viernes, 24 de noviembre de 2017

Sobre el discurso amoroso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
"Yo debía haber visto esta película hace muchos años", me decía una persona tras encenderse las luces de la sala. La película no era otra que "La heredera" (William Wyler 1949), la versión cinematográfica de un texto literario de Henry James, la novela corta Washington Square, que había sido previamente llevada a las tablas. La película sigue siendo una obra maestra de la dirección, la interpretación y la disección psicológica del sentimiento amoroso en todas las dimensiones, incluida la familiar. Las magníficas interpretaciones de Olivia de Havilland, Montgomery Cliff, Ralph Richardson y Miriam Hopkins dan el volumen al dibujo de las formas de ese sentimiento múltiple, complejo y contradictorio que llamamos "amor".
En la obra, cada personaje encarna un tipo de "amor" que implica una ceguera que le afecta y que los demás padecen de una forma u otra. El padre, el doctor Austin Sloper, está bloqueado por la idealización del recuerdo de la esposa perdida, injusta vara de medir para la hija, que siempre le parecerá una mediocridad. Sloper se ha encerrado en sí mismo y ha desarrollado un sentido cínico de la vida reservando su sentimiento amoroso a la memoria de la esposa. Su hija, para él, había sido el instrumento que el destino había elegido para arrebatarle a su esposa, muerta en el parto. "Sé lo que perdí y sé lo que me quedó en herencia", dice con amargura.

Su hermana Lavinia, una viuda reciente que representa el amor como una aventura romántica que vive a través de los otros; son amores novelescos llenos de fugas nocturnas con galanes, de reencuentros emotivos. El amor en ella no se basa en su pobre experiencia sino, como tantas otras heroínas decimonónicas, en la lectura de un mundo filtrado a través de las novelas. La vida social y familiar de la esposa de un reverendo no daba mucho de sí y se nos transmite por su rápido deseo de participar en los bailes justificando que los demás no lo verán como una transgresión del duelo por la muerte de del esposo.
La tía Lavinia representa las antípodas de su hermano, el doctor Sloper. Es la fantasía sentimental frente a la sacralización del ideal perdido. Las fantasías de la tía Lavinia prolongación del mundo novelesco, llevadas a la vida real. Para Sloper, en cambio, la vida real es un mundo sin amor, del que se ha retirado en beneficio de su fantasía privada con su esposa.
El seductor Morris Townsend es una versión más del ascenso social a través del matrimonio. Es un don Juan, un seductor que busca las presas por su dote. Cada uno de los personajes lo verán de una manera. Para Sloper, Morris será un cazadotes del que hay que prevenirse; para la tía Lavinia, una oportunidad para vivir su fantasía y para ejercer a su manera una especie de caridad amorosa ayudando a su sobrina.
Catherine Sloper, finalmente, es el centro de disputa. Carente de un amor modelo de referencia, carente igualmente de las demostraciones de amor de un padre distante que considera mediocre, carente de atractivos más allá de su herencia, Catherine se nos muestra inicialmente en todo su patetismo personal y social como una víctima y como un trofeo. Su mente es un campo de batalla en el que tendrá que combatir con sus propios deseos y sentimientos para defenderse de todos los demás. Como descubrirá pronto, es ella su peor enemigo en la lucha contra los propios sentimientos que aprenderá a controlar, no a eliminar.
A través de unas extraordinarias interpretaciones y diálogos, asistimos a la intensidad profunda de la lucha en un combate sentimental en que los personajes tienen sus propias visiones del amor basadas en sus propias experiencias, positivas y negativas, y juzgan a los otros desde esas perspectivas.


El sentimiento amoroso tiene dimensiones sociales y personales. Es una intersección entre el deseo y la norma social. Las personas se debaten en un universo conflictivo y contradictorio, necesitadas de una educación sentimental que permita dar forma comprensible a aquello que no la tenía. El impulso dirige hacia el objeto de deseo y es frenado por el cálculo que previene la debilidad inherente a la apertura. Y es que el sentimiento amoroso es siempre arriesgado y hace vulnerables a las personas que deben protegerse a través de los recursos disponibles, psíquicos y sociales.
En el caso de Catherine Sloper, se encuentra en un conflicto ante la obediencia paterna y sus propios sentimientos, alentados por la romántica tía Lavinia. Pero tendrá que ser ella la que luche por comprender cuál es el camino que ha de llevarla al puerto sentimentalmente más seguro, que es aquel en el que la vulnerabilidad es menor. Catherine, como tantos otros, tendrá que avanzar en un complejo camino, el doble desciframiento del otro y de ella misma.
Escribe Roland Barthes en su obra "Fragmentos de un discurso amoroso" (1977):

SIGNOS. Ya sea que quiera probar su amor o que se esfuerce por descifrar si el otro la ama, el sujeto amoroso no tiene a su disposición ningún sistema de signos seguros.

Es la inseguridad del signo, de su sentido, lo que hace que la apertura sentimental sea una operación arriesgada. No hay garantías, de ahí la existencia de la llamada "prueba de amor", es decir, la confirmación de la interpretación de los signos amorosos, con los que se puede jugar para conseguir el engaño. Morris es un seductor. Sus signos son él mismo, su presencia misma y sus actos, todos ellos destinados a despertar en Catherine un deseo primero y una confianza después. Será ese deseo el que lleve al autoengaño sobre la verdad de los signos.
Uno de los momentos más interesantes de la obra es cuando Catherine descubre que su tía Lavinia piensa lo mismo que su padre, que ella es una persona a la que no se puede querer realmente porque no hay en ella nada admirable excepto su dinero. Catherine descubre entonces que para su tía el amor tienen esencialmente una dimensión social, forma parte de la escenificación social a través del matrimonio. No se trata de amor, sino de encontrar un "buen marido" o un "marido agradable", que pueda exhibirse socialmente. Hoy lo llamaríamos un "acompañante", alguien a quien lucir en los festejos de una aburrida vida decimonónica en la que "sociedad" estaba representada por unas cuantas familias que se reunían para acontecimientos que festejar, como el baile de notificación de una boda en la que Morris conoce a Catherine, probablemente de forma premeditada, a sabiendas ya de su fortuna.
Ante el discurso amoroso que se le dirige, quien lo recibe debe iniciar un proceso interpretativo que, como nos dice Barthes, carece de seguridades. Como discurso puede ser manipulado para actuar sobre el otro de forma sinuosa y conseguir la finalidad deseada.


El discurso amoroso utiliza códigos que se van produciendo en el interior de los sistemas culturales. A ellos se recurre para codificar el discurso hacia el otro con la esperanza de que se pueda interpretar correctamente el sentimiento oculto.
En Werther, la novela de Goethe que se convirtió en un modelo sentimental para varias generaciones, podemos leer en la carta del 16 de junio:

Carlota había apoyado los codos en el marco de la ventana y miraba hacia la campiña, luego levantó los ojos al cielo; después los fijó en mí y vi que los tenía cuajados de lágrimas; por fin, puso su mano sobre la mía y exclamó: “¡Oh Klopstock!”
Abismado en un torrente de emociones que esta sola palabra despertó en mi espíritu, recordé al instante la oda sublime que ocupaba a la sazón el pensamiento de Carlota. No pude resistir: me incliné sobre su mano, se la llené de besos y de lágrimas de placer, y volvieron mis ojos a encontrarse con los suyos. ¡Oh insigne poeta! Esta sola mirada, que debías haber visto, basta para tu apoteosis. ¡Ojalá no vuelva yo a oír pronunciar tu nombre tan frecuentemente pronunciado!


El arrebato del joven Werther se produce cuando escucha el nombre del poeta Klopstock y cree identificar en su mención por Lotte la misma oda. La cadena de traducciones románticas va de la visión de la belleza de la naturaleza a la belleza artística como recuerdo a través del recuerdo de la oda. Una palabra dicha entre lágrimas de emoción, un signo, "¡Klopstock!", es recibido por Werther como un mensaje de cuya autenticidad no se puede dudar frente a otros. Naturaleza, lágrima y arte se funden configurando lo que el otro puede interpretar. Werther, desde su concepción del amor como encuentro de almas gemelas, realizará el proceso inverso ante los signos que tiene ante sí: la visión de la emoción de Lotte la palabra, el recuerdo de la oda y las lágrimas, signo del corazón, del sentimiento. La novela sentimental recibió el título de "lacrimógena" estableciendo una comunidad de la lágrima entre personajes y lectores que se deshacen en llanto. El llanto como lo opuesto al cálculo, a la palabra misma, como expresión natural del sentimiento, signo inequívoco
En sus primeras páginas, escribió Goethe esta advertencia y ruego:

He recogido con afán todo lo que he podido encontrar referente a la historia del desdichado Werther, y aquí os lo ofrezco, seguro de que me lo agradeceréis. Es imposible que no tengáis admiración y amor para su genio y carácter, lágrimas para su triste fin.   
Y tú, pobre alma que sufres el mismo tormento ¡ojalá saques consuelo de sus amarguras, y llegue este librito a ser tu amigo si, por capricho de la suerte o por tu propia culpa, no encontraste otro mejor!

Llorar con ellos, llorar por ellos; ese es el destino del lector y personajes. Serán lágrimas de dolor, de alegría o de rabia, pero lágrimas que permitirán saber que los corazones —de personajes y lectores— están en comunión natural.
Pero la lágrima, como signo, no está exenta de manipulación. También la lágrima se finge, como el dolor o la alegría, dando ventaja sentimental al fingidor que logra mostrarse así ante los otros. Todo es signo, todo puede ser fingido. La misma figura romántica del joven sufriente, dolorido, excesivamente sensible, será parodiada posteriormente por la literatura posterior.
Ya no se tratará del excitable Werther, sino de sus imitadores, jóvenes que usas el recuerdo provocado por la novelas para manipular a sus lectores, especialmente a aquellas jóvenes que inician su andadura sentimental entre las páginas de los libros que les cuentan amorosas historias, con galanes intrépidos, enamorados inconsolables que buscan consuelo y así olvidar esos amores perdidos que nunca existieron, pero que dan un aura misteriosa y trágica.
Son manipuladores que han encontrado sus nuevos códigos en esas novelas en donde aprenden qué deben hacer para seducir. El discurso amoroso tiene el aval de lo literario, es la confirmación de la verdad poética como verdad de vida. La emoción antes vista de Lotte es la confirmación lacrimosa de la verdad poética y natural, ambas conectadas con una Naturaleza que es sentimiento y una poesía que aspira a serlo.
Al convertirse el sentimiento en discurso codificado pasa a ser manipulable. Manipuladores de esos discursos, como el Julian Sorel stendhaliano, los encontramos a en la literatura y en la vida, ambas en permanente interacción, proponiendo modelos y trasladándolos a la realidad. Se da forma a lo sentimental a través de la cultura. Lo que es naturaleza se codifica en las palabras o situaciones ("figuras" como propone Roland Barthes para su análisis).


El análisis de emociones y sentimientos va más allá de lo amoroso. Nuestra modernidad se abrió emocionalmente durante el siglo XVIII a través de toda una serie de formulaciones teóricas y prácticas del sentimiento. El restringido mundo social de se abría a nuevas fórmulas que alentaban a las expresión sentimental frente a la hipocresía social y a la represión del sentimiento. Es en el discurso amoroso en donde comienza esa expansión y con ella la lucha por discernir la verdad de las representaciones sentimentales, su autenticidad o falsedad.
La profesora Eva Illouz ha publicado una serie de obras notables sobre el papel de emociones y sentimientos en la sociedad capitalista, en la que se convierten en objetos de consumo más allá de lo literario. Escribe en su texto "El surgimiento del Homo Sentimentalis":

La emoción no es acción per se, sino que es la energía interna que nos impulsa a un acto, lo que da cierto "carácter" o "colorido" a un acto. La emoción, entonces, puede definirse como el aspecto "cargado de energía" de la acción, en el que se entiende que implica al mismo tiempo cognición, afecto, evaluación, motivación y el cuerpo. Lejos de ser presociales o preculturales las emociones son significados culturales y relaciones sociales fusionados de una manera inseparable, y es esa fusión lo que les confiere la capacidad de impartir energía a la acción. Lo que hace que la emoción tenga esa "energía" es el hecho de que siempre concierne al yo y a la relación del yo con otros situados culturalmente. (15)


 La emoción es manifestación, signo. Lo es a través de la palabra o a través del cuerpo, del gesto. El sentimiento se transforma culturalmente para su exteriorización. No ser presociales o preculturales, como señala Illouz, implica que es una forma de codificación aceptada culturalmente, lo que nos lleva también a una interculturalidad del sentimiento en lo que afecta a su representación. El estudio de esta diversidad de la representación es interesante, como lo son también los mecanismos de transferencia intercultural de los sentimientos.
Primero la literatura —novela, teatro, poesía— y después el cine ha contribuido a esa expansión de los modelos, incluidos los problemas que presentan las diferencias entre culturas. Si ya es compleja la lucha para determinar la verdad del discurso amoroso, más complejo será cuando los códigos sean más divergentes y produzcan el malentendido, el error o la falsificación del contacto. Madame Butterfly nos enseña la tragedia del sentimiento asimétrico por las distancias interculturales. La indefensión ante el discurso seductor puede ser mayor de lo normal.
El mundo de Henry James era cerrado, compuesto de filtros y murallas para evitar precisamente la seducción de la persona en la que se trataba de preservar oficialmente la "inocencia". Sin experiencia es más fácil el engaño del seductor, alguien versado en las artes del discurso amoroso. La experiencia solo se obtiene a través de la literatura, soñando con la llegada de alguien que se asemeje a los personajes conocidos, cuya autenticidad viene dada por la verdad poética. La vida, de nuevo, esta en concordancia con el arte. La reacción será furibunda en ocasiones: la prohibición de las novelas sentimentales, que solo deforman las mentes de las jóvenes con las figuras de esos imaginarios galanes perfectos. El "amor romántico", "novelesco" es un peligro porque implica, como vemos, en la obra de Wyler, un enfrentamiento con la autoridad, la paterna, que es quien debe finalmente dar su visto bueno.


En una de las novelas de Naguib Mahfuz, el padre advierte a las hijas que los representantes que viene a acordar un matrimonio no lo hacen por ellas, que están ocultas, sino para emparentar con él, en una clara muestra de cómo funciona el patriarcado. No hay sentimiento alguno; solo el interés de ambas partes, en donde la mujer es la moneda de cambio. No hay discurso amoroso como mediación, solo el interés de la familia.
En "La heredera", los recelos y reproches del doctor Slopes vienen de un hecho claro, de una ruptura del orden: Morris ha hablado de matrimonio antes con ella que con él. El padre es el filtro, quien decide la posibilidad del discurso y desde el principio ha considerado a Morris un cazadotes, un parásito inútil cuya única finalidad en la vida es gastarse el dinero que ha recibido como herencia. Ahora, agotado este, aspira a vivir de la herencia de su esposa.
Catherine Slopes pasa por una dura educación sentimental. Una vez que ha pasado por el engaño, lo que más ofende su inteligencia es que Morris vuelva a intentar el mismo discurso para meterse de nuevo en su vida y acceder a su fortuna. Pero Catherine se ha encerrado en sí misma y se ha vuelto una intérprete, dura y precisa, de lo que ahora percibe como un discurso falso y trivial.
La magistral interpretación de Olivia de Havilland permite pasar por todos los pasos del proceso de educación sentimental cuya consecuencia primera es el recelo con el que controla su vulnerabilidad ante algo que ya no comprende: ni el amor de su padre, ni el de su tía ni el de Morris Townsend. Ninguno era realmente "amor", sea eso lo que sea. Ha comprendido, en cambio, a ser libre dueña de la que es ahora su casa. Abandona el telar en la que le vemos enfrascada durante años, convertida en una Penélope que espera la llegada de un héroe inexistente. Es libre, solitaria. Ha aprendido a ser fuerte, aunque eso se traduce en una soledad que ahora tratará de usar en su beneficio. Quiere verse ella misma y no hacerlo a través de los ojos de los otros. Es un precio alto.
Alguien preguntó "¿No era un amor verdadero?".


Barthes, Roland (1977). Fragmentos de un discurso amoroso. 1ª ed. español 1982. Siglo XXI.
Goethe, Johann W. (1774). Las penas del joven Werther. Trad. José Valor 1997.

Illouz, Eva. "El surgimiento del Homo Sentimentalis", en Identidades congeladas (2007). Katz Editores.




jueves, 23 de noviembre de 2017

El refugiado locuaz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A Julian Assange le han llamado la atención desde Ecuador. Lo han hecho con razón porque Assange parece no haber entendido cuál es su situación y cómo debe comportarse un invitado. El no comprender cuál es su situación y lo que Ecuador está haciendo por él, nos dice bastante de su personalidad y de su propia actividad.
En La Vanguardia se recoge la nota dada por Ecuador sobre sus actividades desde la embajada londinense:

La Cancillería ecuatoriana ha pedido hoy a Julian Assange que se abstenga de pronunciarse sobre la situación en Catalunya y le ha advertido de su “obligación” de no dañar las relaciones internacionales de Ecuador con países como España, con el que Ecuador mantiene “lazos históricos y culturales”.
En una nota oficial emitida hoy, el Ministerio de Exteriores ecuatoriano ha subrayado además que las declaraciones del líder de Wikileaks no representan la posición de Ecuador, ha respaldado la “integridad territorial” de España y ha reiterado su posición de no intervenir en asuntos internos de otros países.
“En referencia a los últimos acontecimientos suscitados en España en torno a la independencia de Catalunya y a las expresiones del señor Julian Assange sobre este asunto, considera importante señalar que las mismas no representan la posición del Estado ecuatoriano”, reza el comunicado oficial del Gobierno de Ecuador divulgado por su Cancillería.
El fundador de Wikileaks, refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres desde hace más de cinco años, dictó recientemente una videoconferencia en la que se pronunció a favor de la independencia de Catalunya, que justificó como respuesta a la necesidad de cambiar el “orden mundial”.*


Las más elementales normas de cortesía de alguien que está viviendo acogido en una embajada durante los cinco años señalados marcan no crear problemas o tensiones con terceros países, en este caso, con España. Sin embargo, Assange parece considerar la embajada ecuatoriana como un centro de operaciones desde el que mantener una política propia.
Y esa política, según nos cuentan, es "cambiar el orden mundial". La política para cambiar el orden supone pasar antes por el desorden, que es la etapa por la que estamos pasando. Es el "método Mabuse": primero el caos; luego llegamos con el nuevo orden. En otros términos: es necesaria la desestabilización para poder alcanzar un cambio que se produzca con menor resistencia.
A Julian Assange no le importa lo más mínimo Cataluña. Le importa el desorden, las situaciones caóticas que permitan la llegada de los que traen el nuevo orden o, en su defecto, el debilitamiento del orden existente, que es directamente malo por el simple hecho de ser el que hay. Assange es el que sube a la azotea a animar al suicida a que se arroje al vacío.
Estamos volviendo a una situación propia del siglo XIX, llena de anarquistas visionarios, de nihilistas como los que nos pintaban Conrad o Turgéniev. El personaje Bazárov, el nihilista de la novela Padres e hijos del escritor ruso, insistía en que primero "había que limpiar el solar" antes de construir nada. Cuando le preguntan qué piensan construir en aquel solar del que se limpiado todo, responde: "Esa ya no es nuestra tarea" (cap. X).


La función de Julian Assange crear el desorden necesario para la limpieza del solar, para que vayan desapareciendo las señas de identidad, la confianza institucional, etc. No se siente tampoco obligado a informar sobre ese orden que busca porque tampoco es su tarea. Eso le permite quedar al margen de las explicaciones sobre el futuro y limitarse a la negación, que es lo que hace de él un nihilista interesado.
Su tarea no es la información sobre el futuro, sino la desinformación en el presente. Él crea o alienta conflictos que desestabilicen, que hagan que se invierta energía que debilite a los intervinientes en el desgaste de las heridas abiertas.
El diario El País también recoge información sobre el aviso del gobierno ecuatoriano a Assange y señala la reunión en la embajada con el considerado "diseñador intelectual" del "procés" secesionista:

Ecuador ya ha solicitado al Reino Unido que emita un salvoconducto para que el australiano pueda salir de la Embajada y viajar a territorio ecuatoriano, pero este se ha negado hasta ahora a moverse por miedo a ser detenido a petición de Estados Unidos. El año pasado, el Gobierno ecuatoriano tuvo que cortar la conexión de Internet a la que tenía acceso Assange para evitar que también se inmiscuyera en las elecciones presidenciales entre el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton.**


Todos recordamos el "I love Wikileaks" de Donald Trump en plena campaña. Lo que nos hace más evidente cuál es el papel de Assange en la política mundial y cuál es su idea del "nuevo orden". ¿Convencido por las ideas de Trump? No es necesario; basta con pensar que era la opción más caótica, la que más iba a contribuir a acelerar la confusión, la que produciría mayor desgaste.



* "Ecuador pide a Assange que no se inmiscuya en la situación de Catalunya" La Vanguardia 22/11/2017 http://www.lavanguardia.com/politica/20171122/433088673282/ecuador-julian-assange-catalunya-espana.html
** "Ecuador pide a Assange que no se inmiscuya en la crisis catalana" El País 23/11/2017 https://politica.elpais.com/politica/2017/11/22/actualidad/1511386032_114199.html


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Nosotros, los otros y viceversa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Imaginemos que nos encontramos ante un viajero recién llegado, llamado Marco Polo, un señor que nos llega contando cosas de un país absolutamente desconocido. O imaginemos que alguien que dice haber viajado junto a Cristóbal Colón nos cuenta cosas de mundos que ignorábamos que existieran. Nada sabemos de ellos; nuestra recepción no se encuentra condicionada por ningún factor. La receptividad es grande pues lo completamente desconocido atrae de forma intensa. Es lo exótico, lo maravilloso, aquello que solo es accesible a través del relato que trata de crear en nuestra imaginación un nueva escenario.

"Y de todo esto no he de decir sino la verdad —señala Marco Polo en su relato—, para que mi testimonio sea reconocido por todos como verídico, sobre todo por aquellos que en los tiempos futuros puedan ver y entender cuanto yo conocí.

Los que le escuchaban no tenían más acceso a ese mundo que sus palabras y, como  no tenían otra forma de verificación, debían creer en la verdad de lo dicho y lo preciso de sus descripciones. Lo tomaban o lo dejaban. No había otra forma de verificación. Por ejemplo, quienes le escuchaban debían creer cosas como estas:

Quiero relatar ahora otra cosa extraordinaria que había olvidado mencionar. Pues mientras el Gran Khan permanece en su palacio, tres meses al año tal como ya hemos visto, siempre que hay lluvia, niebla o mal tiempo en general, tiene junto a él a unos sabios, astrólogos y encantadores, que suben al techo del palacio; y, en virtud de su ciencia y encantamientos, ordenan a las nubes, a la lluvia y al mal tiempo que se aparten de la residencia del Señor; de modo que sobre él nunca llueve ni hay temporal, pues lo ahuyentan y tienen poder sobre estos fenómenos; o, en todo caso, la lluvia, la tempestad y el temporal caen a su alrededor, mas nunca sobre el palacio del Gran Khan.

En efecto, es algo extraordinario, algo que se escapa a la experiencia de los que escuchan. Los que lo aceptaban, lo hacían haciéndose partícipes del entusiasmo narrativo de quien lo contaba con todo convencimiento.
La mayor parte de nuestras informaciones no proceden de la experiencia, sino que han sido medias a través de diferentes formas textuales en las que —como en el libro del Viaje por las tierras de Kubla Khan— se recogen experiencias de otros que damos por buenas. Esas informaciones se guardan en nuestra memoria y van construyendo una representación del mundo más allá de nuestros sentidos. No entran en nosotros más que a través de las experiencias o fantasías de los relatos.
Donde antes estaba Marco Polo y otros viajeros ilustres, con más o menos garantías de fidelidad, hoy se encuentran los medios de comunicación que amplían el mundo que nos rodea —el accesible directamente— con toda una serie de experiencia que hacemos nuestras desde otros que dicen haberlas vivido.
Esas informaciones van tomando cuerpo en nosotros, individual y socialmente, hasta concretarse en unas imágenes estables. En gran parte son estereotipos, imágenes fuertemente codificadas, emocionalmente etiquetadas, que constituyen representaciones del "otro" en el interior de nuestra mente y también de nuestra cultura en la medida en que se va haciendo común.
Imaginemos que visitamos China con la imagen en mente de las descripciones de Marco Polo. Probablemente nos lleváramos muchas sorpresas al ver que nuestras expectativas no se cumplen, que lo esperado no forma parte de esa realidad a la que ahora accedemos directamente. Imaginemos seguidamente que regresamos a nuestra tierra e intentamos explicar a los que nos reciben que las cosas no son como nos las han contado, sino muy diferentes. Pero en el tiempo que hemos estado fuera, el libro del viajes y sus exóticos y misteriosos acontecimientos han dado lugar a nuevos relatos que se han hecho muy populares y de los que no es fácil desplazar a las personas, que no quieren creer lo que les decimos ahora y dejar de creer lo que les contaron. Ellos se resisten a cambiar esas primeras historias, que siguen dando por buenas.


Podríamos, si así lo quisiéramos, estudiar las diferencias entre lo que hemos visto y lo que creen los que no han visto nada. Lo más probable es que se hubieran producido algún tipo de fenómeno, en unos casos una reducción simplificadora, esquemática, de lo contado, o por el contrario un proceso de exageración que resaltara los aspectos que nos hubieran resultado más diferentes de los nuestros.
Se habrían creado unos resistentes estereotipos que se seguirían reproduciendo en todos aquellas manifestaciones culturales que se usaran para describirlos. Aquellas primeras historias y valoraciones de los otros tendrían un gran peso y se irían desarrollando.
En la novela Hiperión, de Friedrich Hölderlin, el gran poeta alemán de la locura, el joven protagonista acude a Grecia para salvarla de los invasores. La Grecia que llevaba en mente es la que los textos clásicos habían creado en su mente, la patria de héroes, filósofos y artistas. Pero lo que se encuentra allí es otra cosa. Su amada Diótima le escribe sobre el desengaño producido por la realidad. Aquel mundo no existe ya, es solo su deseo quien lo mantiene:

—¡Pero silencio, silencio! Fue mi más hermoso sueño, el primero y el último. Eres demasiado orgulloso para seguir ocupándote de esta raza malvada. Y haces bien. Tú les conducías a la libertad y ellos pensaban en la rapiña. Tú les condujiste en triunfo a su antigua Lacedemonia, y esos monstruos la saquearon y tú, noble hijo, fuiste maldito por tu padre, y no hay sima ni espesura lo bastante segura para ti en esta tierra griega que tú has respetado como cosa sagrada, que tú has amado más que a mí.


Igual que los lectores de Marco Polo se formaron una imagen a través de sus relatos, Grecia y Roma han creado una imagen en nosotros y el joven Hiperión, la representación de un mundo enriquecido, construido desde los textos, las imágenes, etc. Lo que se encuentra ya no es a los héroes, sino una "raza malvada" que habita ahora aquella "tierra sagrada". La distancia entre la Grecia imaginada, recreada desde la cultura, es totalmente diferente a la que percibe Hiperión.
Cada cultura posee una representación de los elementos propios y de los ajenos, que pueden percibirse en distintos momentos como negativas o positivas, más o menos simplificadas. Los "otros" pueden ser los de al lado o los de más lejos y nos sirven para crear nuestra propia posición o identidad.
El ex ministro francés Manuel Valls nos dice desde los titulares del diario El País: “España tiene que preguntarse qué es ser español” Buena cuestión, como lo es preguntarse sobre el "ser" de cualquier otra identidad nacional, algo construido por un sinfín de imágenes, textos, personajes, etc. "Ser unos días Quijotes y otros Sancho", dirían algunos. El siglo XIX y parte del XX nos lo hemos pasado preguntando "qué es España", "cuál es nuestra esencia", etc. Quizá haya que concluir que el ser de España es preguntarse sobre su ser. La pregunta por el "ser" es demasiado clásica y metafísica. Prefiero preguntarme por el "qué hacemos", entre nosotros y con los demás. En esto siempre he sido existencialista y creo que la existencia precede a la esencia, es decir, que seremos lo que seamos el último día antes del apocalipsis. No estamos cerrados, sino en continua reelaboración. ¿Y los otros, cómo nos ven? De muchas formas, desde la "leyenda negra" fabricada por los protestantes que solo veían la paja en ojo ajeno, hasta a imagen turística y futbolera de hoy.


El verbo ser es demasiado engañoso; nos da demasiada consistencia. Por eso los países tratan de crear sus "marcas", es decir, de controlar sus imágenes públicas exteriores para poder llegar mostrar a aspectos positivos. Es el paso de la metafísica del ser al pragmatismo de la imagen pública. Tampoco es demasiado convincente porque está enfocada a la mirada del otro. Gastan grandes cantidades de dinero en organizar actos y en montar campañas dentro de lo que llaman el "Nation Brand" y tratan de estudiar las imágenes de los países o de las ciudades. Sin embargo, no es sencillo y a veces un imposible. No es fácil cambiar las ideas, estereotipos, clichés, tópicos, etc. con los que se construye la representación de los otros en el seno de nuestro espacio de representaciones. Tampoco es unánime. El ministro saudí de Exteriores acaba de decir. "La gente ve en Qatar la Copa del Mundo y edificios bonitos; nosotros vemos el mal". Es una forma sencilla de señalar la disparidad de las representaciones. Donde unos ven unas cosas otros ven otras.


Marco Polo habló así del Tíbet:

El Tíbet es una gran provincia, cuyos habitantes tienen idioma propio y son idólatras, que confina con el Mangí y con otras diversas regiones. Sus gentes son ladrones redomados; y es tan vasto el territorio que contiene ocho reinos dentro de sus límites y gran cantidad de pueblos y ciudades; tiene también muchos ríos, lagos y montañas, donde se encuentran abundantísimas pepitas de oro. Recogen mucha canela y jengibre y utilizan como dinero el coral, que es allí muy caro; y sólo lo usan en sus mayores fiestas, colgándoselo del cuello las mujeres y los ídolos. Además tienen muchas baratijas y paños de seda, de oro y de felpa. Y gran cantidad de especias, algunas de las cuales no llegan hasta nuestros países, donde son desconocidas.   
Viven allí los más hábiles hechiceros y los mejores astrólogos de todas aquellas tierras; pues logran realizar los más extraños encantos que puedan existir, y los mayores imposibles que se hayan visto o escuchado nunca; todo ello merced al arte diabólico, por lo que no hablaré de estas cosas en mi libro para no escandalizar a sus lectores. Sólo diré que desencadenan cuando quieren grandes tempestades, con truenos y relámpagos; o, al contrario, hacen desaparecer la tormenta; y hacen así infinitas maravillas; pero son mala gente y van muy mal vestidos.

Él lo pensaba así y no había entonces forma de contradecirle. Muchos se quedarían sin ganas del ir al Tíbet recién enterarse de que existían. Aunque quizá lo del oro abundantísimo hiciera a alguno más condescendiente con tanta maldad. Hoy, nuestra imagen del Tíbet está orientada en muchas otras direcciones. Se ha formado con una mezcla de noticias, películas, campañas, lecturas de algún álbum de Tintín, las giras del Dalai Lama y las gracias de Richard Gere.
En nuestra mente se combinan grandes unidades ("Oriente" y "Occidente", por ejemplo) con otras más concretas ("España" y "China"). Yo me suelo soliviantar cuando alguien me dice "vosotros, los occidentales" porque casi siempre tiene unas connotaciones negativas, como ocurre en gran medida en el "mundo árabe", otra generalización resultado de diferentes mezclas.
En tiempos de globalización e intensidad informativa las informaciones que recibimos pueden chocar con nuestros estereotipos culturales sobre los otros. Creo que tenemos una obligación moral de tratar de conocer mejor a los "otros". La Historia es muchas veces una injusta serie de malentendidos partidistas. Siempre se escribe desde una perspectiva, es decir, desde un determinado prejuicio y por más objetivo que se quiera ser desde el punto de vista académico y profesional, la cultura popular no se anda con delicadezas. No hay mayor amplificador de prejuicios que el cine, el arte popular que llega más lejos, Hoy se nos hace doloroso comprobar cómo la fábrica de sueños lo era también de estereotipos. Muchas películas antiguas (algunas modernas) se nos hacen insufribles por el tratamiento que dan a las representaciones de los otros. Hoy causan irritación pues son recibidas por públicos a los que no estaban destinadas que se ven afectados por cómo son representados, de forma simplista y malintencionada muchas veces. Nos hemos acostumbrado, por ejemplo, a ver esos estadounidenses cinematográficos pasearse por un mundo en el que, salvo algunos países, la gente era de una simpleza abrumadora.


Hoy es necesario acceder a esas culturas, las de los otros, para comprobar que ya no es posible actuar de esas maneras, que es inútil nombrar un corresponsal de televisión cuya primera noticia es mostrarnos los "raros" alimentos que otros pueblos comen o alguna costumbre alejada de las nuestras. El "exotismo" tiene que modificarse.
La cuestión de Manuel Valls no es la determinante. En Francia se inventó el término "chauvinismo", que se refiere precisamente al exceso de claridad en la identidad que lleva a despreciar a los otros. No ha sido esa la intención de Vals, desde luego. Es más determinante cómo atrapamos a los otros en nuestras representaciones y los dejamos allí condenados al tópico, al estereotipo. Por eso es importante disponer de más y mejor información, elementos de conocimiento positivo de los otros, que si los criticamos sea con fundamento.
Nos quejamos de que existen ya pocos lugares por descubrir. El gran descubrimiento arqueológico es el otro, un otro cubierto por capas de tópicos, de malentendidos, de viejas heridas. Más allá del turismo, del "Brand", etc. hay un mundo de cultura y diferencias que nos ayudan a entendernos nosotros mismos o a vivir en una duda saludable y abierta, sin una identidad fuerte, un poco camaleónica, adaptativa. Algunos se pasan de identidad fuerte y lo pagan los demás.






martes, 21 de noviembre de 2017

Activistas, libreros y campañas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La distancia egipcia entre el 25 de enero de 2011 y el 30 de junio de 2013 se agranda. La entrada en un periodo de renovación presidencial hace que se eliminen las voces que puedan recordar al nuevo régimen sus raíces en el antiguo y sus errores propios.
Por todo el país se recogen firmas para apoyar la reelección del presidente al-Sisi, que debe sentirse inseguro por el grado de eliminación de resistencia que se está realizando.  La campaña en favor de su presentación a un segundo mandato es una forma indirecta de testeo de la aceptación tras un durísimo periodo de ajustes económicos a través de los recortes de subsidios. La crisis turística es obvia y los periódicos han aprendido a informar de ella en los términos que no disgusten. Egypt Independent titula hoy mismo "British tourism to Egypt increases by 74 percent in 2017: British ambassador to Egypt". Sin dar cifras, solo porcentajes, un estilo que se repite. Se dice que hay más, pero las cifras reales son bajas para que se pueda producir un incremento de un 74%.
El ministro de Educación se muestra satisfecho por las actividades culturales e intervenciones en la universidades para evitar que sean semillero de radicalismo religioso. "He also deplored the fact that 25 million Egyptians are illiterate"*, señala en el periódico estatal Ahram Online.


Las campañas homófobas o contra los ateos y reformistas, con encarcelamientos incluidos; la persecución de personas, como el caso de la cantante Sherine por "insultar al Nilo" al decir que prefiere el agua embotellada mineral a las del río; la condena a tres años de cárcel a la presentadora que osó hablar de madres solteras en televisión, etc. no muestran que el estado esté erradicando el extremismo, sino más bien que lo está instrumentalizando de forma sectaria en su favor. Se presenta como una alternativa de moderación al radicalismo, pero en un ente que produce su propio radicalismo. Es lo que les vale las condenas internacionales por la constante violación de los derechos humanos. Está bien combatir el terrorismo y el fundamentalismo, pero el sistema produce su propia intransigencia, algo que nadie aplaude aparte de ellos mismos.


Dentro de esta intransigencia, siguen persiguiendo a su mayor fuente de problemas, los activistas del 25 enero, de los que el gobierno está cada vez más distante. No se ha tenido bastante con hacer creer que el origen de la situación de crisis es el levantamiento popular contra un régimen autoritario. Hay que perseguir a los que denuncian las formas autoritarias y siguen reivindicando pacíficamente un país de libertades.
La prensa nos trae de nuevo noticias sobre la activista Mahinour el-Masry, a la que se quieren controlar por medio de largas detenciones a la espera de juicio (una forma habitual de castigo sin que exista condena):

A rights lawyer says an Egyptian court has ordered a prominent activist to remain in custody pending trial on charges of participating in an illegal protest against the government’s transfer of two strategic Red Sea islands to Saudi Arabia.
Taher Aboelnasr says Mahinour el-Masry, a rights lawyer herself and notable activist from the country’s 2011 uprising, and another defendant attended Saturday’s trial in the Mediterranean city of Alexandria. The court ordered that they remain detained until reconvenes on December 30.
He said el-Masry and four other activists are on trial over charges of protesting illegally in June against the surrender of Tiran and Sanafir to Saudi Arabia. The presidency has since ratified the islands’ transfer.
All unauthorized demonstrations in Egypt are illegal under a law adopted in late 2013.**


Es evidente que el gobierno no autorizará ninguna manifestación que cuestione sus decisiones. Esto le sirve para silenciar a los activistas, ya sea no dejándoles manifestarse o encarcelándoles, como es el caso, si se manifiestan.
La entrega de las islas de Tiran y Sanafir ha sido el punto de mayor enfrentamiento con la sociedad y los activistas. Que se lleve a juicio a una persona por decir bromeando que no beberá agua del Nilo y después entregar dos islas a otro país es un forma curiosa de entender el "patriotismo". Reteniendo a los activistas, el gobierno pretende quitar peso a esta cuestión mientras el presidente sigue jugando con la idea de que "seguirá los deseos del pueblo". Además de las noticias sobre Mahinour el-Masry, ha habido noticias en días anteriores de detenciones de activistas contra la entrega de la islas, que son los que más seguidores pueden congregar.


La campaña es precisamente una forma de comprometer a la gente para que lo apoye. Su función psicológica es hacer ver que el pueblo lo quiere y por ello se presenta. La anterior campaña ocurrió igual. Se da a entender que se trata de un compromiso, de un deber, de un sacrificio ante el pueblo egipcio. Esa es la estrategia, la del imperativo patriótico, ante el que el presidente (simbólicamente "el Ejército"), aceptan la tarea de dirigir los destinos del pueblo.
Hay otra segunda noticia hoy, a través de Mada Masr, que nos muestra la intensificación de la campaña contra los activistas, esta vez contra uno de sus centros, la librería y editorial Merit, de El Cairo:

Police raided the downtown office of Merit Publishing House on Sunday night and detained one volunteer, Mohamed Zein, according to lawyer Mohamed Eissa. Zein is scheduled to appear before the Abdeen prosecution early on Monday for questioning on allegations of being in possession of unregistered books without ISBNs.
The lawyer told Mada Masr that officers from the Interior Ministry’s Department for the Investigation of Artistic Products and Intellectual Property Rights raided the publishing house 15 minutes before they were joined by a unit from the Abdeen Police Station, and claimed to have found 11 books without ISBNs. Eissa, however, refuted these claims, asserting that several of the books flagged did have ISBNs and the rest had not been put up for sale as they were gifts to Mohamed Hashem, the owner of Merit Publishing House.
Hashem has not been summoned for questioning, the lawyer added.
In December 2015, the Merit Publishing House office in downtown was raided and Zein was briefly arrested following similar claims of selling unregistered books. On this occasion the owner was summoned to appear before the prosecutor’s office.
Established in 1998, Merit has played an important role in Egypt’s publishing scene and is known both for its anti-censorship stance and for publishing experimental and unknown work. It prints a wide variety of books, including poetry, fiction and nonfiction, focusing particularly on young talent, providing a space for writers who previously had to resort to self-publishing and extremely limited distribution.
The publishing house’s downtown office is well-known for having opened its doors as a safe haven for protesters during the 2011 revolution.***


La librería Merit es otro símbolo de resistencia y modernidad que incomoda al gobierno. La acusación de tener 11 libros sin ISBN solo tienen sentido si se ha convertido el ISBN, una forma internacional de identificar los libros, con una forma de censura. El ISBN no tiene esa función, pero el gobierno egipcio ha transformado lo que es una forma de localización en la excusa para la censura o para crear un nuevo delito.

El paralelismo con la ley que dice que toda manifestación no autorizada es un delito es evidente. De igual forma, la posesión de todo libro que no tenga el ISBN se considerará un delito. Lo será para quien lo edita, que es el responsable de solicitar un ISBN, pero se ampliará a su posesión, como ha ocurrido con la librería, que no sería responsable. Lo mismo que la librería, estar en posesión de un libro que no ha sido aceptado por la oficina local del ISBN, puede conllevar la detención del portador.
Es un mecanismo que se ha extendido en la vida egipcia como una aberrante normalidad: solo el gobierno puede decir qué es verdad o no (ley de los medios), que libros son legales o no (usando el ISBN como marcador de legalidad), quién se puede manifestar o no, etc. La ley que comentábamos ayer también trata de establecer a que personajes históricos y religiosos no se puede criticar, una forma más de censura. 
Lo más sorprendente de todo esto es lo ofendido que se siente el gobierno egipcio cuando se le afean internacionalmente estas prácticas. La confusión entre lo que son leyes y lo que es pura represión o instrumentalización política de las instituciones es una constante del régimen. Ocurre allí donde el poder está siempre en las mismas manos.
Lo que debería tener quitado el sueño a todos son esos "25 millones de egipcios iletrados" y no cerrando librerías porque los libros no tengan el ISBN. Esta precampaña se va a caracterizar —ya lo está haciendo— por un aumento de las detenciones de aquellos que puedan ensombrecer al presidente sacando los puntos oscuros a la luz. Poco éxitos hay que poner sobre la mesa.
La campaña presidencial de 2018 tiene esas piezas que van de la recogida de firmas y llenar Egipto de pancartas para que el presidente se dé por aludido y se presente a la retirada de las personas que le puedan amargar el camino. Todo ello, sin embargo, forman parte de la propia campaña. Es el programa negativo con el que el presidente se presentará. 


* "Egypt is doing a good job stemming extremism in universities and villages, culture minister tells MPs" Ahram Online 20/11/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/281842/Egypt/Politics-/Egypt-is-doing-a-good-job-stemming-extremism-in-un.aspx
** "Egypt detains prominent activist over protest" Egypt Independent  20/11/2017 http://www.egyptindependent.com/egypt-detains-prominent-activist-over-protest/

"Police raid Merit Publishing House, detain volunteer" Mada Masr 19/11/2017


lunes, 20 de noviembre de 2017

La espiral de la intransigencia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Egipto sigue en su espiral de intransigencia. Si hace apenas un par de días la cantante Sherine se veía a punto de ser llevada a juicio por haber dicho que prefería beber agua mineral antes que la del Nilo, lo que algunos entendían como un ataque al río dañando los intereses turísticos del país, hoy le toca a otros. Abrir la boca en Egipto se está convirtiendo en un deporte de algo riesgo, ya que siempre se ofende a alguien o alguien se da por ofendido.
En el fondo no es más que una cosa: una hipócrita declaración pública de la virtud. La denuncia ante los jueces, la redacción de un borrador de ley en el Parlamento, el paso por la comisaría, etc. no son más que maneras de mostrar públicamente, a los ojos de todos, el amor profundo que se tiene al país y sus símbolos, el deseo de morir antes de ver pisoteado cualquier objeto o personaje. ¡Viva la virtud!
Con el titular "Egypt parliament to discuss law to safeguard 'historical and religious symbols' from media defamation", el estatal Ahram Online señala:

Egypt's parliament is to discuss a law aimed at safeguarding "historical and religious symbols" from media defamation.
A number of Egyptian MPs agreed Sunday that a law aimed at prosecuting "political commentators and intellectuals who are heavily involved in defaming the country's historical and religious symbols" should be discussed and passed as soon as possible.
Ahmed El-Tahaway, an independent MP from the Nile Delta governorate of Sharqiya, said: "The law on incriminating defamation of historical and religious symbols" should be discussed and passed to prosecute "those who are fond of insulting these symbols via the media."
El-Tahaway cried foul that one of these symbols – the late religious cleric Mohamed Metwalli El-Sharawi – has recently faced insults on a private television channel.
"This is too much, because how can a high-prolife symbol like the late Sheikh Sharawi face all of these insults without getting a reaction from us?" said El-Tahaway, adding: "We can't stay silent anymore nor accept that one of our greatest religious symbols faces such insults on television screens."*


Hoy es uno, mañana es otro. ¿Quién decide quién es "sagrado", "intocable"? Evidentemente el que considera que su visión del mundo es la verdadera y superior a la de los demás, reducidos a peligrosos difamadores.
Recordemos que por un argumento similar, la cantante Sherine está en el punto de mira. Decir que beber agua del Nilo puede producir una seria enfermedad, la esquistosomiasis, que afecta a una gran cantidad de los egipcios por los parásitos, es un "insulto" a Egipto, al Nilo y causa de "pánico turístico", según se decía.
Ahora le toca a otros aspectos, los históricos y religiosos, pero es el mismo principio. Lo que unos opinan se convierte en "verdad" objetiva e histórica. Cualquiera que discrepe es acusado de "difamación" y busca amparo en jueces y parlamentarios.
El diario nos cuenta el caso con detalle:

In an interview with a private television channel Friday, El-Shobashi, a journalist with leftist leanings, accused Sheikh Sharawi and other Salafist clerics of playing a leading role in fomenting sectarian strife in Egypt and the Arab world since 1970s.
"No idols"
El-Shobashi said she was also shocked when the late Sharawi said he prayed in thanks to God when Egypt was defeated in 1967's Six-Day War. "We should not turn these religious clerics into idols. All should be open to criticism," El-Shobashi said.
A number of lawyers said they will file lawsuits against El-Shoubashi, accusing her of leading a hostile campaign against the religion of Islam. El-Sharawi's family also said it has lodged a lawsuit against El-Shobashi with the prosecutor-general.
Omar Hamroush, secretary-general of parliament's religious affairs committee, told reporters Sunday that "defamation campaigns against Egypt's historical and religious figures have increased in recent months."
"We have some political commentators and intellectuals who are fond of disparaging these figures as a way to gain popularity and as a right of freedom of expression," said Hamroush.
"Some weeks ago, we had a writer – Youssef Zeidan – who attacked Ahmed Orabi, an Egyptian nationalist leader who fought the British invasion in the 19th century, and now we have a commentator who attacked an enlightened religious cleric like Imam El-Sharawi."
Hamroush said he has drafted a law that aims to incriminate the defamation of "Egypt's historical and religious symbols."*

Farida El-Shobashi es una conocida escritora y presentadora de TV, defensora de los derechos de las mujeres y de reconocida simpatía anti islamista, lo que la convierte en especialmente atacable. Acusarla de atacar los símbolos o los personajes históricos o religiosos (ambos se pueden intercambiar si Dios está siempre de tu lado) es levantar una barrera frente a la gente que es sensible, desde su tradicionalismo, a estas acusaciones. 
Egipto es el mundo de "lo intocable". Es imposible evolucionar si se utilizan las leyes para acallar las críticas, para silenciar todo aquello que cuestione lo anterior. Es lo que han hecho siempre los islamistas para dirigirse contra las figuras que no les gustaban. En el momento que apuntaban alguna crítica  —o gastaban una broma, como Sherine con el agua del Nilo—, corrían a presentar denuncias por "insultar al islam", "difamación de Egipto", etc. Denunciar hace que muchos se sientan como parte de la sociedad virtuosa, como autoridades morales sobre los demás.


Es un tradicionalismo obsesivo y acosador. Es un autoritarismo disfrazado de virtuoso que se encuentra en amplias capas de la sociedad egipcia y evita la posibilidad de una modernización.
Los que dieron gracias a Dios por la derrota de Egipto en la Guerra de los Seis Días fue los que consideraron que Nasser era un impío socialista que había perseguido a los Hermanos Musulmanes, a los islamistas, y había abandonado las buenas prácticas religiosas. La derrota frente a Israel era un signo. Había que cambiar.
Día tras día, Egipto se convierte en una sociedad más cerrada y autoritaria. Toda la parafernalia propagandística que se produce no es suficiente para tapar el conservadurismo agresivo y profundo que se está gestando.
La información de Ahram Online se cierra así:

Independent MP Samir Ghattas, however, told reporters that he is against Hamroush's draft law.
"This draft law reminds me of the Inquisition courts that were dominant in Europe in the Medieval era and I don't think that this draft law will gain approval in the House," said Ghattas.*

La ley presentada cuenta ya con 60 firmas. Aunque no salga, se seguirá atacando a todos aquellos que se quiera anular. Siempre se encuentra un juez, más conservador que otros, para retirar las voces críticas.




*"Egypt parliament to discuss law to safeguard 'historical and religious symbols' from media defamation" Ahram Online 19/11/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/281796/Egypt/Politics-/Egypt-parliament-to-discuss-law-to-safeguard-histo.aspx