Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La
senadora por el PSOE y antigua presidenta la la Comunidad Autónoma de
Andalucía, Susana Díaz, ha publicado hoy, hace pocos minutos, un artículo en el
diario 20minutos, donde tiene una
columna frecuente de opinión, titulado "Turismo
sí, pero también vida". Creo que el texto es de interés tanto por las responsabilidades
pasadas al frente de Andalucía como por las actuales como senadora. No solo es
una columna de "opinión", sino un acto de escritura por parte de una
persona a la que se le puede pedir opinión y compromiso.
Susana
Díaz da su opinión a medias sobre la cuestión turística pero no da algo que a
un político se le debe exigir, soluciones. Enumerar problemas está muy bien,
sobre todo si no se está en el poder (es el PP el que gobierna en Andalucía,
aunque esté en el gobierno central), pero creo que a los políticos se les debe
exigir algo más, compromiso y posibles soluciones.
Este es el comienzo de su texto:
Cerraremos en pocas semanas un
verano de récords en número de visitantes, al mismo tiempo que sigue
creciendo la desafección social hacia la industria turística.
El problema no es que España tenga demasiado
turismo, sino que determinados modelos y niveles de concentración turística
están generando un coste social que puede terminar perjudicando al propio
sector. Mientras la previsión de aumento de turistas este año parece
consolidarse, prolifera el ruido en los destinos más solicitados de nuestro
país, los más sonoros en Mallorca.
Amplias movilizaciones en las últimas
semanas, la última en Sóller con miles de personas en sus calles, reivindicando
la necesidad de hacer compatible nuestro turismo y la calidad de vida de los
residentes, algo que solo será posible desde la defensa de la vivienda
asequible, la apuesta por infraestructuras dignas y la protección de nuestro
comercio local para mantener la identidad de nuestros barrios.*
Como
buena política, el texto comienza con el éxito, los records alcanzados (algo se
está haciendo muy bien) y su contrapartida (algo se está haciendo mal), la
llamada desafección turística, es
decir, el rechazo que causa el "éxito". No se cuestiona el turismo,
sino el modelo o, para ser precisos, aspectos del modelo que (suponemos) se
podrían mejorar, aunque no se nos diga cómo.
Y es
ahí donde radica el problema. Díaz se pone a favor de los perjudicados, pero no
se pone en contra de los que perjudican. La gran cuestión pasa a quedar sin
solución: ¿es posible (y cómo) evitar los problemas que el "éxito"
turístico trae?
Cuando
se dice que el turismo es un beneficio para nuestra economía (como la propia
Díaz sostiene) se evita especificar la forma en que se reparte el
"beneficio", es decir, quienes se benefician realmente y quiénes son
los perjudicados, que son esos a los que se considera como con "desafecto".
Está claro que el beneficio turístico no se reparte de la mejor forma, es
decir, que beneficie a los más posibles, sino que beneficia a unos y perjudica
a otros.
El
artículo de Susana Díaz no puede dejar de poner voz a los desafectados, que no
se quejan por un sentido elitista de la vida, sino por no poder tener ni una
casa donde vivir dado los elevadísimos precios de la vivienda en las zonas
turísticas. Y quien dice la vivienda, dice el modo de vida al completo: la
comida, la ropa, etc. Todo es más carao aprovechando la llegada del turista.
Pero
ante esta situación, la presión mediática sobre los españoles crece: por todos
los canales (especialmente los autonómicos, que son controlados —se diga o no—
por los políticos locales) aumenta la presión turística, es decir, es una
oferta continua de playas, chiringuitos, comida local, monumentos, etc. El
turismo es el "gran negocio" y requiere de los medios para ser
promocionado. Los medios locales apoyan al turismo local compitiendo con los
más cercanos.
El español ideal es el consumidor turístico, gastronómico, cervecero, de chiringuitos todo el día para una vida de celebración constante. Las autoridades ayudan con la proclamación de fiestas, puentes, festivales, celebraciones. España, nos guste o no, es un chiringuito en detrimento de otros sectores que se ven al margen del impulso al gasto. El español se ve impulsado a recortar sus vacaciones (ya no puede pagarlas) y a buscar sitios más baratos.
Los que
no pueden salir se ven presionados por el alza de los precios que les rodean.
Todo se vuelve caro. Pero esto es solo una parte. Esas cifras de empleo, de las
que presumen los medios y políticos, son de empleos mal pagados, estacionales
(se despide y se contrata una y otra vez). El turismo necesita empleo, pero
solo en momentos puntuales. Mucha gente acumula un contrato tras otro: despido,
contratación, despido.
La saturación turística es solo una parte. Los efectos directos y secundarios son muchos más. El rechazo al turismo no es una cuestión de "molestias", sino de moldeado a una forma de economía y, con ello, de vida.
Con todo, hay un tema tabú: los efectos del cambio climático del que hemos tenido sobrados ejemplos este año (y lo que nos queda). Las "olas de calor" ya no son "olas" esporádicas. Van una tras otra, creando desajustes con las temporadas turísticas, concepto que no puede retener la realidad. Tenemos sequías en Galicia y brutales danas en el Mediterráneo.
La
temperatura cambia también en Europa, lo que nos afecta. El turismo depende que
los que vienen y si no vienen porque han cambiado las condiciones aquí o allí
tenemos entonces un problema. Entonces se traslada el problema al turismo
nacional, que debe cubrirlo con su gasto, pero ¿con qué?
Se pone en muchos medios el problema en el número, en el turismo masivo. Es solo una parte. La codicia hace que se aumenten los precios cuando aumenta el número, con lo que afectad a la vida diaria de los residentes. El número tiene consecuencias. Es el sistema capitalista llevado al extremos y no es fácil pedirle sutilezas. La idea de que si se moderan los precios vendrá más gente complica todo un poco más y es una buena excusa para seguir subiéndolos.
Otros
dos factores: las inversiones extranjeras en turismo acaban sacando el dinero
de España, no se reinvierte. La otra es el traslado a la España interior, que
es donde se han refugiado los mayores que son incapaces de vivir en las ciudades
con sus pensiones, lo que causa problemas graves. No hablemos de la España
incendiada, de la España vaciada, del uso de la inmigración para seguir bajando
sueldos, lo que genera un sentimiento de rechazo.
No,
Susana Díaz se ha dejado demasiados problemas en el tintero de nuestra España.
La conjunción de intereses económicos y políticos en perjuicio de los intereses
legítimos de los ciudadanos es cada vez mayor. Hemos convertido España en un
chiringuito incontrolado en el que el ciudadano solo le queda ese recurso al
que llaman la desafección turística
como si fuera algo de señoritos y no de esta España envejecida que vive de las
pensiones y de jóvenes que estudian y emigran a otros lugares ante la pobre
oferta del turismo que se les ofrece.
Díaz
conseguirá votos de los afectados con su sensibilidad. Veremos si con ellos
tiene el valor de enfrentarse a los intereses de los que han convertido
Andalucía en parque temático. Los problemas los conocemos; ahora hacen falta
soluciones y valor.
Está
bien que los políticos hagan agudos análisis, pero estos valen muy poco si no
se acompañan de descripciones de las soluciones. Y parece nadie quiere
arruinarles el beneficio a los inversores que le sacan partido a personas y
lugares. Ellos son intocables y el político, además, debe recibirle con los
brazos abiertos. Ya se encargan ellos de mostrar las cifras de la manera
adecuada para vender la dependencia como éxito.
Con todo, debemos agradecer a Susana Días que, al menos, haya sacado el tema, lo haya hecho visible más allá de la pancarta. Queda mucho por hacer.
¿Qué le queda al doblemente afectado? Salir con una pancarta que amortizar. Está claro que el turismo enriquece a unos y crea problemas graves a otros. Habrá que elegir de qué lado nos dejan estar o solucionar, reducir, etc. el problema. Aceptamos en su momento que el turismo era la vía transformadora de España y lo ha sido, quizá no de la forma que esperábamos. Puede que sea el papel que nos han asignado los que temían otro tipo de competencia en Europa.
* Susana Díaz "Turismo sí, pero también vida" 20minutos 16/08/2026 https://www.20minutos.es/nacional/turismo-si-pero-tambien-vida_7026111_3









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