viernes, 25 de octubre de 2019

Las llamadas de la violencia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Algunas cadenas de televisión (la CNN, por ejemplo) y algunos medios internacionales están empezando a trazar líneas uniendo puntos. Hoy mismo la cadena norteamericana preguntaba a un politólogo sobre los distintos focos internacionales simultáneos de protestas violentas callejeras en puntos muy dispares y con aparentes orígenes diferentes. Pese a las diferencias de cuestiones y a la diversidad de los puntos del planeta afectados, que van de Hong Kong a Cataluña y de Líbano a Ecuador, pasando por los anteriores en Francia o los más pacíficos con motivos del Brexit en Reino Unido, lo cierto es que parece haber demasiados puntos en común. Las hipótesis que se pueden establecer son de diverso tipo y están puestas encima de la mesa, desde la conexión de algún tipo entre algunas de ellas hasta la contraria, la de la desconexión absoluta. Entre ambos extremos, nada y todo, hay muchas posibilidades.


"Rusia agita la inestabilidad en Iberoamérica" (25/10/2019) titula el diario ABC hoy y La Vanguardia lo hace "La ola de protestas en Líbano no tiene un ‘enemigo’ al que tumbar" (25/10/2019). En la primera se apuesta por el mecanismo coordinado, mientras que en la segunda se nos muestra a un país frustrado porque carece de un poder visible al que atacar. El interesante artículo de La Vanguardia* establece que los movimientos de protestas se dan en un país ya fraccionado, dividido por las fuerzas religiosas que son incapaces de resolver su problema de corrupción y debilidad, que es lo que sugieren las protestas.
El artículo de La Vanguardia establece una conexión pertinente con lo que fueron las protestas del mundo árabe en 2011, la llamada Primavera, que hizo caer los gobiernos dictatoriales pero que trajo finalmente el caos ocupado por nuevas formas de dictadura o situaciones bélicas que todavía persisten, como Siria o Yemen.
Pero las similitudes llegan después de un periodo de aprendizaje del modelo y de su propia línea:

Como en las primaveras árabes, se repiten los mismos lemas pidiendo la caída del régimen, el final de la injusticia social, de la corrupción... Se exige la dignidad de los pueblos, como en Túnez, El Cairo o Trípoli. Y es también a través de redes sociales que se difunden mensajes, informaciones, vídeos de esta revolución que llaman, en un juego de palabras y números, revolución 2.0 . Pero son muchos sus jefes o zaim , y no existe por ahora una dirección central que encauce sus aspiraciones. Su objetivo no es, como fue en los meses del 2011, derribar una dictadura militar como la del tunecino Ben Ali, el libio Gadafi, el egipcio Mubarak. El sistema libanés es particular porque el poder no está concentrado en manos de un dirigente, sino en una clase política representada en el Parlamento y en el Gobierno que administra la cosa pública a través de pactos, componendas o “soluciones a la libanesa” según sus respectivos intereses confesionales. Algunas de las reivindicaciones son similares cuando reclaman la dignidad del pueblo, explotado por sistemas económicos y políticos fracasados. Desde hace años la sociedad civil libanesa ha demostrado su fuerza pero también su debilidad y cuando presentaron sus listas electorales fracasaron rotundamente ante el poder establecido. ¿Cuánto tiempo soplará este amable aire otoñal de revolución en Beirut, festivo y casi sin violencia?*


La pregunta final tiene algo de temor en su formulación. Todavía, nos viene a decir, no se ha producido el mismo fenómeno que en otros estallidos. Quizá el hecho de que Líbano haya vivido en sus carnes la crueldad de una guerra entre grupos haya relativizado el deseo de violencia en las protestas. Sus imágenes nos dan un tono más "festivo" que violento. Pero, como se preguntan en el texto, ¿cuánto durará? La pregunta es dramática porque si estalla en Líbano, será una simple protesta. hay mucha sangre en el pasado.
La hipótesis dura, las de la coordinación global, puede tener muchas posibilidades. Pero creo que existe el factor imitativo y sobre todo el uso de los grupos que se han "profesionalizado" en la violencia callejera desbordando ya las protestas cívicas y convirtiendo en enquistamientos violentos.
Cuando se informa de que existen "grupos organizados" se refieren a que por un lado hay gente que sale a protestar con una pancarta y otra gente que lleva el "equipo completo del activista violento". Sus objetivos son muy distintos y su forma de atención, diametralmente opuesta.


Parece que es el sino de las protestas hacerse con el descontento, que puede ser justo muchas veces, aumentarlo y aprovecharlo para la creación del caos y del descontento. Tiene un periodo de violencia y luego se va disolviendo en función del rechazo que los propios manipulados sienten.
Si recordamos cómo acabó el movimiento de los "indignados" (una buena etiqueta es fundamental, como la de los "chalecos amarillos" o de cualquier otro color) en España fue precisamente con la huida de las personas pacíficas y la reducción a movimientos más violentos a cargo de personas que no tenían nada que ver con las concentraciones iniciales y que reclamaban el espacio.
¿Existen profesionales de la protesta? ¿Existe una "internacional de la protesta", como decíamos el otro día? Creo que sí. De la primera pregunta creo que no hay duda. Tienen entrenamiento, capacidad de financiación y de movimiento entre países. Por mucho que se alojen unos a otros, la coordinación existe entre muchos focos gracias a las formas de contacto que la Sociedad de la Información les proporciona. Ya hablamos de los efectos de sincronización en 2011 y de cómo las dictaduras trataban entonces de desconectarlos (como ocurrió en Egipto) con el corte de las comunicaciones. Hoy no es tan sencillo como lo fue entonces ya que todos aprenden rápido. Los cortes de comunicación no están al alcance de los países democráticos, aunque sí lo practican las dictaduras, como ocurrió en el Egipto de Hosni Mubarak.


La violencia callejera tiene varias funciones más allá de las estrictas demandas: 1) radicalizar a las personas y grupos (se busca un aumento de la violencia); 2) el aumento de la violencia hace durar más el conflicto, por lo que se crea una espiral que impide que se resuelva; 3) muchas veces no busca resolver un conflicto, sino que el conflicto busca una erosión general del poder, que caerá en cualquier otra ocasión precisamente por el aumento continuado de los conflictos; 4) el factor imitativo, la violencia copia la violencia, que empieza a veces por los aspectos externos visibles.
La Primavera Árabe reabrió un modelo de protestas contra unas dictaduras que pronto fue desbordado y exportado hacia otros espacios que son democráticos y que no requieren este tipo de acciones. Se desarrolló el concepto de "anti sistema", una bonita fórmula que se emplea como patente de corso, tanto para "okupar una casa" como para quemar contendores o asaltar comercios. Su mera enunciación se convierte en auto justificación de las acciones: no creo en la propiedad y robo; no creo en el estado y no obedezco las leyes; no creo en el orden y quemo, etc. etc.


La sociedades siempre han tenido su bolsas de descontentos, justificados o no. La diferencia ahora es la capacidad de organización y de contestación coordinada, interna y externamente. Cada vez son mayores las muestras de sincronía, lo que nos lleva a nuestras hipótesis iniciales. La cuestión está en saber si esa organización es ascendente —los grupos se auto organizan formando estructuras superiores— o si esta organización es descendentes, es decir, si "alguien" los va organizando, dando forma. La primera respuesta tiene problemas específicos, pero la segunda afecta directamente a las relaciones internacionales.
El titular de ABC resalta la hipótesis descendente:

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, relaciona las protestas contra gobiernos elegidos democráticamente con las llamadas «brisas bolivarianas». «Las corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas», según Almagro.
La campaña de injerencias rusas en América Latina en contra de gobiernos reformistas se centra también en Chile. Un vídeo satírico de RT, dentro de la serie «Ahí les va», de la presentadora Ina Afinogenova, acumula más de tres millones de visualizaciones en YouTube y Facebook con afirmaciones como que Chile es «el alumno aventajado del neoliberalismo» y «único país que todavía se rige por una Constitución creada y aplicada durante años por una dictadura». «Durante treinta años, el modelo chileno se ha citado como ejemplar para Latinoamérica, pero lo que se ocultaba detrás, acaba de estallarle en las manos a la clase dirigente del país sudamericano», dice.**


Las sospechas sobre la posición de Rusia tras las protestas en distintos lugares son amplias. Se reforzaría con la idea de que efectivamente son los que no siguen las líneas de amistades y relaciones con la Rusia de Putin los que acaban con protestas violentas.
La sorprendente aparición de banderas catalanas en manos de los que protestan en Hong Kong ha sido ampliamente comentada por personas que se han sorprendido de esta "conexión" tan distante en causa, espacio y fundamento. Las protestas violentas del secesionismo catalán no ha tenido el eco de apoyo que se esperaba, por lo que ha reaparecido por arte de birlibirloque en la lejana Hong Kong junto a otras insólitas de los Estados Unidos y, todavía más insólitas, de su ex potencia colonial, algo que representa una forma simbólica de poner barreras en la resolución del problema inicial, que ya ha quedado desbordado.


¿Se está copiando el modelo ruso de extensión de la violencia donde hay otros conflictos radicalizándose? ¿Es casual que en plena "guerra comercial" de los Estados Unidos contra China se cree un conflicto del calibre de lo que ocurre en Hong Kong? ¿Qué "diferencias" hay entre los conflictos anteriores y estos últimos?
Quizá haya que empezar a desarrollar una nueva disciplina transversal sobre la "protestas". Se habla mucho de la psicología o los elementos sociológicos. Pero hay muchos otros componentes que pueden dar cuenta de la enorme cantidad de factores, visibles e invisibles, que configuran el fenómeno.
Lo que parece evidente es que el origen de cada protesta significa un fracaso de la convivencia. No entramos en si este fracaso es buscado desde fuera o del propio sistema, porque habrá de todo. Lo que es importante es distinguir un conflicto de su manipulación e instrumentación para otros fines. Lo hemos podido comprobar también en cada vez más ocasiones. A veces los que sacan más beneficio de una protesta no son los que se la juegan sino los que están en la sombra viendo las noticias.
Es importante diferenciar la propuesta en sí de los beneficiados al moverla, que muchas veces no tienen interés alguno en resolverla, sino en convertirla en un caso enquistado y los más publicitado posible. No siempre coinciden los intereses.



* "Rusia agita la inestabilidad en Iberoamérica" ABC 25/10/2019 https://www.abc.es/internacional/abci-rusia-agita-inestabilidad-iberoamerica-201910242154_noticia.html
* "La ola de protestas en Líbano no tiene un ‘enemigo’ al que tumbar" La Vanguardia 25/10/2019 https://www.lavanguardia.com/internacional/20191025/471176320635/primavera-en-beirut.html

jueves, 24 de octubre de 2019

Los conflictos de las aguas del Nilo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa egipcia se ve sacudida en titulares por las declaraciones del primer ministro etíope y reciente Premio Nobel de la Paz, Abiy Ahmed, sobre el largo conflicto de la presa que su país construye. Desde hace demasiado tiempo, los tres países involucrados en el caso del Nilo discuten sin llegar a acuerdos concretos que permitan resolver un caso en el que el río es agua, vida, historia y mito.
Los ríos han servido para vertebrar los países y en el caso del Nilo es más evidente que en casi cualquiera. Cuando el río nace entre tus fronteras, como ocurre en España, no hay demasiado problema (aunque discutas los trasvases de una zona a otra del agua, como en el Tajo-Segura), pero cuando los ríos son transfronterizos y desde otro país se puede afectar a su curso, la cuestión varía bastante. La Gran Presa Renacimiento es esencial para el crecimiento de Etiopía y ha decidido embalsar el agua del Nilo, con lo que afecta a su caudal camino de Egipto, que ve al "padre Nilo" como propio.
Daily News Egypt hace un buen resumen del caso y nos lleva directamente a la cuestión:

Nowadays, Egypt is not fearing the floods of the river, but the mass hydraulic constructions by upstream countries such as the GERD which is 60% complete, and will be Africa’s largest hydroelectric dam on the Nile.
Negotiations between the three main concerned countries over the GERD; Egypt, Ethiopia, and Sudan, had reached a deadlock, particularly between Egypt and Ethiopia.*



El crecimiento de la población egipcia es un problema para el propio Egipto, que queda desbordado ya que se come sus recursos con menos eficiencia. Sin embargo, el tamaño y crecimiento de la población se usa en unos casos como problema que debe ser abordado y en otros como necesidad que debe ser satisfecha. Sea el que toque, el descenso del caudal, que quedaría en Etiopía será motivo de discusión y conflicto. La cuestión es el nivel del conflicto. Cuando la palabra "guerra" comienza a sonar, saltan las alarmas.
Ahram Online abre su edición de hoy con las preocupadas palabras del primer ministro egipcio por la escalada verbal en las declaraciones:

Egypt expressed shock at the statements attributed to Ethiopian Prime Minister Abiy Ahmed hinting at war as an option to solve the Grand Ethiopian Renaissance Dam’s (GERD) stalled negotiations with Egypt.
Addressing the Ethiopian parliament on Tuesday Ahmed was quoted by the Associated Press as saying “Some say things about the use of force [by Egypt]. It should be underlined that no force could stop Ethiopia from building a dam,” Ethiopia’s prime minister said.
 “If there is a need to go to war, we could get millions readied. If some could fire a missile, others could use bombs. But that’s not in the best interest of all of us,” Ahmed said.
In reaction, a statement by the Egyptian Foreign Ministry said that if true, Ahmed’s words included negative signals and unacceptable hints. It said it was inappropriate to threaten military action as a means to resolve the dispute over GERD because that does not comply with the principles of international law and the laws governing the African Union. The statement stressed that Egypt has always sought to tackle this issue in line with the principles of international law and international legitimacy.
The Foreign Ministry added that Ahmed’s statements were surprising, especially coming a few days after he received the Nobel Peace Prize and after President Abdel-Fattah Al-Sisi called to congratulate him. The two had agreed to meet in Sochi, on the sidelines of the Russia-Africa Summit scheduled for 23-24 October, to discuss means to achieve a breakthrough in the negotiations over GERD.**



Tal como se comenta en la información, el primer ministro etíope da una respuesta a lo que entiende que los egipcios han señalado sobre el "uso de la fuerza". Esto tiene que ver probablemente con la retórica usada en diferentes momentos sobre las "respuestas" como forma de presión hacia la presa en construcción, que en algún momento habrá que llenar, con la pérdida de flujo consiguiente.
En la información, más allá de las declaraciones del primer ministro etíope, hay varias cosas preocupantes. La primera es la frase "Agriculture Committee head Hisham Al-Hosari told reporters that the ad hoc committee is expected to grant President Al-Sisi a “mandate” to take all necessary measures to protect Egypt’s rights to Nile water."**

La palabra "mandato", cuando se dirige al presidente, tiene ecos siniestros, ya que es la que se entiende como una "carta blanca" para el uso de la fuerza. Ese "mandato" es el que al-Sisi amenaza con solicitar mediante una manifestación en la calle para deshacerse de sus opositores. El "mandato", pues, tiene un valor simbólico. Esta vez es el "comité de agricultura", pero mañana puede ser una gigantesca manifestación en la que millones de personas salgan a la calle a decirle al presidente que le dan un "mandato" para el uso de "all necessary measures" para esa protección del río. El presidente, como sabemos, interpreta esos mandatos en el que la historia nos recuerda.


Pero hay un enigmático pasaje en el texto de Ahram Online que proviene del presidente. En él se dice: «Al-Sisi argued that “if what took place in 2011 hadn’t occurred [the January Revolution] we would have reached a consensual solution on the GERD and the matter would have been much easier.”»** La frase resulta un tanto criptica para su interpretación y el diario no ilumina el fragmento, se limita a citarlo. ¿Qué interrumpió la denostada Revolución de la Primavera egipcia que lo hubiera hecho más fácil?
Por un lado, está la teoría general de que la Revolución de 2011 fue un movimiento caótico y conspiratorio favorecido desde el exterior y el interior, con los islamistas.  La insinuación es que cuando se comenzó la presa Egipto estaba "debilitado", por lo que no se pudieron tomar medidas adecuadas y esa debilidad se aprovechó.
Pero tiraremos de memoria para recordar uno de los episodios de lo que al-Sisi y su interpretación de la Historia vinculan con la llegada de los islamistas de Morsi al poder. Para la doctrina oficial, no lo olvidemos, la consecuencia de la Revolución de 2011 es la llegada de los Hermanos Musulmanes al poder; luego, llegará la "rectificación del 30 de junio", lo que supone el derrocamiento de Morsi y el "mandato" que dará lugar a las matanzas de islamistas en las calles y el encierro y desaparición de miles.
En el periodo de Morsi ya está la cuestión de la presa etíope sobre la mesa. El episodio al que nos referimos es en el que el presidente Morsi, reúne a los parlamentarios y representantes de los partidos islamistas y plantea qué debe hacer Egipto ante la "agresión" que supone la construcción de la presa. Los asistentes empiezan a dar todo tipo de soluciones, desde la guerra abierta hasta el envío de comandos para sabotear la construcción. Pero hay un pequeño problema: la sesión se ha comenzado a transmitir en directo a todos los egipcios y una vez cerrada la puerta nadie les ha dicho que dejen de emitir, por lo que el público egipcio asiste atónito a los debates en directo.
¿Casualidad, ineptitud tradicional o maldad intencionada para dejar en evidencia al gobierno islamista? El 4 de junio de 2013, la BBC recogía aquel incidente digno de las comedias egipcias, de tanta tradición:

Egyptian politicians are embarrassed after being caught suggesting hostile acts against Ethiopia to stop it from building a dam across the Blue Nile.
They were inadvertently heard on live TV proposing military action at a meeting called by President Mohammed Morsi.
Ethiopia last week started diverting the flow of the river in preparation for the $4.2bn hydroelectric dam.
The Blue Nile is one of two major tributaries of the Nile.
On completion, the Grand Ethiopian Renaissance Dam would be Africa's largest.
It is expected to produce 6,000 megawatts, and its reservoir is scheduled to start filling next year.

Apology
As the participants did not know that the meeting was being aired live by state TV, they spoke their minds unreservedly.
Their suggestions centred around military action as a decisive response to what one of them called a "declaration of war".
One of the politicians suggested sending special forces to destroy the dam; another thought of jet fighters to scare the Ethiopians; and a third called for Egypt to support rebel groups fighting the government in Addis Ababa.***



Creo que este insólito episodio, en el que se habla abiertamente de guerra, sabotajes, bombardeos, etc. por parte del gobierno egipcio de entonces, dice mucho sobre lo que supone la presa para los países implicados y lo que puede suponer de enfrentamiento en el futuro.
Ironizar sobre el reciente Premio Nobel de la Paz al primer ministro etíope no va a servir de mucho. Hay que tener cuidado con la forma en que se lanzan las amenazas porque puede haber peligro en el doble lenguaje que finalmente se traduzca en acción. El uso del nacionalismo y la consideración del Nilo como una propiedad que es robada no va ayudar mucho.
Es interesante que el estatal Ahram Online titule "GERD: War of words" porque implica una descripción del enfrentamiento y de que hay algo que se ha ido haciendo mal en el tiempo. El final del artículo da esa perspectiva frente a la de los políticos que piden "acción" en un sentido más peligroso:

Egyptian geologist and space scientist Farouk Al-Baz told Al-Hekaya talk show on Sunday that Egypt, which has extensive experience in building dams, should have contacted Addis Ababa as soon as the dam project was announced and become involved in the dam’s design from the beginning. Instead, “we let the problem worsen before suddenly waking up to a crisis.”
While Cairo fears the dam will reduce Egypt’s already inadequate water supply, Addis Ababa hopes the electricity it generates will turn Ethiopia into a regional power hub.**

Hubiera sido, desde luego, todo mucho más fácil. No sé si la Revolución tuvo algo que ver o no, pero la Historia no regresa. Es como un autobús que pasa solo una vez. La situación ahora es distinta y puede evolucionar hacia el acuerdo o hacia un nuevo grado en el conflicto.
Calentar a la población con mensajes belicistas puede ser complicado para el futuro.




* "Years of fear: Egypt’s choices after GERD " Daily News Egypt 18/10/2019 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2019/10/18/years-of-fear-egypts-choices-after-gerd/http://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1201/354503/AlAhram-Weekly/Egypt/GERD-War-of-words.aspx
** "GERD: War of words" Ahram Online 23/10/2019
*** "Egyptian politicians caught in on-air Ethiopia dam gaffe" BBC 4/6/2013 https://www.bbc.com/news/world-africa-22771563



miércoles, 23 de octubre de 2019

Solo un hombre de negocios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La causa ucraniana se sigue complicando para Donald Trump. La cuestión pinta mal desde que va quedando claro cómo se usó la ayuda económica como una forma de presión para que se investigara a Joe Biden y a su hijo, es decir, se ofreciera algo que pudiera ser usado en su descrédito para la próxima campaña electoral.
El asunto es de una inmoralidad pasmosa, ya que supone usar el dinero de todos los norteamericanos —las ayudas estatales— en beneficio de uno solo, Donald Trump. Sorprende, aunque no debería hacerlo, la extraña explicación de Trump gritando que él tenía el "mandato constitucional" de investigar la  corrupción. Extraña forma de interpretar la constitución, desde luego. Esperemos que haya encontrado algo en la misma constitución que invoca (ya hubo algún que otro incidente al principio de su mandato que hiciera dudar de su conocimiento) que explique sus propios comportamientos.
El testimonio del diplomático norteamericano en Ucrania está siendo bastante demoledor para Trump en cuanto que quedan en evidencia las prácticas y el estilo presidenciales. Se señalan en la CNN las declaraciones de Bill Taylor, el diplomático, en el Capitolio:

Taylor, whose testimony is ongoing, said both Sondland and then-US special envoy for Ukraine Kurt Volker had explained Trump's position by describing him as "a businessman."
"Ambassador Sondland tried to explain to me that President Trump is a businessman. When a businessman is about to sign a check to someone who owes him something, he said, the businessman asks that person to pay up before signing the check," Taylor testified, adding that Volker had used the same phrase.*



Que haya cundido la idea (y la expresión) de que Trump es un "hombre de negocios" y que esto justifica su peculiar comportamiento es algo bastante grave para la propia presidencia y el tipo de liderazgo que representa. Si ha cundido entre la administración que el nuevo tipo de comportamientos convertían los actos del país en una forma constante de compraventa, los escándalos seguirán saliendo más allá del caso ucraniano.
El detalle, claro está, en que los cheques que Trump debía formar tras "obtener la mercancía" no eran de sus propios fondos sino que era dinero público.
Es precisamente la incapacidad de distinguir entre lo que es suyo o su negocio y lo que es la presidencia y de todos lo que le va a traer más problemas a Trump. En el fondo, esa idea de convertir la Casa Blanca en la Trump Tower de Nueva York o, si se prefiere, la incapacidad de distinguir ambas.
The Washington Post muestra el testimonio demoledor de Taylor en el comité. Se demuestra el deseo de los intervinientes de tratar de dejar las menores huellas posibles sobre lo que estaban haciendo, reteniendo el dinero de la ayuda militar a Ucrania hasta que el presidente anunciara que se estaba investigando a los Biden, que es de lo que se trataba.


Se muestra aquí la estrategia continuada de Trump. No necesita verdades; le bastan con las insinuaciones para construir con ellas sus discursos políticos de acoso y derribo de sus rivales. Con la simple insinuación de la presidencia ucraniana, ya se encargarían ellos de construir un gran edificio. Trump no necesita más. Ha podido pasarse una campaña insinuando que el padre del senador Ted Cruz había intervenido en el asesinato de Kennedy o que Obama no era norteamericano, por lo que una simple noticia de que algo se estaba investigando convertía en culpable al otro en sus discursos. El aparato de fabricar y extender noticias haría el resto.
Leemos en The Washington Post:

Taylor told lawmaker he was “alarmed” by the news. “This was the first time I had heard that security assistance—not just the White House meeting—was conditioned on the investigations,” he told lawmakers.
The same day he texted Sondland to ask if this was correct, a message that is now already public: “We [are] now saying that security assistance and [a] WH meeting are conditioned on investigations?” he wrote.
Sondland responded telling Taylor to call him instead of texting.
A few days later, on Sept. 7, Taylor testified that Morrison related to him another conversation that Trump had with Sondland that gave him a “sinking feeling.” He told Taylor that Trump “did insist that President Zelensky go to a microphone and say he is opening investigations of Biden and 2016 election interference, and that President Zelensky should want to do this himself,” Taylor said, summarizing what he heard for lawmakers.**



Mientras el presidente Zelensky no saliera a hacer su declaración, Ucrania no iba a "recibir" nada. Recordemos que la situación ucraniana no es precisamente sencilla. Hablamos de un país con una zona en guerra civil e invadida por una potencia como Rusia. La ayuda es esencial y jugar con ella demuestra los pocos escrúpulos de Trump y su forma de jugar tanto la política nacional como la internacional. Es su propio beneficio lo que busca ante todo.


* "US' top diplomat Taylor was told Trump wanted aid withheld until Ukraine said it would investigate Biden" CNN 22/10/2019 https://edition.cnn.com/2019/10/22/politics/bill-taylor-deposition-text-messages/index.html
** "U.S. envoy says he was told release of Ukraine aid was contingent on public declaration to investigate Bidens, 2016 election" The Washington Post 22/10/2019 https://www.washingtonpost.com/powerpost/diplomat-who-raised-alarm-about-withholding-aid-to-ukraine-testifies-in-impeachment-probe/2019/10/22/086fb850-f436-11e9-8cf0-4cc99f74d127_story.html

martes, 22 de octubre de 2019

Espías como ellos o la opinión del experto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Puede que estemos teatralizando la vida política. No me refiero solo a lo que hacen los líderes protagonistas. Las calles se han llenado también de coros a la griega cabreados por circunstancias que van del secesionismo al precio del billete del metro en cualquier parte del mundo. Los actores, sí, nos invaden. La vida es un montaje que se ejecuta ante las cámaras; un selfie sin prescripción facultativa.
De los profesionales como Ronald Reagan o Arnold Schwarzenegger hemos pasado a los amateurs que no han pasado de monologuistas o presentadores de concursos, como Trump, género en el cual alcanzó su máxima gloria para seguir después la decadencia. Los guionistas de la política son cada vez peores porque los buenos están ya en la series de televisión y los superhéroes se los llevan Marvel y DC, dejando sin opción a tanto cantamañanas con tesis doctorales de atrezzo.


Lo importante de las narraciones es el género. Algunos se lo plantean todo desde la comedia otros desde la tragicomedia pocos de la tragedia, que les suele llegar sobrevenida y, como en Grecia, un castigo por sus malas acciones, incluyendo las ineptitudes. Pero se trata de innovar en los géneros abriendo la política a nuevas posibilidades interpretativas, en ambos sentido de la palabra, para los actores que eligen y para los críticos que interpretan lo que se les ofrece en prime time.
Por eso no me ha llamado mucho la atención la pregunta —un giro— que le hacen en El País al maestro del género de espías John LeCarré:

P. ¿Cree que Donald Trump, incluso Boris Johnson, pueden ser agentes rusos?

R. No veo por qué Johnson iba a serlo, salvo el hecho de que siempre ha vivido de forma muy desatada, que es un indiscreto y que tiene una personalidad muy desagradable. Trump es un asunto completamente diferente. Tiene enormes intereses económicos en Rusia, existen indicaciones de que su gente trató de especular en el mercado inmobiliario en Moscú y la vida de Trump es muy desordenada. Si Vladímir Putin tuviese pruebas de irregularidades financieras y estuviese dispuesto a difundirlas, tal vez, podría tumbarle. Pero ¿por qué lo haría? Es mucho mejor dominar al personaje. Siempre que aparece la cuestión rusa en el horizonte, Trump se ha comportado con una cercanía irracional hacia Putin. Fantaseo a veces con que ocurriría si la inteligencia británica, que tiene fuentes muy buenas en Rusia, consiguiese pruebas irrefutables de que Trump está controlado por Putin. ¿Quién le escucharía? ¿Cómo lo manejarían?*



La pregunta le podía haber sido formulada también a un autor de Ciencia-Ficción tomando la siguiente forma: «P. ¿Cree que Donald Trump, incluso Boris Johnson, pueden ser agentes extraterrestres?» La respuesta podrían no haber variado mucho y el público lector hubiera aceptado con toda naturalidad la propuesta.

La descripción que LeCarré hace de Johnson es muy "británica", llena de precisión en el detalle de lo que un atento escritor sobre la guerra fría y sus fríos y burocráticos guerreros considera material desechable. No, definitivamente no. Lo más ruso que tiene Johnson es el "Boris" que por demasiado evidente deja de ser sutil. Johnson es demasiado extravagante para ser un topo, en cierto sentido, es demasiado británico para ser un "topo". Tal como LeCarré lo describe, es más bien el resultado perfecto de cierto sector de la sociedad británica venida a menos pero con ganas de seguir siendo más.
Pero la cosa cambia cuando se trata de Donald Trump. Aquí la mete de LeCarré se dispara. Le sale la novela esquemáticamente, de un tirón.
Recordemos a nuestros lectores que en este ejercicio de memoria que es este blog recogimos en su momento la historia sacada a la luz de un "expediente escandaloso" sobre la estancia de Trump en Moscú, en las habitaciones que Obama —la obsesión que da fondo al personaje—. Siguiendo la pista en los medios nos encontramos con que el origen se situaba en un ex agente británico que había elaborado el documento y, un hecho absolutamente británico, había dejado a su vecino, antes de desaparecer, el cuidado de su gato.


Aquel detalle nos ofrecía unos detalles de verismo británico, que ya considerábamos digno de LeCarré, por lo que está plenamente justificado que el material llegue a sus manos donde tomaría forma como "true-story" dudosa o insinuante —nombre falso, claro— pero que todo el mundo entendería.
Hemos de tener claro que el hecho de que un periódico serio (que incluso se considera serio él mismo, sin que se lo pregunten) pregunte si Johnson y Trump son agentes rusos es un fenómeno insólito en nuestra historia, el fruto de una transformación "fake" de alcance incalculable para un futuro que se medirá en "temporadas" como antes se dividía en "dinastías".


Arnold volvió al cine después de ser un aceptable "gobernator". Si sigue adelante el "impeachment", ¿tendrá organizado Trump su plan de fuga a Moscú? ¿Saludará junto a Putin desde la terraza del Kremlin en el próximo desfile? ¿O volverá a presentar concursos de mises y jugará al golf en ese campo que no tiene claro si está en Reino Unido o en Irlanda, total, da igual?
No se pierdan nuestro próximo episodio.


* Guillermo Altares "John Le Carré: “El Brexit es la mayor idiotez perpetrada por el Reino Unido”" El país 21/10/2019 https://elpais.com/cultura/2019/10/18/actualidad/1571420944_924923.html




lunes, 21 de octubre de 2019

La relación con la esperanza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Merece la pena leer la entrevista realizada a Paolo Giordano, el físico italiano con vida paralela de novelista. La entrevista se la ha realizado con buen gusto y buenas preguntas Irene Hernández Velasco para el diario El Mundo. El diálogo que es la entrevista cultural requiere de condiciones diferentes a las que los políticos y parecidos seductores usan. Necesita de cierta profundidad por parte del periodista para comprender el universo de la escritura del autor, cómo se ordena ese mundo.
Han sido once años los que separan su novela anterior La soledad de los números primos, la cuarta, un best seller mundial del que le separan once años de situación compleja, como el propio autor señala. La nueva obra abre un periodo distinto. Giordano ha conseguido algo que no es fácil, conseguir escribir una segunda novela con un tiempo amplio. No es fácil resistirse a las presiones editoriales cuando se tiene un primer éxito. El tiempo de los editores, siempre ávidos de autores que vendan y que vendan mucho y rápido, no es el mismo que el de los autores, que tienen una relación distinta, intensa y personal con sus propias obra. Contesta Paolo Giordano a una de las preguntas de la periodista:

Cuando se publicó en Italia este mi nuevo libro, Conquistar el Cielo, pedí expresamente que no llevara una faja como esta que lleva en la versión española que dice: "Por el autor de La Soledad de los Números Primos". Y es que un día tuve una imagen de mi lápida, con ese mismo texto grabado en ella.*



Es una imagen fuerte e irónica, pero real. Cuando una obra constituye un éxito importante supone un cambio en la vida de las personas que mantenían su escritura las más de las veces en el ámbito personal, íntimo y privado, lejos del éxito.
El éxito literario o artístico supone una ruptura importante para quien ha vivido haciendo huecos para escribir unas páginas, para quien ha dado vueltas y vueltas buscando el estilo, la forma o el acto que llena las páginas de esa futura novela. Una tumba con la banda que recuerda la primera novela representa perfectamente la cárcel que supone el éxito.
Hace muchos años, una hoy novelista famosa no era más que una querida alumna que acababa de ganar un premio importante. Recuerdo nuestra conversación angustiada. Todo lo que había sido la primera novela, una obra premiada, con giras por toda España incluidas, facilidades, felicitaciones, cariños, etc. se estaba convirtiendo en una tortura, presiones por todas partes, insistencias constantes, llamadas, en la segunda.
Por eso me parece muy bien que Paolo Giordano se haya conseguido alejar de esas presiones que hay que vivir para entender.


El arte en cualquiera de sus variantes es siempre un conflicto entre tres bandas: los autores, los mediadores (editores, marchantes, etc.) y el público. Cada uno tiene sus propios intereses, pero para el arte solo cuenta uno, las obras, su capacidad de permanencia, no en el mercado, sino en la memoria colectiva. Esto es, su capacidad de decir de forma continuada escapando a los peligros de la moda.
Son tiempos difíciles para el arte verdadero, corrompido por el mercado y las formas que lo reducen a una mercancía. Por mucho que hablen, son los editores los primeros que arrojan libros y autores por la borda cuando piensan que dejan de ser rentables.
La única garantía para los autores es tener lectores formados, algo cada vez más difícil por la degeneración que se ha ido produciendo tanto en el mundo editorial como en la educación, la cuna de todo. Ya las familias no consideran que la lectura sea más que un entretenimiento y es entretenimiento lo que busca y encuentran.
Los once años de separación entre las dos obras no garantiza la calidad de la segunda obra, pero sí dicen algo de cómo se lo ha tomado el propio autor, que ha conseguido por fin lanzar su segunda obra.
El detalle de la franja tampoco dice mucho de la obra en sí, pero sí del deseo de su autor de que tenga vida propia y que le arrastre a otros mundos diferentes. Al fin y al cabo, escribimos, pintamos, fotografiamos por el deseo de ver las cosas de otra forma o, si se prefiere, para dar forma articulada al bombardeo que recibimos en cada momento.
Me quedo con una respuesta de Giordano de sobre ese presente que le interesa retratar y que se aleja de nosotros como las galaxias:

Sería muy triste tener 20 años y no tener un horizonte de idealismo, no soñar con poder cambiar las cosas. Y más con lo que está ocurriendo con el cambio climático. Pero los jóvenes de hoy tienen una relación extraña con la utopía. Nosotros cuando pensamos en la utopía pensamos en un mundo ideal, en el que todo funciona, en el que todo es justo. Sin embargo los jóvenes de hoy ya parten de la idea de que hemos destrozado el medio ambiente y de que las consecuencias serán graves, para ellos la utopía es conseguir que esas consecuencias no sean tan graves. La suya es una relación extraña con la esperanza. Eso también está en la novela: no hay nunca una esperanza absoluta, es una esperanza ajustada a la realidad. Y ese es un cambio enorme. La generación de mis padres tenía una relación diferente con la esperanza, una relación mucho más progresiva. Y si cambia la relación con la esperanza cambia el modo de estar en el mundo.*



No es fácil dar sentido a esas palabras cuando vemos el mundo arder. Si trasladamos la preocupación por el medio ambiente, compartible por todos, es necesario comprender las formas de la utopía, la rabia que desata en un mundo que probablemente se ve sin esperanza en un sentido que habría indagar. 
Carecemos de las voces que pueden ayudarnos a entender este mundo que se centra en la radicalidad y en la violencia destructiva y que se vive por muchos como normalidad sin futuro. Pero hemos enterrado voces e inteligencias bajo la trivialidad y el consumo, los dos débiles pilares que sostienen nuestro mundo. La palabra se pierde y solo queda la acción.
De todo el mundo, por unas cosas u otras, nos llegan esas imágenes que llevan a la depresión ante la falta de perspectivas de futuro. No se trata ya de tener causas, sino excusas.
Cada generación tenía alguna obra que la describía, una obra que —de Werther a El guardián entre el centeno o Menos que cero— nos permitía entender el interior generacional de los otros. Creo que no la tenemos hoy, por más que se anuncien. Quizá la aceleración del tiempo no permita la claridad y solo el alejamiento, las distancias,  la confusión sean lo real. Creo que es, efectivamente, la relación con la esperanza, en un sentido u otro, lo que nos marca el presente. Quizá no nos queda mucha y el pesimismo nos lleva.
La entrevista con Paolo Giordano abre muchas perspectivas, llama a muchas ideas.  

* Irene Hernández Velasco  "Paolo Giordano: "Todos tenemos la posibilidad, e incluso la tendencia, de hacernos radicales" El Mundo 20/10/2019 https://www.elmundo.es/papel/cultura/2019/10/20/5d9f4be0fc6c834d778b4724.html