Joaquín Mª Aguirre
El
problema es sencillo: tenemos un sistema que quiere pagar poco y cobrar
mucho. No es de ahora, pero sí hemos llegado al punto crítico, un punto que
ya no es posible camuflar ni política ni mediáticamente. Ya no vale lo de ser
líderes del empleo si este es precario, mal pagado, intermitente. Todo deriva
de esto: poco sueldo y muchos gastos; todo sube menos el sueldo. Un problema fácil de plantear y difícil de resolver, con demasiadas barreras e intereses.
Como no
hay sentido social responsable del conjunto, cada uno sube la parte que le
toca. Es un sálvese quien pueda. Como hay que vender éxito, la crisis se
intenta superar con pequeños trucos, como el de meter una galleta menos en cada
paquete o ver que falta líquido en la botella del refresco, que tiene un
poquito menos. Son estas miserias, la de mantener el envase, pero meter menos,
las que permiten aparentar que no pasa nada. Hasta que a alguien se le ocurra
contar las galletas o pesar la botella. No son ejemplos inventados. Los trucos
ya se perciben.
Los
intentos de camuflar la situación comienzan por el desprestigio. Los que están
en la acampada de Sol son peligrosos activistas armados de cuchillos y
adoquines. Los grupos de ultraderecha van allí a enfrentarse y tienen que ser
frenados por la Policía, como nos contaban ayer.
Leemos
en 20minutos sobre esto:
Máxima tensión en la Puerta del Sol ante una concentración de grupos extremistas en la plaza de Cibeles que ha dejado al menos tres personas detenidas. Convocados por Núcleo Nacional e Indignados por España, los manifestantes pretendían avanzar hasta la Puerta del Sol y rodear a los acampados que desde hace más de una semana se manifiestan por la crisis de la vivienda. La Policía ha bloqueado el paso hacia la Puerta del Sol y ha ordenado el cierre de las estaciones de Metro en las inmediaciones: las de Sol, Banco de España y Sevilla. Finalmente, la concentración ultraderechista ha terminado y sus asistentes se han retirado. Los agentes también han comenzado a levantar el cierre de varias calles adyacentes a Sol.*
Según
parece, a la ultraderecha y grupos afines, les debe ir muy bien, no sé si en lo
económico, pero sí en lo propagandístico. Juegan a señalar con el dedo violento
a los "culpables" de todo, cuna categoría que siempre apunta al mismo
sitio de forma encadenada: la culpa la tienen los demás grupos políticos y los
inmigrantes que traen a España, ya saben, "unidad de destino en lo
universal", sea esto lo que sea.
El punto de deterioro en el que se encuentra España es muy grave y responde a un fallo en los objetivos: antes las generaciones tenían en mente dejar un mundo mejor a sus hijos. Algunos dirán que anteriormente lo tenían más fácil porque salían de una guerra civil y de una posguerra atroz, pero en cualquier caso hay que querer. Una parte de nuestro trabajo es para nosotros, pero otra debe ir a la generación siguiente. Pero desde que construimos una teoría de las generaciones haciendo ver que estas eran "distintas y distantes", desde que se acortaron y superpusieron, la situación ha cambiado. No hay sentido histórico de la sucesión el futuro se lo construya cada uno.
Con el
sistema actual, no hay ni sentido del futuro ni de la pertenencia. Cada uno a
lo suyo. Los padres acogemos a los hijos, les pagamos lo que podemos para su
supervivencia, pero ellos ya no tienen ese sentido
de la continuidad porque, entre otras cosas, no se lo pueden permitir. El
sistema lo devora todo, es insaciable. Nos empuja a gastar, a viajar, a
consumir. Como decíamos, mucho gasto y poco sueldo.
Las
quejas por la vivienda son solo una parte, lo básico. Pero son mucho más
amplias y van a otras cosas esenciales o que se nos ha hecho creer que lo son.
El sistema controla los discursos y nos crea frustraciones. A falta de hijos,
buenos son perros y gatos, otra forma de fomentar el gasto.
Pero
las protestas por la vivienda dejan al descubierto el sucio papel de gobiernos
que no legislan para los ciudadanos, el oscuro papel de la administraciones
locales gestionando el terreno de que disponen, construyendo donde no deben o
simplemente no construyendo para que aumente el valor de lo ya construido. No
conviene demasiada oferta aunque se necesite. Se cumple cuando se protesta y
basta, lo justito. Cuando se hablan de los millones de viviendas necesarias da
mucho que pensar sobre lo que (no) se ha hecho.
Pero los partidos, que son los que abastecen a las administraciones, están un tanto podridos —como muestran los casos de corrupción con sus "pelotazos" y comisiones— en las alturas y tienen una buena agenda de relaciones.
La
ultraderecha y sus tontos útiles intentan convencernos de que todo va bien y
que las protestas son intentos de subversión. Por mucho que se manipule el
problema para acercarlo a las estrategias propias, el problema existe, la
España problemática existe y crece. Si nada se soluciona y se dejan crecer los problemas,
la gente sale a la calle y exige soluciones. Lo malo es que la clase política
es quien debe darlas y se nos ha mostrado intensamente incompetente, como le
interesa a los que les han apoyado desde la sombra.
Esto es
un conglomerado de intereses, internos y externos, amparado por los inútiles
que hemos puesto al frente de las administraciones, incapaces de gestionar un
apagón, unas inundaciones o las soldaduras de las vías de un tren. Hace tiempo
que escribimos aquí que habíamos recuperado la palabra "chapuza" para
el español. Lo que se debía haber dejado definitivamente atrás ha vuelto con la
intensidad de lo cotidiano que se desmorona ante nuestra vista: de las listas
de espera a los estudiantes que no comprenden lo que leen, pasando por todo
tipo de chapuzas ya asimiladas.
La
solución violenta al problema es destruir las acampadas, ya sea desde el
ayuntamiento o desde los grupos de ultraderecha. Molesta que los titulares se
dediquen a los problemas reales y no a los ataques políticos mutuos o al
autobombo.
Los problemas son reales, son problemas de la gente, generacionales, por abajo y por arriba, de viejos y de jóvenes. Pero también de las generaciones intermedias que les deben sostener. Problemas de todos, pero difíciles de asimilar por el sistema.
La violencia no es la solución a ningún problema. Otra cosa es que solo se atienda a la protesta masiva, continuada. Resuelvan los problemas y la gente volverá a su casa, alquilada o propia. La cuestión ahora es si son capaces.
* L.
Belenguer / J. Martínez "Tres detenidos tras una concentración de Núcleo
Nacional al intentar acceder a la acampada de Sol" 20minutos 3/10/2026
https://www.20minutos.es/nacional/manifestaciones-vivienda-hoy-espana-directo-protestas-calles-ciudades-madrid-congreso-tumbar-decretos_7044389_6.html





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