Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Qué
fácil es decirlo! Ante el sufrimiento, la teoría conspirativa; ante los hechos,
las manipulaciones. Una parte del espectro político y del mediático sostienen
que todo esto de Gaza, lo de la flotilla, etc. no es más que un montaje, una
forma de publicitarse y tapar de paso los escándalos propios. ¡Todo por Begoña!
¡Begoña es el camino para derribar a Sánchez! ¿Lo de la "Vuelta"? ¡Más
de lo mismo! De repente el mundo se ha dividido en manipuladores y encubridores, por un lado, y tontos útiles mediáticos por otro.
Las causas se diluyen en estrategias.
Apoyar
al pueblo palestino, pedir el cese de su sufrimiento, no es más que parte de un juego
torticero donde todo se deriva a estrategia y cálculo. No hay hueco para la
humanidad o la solidaridad. Todo esto se expresa ya en discursos y artículos en la
prensa.
¿De
verdad lo creen?
Por
otra parte, no deja de ser cierto que hay usos y abusos de estrategias para
arrimar el ascua a las sardinas propias. La política ya no sabe funcionar sin
este tipo de maldades comunicativas, de sobreentendidos y descalificaciones,
diluyendo los motivos reales. Si para Netanyahu todo lo que no sea justificar
sus actos es "anti semitismo", que es una forma absolutista de decir
"¡Israel soy yo!", para algunos que no temen ya firmar sus declaraciones
(¡ellos sabrán ante quién hacen méritos!) todo es fingimiento y manipulación.
Aquí
hemos dicho en varias ocasiones que los dos peores enemigos del pueblo
palestino son Netanyahu y Hamás, puestos en el orden que quieran. Ambos
utilizan el sufrimiento como arma y las acciones de ambos se combinan.
Netanyahu ha conseguido para Hamás lo que estos no habían conseguido antes, por
lo que no tiene un interés excesivo en lograr lo que sabe no van a darle, pero
sí beneficiarse de los efectos colaterales y del sufrimiento directo. Netanyahu
se lo pone en bandeja.
Pero
esto no significa en absoluto que el sufrimiento o la injusticia sean falsos.
Significa que unos y otros manipulan el sufrimiento de rehenes y del pueblo que
está sufriendo el indudable genocidio en sus carnes,
A
Netanyahu le interesa que haya rehenes y a Hamás que sigan saliendo imágenes de
la crueldad de las acciones israelíes. Para ambos es cosa de estrategia y para
todos los demás de dolor.
Por
eso, cuando se lee algún artículo o se escuchan comentarios, con tono de burla,
señalando que lo de Palestina está justificado
porque fue Hamás quien comenzó todo
nos removemos en los asientos y nos surge cierta rabia contenida. Peor todavía
cuando se trata de justificar con que "Israel es una democracia" y se
ironiza sobre "velos" y demás de los palestinos. ¡Flaco servicio a la
democracia si lo que hace Netanyahu se considera democrático o, peor, la superioridad democrática supone el
exterminio de los que no lo son! ¿Es que ser "democrático" justifica hacer lo que no lo es?
Ayer,
en un programa televisivo, un tertuliano intervino para señalar que "no
fue Hamás la que comenzó todo esto", que era algo que llevaba décadas por
parte de Israel". Los medios constituyen el nivel 2 tras el nivel 1 de los
políticos, vemos que cada vez juegan un papel menos crítico frente a ellos.
Los medios españoles —algunas personas en ellos— han caído en la trampa de ser arrastrados por el cálculo de los políticos. Ahora se transmite en clave nacional, de conflicto entre gobierno y oposición, sin que estos dos grupos, en su seno, estén exentos de conflictos entre socios. Hemos normalizado que lo importante no es lo que sucede, sino cómo referirnos a ello (de propaganda a genocidio, pasando por masacre), lo que hace insufrible la situación y produce auténtico y visceral rechazo. "Guerra defensiva" frente a "holocausto" reduce el conflicto a los términos con los que se expresa. La negación de la realidad de los hechos en beneficio de la discusión terminología pasa a ser básica en un mundo de manipulación como es el mediático.
Estamos
llegando a un nivel peligroso en el que algunos se permiten jugar con la ironía
de las cifras de muertes, con el caótico final de La Vuelta en Madrid, etc. Se antepone
la polarización partidista a un sentido real de las dimensiones del problema.
Todo es ahora un invento de los "otros". Si los otros asumen una
posición, yo asumo la contraria.
¿No es
posible distanciarse de ambos, tratar de mantener cierto sentido de la realidad
que no implique ser títeres de unos y otros?
El
sufrimiento del pueblo palestino es real; la crueldad del gobierno de Netanyahu
es evidente, al igual que lo es su voluntad de exterminio, de destrucción de las ciudades. Es real el terrorismo de Hamás. Son décadas de ignorar
un problema, de construir excusas que lo han mantenido hasta que la brutal
reacción ha llevado a lo intolerable, a cotas muy altas.
Quizá la cuestión palestina ha llegado a un cierto nivel en la política internacional que está demasiado enredado: el apoyo de la Casa Blanca, el blanqueo que realiza sobre Israel, la polarización creciente, el auge de la extrema derecha y su radical xenofobia que ve en los palestinos "islamismo" y en Israel "democracia", los negocios de las armas, etc. Ninguna guerra se libra ya solo en el campo de batalla; el campo mediático ha pasado a ser decisivo porque el verdadero escenario paralelo es el de la opinión pública. Sobre un fondo económico internacional, la imagen de un país es una parte necesaria de su activo. Los que tienen negocios con Israel lo saben y los ven peligrar con la corriente negativa creada por Netanyahu, que algunos sin pudor intentan presentar como "guerra defensiva" porque hay quien quiere escucharlo así.
Ahora vemos en los medios comentarios que no se veían hace pocas semanas, ¿Es el resultado de la politización en clave interna/nacional de las acciones de Netanyahu? ¿Hemos vuelto a perder el sentido de la realidad de lo que ocurre en beneficio de lo que nos gustaría que ocurriera? ¿Se ha vuelto la manipulación algo consustancial al mundo mediático? ¿El uso común de la polarización política implica que nunca se pondrán de acuerdo en nada condenándonos a vivir en un mundo maniqueo? No son preguntas sencillas y sus respuestas suponen un futuro de diversos colores.
Dicen que la primera víctima de las guerras es la verdad. En un mundo de manipulación, de bulos, de fake news puede que no sepamos o que no nos importe mucho una víctima más. Pero sí tiene consecuencias.






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