra los dos conceptos. Parece que es más fácil decir que no existe una "tradición científica" a que tenemos un flojo sentido de la "ética", que podría ser una respuesta, pero menos justificable. Sin embargo, también la "ética" requiere su tradición o, igualmente si se prefiere, una "cultura" que la sostenga o en la que crezca. La ética, además, requiere de un cierto consenso social que, hoy por hoy, está cada vez más deteriorado.


Preguntarse por la "ciencia" y no hacerlo por la "ética" es no acabar de entrar en las causas de esa respuesta que nos diferencia de otros países europeos. No extraña que esto ocurra, pues es más fácil lograr un consenso sobre la ciencia que sobre la ética como estamos teniendo ocasión de comprobar en múltiples ocasiones.
Esto se apunta ya en el artículo cuando se señala:

Ansiamos, sobre todo, lo que no tenemos, o lo que ha tardado más en llegarnos. Pero, ¿por qué sólo uno de cada tres españoles pondría límites éticos a la ciencia? "Desde mi punto de vista, la causa primera y fundamental es el desconocimiento del alcance del concepto de ética, en general, y de ética en la investigación e integridad científica, en particular", apunta María Luisa Salas, directora del departamento de Ética en la Investigación del CSIC.
"Existen unos límites infranqueables, como son el respeto a la dignidad del ser humano, su capacidad de autodeterminación, su privacidad, la protección de los datos de carácter personal, el bienestar de los animales utilizados con fines científicos o la preservación del medio ambiente", argumenta Salas.
Quizá el problema esté en que la noción de "límite ético" se perciba como un obstáculo al progreso, una intromisión innecesaria en nuestra ruta hacia el futuro. Pero la realidad, insiste Salas, es que tener una ciencia de vanguardia y unos elevados estándares de control van de la mano. "Sólo una conducta ética, íntegra y responsable en investigación garantiza el avance del conocimiento", indica.*

La ética está unida a la ciencia, a la responsabilidad del científico, pero también a la sociedad en que se produce, aquella que tiene la capacidad de orientarla. Si se falla en la educación científica, en comprender el sentido de los conocimientos que nos aporta respecto al mundo que se nos describe y explica, se crea una ciencia irresponsable en una sociedad irresponsable, en la que no hay un sentido del lugar que tenemos en el mundo. El conocimiento es responsabilidad; nuestros actos no pueden ser los mismos cuando disponemos de más o menos conocimientos. Esto ocurre cuando el conocimiento no se interioriza; cambia nuestras vidas exteriormente, pero no nuestras mentes.


Por eso, de nuevo, debemos ir a la raíz de muchos de nuestros problemas: la educación. Nuestra educación separa la ética de la vida real. Somos maestros en desvincular las cosas, en fragmentarlas, cuando deberíamos enseñar un conocimiento que integre, aglutinante pues nada en la vida está separado. Al romper los lazos, las implicaciones, las consecuencias, etc., la ética se convierte en verborrea académica y no en capacidad de orientación del individuo.
Para esto se necesita un consenso social que, hoy por hoy, en el país en el que se discute el llamado "pin parental" no existe.



* Ángel Díaz "Sólo uno de cada tres españoles pondría límites éticos a la ciencia" El Mundo / Fundación BBVA 17/01/2020 https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/01/17/5e209599fdddffe6a28b45e4.html