domingo, 10 de julio de 2022

Gravedad de notable

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer un puñado de expertos en estas cosas de los virus y los contagios estaba prácticamente todos de acuerdo. Les pidieron en La Sexta que valoraran el peligro del momento  en la situación actual y coincidieron en un "7", una forma de advertir sin llegar a preocupar más que a los que ya están preocupados.

A la hora de preguntarse —una buena costumbre— porque estamos creciendo tanto a principios de verano y no al final, los expertos solo pudieron responder de una forma: mala pedagogía.

Hay muchos factores que hacen que estemos ahora como estamos y, lo que es peor, a casi nadie le importe. Es decir, nadie está dispuesto a dar un paso atrás en esto de la prevención. Se ha planteado, como me decían el otro día, como una guerra entre "la marcha" y la "enfermedad" y, si como dicen, solo se mueren algunos, ya está bien de renunciar a la marcha.

La "marcha" es el principal negocio del país, aquello por lo que se mueven miles de millones en muchos sectores relacionados directa o indirectamente. La "marcha" es incompatible con mal llamada "distancia social". Esa distancia es teórica y nada social.

Yo tengo mis propios experimentos: un aula vacía con un solo alumno, más de cien asientos libres. El segundo alumno que entre lo hará junto al que ya estaba. Eso funciona con los españoles, sociales donde los haya. Con alumnos de otros países puede variar.

Es el instinto gregario. Nos lleva a juntarnos y juntarnos por encima de cualquier otra consideración. Si además está por medio esta economía del juntarse, los resultados están claros. La gente se ha vacunado para poder seguir juntos y así lo han dicho cuando se les ha preguntado. Si la vacuna-truco falla, entonces dejan de vacunarse.


Ayer se nos decían cosas que no se nos dicen habitualmente. Específicamente algo que se evita: hablar de las reinfecciones. Mucha gente sigue sin distinguir las vacunas que son para toda la vida y las que, por las mutaciones, dejan de servir y pierden eficacia pasado un tiempo. Muchos sacan la interesada conclusión de que si tenemos que vacunarnos tanto es porque las vacunas no funcionan. Son las vacunas precisamente las que han evitado que esto haya sido una sangría continuada.

El factor edad es otro que despista: una cosa es contagiarse y otra morirse, en este último caso, pues mala suerte, como nos dijo aquel experto preguntado por la mascarilla en los ascensores. La idea de que el joven no muere es, junto con los asintomáticos, el factor de mayor negatividad en todo esto. Que solo se den datos de contagios sobre los mayores de 60 años ha sido el golpe de gracia a esta enfermedad con un fuerte componente generacional en la forma de vivirla, padecerla y sufrirla.

La insensibilidad que algunos manifiestan por la "seguridad" de que no les pasará nada es manifiesta en muchos momentos y puedo dar fe de ello. Confunden la "no obligatoriedad" de ponerse la mascarilla con la inexistencia de los contagios. De esta forma, el virus se expande.


El regreso del verano traerá una situación nueva. Los expertos recomendaban, ante las imágenes de los sanfermines, ponerse la mascarilla en interiores y considerar como "interiores" las aglomeraciones como las que estos días vemos con toda "naturalidad".

Hay una dura batalla en la que las autoridades han claudicado. Es la batalla contra la mascarilla, no contra el coronavirus. La mascarilla se ha convertido en el objetivo. No lo ven como una "protección·, sino como un "obstáculo". Esto es algo que llevamos diciendo hace mucho tiempo y que ahora se percibe mejor.

Ayer se hablaba de falta de "pedagogía", algo cierto porque los intereses de la salud han estado muy poco tiempo en primer término. Los expertos señalaban que es el personal sanitario el que ha sido dejado a su suerte tras dos años de pandemia. Sin refuerzos, sin contenciones, todo se vuelca sobre la atención primaria, que vuelve a estar desbordada. Y solo está empezando esto, está "séptima ola" que algunos, se nos decía, llaman la "silenciosa", aunque pronto pueda reventar en escándalo si no se logra contener. ¿Pero cómo hacerlo sin ningún tipo de ayuda ni de arriba, la administración, ni de abajo, la población, lanzada (incitada por los intereses tras los medios) a la calle a celebrar que "todo se ha terminado"?


La administración se limita, como decíamos el otro día, a sugerir, recomendar, etc. La queja de los expertos de diferentes sectores era clara: nadie hace nada, no hay enseñanza o comunicación. Peor: se ha reducido la información, rebajando la presión sobre la necesidad de prevención. Los enemigos (eso dicen) son los que piden prevención y quieren que la gente se retire a sus casas. Como hemos repetido muchas veces, se ha perdido la ocasión de establecer una buena comunicación preventiva, esa pedagogía que reclaman hoy, que viene a querer decir que todo lo aprendido no ha servido de nada.

Las rivalidades entre administraciones sigue siendo un problema. Como ya ocurrió antes, nadie quiere parecer aguafiestas, restrictivo o demasiado protector. Visto lo ocurrido en Madrid, con las peores cifras, los que previenen pierden votos. Es peor perder votos que vidas, según parece.

Los expertos situaban el momento actual en "gravedad 7", notable, que viene a ser un aviso, pero con algo de margen, aunque eso, como sabemos, servirá de muy poco. El verano es imparable. Ya veremos cómo llegamos al otoño, que es la época buena para el virus.

Nada ha terminado. Luego nos preguntaremos dónde se cogió y diremos ese "¡no me lo explico!! que tantas veces escuchamos. Ya no se trata de "negacionismo", sino de una suerte de "pasotismo". Los que tendrán que recibirlos dentro de poco, avisan.


sábado, 9 de julio de 2022

La utopía escuchadora de Yolanda Díaz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las declaraciones de Yolanda Díaz señalando que lo que pretende crear "no va de partidos, ni de siglas, sino de sumar un país mejor", sino de la sociedad nos dejan una vez más en cierto estado de perplejidad, no tanto por ella, sino por lo que se pueda proponer más allá de las metáforas.

Decíamos hace unos días que desde que se perdieron por el camino las identidades políticas clásicas, de la extrema derecha, la derecha, el centro (izquierda y derecha), la social democracia, el socialismo, el comunismo y todo lo que se les ocurra pensar como etiquetas que tienen historia e ideas, programas y fundadores, líderes.

Pero la llegada de la Nueva Política (sea lo que sea) lo desbarató todo. Debemos entender que era un ataque desde la base (no las bases) a lo que se llamó la "clase política" etiquetada directamente como "la casta" por alguien que acabó recibiendo la misma medicina.

Lo cierto es que desde que se perpetró aquel ataque al sistema en el nombre de metáforas más o menos líquidas "Podemos", "VOX", incluso "Ciudadanos" y ahora "Sumar" no ha mejorado nado, sino que se ha ganado en inestabilidad del sistema y ha aumentado el desacuerdo entre los próximos, por más que estén juntos en coaliciones. Se ha visto que el efecto en el electorado es dividirse y, gracias al sistema español de reparto, forzar a coaliciones en las que se buscan tanto acuerdos como desacuerdos, es decir, se justifica la unión pero se rechaza la identificación que pueda llevar a esa pérdida de nitidez del grupo.

Esto lo estamos viendo cada día en la alianza del gobierno, donde socialistas y "podemitas" buscan la confrontación conforme cada uno de ellos trata de asegurarse la rentabilidad electoral de unas u otras acciones. Lo ocurrido con el presupuesto adicional de Defensa, el último episodio, es solo uno más en lo que se ha convertido en una mecánica constante. Menos llamativos, pero igualmente molestos, son los que ocurren y seguirán ocurriendo entre el Partido Popular y VOX en el gobierno de Castilla y León, donde se han visto forzados a cohabitar. Los continuos excesos del vicepresidente castellano leonés de VOX han creado un malestar que en cualquier momento traerá problemas más graves, ya sea por ellos mismos o por la presión exterior cada vez que VOX abra la boca en cualquier lugar de España donde busque hacerse con el electorado proclive.


Mientras que VOX surgió de diversos desmarques del PP unidos a otras fuerzas residuales de la ultraderecha fuera del sistema en forma de fundaciones u otros tipos de entidades no definidas como "partidos", por la izquierda el movimiento ha sido de varias intentonas de frenar su atomización, para lo que se agruparon los restos y divergentes del Partido Comunista de España, en lo que se llamó Izquierda Unida, que posteriormente se agruparía junto a otros en el ente Podemos.Sean unos u otros, por la derecha y la izquierda, todos se basan en dos principios: a) no parecer un partido político y, como consecuencia, b) tener unos liderazgos fuertes de corte populista.

En RTVE.es leemos sobre el acto de comienzo que tuvo lugar ayer:

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha lucido músculo en el arranque de 'Sumar', la plataforma que impulsa para reconfigurar a la izquierda alternativa al PSOE, con multitud de apoyo ciudadano, nutrido con representantes de colectivos sociales, personalidades de la cultura y ONGs, y una amplia presencia de representantes políticos pero sin los líderes de los partidos.

"'Sumar' no va de partidos, no va de siglas. 'Sumar' va de sumar un país mejor y de querernos y de decidir qué país queremos para el futuro" ha explicado Díaz durante su discurso. "Pensemos el país que queremos, desde las trabajadoras del hogar hasta la psiquiatría", ha añadido.

Aunque ha reconocido que "es un momento difícil" por la "desafección política" ha reivindicado el diálogo y acabar con el "ruido".

Durante su intervención ha pedido hablar de una "democracia económica" de justicia social y de "cambiar" Europa para fomentar los derechos humanos y la paz. 

La asistencia ha desbordado las previsiones iniciales fijadas en un aforo de 1.500 sillas. Según los organizadores, la presencia ha superado a más de 5.000 personas. *


 

"Plataforma", "reconfigurar", "colectivos sociales", "sumar un país mejor", etc. y esa banda ancha del "desde las trabajadoras del hogar hasta la psiquiatría" (en referencia a una de las presentes) representan un despegue claro (expresado directamente) de cualquier cosa que huela a partidos, convertidos una vez más en el "coco" de la política.

Los partidos, que fueron una fuerza esencial para reconducir la transición, que tenían una entidad jurídica, unos representantes electos en su interior, unos representantes electos por la ciudadanía, personas capaces de sentarse alrededor de una mesa y de discutir sobre algo, con programas electorales y publicaciones en las que reconocían su adscripción o sintonía con otros partidos del entorno democrático europeo o de más allá, etc. pasaron a ser el gran mal.

De esto se encargaron los propios partidos, que cuando se hundían, renacían de sus cenizas convertidos en otro tipo de entidad, esencialmente carismática, donde en vez de desarrollar una ideología (palabra maldita en el nuevo escenario) intensificaban el carácter carismático, propiciando a líderes cada vez más carismáticos, más centrados en su propia figura, de la que se encargaban los eficaces gabinetes de imagen y comunicación. Hacia el exterior menos ideología y más carisma, menos aparto y más camarilla, que es el proceso que siguió en casi todos los partidos, que aunque discrepen en las ideas coinciden en los métodos, salidos todos de las escuelas de mercadotecnia electoral, del neuromárketing, psicología social, estudios constantes del electorado y del análisis del Big Data. Por más que tiren algunos de la pana, lo cierto es que las consultas a estos Lab de análisis y prospectiva son constantes.

De lo que se trata es de eliminar cualquier tufillo a "casta" y devolver el poder robado al pueblo. La palabra "partido" queda prohibida, al igual que "clase" o "cargos". Leemos las palabras de Díaz en el diario ABC: 

«Hoy es un día importante porque os hablo de futuro, es un día importante porque impulsamos un movimiento ciudadano y lo hacemos desde la sociedad como protagonista -ha reivindicado la vicepresidenta segunda-, Sumar no va de partidos, no va de siglas, va de sumar inteligencias colectivas, va de pensar un país mejor, de presentar un proyecto de país para la próxima década».

Díaz borró a todos los líderes políticos de la puesta de largo de Sumar. Pero Podemos, Izquierda Unida, Comunes, Más País, Más Madrid y Compromís estaban invitados. Sumar pidió a las dirigencias que dieran un paso atrás para que el protagonismo fuera de la sociedad civil. «Sé que pensáis que la política no sirve porque la política os ha dejado atrás, justamente por eso el reto es más importante, la desafección es nuestra responsabilidad», ha expresado Díaz; y ha añadido: «Hay desafección ciudadana. Lo dicen todos los estudios demoscópicos. Y creedme, me da igual lo que digan los estudios demoscópicos».**

"Hablar de futuro" es borrar la responsabilidad en el propio pasado, los restos de lo que se ha dejado por el camino, en donde la responsabilidad por el estado actual es evidente. Hablar de "movimiento ciudadano" no es original. En Italia acaba de descarrilar el Movimiento 5 Estrellas, liderado por un cómico, que igualmente trató en su momento de desmarcarse de las castas. También Berlusconi era antisistema, como lo era Donald Trump. Todos eran la conexión directa con el pueblo, una especie de mediadores semi divinos capaces de entender al pueblo, que siempre es uno., y cuya voz única interpretan frente a los otros, lo que pasan a ser enemigos del pueblo. No gobernar, como en el caso extremo de Trump, es siempre fruto de un robo, de mentiras, de planes siniestros, etc. Podemos mirar igualmente hacia Latino América y comprobar en qué se han quedado los visionarios, los que gobiernan para el futuro.

Hasta ahora a Yolanda Díaz la han tratado con guante blanco, pero veremos cuánto dura esto desde el momento en que todos esos líderes que no han sido invitados manifiesten que ellos también ven el futuro y que es de otra manera, de una manera diferente a como lo ve ella.

Los problemas reales de los partidos comenzaron cuando empezó a perseguirse a los que hacían críticas a los dirigentes y veías el futuro de otra manera, cuando se pasó de las asambleas —de las de barrio a las nacionales— de debate real a las de aplauso al líder sin oposición.

La base de la democracia es el debate, la crítica, no la unanimidad ni el considerarse una especie de profeta unido a un pueblo mítico. Eso ya lo dice al-Sisi en Egipto o Putin o incluso Trump. El mal de los partidos fue precisamente abandonar las divisiones de opiniones, considerarlas como negativas y buscar la unanimidad constante ante la posible pérdida de popularidad y liderazgo por debatir. Al eliminarse los sistemas internos de corrección de problemas, todo pasó a ser un problema, el sistema mismo. La "desafección política" de la que habla Yolanda Díaz es real, lo que no significa que la alternativa a la eficacia sean los "movimientos populares". El ejemplo de lo ocurrido en el PP con la defenestración sumarísima de Pablo Casado nos muestra de forma clara la jungla política.

El artículo de Gregoria Caro en ABC comenzaba así: «Nadie echó de menos a Pablo Iglesias, Ione Belarra, Irene Montero, Ada Colau, Íñigo Errejón o Alberto Garzón este viernes en Matadero, en Madrid. »** Puede que nadie los echara de menos, pero puede que ellos sí echaran de menos el "baño de masas". Depende desde dónde se mire.

Este intento caminante de comprender al país, de comprender sus problemas, etc. está muy bien, pero ¿servirá de algo, realmente de algo? Es loable que a Yolanda Díaz le preocupe lo que piensa el "país"; es lo que deberían hacer todos los políticos. Más allá de la utopía escuchadora está la realidad visible, los problemas palpables, las piedras en los zapatos. Veremos hasta dónde la dejan llegar con la metáfora del sumar que empieza restando. No sé si son metáforas lo que hace falta.

Falta por establecer si este "Sumar", que llama a las "inteligencias colectivas"  (sea esto lo que sea en términos humanos), es un final de algo o el principio. Hay que saber si es el penúltimo intento de desmarcarse del poder de los partidos pese a que nuestra democracia se basa en ellos o, si por el contrario, será la enésima refundación de lo mismo.


* "Yolanda Díaz lanza 'Sumar' ante 5.000 personas: "No va de partidos, ni siglas, va de sumar un país mejor"" RTVE.es 8/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220708/diaz-lanza-sumar/2387469.shtml

** Gregoria Caro  "Yolanda Díaz se da un baño de masas y se olvida de Podemos: «Sumar no va de partidos»" ABC 8/07/2022 https://www.abc.es/espana/yolanda-diaz-presenta-proyecto-politico-sumar-20220708194240-nt.html

viernes, 8 de julio de 2022

Ladrillos y manguerazos o cómo pagan los de siempre

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La confluencia de dos noticias ayer nos debería hacer reflexionar más allá de la actualidad. Son dos noticias que nos deberían preocupar a todos, pues no es lo circunstancial lo grave, sino aquello que es largo en el tiempo y solo sale a la luz después de haber sembrado las malas prácticas y haber recogido varias cosechas ante los ojos ciegos.

Ayer conocíamos la sanción a las mayores empresas constructoras del país por prácticas contra la competencia, aunque sería mucho más ajustado llamar a las cosas por su nombre: prácticas contra la sociedad española. No podemos dejar de sentir una fuerte indignación cuando leemos en RTVE.es el titular "La CNMC multa con 203,6 millones a seis constructoras españolas por alterar las licitaciones durante más de 25 años".

En el artículo sobre la sanción leemos: 

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado con un total de 203,6 millones de euros a seis de las principales constructoras españolas por alterar durante 25 años, de 1992 a 2017, la competencia de miles de licitaciones públicas destinadas a la edificación y obra civil de infraestructuras.

Tal como ha confirmado este jueves la CNMC, las compañías y sanciones impuestas son Acciona (29,4 millones), Dragados (57,1 millones), FCC (40,4 millones), Ferrovial (38,5 millones), OHL (21,5 millones) y Sacyr (16,7 millones). "Desde 1992, las compañías se reunían semanalmente y decidían los contratos públicos en que iban a compartir trabajos técnicos de sus ofertas", ha explicado el organismo en una nota remitida a los medios. Además, intercambiaban información sobre su estrategia de presentación a los concursos públicos.

Se trata de prácticas, según la CNMC, cuyos efectos "han sido especialmente dañinos para la sociedad", pues entre las miles de licitaciones afectadas existen infraestructuras de interés general como hospitales, puertos y aeropuertos o carreteras; fundamentalmente las pertenecientes al ámbito de fomento, incluido el Ministerio de Fomento (actual Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana), junto con sus organismos y entidades públicas empresariales dependientes.* 

Hay varios aspectos en los que se puede desglosar la rabia. El primero es que el "ladrillo" ha sido el sector que más ha especulado en este país, que lo modelado para convertirlo en un chiringuito turístico durante décadas impulsando construcciones de todo tipo, saltándose en muchas ocasiones normativas; ha sido el mayor factor de corrupción en los niveles locales y autonómicos y son pocos los grandes escándalos de corrupción que no han ido vinculados a la construcción, terrenos, etc. Ha sido el principal factor de endeudamiento de las familias españolas, el que contribuyó a una enorme crisis cuando la economía española se tambaleo y la gente no pudo cubrir los créditos solicitados precisamente para las viviendas y segundas viviendas. Eran tiempos en los que el "ladrillo" era el principal destino del dinero. Pero siempre se quiere más, nunca se gana bastante. La llamada "burbuja inmobiliaria" fue el resultado y se llevó por delante a muchos. Por supuesto, no a los que se habían hecho millonarios, sino a los que tenían que dedicar una parte de sus sueldos o un sueldo entero a pagar unas eternas hipotecas.

El segundo factor es la duración. Se les sanciona por sus actuaciones entre 1992 y 2017. ¿Cómo es posible que hayan podido mantener este comportamiento delictivo durante todo este periodo de tiempo? ¿Cómo es posible que esto se haya estado produciendo así, de esta forma escandalosa durante 25 años? Una vez más hay que apuntar a la corrupción y al efecto corruptor, que son dos cosas distintas. 25 años de corrupción en la construcción son muchos miles de corruptos en ambos lados del hecho.

¿Cómo es posible señalar que "Desde 1992, las compañías se reunían semanalmente y decidían los contratos públicos en que iban a compartir trabajos técnicos de sus ofertas"? ¿Cómo es posible que nadie lo supiera o, peor, que a nadie le importara? Una "reunión semanal" durante 25 años no es una broma, un hecho aislado; es un comportamiento sistemático en contra de los intereses de todos los españoles que somos los que contribuimos a los fondos del estado.

El tercer elemento lo tenemos en las multas. Las multas, que a cualquier mortal nos parecen enormes, son apenas hacerles cosquillas a los que ha estado usando estos procedimientos durante 25 años y que han ganado miles de millones de euros con esto. Las multas son apenas testimoniales; salen rentables. Pagas un poco en comparación con lo mucho que has ganado, por lo mucho que le has sacado al dinero del estado.

El hecho de que los fraudes en las construcciones se dieran en las administraciones autonómicas y municipales, que son las que disponen de terreno es escandaloso. Ahora nos dicen que esto se ha dado en territorios ministeriales, como los de Fomentos, que tenemos menos hospitales, aeropuertos, etc. porque hemos tenido que pagar mucho más por los existentes dados los pactos para no competir y tener que realizar ofertas más bajas. Hemos pagado todo lo construido de forma más cara gracias a estas prácticas durante 25 años.

Pero no es la única noticia indignante. La noticia sobre cómo la bonificación de esos 20 céntimos de euro, destinados a abaratar los combustibles a los ciudadanos, han sido "absorbidos" por las gasolineras subiendo los precios es de nuevo indignante y reveladora.

Es el resultado de un estudio sobre el comportamiento de los precios realizado en ESADE. En RTVE.es se señala:

La hipótesis principal, según sus autores, es que esta situación se debe a "un fallo de diseño" de la bonificación del Ejecutivo con respecto a las estaciones de servicio independientes. "El sistema de anticipos implementado por el Gobierno para dotar de liquidez al sector se ha revelado insuficiente en el caso de las gasolineras independientes con menores precios, lo que ha podido llevar a que aumenten sus precios para poder garantizar dicha liquidez", apunta el documento.

Así, los autores consideran que las grandes compañías "pueden permitirse llevar a cabo esta estrategia de no subir precios, o incluso bajarlos ligeramente en el caso de la gasolina 95", ya que cuentan con los márgenes de sus actividades de refino, así como con precios previos superiores respecto a las estaciones de servicio independientes.

"Este abaratamiento relativo de las gasolineras operadas por operadores mayoristas respecto al resto del mercado nos parece especialmente preocupante a medio y largo plazo, puesto que entendemos que puede minar la competencia en el sector", advierte el informe.**


Que el efecto de una ayuda destinada a hacer descender el pago por parte del ciudadano sea encarecer el precio de la gasolina y que se embolsen otros ese dinero es algo más que un despropósito, es una forma de funcionamiento del sistema, que actúa siempre en beneficio de unos y en detrimento de otros.

Esta forma de capitalismo que practicamos no beneficia a los consumidores, sino que por el contrario trata de explotarlo apoyándose en prácticas como las que se nos ha mostrado en un sector como la construcción o ahora en la energía.

Sigue sin haber explicaciones coherentes sobre porqué las energéticas están aumentando beneficios de forma espectacular, mientras se aplica una ley de inevitabilidad a los padecimientos económicos de los consumidores y usuarios, desprovistos de amparo ante los abusos y connivencias de un sector, como es el inmobiliario, que se lleva la base de sus ahorros y otro como el energético, del que cada vez sospechamos más que Putin es el inicio, pero que hay otros muchos que se están beneficiando aumentando su márgenes de beneficio por la sencilla ley del mercado que todo lo que se pueda ganar se gane. Es una versión más elegante del "¡p'a la saca!", el "Non Plus Ultra" de estas generaciones educadas siguiendo a sus mayores. Hasta los más indocumentados son capaces de hacer gastar al estado, como aumento especulativo del precio de las mascarillas; basta tener primo, hermano o amigo bien situado. Luego, el dinero llama dinero.


Las informaciones que nos van llegando describen un estado lleno de agujeros y trampas, fácil de engañar y desviar lejos lo que entra y sale. ¿No hay controles o, por el contrario, los controles están controlados por manos expertas en estos chanchullos?

Comentaban hace unos días en un canal que los viejos lazos entre las empresas y la política no se han desatado y que unos sostienen a otros dándoles apoyos. Hoy por ti; mañana por mí, parece ser el lema.

Lo ocurrido con sector de la construcción es un enorme escándalo, tanto por sus efectos como por su duración. El hecho de que una bonificación al ciudadano se resuelva en un aumento de los precios es algo más que un "fallo de diseño"; es el funcionamiento perverso del sistema que lo permite. Hablan de que han sido los que controlan las refinerías los que han manipulado los precios para recoger ese dinero que sale del estado.

Podríamos citar más casos en los que las ayudas se acaban convirtiendo en perjuicios para los ciudadanos. La pandemia, la guerra, etc. todo son excusas para unos aumento de precios que están causando una enorme inflación. Muchas veces se trata de excusas para las subidas de precios que aumentan las ganancias, por lo que desincentivar los beneficios escandalosos, sin escrúpulos, tendría que empezar a funcionar. Pero, como sucede con los lazos económico-políticos de Putin, los lazos del mismo tipo de los políticos españoles son complicados de deshacer. Demasiadas conexiones, demasiada información circulando, demasiada protección en muchos niveles.

No estamos hablando aquí de los chorizos, de los tironeros, etc. Estamos hablando de los "respetables" ejecutivos, directivos, empresarios, etc. que han basado su riqueza en este tipo de manipulaciones. Lo han hecho porque han podido, simplemente; lo han hecho porque es bueno ganar mucho dinero y es inteligente saltarse las reglas, normas y leyes, que son para los de abajo, usted y yo. Ganas muchos dinero para ir a las mejores escuelas de negocios, a las mejores universidades, etc. para aprender ese principio básico: la normas son para los de abajo, para los tontos. Me parece muy bien que les multen; me gustaría que les retrataran, que les pusieran foto y nombre y apellidos, su declaración de la renta, etc. Los españoles tenemos derecho a saber dónde va nuestro dinero, creo yo, ver el coche, el yate, los relojes, como los dos listillos comisionistas de las mascarillas del "¡p'a la saca!", alevines con futuro.

Hace falta limpieza a fondo. El "mercado" no es el paraíso, sino la jungla en la que tenemos que sobrevivir cada día. Necesitamos movernos por un sistema limpio y claro y no estas oscuridades acumuladas, estos meandros de corrupción, a un lado y otro de los límites. De la modesta gasolinera a los llamados "G7 del ladrillo" (la G es por "golfos"), hay que proteger a las personas de este afán depredador que afecta tanto a las personas como a las arcas del Estados, es decir, nos las dan por todos lados.  

* "La CNMC multa con 203,6 millones a seis constructoras españolas por alterar las licitaciones durante más de 25 años" RTVE.es 7/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220707/cnmc-multa-constructoras/2387240.shtml

** "Las gasolineras subieron sus precios entre 0,7 y 3,5 céntimos tras la bonificación del Gobierno, según Esade" RTVE.es 7/7/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220707/gasolineras-subieron-precios-carburante-descuento-gobierno/2387216.shtml

jueves, 7 de julio de 2022

Johnson y los tiempos difíciles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer los canales internacionales de noticias tenían a sus corresponsales políticos en la puerta de la residencia del primer ministro británico, Boris Johnson. Uno tras otro nos ofrecían la fachada de la residencia mientras cambiaba la cara del comentarista (por cierto, al llegar la canal español nos encontrábamos con imágenes retrospectivas de los sanfermines).

La atención del mundo, de la BBC a Al-Jazeera, pasando por la CNN y France24 era esa fachada tras la que se discutía la necesidad de la dimisión de Johnson. Se había visto entrar a diputados y ministros, pero de allí no salía la esperada noticia de la renuncia de Johnson, de su dimisión como primer ministro.

Los titulares especulan sobre cuánto tiempo podrá aguantar así cuando se han producido cuarenta renuncias de ministros y altos cargos en un solo día como muestra de desacuerdo con lo realizado por Johnson. La lista de despropósitos es mostrada hoy, caso por caso, en RTVE.es

En la lista hay poca política y mucho desmadre. A Johnson no lo van a llevar a casa errores políticos sino una política de errores personales, de decisiones frívolas y de apoyo o de disimulo ante casos de acoso sexual por parte de diputados tories.

Boris Johnson ha sido un político espectáculo y ahora el espectáculo es bochornoso. De la descripción de las fiestas celebrada cuando nadie debería estarlo por las restricciones impuestas a la población a los escándalo por acoso sexual, pasando por el donante del papel dorado para decorar su residencia, Johnson ha tenido la capacidad automática y constante de pedir perdón, de disculparse cuando no le han funcionado las excusas por desconocimiento del hecho, su origen o alcance.

Johnson no dimite. Pese a los escándalos constantes, el no es su respuesta. Lo defiende amparándose en una supuesta épica heroica que hace que cuanto más grandes sean los obstáculos en el camino, mayor es su grandeza como primer ministro. Se le olvida el detalle, claro está, de que es su propio partido el que le está pidiendo la renuncia, que son los que él nombró los que dimiten y le piden que dimita. Pero a Johnson esta épica de la renuncia de los cargos no le sirve. Johnson se aferra al cargo, a Downing Street y a lo que haga falta.

El populismo actual se basa en la popularidad. Las dos palabras tienen las raíces en el pueblo, pero de muy distinta manera. El populismo pasa a ser una ideología que tiene el "pueblo" mitificado como raíz, mientras que la "popularidad" es un intento de acaparar la atención de ese pueblo que será quien te mantenga en un cargo electo o te aplauda en un balcón mientras ejerces el poder de forma autocrática.

Putin es populista autoritario y quiere ser popular. Johnson es populista en una democracia, pero se niega a reconocer que ahora es impopular cuando antes no lo era. Cuando a Putin le dicen que baja su popularidad, decide encarcelar o eliminar a los que dicen cosas contra él y su política, organiza un desfile militar o recibe bendiciones del Patriarca de Moscú. Con eso su popularidad sube y sigue en el poder.

Cuando a Johnson le dicen que ha bajado su popularidad, que se encuentra bajo mínimos y que va a llevar al desastre al partido tory, Johnson tira de la épica personal, reafirma la importancia de su gestión y del papel de la Gran Bretaña en el mundo. Johnson, por supuesto, no puede encarcelar o hacer desaparecer a sus críticos. Vive en un sistema democrático y está mal visto hacer esas cosas. Tampoco puede hacer uso de la estrategia española, la de decir que si la oposición te critica mucho es que lo haces muy bien, porque es su propio partido el que le está implorando que dimita, que ya no se puede aguantar tanto escándalo.

Cada día, los británicos se levantan con dos dudas, si hay algún escándalo nuevo y si Boris Johnson dimitirá. La primera es más probable que la segunda. Son dos dudas justificadas, algo ya habitual, como el que mira la sección del tiempo cada día para saber si debe coger el paraguas.  

Cada político pasa a la historia por algo. Eso puede ser positivo o negativo. A veces políticos que hacen buenas cosas pasan a la historia recordados por una tontería. En el caso de Johnson será literalmente una tontería detrás de otra, una acumulación de estupideces, que es lo que menos se perdona. Los analistas e historiadores se dedican a pormenorizan las causas que llevaron a la pérdida de una guerra o al triunfo de unas elecciones. Pero las estupideces las entiende todo el mundo y no necesitan de analistas ni expertos para ser entendidas y ser traducidas a la lengua del pueblo, al chascarrillo, el chiste, la caricatura. Y a eso solo sobrevive Donald Trump, imposible de superar por cualquier intento de caricatura, como dijimos en algún momento de su "reinado/mandato".

Una forma de medir el nivel democrático de un país es precisamente saber dónde se encuentra el límite de su tolerancia ante excesos y errores se sus políticos. Todos los indicadores, tanto del electorado como de su propio partido y, por descontado, la oposición, muestran que quieren que Johnson dimita. Él no lo hace invocando esos grandes principios antes señalados. Los indicadores son claros, pero Johnson los ignora. Él los llama "tiempos difíciles". Habrá algún Dickens que los describa.

miércoles, 6 de julio de 2022

Cada vez más complicado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo del gobierno español roza ya la comedia. Dejo a cada uno la adscripción del tipo de comedia que vemos, ya que me imagino que cada uno lo interpretará. Pero las "comedias" gubernamentales suelen ser tragedias para el resto de la gente.

El último desencuentro gubernamental sobre el gasto en defensa después de la reunión de la OTAN deja en evidencia que este matrimonio de conveniencia hace tiempo que no practica ni los mínimos elementales. La estrategia de Unidos Podemos está clara hace muchos meses y se cumple a rajatabla: la gobernación es una forma de captar clientela ante futuras elecciones y una de restar credibilidad a los que les ofrecieron estar ahí, apuntándose "lo bueno", repartiendo cheques de sus ministerios. El mensaje será: hicimos lo mejor y si no hicimos más cosas es porque nuestros compañeros no nos dejaron. Ya lo dicen con palabras y actos en cuanto que tienen ocasión dentro de ese descarado juego de decir (o callar) desde los ministerios compensado después con los locuaces portavoces de base.

La contradicción de tener responsables ministeriales manifestando en las calles contra la reunión de la OTAN ha sido algo que no ha pasado desapercibido (tampoco lo pretendían). Los nombres están en la puerta de los despachos, pero luego en la calle se luce el cargo como un gesto de desafío, por un lado, y de promoción por otro. Este pasar del despacho oficial a la manifestación callejera nos muestra el descaro al que se ha llegado y, especialmente, que ya no le dan mucho valor a lo que queda de legislatura. Saben que pronto perderán esta posibilidad del doble juego porque a la gente no le ha pasado desapercibido esta forma de hacer política por parte de la "nueva política", que ya ni se parece a la "vieja", sino que la supera en aquello que se criticaba.

Aquí asistimos perplejos a cómo vicepresidentas del gobierno crean su propio "movimiento" para tantear, nos dicen, el futuro; a diferentes líneas disonantes con lo que el gobierno hace o deshace. Si los problemas del Reino Unido se centran en la pérdida de confianza en el primer ministro, los de España son los de la disonancia absoluta entre unos y otros mientras se sonríe a la cámara. Cuando este gobierno pase a mejor vida parlamentaria, será interesante ver cómo saldrán a la luz las zancadillas abundantes que han practicado para conseguir protagonismo y minar el terreno para el futuro.

La penúltima puñalada es la del presupuesto de Defensa. Hay que recordar que fueron los mismos que trataron de evitar ampliar en el Parlamento Europeo las sanciones a la Rusia invasora de Putin, detalle que no es trivial y menos con la deriva nacional del asunto. Onda Cero titulaba "IU, Bildu y Podemos se oponen a ampliar las sanciones a Rusia en el Parlamento Europeo". En el texto de la noticia se nos explicaba:

El Parlamento Europeo votó sobre varios aspectos del conflicto en Ucrania, una jornada que dejó polémicas decisiones de los socios de Gobierno. Podemos, junto a Bildu e Izquierda Unida, se opuso a ampliar las sanciones a Rusia.

Los tres partidos votaron en contra de proveer ayuda financiera a Ucrania para la compra de armas, además de no apoyar la suspensión de licencias de emisión de los medios de propaganda rusos.

El presidente ucraniano, Zelenski, pidió la adhesión "inmediata" de su país a la Unión Europea, algo que también rechazaron tanto Podemos como Bildu e Izquierda Unida, que votaron en contra de pedir a las instituciones de la UE la concesión a Ucrania del estatuto de país candidato.* 

La noticia nos habla no solo de la "paz", como les gusta presentarse, sino de torpedear a la propia Ucrania obstaculizando su ingreso en la Unión Europeo. Esto es algo más que estar en contra de la guerra; es posicionarse claramente para favorecer a uno de los contendientes, precisamente el agresor, Rusia. Es muy bonito pedir la paz en Madrid, pero ¿no sería más interesante ir a Moscú a hacerlo? A lo mejor tienen algún problemilla o sencillamente no les interesa porque los moscovitas no votan aquí, al menos por ahora. Es una forma curiosa de pedir la "paz".

En la segunda parte del texto se recogía esto con claridad por parte de Luis Garicano:

El eurodiputado Luis Garicano criticó la decisión de los partidos a través de su cuenta de Twitter. "Los votos en el Parlamento Europeo de hoy muestran que los socios del Gobierno son socios de nuestro enemigo: del enemigo de los ucranianos, del enemigo de Europa, del enemigo de la Paz y del enemigo de la libertad".

Garicano también afirmó que hay partidos en el Gobierno que dan "cobertura moral y material al asesino de Ucrania y Europa": "En un momento de máxima gravedad para Europa, el presidente del Gobierno tiene la responsabilidad de expulsarlos".*

Más allá de cualquier partidismo, lo dicho por Garicano se complementa ahora con las complicaciones que se tratan de crear para evitar el aumento del gasto de Defensa.

Lo que más indigna es la vuelta a los planteamientos "buenistas", "pacifistas", "nobles" y todo aquello que se pretendan apuntar. Ellos son el "partido de la paz"; los demás son el "partido de la guerra". Para ellos, la paz la pone Rusia, a la que no se le pide que se vaya o critica; solo se critica a los que tienen la osadía de defenderse, de defender su territorio, que se considera un acto bélico.

Que se manifiesten en contra del aumento del gasto en Defensa, cuando nuestro gasto es de los más bajos de Europa en el momento en el que los miembros de la Alianza Atlántica (ellos son el enemigo desde su anticuada postura setentera), nos muestra la dirección elegida y el bando al que indirectamente se apoya con sus dificultades y pegas. Siguen en ello.

Por esto, resulta insólito que el gobierno haga uso de ciertas prácticas de urgencia para tratar de evitar el escollo de sus peculiares "socios". Leemos en RTVE.es:

Unidas Podemos ha pedido la convocatoria "urgente" de la comisión de seguimiento de la coalición de gobierno a raíz de los últimos choques con el PSOE en materia de Defensa. Ha sido la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien ha hecho este anuncio el mismo día en que el Consejo de Ministros aprueba un crédito adicional de 1.000 millones de euros en Defensa, algo que rechazan los 'morados'. Díaz ha criticado que ella y su formación se han enterado por la prensa de este fondo, algo que Moncloa ha negado.

No ha gustado tampoco a Díaz ni a Unidas Podemos que este incremento de 1.000 millones para Defensa se haya sacado adelante mediante el mecanismo de Fondo de Contingencia, que evita que la medida pase por debate y aprobación en Consejo de Ministros ni en el Congreso de los Diputados.

"Las formas en política son tan importantes como el fondo", ha asegurado Díaz, quien ha criticado que se aplique el fondo de contingencia "no para Navantia" y sus trabajadores, como ha insinuado la ministra de Defensa, Margarita Robles, "sino para gasto corriente". Y es que este mecanismo está previsto para hacer frente a situaciones imprevistas.** 

Que el presidente del gobierno tengan que recurrir a la oposición o a la discreción (vamos a utilizar este eufemismo) para poder evitar el campo minado de los socios es realmente patético, políticamente hablando, e insufrible.

Podemos está sacando toda su artillería de propaganda antimilitarista para evitar lo mismo que trató de hacer en la noticia anteriormente recogida sobre su actuación. El problema es el peculiar antimilitarismo que propone: no dar armas a Ucrania, no aumentar la defensa en España. ¿Un poco raro, no?

Llamar a esto "partidos de la paz" mientras que se califica como "partidos de la guerra" a los que se ven forzados a aumentar los presupuestos de defensa es una forma, cuanto menos, peculiar de considerar la paz. Me temo que la larga mano de Putin llega más lejos de lo que pensamos y que sus influencias van más allá de lo que solemos asociar habitualmente. No hay otra explicación razonable.

Sánchez ha buscado la fórmula que le permitía eludir los bloqueos y la demagogia de sus socios. Pero no deja de ser triste esta situación que vivimos en cuanto a la forma de gobernar.

El problema es que nuestra fragmentación política, junto con la radicalización a ambos lados del espectro, hace que partidos pequeños tengan los votos justos para poder obtener un gran peso político en el momento de las decisiones. Sánchez ha tomado una decisión para tratar de evitar este bloqueo y demagogia sistemáticos.

¿Hasta dónde puede llegar en la explicación de algo de lo que le cuesta hablar, pero que todo el mundo sabe? La forma de salir adelante no es otra que ignorar a los socios en sus bloqueos. Es una forma de órdago que debe sostener de forma clara porque los que más tienen que perder son sus socios, con una pérdida de votos en la calle y mucha fuerza en los ministerios, que usan para su proyección.

La existencia de estos partidos hace más compleja la gobernación. El problema es que las matemáticas electorales son simples: gobiernas si tiene votos suficientes en las cámaras. Tener que depender de elementos radicales es un problema, máxime cuando se ha destruido el centro, que debería ser el lugar natural del apoyo, pero eso no lo entendimos en su momento ni lo entendemos ahora. No entendemos que los centros puedan gobernar con derecha o izquierda moderando las acciones; lo consideramos como una especie de traidores natos, capaces de venderse al primero que llega, unos chaqueteros. Luego pasan estas cosas.

Cuando las ideologías —liberales, socialdemocracia, centro derecha, socialismo, etc. — significaban algo, todo tenía sentido en esa escala. Pero desde que la política empezó a usar etiquetas como "Podemos", "Sumar", "Más país" y demás metáforas poéticas, lo único que se busca es el poder y a esto se ajustan las estrategias o, incluso, se esconden bajo tan bonitos nombres, etiquetas creadas alrededor de unos líderes pragmáticos, demagógicos y ambiguos, con caras dobles o triples según convenga.

Es triste que en una situación de desafío a Europa, de invasión de un país por parte de una potencia, Rusia, se nos diga que aumentar el gasto en defensa es antisocial, que la guerra es la paz, en el mejor Orwell, que haya que aprobar de tapadillo y por vía extraordinaria el aumento del presupuesto de Defensa.

Esta legislatura está siendo un ejemplo claro de lo que no debería darse, pero que los números lo han impuesto de esta forma. Gobernar se hace cada vez más complicado cuando cada uno tiene sus propios intereses y pronto estos estarán enfrentados. 

Esperemos que la próxima legislatura tenga una mayor claridad y, con ello, coherencia. 

* "IU, Bildu y Podemos se oponen a ampliar las sanciones a Rusia en el Parlamento Europeo" Onda Cero 02/03/2022 https://www.ondacero.es/noticias/espana/bildu-podemos-oponen-ampliar-sanciones-rusia-parlamento-europeo_20220302621f2c2a447ec100015e0e0e.html 

** "Díaz pide una reunión "urgente" del pacto de coalición tras el choque en el Gobierno por el gasto en Defensa" RTVE.es 5/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220705/unidas-podemos-pide-reunion-urgente-comision-seguimiento-del-pacto-coalicion/2386713.shtml